¡Hola! Primero que nada les agradezco a todos los que comentan, porque me hacen saber que siguen esta historia, ¡y que les gusta!
Una chica llamada Karaan me ha inflado los ovarios para que empiece a usar el "—"
en los escritos, y la verdad que antes no lo hice porque no sabía cómo ponerlo xDD Ahora que lo se, y que empecé a implementarlo, me doy cuenta que queda mucho más prolijo :P
Ahora sí, ¡los dejo con el décimo capítulo! Espero que les guste, y desde ya se les agradece la lectura ;D
NAshe.
Sasuke y Naruto bajaron rápidamente hacia la sala, cuando vieron que Minato y Kushina discutían en voz baja sobre la lista de cosas que debían comprar. Naruto agarró su billetera de arriba de la mesa y la guardó en su bolsillo. Buscó sus lentes de sol en uno de los estantes, y se dio vuelta hacia sus padres.
— Se acabó el cereal y el ramen — anunció, con dramatismo.
Kushina y Minato se miraron, sonriendo.
— Lo del ramen ya lo sabíamos, ¿pero qué hay con el cereal? — cuestionó su padre, y Naruto alzó las manos.
— ¡Me gusta el cereal en la mañana'ttebayo!
— Veremos, veremos — musitó Minato, volviendo a la lista.
Naruto suspiró, y miró a Sasuke.
— Yo también me voy, iremos al centro comercial.
— ¿Iremos?
— Sí. Sasuke y yo'ttebayo.
Kushina miró al Uchiha con una sonrisa. Este no supo interpretarla, puesto que no supo muy bien qué hacer al respecto. Naruto lo jaló del brazo hacia la puerta, y agarró unas llaves que estaban sobre la mesa. Minato le dijo que no regresara muy tarde, sin quitar la vista de la lista de compras. Naruto cerró la puerta de entrada, aún sujetando el brazo de Sasuke, quien tenía una extraña sensación en su interior. O quizás se debía a un debate en su cabeza entre quitarse del agarre o dejarse llevar hacia donde el rubio quisiera. Cosa que no le desagradaría en lo absoluto tratándose de él.
De nuevo sus pensamientos interrumpieron la realidad, justo cuando Naruto dirigía las llaves que tenía en la mano a su bolsillo, para poder sacar la funda que cubría a su motocicleta. Sasuke se quedó quieto, mirando fijamente el vehículo.
— ¿Iremos en eso?
Naruto se giró hacia él, entornando los ojos.
— Si… ¿acaso tiene algo de malo no querer caminar siete kilómetros hasta allá'ttebayo? — sonrió de medio lado, y Sasuke puso los ojos en blanco.
— No es eso, es que… ¿dijiste siete? — farfulló, y Naruto le sonrió.
— Sasuke-teme, no puedes ocultarlo más — dijo, sin abandonar el gesto, pasándole un trapo al asiento de la motocicleta — Tienes miedo'ttebayo.
— ¿Disculpa?
— ¿También eres sordo? — lo miró ahora, desafiante — Interesante'ttebayo — Sasuke agarró el casco del acompañante, sin quitarle la vista de encima. Naruto asintió, como aceptando que se al parecer se había equivocado con él, y esbozó una sonrisa zorruna — Así está mucho mejor.
Naruto se subió a la motocicleta, y sacó las llaves. Sasuke se sentó con algo de incomodidad, en el espacio que había detrás del rubio.
— Por cierto, me gusta caminar — comentó Sasuke, aunque Naruto no se lo había preguntado.
— Lo tendré en cuenta para otra ocasión'ttebayo — giró el rostro para su lado, y sonrió, encendiendo la motocicleta.
— Ponte el casco, dobe — gruñó, agarrando el objeto entre sus manos, y colocándoselo él mismo.
Una vez listos, Naruto abrió el garage con el control automático, y salió de él con la motocicleta. Sasuke se sujetó de la parte de atrás del vehículo. Al principio sintió hasta un poco de pudor en sujetarle la cintura. ¿Sería ético? Las ganas no faltaban. Naruto parecía muy concentrado conduciendo como para pensar en otra cosa. La motocicleta se movía rápidamente por la calle, pero nunca excedía el límite. Solo bajaba la velocidad para parar en los semáforos. Sasuke miró hacia su derecha como todo pasaba rápidamente. Quiso hasta quitarse el casco para sentir el aire chocar en su rostro, pero sabía que no era conveniente. Sin darse cuenta, observó que sus manos aferraban la cintura del otro.
