SIN PALABRAS
(Unspoken)
Por LavenderGoddessV
Traducido por Inuhanya
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Capítulo 9 - Políticas
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Mis ojos se abren lentamente para encontrar agua rodeándome, golpeo mis manos contra el cerramiento en el que estoy atrapada. Entonces lo veo. Vegeta presiona su mano en el vidrio. Mi mente comienza a aclararse. Estoy en el tanque en su dormitorio privado. Me calmo mientras apaga la máquina; pronto después el agua se drena. Una vez que está vacío, remuevo la máscara de mi rostro antes de que Vegeta me ayude a salir.
"Por un momento pensé que todo fue un sueño," susurro. Vegeta me alcanza una toalla para limpiar los químicos. Lo hago, y luego envuelvo la tela alrededor de mi cuerpo.
"Qué fue un sueño?" Su tono es serio, y aún contiene un nerviosismo escondido.
"Todo," explico simplemente. "Después de noches con Brolli despertaba en un tanque de recuperación. Pensé por un momento que había soñado conocerte y tener la oportunidad de ver finalmente la muerte del bastardo." Cuando termino me doy cuenta que sus ojos están desviados de los míos. No estoy sorprendida. Discutir mi pasado con Brolli nunca ha sido un tema fácilmente traído a colación entre nosotros.
"Odias a Brolli, tanto que nunca querrías que alguna parte de él permaneciera después de su muerte, correcto?"
La pregunta me sorprendió. Asumiría que la respuesta es obvia. "Por supuesto." Parece aliviado por mi confesión. De repente pregunto, "Lo mataste, verdad?"
Él asiente, y siento lágrimas reunirse en mis ojos. Finalmente. "Si sólo pudiera haberlo presenciado," suspiro fuerte mientras camino hacia su cama para tomar asiento. Vegeta me siguió, y se bajó junto a mi. "Qué me pasó? Qué me detuvo de ver su ejecución?"
Vegeta traga, y desvía la mirada una vez más. Su actitud ha sido irregular desde que me removió del tanque. Temo que mi condición sea seria. "Fue lo que Radditz sospechó," admitió finalmente. "La droga que Brolli te dio envenenó tu sistema. El médico cree que lentamente se introdujo en tu torrente sanguíneo, causando el retardo en los síntomas que experimentaste. Radditz fue inteligente en sacarte de la arena cuando lo hizo. Los efectos, si hubieses esperado, pudieron haber sido mortales."
Río. Una fría y amarga carcajada. Vegeta levanta su cabeza, dándome una sorprendida expresión. "La venganza final de Brolli. El hijo de perra no me dejaría presenciar su muerte. Estoy segura que está en la otra vida orgulloso de tener la victoria final."
"Te aseguro que no," anuncia Vegeta fuera de lugar. Parece tornarse más y más incómodo a mi alrededor a cada minuto. "Vístete," ordena abruptamente. "Tenemos asuntos que discutir."
"Como cuáles?" Pregunto mientras regreso a mi dormitorio y comienzo a vestirme en uno de mis cómodos trajes. Vegeta explica lo que pasó después de la muerte de Brolli. Revela que las mujeres mencionaron su disgusto por su falta de derechos. Aunque no puedo imaginar a la minoría recurriendo a la arcaica intuición en este caso, al menos debió causar algo de fricción entre las masas. "Qué me harás hacer?" Pregunto una vez que termino de ponerme mis pantalones sobre lo último de mi desnuda carne.
"En el momento, no estoy seguro que haya algo que puedas hacer."
Sus ojos están enfocándose en mi sección media por alguna razón. Creo que tal vez su mente no está en esta conversación. "Tiene que haber algo. Tengo que ser de algún uso para que pueda completar nuestro arreglo."
"Si pudiera encontrar un uso para ti, te pondría en eso. Sin embargo, en el momento vas a permanecer en mi habitación. Radditz y yo debemos manejar las preparaciones para el foro." Se alejó de mi, y se dirigió hacia la salida. Su despedida me enfurece.
"No me traicionarías, verdad?" Digo. Se supone que debía ser una pregunta que me haría en silencio, pero de alguna forma fue vocalizada. No hay sentido en retractarse ahora. "Si planeas echar para atrás nuestro acuerdo, preferiría que me avisaras para poder pasar mi tiempo planeando un escape."
Él se detuvo en seco, su espalda se tensó. "Tenemos tan poca confianza entre nosotros?"
"Tú dime."
Él mantuvo su espalda hacia mi. Por un tiempo guarda silencio, luego retoma su salida una vez más. "Haz lo que creas que debas."
"Siempre lo hago," digo tras él, más enojada por el feo giro de nuestra conversación que por el hecho de que una vez más estuviera despidiéndome como si fuera una sirvienta. Pero lo soy, me digo. No, incluso menos que un sirviente. Mi elación por la muerte de Brolli no puede cegarme a eso. Nada puede permitirme olvidar mi lugar. Si eso pasa, ciertamente perderé cualquier cordura que me queda.
Un momento después de que Vegeta partió escucho a otro regresar. Radditz, asumo. Supongo que debo agradecerle por llevarme al tratamiento médico que necesitaba. Y aún, por alguna razón no me siento terriblemente agradecida, o civil - especialmente no cuando siento sus manos deslizarse muy sugestivamente por mi espalda.
