Nota de la autora: ¡Muchísmas gracias a sukiony, Axya, nally y a Akane Mitsui! Ya sabéis que sin vuestros comentarios me habría sido imposible seguir publicando, así que os estoy muy agradecida por el tiempo y dedicación que ponéis en cada review. Aquí tenéis un nuevo capítulo donde se aclararan las dudas sobre qué pasará con esos dos. No sé si realmente se parecerá a lo que teníais en mente, pero de no ser así, solo espero que os guste más ;P
Solo me queda desearos a todos un ¡Feliz año nuevo! Es momento de dejar todo lo malo atrás y recoger todo lo aprendido para afrontar con mucha energía, alegría, optimismo y determinación el nuevo año que ahora empieza. Todos sabemos que si nos lo proponemos lo podemos conseguir. ¡Muchos ánimos a todas! ¡Espero que éste sea un año repleto de momentos felices y grandes logros! ¡Un abrazo enorme a todos! ¡Nos leemos pronto!
Axya: ¡Si! Por fin el primer beso ;D Espero que el fic te esté gustando. Aquí os dejo un nuevo capítulo para desvelar qué pasará con esos dos ;P ¡Feliz año nuevo!
nally: ¡Hola! Me alegro de que el fic te fascine ;P ¡Espero no decepcionar con los nuevos capítulos! ¡Nos leemos pronto! Un abrazo! ¡Feliz año nuevo!
ABSURDAS CONVERSACIONES
Capítulo 10
Aquella tarde en el entrenamiento Sakuragi estaba especialmente contento. No habían vuelto a coincidir desde ese insólito encuentro en la terraza el día anterior. A la hora del almuerzo, cuando se dirigía a la azotea, vio como Sakuragi era llevado a rastras por su grupo de amigos hacia la cafetería. El pelirrojo, al verlo, se disculpó a gritos en medio del pasillo por ausentarse y le hizo saber que ya se encontrarían más tarde en el entrenamiento.
Estando en el gimnasio apenas pudieron cruzar dos palabras, el profesor Ansai estaba dirigiendo el entrenamiento y no estaba siendo nada indulgente con ellos, sin embargo pareciera que la felicidad del pelirrojo no se desvanecía ni con el peor de los males. Cada vez que cruzaba miradas con él le dedicaba una candente sonrisa de oreja a oreja.
Al finalizar Sakuragi ávidamente interceptó a Rukawa cuando éste se dirigía al vestuario y le pidió que le ayudara a recoger el material que habían utilizado. Rukawa sobrecogido por la infinita y extraña amabilidad con la que hizo la demanda, aceptó sin rechistar.
Empezaron a recoger en silencio, mientras dos de sus compañeros de primer año se dedicaban a limpiar la duela con esmero. A medida que iban recogiendo el resto de compañeros salían del vestuario para finalmente dirigirse a sus casas.
Cuando Rukawa hubo cerrado el armario dando por finalizada su tarea se giró para ver a Sakuragi parado delante de la puerta del vestuario mirándolo fijamente. Viendo a su alrededor sus compañeros seguían con su labor y parecía que todavía les quedaba un buen trecho por limpiar.
Estaba claro cuáles eran las intenciones del pelirrojo. Quería quedarse a solas con él.
Dejando a los dos chicos que limpiaban atrás, se dirigió al vestuario, pasando por delante del pelirrojo sin mirarlo. Éste lo siguió.
Se plantó delante del lavabo, frente al espejo observando desde el reflejo como el pelirrojo lo miraba.
Rukawa intentaba placar la inquietud que la incesante mirada del pelirrojo sobre él le causaba haciendo gala de un rictus impasible envidiable. Había intentado bloquear cualquier pensamiento que concerniera lo ocurrido el día anterior entre Sakuragi y él. Cada vez que pensaba en ello se le entrecruzaban miles de conjeturas que pudieran explicar el comportamiento del pelirrojo y el suyo propio, sin lograr hallar ninguna explicación plausible. Era un auténtico quebradero de cabeza.
Había imaginado que después de lo ocurrido Sakuragi intentaría evitarlo como la peste. Cierto era que él fue el que lo inició todo, pero no era precisamente algo que cupiera esperar de un declarado heterosexual, por eso dio por supuesto desde un principio que no tendría que enfrentarse al pelirrojo, por lo menos no de inmediato.
Sin embargo allí estaba, parado a su lado mirándolo fijamente a través del espejo. Daba la impresión de que esperaba un visto bueno por su parte para darle pie a hablar, pero Rukawa no tenía intenciones de hacer tal cosa, ya hablaría si quería, aunque no estaba seguro de querer escuchar lo que tuviera que decirle. La incertidumbre de no saber con qué ingenio le saldría ahora el pelirrojo lo ponía frenético.
Exhaló un sonoro suspiro para alejar la tormenta de pensamientos y abrió el grifo para lavarse la cara de sudor.
- Kitsune… ¿Puedo preguntarte una cosa?
- …¿Qué? – apoyó las manos sobre el lavabo mirándolo retadoramente a través del espejo. El pelirrojo alentado por el moreno prosiguió a formular la pregunta con una sonrisa.
- ¿Crees que beso bien? – un tímido sonrojo cubría sus mejillas.
- … - Se quedó en blanco. Definitivamente ésa no se la esperaba.
- ¿Kitsune?
- … - Rukawa se dio la vuelta para mirarlo de frente. – No lo sé…
- ... ¿Cómo que no lo sabes?- se percibía un tinte de molestia en su voz.
- No lo sé… - Volvió a repetir pensativo evocando en su mente la escena del día anterior.
- Ayer nos besamos.- Afirmó el pelirrojo.
- Si… - Corroboró.
- ¿Y no sabes si beso bien? – estaba claramente ofendido.
