Hola estoy aquí con mi nueva historia de VA y espero que les guste. Como dije una vez ya he leído algunos fics que se tratan sobre este tipo en el que los personajes leen los libros y lo comentan, pero todos estaban en ingles y la verdad es que me han gustado mucho así que pensé en hacerlo también.
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead
~ Leyendo el Pasado ~
Capítulo 10:
.: Eddie :.
Después de unos minutos Rose volvió a entrar, con una sonrisa, aunque se notaba un poco cansada. Se sentó junto a Lissa y le sonrió. Entonces Mikhail miro el libro y comenzó con la lectura sin esperar más.
"¿Puede repetírmelo, señor Nagy? Lissa y Rose no paraban de pasarse notitas y no logro concentrarme."
Mia intentaba distraer la atención del profesor para eludir el hecho de que ignoraba la respuesta a la pregunta, y de paso nos estropeaba lo que de otro modo habría sido un día prometedor, pues apenas se comentaba el incidente del zorro: ahora todo el mundo quería hablar del ataque sufrido por Ralf a manos de Christian, a quien yo no había perdonado por lo del zorro.
– Primero, gracias por lo de Ralf – Dijo Christian sonriendo – Segundo, yo no mate al zorro
– Ya lo sé – Dijo Rose suspirando.
Estaba lo bastante chalado para haberlo hecho como loca muestra de afecto hacia Lissa, de eso no me cabía duda, pero cualesquiera que fueran sus motivos, había dejado de centrar su interés en ella, tal y como había dicho.
– Siempre pensando en mí – Christian llevo su mano al corazón con una sonrisa. Pero Rose le devolvió una sarcástica.
El señor Nagy, un profesor legendario por su capacidad para humillar a los alumnos mientras leía las notas en voz alta, se nos vino encima con la velocidad de un misil y se apodero de la nota al vuelo. Toda la clase se preparó con entusiasmo para una lectura completa. Sofoqué un gemido e hice cuanto estuvo en mi mano para ofrecer el aspecto más inexpresivo y despreocupado posible. Junto a mí, Lissa tenía pinta de morir.
– Hmm – Rose pensó – Bueno, supongo que con ustedes leyendo esto, eso ya no tiene importancia, ¿no?
– Supongo que si lo pones así… – me reí – ¿Qué decía la nota?
– Uhg fue la mayor vergüenza de mi vida, incluso más que cuando volvimos a la escuela – Dijo Lissa gimiendo – Fue horrible
"Vaya, vaya" empezó mientras examinaba la nota. "Me conformaría con que muchos alumnos escribieran tanto en algunos trabajos. Disculpen si cometo algún error de la lectura, pero una de ustedes tiene una letra considerablemente peor que la otra" Carraspeó para aclararse la garganta.
– Rose – Dijimos todos riendo.
– Hey – Rodó los ella mirándonos algo molesta – Mi caligrafía no era tan mala
– Agradece que te entendí – Se rió Lissa.
"«Anoche vi a J» comienza la de peor caligrafía. La respuesta es: «¿Y qué pasó?». La pregunta va enfatizada nada menos que con cinco interrogantes. Es comprensible. A veces, uno solo sirve para hacerse entender, ¿a qué sí?"
– Las está humillando terriblemente – Se rió Adrian.
– Eso si es para morirse de vergüenza –
– Pero eso ya pasó – Gimió Rose – en su momento fue humillante, ahora lo es que ustedes lean mis pensamientos
Me reí entre dientes rodeando a Jill por los hombros.
– Es lo que sacas por tener amigos como nosotros – Sonreí. Ella me saco la lengua.
La clase se echó a reír. Mia me dedico una sonrisa envenenada, y la percibí. "La primera redactora responde: «¿Tú qué crees? Nos dimos un buen repaso en una sala vacía?»
Nos reímos nuevamente como Rose y Lissa se sonrojaban un poco avergonzada. Obviamente no lo habían superado.
El señor Nagy alzó la vista al oír algunas risitas en la clase.
Su acento británico le añadía a todo un punto de hilaridad.
– Tal vez debiste imaginar que algo así sucedería – Me reí divertido.
"¿Puedo asumir por esa reacción el uso del término «repaso» tiene en el ingles más reciente una acepción más… digamos carnal y subida de tono que la menos lasciva que yo aprendí de joven?"
– Oh joder – Christian se rió, Lissa lo miro algo molesta y lo golpeó suavemente, pero eso no lo detuvo. Nosotros nos reímos también.
– Ok, eso ya es vergonzoso, me basto con oírlo una vez – Dijo Lissa mirando a Mikhail con ojitos de cachorritos para que saltara página.
– Lo siento, ordenes de la reina. Leeremos todo y cada una de las palabras que aparezcan – Se rió recordándole aquello. Lissa gimió.