Jadeo, y giro mi cuerpo. Planeando espetarle por su atrevido comportamiento, me encuentro cara a cara con el demonio que engendró a mi ahora muerto enemigo. "Aioro," Paragus susurra el nombre de Brolli para mi con un siseo que me recuerda del sonido que harían las serpientes en la Tierra. Tanto para que la promesa de Vegeta me mantuviera a salvo.
Otra vez.
Separo mis labios para demandar qué locura lo hizo repetir el error de su hijo, cuando me doy cuenta que no sabe que puedo hablar. Nadie además de Vegeta y Radditz lo saben. Me he vuelto muy floja a su alrededor, casi olvidándome. Cierro mi quijada tan rápidamente como la abrí y retrocedo unos pasos del intruso.
"No te preocupes. No tengo intenciones de caer en la misma trampa que mi hijo. Simplemente vine aquí para advertirte que te tengo como responsable por la muerte de mi hijo así como a tu nuevo amo, y una vez que termine con él, voy a ver que seas castigada apropiadamente." Me arrincona en una esquina, su sombra me cubre completamente.
Este tipo de intimidación lo había esperado de Brolli tanto como de su intrusivo padre. Durante los años que viví en casa de Brolli, Paragus aparecía regularmente, advirtiendo a su hijo que esta "gentil" forma de tratar a sus esclavas era peligrosa. Paragus era de la mentalidad de que sus esclavas y sirvientes debían mantenerse atados constantemente - literalmente en el caso de sus mujeres - para que nunca dejaran de dudar exactamente de quien tenía el control.
Particularmente me había odiado por esa razón. Pensó que era la única debilidad de su hijo. Estoy de acuerdo con él, pero Brolli nunca la tuvo. De hecho, Paragus una vez intentó terminar mi vida al empujarme del balcón de Brolli. Había esperado que pareciera como si hubiese cometido suicidio. Pero Brolli lo atrapó mientras estaba colgándome del borde, fue la primera y única vez que vi a Brolli atacar su propio padre. También fue la última vez que vi a Paragus bienvenido en casa de Brolli.
"Mi hijo te malcrió-" él estrelló sus manos contra la pared tras de mi mientras se inclina para susurrar en mi oído. Aunque ni una pulgada de él hace contacto directo con mi piel, comienzo a tener visiones de Brolli sobre mi. Aunque los dos hombres no se parecen, su esencia e imponente presencia son muy similares "-te trató más como una compañera de cama que como una esclava. Siempre le advertí, pero nunca escuchó. Aunque fuiste especial." Él rió, una fuerte y ácida carcajada. "Una vez que haya tratado con tu diminuto amo, sabes lo que voy a hacer contigo?" Él agarró mi mentón y me obligó a mirarlo.
"Matarte, estoy seguro que lo esperas, pero eso sería muy fácil. No, voy a reunir unas docenas de los amigos más cercanos de Brolli, y en honor a él todos vamos a beber y a pasarte para nuestro entretenimiento. Los dejaré humillarte, golpearte, fornicarte - pero no matarte. No, justo cuando pienses que la muerte está sobre ti, cuando creas que finalmente todo terminará, tiraré tu cadáver en un tanque de recuperación y te sacaré de nuevo cuando estés curada. Luego lo haré nuevamente la noche siguiente, y la siguiente y la siguiente y la siguiente hasta que te des cuenta, pequeña perra, lo bien que estuviste con mi muchacho." Él se empujó de la pared y soltó mi cara. Deslicé mis dedos hacia mi mentón para masajearlo.
"Y entonces, una vez que sienta que has sufrido adecuadamente, te regresaré con Brolli." Mis ojos se levantaron. Paragus simplemente rió en respuesta. "Escogiste el peor lado de apoyo, estúpida esclava. Sólo has asegurado nuestra victoria."
Quedo completamente perpleja mientras observo al hombre partir. Hundiéndome en el piso, intento tomar profundos respiros para calmarme. Qué irreal pareció su aparición. Habría pensado que había imaginado todo el suceso, si las marcas en mi rostro no probaran lo contrario. Nuestra victoria? Tratar con Vegeta? Castigarme? Regresarme con Brolli? El hombre debe estar loco de pena si cree en el narcisismo que está escupiendo. Sus declaraciones no tenían sentido.
Poniéndome de pie, me doy cuenta que tengo que encontrar a Vegeta. Tengo que decirle lo que pasó. Lo que dejó que pasara. Gruño ante la realización. Comienzo a vestirme en mi traje de esclava. En menos de un maldito día después de asegurar mi constante bienestar estoy siendo acosada una vez más. "Como si debieras haber confiado en él en primer lugar," me regaño. Es una prueba de que aún estoy sola, que tenía razón en cuestionar la confianza entre nosotros, desde que claramente hay poca de ella.
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"Diez mil." Termino mi primera sesión de abdominales con un largo respiro. Bajo mi cuerpo hacia mis rodillas y retiro mis manos del suelo. Me tomo un momento para permitirle a mis músculos relajarse antes de ponerme de pie. "Por tanto como asemejes a tu padre físicamente, tu trabajo ético ciertamente no viene de él. Nori sin duda introdujo tal determinación sobre ti." Mi cabeza se gira de golpe mientras reconozco al intruso que se atrevió a hablar de mi madre.
