CAPITULO 10
Era lunes por la mañana cuando tocaron a la puerta, era Kony, la nueva niñera.
Buenos días, el señor está ocupado y la niña aún está dormida, explicó una de las sirvientas, haciéndola pasar para enseñarle las habitaciones.
Vegeta observó a la nueva muchacha en cuanto la vio caminando por los pasillos, contestó el saludo para luego preguntar a la sirvienta ¿En dónde está Trunks?, no alcanzó a responderle cuando apareció la figura de su hijo arreglándose la incómoda corbata.
Papá, ahora me será imposible, explicó antes de ser interrogado. Durante la tarde haré un tiempo para configurar la cámara. Bulma se había disgustado y no encontró mejor forma de vengarse que desconfigurar la máquina de control de gravedad.
Me iré a las montañas, avísame en cuanto estén reparadas. Se retiró maldiciendo y prometiendo vengarse de aquella atrevida terrícola.
Buenos días señorita Kony, mi hija aún está durmiendo, si me acompaña a mi despacho le informaré su rutina. La joven lo acompañó observando lo que se encontraba a su alrededor, la casa era enorme, tenía muchos pasillos y puertas, en el fondo deseaba no perderse y lograr adaptarse lo más pronto posible. Recibió el papel con los horarios, cada punto se explicaba con gran detalle así que no hubo lugar a dudas. Excepto…
¿Cuál es el dormitorio de la niña? Y ¿a qué hora la despierto hoy? Lo miró sentado frente a ella, situación que no pudo menos que ponerla nerviosa.
Acompáñeme por favor. En el camino le explicó que ese día podría levantarse más tarde, pero mañana volvería al colegio. Mi hija es un poco traviesa, así que si en algún momento se presenta un problema que no pueda solucionar, me avisa, siempre llevo el celular prendido. Tocó la puerta, para poder entrar, mientras continuaba hablando. Tiene tarea pendiente y debe ponerse al día para asistir mañana al colegio. Deme un momento por favor.
Hola, despierta dormilona. Abrió las cortinas. Afuera está Kony. Le informó cuando se sentó en la cama
¿QUÉ? Esas palabras la terminaron de despertar. Pero y Nina, quiero a mi Nina. Hizo pucheros en señal de molestia.
Regresará en dos semanas más, se torció el tobillo andando en patines. Nina lo había llamado para informarle que su regreso se atrasaría un poco más.
¿Entonces tendré que soportar a Kony todos estos días? Dijo cruzándose de brazos. Trunks recordó que a su hija jamás le gustaron las reemplazantes de Nina, muchas de ellas fueron víctimas de sus diabluras, a la última le tiñó el pelo rojo, con una supuesta pintura que se quitaba con agua, Trunks tuvo que indemnizarla por los daños para evitar la demanda.
Sí, la haré pasar, quiero que te portes bien con ella. Ya me tengo que ir son las nueve, regresaré temprano. Se despidió de su hija pensando en que ojalá la niñera lograra durar esas dos semanas. Adelante señorita Kony, la está esperando.
Al entrar vio a la muchachita sentada en su cama, con muy mala cara y cruzada de brazos en señal de desacuerdo. Kony la miró con simpatía y exclamó.
Entiendo que no te gusta la idea de tener una niñera nueva, pero lo pasaremos muy bien. Te lo aseguro. Tu padre ya me entregó tu horario y veo que podemos hacer cosas muy divertidas. Hizo una pausa esperando alguna respuesta.
Voy a levantarme y vemos en qué podemos entretenernos ¿te parece? Kony intuyó que no sería nada bueno.
Luego de ayudarla a peinarse y de sacar casi toda la ropa del closet porque al parecer ese día estaba un poco indecisa en cuanto a la vestimenta que quería utilizar, tomaron desayuno juntas en su pequeña mesita de juegos. Esa mañana jugaron un rato en el patio con las muñecas, se disfrazaron de princesas y jugaron a hacer un castillo.
La comida está servida, les informó una de las sirvientas. Su abuela la está esperando para comer.
Ve a comer, yo recogeré esto antes de ir. Propuso la joven. La niña corrió a sentarse junto a su abuela para contarle lo que había hecho durante la mañana. Bulma sonrió satisfecha al notar que hasta el momento existía una buena relación entre ambas.
Más tarde ambas estaban en la habitación estudiando.
Este ejercicio no logro entenderlo. Ya llevaba dos ejercicios y no iba a soportar otro más, odiaba las matemáticas. Además mi papá dijo que hoy puedo jugar más rato, porque no fui a clases. Mintió apartando el cuaderno.
Mmm… ¿y qué quieres hacer? Preguntó su inocente niñera.