Se sucedieron nuevas risas disimuladas, por lo que eché narices y me erguí para contestar. "Sí, señor. Así es, señor Nagy"
Estallamos en una risa. Rose y Lissa nos miraron avergonzadas.
– ¿Tenías que decirle eso? – Pregunto Sydney riendo a carcajadas.
– Oh, el estilo Rose – Me reí – Nunca cambia
Media clase rompió a reír a mandíbula batiente.
"Le agradezco mucho la confirmación, señorita Hathaway. ¿Por dónde iba…? Ah, sí, la otra escritora contesta: «¿Y qué tal?». La réplica es: «Bien», una respuesta marcada con el dibujo de una carita sonriente, bien, supongo que eso es un elogio para el misterioso J, ¿verdad? «Bueno, ¿y hasta dónde llegasteis?». Esto no irá a sobrepasar los límites de la película para todos los públicos, ¿verdad señoritas?"
– No fue ni tanto – Rodó los ojos Rose.
Nosotros nos seguimos riendo.
"«No muy lejos, nos pillaron». Y al lado figura otro dibujito, esta vez es el de un rostro entristecido que refuerza la adversidad de la situación. «¿Qué pasó?». «Apareció Dimitri. Echó a Jesse y me montó un pollo»."
– ¿Pollo? – Pregunto Dimitri intentando contener la risa, cosa que no le salía bien.
– Oh vamos – Rose se dejo caer con Lissa a un lado del sofá mientras nos seguíamos riendo.
– Hubieran prestado atención a su clase en lugar de estar pasándose notitas – Se rió la madre de Rose.
– Es verdad – Apoyó Mikhail riendo – Oh, oro puro
– Baboso – Soltó Rose.
La clase concluyó cuando al fin se supo el nombre de los involucrados y el profesor Nagy pronunció «pollo». "Vaya, señor Zeklos, ¿es usted el anteriormente mencionado J, el que se había ganado una cara sonriente por parte de la pésima calígrafa?"
– Viejo enfermo, mi caligrafía no es tan mala – Murmuró Rose.
– Si lo es – Dijimos todos riendo.
Jesse se puso rojo como tomate, aunque no parecía del todo descontento de que sus gestas se dieran a conocer delante de sus amigos. Había guardado el secreto de lo sucedido, incluyendo nuestra conversación sobre la sangre, hasta ese momento. ¿La causa? Yo sospechaba que la amenaza de órdago por parte de Dimitri.
Él sonrió con orgullo, pero a juzgar por las miradas de Rose y de Lissa no pensaban igual.
"Bueno, aunque yo celebro la desgracia ajena tanto como el profesor de la próxima clase, cuyo tiempo estamos malgastando de tan mala manera, permítame recordar a sus amigos para el futuro que mi clase no es una sala de conversación."
– Tiene mucha razón – Dijo Janine asintiendo.
Rose rodó los ojos.
– Todas las clases sirven para conversar – Dijo Rose despreocupada.
– Lo que yo no entiendo es, ¿por qué lo hicieron si sabían lo que el profesor les podía hacer? – Pregunto Jill riendo.
– Ella no podía esperar a contarme – Apuntó Lissa a Rose intentando no reírse, ahora al fin la vergüenza se les había ido.
– En mi defensa, era importante – Dijo Rose riendo.
Lanzó con desdén el papel sobre el pupitre de Lissa. "Señorita Hathaway… Ha acumulado usted todos los castigos habidos y por haber, por lo cual no veo espacio ni manera de imponerle otro más."
– ¿Cómo es eso posible? – Pregunto la señora Hathaway mirando a Rose sorprendida, al igual que Abe. Rose se encogió de hombros.
– Les dije que se metía en problemas cada dos minutos – Me reí a carcajadas – Quiero saber como termina, anda Mikhail
Él se rió y asintió.
"Empero, usted, señorita Dragomir, va a llevarse dos sanciones en vez de una: la suya y la de su amiga. Tenga la bondad de quedarse aquí cuando suene el timbre, por favor"
– Eso fue completamente injusto – Dijo Rose algo molesta.
– Muy injusto – Lissa asintió – Pero tú ya te metiste en tantos problemas que es imposible de creer, creo que tuviste suerte en salir de ese
– Aún así – Dijo Rose molesta.
Jesse me busco después de clase. Estaba intranquilo a juzgar por el semblante.
– Oh, esto va a estar interesante – Dijo Christian frotando sus manos con una mirada maliciosa, le guiñé el ojo sabiendo que así iba a ser.
"Esto, oye, mira… Es sobre lo de esa nota… No he tenido nada que ver con eso, y tú lo sabes, pero si Belikov se entera… Tú se lo dirás, ¿verdad? O sea, le explicarás que yo no he…"
"Que sí, que sí" le atajé. "No te preocupes, estás a salvo"
– Cobarde – Murmuré riendo suavemente.