"Tienes agallas para entrar aquí, tercera clase." Cruzo mis brazos sobre mi pecho mientras el hombre sale de las sombras de la entrada y a mi instalaciones privadas de entrenamiento.
"Escuché tu llamado a un debate público referente al Seriichi. Tu madre estaría orgullosa de que estuvieras haciendo algo sobre eso."
"Y mi padre sin duda está revolcándose en su tumba." Respondo mientras paso al guerrero de clase baja hacia el baño adyacente.
"Yo estaría orgulloso de cada escenario si fuera tú." La frialdad en la voz del hombre se esperaba, pero me molesta al mismo tiempo.
"Por qué estás aquí, Bardock?" Comienzo a desvestirme para poder bañarme antes de regresar con Bulma y Radditz.
"Simplemente vine a aconsejarte que tienes más apoyo para terminar el Seriichi de lo que piensas." Dejo de desvestirme y me giro para encarar a mi mayor. Ahora es la segunda persona en venir a mi con tal oferta. De repente considero que debo parecer muy incompetente si mi gente cree que necesito toda esta ayuda. "Muchos de nosotros están de acuerdo que la indulgencia es un insulto colectivo para el orgullo de nuestro pueblo."
"Déjame adivinar, esa demográfica particular estaría dentro de las clases que no pueden conseguir mujeres del Seriichi."
Bardock asiente, y luego clarifica más su punto. "La tercera clase es exponencialmente más grande que las élites. Compara nuestros números con aquellos de la población femenina y encontrarás que tienes más de la población de tu lado que contra ti." Pausa para aclarar su garganta. "Sin embargo, cerrar el Seriichi no resolverá tu problema. Lo que necesitas es ofrecer circunstancias globalmente más ventajosas."
"Como cuáles?" Presiono. Bardock no vendría a verme para el propósito de una discusión casual. Sabe que sólo lo tolero por respeto a mi madre. No dudo que viniera con una proposición muy específica para que la considerara.
"Los hombres en este planeta superan a las mujeres cinco a uno. Actualmente los hombres de tercera clase son obligados a hacer viajes regulares fuera del planeta para satisfacer sus… necesidades." Él pausó de nuevo. Puedo decir que está tentado a decirme lo que dijo después. "De hecho, algunos hombres visitan frecuentemente a la misma mujer fuera del planeta y lo hacen por varios años. Esos hombres estarían muy abiertos a tener la libertad de traer esas mujeres al planeta, sin el uso del Seriichi."
Mis ojos se fruncen mientras contemplo lo que el hombre está intentando decirme. "Bardock, estás sugiriendo que algunos hombres de tercera clase están tomando mujeres como compañeras de otros planetas, y que lo están escondiendo del conocimiento público?"
"No," Bardock aclaró su garganta. "No algunos, el estimado es que actualmente sobre las tres cuartas partes de la población masculina dentro de la tercera clase han reclamado compañeras en lo que mayormente es una colección de cuatro planetas poblados con mujeres compatibles con nosotros. Te has preguntado por qué una serie de media docena de planetas fértiles en el Sistema Leocen nunca han sido purgados? Tu padre y su padre ignoraban lo que estaba pasando ahí, porque ambos temían una guerra civil. Mientras las élites son más fuertes, no tienen los números para derrotar a todos los guerreros de tercera clase y una gran división de la población femenina. Al menos, no pueden derrotarnos y aún dejar mucho planeta para gobernar."
"I-Imposible!" No hay manera de que pudiera haber sido ignorante de algo así. "Si lo que estás diciendo es verdad, hay incontables números de híbridos regados por un sistema planetario vecino!"
"No completamente. Muchos de esos híbridos viven en Vegetasei. Se ven como nuestra raza para no ser reconocidos como medios Saiyajín, y aquellos que no podrían ser considerados otra armada de miles dispuestos a pelear para ganar el derecho a vivir en este planeta."
"No te creo," advierto amenazador.
Bardock suspira, y luego sacude su cabeza. "Siempre has vivido dentro de las élites, mi rey. Son ellos los obsesionados con poseer el cuerpo de una mujer y nada más." Su tono inmediatamente se enserió. "Pensé que tu madre te había enseñado la verdad. Todos los hombres en este planeta no son como tu padre."
Mis ojos se fruncieron, mis dientes se apretaron. "Las élites son conscientes de esto?" Cambio el tema rápidamente. Bardock debería saber mejor antes de rebajarme en lo que se refiere a mi madre y padre. "No puedo creer que mi padre, su padre y las élites permitieran que nuestro linaje fuera contaminado por otras especies."
"Las élites son mayormente inconscientes, pero aquellos que saben lo ignoran. Desde que creen que los híbridos de tercera clase son sólo unos patéticos tercera clase puros, diluir al más débil de nuestro pueblo no es importante para ellos. Y en tanto como se refiera a tu padre, la única razón que conocía era porque el Rey siempre ha sido el que asigna las purgas. Una vez que supo de los sospechosos planetas que nunca habían sido purgados, comenzó a investigar. Con tiempo lo habrías sabido también."
"Híbridos." Muevo mi cabeza incrédulo. "No le creo a mi padre, el hombre más estricto que he conocido cuando se refiere a políticas de reproducción, permitió que esto continuara. Él fue quien demandó que todas las mujeres del Seriichi fueran esterilizadas para que no pudieran concebir híbridos Saiyajín!" Mi quijada se cerró mientras mi mente de desvanecía a un tema que ha estado consumiendo mucho de mi tiempo reciente.