Vamos a la plaza. Estoy segura que ahí deben estar mis amigas. La llevó prácticamente a tirones a la plaza que estaba atrás de la casa, donde precisamente estaban sus compañeras de juego. Le incomodó la mirada desconfiada que depositaron sobre ella cuando se apartaron para hacer una "reunión de niñas". Luego de un rato resolvieron jugar a las escondidas y kony debía buscarlas, en cuanto cerró sus ojos las niñas desaparecieron para ir a otro lado a jugar. Después de buscarlas un largo rato, entendió que había caído en una trampa. Se sentó en una banca, dándose por vencida, no podía regresar sin la niña o la despedirían, así que esperó pacientemente a que apareciera.
Una hora más tarde regresó sonriente, vio la cara de enojo de su niñera, pero no le importó.
¿Dónde estabas? Le preguntó en cuanto se sentó a su lado.
Jugando a las escondidas, pero como nunca me encontraste tuve que aparecer. Se veía una actitud de malicia, la niñera entendió que no podía rebatirle porque por lo visto era muy astuta.
Vamos a casa. Kony estaba enojada, no podía contarle a su jefe o la despedirían por su ineficiencia. Esa niña le había ganado esa jugada, pero mañana sería diferente.
Hola papá. Se encontraron a Trunks en la entrada. La tomó en sus brazos para darle un beso.
Hola, ¿Cómo estuvo tu día? Contestó el saludo, notando enseguida la cara de disgusto de Kony. Espero que te hayas portado bien.
Claro que sí, estuvimos jugando todo el día, hasta fuimos a la plaza.
Supongo que estudiaste y terminaste sus tareas. Pero el largo silencio respondió su pregunta, Trunks mandó a su hija que fuera a hacer sus tareas, en tanto entraba a su despacho junto a la niñera.
Señorita Kony, le entregué el horario de mi hija, el cual se cumple aunque esté en casa. Primero debe terminar sus deberes y después salir a jugar. La niñera bajó la cabeza de vergüenza, cómo podía explicarle.
Discúlpeme señor, pensé que… perdón. Maldición esa niña la había metido en problemas y no tenía como justificarse.
No se preocupe, entiendo que es su primer día y por lo que me informaron, logró tener un buen comienzo. Le sonrió en espera de más detalles.
Sí, gracias. Para ella había sido todo lo contrario, la niña hizo cuanto quiso durante el día, mintiéndole sobre su horario de estudios y escapándose. Permiso ayudaré a su hija con sus tareas. Trunks notó un comportamiento extraño y quiso averiguar.
Señorita Kony, no la veo a gusto. ¿Tiene algún problema? Ofreciéndole tomar asiento nuevamente.
Discúlpeme señor Trunks, no pasa nada, solo que la niña está un poco atrasada con sus tareas y debo ayudarla a terminarlas. Se justificó sentándose nuevamente en el cómodo sillón negro que se encontraba frente a él.
Señorita Kony, tenga la confianza de contarme las travesuras que hace mi hija, la conozco perfectamente y entendería que la hizo pasar por momentos difíciles, como este. Las palabras impresionaron a la joven, no pensaba contar con su apoyo así que se sintió en confianza para contarle lo ocurrido durante el día, Trunks rió un momento, para después pararse e ir juntos donde la pequeña maga. En el camino platicaron sobre las precauciones que debía tomar, sobre todo si quería evitar pasar malos ratos. Kony lo miraba caminar junto a ella, era un hombre alto, caminaba siempre serio y mirando el horizonte, tenía las manos grandes, cabello lila y el mismo color de ojos que su hija, ese hombre: le dio confianza.
Permiso, entró luego de tocar la puerta. Me alegro que estés haciendo tus tareas. Revisó algunas y pidió que corrigiera las respuestas erróneas. Creo que olvidaste ordenar tu habitación. Los juguetes estaban esparcidos por todos lados. Después de terminar, tendrás que ordenar este desastre. Obviamente esas palabras no se recibieron con mucha alegría, pero no hubo lugar a discusión. Voy a ponerme algo más cómodo para ir a arreglar la máquina de Gravedad. A propósito no puedes salir hasta que hayas terminado, jugaste todo el día, ahora debes terminar tus tareas. Había encontrado una forma sutil de castigarla sin delatar a Kony.
Pero me falta mucho, estaré el resto de mi vida acá. Oponiéndose a su padre, en tono suplicante.
Trunks repitió una vez más la orden y luego se retiró dejando a ambas mujeres en el escritorio.
Kony, ayúdame a recoger eso. Le ordenó a su niñera en cuanto se retiró Trunks.
Tienes que recogerlo tú, eso dijo tu padre. Contestó Kony revisando las respuestas.
Nina siempre me ayudaba con todo. Se quejó haciendo pucheros. La extraño tanto.
