Una hermosa iglesia victoriana se veía ya en el horizonte. No tardaron mucho en llegar, por lo que Levi estaba contento, así podría instalarse en su nuevo hogar y dejar de preocuparse por otras, "cosas"...
El rey fue el primero en bajarse de su caballo, un precioso corcel blanco como el marfil, con unos impactantes ojos marrones. El azabache lo siguió, y una vez en frente de la iglesia los dos se quedaron unos instantes admirándola.
- Ah... -suspiró el rey con orgullo- Es preciosa, ¿no crees? -lo miró de reojo.
- Es impresionante que tengan el pueblo tan descuidado y esta iglesia este... -hizo una pausa, observando la iglesia mas detenidamente- bien cuidada.
- ¡Jajaja! -se rió a carcajada limpia- Si le impresiona el exterior, espere a ver el interior...
Con ambas manos, el rey empujó las puertas de madera de roble refinado, adornadas con unos detalles de cobre negro. El sacerdote entro de mala gana a la iglesia, mirando al suelo. No tardo mucho en alzar la mirada, pues las baldosas blancas le reflejaban unas hermosas pinturas que decoraban el techo, todas ellas religiosas. Y no solo eso...
Toda la iglesia estaba iluminada con miles de candelabros con unas siete velas cada uno, y unas pocas antorchas colgadas de las paredes hacían del lugar algo acogedor. Los bancos donde la gente rezaba, eran de madera de pino, y aunque no tuvieran respaldo, se veía que eran muy cómodos.
El azabache, de no ser por su frío temperamento, estaría con la boca abierta desde que entro. Si que tenían mucha fe los de aquel reino para cuidar tan bien la iglesia... Al fondo, un hermoso aunque perturbador crucifijo con el Señor en él... Una imagen muy triste, pero venerable. El sacerdote se santiguó al ver tal estampa.
- ¿Y bien Levi de Adele, qué le parece su nuevo hogar?
- Es impresionante... -unió ambas manos y cerrando los ojos, se puso a bendecir el lugar.
- Sus aposentos y los de su ayudante están arriba, subiendo esas escaleras. -señaló un rincón de la iglesia, por donde se asomaba una escalera de caracol de madera y cobre negro.
El azabache, seguramente por inercia, fue directo a las escaleras, y sin mucho esfuerzo las subió intrigado. Al llegar arriba, había un pequeño cuarto con las paredes marrones, al igual que las del piso de abajo. Dos camas y una cómoda en medio, con otros dos candelabros encima.
Aquella habitación era mucho mas humilde que el resto de la iglesia, pero seguía siendo acogedora.
- Le voy a dejar para que se vaya acostumbrando. Espero que este cómodo. -sonrió amablemente- ¡Ah, se me olvidaba! Ves aquellas escalerillas que hay ahí. -señalo unas pequeñas escaleras de madera- Conducen al campanario, es tradición hacerlo sonar todas las mañanas y al anochecer, por pura seguridad.
- La gente del pueblo apenas sale de sus casas, ¿por qué debería ser tan importante?
- A veces, las campanas es lo único que les recuerda que es de día y que es de noche... -su rostro reflejaba tristeza- Bueno, me voy yendo... -bajo las escaleras con cuidado, dejando al azabache solo en aquella habitación-
Levi fue hasta la cama que más le gustó, aunque las dos eran iguales... Se tumbó boca arriba...
- ¿De verdad voy a vivir aquí a partir de ahora? -se dijo a si mismo en voz baja-
Desgraciadamente para él, Hanji comenzó a aparecer en su mente. ¿Cómo estara? La verdad es que fue un insensible por dejarla sola en esa situación tan incomoda... Pero, ¿Mike no iba a buscarla? ¿Qué le habrá dicho?
Zarandeó su cabeza, intentando no pensar en esas cosas.
- Mejor sera que me confiese... -se incorporó apenas un poco-
Fuera de la iglesia, empezaron a sonar las campanas de las murallas.
- ¿Brujas? -se alarmó, y bajo las escaleras corriendo-
Al abrir de nuevo las puertas de su nuevo hogar, vio como el Mike cabalgaba con su caballo hasta las murallas. Él no quiso ser menos... Cogió su caballo, y le siguió hasta llegar a las puertas.
Una vez en ellas, una gran multitud de guardas se agrupaba en las puertas. Entre todos ellos, se podía distinguir a Erwin hablando con Mike... Un pequeño gruñido salió desde lo más hondo de su ser.
- ¡Abrid las puertas! -ordenó Erwin a los encargados de abrirlas.
Las abrieron bastante rápido, debían ser unos de los más fuertes del reino para poder con esas puertas... O algo más intrigante aun... ¿Por qué abrían las puertas? ¿Esperaban a alguien más?
Su vista se fijó entonces en el exterior. A lo lejos, dos figuras se acercaban a toda prisa a caballo. Un bago recuerdo le vino a la mente, su llegada. Apenas llevaba unos días allí, pero parecían eternos...
Las dos figuras entraron enseguida dentro, y al igual que las abrieron, cerraron las puertas, incluso más rápido que antes.
- ¡Wooojooo! ¡Menos mal que hemos venido rápido, ¿verdad, Marco?! -uno de los visitantes se quitó su capucha negra, dejando ver a un castaño con raíces negras.
- Si Jean, hubiera sido un poco complicado venir por la noche. -sonrió ampliamente mientras se quitaba su capucha, del mismo color que su cabello azabache.
- Tanto tiempo sin veros Jean y Marco. -el rey los recibió con los brazos abiertos.
- ¿Qué tal esta majestad? -el azabache se bajó de su caballo y saludó al rey con una reverencia.
- ¡No hacen falta tantas reverencias! -le dio una palmada en la espalda a su compañero- ¿Hanji esta bien? -posó una de sus manos en su cintura, un poco cargada, pues llevaba un cinturón lleno de artilugios.
El simple nombre de Hanji hizo que Levi pusiera más atención en la conversación.
- Esta bien Jean, podéis ir al castillo a visitarla si queréis. -sonrió de forma paternal.
- De todas maneras teníamos que ir igual. ¡Este año la cacería promete! -se frotaba las manos ilusionado, aunque sus guantes marrones se lo impedían un poco.
- Este año ha empezado antes, y hay muchas más brujas que de costumbre... -el azabache informaba un poco preocupado de la situación.
- Lo se. Por eso estáis aquí, ¿no? -hizo una pausa- Bueno, si nos vamos yendo de aquí, os llevare a vuestras habitaciones.
- ¡Espero que sean como las del año pasado! Eran super cómodas... -la baba se le caía por un lado de su boca.
- ¡Jean! -le dio un codazo en el estomago.
- ¡¿Qué?! ¿No tengo razón?
Ambos se pararon cuando estuvieron a escasos metros de Levi. Él los observaba con una mirada demasiado perturbadora.
- Oh vaya, ¿a estado aquí todo el tiempo? -era el rey quien preguntaba.
- ¿Quienes son este par? -preguntó con los brazos cruzados, seguía molesto por no saber de que conocían a Hanji.
- Perdona mis modales, ellos son-
- ¡Somos Jean y Marco, los cazadores de brujas! -se presento agarrando a su compañero del cuello con su brazo.
-Puuuuuuuf hace ya mil que no publico nada de este fic D: Y eso que es uno de mis favoritos... uwu Deciros que dentro de nada subiré otro fic serio de Shingeki no kyojin, obviamente Levihan ewe Espero que os guste! :D Gracias por leer :)-