Bulma.
Por primera vez estoy de acuerdo con las políticas de mi padre. Lo de anoche nunca hubiese pasado si Brolli hubiese seguido las malditas reglas!
"Rey Vegeta?" La repetición de Bardock de mi nombre regresa mi foco hacia él. "Tal vez no entiendes lo serios que son esos hombres sobre sus mujeres e hijos. Todos irían a la guerra para conservarlos, así como muchos se quedarían atrás para esperar la oportunidad de traerlos a este planeta permanentemente."
"Por qué no lo hicieron?" De repente veo la absurdez de eso. "Considerando los números que citas, por qué mantener la charada?"
"Porque necesitamos apoyo político." Bardock pareció molesto de que no entendiera su punto. "Imagina que eres una parte de mi clase por un momento. Imagina decidir tomar a esa mujer extraterrestre que robaste de Brolli como tu mujer." Él lleva mi mente en una dirección equivocada, pero intento enfocarla de todas formas. "Confiarías de que está a salvo en este planeta? Tan pronto como un Saiyajín más fuerte que tú la vea, la desee, estarías indefenso para protegerla porque nuestras leyes declaran que a menos que esté unida por un acuerdo de compra, una posesión es reclamada por fuerza física. Así que a menos que esclavicemos cuatro planetas dignos de mujeres, lo cual nosotros los Saiyajín de tercera clase no quieren ni pueden adquirir, no podríamos conservar a nuestras mujeres por más de un día cuando nos enfrentemos con el reto de una élite."
Veo su punto. Entender su punto y hacerla una ley, sin embargo, son dos asuntos completamente separados. "Estás pidiéndome cerrar el Seriichi, liberar a todas las mujeres esclavas, y permitir que mujeres extranjeras vivan entre nosotros como ciudadanas bien recibidas." Subrayo su petición para estar seguro que estamos claros. Después de que asiente, casi le grito, "Estás loco!?"
"Podría funcionar," insiste Bardock mientras da un suplicante paso hacia mi. "Tienes los números para hacerlo."
"Comenzará una guerra civil!" Le digo. He visto la pasión en ambos lados del asunto. Este problema se pondrá muy feo y muy rápido. "Sin mencionar," le recuerdo, "qué pensarán las mujeres Saiyajín de que mujeres extraterrestres sean tomadas como parejas? Ellas odian que algunas esclavas del Seriichi estén atrapando a sus maridos; por qué alguna estaría de acuerdo con esto?"
"Porque las liberará como nunca lo han estado antes." Su tono se enseria mientras su animadas manos caen a sus costados. "La mayoría de nuestras mujeres están siendo forzadas a tomar maridos dentro de las élites porque son pocos en número. Su odio por el Seriichi se eleva porque después de que son obligadas a concebir puros de clase alta y después de que son obligadas a observar a sus maridos tomar otras amantes, son negadas al derecho de tener sus propios compañeros de cama… Como tu madre."
Él susurra las últimas tres palabras con tal afecto, tal anhelo, tal decepción que quiero atravesar la habitación y estrangularlo por eso. Pero no lo hago, porque en tanto como me enoje admitir, tiene razón. Vi de primera mano la degradación de mi padre a mi madre. No se lo desearía a otra mujer Saiyajín.
"No mencionaré esto en el debate." Veo la excitación desaparecer de los ojos del hombre. Por puro perverso placer, pauso para permitir que se prolongara su decepción. "Pero si alguien más habla, no objetaré más discusión."
"Gracias." Bardock se inclina lentamente antes de girarse para irse. Pausa justo antes de alcanzar la salida. "Fue en serio lo que dije antes. Tu madre estaría orgullosa de ti."
"Orgullosa del hijo que arruinó su vida?" Resoplo, girándome para darle mi espalda. "Ambos sabemos que sólo había un hijo del que mi madre estaría orgullosa, y no era yo."
"Ella te amaba." Bardock usa una palabra más común dentro de las clases más bajas que las élites. "Tu madre nunca tuvo nada contra ti. Fue tu padre quien arruinó su vida. No tú."
No digo más mientras Bardock finalmente se va. Descubro que tengo una nueva y mejor comprensión de este asunto político que me ha plagado por años. En muchas formas me doy cuenta que Bulma es como mi madre. Ambas fueron tomadas de las vidas que amaban para ser esclavizadas por hombres que no se preocupaban por ellas, que las abusaban, y ahora al parecer, las forzaban a concebir. Pero hay una diferencia en el caso de Bulma - me aseguré de eso anoche. Mi vida le produjo a mi madre nada sino miseria. El bastardo de Brolli nunca puede ser una plaga similar para Bulma.
La confianza me domina, y no siento más trepidación sobre mi decisión. Era la correcta, estoy seguro de eso. Soy prueba de ello.
Termino de desvestirme. Me baño, y luego me visto en un uniforme limpio. Casi al momento que termino, no estoy más solo.
"Vegeta," Radditz se dirige a mi informalmente. Frunzo, pero no hago comentarios. Estoy muy molesto con él en el momento.
"Dónde demonios has estado?" Demando. "No te he visto desde que desapareciste con el médico después de la cirugía de Bulma. Asumo que te ocupaste de él."
