Mi primera historia dedicada a Bleach, es un universo alterno. Es de vampiros, contiene Lemmon e incesto fuerte al final de la trama, les recomiendo que si son sensibles a este tema, por favor, no lo lean o eviten el capítulo final. Gracias y disfrútenlo.


Disclaimer: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, pertenecen a Tite Kubo. Yo solo los uso para satisfacer mi imaginación. Disfruten.


Chapter 10: Encuentros

"Me alegra que esté de regreso" – Kuchiki Byakuya

"La necesitamos a ella" – Aizen Sousuke


Cuando Ichigo regresó a la mansión en donde se encontraba Rukia, habían pasado cinco días desde la primera vez que estuvo con ella, todo ese tiempo, Rukia se encontraba bajo el cuidado de Rangiku y Renji, la primera la mantuvo dormida por dos días después de que Ichigo le diera su sangre y el segundo se encargaba de cuidarla, Orihime no se encontraba en la mansión, Ulquiorra la había mandado a la casa de su padre bajo las ordenes de Ichigo la noche que regresó Rukia, Grimmjow y Ulquiorra se encontraban en la casa de Isshin y Masaki, estaban dándole las ultimas noticias en persona y Tatsuki se había regresado con Kaien antes de que Ichigo empezara a jugar.

El peli naranja no llegó solo, junto con él se encontraba su hija Karin y Byakuya; las reverencias hacia ellos no se hicieron esperar, fue algo que sorprendió a Byakuya, todo el tiempo que él estuvo con ellos en la otra casa, no había salido del cuarto, ella siempre era la que le llevaba las cosas a él y cuando partieron de ese lugar, solamente vio a una persona, cuando le preguntó la razón a ella, le dijo que esa casa no la tenían acondicionada con personal de servicio, era de ellos, pero como habían estado dormidos por tanto tiempo, se deshabitó.

- Mi señor – habló Renji cuando se acercó a Ichigo – la señora ha despertado.

- Bien – se giró sobre sus talones, se despidió de su hija y se dirigió al pelinegro – Byakuya, esta será tu nueva casa, siéntete libre de hacer a tu gusto, mi hija te mostrará lo que necesites y pronto podrás ver a tu hermana, solo te diré una cosa, ella aun no cambia, aún hay sangre humana en sus venas, así que espero que cuando la veas, te controles – y se fue de ahí con dirección al cuarto de Rukia.

Ante esas palabras, el corazón de Byakuya se aceleró, pronto vería a su hermana, pero no entendió la advertencia de Ichigo, era su hermana, él no la lastimaría. Karin lo guió al cuarto de ella mientras el personal adecuaba el cuarto de Byakuya, él necesitaba adaptarse a ellos así como lo hizo en su tiempo Rukia, notó en sus ojos confusión.

- Lo que te dijo mi padre – habló atrayendo la atención del pelinegro, él se encontraba observando el bosque por la ventana de la habitación – sobre controlarte en presencia de Rukia – Byakuya la miraba poniéndole atención, necesitaba entender el significado de esa advertencia – es por la sangre humana que en ella habita aún, cuando la veas lo entenderás, ella está por encima de todos los que están aquí, por eso nadie le hará daño, ella solo es vulnerable ante mi padre, ante mí y ante ti – lo señaló con un dedo – para que me puedas entender, en la escala de poderes estamos primero los sangre pura, cuando la sangre de Rukia cambie así como la tuya y el poder que vive en ella se desarrolle estarán ustedes, después los nobles y sus hijos, los humanos transformados por un sangre pura, los humanos transformados por los nobles y al final, la servidumbre, que son los vampiros de bajo rango, hijos de los humanos trasformados entre sí.

La explicación dejó más confundido a Byakuya, había tantas cosas que no sabía y que no entendía de ese lugar y de esas personas que, si no fuera porque se había convertido en uno de ellos, no les creería, así como lo hizo en un principio, solo esperaba poder ver pronto a su hermana.

Byakuya se encontraba en la biblioteca de esa casa leyendo uno de tantos libros que había en ese lugar, había libros en varios idiomas, pero aunque no los conociera le llamaban la atención – pronto te enseñare a leerlos – le había dicho Karin cuando lo encontró contemplándolos.

Unos suaves pasos que iban en su dirección llamaron su atención, le estaba costando acostumbrarse a lo que era, pero ver a su hermana era la razón más poderosa que tenía, un delicioso aroma se coló por sus narices, eso hizo que su cuerpo se tensara, él no sabía por qué le pasaba eso, no se dio cuenta de que sus ojos se habían puesto rojos, instintivamente estaba esperando a que esos pasos se acercaran a él, iba a atacar al dueño de tan exquisito aroma.

