Kaixo! muchas gracias por sus lecturas/reviews. Qué puedo decir? mas que estoy encantada con las buenas opiniones que tienen, pensé que iba a ser muy mal recibido el cpaítulo anterior... je, pero bueno dentro de todo sigo trabajando en ella.

Para este capítulo, hay varias frases palabras en ruso, como el título dice es Tala el que aparece aquí, y pues la interacción que tiene con Kai, me gusta imaginarla como de... bueno, es como de que se odian y se andan insultando cada que pueden, pero no como ofensa si no que así son. Serios cuando se debe pero no se detienen mucho para decir lo que realmente piensan. Así que (creo que es política del sitio o al menos, si mía) no me gusta escribir con tanta mala palabra (digo una que otra maldición... la acepto) pero pues Tala es como un lépero que vaga por ahí (no en un sentido vulgar) pero... no es tan propio como Kai. Digamos que Kai ofende sin necesidad de decir tanta cosa, es un poco más listo verbalmente para ofender a quien quiere. Cosa distinta a Tala y Brian. Resumen. Casi todas las palabras en ruso son vulgaridades... je.


Tala, el que entiende la vida a tu modo x Receso x Ya lo has decidido?

Un campo abierto, pasto verde comenzando a secarse por el verano que se va, era imposible decir a qué distancia estaban las montañas más cercanas, se veían tan lejanas… un horizonte de verde seco y ocre hasta donde la vista alcanzaba. Un grito, dos relinchos, y el único sonido que quebraba la aparente calma, era el de la explosión de energía de los que cabalgaban en medio de aquel campo. Era la frontera de Rusia y Mongolia, esa eterna estepa que parece nunca morir, al igual que la energía de ese par.

Kai y Tala continuaban acelerando la velocidad de los caballos que corrían por el campo abierto, parecía que el clima no les hacía mella siquiera, es natural, ambos estaban acostumbrados a esas intemperies, los animales que habían pedido prestados eran de esa curiosa raza mongola que puede correr eternidades sin mostrar mucho cansancio, exactamente igual que esos dos.

Me habían conseguido uno igual, pero no soy de andar recorriendo campos abiertos. Así que los esperaba desde un punto lejano, el caballo se hartó de mi antes que yo y pareció como si hiciéramos un trato de alentar nuestro paso con la condición que no me lanzara al piso. En un claro entre el alto pasto seguía la ruta de los otros dos con la cámara de video de Kai, Alá bendiga la tecnología, el poderoso zoom de ella me dejó ver un lado que había contemplado sólo una vez de Kai, y que parecía aparecer únicamente estando con ese ruso loco.

Tuve que recurrir a él para poder localizar a Kai después de que lo dejé en Ta'ian. Según Kai me dijo, Tala vaga por medio mundo así que me supe afortunada de haberlo hallado en su casa en Minsk, al igual que a mi, le desagradó verme. Me recibió con el sobrenombre que me dio desde la primera vez que lo vi 'Террорист', terrorista… todo por mi maldito apellido, supongo que debo agradecérselo a padre, cuando menos ya me quitó ese otro 'сука'. 'Perra terrorista' a uso de la acepción menos… agresiva, no era mucho de mi agrado.

Le comenté la situación y no dudó en ir al hospital donde el abuelo de Kai sobrevivía sus días, una enfermera a quien le vendría mejor ese calificativo nos dijo que estaba en la habitación del viejo, y que debíamos esperar. No dejaba de lanzarle miradas no muy decorosas al pelirrojo a mi lado. Creo que hallé un punto de similitud con Kai, la ignoró. No sé, Rèmy lo hacía, pensé que cualquier hombre no le quitaría la vista a una mujer como esa, pero él tenía pegada la vista en el muro frente a nosotros, ignorándola. Alá, hasta yo me di cuenta de ella.

Cuando Kai apareció, no pude contenerme, le debía una disculpa por mi estúpida reacción, creo que lo tomó bien. Después cuando vio a Tala, contemplé a plenitud esa otra versión de Kai que salía a relucir ante él. Una mezcla de desfachatez, ironía, agresividad y algo que definí como… sinceridad. Y no, no en el aspecto donde uno se deshace en lágrimas y situaciones tontas y deprimentes… simplemente, unas contadas palabras, que son espontáneas pero parecen bien escogidas, y dicen mas que un vano discurso venido del corazón. Puedo imaginar que así son ellos.

-Tanto me odias? Sabe donde vivo, cuánto pasará para que ponga una bomba en mi casa?- Tala le dijo después de dejar el hospital.

-Provócala y que no te sorprenda explotar en mil pedazos.- Él sonrió, le devolví una mirada que quería destrozarlo, el infeliz gusta de agotar la buena voluntad que a veces tengo.

Después de dejar el hospital ellos acordaron hacer un recorrido por ciertos sitios que ya habían visitado, o querían visitar. Tala ya sabía lo del plan, y tenía ya arreglado una especie de viaje para cubrir todo… jolie.

Comenzaron navegando por el Volga, aprovechando la ubicación según dijeron, en un pequeño barco que rentaron en el puerto de la ciudad. Después llegar hasta el delta del río, justo a un sitio donde se dividía en inmensos canales y comenzaba a desembocar en el Mar Caspio fue que comenzaron unos problemas. El malestar de Kai se incrementó, y dejamos el área navegable para llegar a Astraján.

Kai llamó a Brodoteau, él le prescribió una serie de calmantes más fuertes, pero le advirtió que tendría efectos mayores que los que ya ciertamente sentía en ocasiones. Desorientación, somnolencia, dolor de estomago y náuseas, no me sorprendió que se negara a tomarlos, claro que no se le dijo al doctor francés… no, Tala apoyó la idea. Descansamos esa tarde en la orilla del ramal del río.