"Por supuesto," me asegura Radditz.
"Destruiste toda la evidencia?"
"Destruír todo de qué evidencia?" Una femenina voz hace que mi cabeza y la de Radditz se giraran hacia la puerta.
"Qué estás haciendo aquí?" Pregunto mientras Bulma se precipita hacia Radditz y yo.
"De qué evidencia están hablando? Algo está pasando que me están ocultando?"
"No tienes que estar al tanto de todo lo que Radditz y yo hacemos. A pesar de nuestro arreglo aún eres una esclava, y cualquier asunto que desee discutir con mi consejero sólo es tu preocupación si lo permito. Y qué demonios estás haciendo vagando por los corredores sola?"
Ella cruza sus brazos por su pecho, y luego resopla como yo. "Bueno, vagar por los corredores no podría ser más peligroso que permanecer en tu habitación desde que recibí una visita de Paragus. Por supuesto, no tengo que compartir los contenidos de nuestra unilateral conversación a pesar de nuestro arreglo, sólo soy una esclava y la información no necesariamente tiene que pasar entre nosotros."
Se burla de mi, pero estoy muy sorprendido por sus noticias para reaccionar. "Cómo te encontró?"
"Entró en la habitación. Fue muy fácil ya que en tu esfuerzo por mantenerme a salvo lograste dejarme sola sin un guardia!"
Me giro para mirar a Radditz, aún cuando la culpa es mía. Había querido alejarme de ella tan rápidamente después de removerla del tanque de recuperación que no había considerado el hecho de que ella estaría sola por una larga cantidad de tiempo. Y aunque Brolli no era más un peligro para ella, aún podrían haber otros que quisieran hacerle daño. "Qué quería?"
"Nada que realmente tuviera sentido. Se sintió obligado a asegurarme de que soy tan responsable por la muerte de su hijo como tú y que una vez que trate contigo va a venir tras de mi."
"Cómo?" Pregunta Radditz. "Cómo planea tratar con Vegeta?"
"No lo sé," se encoge. "Mencionó algo sobre 'apoyar el lado equivocado', lo que sea que signifique."
"Tal vez tiene algo que ver con la división política que tu padre compartió conmigo." Miro hacia Radditz. Parece sorprendido.
"Señor?"
"Tu padre vino a verme justo antes de que llegaras. Me contó una interesante historia sobre los hábitos de la tercera clase."
"Parejas de tercera clase, quieres decir?"
"Lo sabías?" Espeto.
Él asiente. "Sabes que tengo cercanía con la tercera clase. Vive con ellos por cualquier cantidad de tiempo y comenzarás a notar hábitos extraños." Gruño bajamente en mi garganta. Miro a Bulma esperando que estuviera consciente de esto, desde que parece que soy el único que no lo estaba. Estoy aliviado de ver que ella está tan sorprendida como yo. "Mi padre se fue en una pieza?"
La pregunta me hace sonreír. Radditz es bien consciente de mi disgusto por su padre. Hemos tenido más de una pelea donde el anciano apenas se fue con vida. "Por ahora."
"Discúlpenme, pero uno de ustedes me explicaría cuáles son esos 'hábitos' de los que ambos están tan interesados?" Tan brevemente como fuera posible cuento el intercambio que tuve con Bardock momentos antes. Cuando termino, soy saludado con el sonido de Bulma riendo.
"Vaya," sacude su cabeza. "Ustedes son un montón de malditos hipócritas."
Ignoro su berrinche y regreso mi atención hacia Radditz. "Si este asunto es tan serio como tu padre sugiere puedo habernos llevado inadvertidamente por un camino que asegurará una guerra civil."
"Guerra?" Los ojos de Radditz se abren incrédulos. "Todo lo que hemos hecho hasta este día ha sido evitar la guerra. La muerte de Brolli fue el primer paso para asegurar eso."
"Eso fue antes de saber exactamente cuán dividido está nuestro pueblo. El fervor en ambos lados del asunto podría estar tan encendido que llegarían a hervir cuando sean presentados en un foro público."
"Crees que es lo que Paragus estaba hablando? Poner a las élites contra ti?"
Asiento. "Sería el gran número de la tercera clase contra la superioridad física de las élites. No es una decisiva batalla por ningún cálculo."
"Y si eso pasa? Si van a la guerra," interrumpe Bulma, "qué hay de mi? Qué hay de todos los esclavos? Seremos asesinados en el cruce de disparos!"
"Esa apenas es nuestra preocupación," anunció Radditz fríamente. "Estamos por perder millones de nuestro propio pueblo."
"Pero…" Observo mientras sus ojos se mueven de un lado a otro, asombro los llenaba. Lentamente ella se aleja de Radditz y de mi y camina hacia un rincón sin duda para contemplar las ramificaciones de esta noticia.
Una vez que lo hizo, bajé mi voz. "Radditz, sabes qué preparaciones se necesitan hacer en caso de que tal respuesta se desarrolle mañana. Pasa el resto del día y mañana ocupándote de esos asuntos."
"Sí, señor." Él se gira para irse, pero rápidamente lo detengo.
"No respondiste mi pregunta anterior," le recuerdo.
"Por supuesto, me ocupé de cualquier evidencia. Ella nunca sabrá lo que pasó anoche."
