Disclaimer: HQ! Es de Furudate-sensei.
NA: Hermanos, son todo un caso.
—Conversaciones—
"X: Todos los hermanos tienen sus diferencias y Yamaguchi normalmente es el testigo."
Quitándose los guantes de goma de las manos al terminar de lavar los platos sucios Tsukki dio un suspiro que podía ir entre agotamiento pero al mismo tiempo satisfacción de su trabajo bien hecho. La cocina se encontraba impecable. Tadashi, desde su lugar, levantó los pulgares en señal de felicitación y apoyó medio cuerpo en una de las encimeras. El menor de los Tsukishima normalmente era considerado con esos detalles; lavar platos, barrer la casa, nunca cocinar porque no sabía y menos limpiar el baño, pero podía planchar, hacía eso cuando su madre estaba muy ajetreada.
—Listo —farfulló estirándose.
—Bien hecho, Tsukki —sonrió Tadashi.
Él le había estado ayudando a secar y guardar, después de todo sabía dónde estaban las cosas en esa cocina.
—Voy a preparar té —anunció su mejor amigo y fue a hacer el asunto. Nunca le preguntaba si quería porque sabía que la respuesta sería afirmativa y todas las veces lo preparaba como a él le gustaba.
Tadashi le vio vertiendo el agua en la tetera con mucho cuidado para no derramar nada. Fue entonces cuando Akiteru entró a la cocina con una de sus sonrisas muy Akiteru; de esas en que, por palabras de sus senpais de segundo, un hombre podría haberse hecho un paja o hacer el descubrimiento del siglo pero daba igual porque nunca sabrías la verdad tras ella. Había vuelto a casa por un fin de semana largo pero igual tenía que estudiar para sus exámenes y se encontraba medio gruñón para ciertas cosas. Saludó a Yamaguchi, otra vez, y miró lo que estaba haciendo su pequeño hermano sin perder su sonrisa al tiempo que sacaba una botella de agua con gas del refrigerador. Después de acomodarla en un mesón alcanzó sin mucho esfuerzo un vaso en lo alto de los estantes.
Se iba vertiendo agua cuando anunció:
—¿Sabías que el agua del grifo da cáncer, Kei? —tapó la botella para luego dejarla dentro del refrigerador. Yamaguchi, desde su lugar, temió a medias por su vida. Los hermanos Tsukishima pocas veces se trataban durante épocas escolares y era peor cuando los dos se hallaban con los niveles de irritabilidad altos; a Akiteru se le notaban las ojeras oscuras y Kei había estado casi dos horas en el tema de la cocina. Estaba seguro que podría pinchar la tensión entre sus dedos, la cena aparte había sido una batalla campal silenciosa.
—¿Y tú sabías que el agua con gas de cálculo a los riñones, nii-san? —devolvió su amigo sin dejar su tarea.
Akiteru se echó a reír.
—¡Es broma, broma!
—Vaya… —Yamaguchi no sabía qué decir. Sólo que tenía un sexto sentido para ciertas cosas.
Como siempre vio la manera en que Akiteru se tomaba un vaso entero de agua sólo con un trago y fue entonces cuando sus temores se hicieron realidad. En el momento en que el vaso vacío quedó apoyado en el mesón y Akiteru hizo ademán de irse de la cocina, dejando el vaso ahí. Kei le miró desde su lugar, sosteniendo la tetera y el agua que le vertía. Sus labios se torcieron en una mueca y su ceño se frunció de una manera increíble.
Oh, oh.
—¡Hey, Akiteru! ¡Ven aquí y lava tu vaso! —Kei se quejaba, como ama de casa cincuentona pero que no podía perseguirlo (porque Yamaguchi sabía que de poder hacerlo, lo haría) ya que seguía con el tema del agua. Él intentó encogerse en su lugar, sin echarse a reír o dar atención innecesaria, más bien estando en modo planta. Ver a Tsukki enojado con su hermano era medio gracioso, a menos que lo pagara con él después—¡AKITERU! ¡Ven acá! ¡Oye, vuelve! Maldición.
Tadashi se mordió los labios.
—Ya, ya, Tsukki…
—¡Akiteru!
Su hermano mayor desapareció por el pasillo sin pensarlo dos veces, quizás con su sonrisa todavía plasmada.
—¡Akiteru, tu vaso! Argh.
—Tsukki-
—¡TE MERECES EL INFIERNO, AKITERU!
—¡Tsukishima Kei, no lo digas eso a tu hermano! —gritó mamá desde una de las habitaciones del piso de arriba, con un oído anormal que le permitió escuchar todo el asunto a pesar de la distancia.
Yamaguchi, al ver la cara de Tsukki, no pudo no echarse a reír con ganas junto con un Akiteru que al parecer se tropezó en la mitad de las escaleras por culpa de su ataque de risa.