Las lluvias habían hecho crecer los niveles de agua, y las aves migratorias aún rondaban el lugar. Quiero creer que todo eso ayudó a crear un ambiente lo suficientemente relajante que ayudara a Kai a contrarrestar el dolor que no cedía, se recostó debajo de un árbol cerrando los ojos y con Khan sobre el pecho. Tala permanecía cerca como… vigilándolo, supuestamente revisaba el motor del bote. Pero claramente noté que no dejaba de lanzarle miradas como cerciorándose que las cosas estaban bien.

Y así fue desde esa primera vez, por cada tres o cuatro días de actividad, había que hacer una parada de un día entero para que el malestar acumulado disminuyera a un punto tolerable para él. Debo decir que ya no sobrevino nada mas que le impidiera hacer las cosas, sólo ese dolor en la cabeza y que señalaba… bueno, que todo acontecía tal y como Brodoteau me lo había mencionado. Las cosas iban bien, si es que puedo decirlo de ese modo.

En cuanto llegamos al mar Caspio, descansamos en Kazajstán. Después volar hasta Ulan Bator, y de ahí rumbo al norte recorrimos en uno de esos vehículos todo terreno buena parte del territorio al norte de la capital Mongola para llegar a esa planicie, la idea de Tala era realizar una travesía por la estepa. Los primeros dos días fueron lo que creo esperaban, para mi fastidio, no había nada mas que campo abierto y… ya.

Esos caballos los consiguieron en uno de los campamentos nómadas que aún recorren ese país. Lo supe por que Tala parecía ser conocedor de sus usos y costumbres, jamás me dijo que hacía de su vida, de acuerdo a Kai era un vagabundo con recursos. Nos hospedamos dos noches con la gente de ese campamento, Kai halló un poco de descanso y un alivio temporal al dolor. Uno de los viejos dijo que era la altura, desgraciadamente no duró mucho.

Seguimos rumbo al norte hasta el Lago Baikal. Algo debió haber pasado ahí, algo que dejó fuerte impresión en Kai por que se quedó casi tres horas sentado en la orilla contemplando la enorme extensión de agua. No pregunté, pero Tala me advirtió que no tratara de apurar a Kai, que de algún modo necesitaba estar ahí. Los tres días que hicimos parada en el área del lago, el ánimo de Kai fue muy diverso. Hasta dejó de lanzarle los sarcásticos comentarios e insultos a Tala, aunque fue sólo por un día, pero era claro indicador que no estaba bien.

La última noche que nos quedamos ahí, Kai se la pasó de nuevo sentado afuera. Fui a llamarlo para comer. Pero al verle no quise interrumpir, simplemente me quedé sentada detrás de unos árboles esperando. Estaba hablando pero no había nadie con él, no capté casi nada de sus palabras pero lo poco que entendí. Expresó un tanto de lo que yo misma aún me negaba a confrontar.

-… fue bueno… aquí, como una especie de inicio. …fue más serio de lo que creería... quizá ellos lo imaginaban, yo me negué a aceptarlo por muchos años. Una lástima.-

El avión de Kai nos recogió en Ulan Udé, y nos desplazamos hasta la vieja Indochina. Desde la primera vez que percibí la bizarra interacción que había entre Tala y Kai, supe que jamás entendería como era que funcionaban sus cabezas trabajando a la par, ambos son un perfecto misterio estando juntos. Aunque Tala puede ser un poco predecible si una se coloca en el mismo nivel de humor negro y cínico, y Kai… a él si no sé. Quizá un poco de lo mismo e identificar las señales que él lanza para saber hasta donde permite ser conocido. Más allá de ello, si quieren entrar más, el resultado es contraproducente.

Pero, insisto, por separado. Por que juntos, me fue imposible. Parecían odiarse, se molestaban cada que podían con el más pequeño de los detalles, Tala no lo bajaba de excéntrico racionalista, y Kai de maniático holgazán y perdedor. Pero podían interactuar tan bien, que se hacía interesante, aunque demasiado cansado viajar con ellos.

En la región del sureste asiático, encontramos los clásicos escenarios de altas montañas, ríos y arrozales. No entendí por que fue que quisieron estar ahí, fue algo atractivo y ellos hicieron cuanta actividad de toda clase pudieron, cosa que me sorprendió por que siempre consideré ese territorio de los más calmados, con una belleza impresionante y que invitaba a relajarse. Jamás como una válvula para dejar escapar un deseo descarnado por vivir.

Habían pasado mas de tres semanas desde que dejamos Volvogrado. En el archipiélago de Mengui, Malasia. Ya no pudo mantener el ritmo. Había hecho un esfuerzo supremo de descansar solo un día esa semana para no interrumpir el ritmo de la actividad, pero después de seis días, Tala fue el que decidió detenerse.

Estaba acostumbrada a que esas fases de descanso, Kai se levantaba muy tarde, si es que lo hacía. Pero era aún de mañana cuando lo vi aparecer en la puerta, se veía terriblemente pálido, se sujetaba la cabeza con la mano izquierda y con la derecha parecía tratar de guiarse y apoyarse en el muro. No me gustó.

Le llamé, no me contestó, de hecho parecía que ni siquiera se había dado cuenta de mi presencia. Me acerqué a él levantando el nivel de mi voz para no sobresaltarlo. Me dirigió una mirada completamente desorientada, siguió sin decir nada. Lo sujeté por los hombros tratando de hacerle reaccionar, pero sólo conseguí que pareciera se mareara mas.

Llamé a Tala, y me ayudó a acercarlo a la terraza. Habían conseguido una agradable casa de playa que se levantaba sobre el mar, prácticamente lo único que nos comunicaba con tierra eran muelles que interconectaban las otras casas que había cerca. Tala sentó a Kai y lo acercó al barandal, Kai apoyó ambos brazos en el riel e inclinó la cabeza, vomitó con insistencia hasta que se quedó sin fuerzas o sin que liberar. Después se recargó en uno de los pilares del barandal, cerraba los ojos y se quejaba mientras sujetaba débilmente su cabeza.

Tala se quedó al lado de él los cuarenta minutos que le llevó ponerse de pie, pero cuando lo hizo tuve un incómodo pensamiento. Un hilillo de sangre descendía por su nariz. Eso no debía pasar, ni en la peor de las situaciones. Al darse cuenta, Kai colocó su manga mientras tanteaba al frente hasta llegar al baño donde se encerró otra media hora.