"Entonces que sus cosas sean llevadas a mi fortaleza subterránea. Si la guerra estalla, quiero mantenerla cerca."
"Mantenerla?" Radditz levanta una ceja. "Qué hay sobre liberarla como lo prometiste?"
Mis ojos se desvían hacia ella. Ahora está sentada. Un brazo está envuelto alrededor de su estómago, y el otro está doblado en su muslo. Está sosteniendo su frente, masajeándola gentilmente.
Ella no es una mujer tonta. Incluso después de años de sufrir bajo Brolli su mente aún está sorprendentemente intacta. Siempre ha dudado de mi promesa para liberarla, y en el momento tiene una genuina razón para hacerlo. Soy un hombre de palabra, pero ahora que la guerra es probable, estoy obligado a considerar mi promesa. No enfrentaré meses o posiblemente años de sangre, sudor y dolor solo cuando puedo tener sus suaves curvas en mi cama cada noche, actuando como un bálsamo para mis dolores y sufrimientos. Si voy a sobrevivir una guerra con mi cabeza clara, la necesitaré conmigo, a pesar de lo que le prometí. No la dejaré ir, al menos no hasta que la guerra termine. Pero ella no necesita saber de mi planeada traición hasta que llegue a pasar.
"Tienes tus órdenes," despido a Radditz. Me mira cansado, pero sin objeción. Una vez que se fue camino hacia Bulma y le extiendo mi mano. "Ven conmigo."
Lentamente su mirada rebota de mi mano extendida hacia mis ojos. Con más titubeo del que me gusta, toma mi mano finalmente. La hago seguirme hacia el balcón más cercano. Una vez afuera, la halo contra mi pecho. Mi brazo rodea su torso superior mientras la agarro lo fuerte suficiente para mantenerla bien segura contra mi. Tan pronto como está segura, la elevo en el aire.
Mi velocidad parece asustarla, porque envuelve sus brazos alrededor de mi pecho para más seguridad. Disfruto la sensación de ella así de cerca a mi. Si no hubiese sido por mi estricta concentración en mi vuelo, no sé si pudiese haber controlado mi reacción hacia ella.
"Ya." Pronto alcanzo mi destino deseado, y nos bajo al suelo. Con cuidado deposito a Bulma de pie a mi lado. Una vez que está segura, monitoreo su reacción. Justo como lo esperaba.
"Por qué me trajiste aquí?" Había anticipado esta pregunta. Compasivamente, durante nuestro vuelo sólo había salido con una limitada respuesta.
"Aquí es donde nos conocimos por casualidad. Si no hubiese sido así, Brolli aún estaría vivo," le explico. Para mi sorpresa ella ofrece su propia conclusión a mi premisa.
"Deseas celebrar?" Ella está genuinamente sorprendida. "No crees que hay cosas más importantes para hacer en este momento? Me dijiste que la guerra está en el horizonte."
"Entonces qué mejor razón para tomar parte en un poco de relajación que ahora, cuando puede ser la última paz que este planeta vea por un tiempo."
"Cuándo este planeta ha conocido la paz?" La veo morder su sarcástico labio inmediatamente después de que habla. Bien, ella parece indispuesta a causar una pelea. Tal vez también desea la liberación momentánea de los golpes de la vida. "Exactamente qué tienes en mente?" Ella cambia su tono a uno que encuentro mucho más atractivo.
"La misma cosa que hice la primera vez que vine aquí." Alcanzo detrás de mi cuello para retirar mi capa. Deposito mis guantes sobre ella. Mi armadura y botas siguieron después, seguidos por mi uniforme. Me giro hacia la mujer para ver que está mirándome, aunque su expresión no está tan encantada como lo preferiría.
Entro en el agua. Está un poco más fría de lo que recuerdo, y aún relajante. Me recuesto. Mi cuerpo se echa hacia atrás mientras el líquido ondea sobre mis músculos. Cierro mis ojos y exhalo. No es normal para mi experimentar la relajación. Así que intento saborearla por unos minutos antes de que mis ojos se abran para ver a Bulma sentada en el pasto con sus piernas flexionadas bajo ella. Inmediatamente desvía la mirada, llevándome a creer que ha estado observándome.
"Vas a unirte?" Pregunto desde mi lánguida posición.
Ella regresa su mirada hacia mi. Parece estar considerando la oferta. "Y qué seguro tengo de que mantendrás tus manos fuera de mi?"
Río fuerte. "Eso es lo que te preocupa? Te crees tan irresistible que no podré controlarme, hm?" Ella frunce su labio inferior, y estoy tentado a volar y morderlo. "Qué seguro quieres?" Me siento en el agua. Su expresión se torna maliciosa, y antes de que pueda responder, objeto, "No prometeré liberarte."
Su expresión se torna en una de disgusto. "Entonces eso prueba que no planeas mantener tu palabra."
"Sólo soy un hombre. El auto-control es limitado para mi género cuando se enfrenta con una hermosa mujer. Pero puedo asegurarte, no tengo intenciones de lastimarte de ninguna manera."
Ella continúa mirándome. "He escuchado eso antes."
Ella se atreve a compararme con Brolli, pero me rehúso a reconocerlo. "Vas a entrar o tengo que arrastrarte?" Predador nado unos pies más cerca.
"Pensé que dijiste que no me lastimarías?"