Lissa le contempló alejarse de la habitación sin apartarse de mi lado. Al pensar en la facilidad con la que Dimitri se lo había sacado de encima y en su aparente cobardía no pude evitar un comentario.
"¿Sabes…? De pronto, Jesse ya no parece tan sexy como antes."
Ella respondió con una carcajada.
Nuevamente estallamos en una también. Todos nos reíamos, incluso Rose y Lissa que comenzaron a hablarse entre ellas y entre risas, movían las manos mientras decían palabras cortadas por las risas, se entendían, pero para nosotros, a pesar de que nos reíamos también, era inentendible.
Cuando las risas pasaron lentamente, Mikhail comenzó nuevamente con la lectura.
"Más valdrá que te vayas. He de limpiar unos pupitres."
La dejé allí y me fui derechita a mi dormitorio. Mientras iba de camino me topé con un buen número de estudiantes agrupados en corrillos fuera del edificio. Los miré melancolía, deseando disponer de libertad para mezclarme con ellos.
– ¿Y terminar siendo atrapada nuevamente en algo como con Jesse? – Pregunto Christian riendo.
No lo pudimos evitar, nuevamente saltamos en una carcajada, incluso ella.
– Pobre de ustedes dos – Se rió Jill – Van a ser la burla
– No del todo – Dijo Rose con una sonrisa maliciosa.
– Vamos que es lo que tiene a Rose así – Dijo Mikhail sonriendo de oreja a oreja. Miro el libro y comenzó de nuevo.
"No, es cierto" Oí decir una voz con seguridad, la de Camille Conta, una chica guapa y muy popular, perteneciente a una de las familias más prestigiosas del clan Conta. Antes de la fuga, ella y Lissa habían estado en términos bastante cordiales, aunque también algo incómodos, como dos fuerzas poderosas que no se pierden de vista la una a la otra. "Limpian inodoros o algo así."
"Oh, Dios mío" dijo su amiga. "Me moriría si yo fuera Mia"
– Aaahh venganza – Dijimos Adrian, Christian y yo sonriendo divertidos.
Sonreí. Al parecer, Jesse había empezado a hacer circular la historia que le conté la última noche. Por desgracia, mi sensación de victoria se hizo trocitos cuando espié la conversación de otro conciliábulo.
"…y tengo entendido que seguía con vida. Ahí estaba, retorciéndose en su cama"
Rose gruñó – Eso fue el colmo
"Que vulgaridad. ¿Por qué iban a dejarlo ahí?"
"No lo sé. Y para empezar, ¿por qué matarlo?"
"¿Crees que Ralf tenía razón? Que ella y Rose lo hicieron solo para humilla…
– ¿Enserio? – Lissa miro a Rose sorprendida, Rose asintió – ¿Y qué hiciste tú? Por favor dime que no te agarraste a pelea
Se callaron en cuanto me vieron.
Puse cara de malas pulgas y doblé la esquina con andares furtivos. «Seguía con vida. Seguía con vida».
– Me sorprende que no les hicieras nada – Dije asombrado. Rose se encogió de hombros.
No había permitido a Lissa mencionar las similitudes existentes entre lo del zorro y lo sucedido hacía dos años en el bosque. No quería creer que ambos hechos estuvieran conectados, y tenía la impresión de que a ella le pasaba lo mismo.
– ¡Uhg! Yo quiero saber sobre lo sucedido – Dijo Christian con impaciencia.
– Pues tendrás que esperar para saber – Rose le sonrió tranquila.
Pero yo no había sido capaz de dejar de darle vueltas al asunto, y no solo porque ponía los vellos vellos de punta, sino porque de veras me recordaba lo que acababa de suceder en la habitación de Lissa.
– ¡Sí!¡Lo sabía! – Lissa celebro – Tú aún pensabas en eso
– ¿Y quién no? – Dijo ella – Fue escalofriante
Un día nos saltamos la última clase y nos piramos por la noche al bosque cercano al campus.
– ¡Rose! – La regaños u madre – Bien, de ti no me sorprende, creo, pero de ti – Miro a Lissa molesta – ¿Cómo pudiste?
– Fue su idea – Dijo Lissa apuntando a Rose despreocupada.
– ¡Aún así! – Las regaño.
Yo pude notar que Rose no se sintió regañada, pero Lissa sí.
Le había cambiado a Abby Badica un par de estupendas sandalias punteadas con diamantes de imitación por una botella de aguardiente de melocotón. Una medida a la desesperada, sin duda, pero en Montana uno hace lo que sea necesario.
– No para beber – Dijo Abe sacudiendo la cabeza.