No supo si Naruto se había dado cuenta, pero no le importó. Se sentía bien. Demasiado bien. De repente escuchó algo, y la apretó suavemente. Naruto detuvo la motocicleta en una esquina, luego de manejar unos diez minutos. Quitándose el casco, Sasuke se percató de que se estaba riendo. Curioso, se quitó el suyo también.
— ¿Qué te ocurrió? — inquirió, acomodándose el cabello sutilmente con una mano.
— Me da cosquillas que me toquen la cintura'ttebayo — sonrió, de una manera encantadora. Sasuke sintió algo cálido explotar en su estómago — Ya casi llegamos, pero estacionaré por aquí.
Sasuke se bajó del vehículo, y vio la cantidad de personas que había en la avenida, caminando de aquí para allá, como si no tuvieran rumbo alguno. Naruto dejó la motocicleta atada con una cadena en un poste, cerca de otras. Giró la llave del candado, y luego se colocó sus anteojos. Le hizo señas a Sasuke de que lo siguiera, y juntos caminaron hacia el centro comercial. Sasuke no recordó haber visitado ese lugar.
— ¿Este lugar es nuevo?
— Lo terminaron hace unas semanas — asintió Naruto, sin apartar la vista de enfrente — Se supone que en el fondo instalaron una pequeña cadena de cines y esas cosas'ttebayo.
Sasuke vio que estaban llegando, porque el lugar era enorme y casi ocupaba todo el frente de la esquina. Al entrar, sintió el frío del aire acondicionado. Un grupo de adolescentes hermosas hablando y riendo en una esquina de un bar, mientras sacaban sus celulares. Otro grupo mixto sentados en las mesas de una cafetería, donde abundaba gente de todas las edades.
Carteles publicitarios, anuncios de cine, comida y juegos. Aroma a perfume de cítricos, y a rosas. Cientos de locales de ropa desprendiendo una esencia a vainilla. Otra cafetería horneando galletas de canela y café con una espuma que parecía deliciosa. Se sentía bien. La música era agradable incluso. De repente su brazo se vio suavemente presionado por la mano de su amigo. Se giró hacia él, mecánicamente.
— Estás como ido'ttebayo — observó el rubio — ¿Jamás habías venido a un centro comercial como este?
— No suelo… hacerlo — admitió.
— Ok, ¡entonces tenemos mucho trabajo que hacer'ttebayo!
Sasuke no supo cómo interpretar eso, pero sabía que no se trataba de algo bueno. Naruto parecía dispuesto a visitar cada local del lugar si era posible. Pero había algo en él que se negaba en oponerse a los deseos del otro. Naruto se había convertido en su perdición. Pero para su sorpresa, no le molestaba… del todo.
— ¿A dónde quieres ir primero? — exclamó Naruto.
— A donde quieras, por mi está bien — dijo sin pensarlo, y maldijo segundos después.
Naruto sonrió con picardía, y lo hizo girar hacia su izquierda, al fondo del pasillo. Y allí estaba, un enorme espacio de juegos de todo tipo. Sasuke no se veía del todo entusiasmado por la idea, pero de todos modos ingresaron. Naruto se dirigió a la Caja, y le cargó dinero a la tarjeta que usaba ese lugar para hacer funcionar los videojuegos. Posteriormente buscó con la mirada una cabina de juegos de video. Al ver uno de autos, se sentó, con emoción, y miró a su amigo. Este parecía bastante descolocado.
— ¿Jamás has jugado a ningún juego?
Sasuke hizo un mohín, casi al instante.
— ¿Acaso crees que vengo de otro planeta?
Naruto pensó unos segundos.
— No, pero si así fuera, ¡sería genial'ttebayo!
— Dobe — sonrió, y se sentó en la cabina vacía que estaba a su lado — ¿Una carrera?
— Dudo que puedas ganarme'ttebayo — exclamó, con altivez, pasando la tarjeta por la ranura de ambos juegos.
— ¿Quieres apostar? — lo miró de soslayo, y Naruto sonrió.
— Si gano, pagas un café en... ¡Starbucks!
— ¿Eres adicto a ese lugar o qué? — Naruto medio que asintió, mientras elegía el modelo del auto — ¿Y si pierdes?
— No lo se, tu escoges'ttebayo.
