Capitulo 9
"Reivindicación"
Sin más nada que hacer, el malherido cuerpo de Shizune descansa sobre el piso y su mente vaga soportando
estoicamente el agónico dolor físico que poco a poco parece doblegarla. La roja sangre humedece su kimono
y el rítmico silbar del viento golpea su rostro ornado por una acentuada expresión de sufrimiento. Entre la
calma obscuridad nocturna, sus ojos descansan al tiempo que su respiración se dificulta y el punzante ardor
en la herida entumece su cuerpo...
La consciencia de la kunoichi parece desvanecerse y el articular de sus pensamientos se dificulta mientras
un helado escalofrió se abre paso por su espina dorsal. Los oscuros pensamientos ensombrecen su razón y
el rozar de la muerte se aproxima hasta un punto palpable "¿Es este el final?" Se pregunta ella con un tenue
suspirar de su alma que reposa entre un extraño sentir de quietud y angustia que se difuminan en su corazón...
Un abrumador sentimiento de soledad oprime su pecho afligido envolviéndola entre las lóbregas sombras
de la incertidumbre y el pesar que la sofocan haciéndola sentir cada ves más cercana a la no existencia
que es la muerte. "¡Resiste!" Exhausta se repite una y otra ves deseando en el fondo que el dolor y el
desconsuelo terminen.
La extenuante pesadez en sus parpados nubla su vista y lentamente la sumerge en una muy profunda y
relajante sensación de sueño y cansancio que entumece su consciencia, como si todo estuviera por
culminar en un fatídico final para ella...
De pronto...
Como una muy cálida brisa de vitalidad que con ternura acaricia su alma, el delicado desliz de los labios
de Kakashi la conduce a encontrar dentro de si misma las fuerzas para aferrarse a la vida y seguir
adelante. Envuelta entre los brazos del shinobi, ella sonríe con sutileza al tiempo que su corazón es
abrazado por los afables recuerdos que la impulsan a no rendirse.
"No dejare que nada malo te pase" Las palabras dichas por Kakashi llenan el corazón de la kunoichi que
logra encontrar en el amor del shinobi un motivo para seguir viviendo. Las manos del capitán del ANBU
acarician con suavidad la tersa piel de su empalidecido rostro al tiempo que la besa con dulzura...
El intenso brillo de la luna cae sobre los ojos entreabiertos de la kunoichi que contempla sobre ella el
conmovido rostro del shinobi que la abraza con fuerza. El silencio de los bosques abraza el cálido
entorno y las palabras parecen ser ahogadas por la angustia que se anuda en sus gargantas.
Enmudecidos permanecen y las palabras no hacen falta, sus miradas se entrecruzan con un romántico
entendimiento e implícita queda la promesa del shinobi, protegerla.
Ocupada por recuerdos más funestos, la mente de Kakashi tambalea por un momento al ver el sufrimiento
en el rostro de quien ha llegado a convertirse en el único destello de luz en su desolado corazón. En estos
momentos, existir sin ella no tiene sentido y en todo caso preferirá morir a su lado...
La constante presencia de la muerte escondida siempre entre su sombra lo hace sentir culpable e indefenso
ante el destino que inclemente parece empeñado en arrebatarle todo lo que ama...
El muy tenue suspiro de aquel ultimo aliento que se escapa llevando con sigo la vida de un ser amado. Esas
ultimas palabras que al ser pronunciadas dejan en el alma de quien las escucha una cicatriz tan profunda
que no cierra ni derramando caudales de llanto noche tras noche. Esas pesadillas que poco a poco consumen
la mente de quien sufre el agónico desespero de la existencia en soledad con un hueco en el corazón...
"Kakashi san..." la ultima exclamación de la fallecida Rin resuena una y otra ves en la mente de Kakashi quien
con un inmenso dolor recuerda el cuerpo de su amiga desvanecerse entre sus brazos tras haberle arrebatado
la vida, el intenso color rojo de la sangre tibia escurriendo entre sus manos parece estar aun presente y la
culpa desde entonces lo atormenta sin descanso.
Muchos años han pasado pero el corazón aún duele, es ahora la vida de Shizune la que está en sus manos y
el temor a perderla también a ella, lo sumerge en un mar de angustia que lo asfixia lentamente. Lo aterra
la sola idea de estar sin ella y sus extremidades cosquillean en un fervoroso deseo de asesinar a quienes
pretenden lastimarla.
— Te amo Shizune — Le dice culminando con un beso en la mejilla para luego levantarse con la intención de
protegerla a cualquier precio.
Observando a la distancia la figura de Musashi es abrazada por las sombras, la katana ensangrentada entre
sus manos yace arrastrando su filo contra el suelo al tiempo que con cierto decaimiento el de prajña la
sostiene con indolencia...