Me salgo del agua, terminando con la broma, ahora simplemente queriendo sentir su piel contra la mía. "Vas a venir voluntariamente o no?"
Para mi placer, decidió mantener su desafianza, así que la agarro por los brazos y la levanto en el aire. Ella jadea mientras la meto rápidamente en el agua conmigo, humedeciendo sus ropas.
"Maldito, Vegeta!" Grita mientras estrella sus puños contra mi. Después de unos minutos se cansa. Pronto su atención se vuelve al agua. "Está fría." Cruza sus brazos sobre su estómago y comienza a frotar sus manos sobre sus bíceps como si probara su punto.
Magnánimamente, concentro mi ki hacia mis dedos. Después de un minuto de concentrarlo para elevar la temperatura del lago, el temblor de la mujer cesa y comienza a relajarse en mis brazos. Aparentemente resignada a la situación, pasa sus dedos sobre la superficie del agua. Metiendo una mano debajo, pronto la levanta con un puñado de agua. Extiende sus dedos para permitir que chorros pasen por sus dígitos. Repitió las acciones varias veces antes de intentan la secuencia con ambas manos. Me encuentro hipnotizado por sus movimientos.
Eventualmente se aburre con la actividad y baja sus brazos para flotar conmigo en el agua. Su cabeza está por debajo de mi mentón, su torso sobre el mío. Nuestras piernas ondean juntas en la profundidad del agua. Cierro mis ojos, nunca antes recuerdo sentirme como en este momento. Creo que tal vez pueda ser tan cercano a sentir una paz que nunca he experimentado, pero rápidamente hago a un lado la idea. No podría encontrar tal momento con una esclava.
Escucho algo.
Mis ojos se abren. Doblo mi cuerpo, cobijando a Bulma entre mis brazos. "Alguien viene." Susurro en su oído. Conociendo muy bien su rol, ella alcanza entre nosotros para retirar su top y pantalones. Luego levanta sus manos para enredarlas en mi cabello, halando mi rostro hacia ella. Bajo mis labios para reclamar los suyos. Mis manos suben por su espalda para enredar mis húmedos dedos en sus húmedos mechones. Para mi sorpresa siento sus delicadas manos bajar por mi espalda para agarrar mi trasero con un plácido y firme agarre. Se abraza más cerca a mi mientras abre su boca totalmente para mi invasión. Sabe aún mejor de lo que recuerdo con nuestro primer y simple beso - nuestro único beso real. Me rehúso a contar con que algo ocurra como resultado de nuestra treta. No son reales. Ni esto tampoco.
Se arquea hacia mi, sus húmedos senos presionados contra mi pecho. Gruño, queriendo desesperadamente meter uno en mi boca, encerrar su duro pezón entre mis dientes, escucharla gritar mientras lentamente incremento y disminuyo la presión contra él. Sería un perfecto balance de dolor y placer que no sabía si gritar más o menos.
Tengo que recordarme respirar, para concentrar mis sentidos para no ser atrapado con la guardia baja por la persona acercándose a nosotros. Por supuesto, es muy difícil cuando la mujer está asaltándome tan exquisitamente. Estoy tan duro que temo que pudiera atravesar su abdomen por la necesidad de penetrarla.
"No dejen que los interrumpa." Nuestra treta finalmente termina ahora que el intruso se ha mostrado. No estoy seguro al ver a Jicama si debo estar complacido o enojado de que sea la persona que nos perturbara.
Reluctantemente separo mis labios de Bulma. Su expresión es aturdida. No puedo decidir si es una brillante actriz o simplemente aprendió a permitirle a su cuerpo disfrutar el placer que puedo ofrecerle. Mi ego decide creer la última. Después de liberarla, le digo formalmente salir del agua y envolver mi capa a su alrededor, desde que su ropa ahora está perdida en el lago. La sigo lentamente, colocándome mi uniforme.
"Qué es lo que quieres ahora, Jicama?" Me giro para encararla una vez que estoy vestido. No soy una persona tímida, pero escasamente parecía apropiado hablarle a la mujer mientras mi erección estuviera a la vista.
"En realidad, te encontré por casualidad. Vine de la tumba de mi hijo, apenas a un minuto de vuelo de aquí. Quería tomar un poco de aire fresco después de tener que ocuparme de sus asuntos personales."
"Por qué Paragus no manejó eso?" Lo encuentro extraño. Los hombres normalmente manejar los asuntos financieros a los que seguramente se refiere Jicara. No puedo imaginar a Paragus renunciando al derecho.
"Aún está en shock, escasamente en condición para manejar negocios." La noto mirar pasándome y hacia Bulma. Por el rabillo de mi ojo veo los ojos de mi fiera ningen encenderse irritados. "Es ella?" Pregunta Jicama, pero estoy seguro que ya sabe la respuesta.
"Ella no es tu asunto." Le advierto.
"Pensé que sería más bonita." La expresión de Bulma se torna mortal. La no planeada admisión de vanidad sería divertida si la situación no fuera tan tensa. "De cualquier forma," mi fría mirada es toda la dirección que Jicama necesita para darse cuenta de que el tema de mi esclava no está para discusión, "Pensé que aprovecharía esta oportunidad para agradecerte de nuevo por dejarme enterrar apropiadamente el cuerpo de mi hijo. Significa mucho para mi."