- ¿Hermano? – Esa pregunta lo sacó del estado en el que se había metido, esa voz, era su hermana - ¡Que alegría que estés aquí! – y se lanzó corriendo a su encuentro, él sintió latir su corazón con fuerza, su hermana estaba bien y estaba viva, él solo pudo abrazarla de la felicidad, pero la cercanía del abrazo hizo que el aroma que despedía ella lo enviciara, sus ojos se volvieron a poner rojos, estaba a punto de mostrar los colmillos cuando una mano le tocó el hombro, era Renji.

- Mi señor – fue la voz del pelirrojo llamándole lo que lo saco de ese estado, le dirigió una mirada significativa al pelinegro y fue cuando deshizo el abrazo de su hermana – la señora ha estado preguntando por usted y ha venido hasta aquí cuando el señor Ichigo le dijo que usted estaba en la casa.

- Gracias Renji, te puedes retirar – pidió una sonriente Rukia al ver a su hermano.

- Mi señora, lamento contradecir sus órdenes, pero su hermano en estos momentos…

- En estos momentos es mejor que él esté aquí – miraba desafiante al pelirrojo, Byakuya aún no entendía que fue lo que le había pasado, pero la voz de Renji lo había detenido de hacer algo de lo cual se hubiese arrepentido toda su vida.

Hablaron como si no lo hubiesen hecho en años, ella le explicó todo lo que había pasado en esos dos años que estuvo con ellos, el como la cuidaban, las cosas que le enseñaron y que no eran malas personas, Byakuya solo se dedicaba a escucharla hablar, la había extrañado tanto, ella había vuelto a ser la persona que era antes de desaparecer. Cuando ella le contó lo que le habían hecho a las personas del lugar donde vivían él no se sorprendió, Ichigo ya se lo había contado, y aunque al principio Byakuya lo había querido asesinar, la voz de Karin lo había detenido de ese acto, le recordó en lo que se había convertido y en lo que tendría que hacer para poder vivir. La plática fue interrumpida cuando Ichigo entró en la biblioteca, Rukia inmediatamente se levantó de su asiento y le abrazó, él correspondió el gesto y le dio un beso en la frente, Byakuya pudo observar algo extraño en los ojos del peli naranja, un brillo diferente al que había notado la primera vez que lo había conocido ¿felicidad? Tal vez, pero al ver los ojos de su hermana se convenció de que ella era feliz con ellos.

- Byakuya, Karin te está llamando, te va a enseñar a cazar – los ojos de él se abrieron por la sorpresa y Rukia solo se le quedaba viendo con una mirada emocionada.

- Suerte hermano – le deseó al pelinegro haciendo que este se sorprendiera aún más.

Orihime se encontraba encerrada en su cuarto, hacia días que había llegado a la casa de su padre pero este no se encontraba, ni él ni sus asistentes, algo que la hacía ponerse más nerviosa de lo que ya estaba, no sabía cómo le iba a explicar lo que había pasado con Ichigo y la mocosa humana, pero de algo estaba segura, odiaba a esa niña con todo su inmortal ser, por su culpa estaba donde estaba, por su culpa había terminado sometida a la voluntad de Ulquiorra, y lo peor, él estaba sometido a la voluntad de Ichigo.

El sonido de la puerta de su casa abriéndose la saco de sus sádicas ideas con respecto a esa mocosa, si no la podía matar, al menos intentaría torturarla de diversas formas, aunque eso significase volver a enfrentarse a Ichigo, morir en sus manos ya no le importaba, si eso pasaba, al menos se llevaba la satisfacción de haberle hecho tanto daño como fuera posible a él y a esa chiquilla entrometida.

Caminó por el pasillo que llevaba a la entrada de su casa, sabía que su padre ya había llegado de donde sea que se encontraba, él nunca le decía mucho de lo que hacía, incluso cuando la llevó a vivir al castillo de los padres de Ichigo, solo le había dicho que se tenía que acercarse al heredero, seducirlo y hacer que él se comprometiera con ella, dependiendo de los resultados proseguiría con los planes para someterlos a ellos.

- Padre – saludó con una reverencia al hombre pelicastaño con lentes que acababa de entrar a la casa – me alegra que ya esté en casa.

- Orihime – respondió el hombre acercándose a ella para tomarle el mentón y poder verla a los ojos – ¿Qué haces en la casa? – Ella se tensó ante el tono de voz que él empleó - ¿No deberías estar planeando tu boda con Ichigo?