Ni Tala ni yo nos anímanos a ayudarle. Pero tampoco nos alejamos de la puerta, como si esperáramos que algo aún peor fuera a pasar, no pasó ya nada. Kai salió un poco repuesto y con la mirada baja, la levantó y nos miró a ambos. –Tenemos que regresar.-

Su tono… era como de alguien derrotado, como si hubiera aceptado haber perdido una batalla de enorme importancia. Me contuve de mostrar todo lo que se construyó al interior, me hice a un lado como había aprendido a hacerlo desde que conocí a Kai. Esa maldita condescendencia… ahora que Tala estaba ahí, fue mejor apoyo.

-Me pregunto que dirá la prensa rusa de saber que su prodigio empresarial está de regreso.-

-Acompañado de un vagabundo y una terrorista, no seas idiota. No me verán viajando con ustedes.- Kai se esforzó por mantener el tono irónico y le dio la pequeña sonrisa de burla. Fue una buena señal.

Pero no nos dirigimos a Minsk como Tala creyó. Fuimos a Suiza, al centro donde trabajaba Brodoteau en Ste. Croix, cerca del lago de Neuchâtel. Los paisajes alpinos enmarcaban el conjunto de edificios que representaba aquel centro.

-Чёрт возьмй! No me vengas con tonterías, qué estamos haciendo aquí?-

-Saludando viejos amigos?-

- Вали отсиюда! Глупый! Kai… que diablos tienes en esa cabeza enferma. Qué?-

Kai me miró y le devolví la mirada, después bastó que Kai viera fijamente a los ojos a Tala para que comprendiera, y Tala ya no tocó de nuevo el tema. Él conducía el carro desde el aeropuerto, antes de todo eso pensó que íbamos a esa zona para esquiar o alguna actividad de montaña pero cuando divisó los edificios asumió algo mas, yo también me fui con esa finta hasta que supe el nombre del lugar al que íbamos. Quise gritarle lo mismo, pero… la verdad es que entendía por que lo hacía, y lo peor… que era necesario.

Tala no quiso entrar, dijo que esperaría afuera mientras trataba de hallar alguna habitación o un lugar donde dormir, sabíamos que a los pacientes se les brinda habitación, pero sería una estupidez siquiera considerarla, Kai jamás dormiría en un hospital.

Ya conocía ese sitio muy bien, Jean Soir recibía mis ilustraciones aquí. Y su tío tenía su consultorio principal ahí mismo. Kai lo conocía también un poco, según Brodoteau me dijo, había frecuentado el lugar una o dos veces por mes desde el primer examen. Bastaron unas cuantas palabras de Kai para que la recepcionista nos colocara en el primer sitio de citas para el día. Tuvimos suerte, solo faltaban veinte minutos para que iniciaran.

Kai estaba mucho más repuesto, no bien, pero lo disimulaba perfectamente. Salimos a una de las terrazas de la sala de espera. -Estás seguro de esto?- pregunté con cautela, tenía que comprobar que no era un arranque desesperado.

-Si.- Llana respuesta que me quitó las dudas.

-Por qué no los invitas a ir a otro lado en vez de la comida con tu amigo Rei?-

-No. Quiero verlos ahí.-

Bajé la cabeza, sus planes no se habían modificado. Tiempos, lugares y gente. Todo seguía el curso marcado. Y me callé, justo a tiempo para que la recepcionista nos informara que Brodoteau nos esperaba.

Hasta Kai sonrió levemente al ver la cara del hombre, evidentemente no esperaba verlo. Nos invitó a sentarnos mientras fingía revisar el historial de Kai, cosa inútil por que sabía a que iba.

-Y ya lo decidiste.-

-Solo dos. Pero si.-

-Por qué?-

-Por que no pienso tomar mas esos calmantes.-

Brodoteau asintió, hizo algunos movimientos en su computadora y le miró de nuevo –Acordado. Iniciamos mañana mismo. Podría hacerse hoy, pero necesito que te acostumbres a la altura y descanses. Mañana a las seis de la mañana será la primera, de acuerdo a las reacciones que tengas. Decidiremos cuando y a que hora será la siguiente.-

-De acuerdo.- Se levantó, y antes de que se acercara a la puerta el doctor insistió una última vez.

-Por qué hasta apenas aceptaste? Claramente te dije que podríamos tener mejores resultados si hubiéramos iniciado desde aquella vez.-

-No. Mi idea no ha cambiado.- Salió sin despedirse.

Tala tenía ya alquilada una habitación en un complejo de esquí a algunos kilómetros de ahí. Estaba de muy mal humor, a nadie le gustaba la decisión de Kai, ni a él mismo. Pero, aunque lo intentáramos no iba a cambiar. Comimos en el restaurante del lugar, el cual por cierto estaba muerto. No era época de hielo y no quedaba nada que hacer ahí mas que ver pasar las nubes entre las montañas y reflejarlas en el lago. Tala le propuso buscar alguna actividad en el lago, pero Kai le repitió las palabras del doctor, respecto al descanso. Tala ya no insistió. Su humor se puso peor.

-Esto es la muerte no hay nada que hacer Y no podías decidir mejor darnos un tiro en la cabeza, y después darte uno tú? Унбьху!-

-No lo decidí por gusto. Si tanto odias esto, lárgate sabes por donde regresar.-

-Me iría, pero resulta que estamos viajando en el carro que renté.-

-Llévatelo.-

-Para que luego me vengas con la estupidez que debí esperar. Пасть закрой!-

-Cuándo te he dicho algo así?-

-Cuando fui con los otros a retar a BEGA. Me dijiste eso después de dejar el hospital.-

Eso era insoportable, Kai y Tala se la habían pasado discutiendo. Alá, siempre he odiado las discusiones y el nivel de la que ellos tuvieron… daba miedo, solo esperaba que de un momento a otro, se lanzaran a golpes.

