Capitulo X: Razones.
Cuando el avión en el que íbamos arribo en el aeropuerto de Seattle, parte de la familia de Edward nos estaba esperando, pero sus rostros no reflejaron alegría alguna al vernos, sino angustia, preocupación y tristeza.
No nos detuvimos a saludar, sino que en vez de eso los seguimos ya que al vernos empezaron a caminar hacia los autos, los cuales estaban en la parte techada del estacionamiento. Cuando los vi estaban solos, nadie permanecía cerca de ellos y al no ver a mi mejor amiga allí, no pude evitar preguntarle a Edward.
-¿Y Alice donde esta?-pero mi pregunta no fue respondida por mi David de Miguel Ángel (claro que Edward estaba mil veces mejor dotado allá abajo que la escultura) sino por su despampanantemente hermana rubia.
-Ella huyo por miedo a los Vulturis y sus reglas.-la voz de Rosalie dejaba ver que eso la molestaba enormemente.
-Alice y Jasper tendrán sus propias razones para habernos dejado.-dijo Carlisle con voz resignada y cansada, como la de un sabio que le ha explicado algo muchas veces a sus discípulos.-ellos no son como ustedes, recuerden que ellos provienen de otros aquelarres distintos al nuestro, con diferentes creadores, a diferencia con ustedes yo fui su creador y siente de cierto modo una especie de conexión conmigo, una especie de lealtad hacia mi.-al terminar decir esto suspiro y se volvió a sumir en sus pensamientos, ya llegando a los autos a una velocidad completamente humana.
Cuando llegamos a la casa sin que nadie dijera nada en el trayecto, Edward me subió a su habitación para que durmiera, ya que eran ya pasadas las tres de la madrugada.
Luego de que me cambie la ropa que tenía puesta por una de las pijamas de encajes que había en la maleta que Alice me había arreglado para el viaje del regalo pre transformación, me acosté en la cuna de los brazos de Edward.
-Edward, ¿qué crees, que los Vulturis vengas a hacer aquí?-pregunte con la vos en susurros y ansiosamente asustada.
-No lo sé, mi vida, pero por alguna razón, ellos llegaran mañana aquí, en compañía de Iriana, una de las hermanas de Tanya, pero aun no sabemos el motivo de esa visita.
-Tal vez sea por mí.-dije con un hilo de vos y bajando la mirada hasta mis manos.
-No lo creo, pero si así fuese, tu transformación está fijada para dentro de unas semanas, así que por eso no tienes de que preocuparte,-dijo, poniendo su mano en mi mentón y subiéndolo hasta que él pudo ver mis ojos y, acercándose muy suavemente y muy rápidamente, me beso en los labios.
Luego del beso y no muy convencida a la pronta llegada de los Vulturis. Me acomode entre sus brazos, él empezó a tararear mi nana y deje de saber de mí.