– ¿Qué te digo, viejo? En ese entonces era solo beber – Dijo Rose sonriendo.
Sonreí. Ella tenía razón.
Lissa había sacudido la cabeza en señal de desaprobación cuando le sugerí hacer novillos para darles unos tientos al frasco, pero acabó de venir, como de costumbre.
Todos miramos a Lissa en señal de desaprobación y ella se sonrojo, bastante, mientras Rose estallaba en una carcajada.
– Estoy comenzando a pensar que eres tan débil como ella – Dije riendo divertido.
– Tiene un poder convención muy fuerte – Dijo Lissa avergonzada.
Cerca de un cenagal de aguas verdosas encontramos un viejo leño donde sentarnos. La media luna proyectaba una tenue luz plateada, pero bastaba y sobraba para la visión de vampiros y semivampiros. La interrogué a conciencia sobre Aaron una vez que le hubimos dado una alegría a la botella. Acabó admitiendo a regañadientes que se había acostado con él el fin de semana anterior. Tuve un ataque de celos al sabe que lo había hecho antes que yo.
No pude evitar una pequeña risa al escuchar aquello, Lissa escondió su rostro en sus manos avergonzada y Rose también, pero no por la misma razón, más bien por los celos.
– No puedo creer que tú lo hayas hecho antes que ella – Dijo Adrian sorprendido – Ella es la salvaje
– Hey – Rose frunció el ceño – Salvaje o no, yo no tenía novio
– Aún no sé que es peor – Dijo Abe – La botella o la confesión
– La confesión – Dijo Christian bañado en celos. Lissa lo abrazo, tranquilizándolo, y lo besó en los labios susurrando un par de cosas.
– ¿Saben una cosa? Leer esta cosa es casi tan incomodo como divertido – Dijo Mikhail con una ligera sonriendo.
– Ts, si es así, ¿qué me deja sentir a mí? – Dijo ella con ironía.
"Bueno, ¿y cómo es?"
– No… – Christian se quejo – No quiero saber
– ¿Podemos saltar esa parte? – Pregunto Lissa.
Rose miro a Christian y luego a Mikhail – Realmente no hay detalles de nada, ¿verdad?
Él miro el libro, leyó un poco y luego volvió a mirar a Rose.
– Dice un par de cosas, que no son detalles, como dijiste, pero aún así… – Miro a Christian.
– Uhm… –
– Solo léelo completo – Dije tranquilo – Aarón es tema del pasado y a Lissa no le interesa
– Es verdad – Dijo Adrian despreocupado.
– Bueno – Asintió. Le dio una mirada a Lissa y a Christian, él cerró los ojos, pensativo y finalmente asintió.
– Léelo de corrido, no quiero comentarios – Dijo Christian molesto.
Se encogió de hombros y bebió otro sorbo. "No sé, no se parece a nada"
"No se parece a nada, ¿y eso que significa? ¿La Tierra no se sale de su órbita ni los planetas se alinean, o qué?
"No" Repuso, sofocando una risa "Claro que no"
No le pillaba el punto a la razón por la cual eso era tan divertido, pero podía asegurar cuan poco dispuesta estaba a alargar sobre el tema en cuestión. El vínculo entre nosotras se estaba formando en esa época y sus emociones se filtraban en mi interior de vez en cuando. Alcé la botella para contemplarla a placer.
"No parece hacer mucho efecto este matarratas."
– ¿Querías emborracharte? – Pregunte riendo. Christian suspiro tranquilo de que el tema se había cambiado. Rose se mordió el labio inferior.
– Cambie unas sandalias, por lo menos que fuera fuerte – Dijo.
– Sí, y tenía que valer la pena si nos saltábamos una clase – Dijo Lissa – Pero…
– No fue así – Dijo Mikhail.
"Apenas tiene alcohol, y por eso…"
El roce provocado por algo al moverse entre la maleza sonó muy cerca. Me levanté como movida por un resorte y me interpuse entre ella y el sonido.
– ¡Rose al rescate! – Dijo Adrian riendo.
"Ha de ser algún animal" aventuró ella tras un minuto de silencio.
Tampoco eso descartaba el peligro. Las guardias de la escuela mantenían lejos a los strigioi, pero los animales salvajes, tales como osos y pumas, solían vagabundear por los aledaños del campus y también suponían una amenaza.
"Venga, volvamos" le dije.
– Al fin, si no es por un "peligro" – Dijo la madre de Rose.
– Hm – Rose sonrió tranquila – Sí
De nuevo oímos los ruidos delatadores de movimiento cuando apenas habíamos avanzado unos metros. Alguien se interpuso en nuestro camino.
"Señoritas"
– ¿Quién fue? – Pregunto Sydney intrigada.