-Канешно, por que eres un idiota, pero no es lo mismo a esa vez.-

-Yo soy un idiota? Kai, hagamos un recuento de tu vida los últimos… quince años? Apuesto que me ganas uno a diez.-

Se callaron. Kai estaba de pie frente a la ventana de la terraza, al parecer la última frase de Tala le golpeó demasiado.

-Soy un idiota, tú un estúpido… que gran par. We're a wonderful pair.-

-Kai, yo no hablo inglés.-

-Lo ves? Además de estúpido, ignorante.- Sonrió.

Tala abrió la puerta de la terraza y dejó entrar el viento mientras se sentaba. –Mientras no te sea contraproducente. Ya que.-

Fueron solo dos sesiones. Pero que cosa tan deprimente, Tala lo acompañó a la primera, puedo jurar que no durmieron esa noche, cuando yo desperté ya estaban de regreso. Kai estaba… aún peor que en Malasia. Desde un principio había entendido por que no había querido antes, parecía que en cualquier momento se iba a derrumbar. Pero claro, era Kai, y con la cabeza bien en alto caminaba minimizando cuanto podía el desequilibrio en sus pasos. Tala me miró profundamente. Lo evadí y les di los buenos días.

No se levantó hasta pasado el mediodía. Intentó comer un poco, corrió al baño de inmediato. Pero poco después de dos horas, parecía que nada había pasado. Los dos entendimos que una parte era fingida, pero no importaba, no lo había golpeado al cien por ciento. Decidió ver a Brodoteau, y hacer todo lo posible por que la siguiente fuera en cuanto pudiera. Esta vez lo acompañé yo, y lo obligó a programarla la tarde del día siguiente. Reí al ver el gesto del doctor. Así era Kai, obtenía todo lo que quería, sin importar que se jugara.

Esta segunda ya no fue tan mala, al menos no lo mandó directo a la cama, pero siguió sin comer. La mañana del día siguiente estaba listo para largarnos de ahí. Todos estábamos de mejor ánimo, aunque dicen que Suiza es el país de la paz y la armonía, juré que si de mi dependiera jamás volvería a pisar ese sitio.

Entramos a Bielorrusia por tren, y todo pareció ser más calmado durante el trayecto. La casa de Tala estaba en Minsk, en el extremo opuesto de la ciudad, lo cual hizo increíblemente complicado llegar, era media semana y estaba atestado, carros, gente y ruido. –Lindo lugar.- Kai se burló.

-No todos podemos vivir en ciudades perdidas.- Tala respondió haciendo obvia alusión al lugar donde vivía Kai.

Entramos a la casa, el jardín era un desastre, había montones de cartas y correspondencia apilados en el pórtico. Cuando fui a buscarlo, estaba terrible pero no tanto como en ese momento. Sin duda nadie había estado en esa casa desde que Tala salió, incluso creí que o él no hacía nada en esa casa, o tampoco tenía mucho tiempo que había llegado.

El interior era aún peor, todo estaba en su lugar, ordenado como por un obsesivo pero cubierto bajo una gruesa capa de polvo. –Tu novio aún se la pasa jugando a los soldaditos?- Kai dijo de la nada en un tono tan despreocupado que la respuesta de Tala me sorprendió.

-Si, sigue enfrascado en ser militar, anda de campaña en Siber… дермо, infeliz. Иебанот вонучый! Qué dijiste?-

-Yo nada, tú fuiste quien lo dijo.- Rió mientras se asomaba a la cocina.

-Muérete, sabes que odio que hagas esas suposiciones. Brian está fuera, si, pero no es mi novio.-

-No creo ser el único que lo crea. O tú que dices Vita, tiene veintiséis años, vive con su amigo Brian, ninguno está casado ni sale con nadie. Козель. Qué opinas?-

No quise contestar, lancé una risa nerviosa y Khan me dio la perfecta excusa para salirme de ahí –Khan tiene que comer.-

-Vuelve a decir algo como eso, y ni tu condición te va a salvar de lo que te voy a hacer.-

-Seguro.- Dijo burlonamente y se sentó en uno de los sillones levantando una nube de polvo. –Deberías decirle a tu amo de casa que sacuda más seguido.-

Tala se acercó a uno de los sillones y retiró una cubierta plástica –No necesitamos eso, tenemos soluciones para todo.-

Kai sonrió y le imitó volviendo a sentarse -Para todo? No quiero ni saber como solucionan… eso… si tú me entiendes. Пачемy ты такой галувой?-

Tala se encendió de ira, le sujetó un brazo y después de quedarse un momento viéndose entre si. Se dejó caer en el sillón a su lado. –'Eso' se soluciona con chicas como la que te va ayudar. A ella la conocí de ese modo, Brian me la presentó.-

-Que círculos tan extraños frecuenta Brian, por lo que veo sigue con su obsesión por el orden… no ha cambiado mucho imagino.-

-No. Sigue siendo el infeliz maniático, que si no ha matado a nadie, es por que mantiene la esperanza que lo manden a alguna guerra. Juro que será de temer cuando eso pase.-Una carcajada cínica de Tala y el sonido de Kai sonriendo cómo lo consiguen?

Dormimos ahí, al día siguiente Tala apareció con la noticia que íbamos a otro sitio, un lugar al este siguiendo la línea del ferrocarril que llevaba a Moscú, pero aún en territorio bielorruso. Vitebsk.

Era una ciudad-distrito según Tala, que carecía del alboroto que la capital tenía, había carros y gente como allá, pero en un nivel notablemente inferior. Relajar la situación debía ser lo más óptimo. Después de descender del tren, ambos caminaron sabiendo exactamente que ruta seguir, había enormes bosques flanqueando el camino, construcciones viejas con un aire de abandono. Pero ver a la poca gente y sus casas infundía calma, un lugar extraño.