Kony la miró, no sabía si seguirle el juego manipulador o continuar ayudándola con las tareas como se lo había pedido su jefe. Después de respirar hondo la ayudó a recoger las cosas, tal vez si hacía lo que pedía lograría ser aceptada.
Ya terminé y aún no estás lista. Kony había recogido todo, dejándolo perfectamente ordenado. ¿Cuánto te falta? Sinceramente a ella tampoco le gustaba estar mucho tiempo en un solo lugar.
Solo estos cuatro y listo. Contestó concentrada. Kony la ayudó para que terminara pronto.
Gracias. Ya puedo salir a jugar. Fue en busca de su padre al otro piso. Lo encontró escribiendo en la computadora.
Papá ¿qué estás haciendo? Preguntó en cuanto entró al cuarto, inclinándose para poder ver mejor.
Estoy configurando la cámara para tu abuelo. Explicó sin quitar la vista del monitor. ¿Terminaste lo que te ordené?
Sí, hasta ordené mi cuarto, como me lo pediste. ¿Kony dormirá acá?
Hoy no, pero a partir de mañana dormirá en nuestra casa. Vive lejos y no puede viajar todos los días. Esa respuesta le había dado una idea, aún tenía esperanzas de deshacerse de ella.
¿Para qué es este botón? Sin esperar respuesta lo presionó, borrando absolutamente toda la información ingresada.
Creo que ya averiguaste para qué era. Ahora necesito empezar todo otra vez, ve a jugar al patio, mientras termino. Respiró antes de comenzar otra vez.
Prefiero acompañarte. Caminó por la enorme habitación. No tenía nada entretenido, solo computadoras y unos cuantos inventos. Papá, mira esos cables de colores, se ven entretenidos. Había encontrado un tablero al apretar el botón se abrió la tapa dejando al descubierto los cables que entregaban energía a la habitación de gravedad.
No toques eso, puedes… pero ya era tarde, se apagó la luz y otra vez se perdió el avance de Trunks.
¿Dónde está Kony? Preguntó Trunks, con su paciencia al límite.
Está en el baño, dijo que vendría pronto. ¿por qué se apagó la luz solamente en esta habitación?
Porque esos cables entregan energía solamente a esta habitación. Es un sistema de seguridad. Explicó calmadamente, mientras ponía los cables en su sitio.
Cuando por fin prendió la computadora, comenzó a escribir, contestando las preguntas que su hija le hacía por cada cosa que veía y llamaba su atención. Jamás la dejaban entrar ahí, así que debía aprovechar el momento.
No entiendo cómo configuras la cámara de gravedad desde acá. y este robot ¿qué hace?. Estas botellitas tienen muchos colores ¿puedo jugar con ellas? Trunks la observaba de vez en cuando para evitar que rompiera o tocara algo peligroso.
Acá estabas. Exclamó Kony, la había buscado por toda la casa. Por fin te encontré.
Mira Kony, esos colores son muy lindos, alcánzame las botellitas, por favor. Intentaba alcanzarlas pero estaban muy altas.
No, no tomen eso. Son mezclas con las que está experimentando mi madre, es peligroso. Ve a jugar al patio, en unos minutos te alcanzo.
Una vez en el patio…
Kony, sabías que en esta casa hay fantasmas. Pensó que tal vez podría irse si lograba asustarla.
No tenía idea, pero no me asustan. La niñera percibió las intenciones enseguida.
Se me quedó mi juguete en la habitación donde estaba mi papá ¿puedes ir a buscarlo? Es que si voy yo me va a regañar. No le pareció nada extraño, así que fue a buscar el juguete perdido. al llegar allá…
Permiso, disculpe que lo moleste, es que la niña dice que olvidó un juguete. Trunks la hizo pasar, pero al ver a su alrededor no vio ningún objeto similar a lo que le había descrito, así que regresó.
Cuando volvió ya no estaba, otra vez se había desaparecido. Tendría que buscarla nuevamente por toda la casa.
¿A qué estás jugando pequeña? Preguntó Vegeta, al verla escondida detrás de un arbusto. Ya había regresado seguro de que a esas alturas su juguete favorito ya estaba listo para ser utilizado.
A nada abuelito, es que estoy jugando a las escondidas con Kony, no le digas que me viste. Vegeta se fue prometiendo que no diría nada. Para la niña, era muy simpático ver a Kony buscándola desesperada, si tenía suerte, duraría ese día.
Era el momento preciso para llamar a su mejor amigo y pedirle un favor, el cual sin falta debía llevar mañana a la Corporación Capsula.
Cuando Kony la pilló, ya era hora de irse.
Nos vemos mañana, pórtate bien. Su niñera se iba para volver al otro día, eso no era lo que había planeado, pero tenía un segundo plan, que estaba segura que resultaría.
