Capítulo 10: Pasado no grato.
Era un día nublado, los chicos ya se disponían irse de Ciudad Lavanda después de estar unos días en el pueblo, los jóvenes en ese tiempo reflexionaron sobre algunas cosas, pero sobretodo, estaban empezando a formar ese lazo de amistad, las disculpas también habían sido aceptadas entre quienes habían peleado.
- Rosset… ¿Estás segura de que quieres entrar a la Torre Pokémon? – pregunto preocupado el castaño.
- Sí… - mirando fijamente el lugar que realmente era muy grande y tenía un aspecto espectral – Más bien, les debo una disculpa a todos ustedes.
- ¿Es por como haz estado actuando estos días, no? – pregunto muy segura la rojiza.
- Sí… sobre eso… es una historia que me paso cuando tenía seis años – mientras sostenía a su pequeña Nidoran en brazos, abrazaba con más fuerza a su amiga al recordar ese momento – Por favor, entremos… hoy es un día en donde debo orar por mis padres.
En ese momento, los tres jóvenes que la acompañaban se dieron cuenta de la situación, parecía que entendían los sentimientos de aquella jovencita la cual se acerco a uno de los pequeños altares para orar, sus amigos también la acompañaron en su pesar, terminando el rezo, salió del lugar y empezó a contar su historia.
- Yo tenía seis años cuando mi papá decidió salir de viaje por un asunto de crianza… él tenía que ir a Ciudad Vetusta, mi mamá y yo nos despedimos de él, pero ese día vi a mi mamá con una mirada distinta… como si presintiera lo que iba a venir…
Hubo en pequeño silencio que inmediatamente se disolvió cuando nuevamente la castaña empezó a hablar.
- Mi padre se suponía que debía volver en 3 días después de su partida… pero no había regresado y había pasado 5 días, no hubo llamadas, ni cartas, ni siquiera uno de sus pokémon voladores había venido a dejar un aviso… aún recuerdo ese día en que mamá estaba con mi abuelita hecha un mar de lágrimas… había venido un inspector y un policía a darnos la noticia… mi papá nunca llego a su destino en Ciudad Vetusta… encontraron su cuerpo cerca de la Vieja Mansión… había muerto por un disparo en el corazón…
- ¡OH MY GOD! – Interrumpió la rojiza aunque con un fuerte escalofríos.
- No sé que decir sobre esto… - comento algo triste el azabache.
- Debió ser muy difícil para ti perder a tu padre tan pequeña… - comento el castaño.
- Al principio no lo entendí muy bien cuando le dieron la noticia a mi mamá… recuerdo que ese día mamá me abrazo muy fuerte, y me dijo que a pesar de las cosas malas, debo sonreír y pensar positivamente para seguir adelante… y aunque papá ya no esté con nosotras, siempre nos cuidaría desde el cielo.
- ¿Y qué paso con sus pokémon? – Pregunto el azabache ojos azules.
- Nunca los encontraron, mi mamá hizo todo lo que pudo por encontrarlos… pero nunca aparecieron… según el inspector que nos ayudo, dijo que lo más probable es que haya sido una mafia que roba pokémon criados, y que tal vez mi padre tuvo la desdicha de encontrarse con ellos en el camino, o tal vez ya le estaban haciendo un seguimiento…
- Tsk… igual que ese encapuchado de la otra vez… - murmuro el castaño algo enojado.
- Lo triste es que a pesar que mamá seguía adelante, la tristeza en su corazón hizo que poco a poco se debilitara… hasta que un día, mamá no pudo más… Solo recuerdo que mamá me sonrió en el último momento, cuando estaba en su cama… me dijo que siempre me iba a cuidar y que me amaba…
- Rosset… - en ese momento la rojiza se acerco a ella para dar un abrazo, ella también se había conmovido por la historia que acaba de contarle, las lágrimas en ambas jóvenes se entendían… mientras los chicos solo se quedaron en silencio sin saber que hacer o decir.
- De todas maneras siéntete orgullosa Rosset… - interrumpió de repente el castaño, que parecía querer decir algo desde lo más profundo de su corazón – Yo nunca he tenido un padre o un madre… y debe de ser maravilloso tener una familia – solo atino a mirar el firmamento.
- Kotaru… - Christian solo miro con sorpresa a Kotaru… parecía que ahora lo tenía más claro respecto a él.
- Lo que dice Kotaru es cierto… yo también soy huérfano, y entiendo lo que siente…
- Chicos… - Kanon miró a ambos jóvenes, y luego miro a Rosset… sabia que se sentían tristes por sus recuerdos, incluso ella misma no podía negarlos… pero tampoco quería que siguieran así – ¡Muy bien chicos! Tal vez piensen que soy insensible – secándose las lágrimas – Pero… ¡Ánimos! Me parece que este lugar es demasiado tétrico que ahorita por pensar en tanto recuerdos tristes aparecerán Gastlys a seguirnos… Miren adelante, la salida… y un brillo solar espectacular, parece que al fin se fueron las nubes pesadas – poniendo sus manos en la cintura y volteando a ver a los chicos que se encontraron sorprendidos por su actitud, aunque la primera en reaccionar alegremente y entender el propósito de Kanon, fue Rosset quien solo corrió a darle un fuerte abrazos a la rojiza llevando en brazos a su pequeña Rani.
- Muchas gracias por lo todo Kanon, realmente eres una muy buena amiga.
La joven rojiza se encontró sorprendida por la palabra que había dicho la castaña: "amiga", palabra que por primera vez escucho decir de una persona… Mientras tanto los chicos solo atinaron a sonreír, parece que poco a poco se empieza a construir una verdadera amistad entre los miembros del grupo.