La casa a la que había que llegar estaba a una hora de caminata, infeliz par de dementes, hicieron todo el recorrido sin descanso. Por suerte el sol se ocultó tras gruesas nubes desde que salimos de Minsk. Esta casa era pequeña, como una cabaña a las orillas de un suburbio, una arboleda del lado izquierdo y el camino descuidado del derecho. El vecino más cercano debía estar como a quince minutos de distancia, al menos tenían energía eléctrica. Lo curioso del asunto, era que esta casa estaba en mucho mejor estado que la de Minsk.

-Welcome back- musitó Kai cuando cruzamos la cerca roja.

-Tú o yo?- Tala preguntó mientras buscaba algo en la bolsa de su pantalón.

-Apresúrate.- Kai dijo con rudeza.

Tala gruñó y sacó una llave, pero su ceño se frunció cuando la puerta se abrió sin necesidad de retirar la cerradura de seguridad. –Что?- Tala estaba sorprendido. Ambos se tensaron visiblemente, y como si se tratara de un par de esos detectives de películas, uno detrás de otro entraron con la guardia en alto y listos a eliminar al intruso. Pero no había nadie. Una rareza más del par, Kai y Tala comenzaron a recorrer la construcción por dentro y fuera como un par de sabuesos buscando alguna señal, algo, alguien.

-Говно!- siseó en voz alta estando en el piso de arriba.

-Борис? No que estaba en Siberia?- Kai le preguntó desde las escaleras.

-Si, infeliz. Y ahora?-

Kai sonrió un poco –Quizá te está engañando.-

Tala se contuvo de replicarle a Kai, a sabiendas que Kai le devolvería el comentario y caerían de nuevo en una discusión sin sentido ni fin. Tala se limitó a bufar mientras revisaba los cuartos. –No hay cuarto para la loca esa, que duerma en la sala, a menos claro que le quieras dejar tu cuarto.-

-Escuché eso- le dije molesta.

-No.- Kai respondió sin verme.

-También eso. Иьёв твой мат!- Me tenían harta, las cosas habían sido bastante llevaderas viajando solo con Kai, maldije el momento en que recurrí a ese loco, ahora comenzaban a volverse insoportables. Pero no serían eternas, de un modo era bueno, del otro no.

Cerca de las tres de la mañana de ese día, alguien abrió la puerta de la casa, en efecto me tocó dormir en el sillón de la sala y obviamente escuché todo. Un hombre, maldiciendo en ruso en el mismo tono que Tala, hice cuanto pude por no hacerme notar pero encendió las luces mientras me miraba con desconfianza y cautela -Сука дерганоя. Пачему ты…-

-Llegas tarde, tu novio comenzaba a preocuparse- Se escuchó la voz de Kai y los dos volteamos a verle, Tala detrás de él estaba a punto de empujarlo por las escaleras. –No te hará daño.- Se refirió a mi.

-Kai? Tala?- el muchacho preguntó.

-Felicidades Brian, te has aprendido nuestros nombres.- Kai rió.

-Qué hacen ustedes aquí?-

-Me gustaría que me respondieras también.-

No se saludaron, intercambiaron otra sarta de insultos, nadie buscó respuestas o razones para saber qué y porqué estaban ahí, veinte minutos después de que Brian llegó a la casa ya estaban de nuevo todos recluidos en sus respectivos cuartos… y en la sala.

[…

-Alguien compró algo de comer?- se escucha la voz de Tala, nadie responde por que no hay nada que decir, una vez mas nadie hizo nada. Llevan una semana en la casa de Vitebsk. Brian va y viene, Tala desaparece en ocasiones, al igual que los otros dos, recorren la ciudad o los alrededores, juntos o por separado. Como una clase de hotel de paso, en esa casa un par de noches sólo la chica duerme ahí, otra Kai, una ninguno llega.

-Así es como funcionan aquí las cosas. No nos importa lo que hagan los demás, mientras no se metan en nuestras vidas, que hagan lo que quieran. A excepción claro si cometen una estupidez y se meten en problemas, o les pasa algo.- Tala le explica a Vita cuando ella le cuestiona sobre qué hacen ahí.

Y ella entiende, es una clase de refugio para los tres. No hay reglas, no hay obligaciones, no hay que mantener una imagen por que nadie critica nada. Brian se relaja de la férrea vida militar, Tala de vagar por el mundo bajo presiones de horarios, no hay que imaginar por que Kai iba ahí, es claro.

Y ese día, tarde ya, se hallan todos resguardándose de la lluvia torrencial que de pronto declaró hogar en la zona pues no se ha ido en dos días. Brian limpia por tercera vez sus armas, las desarma, coloca las piezas en orden casi milimétrico sobre la mesa, comienza a pulir una a una las partes y después de volverlas a ordenar, comienza a ensamblarlas mientras sonríe maliciosamente y le hace comentarios a Tala de si no quiere jugar tiro al blanco.

Tala, que ha tomado el lugar de amo de casa, intenta cocinar con lo poco que hay quejándose que Spencer esté aún trabajando en San Petersburgo, extraña su comida. Pero parece contentarse con los ingredientes que halla, y un aroma apetecible inunda la casa.

Mientras Vita revisa la infinidad de cintas que ha venido coleccionando desde Nueva York. La cámara que Kai le dio a cargar en Finlandia ha sido fiel testigo de toda la travesía que han llevado después de dejar Inari. Ya acostumbrada a la clase de convivencia de los tres rusos, se convierte en invisible testigo cuando llega el momento de una batalla verbal o un encuentro a golpes entre Tala y Brian por cualquier tontería, al final de la cual comienzan a brindar con cuanto Vodka hallan en la casa.

Voltea un poco hacia Kai, que está recostado en el sillón mirando por la ventana el infinito chocar de las gotas de lluvia. Parece que lo realizado en Suiza tuvo el efecto deseado, y no ha recurrido ni a las pastillas, ni a las tediosas sesiones de relajación o el masajeo insistente en la cabeza. Sólo, ya como hábito, cada mañana hace algo de taichi como Max lo vio en Nueva York. Pero en su gesto se ve que ya sabe que no tardará mucho antes de que los dolores insoportables regresen, él ha comenzado a sentir un molesto punzar en la parte frontal de su cabeza, así comenzó todo. Pero por el momento, le gusta relajarse y olvidarse de todo, recordando cuantas temporadas de receso vivió ahí. Del hostigamiento de su equipo de Japón, de la opresiva vida compartida con el viejo, de la pesada carga laboral que le imponía, de la soledad de la pérdida, de… del mundo.