– Chan, chan, chaaaan – Dijo Mikhail mirando a Sonya.
Era la señora Karp.
– Atrapadas – Dije sonriendo.
– Por segunda vez – Murmuró Rose. Luego se rió.
Nos quedamos heladas, y todo lo rápida que había reaccionado junto al pantano lo tuve de lenta a la hora de esconder de su vista la botella y ponerla a mi espalda.
– De todos modos la había visto – Dijo Sonya sonriendo.
– Sí – Rose rió nerviosa – Creo que no esperaba verla allí
– Yo tampoco – Dijo Lissa con un ligero sonrojo.
Una media sonrisa recorrió su rostro mientras alargaba la mano.
"¿Creían que nadie iba a darse cuenta de su ausencia por el hecho de que hubiera faltado media clase?" pregunto ella poco después.
– No esperábamos eso – Dijeron ambas riendo ligeramente.
"¿Media clase?"
"Varios de ustedes han escogido el día de hoy para ausentarse. Debe ser el buen tiempo, la fiebre primaveral"
– Sí, porque dudo que todos tuvieran una botella de alcohol en las manos – Mire a Lissa y a Rose sonriendo y ambas desviaron la vista.
Lissa y yo caminamos arrastro los pies detrás de ella.
Jamás me había sentido cómoda en presencia de la señora Karp desde aquella vez que me curó las manos. Ese comportamiento suyo tan raro y paranoico le había conferido a mis ojos una nueva cualidad, me resultaba más extraña que antes, atemorizada incluso, y en los últimos tiempos era incapaz de verla sin mirarle las marcas de la frente.
– Supongo que fue inevitable – Sonrió Sonya.
– Yo tengo una duda – Dijo Abe intrigado – Si te ponía incomoda que ella te haya curado, ¿qué dices de que Lissa te haya traído del mundo de los muertos? ¿Cómo te sentiste al saber eso?
Al parecer nadie, ni siquiera yo, había pensado en eso. Rose miro a Abe fijamente, luego evadió su mirada a Mikhail pidiéndole nuevamente seguir con la lectura. No estaba dispuesta a decir nada, se notaba algo incomoda, pero también había algo más.
Dimitri la abrazo con cuidado.
Su densa melena pelirroja solía cubrirlas, pero eso no ocurría siempre. A veces había marcas nuevas, y en otras ocasiones las antiguas habían desaparecido.
A nuestra derecha se escuchó la vibración de un extraño revoloteo. Nos detuvimos las tres.
"Uno de vuestros compañeros de clase, supongo" murmuró la profesora mientras se volvía hacia el sonido.
Para cuando llegamos al lugar, había tumbado sobre suelo un enorme pájaro negro. Ni las aves ni el resto de los animales me llamaban mucho la atención, pero incluso yo me vi obligada a admirar las plumas lustrosas y aquel pico puntiagudo capaz de sacarle los ojos a alguien en menos de treinta segundos… si estuviera vivo, calor. El pájaro se quedó inmóvil tras un último estertor.
– Al fin, sabremos que estabas ocultando – Dijo Dimitri sonriendo. Rose no respondió.
"¿Qué es? ¿Una corneja?" Pregunté
"Demasiado grande" contesto la señora Karp. "Es un cuervo"
"¿Está muerto?" Pregunto Lissa. Le eché una mirada.
"Ah, ya lo creo, muerto del todo. No lo toques"
– Me sorprende que lo hayas recordado todo – Dijo Sonya mirando a Rose.
– No fue algo sencillo de olvidar – Miro a Lissa, Rose – ¿Tú también lo recordabas así?
Ella asintió – Cada palabra, cada movimiento
"Probablemente, lo habrá matado otra ave" apunto la profesora "A veces, pelean por el territorio y sus recursos"
Lissa se arrodilló con al compasión cincelada en el semblante. No me sorprendió, pues siempre había tenido una querencia manifestada por los bichos.
– ¡Oye! – Se quejó ella.
Rose sonrió.
Me había echado un sermón durante varios días después de que provocara una lucha entre un hámster y un cangrejo ermitaño. Yo consideraba el enfrentamiento como una forma de probar a dos enemigos poderosos y ella consideraba aquello como un acto de crueldad a los animales.
Nos reímos. Se había hecho mención sobre eso hace unos capítulos atrás, Rose realmente había causado la pelea, recuerdo haberla visto.
– Eso sí fue crueldad – Dijo Lissa.
– Lo sé – Dijo la señora Karp.
– Uhg fue el medio sermón – Dijo Rose despreocupada – Aunque la verdad escuche la mitad, la otra mitad estaba vagando
Lissa la miro molesta, preparada para quejarse cuando Christian la detuvo.
Alargó la mano hacia el cuervo con el rostro transfigurado.
