Creí que ya no volvería por aquí... La verdad es que me había rendido, pero al final no pude hacerlo, no podía rendirme fingir que nada había pasado así que después de actuar durante casi un año y tantos meses como una completa "estúpida" refugiándome en mi y mintiéndome con "estoy bien", pues al fin me he decidido a salir de mi coraza y a enfrentar los daños que una perdida causa. Aun estoy en proceso de movimiento y cambio pero ¡HEY! Al fin empecé, y esta vez no voy a dejarlo, así que pues aquí tienen una pequeña prueba...
Este Capitulo tenia aproximadamente 1 año y 8 meses en mi USB así que hoy por fin ve la luz; Por su apoyo, exigencias y gritos.
¡GRACIAS! y por mi cobardía
¡LO SIENTO! (-/-)
El despertar y nuestro futuro juntos.
El nombre de aquel juego era Titán, era una especie de martillo gigante en el que los asientos se elevaban y bajaban a una velocidad increíble, giraban, a la inversa y de reversa y todo el mundo gritaba. El chino estaba en éxtasis mientras sujetaba con fuerza la mano de Iván que mantenía los ojos cerrados y el único grito que abandonaba su garganta era uno lleno de cierto temor, Maldecía ahora el momento en que se separaron de sus hermanas y Japón para poder disfrutar de los juegos solos.
Ivan-aru– grito de pronto y el eslavo abrió los ojos con cierto recelo, pero lo vio de pronto, el inmenso cielo cubierto de fuegos artificiales, el juego se había quedado estático en un Angulo que les permitía ver el cielo siendo surcado por las amadas flores artificiales que su querido Yao había creado una vez. Giro su rostro para ver a Yao y lo vio mas hermoso que nunca, su cabello ligeramente desarreglado su sonrisa sincera dibujada solo para el. Sus mejillas arreboladas, y sus manos aun unidas.
Te amo-da– dijo y las orbes del chino se abrieron con sorpresa, sus mejillas se tiñeron de carmín y el juego se puso en marcha acabando con la hermosa escena, pero no con los sentimientos, el juego callo tan rápido que Iván cerro sus ojos sintiendo como sus órganos luchaban por abandonar su cuerpo a través de su boca.
Ivan-aru– abrió de nuevo los ojos todo el juego estaba ahora en calma y los seguros electrónicos de las sillas se movieron de pronto liberándoles, ellos aun se mantenían con las manos unidas.
Caminaron una vez que el eslavo estuvo por completo seguro que su estomago no saldría por su boca. En todos esos minutos el calor de la mano de Yao no lo abandono jamás.
También te amo-aru– dijo sonrojándose y deteniéndose de pronto, el ruso se giro y alzo la delicada mano del chino, dejándole un dulce beso en los nudillos.
Recuerdas-aru… como fue esto de reconocernos– dijo el chino y el ruso sonrió mientras abrazaba al chino con afecto. Recordaba aquel día, y estaba seguro jamás lo olvidaría.
Era una fría mañana en Rusia (¿Novedad?). El eslavo abrió sus orbes desesperezandose en la inmensa cama. Miro a su alrededor encontrando tantas diferencias… pero realmente no importaba. A su lado algo cálido se movía ligeramente. Se tallo los ojos dispuesto a salir de entre las mantas, vestirse y pedirle a Yeka les preparara el desayuno a él y a Natasha. Se giro para mover un poco a "sus hermanas" y noto una negra cabellera que se esparcía por la inmensa cama.
Eso lo sorprendió pero más se sorprendió al notar que la joven a su lado estaba desnuda, se miro entonces percatándose del estado de su cuerpo. Un inmenso sonrojo se hizo en sus mejillas y con temor y miedo por no reconocer el porqué o como había llegado a esta situación removió a su acompañante.
Un ligero quejido fue su respuesta pero eso solo logro helarle más… esa voz delicada o no ¿era de un varón? Arrebato con fuerza las cobijas y sus dudas quedaron, expuestas, resueltas y confusas. A su lado estaba el cuerpo desnudo del ángel más hermoso que haya visto jamás, pero la cuestión es que…
¿Es un chico-da?– tras mover un poco el cuerpo lo comprobó… dicho movimiento basto para lograr abrir unas orbes ámbar que lo escudriñaran y lo miraran de arriba abajo. Hasta llegar a cierta parte aun expuesta. El delicado rostro se tiño de rojo y en un instante el pequeño había empujado a Iván tan fuerte que este había terminado en la parad con las mantas con él. En la cama un aterrado joven de negros cabellos miraba a su alrededor con terror.