Y gira su mirada recorriendo la sala. Brian acababa ya de guardar las armas que tan celosamente coleccionaba, y después iba a ayudar a Tala a colocar la mesa para la comida, ese sujeto podía ser un maniático homicida, matar a todo aquél que le viera feo y un segundo después socorrer a su amigo con la más pequeña de las nimiedades.

Después repara en Tala que sale con un recipiente que deja escapar vapor y un seductor aroma, sonríe, recuerda como Tala alega que odia todo lo que tenga que ver con las cuestiones de hogar, familia, matrimonio, hijos… pero sabe que en el fondo, aunque quizá jamás los buscará, es el más apto para el papel de ser un miembro productivo de la sociedad.

Tala no posee las excentricidades y el racional y duro criterio que Kai tiene, eso que le impide pasar por alto hasta la más mínima falla de otra persona y conflictua su interacción con el mundo que llaman normal. No tiene la agresividad sin tapujos de Brian, quien dice todo tal cual le llega a la cabeza sin tratar de adornar las cosas para suavizar el seguro impacto que tendrá en quien le oye, y claro que tiene un poco más de autocontrol que el otro, aunque ganas no le faltan, es seguro que no matará a cualquiera que… que haga algo que no le agrade. Tala es lo más cercano a la normalidad que hay en su grupo, haciendo un lado claro a Spencer e Ian que son los únicos que parecen haber hecho una vida común y corriente. Cosa que los ha distanciado con los años.

Y por último mira a Vita que tentativamente se acerca a la mesa pensando en como ayudar, se sonríe, está contento que ella se haya adaptado bien a la montaña rusa que ha sido la vida desde el accidente, o desde siempre. Sabe que haga lo que él haga, ella no se dejará caer para siempre, así que se promete que no cambiará de opinión. Se lamenta un poco que tenga que haberle torcido la verdad de ese modo, pero no quiere que termine odiándole mas de lo que seguro lo hará.

Comparten la mesa los cuatro por tercera vez desde que llegaron a Vitebsk. La misma dinámica, insultos, malas palabras, agresiones verbales, uno que otro forcejeo, risas, sonrisas, gruñidos, algún grito, miradas de toda clase y dos botellas de vodka amenizando la velada.

El alcohol tiene extraños efectos en los cuatro, obviamente Vita es la primera en caer, Kai se tiene que abstener de perderse y dejarse llevar en el concurso de los otros, apenas un poco mareado mira como los dos consumen cual par de esponjas el contenido de las botellas, los tres están sentados en el piso, Tala cae de costado, Brian se levanta declarándose triunfador mientras comienza a tambalearse y cae justo sobre Vita que dormita en el sillón, y lo empuja a un lado haciéndolo rodar hasta que queda al lado de Tala, y se quedan dormidos.

Kai mira por la ventana que la lluvia ha cesado, sube a la terraza, después de algunos movimientos bien calculados aterriza con seguridad en el techo. Toma el libro que ha cargado desde Islandia, ése que asegura (o quiere creer) perteneció a su padre, repasa una de las historias que ya se sabe de memoria, leyendas de la vieja Europa donde hasta lo inimaginable pasaba. Después saca las fotografías y las repasa de nuevo, el par que estaba en el expediente que el viejo le hizo entregar cuando Kai reinició la búsqueda en Alemania y Canadá, otra del viaje que hicieron a la región de Capadocia en Turquia, ella, Kai y Gou sobre una de las curiosas formaciones rocosas, casi un año antes de que fueran a Japón; otra mas de él y Vita entre las coloridas casas de Chiloé. Algunas con sus compañeros de equipo durante los torneos en los que participaron. Dos con Tala, Brian, Spencer e Ian a las afueras de las ruinas de la abadía, y otra con Tala mientras levantan una copa de vodka y Brian de fondo nockeado por el alcohol. El par más reciente, la de Linn, Makoto y Gou en el torneo, y una de su viaje reciente, él en traje de buzo después de haber buceado en Malasia entre un banco de tiburones.

Como puede resumirse una vida en unas cuantas imágenes. Es su versión del muro que Vita creó en Inari, con una notable diferencia, ella lo hizo para dejar descansar lo que no quería tener en la cabeza, él para rescatar sólo lo que le interesaba. Y de un modo o de otro, cumple la función.

La lluvia se reinicia. Leve primero, comienza a arreciar y se vuelve un diluvio en poco tiempo, él no se mueve de ahí, con la mirada perdida en todo, se recuesta después de asegurarse que el libro no sufre daño alguno por el agua. Y cierra los ojos, dejando que la lluvia se lleve su aprehensión, su miedo por lo que viene, sus sentimientos encontrados por lo que deja, su rabia por lo que ha pasado y por lo que pasará. Es el momento, de dar el paso y llevar al final su cometido decidido en Islandia.

Despierta a Vita y hace que lo acompañe a su cuarto para mostrarle lo que sigue en el plan de viaje. Pareciera que se está repitiendo la secuencia vivida en Río, pero no, ambos son conscientes de lo que hacen. Nadie se queja, nadie intenta detener nada, se dejan llevar para saciar ese deseo desesperado de ignorar lo que saben viene. Y en el fondo, él lo hace para despedirse de ella.

-Nunca vuelvas dejarme tomar de ese modo.- Brian gruñe rascándose la cabeza.

Tala ya está preparando una gran olla de té negro en el samovar. –Cuántas veces he oído eso? Por si lo has olvidado fuiste tú quien me retó.-

-Pero gané.- Brian se levanta estirando ambos brazos y evita la cuchara que Tala le lanza.

-Despertaron ya bellos durmientes?- Kai se burla mientras entra a la casa.