"¡Liss!", exclamé con horror. "Seguro que te pega alguna enfermedad"
Lissa hizo como si no me hubiera oído y siguió moviendo las manos hasta acariciar las alas del córvido con los dedos. La señora Karp se quedó de pie, inmóvil como estatua, aunque parecía un espectro con ese rostro suyo tan pálido.
– Fue entonces, ¿verdad? – Pregunto Rose mirando a la señora Karp – Aunque no entiendo lo de Shadow Kissed
– Hice unos análisis y llegue a la conclusión – Dijo la señora Karp suspirando – Ya lo sabes, era imposible que sobrevivieras al accidente
Rose se estremeció un poco. Lissa la miro con una sonrisa compasiva colocando una mano en su hombro.
– Sigo escuchando que hablan en chino – Dije extrañado.
– Sí – Asintió Mikhail.
"Liss", repetí mientras hacía un ademán para acercarme a ella para apartarla del ave.
De pronto, me traspasó la mente una extraña sensación: una dulzura repleta de gozo y de vida. Fue tan intensa que me detuve donde estaba.
Y entonces el cuervo se movió.
Lissa profirió un gritito y retiro las manos enseguida. Las dos nos quedamos mirándolo con los ojos redondos como platos.
– ¿Hiciste que un cuervo fuera besado por las sombras? – Adrian abrió los ojos como platos. Lissa meneó la cabeza.
– Así parece – Dijo ella.
El ave se removió e intento ponerse en pie; no cejó en su empeño hasta logrado. Entonces, se movió hacia nosotras y fijó en Lissa una mirada demasiado inteligente para tratarse de un pájaro. El cuervo y Lissa se contemplaron fijamente, mas yo no fui capaz de identificar la reacción de mi amiga a través del vínculo. El ave apartó la vista y al cabo de un buen rato, movió las alas y emprendió vuelo. Cada potente aleteo le llevó más y más lejos.
– Me pregunto que será de él – Dijo Lissa sonriendo ligeramente.
– Me pregunto si aún se burla de mí – Dijo Rose con una expresión negativa.
Todos la miramos confundidos y ella se encogió de hombros.
Cuando se apagó el batir de alas, solo quedo el susurró del viento en las hojas de los árboles.
"Dios santo", jadeó Lissa. "¿Qué ha pasado?"
"Que me zurzan si lo sé", repliqué mientras intentaba esconder un pánico atroz.
La profesora dio una zancada y aferró a Lissa por la mano con el fin que se diera vuelta. Se contemplaron la una a la otra. Yo me planté junto a ellas en un pispás, lista para entrar en acción por si «Chiflada» Karp intentaba la menor tontería, aunque me daba yuyu derribar a una profe.
– ¿yuyu? – Me reí.
Ella se encogió de hombros despreocupada.
– Estaba loca –
– Rose… – La señora Karp miro a Rose regañadora.
– Lo siento – Se disculpo Rose sonriendo.
"Aquí no ha pasado nada", espetó la señora Karp con una voz tensa y un brillo alocado en los ojos. "¿Me oyes? Nada de nada. Y tú no puedes contarle a nadie, pero a nadie, lo que has visto", me ordenó. "Prometédmelo las dos. Juradme que ni siquiera vais a mencionar el tema"
– Y yo no lo hice – Rose sonrió – Ella quería hablar sobre eso
– Era extraño – Dijo Lissa mirando a Rose – Primero el cuervo, luego el zorro, después continuo el conejo y finalmente la tórtola. Rose, dime que no te parecía extraño que eso sucediera. Obviamente alguien nos vio
– ¿Conejo? – Preguntó Adrian.
Yo también estaba confundido porque no recordaba nada de un conejo. Lissa miro a Adrian y luego a Rose.
– Pero aún así pensabas en eso – Dijo ella sonriendo, un poco – ¿verdad? Acabas de demostrarlo
Rose asintió.
Lissa y yo intercambiamos una mirada de incomodidad. "Vale" contesto ella con la voz quebrada.
La profesora relajó un tanto la presión en torno a su mano.
"Y no vuelvas a hacerlo jamás. Acabarán por enterarse si lo haces de nuevo, y entonces te encontrarán" se volvió a mí. "No le dejes hacerlo otra vez. Nunca jamás."
– Con que fue por eso que no me decías nada, ni a Kirova – Murmuró Dimitri con un tono suave, algo dolido como si no le gustará que Rose no confiara en él.
– Pero – Rose hablo, mirando a Sonya – Ella seguía haciéndolo, nunca me hace caso
– Aún mantienes esa estúpida promesa – Dijo Lissa.
– No es estúpida – Espeto la Sonya sobresaltando – Esa promesa evita que a ambas la rodeé la oscuridad. No es nada bueno, porque en algún momento explotará y hará que alguna de las dos haga algo malo
Rose se movió en el asiento incomoda.