Sasuke pensó rápidamente, mientras elegía el lugar de la carrera en el videojuego. La idea de que Naruto hiciera lo que quisiera era muy tentadora. Aunque en lo único que pensaba cada vez que lo veía, era en tenerlo encima. Una imagen muy fuerte. Tanto que lo hizo ruborizar.
Apretando el volante, arrugó el ceño.
— Si pierdes, deberás acceder al lugar que yo elija ir.
Naruto lo miró, intrigado. No se imaginaba a dónde lo quería llevar. Donde sea, mientras sea con él, estaría bien.
— Hecho.
Segundos después, empezaron con la carrera. Naruto pisó el acelerador desde el principio, tomando la delantera. Sasuke lo seguía detrás, esquivando todo a su paso. Naruto tenía que admitir que jugaba bastante bien. Manejaba una velocidad bastante alta, y había chocado muy pocas veces. Pero tanto se había dejado impresionar, que el otro lo había alcanzado e incluso pasado. Sin bajar la velocidad, Sasuke inclinó el volante hacia su derecha para que el vehículo chocara al del rubio. Este apretó los dientes, y frunció el ceño.
— Nada mal, eh. Pero no creas que te dejaré ganar'ttebayo.
— No estoy pidiendo tu compasión, usuratonkachi — sonrió con malicia, y el otro hizo un mohín. Estaban por llegar a la meta.
— ¿Usuratonkachi? — bramó, y activó el Nitro en ese instante, por lo que el auto aumentó drásticamente la velocidad, pasándolo de nuevo, y atravesando la línea de llegada.
Sasuke se volteó hacia él, rápidamente. Naruto solo sonrió.
— ¿Por qué no me dijiste que tenía Nitro, dobe?
— ¿Acaso crees que soy tonto'ttebayo?
— Por supuesto que si — asintió, y el otro le sujetó del borde de la camisa — Y además, eres un tramposo.
— Retráctate, Uchiha — lo miró fijo, acercándose un poco a su rostro. Sasuke sintió su aliento en los labios, y puso todo de sí para no ruborizarse.
— Jamás — dijo lo más seguro que pudo — Juguemos a otra cosa.
— Está bien, pero me debes un café'ttebayo.
— Sisi, lo que digas… — y se soltó del agarre, para salir de asiento del videojuego.
Lo siguiente que hicieron fue pasarse por todos los juegos que tuvieran estampillas para canjearlas en la Caja. Esta vez no apostaron nada, solo trabajaron en equipo para juntar la mayor cantidad posible. Naruto eligió un juego de Baloncesto como primera instancia. Encestaron todos los tiros. Sasuke agarró las estampillas, y se dirigieron rápidamente a otro juego.
Al costado había un tiro al blanco, juego de monedas y fichas, carrera de autos de juguete, tirarle los dientes a un payaso con un rostro muy tenebroso, un Bowling bastante viejo, que parecía estar ahí desde hace años. Cosa que llamó la atención de Naruto. La pintura de los pinos se caía a pedazos, y parecían hechos de cerámica, porque costaba mucho trabajo hacerlos caer, o cuando lograban hacerlo, el ruido que hacían al chocar contra el suelo llamaba la atención de todos allí. Naruto soltó una carcajada, e ignoró a la gente que pasaba. Sasuke apretó los labios, intentando no reír… demasiado.
Entre todos los que jugaron, hicieron una buena cantidad de estampillas. Naruto agarró todos los que pudo, con la ayuda de Sasuke, y contaron los puntos. Había 1200 puntos acumulados. Más de lo que Naruto había hecho solo, por más veces que lo intentara. Su emoción era casi palpable. Al fin había alcanzado los mil puntos.
— Mira esa guitarra de allá, vale 1000 puntos — señaló Sasuke, hacia una repisa llena de objetos.
En efecto, había una guitarrita pequeña de colección. Parecía una Gibson flying V negra y blanca. Todos los detalles estaban reproducidos de una manera muy delicada. Pero esto Naruto lo sabía, porque desde que iba a ese lugar, siempre la quiso. Pero no podía decirlo abiertamente. Ambos ganaron las estampillas, así que debían buscar un premio acorde para cada uno.
Un hombre viejo que atendía la Caja, miró a Naruto con una sonrisa.
— ¿Tú de nuevo? ¿Acaso no te has dado por vencido? — Sasuke pareció desconcertado, y observó que Naruto había fulminado con la mirada al hombre, como pidiéndole que no siguiera — Nadie quiere la guitarrita, pero tu amigo viene día por medio para tratar de juntar 1000 puntos por ella — comentó, a Sasuke.