-Y lo dice el príncipe de hielo. Deberían representar una película de disney, apuesto que atraerán mucho público gay.- Vita dice saliendo del baño.

Los otros la ven con ganas de matarla, pero el sonido de un celular les distrae, es el de ella pero Kai contesta. –Te llaman.-

Vita lo toma dudando -Quién?-

-De Australia, Al-Journal… no era donde trabajabas?-

Ella asiente y se aleja para contestar, los otros tres se sientan a desayunar al poco tiempo ella reaparece un poco agitada y mira a Kai de frente -Qué les dijiste?-

-De qué hablas?-

-Tienen una oferta de trabajo, quieren que me presente mañana por la tarde en Melbourne. Dime que no interviniste para que me dieran este trabajo.-

-Y yo para qué? Si me interesara, lo hubiera hecho, si quisieras me lo hubieras pedido. No?-

Ella le mira aún con duda y asiente -Qué hago? Tengo que salir lo mas pronto posible si quiero llegar a tiempo. Pero… y China?-

-Llegas después.- Kai dice secamente.

-China? Se van ya?- Brian pregunta de la nada.

-Si, el vuelo sale mañana de Moscú.-

Terminan de comer y Vita se alista para su viaje, se despide ya con los mismos insultos y sonrisa que Brian. Tala y Kai la acompañan a la estación del tren. Se acerca a Kai y le pregunta una vez mas –No tuviste nada que ver?-

-No.- Y sin que se lo espere nadie le planta un firme abrazo, deseándole suerte.

Cuando el tren arranca, los dos regresan caminando. –No tuviste nada que ver?- Tala le pregunta dudando.

-No, ellos ya la habían contratado hace casi un mes. Sólo intervine en aplazar que le informaran.-

-Lo harás solo entonces.-

-Nunca la consideré para llegar hasta allá. Es mejor así.-

Tala asiente y continúan en silencio. En la casa, Tala deja a Kai solo en su cuarto, él guarda unas cosas y recoge otras. Se queda dormido en la cama hasta que le llaman para decirle que la cena está lista. Se levanta con un terrible descubrimiento, el dolor está de regreso.

Comen siguiendo el ánimo, Kai oculta tan bien el dolor que ni Tala se percata. Para la noche, repiten la ronda de vodka, con un poco de más mesura pero con el mismo ánimo que siempre. Ya no se ahogan en alcohol, y Brian es el primero en dormirse. Tala y Kai se van a la terraza.

-Su nombre es Debka, como te decía, es amiga o conocida, o algo de Brian. Apoya a algunos militares rusos con lo mismo. Es una persona extraña, pero apta para la labor, se encargará de todo, todas las disposiciones que le hagas serán llevadas al pie de la letra. Hace su trabajo con seriedad.-

-De acuerdo.-

-Hay algo mas? Te hace falta algo, te arrepientes?-

Kai le mira y sonríe -Qué pretendes? Convencerme de lo contrario?-

-No. Pero no deja de ser extraño.-

-Dímelo a mi, he visto todo desde una nueva perspectiva desde que dejé Islandia. Pero no, no pienso cambiar de idea.-

-Lo imagino, sabes como salirte con las tuya siempre.-

-No Tala, como verás no siempre.-

Tala se calla y se sienta mientras Kai contempla el cielo estrellado entre los huecos que las nubes crean por el viento.

[Tai'an, China

-Papá, te habla el señor Kai.- Linn gritó desde el piso de arriba.

Rei entregó la orden al repartidor y corrió al teléfono -Kai?... si… acordado ya?... todos saben?... si, me encargaré de todo… ni insistas, los gastos corren por mi cuenta… de acuerdo. Nos veremos entonces.-

[Isla… nombre desconocido, Japón.

-Si mamá, me voy a cuidar. No me voy a perder. Te traeré algo.-

-Eso espero.-

La señora Sumeragi le dio un último agitar de mano a su hijo que partía para la isla principal de Japón, para después ir a China a visitar a sus amigos. El hiperactivo pelirrojo se trepó a la punta del barco que lo trasladaba y con una sonrisa de oreja a oreja se despidió de su madre.

[Ichihara, Japón

-No deberías estar aquí. Era Yokohama! No Ichihara!-

-Se oyen parecido, un pequeño error de cálculo-

-De algunos cientos de kilómetros.-

-Calma. Calma. Solo debo calmarme, concentrarme y…-

-Llamar al abuelo.-

-Si! Llamar al abuelo.- Tyson corrió al teléfono más cercano que halló, después de todo había tenido que vender su celular para conseguir dinero para el boleto de regreso después de que por 'error' terminó en Tokio. Y llamó a su abuelo para pedirle un poco de dinero e instrucciones precisas para llegar a Yokohama.

[Yokohama, Japón

-Sabes cuánto me costó llegar hasta aquí?-

-Solo hay que tomar el tren, Tyson.- Kyouju le respondió tratando de no reírse.

-Déjalo así, pero tengo tu boleto, a pesar de todo Kai se molestó en enviar un boleto para ti, y no lo aceptarás?-

-Se lo dejé claro. No me interesa nada que tenga que ver con él.-

-Pero…-

-Él lo respetó, por qué te cuesta tanto?-

-De acuerdo, te llamo después. Voy para China. Si te animas, lo dejo aquí.- Tyson colocó el boleto de avión en la mesa del pequeño cuarto de Kyouju, y después de despedirse de su amigo cerró la puerta.

Kyouju miró el boleto, y lo metió en un cajón, escuchó que llamaban a su puerta -Qué pasa Tyson?-

-Puedes decirme como regreso a Nagoya?-

[Nagoya, Japón

-Papá! por qué tardaste tanto?- Makoto brincó a los brazos de su padre que había salido tres días atrás para visitar a Kyouju.

-Te perdiste otra vez?- Hilary le preguntó burlándose.

-Tonta.- Y la saludó con un fuerte abrazo y un beso casi en la boca.