– Como con Jesse – Dijo nerviosa – Y… bueno, la barrera
Sonya estudió a Rose, seria, por unos minutos y luego sacudió la cabeza en negación. Ella miro a Lissa tranquila, Rose se notaba aún incomoda y luego le pidió a Mikhail seguir leyendo. Algo estaban ocultando o eso se daba a entender y creo, creo, que Jill también lo sabía porque creo haberla sentir como se tensaba un poco.
Alguien pronunció mi nombre en el patio antes de llegar al dormitorio.
"¿Rose? Te he llamado como cien veces."
Me olvidé del pajarraco y de la señora Karp para alzar al vista y ver a Mason. Al parecer, mientras yo estaba en Babia, había echado a andar al verme pasar de camino a mi cuarto. "Lo siento" mascullé. "Estaba en blanco. El cansancio, ya sabes."
"¿Qué?... ¿Demasiada alegría la última noche?"
– Alguien está celoso – Dijo Adrian riendo. Por supuesto, la broma no fue tan graciosa para nadie, al menos, para nadie que supiera lo ocurrido en Spokane.
Entorné los ojos al mirarle.
"Nada que no sea capaz de controlar"
– ¿Puedes controlar la furia de Dimitri? – Se rió Christian. Nosotros nos reímos un poco.
"Supongo", se rió, pero no tenía pinta de estar demasiado contento. "Da la impresión de que Jesse no fue capaz de manejar la situación."
"Lo hizo bien."
"Si tú lo dices… Personalmente, creo que tienes mal gusto."
– Para fijarte en alguien así, sí, lo tienes – Se rió Syndey ligeramente.
Rose sonrió divertida y luego miro a Dimitri que sonrió. Ambos se miraron un poco y luego ella se dejo caer en su hombro, recostando su cabeza.
Me paré en seco.
"Y a mí me parece que no es de tu incumbencia," Se cabreó y miró a otro lado.
– Estaba celoso y no te diste cuenta – Murmuré. Ella no respondió.
"Ahora ya es asunto de toda la clase."
"Para el carro. No era ésa mi intención."
– Sí – Lissa espetó – Era asunto mío y de ella, no de la clase completa
Nos reímos un poco.
"Se habría sabido de todos modos. Jesse es un bocazas."
"No lo habría dicho en la vida."
– Es verdad – Dijo Dimitri sonriendo.
– Es un cobarde – Se rió Lissa suavemente.
"Como tú digas" replicó Mason. "Como es tan guapo y viene de una buena familia…"
"Deja de hacer el memo" le corté, "Es más, ¿a ti qué más te da? ¿Tienes celos de que no lo haga contigo?"
Si estaba rojo, se puso todavía más, hasta la raíz de los cabellos.
– No lo habría admitido – Sonreí ligeramente – Sigo pensando que debiste darte cuenta, estaba más claro que el agua
– Cierto – Coincidió Jill.
– Esperen… – Dijo Rose con un tono tranquilo y arrastrando un poco la palabra, le indico a Mikhail seguir.
No me gusta oír a la gente hablar pestes de ti, eso es todo, nada más. Circulan por ahí un montones de chistes verdes. Te llaman zorrita."
"Me da igual como me llamen."
"Ah sí. Tú eres dura de verdad. No necesitas a nadie."
Me detuve.
"En efecto. Soy una de las mejores novicias en este puto lugar. No necesito que un caballero gallardo salga en mi defensa. No me trates como si fuera una cría desvalida."
– Wow, sí que estabas enojada – Dije sorprendido.
– Ya sabes que no me gusta que me traten así – Dijo Rose con un tono duro.
Di media vuelta y seguí andando, pero él me dio alcancé con relativa facilidad. Desventajas de no medir más de metro setenta.
– ¿Siempre te quejas de tu tamaño? – Pregunto Jill levantando una ceja
– No – Dijo despreocupada.
"Mira, no quería mosquearte. Estaba preocupado por ti, eso es todo" solté una áspera risotada. "Hablo enserio, espera…" empezó. "He hecho algo por ti, más o menos. La noche pasada fui a la biblioteca e intente encontrar algo sobre San Vladimir."
Me detuve otra vez. "¿Lo hiciste?"
– ¿Lo hizo? – Preguntamos todos.
"Sí, pero apenas había datos sobre Anna. Todos los libros tocaban el tema por encima y se limitaban a decir que el santo curaba a la gente y los traía de más allá de la muerte."
Pues había puesto el dedo en la llaga, al menos en eso último.
– Eso es bueno – Dije sonriendo – Ahí sabías, o tenías una pista, de que es posible, es decir, además de verlo con tus ojos por Lissa
– Hm – Rose meneó la cabeza.