— ¿Eso es cierto?
— Si, pero no creas que te usé para ganarlos'ttebayo — farfulló, frunciendo el ceño.
Sasuke no supo por qué, pero le creyó. Podría haberse molestado por pensar que fue usado, pero Naruto jamás había mencionado nada sobre los puntajes. Era una persona muy humilde y honesta como para mentir con una tontería como esa. De todas formas, y según aquel hombre, se había ilusionado siempre con esa guitarrita, más sin embargo optó por dividir el puntaje para sacar dos premios.
— ¿Y qué van a llevar? — inquirió el hombre, algo impaciente.
— Me llevaré la guitarra — dijo Sasuke, sin titubear. El hombre se la entregó, pero Sasuke inmediatamente se la dio a Naruto, quien lo miró con los ojos abiertos como platos.
— ¡Teme! ¿Qué diablos haces?
— Dijiste que la querías, ¿no?
— Si, pero… — y miró la guitarrita fijamente, hasta que dirigió sus ojos a los de Sasuke, con una gran seguridad — No, consérvala tú. No sería justo que solo elijas algo de 200 puntos'ttebayo.
— La verdad no me interesa — se encogió de hombros — Anda, dobe, acéptala.
Naruto no sabía qué decir, estaba petrificado. Sasuke eligió una serpiente de mármol con los 200 puntos que restaban, y se despidió del hombre. Naruto no aún podía creerlo. Sasuke envolvió su serpiente de mármol con papel de diario, y la guardó en la bolsa que le dio el hombre, sin dejar de mirar al rubio.
— Gracias'ttebayo — soltó, de nada.
— No es nada — desvió la vista, aunque en realidad estaba comenzando a ponerse nervioso.
— No, en serio, fue un lindo gesto'ttebayo — y le sonrió, guardando la guitarrita en su bolsa — El lado tierno de Sasuke Uchiha, eh…
— Cállate — exclamó, molesto. Intentó luchar para que la sangre no subiera a su rostro, pero le costaba cada vez más trabajo hacerlo.
Naruto parecía fresco como una lechuga, pero en realidad se sentía extrañamente feliz y a gusto con la situación. Sasuke parecía un cubo de hielo, pero por dentro era algo tan dulce, que comenzaba a gustarle, y mucho. Quería seguir escarbando en el hielo para saber qué tan dulce podía llegar a ser el verdadero Sasuke. ¿Acaso sería posible?
A la salida del lugar, caminaron de nuevo por el pasillo, directo al Starbucks. A Naruto ya no le importaba el reto que había ganado anteriormente, puesto que él mismo se pagó el pedido. Sasuke insistió, pero el otro no lo dejó. La pequeña discusión hizo que la vendedora los mirara de manera extraña, pero divertida.
Un capuchino grande y un muffin con chispas de chocolate fue lo que Naruto se llevó a la mesa. Sasuke optó por un café con leche mediana, y una porción de torta de manzana verde. Al sentarse, Naruto agarró tres sobres de azúcar. Sasuke frunció el ceño.
— ¿No crees que es demasiado?
— ¡Es un capuchino grande, teme! — se excusó, haciendo un mohín — Por cierto, hay algo que quería preguntarte. ¿Puedo? — agregó, tirando azúcar dentro del recipiente. Sasuke asintió — Espero que no te moleste'ttebayo. Es una pregunta un tanto… personal.
— ¿Tiene que ver con… Karin? — sonrió, sin mirarlo, mientras agregaba el contenido de un sobrecito de azúcar en su café.
Naruto se encogió de hombros, y revolvió el cappuccino, mientras buscaba el tarro con canela. Ya pasaron meses de que se conocía con Sasuke, así que la pregunta no había quedado tan mal después de todo. Además, necesitaba comprenderlo.
— Al parecer soy muy obvio.
— ¿Qué quieres saber exactamente?
— ¿Cómo fue que empezaron a salir? Es decir, yo no… no lo entiendo'ttebayo — y lo miró fijamente a los ojos, como si aquello también le preocupara. Porque no lo veía enamorado de ella.
— Todos me preguntan lo mismo.
— Por algo será — sonrió de medio lado, mientras tiraba un poco de canela en la espuma de su cappuccino.
Sasuke suspiró.