Tan pronto como termina de hablar lentamente cierro mis ojos y luego doblo mi cuello para tronarlo. No tengo que girarme para saber que hay una mirada de traición en el rostro de Bulma. Ciertamente me odiará por concederle a Brolli un apropiado entierro. Fui un tonto al pensar que nunca lo sabría. "Eso es todo, Jicama?"
"Sí…" ella da un paso más cerca, bajando su mano para cubrir mi erección. Mi mente me dice que debo estar agraviado por su audacia, pero mi cuerpo gana en la guerra de reacciones cuando su fuerte mano me rodea fuertemente a través de la delgada tela de mi uniforme. Gruño. "A menos que quieras deshacerte de la imitación por algo real. Puedes ser tan rudo como quieras conmigo, pero no me quebraré como ella." Su agarre se aprieta casi a un doloroso grado, pero mi hinchado miembro lo ama, ha sido privado de tales atenciones por mucho tiempo. Demasiado tiempo, temo. Si no la empujo lejos podría expulsarme muy rápidamente para que lo soportara mi ego.
"Suficiente," agarro su muñeca dolorosamente, tirándola lejos.
"En otro momento entonces," ella toma el rechazo con alivio y se separa de mi. "Espero verte en el debate," ella ondea una sugestiva mano hacia mi, antes de tomar el aire.
Paso mi mano sobre mi rostro y por mi cabello antes de girarme para enfrentar una discusión que había esperado evitar con silencio. Para mi sorpresa, soy saludado por la vista de una mujer de cabello azul completamente desnuda. Parpadeo, intentando recobrar mis sentidos mientras me permito el privilegio de mirarla. "P-Por qué te quitaste mi capa?" Ningún hombre cuerdo cuestionaría este ventajoso giro de sucesos, por lo tanto prueba que no soy cuerdo.
"Para lanzarme a ti, por supuesto. Si un par de caricias e insinuaciones te inspiraron para permitir que tu enemigo fuera enterrado con honor cuando el hijo de una perra debió haber sido profanado con desgracia, imagino que encandilarte sería más que suficiente para darme mi libertad." Ella puntualiza su declaración al colocarse mi capa ceñidamente alrededor de su cuerpo. Podría haberme abofeteado con la fuerza de una élite por lo chocante que fue el momento. "Eres como tu padre, sólo puedes pensar con tu-"
Ella ahoga sus últimas palabras porque tengo mi mano alrededor de su garganta. "Nunca me compares con él." Mi voz es baja y amenazadora. La tiro lejos de mi. Cae al suelo tosiendo.
"Bastardo," murmura por lo bajo. "La verdad duele?" Ella levanta sus hinchados ojos para mirarme, y luego se atreve a continuar rociando su veneno. "Cómo pudiste dejarla darle una apropiada sepultura Saiyajín." Se puso de pie, medio cubriéndose con mi capa. Su foco solamente está en ventilar su rabia. "Cómo pudiste?" Ella levanta su mano y me abofetea en mi rostro. "Cómo!?" Lo hizo de nuevo.
Agarro su muñeca antes de que pueda golpearme una tercera vez. La halo contra mi mientras rujo. "Yo no tengo que justificarte nada a ti!" Ella forcejea, mantengo mi agarre firme. "No sabes nada sobre mi!" En mi mente, sé que lo que estoy por decir es un error. Sé que arruinará cualquier placer que me haya dado, también como destruir cualquier esperanza futura que tuviera con ella. Sin embargo, cruzó el punto sin retorno cuando me comparó con mi padre. No tenía que contenerme más. "Eres una maldita basura! Has pasado los últimos cinco años acostándote con mi enemigo. Deberías estar de manos y rodillas agradeciéndome por mirarte dos veces, mucho más por permitirte la oportunidad de tener tu libertad. Qué demonios te da el valor para cuestionar lo que hago? Soy el bendito rey de una de las especies más fuertes en el universo. No eres nada sino una malcriada sobreviviente de un patético pueblo conquistado!"
Silencio.
Ella no responde a mi acusación. No después de lo que hice. No después de que intenté obligarla a responder. No después de que la levanté y la regresé a mi dormitorio. No esa noche. No la mañana siguiente.
La voz por la que había sido tan privilegiado de escuchar durante nuestro corto tiempo juntos regresó al silencio. Reverberó completamente a la destrozada cáscara que había conocido sólo cuando estuvo en casa de Brolli.
Inexpresiva.
Obediente.
Y aún, por debajo sé que está ahogada. Su odio por mi pueblo tan fresco como el día que fue atrapada la primera vez. Una parte de mi me asegura que este cambio era positivo. La prepararía para mi negativa de liberarla. Aunque nunca quise una amante pasiva, comienzo a darme cuenta que no me importa cómo tenerla en tanto como la tenga.
La idea cruza mi mente brevemente, Brolli debió haberse sentido de la misma manera.
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Continuará…
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Nota de Inu: Hola!!! Espero que hayan pasado un buen fin de año y deseo de todo corazón que este 2009 les traiga a todos mucha felicidad, prosperidad, paz y miles de bendiciones. Espero que todos sus sueños se hagan realidad. Aquí les dejo este capítulo, es el penúltimo de este fic así que espero que lo disfruten. Muchas gracias por todos sus comentarios, son geniales. Besitos para todos y hasta pronto!!!