"¿No había nada… más?" balbuceé.
"No"" enfatizo la respuesta con la cabeza. "Probablemente vayas a necesitar alguna fuente primaria, pero no tenemos ninguna"
"¿Una fuente qué…?"
– ¿No lo sabes? – Pregunte sorprendido.
– No – Dijo negando con la cabeza.
"Pero ¿es qué no sabes hacer otra cosa en el aula que pasar notas? Lo estuvieron explicando el otro día en la clase del profesor Andrews. Las fuentes primarias son libros coetáneos, escritos en la época de estudio. Las secundarias son los libros escritos por estudiosos de nuestros días. Es más fácil obtener más y mejor información si lees libros escritos por el sujeto en cuestión o algún conocido suyo"
"Eh, vale. ¿Acaso te has convertido en un pitagorín?" Mason me propinó un débil puñetazo en el hombro.
"Presto atención a la clase del profesor, nada más. Eres una inconsciente al perderte tantas cosas."
– Quizás deberías hacer lo mismo – Dijeron Abe y Janine.
– Si bueno, supongo que tal vez debí – Dijo Rose rascándose la nuca nerviosa, luego añadió despreocupada – Ah pero de todos modos ya no interesa. Pasado pisado
Esbozó una sonrisa nerviosa. "Mira, lamento de verás lo que he dicho, yo solo…"
Entonces me di cuenta de que su reacción era cosa de celos.
– Al fin – Dije aliviado – Yo pensé que no te ibas a dar cuenta nunca. Una vez le dije que te dijera, pero él se negó
Se lo leí en los ojos. ¿Cómo no había caído antes? Estaba loco por mí. Debía ser cierto eso de que era una inconsciente.
– Lo es – Dijeron todos al unisonó.
– No es verdad – Dijo Rose.
– Rose, es verdad – Dijo Lissa colocando una mano en su hombro. Le sonrió divertida y luego miro a Mikhail.
– Sí tú lo sabías, ¿por qué no me lo dijiste? – Pregunto Rose frunciendo el ceño.
– Esperaba a que tú te dieras cuenta, Rose, antes de irnos yo lo noté – Sonrió Lissa.
– Era bastante obvio – Dije sonriendo.
"Está bien, Mason. Olvídalo" le sonreí. "Y gracias por buscarme esos datos."
Él me devolvió la sonrisa. Después, me metí en mi cuarto triste por no corresponder mis sentimientos.
– Eso es todo por hoy – Dijo Mikhail.
– Al fin – Dijo Rose estirándose – Ahora, a la cama
– Aún falta para que amanezca – Dijo Lissa sonriendo – Ahm y no te irás a dormir. Tengo cosas que hacer, ven conmigo
– No… – Rose gimió.
– Eres mi guardiana – Dijo Lissa con un tono cantarín.
– Uhg –
Me reí mientras veía a Lissa, besar a Christian, despedirse de nosotros, arrastrar a Rose e irse. Jill y yo sonreímos con la intensión de dar un paseo antes.
– Ha sido bastante interesante el capítulo de hoy – Dijo Jill – Es decir, por el tema del vínculo de ellas, no por lo de Jesse
– Sí – Sonreí ligeramente tomando su mano – Lo cierto es que ahora sé un poco más de Rose, cosas que esconde, pero ahora son obvias
– Sí – Sonrió ella abrazándome – Me gustaría saber que pensó de mí al verme por primera vez
– Hm… eso fue luego de Rusia, ¿no? – Sonreí – Supongo que aún falta bastante
– No – Negó con la cabeza – Nos conocimos antes
La mire sorprendido. No esperaba escuchar eso. Le sonreí ligeramente y luego la besé en la frente.
– Te amo –
– Y yo a ti –
Continuara…
Aquí termina el capítulo de hoy. Espero que les haya gustado y honestamente no tengo mucho que decir... salvo que este fics lo tengo terminado en mi computadora y no puedo esperar para terminar de subirlo :) Espero que también les guste como ha quedado.
~ Comentarios:
- luli34: Que bueno que te ha gustado este y sobre tu pregunta, realmente no lo sé aún, es decir, necesito un par de ideas así que me mantendré como estoy por ahora
- ginnyluna griffindor: Hm... creo que ando un poquito perdida, ¿rehusaba? Lo siento, realmente me perdí en eso wuaskjaskjaskj si me dijeras en que parte sale, ya lo revisé y no encontré y con lo despistada que soy no es de extrañar. Me gustan Christian y Lissa, son tiernos juntos
Bueno, es el gran final de hoy, espero ver sus comentarios y saber si les ha gustado, así como espero verlos en el siguiente capítulo ;)
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Se despide Lira12 (L)