-Váyanse a un hotel, ven Makoto, vamos a dejar que tus padres se saluden como quieran. Qué no ven que es un niño?- Daichi apareció saliendo de la cocina y después de darle un leve golpe en la espalda a Tyson a modo de saludo, salió con el niño al jardín.

-Y qué hace ese niño mono aquí?-

-Vino para asegurarse que no te pierdas en el camino.- Hilary rió y subió corriendo al cuarto donde preparaba sus maletas con un Tyson muy molesto detrás.

[Nueva York, Estados Unidos

-Si Tyson, nos veremos en China. Pronto me voy al aeropuerto, mi vuelo sale en cuatro horas… qué por que me voy antes? Tyson, Estados Unidos está más lejos de China que Japón… si… mira un mapa o pregúntale a Makoto… no, no me estoy burlando… bueno, no tanto. Adiós.- Max colgó el teléfono y suspiró. Seguía siendo tan denso hablar con Tyson como hace diez años.

-Max? Apresúrate, no queremos que llegues tarde. Hablaste ya con Mariam?-

-Si mamá, también está feliz que me vea con los otros.-

-Que bueno, no se te olvide que me llamarás cuando llegues allá, y cada noche, y tener encendido tu teléfono.-

-Pero las llamadas son muy caras mamá.-

-A una madre no le importa eso. Por mi bebé nada es demasiado caro.- Judy dijo mientras subía la última maleta al carro, y después de verse por un momento con su hijo los dos sonrieron. –No, en serio, cuídate. Llámame cuando puedas, solo para saber que estás bien.-

-No te preocupes. Sé cuidarme yo solito.- Y rieron de nuevo. Judy llevó a Max al aeropuerto donde saldría para China.

[Inari, Finlandia

El perro no se había movido de ahí? Estaba tal cual lo recordaba, halló una llave debajo del pórtico de la casa, Vita debía mejorar su seguridad. Recorrió la casa hasta llegar una vez mas al cuarto de los recortes y el tapete persa, con una tachuela colocó una foto que se tomaron en Ulan Bator, y vio la nota que ella puso 'Je comence la fin, avec toi… mais seulement toi, seras a lá.' -Ya lo sabías o te lo imaginabas? Sé que no te sorprenderá entonces.-

[Varkaus, Finlandia

-Lo dije, regresaría. Ya se ha dispuesto todo. Por qué sigo regresando aquí? No lo sé. Por qué sigo hablando con un montón de tierra? Tampoco lo sé. Con el tiempo se hizo una costumbre, jamás una creencia. Sé que no están aquí, pero Vita tenía el punto cuando dijo que sirve hacerlo. Sirva o no… ayuda. Debo irme de nuevo. Ya no haré, ni diré mas. Saben que no me gusta mentir.-

[Hafnarfjörður, Islandia

Kai se encontró con Yves y Otto que realizaban reparaciones en el techo. Lo saludaron con la misma cortesía de siempre, Kai entró a la casa y dejando unas cosas, tomando unas pocas mas. Dio un último recorrido a cada rincón de ella, el cuarto de Gou, la terraza, la cocina, la sala, la estancia, dispuso las cosas como debían quedarse y cerró firmemente la casa y su etapa ahí.

[Tai'an, China

-Este lugar es sensacional, ha cambiado mucho desde la última vez que vinimos.-

-Tyson, la última vez que eso pasó fue hace cuatro meses.-

-Esos juegos no estaban, mira como le encantan a Makoto.-

-Linn! No te subas tan alto-

-Déjala Max, creo que la cuidas mas que su madre y yo.-

-Pero está muy alto… de acuerdo, pero…-

-Max, ya quiero saber como serán las cosas cuando tengas tu primer hijo. No sé si Linn se pondrá celosa, a veces creo que te quiere mas a ti que a nosotros.-

-No exageres Mariah, son sus padres, yo solo su amigo.-

-Eres lo que Daichi para Makoto.-

-Y qué se supone que eso significa Tyson?-

-Vamos Daichi, eres como un hermano mayor para Makoto, aunque es genéticamente imposible por que mi muchacho es listo como su padre y tú… un eslabón de la cadena evolutiva.-

-A poco no se nota que Tyson ha estado estudiando con Makoto. Ya se confunde menos.-

-Hilary de que lado se supone que estás?-

-Tyson, del tuyo, pero la verdad siempre será la verdad.-

Hilary rió, Tyson la cargó mientras le daba vueltas y ella gritaba aterrada, Max reía sin cesar, Rei sonreía y le decía que la bajara, Mariah corría a la cocina al oler algo quemándose. Habían coincidido casi a la misma hora en el restaurante de Rei, Kai tuvo la precisión de conseguirles los boletos para que la diferencia de horarios no afectara su llegada a la hora acordada.

Era temprano, como las tres de la tarde. Bajó del taxi y aspiró profundamente, estaba ahí, estaban ahí. Su viaje de los últimos meses se resumía a esa reunión. Un paso que había preparado y estaba a punto de dar.

-Qué le pasa a Kai? Mas le vale que no nos haya engañado.- Escuchó a Tyson quejarse.

Y entró. –Yo nunca miento Tyson.-

Preview Cap. 11

('Je comence la fin, avec toi… mais seulement toi, seras a lá.')

(El daño sólo debe ser físico para que te detengas a verlo?)

(Eres una persona ambiciosa, orgullosa, solitaria, caprichosa y muy malagradecida, Kai...)

(…Qué haces aquí? No esperaras que te perdone.)

(Kai, no me voy a mover de aquí, así que es mejor que me dejes pasar o que salgas. Hablaremos por las buenas o las malas.)

(…debes saber que ese sujeto a tu lado es un maldito principito de hielo, que no sé por que está tan de buen humor, pero me alegra verlo.)

(Todo lo que haces siempre ha sido por una razón, no?)

(No sería bueno que nunca muriera? Así no requería de incompetentes como tú para que ocuparan mi lugar, yo viviría por siempre… les sobreviviría a todos)

(-Lo imagino, sabes como salirte con las tuya siempre.-

-No Tala, como verás no siempre.-)


Ikusi arte!