— Entregala — Dice Musashi con un muy severo tono de voz y aparentemente indispuesto a aceptar un no
como respuesta.
— Mis hombres podrán sanarla... No tengo intensiones de matarla, no a ella...
Por un muy breve instante Kakashi duda, Konoha aun queda lejos y el poderoso Musashi se interpone en su
camino. El tiempo juega en su contra y no puede simplemente quedarse a esperar refuerzos, aun así, el no
piensa separarse de Shizune, entregarla no le garantiza nada y en todo caso solo empeoraría las cosas
con otra promesa rota...
— Ni hablar — Responde el ANBU.
— Tu estas por morir.
Con una sonrisa altanera, el de prajña endurece el agarre de la katana al tiempo que con el blandir apunta
el filo contra Kakashi. Sin más remedio, el shinobi del país del bosque se resuelve a terminar la lucha y
en su expresión son reflejadas esas ansias asesinas que el de konoha conoce muy bien.
— Es cierto... — Dice Musashi antes de lanzarse al frente.
— Abandona a tus compañeros y termina la misión... ¿No es eso lo que les enseñan en Konoha?
La ira toma el rostro de Kakashi que al escuchar las palabras de su oponente encuentra reflejado en ellas
el recuerdo de su persona... El recuerdo de aquel Kakashi que abandonaría a sus amigos por el bien de la
mision... El recuerdo del Kakashi al que odia...
— ¿No es acaso esa la voluntad de fuego? — Culmina el de prajña.
Anhelando reivindicación por sus errores del pasado, el shinobi de cabello plateado da inicio al combate
y lanza el primer ataque. Con la ropa ensangrentada y los pies ligeros se ubica frente a Musashi que al
sentirlo cerca lanza un violento corte que apenas roza la silueta del ANBU quien se agacha para esquivar
el filo...
En un ardid Kakashi lanza una velos patada apuntando contra los tobillos del de prajña que intuitivo
salta y retrocede solo para tomar impulso y lanzarse nuevamente contra el shinobi de Konoha quien
esta ves bloquea el impacto de katana con la guarda de metal en sus brazo derecho.
Sacando chispas, el capitán del ANBU destraba el golpe y salta sobre su eje para con otra poderosa patada
apuntar un golpe al rostro de Musashi que empuja el cuerpo hacia atrás para evadir. Sin despegar por un
instante la mirada del oponente, el de prajña se aleja unos metros al tiempo que forma algunos sellos
sosteniendo la katana bajo el brazo...
Alejando la batalla de donde la kunoichi descansa maltrecha, los shinobis se adentran en el lóbrego y
muy denso corazón del bosque que contempla con complicidad el preludio de la muerte. Los pies del
ANBU se abren paso entre el terreno hasta que de pronto vibraciones en el suelo le exigen detenerse.
— Katon Kanningu Daichi — Vocifera el de prajña mientras apoya ambas palmas contra el piso que al
instante se calienta con el fluir de su chakra.
El crujir de la tierra hace temblar la base del terreno y calor abrazador es desprendido desde el suelo
al tiempo que Kakashi apoya los pies con firmeza antes de finalmente recuperar el equilibrio para
con velocidad sobresaliente aproximarse contra el shinobi de prajña.
Sorprendido en su trayectoria, el shinobi de konoha es alcanzado por el peligroso rozar de un impacto
de proyectil ardiente que desde las profundidades sale disparado seguido por repeticiones que
aprisionan al capitán del ANBU en un caluroso infierno que lo obliga a saltar entre el terreno
esquivando con apremio el jutsu de Musashi.
Entre el ominoso crepitar de las llamas, Musashi blande el sable en una poderosa arremetida contra
el de konoha que se las arregla para salir ileso y retroceder algunos metros para reponerse y tomar
aire.
Relajando la postura, el líder de prajña baja el sable para con un tono condescendiente mirar a Kakashi
y decir:
— Es una pena que un shinobi como tu tenga que morir por los falsos ideales de una nación. — Con un
dejo de desprecio.
— El hokage te enviá a morir por el, pero ¿para que?... Tu vida solo servirá para prolongar la egoísta
filosofia de un hombre...
— ¿Y tus hombres?... — Responde el peliplata con un tono irónico.
— ¿Ellos no mueren por tus ideales?
"Ideales" Para un hombre como Musashi que creció en una nación doblegada por las grandes potencias,
rodeado por la humillante miseria y anhelando siempre la obtención de poder e influencia para su
pais, esta palabra tiene solo un significado, proteger a su nación o morir en el intento...
— Mis hombres... — Dice Musashi.
— Ellos luchan por la tranquilidad de nuestra nación... Sus vidas son un precio justo a pagar...