- No… - estaba siendo honesto.
- ¿Cómo que no? - se estaba enfadado.
- … - se quedó sin palabras. No sabía qué responder.
- ¿Te gustó?- preguntó esta vez.
- … Ah… - Rukawa abrió la boca pero ninguna palabra logró salir. Por extraño que pareciera a penas se puso a analizar lo ocurrido en sí. Se preocupó tanto de lo que podría ocurrir después, que olvidó el hecho en sí mismo. – Si.
- ¿Sí? – Sonrió.
- Sí, pero… - le borró la sonrisa de la cara.
- ¿Pero? – No le gustó como sonó ese 'pero'.
- No es que no me gustara, pero… No sé, fue demasiado corto como para decir si realmente me gustó o si me gusta cómo besas…
- … - Sakuragi frunció el entrecejo en un gesto de reflexión. - ¿Puedo besarte otra vez?
- ¿Qué? – preguntó perplejo, especialmente por la seriedad con la que se lo estaba planteando - ¿Por qué?
- ¡Quiero aprender a besar bien! – exclamó en un tono lastimero acercándose más a él. – Cuando tenga novia no quiero que piense que soy un torpe… - se explicó tímidamente haciendo pucheritos.
- ¿Y quieres practicar conmigo? – Más que una pregunta, era una afirmación.
- Si - lo miraba con expectación intentando descifrar la expresión que tenía el moreno en la cara. – Kitsune, no te iría mal practicar un poco. No es que seas precisamente un experto.
- … - Esta vez fue Rukawa el que frunció el ceño. No lograba entender cómo funcionaba la mente del pelirrojo. Era evidente que no era consciente de dónde se estaba metiendo, pero si él no tenía miedo de meterse en el fango, él no iba a ser menos.
Alargó la mano alcanzando la camiseta del pelirrojo para atraerlo más hacia él. Con una mirada decidida se inclinó hacia delante y juntó sus labios con los de él. Ninguno de los dos cerró los ojos. Se miraron intensamente unos pocos segundos y luego se separaron rompiendo el beso. Sakuragi sonrió contento; pasó su mano rodeando la cintura de Rukawa pegándolo contra su pecho, inclinó la cabeza y esta vez cerrando los ojos atrapó los labios del moreno, succionándolos con delicadeza.
Rukawa se dejó llevar por el pelirrojo, cerrando los ojos también, sintiendo la presión de los dientes del otro que le mordía con suavidad. Quiso responderle abriendo la boca y atrapando sus labios, pasando esta vez su lengua entre ellos.
Sakuragi se separó de repente.
- ¿Qué ha sido eso? – preguntó con curiosidad.
- Mi lengua… - contestó extrañado por la reacción.
- ¿Puedo probar? – pidió sonriendo con clara excitación.
- …Claro – le resultaba chocante que le pidiera permiso dada la situación en la que se encontraban.
Cogiéndolo totalmente desprevenido, el pelirrojo lo alzó por las posaderas para sentarlo encima de la encimera del lavabo. Sin previo aviso separó las piernas de un ruborizado moreno para poder ubicarse entre ellas reduciendo la escasa distancia que los separaba. Su mano derecha fue a parar a la nuca de Rukawa, logrando que se le erizaran los pelos del cogote al acariciarle el cabello.
Se le aceleró el corazón al ver como el pelirrojo se inclinaba con seguridad para besarle. Su lengua caliente y húmeda se paseó gustosa por su boca y él la recibió succionándola con gula.
Sus brazos que antes yacían lánguidos a sus costados pronto se afianzaron a la cabeza del pelirrojo, acariciando sus cortos cabellos.
Había algo en la lengua de Sakuragi que la hacía especialmente adictiva. Era húmeda y caliente y se movía en su boca con calma y acierto. Recorría su boca y jugaba con su lengua, aplastándola, revolviéndola… Percibir el sabor de su saliva lo excitaba.
Sentía su corazón desbocado latir acelerado, escuchando incluso los fuertes latidos a todo volumen dentro de sí. Ignoraba las extrañas sensaciones que aparecían en la boca de su estómago y los hormigueos que recorrían sus brazos erizándole la piel y que hacían temblar sus manos cada vez que el pelirrojo lo tocaba. Se obligaba a entregarse en el beso acallando todo uso de razón. Lo único que quería era disfrutar del beso y dejarse llevar por la agradable sensación de ingravidez que el pelirrojo provocaba en él. El por qué no importaba.
Sakuragi lamía, succionaba y mordía con avidez mientras su mano acariciaba la nuca del moreno, impidiendo que se separara. Su otra mano se coló debajo de la camiseta de su compañero acariciando su espalda, logrando que éste se estremeciera y gimiera en su boca.
Rukawa en un acto completamente inconsciente y carnal apretó sus piernas contra los costados del pelirrojo pegándolo por completo a su entrepierna.
Sakuragi aún con la mano en la parte baja de su espalda, rompió el beso sin separarse de él. Juntaron sus frentes y se observaron con calma. Sintiendo el aliento del moreno en su rostro y viendo los labios rojos e hinchados, cubiertos por una fina película de saliva se le antojaban tentadoramente jugosos, el pelirrojo se arrojó sobre ellos capturándolos con ansia.
Sin embargo pronto volvió a romper el contacto al escuchar ruidos provenientes del otro lado de la puerta. Al parecer sus compañeros habían terminado con su tarea y se dirigían al vestuario. Rukawa deslizó sus manos por el cuello de Sakuragi y lo empujó suavemente desde el pecho para que se separara de él. Bajo de la encimera y se dirigió a su taquilla a recoger sus cosas.
Sakuragi al ver a sus compañeros entrar por la puerta imitó al moreno.