— Fue hace un año y medio. No conocía a nadie en el Konoha Geijutsu, y ella fue siempre muy amable conmigo — comentó, bebiendo un poco de café — Fue la primera que se me acercó en los primeros días.
— ¿No tenías amigos?
— No soy muy social que digamos — sonrió, y cortó un trozo de pastel con el tenedor — Mi hermano Itachi me lo recrimina siempre.
Así que Itachi era el nombre de su hermano…
— ¿Y tus padres? ¿Viven lejos de aquí?
— Bastante — admitió, mientras se llevaba la rebanada pequeña de pastel a la boca — Creí que sería lo correcto. Ella me ama y… es muy atenta.
Naruto dejó a mitad de camino el muffin que estaba por mordisquear.
— ¿Pero tú la amas'ttebayo?
Sasuke se le quedó viendo. Antes la quería, pero jamás sintió un verdadero sentimiento hacia ella. Amor parecía algo más fuerte y especial que eso. Se asemejaba quizás, en cierta forma, a las cosas que le estaban pasando con Naruto cada vez que lo veía, y estaba a su lado.
— No lo se — respondió después de pensarlo unos segundos.
— No deberías estar con una persona si no la amas de verdad'ttebayo.
— ¿Te parece? — espetó, sin saber muy bien qué decir.
— Estás mintiéndole, Sasuke. Eso no es bueno.
El Uchiha suspiró de nuevo.
— ¿Crees que debería…?
— No depende de mí — lo interrumpió, con algo de pena — Haz lo que creas conveniente'ttebayo. Si ya no sientes lo mismo…
— No, ya no lo siento — afirmó, más seguro que nunca — De hecho creo, que me gusta otra persona.
Naruto abrió a penas los labios, asombrado. Sasuke se golpeó mentalmente por haberlo dicho. No tenía por qué.
— Vaya, no me esperaba esta confesión — sonrió a penas, y mordió su muffin — Esto acaba con mis dudas.
— ¿De qué hablas? — entornó los ojos.
— De que detrás de esa capa de hielo… eres muy dulce'ttebayo.
Sasuke se molestó, pero esto solo hizo que Naruto se riera. No podía controlarlo por mucho más tiempo. Ese chico lo estaba volviendo loco. Y lo peor es que ahora pensaba que le gustaba alguien más. O quizás así estaría mejor. Para que no sospechara.
"Soy un cobarde", pensó, negando con la cabeza.
Horas después de tanto procrastinar, Sasuke decidió volver a casa de su hermano. Ya era de noche, y Naruto se ofreció a llevarlo en su motocicleta. No se negó, aunque tampoco le fascinó la idea. Naruto condujo más rápido que antes, que por momentos temió por su vida.
Una vez que llegaron a la esquina, Sasuke dejó el casco de acompañante arriba de la moto, bien atado. Naruto se quitó el suyo, y se acomodó el cabello. Sasuke lo miró fijamente, como si no hubiera otra cosa más interesante que ver.
— Entonces, nos vemos en unos días — dijo Naruto, y sonrió — ¡Estudia mucho para el examen'ttebayo!
— Lo mismo digo, usuratonkachi — esbozó el mismo gesto.
Naruto se inclinó hacia él, para saludarlo.
El beso en la mejilla, ¡claro!
Sasuke sintió el aroma varonil de su perfume cuando besó su mejilla, y sus labios rozaron los otros, sin poder evitarlo. Naruto se alejó solo unos centímetros de él, cuando se percató de que algo había cambiado. Lo miró a los ojos, y acercó su boca a la suya lentamente.
— ¿Sasuke?
Ambos se sobresaltaron, y Sasuke se alejó casi de un salto del rubio. Itachi estaba asomado en la ventana, y al parecer, llevaba rato allí. Naruto sintió que el corazón se le iba a salir del pecho. ¿Qué diablos iba a hacer? ¡Estaba loco!
— Teme, nos vemos luego'ttebayo — saludó, algo nervioso — Buenas noches, Itachi-san — exclamó hacia la ventana.
El aludido se sorprendió.
— Buenas noches, Naruto-kun.
La sorpresa de Naruto también fue notoria. Al parece Naruto ya sabía que su amigo le hablaba de él a su hermano. E Itachi ya sabía que Sasuke hablaba de él con Naruto.
Hilarante.
— Que inoportuno, hermano — susurró para sí, Sasuke, justo cuando Naruto había arrancado de nuevo su motocicleta, para al fin desaparecer en las oscuras calles.