Versado, poderoso, persuasivo e incluso considerado magnánimo entre los suyos, este hombre idealista
y revolucionario logro aprovechar el rencor alojado en las almas de sus compatriotas para hacerse de
fieles seguidores que posteriormente darían vida al grupo prajña.
La caída de las cinco grandes potencias y sobre ellas el levantamiento de un nuevo orden mundial en el
cual las pequeñas naciones no sean más usadas como meros campos de batalla para conflictos externos
fue la promesa con la que atrajo a sus súbditos y aunque nobles sus intenciones, sus métodos son casi
siempre crueles y sanguinarios.
— Terminemos con esto — Dice el de prajña alzando sus manos para un jutsu.
— Katon: Goka Mekkyaku — Vocifera mientra veloz se aleja para saltar sobre la cima del más alto de los
cedros en el bosque cubriendo con su figura el resplandor de la luna.
Intuyendo el peligro, Kakashi corre con prontitud hacia donde Shizune yace tendida con la intención
de levantarla y llevarla a un lugar más seguro. Apenas logra pararse frente a ella cuando el crepitante
crujir de las llamas se escucha a su espalda al tiempo que desde la boca del shinobi de prajña, un denso
muro de fuego se aproxima extendiéndose varios metros en el horizonte dejando sin escapatoria a los
de konoha...
Consumidos por el fuego, los cedros caen azotando contra el piso mientras el paisaje del bosque es
tragado por el intenso color rojo de las llamas. En solo segundos el entorno se ilumina al tiempo que
el calor sofocante y abrazador se extiende convirtiendo la humedad del suelo en vapor que calienta
el aire como si se tratase del infierno.
A sus pies, el shinobi de Kohoha contempla el bello rostro de la joven kunoichi que lo mira con ternura
en los ojos haciéndolo recordar con ello ese sentir de cariño que lo lleva a querer protegerla. En su
mente el tiempo transcurre con lentitud y la adrenalina en su sangre lo urge a reaccionar ante la
ardiente arremetida de su adversario.
Liberando cada porción de chakra acumulada en su cuerpo, el de konoha junta sus mano y casi por
instinto forma los sellos para un poderoso jutsu. Carnero, caballo, serpiente, dragón, rata, buey, tigre,
sus manos se apresuran y en sus pulmones un largo exhalar se acumula...
— Katon Karyuu Endan — Dice antes de soplar un estridente proyectil ardiente que rasante se aproxima
para contener el jutsu de Musashi.
Impetuosas la llamas danzan en el estrepitoso colisionar que se dilata mientras la ígnea llamarada
disparada por el de prajña es partida en dos por el jutsu del shinobi de cabello plateado que puede
ver frente suyo como el gigantesco resplandor del fuego sigue de largo por sus costados devastando
a su paso las arboledas que por un momento se pierden abrazadas por el intenso color rojo...
Intacta queda apenas una porción del terreno al centro de las incandescentes llamas que con violencia
y un escandaloso crujir se alzan atrapando dentro de si a los de konoha. Exhausto tras haber agotado
sus reservas de chakra, Kakashi apenas logra permanecer de pie observando a la distancia a Musashi
quien también da muestra de fatiga tras realizar un jutsu de tan alto rango...
"Estuvo cerca" Piensa Kakashi soltando un suspiro con cierto alivio mirando tras de si a Shizune que
aunque respira con dificultad, permanece a salvo de la embestida del shinobi de prajña.
— Ella no tiene por que salir herida — Dice Musashi ofreciendo una salida para el de konoha.
— Entregala... Prometo no hacerle daño...
Tomando a broma las palabras del líder de prajña, Kakashi suelta una risa irónica y con pasividad
responde.
— Ven por ella — A manera de burla al tiempo que firmemente apoya los pies contra el piso y cambia
su postura sujetando con su mano izquierda la muñeca de de su brazo derecho...
Dentro de si, hace un esfuerzo casi sobre humano en un intento por moldear chakra en sus palmas
mientras puede sentir como se enciende una chispa en su interior que le permite tomar fuerzas de
donde no hay nada. El agudo sonido de la electricidad se escucha y el resplandeciente azul de los
relampagos abraza su ergida figura.
A varios metros de distancia, el ya desgastado filo de la katana sostenida por Musashi corta el aire
con su blandir mientras el líder de prajña se prepara para terminal la batalla con el siguiente
ataque.
Rodeados por las candentes llamas que se levantan consumiendo la espesura del bosque, ambos se
miran por un instante para segundos después lanzarse veloces el uno contra el otro con la intención
de dar muerte a su adversario.
Por un momento, la calma se apodera del entorno y en fracciones de segundo sus figuras colisionan
y el rojo color de la sangre cae esparcido sobre el suelo...
...
Fin del capitulo 9