Después de aquello todo fue "extraño" comenzaron a gritarse cosas en sus idiomas natos, se acercaron hasta casi golpearse… y en instantes, estaban el uno sobre el otro en un forcejeo que hacia reaccionar sus almas, sus cuerpos, sus corazones. Fuese lo que fuesen… se atraían como imán y metal, como cualquier cosa que no puede vivir sin su opuesto. En segundos se estaban besando con calma, con ligereza… con cariño.
La puerta se abrió y por ella entro Natasha que al verlos… se desmayo, eso sorprendió también al ruso que sin saber que había pasado notaba ahora que su hermanita había crecido y el no.
Un par de horas más bastaron para poner algo de orden en su cabeza, para presentarlos como Iván y Yao. Rusia y China Naciones, Que por azahares de destino habían sido transformados de nuevo en adolescentes, pero más importante, enamorados, amantes y pareja desde hace algunas décadas. Y eso les basto… a Ambos. Eso fue suficiente para pasar el resto de la tarde redescubriéndose, notando que cada pequeño detalle, les aceleraba el corazón, les fascinaba, les enamoraba.
En instantes ya compartían un nuevo beso, uno cálido y calmo, apenas se separaron y ruso sujeto las mejillas de su amado chino.
Te amo– repitió recargando su frente en la de Yao que sonrió y se aferro a él con mucha emoción
También te amo-aru– dijo antes de iniciar un nuevo beso. Ya ni importaban los juegos, ni las cientos de personas a su lado. Todo lo que importaba lo tenían justo a su lado. Caminaron en silencio, un silencio cómodo, solo profanado por el fuerte palpitar que sentía de la mano del otro. Algo había pasado una extraña burbuja se había formado, nada les importaba, nada les sobrepasaba, todo eran ellos y lo que sentían en ese momento.
Continuaron caminando hasta llegar a unas cómodas bancas junto a unos pequeños arbustos, ligeramente oculta, ligeramente a la vista, se sentaron sin soltar sus manos mirando sin mirar al frente, a los transeúntes a los juegos, las luces… nada.
¿Yao? – dijo mirando ahora el cielo con sus pocas estrellas
¿Si? – el chino lo miro a él, sintiéndose flotar.
Sin importar que pase… ¿Te quedaras conmigo? – la pregunta descoloco a Yao que lo miro interrogante
¿A qué te refieres Iván-aru? – pregunto algo sorprendido el chino
Es algo que me incomoda, algo que me mantiene alerta, sin importar que pase… lo que más quiero es que Yao esté bien-da– Como respuesta obtuvo un dulce beso que se intensifico de pronto, era algo más fuerte que ellos, era el deseo de estar juntos, de permanecer siempre en compañía mutua… Se amaban y querían demostrárselo siempre.
Yao– el pulso acelerado, las mejillas arreboladas… todos los sentidos intensificados por la cercanía del otro.
Iván– el chino se levantó acomodándose en el regazo del ruso, para poder seguir besándolo con pasión y entrega.
Te amo Yao– decía besándolo y soltando ligeramente los botones de la playera de corte asiático que traía
Iván, hay que quedarnos– el ruso dejo de mordisquear el cuello de su novio para verlo fijamente
¿En dónde? – pregunto mientras abrazaba posesivamente las caderas del asiático
Aquí… con los muchachos, con todos los que son nuestros amigos– Iván lo miro fijamente antes de sonreír y besar sus labios suavemente.
Como Yao quiera, donde Yao este… Yo estaré– dijo juntando sus frentes y sonriéndose dulcemente.
¡Que dulces! – los adolescentes se levantaron buscando de donde provenía aquella voz
¿Quién está ahí-aru? – dijo el chino parado junto al ruso que miraba hacia todos lados
OH… acaso ya no me reconocen mis niños…– una chiquilla apareció frente a ellos mirándoles con una sonrisa aterradora, sus ojos violetas resplandecían con un toque de demencia y sus aniñadas facciones se encontraban veladas por una mueca de desprecio y asco, la que fuese la juguetona voz de sus recuerdos era ahora un tono siniestro y macabro.
¿Eres la Rusalka- da? – pregunto el ruso, la risa burlesca les respondió provocándoles un escalofrió.
Mi nombre pequeños… es Lemuria– el ruso y el chino se miraron con incertidumbre.
¿Lemuria-aru? Buenos nosotros ya tenemos nuestra respuesta, ¿Verdad-aru? – hablo el chino con emoción y el ruso asintió sonriente
Sí, eso escuche…– la mirada desdeñosa no le causo buena espina al ruso que avanzo ligeramente hacia el chino
¿Entonces nos regresaras nuestros recuerdos y figura real? – insistió el asiático con calma.