- Lo siento padre – desvió la mirada, ese hombre la intimidaba a veces, él la había creado, y aunque ahora estuviera sometida a la voluntad de Ulquiorra, no podía más que sentir temor y respeto hacia ese hombre.

- Ya veo – la soltó con decepción – hablaremos de eso más tarde, por el momento regresa a tu habitación, en este instante tengo asuntos que tratar – y salió de la habitación seguido por dos hombres.

Orihime se quedó parada en su lugar, conocía a esos hombres, eran los asistentes de su padre, ambos nobles, afines a su causa, pero uno siempre la intimidaba casi tanto como su creador, siempre andaba con los ojos cerrados y una extraña sonrisa que jamás se despegaba de su rostro. Regresó a su habitación esperando a ser llamada por su padre, estaba buscando la mejor manera de explicarle los hechos, deseando que él no la matara por haber fallado la misión que le había encomendado.

- ¡MALDITA MOCOSA! – Fue el grito que resonó en su habitación mientras barría con las cosas de su tocador con un brazo tirándolas al piso, el sonido de las botellas de cristal rompiéndose fue el eco que le siguió a su grito - ¡juro que te hare sufrir como nunca en tu miserable existencia!

- ¡Hey princesita! – La llamó con burla una pequeña niña de cabellos rubios vestida con una blusa ligera y un pantalón corto – tu papi te está llamando – y desapareció del lugar seguida del eco de su risa, Orihime se tensó ante lo dicho por la pequeña, se levantó de su lugar y se fue a encontrar con su creador.

Cuando se encontraba parada en frente de la oficina de su padre, le faltó el valor para tocar la puerta, pero la firme voz del hombre diciéndole que pasara, le dio a entender que mientras más retrase lo inevitable, peor sería el castigo. Abrió la puerta y ahí se encontraba él, sentado detrás de su escritorio, enfocando sus ojos cafés en ella con las manos juntas sosteniendo su barbilla, cerró la puerta tras de sí y se paró en frente del escritorio, los ojos de él no se despegaban de ella.

- Explícame que fue lo que paso – habló con una voz calmada, tan calmada que hacía que los vellos de su cuerpo se erizaran. Le explicó todo lo que había ocurrido en los últimos tiempos y le contó sobre Rukia, pero no le contó sobre Ulquiorra, algo se lo impedía – ya veo – se estaba frotando la barbilla – que esa niña ya haya nacido, es la mejor noticia que he recibido.

Grimmjow y Ulquiorra habían terminado de hablar con Isshin, le alegraba que su único hijo hubiese podido encontrar a la pequeña, la existencia de un hermano por parte de esta fue un extra para sus planes, era algo que no tenían contemplado pero que les resultó de mucha ayuda, por eso le dio a Karin un frasco con su sangre para que se la diera a él, mientras más pronto se convirtiera en uno de ellos, mejor para su nieta.

Masaki entró a la habitación en donde se encontraban reunidos los hombres, cargaba una bandeja con una daga y un frasco ámbar, cuando ella estuvo junto a su esposo, él le tendió una de sus manos, ella tomó la daga y le hizo un corte profundo en la muñeca, la sangre que le empezó a brotar de la herida era recogida en el frasco ámbar, cuando este estuvo lleno, ella limpió la herida y selló el frasco.

- Tatsuki – pidió la mujer, la nombrada apareció en el acto, ella y Kaien se encontraban en esa casa, ahí era donde se encontraba Karin en un principio, Tatsuki le había avisado a la hija de Ichigo que Rukia tenía un hermano, eso hizo que ella llegara al lugar en el momento oportuno – regresaras con Grimmjow y Ulquiorra, le entregarás a Ichigo esto – le mostro el frasco – es para Rukia, necesitara una amiga, quiero que lo seas, también mantén vigilada a Orihime cuando regrese, Kaien va a ir contigo, Byakuya también necesitara un amigo y mantennos informados.

- Sí tía – y se retiró del lugar con la sangre de Isshin. Ella y Kaien prepararon sus cosas y se fueron con los hombres de Ichigo, Masaki tenía un mal presentimiento sobre la vida de Rukia, pero aún no era tiempo para verla, no mientras su sangre no haya despertado por completo, no mientras ella siguiera teniendo sangre humana, era arriesgado que ella tuviera esa condición, no podían darse el lujo de perderla, Ichigo no soportaría pasar lo por lo mismo otra vez, el poder en él lo consumiría y se convertiría en lo que alguna vez fueron.


Gracias por leer :D