Pues verán hay un pequeño problema con ello, es algo muy simple, algo tan pequeño que me causa pena no poder cambiarlo. – los adolescentes la miraron interrogantes el ruso la miraba fijamente.
¿Y que es -da? – La sádica sonrisa de la pelo castaña logro hacer temblar al ruso.
¡QUE NO QUIERO! – la risa estruendosa logro un ligero temblar en los alrededores una oscuridad latente rodeo a ambos adolescentes que se acercaron los entre sí.
Verán mis pequeños, todo esto es solo el comienzo, ellos los engañan ellos sus supuestos amigos solo los usan y los hieren yo en cambio les ofrezco una salida pacífica y feliz, donde podrán estar juntos siempre–
Dijiste que podríamos escoger, dijiste que tendríamos la oportunidad de decidir, y ya lo hicimos-aru– el chino hablo con fuerza. Lemuria los miraba con una mueca extraña en el rostro.
¿Y decidieron quedarse con quien los ha lastimado, con quien los ha usado? – insistió fríamente
Todos hemos cometidos errores-da, Incluso nosotros los tuvimos, dañamos y fuimos dañados todo eso es parte de ser una nación, todo eso es lo que nos ha conllevado a estar juntos-da– el ruso hablo enlazando sus dedos con los del chino que lo miro sonriente y asintiendo fervientemente.
Ya veo– ligeramente toco el suelo desapareciendo la oscuridad que los rodeaba, el ruido de los juegos mecánicos de las risas de adolescentes y niños los rodeo de nuevo aunque pareciera un eco lejano. Ambos adolescentes se sonrieron dulcemente y miraron a Lemuria quien permanecía callada mirándoles fijamente.
No puedo llevarme a nadie que no quiera venir conmigo – Los adolescentes solo la escuchaban.
Gracias por entender-aru– Lemuria le miro con una sonrisa triste que fue mutando rápidamente hasta un gesto indescifrable en sus aniñadas facciones.
Es una lástima– un ligero destello rodeo al chino, alejándole de Iván que lo miraba sin entender hasta que grito adolorido de pronto resonó en la boca del asiático.
¿¡YAO!? – grito el ruso tratando de tocarlo sin conseguirlo el ruso fue elevado del suelo ante los ojos de un sorprendido y asustado ruso.
DEJALO– amenazo a la castaña que lo miro con clara burla en los ojos, el grifo que se había materializado en manos del ruso dio de lleno con el delicado rostro que no se inmuto y sonrió maléficamente, señalando al asiático que había dejado de gritar de pronto. Iván se giró viendo a Yao que tenía una herida sangrante en la frente que le había dejado inconsciente.
No podrás hacerme nada… Iván todo, lo que intentes en mi contra, lo sentirá el, es más si justo ahora yo misma me hiciera daño todo lo sentiría Yao– y para dar veracidad a sus palabras rasguño su propio rostro con furia. Mas a este no le paso nada Iván miro como en el rostro del asiático aparecían sangrantes heridas de garras.
BASTA– grito corriendo hacia el chino más sin poder tocarlo.
I... van– la tenue voz del asiático llego hasta el que se giró mirando a la chica con ira contenida.
Déjalo, que es lo que quieres– grito alterado.
Es muy simple, vengan conmigo… o mueran aquí y ahora– una daga de cristal se materializo en sus manos y se acercó con peligro a su propio cuello. Iván lo comprendió de pronto ella mataría a Yao, su Yao
¡NO LO HAGAS! – grito asustado.
¿Por qué? Yo soy su ama; YO LES DI ESTA OPORTUNIDAD Y USTEDES LA DESPERDICIARON POR… SIMPLES NACIONES "PATETICAS"; ¡YO SOY SU TODO! Y voy a demostrártelo– la daga se acercó con peligro hacia su garganta dispuesta a terminar con aquellos dos malagradecidos adolescentes.
¡IREMOS CONTIGO!– grito el ruso presa del pánico.
…I…va…n– el resplandor dejo de rodear al asiático que cayó de lleno en los brazos de un tembloroso ruso.
Calma Yao-da; estoy aquí contigo– decía aferrándolo a sus brazos.
Seremos muy felices– dijo sonriendo como si nada mala hubiera pasado. Un nuevo resplandor un destello que consiguió que el ruso cerrara los ojos y después nada.
"Seremos muy felices" – Mathias, Lovino y Arthur giraron sus rostros al oír esa dulce y perturbante voz.
¿Está todo bien? – La voz de sus respectivos acompañantes les saco de su estado de duda.
¡Ahh!, Si– aun en diferentes puntos la respuesta fue la misma. Algo había comenzado a moverse algo siniestro y los adolescentes lo sintieron.
Muchas Gracias por Leer...
