Bueno mis amigos, he decidido traer otra parte de esta historia que muchos les ha gustado, otros no tanto y otros me piden que ponga a Serena. Bueno, he decidido cambiar la clasificación d pues la he leído y creo que sería lo más conveniente, bueno si pueden diganme si estan de acuerdo con ello. Solo espero que sea de su agrado y el próximo capitulo espero que veamos a May y a Dawn; Candice por su lado aun no la contemplo para Ash pues no tiene una relación como se la hice a Sabrina, Cynthia, Lucy, Marina y Lyra. Bueno eso es todo y les dejo el capitulo.

-Un significado en una tenue luz-

La nieve caía del cielo mientras los niños salían a jugar. Una capa de fría y hermosa nieve cubría las casas mientras lo pokémon de hielo jugaban con algunas personas. Dentro de una casa estaba una pequeña de ojos azules parecidos al cristal, cabello negro brillante y nariz roja. La pequeña miraba a los niños jugar y sentía celos de eso pues estaba aburrida dentro de la casa de su abuelo.

-Candice ¿puedes venir? – preguntó un señor de unos 70 años de edad quien estaba vestido con un suéter verde y pantalones cafés. Sus ojos eran color azul y llevaba un bigote largo además de que su cabello era blanco como la nieve al igual que el mostacho.

-Si abuelo. – mencionó la pequeña para darse vuelta. Su abuelo sonrió mientras tenía un palo parecido a una espada antigua. De hecho parecía una espada de verdad pues estaba diseñada de madera pero los efectos le hacían ver como una autentica espada de los caballeros que iban a rescatar a las princesas. -Abuelo esa espada esta genial. – decía la pequeña con un brillo en los ojos mientras se acercaba.

El señor grande rápidamente le dio un pequeño golpe en la cabeza mientras su nieta se sobaba el área donde su abuelo le pego.

-Eso dolió abuelito. – mencionó ella mientras miraba una sonrisa en su abuelo.

-Primera regla de los espadachines es nunca dejar su arma de lado. – mencionó el abuelo mientras ponía una pose de héroe.

-Primera regla de los abuelitos es querer a sus nietas.- ahora la peli negra se preguntaba por qué su abuelo tenía una espada en esos momentos. Ella quería salir a jugar no que le contaran más historias sobre los deberes y eso.

-Otra cosa cariño. – ahora su abuelo estaba más serio. Candice nunca había visto a su abuelo tan serio como lo veía ahora pues para ser franca ella jamás pensó verlo así. – Debes de saber que cuando le herede a tu padre mi gimnasio esperaba que él tuviera un hijo al cual heredárselo. – esas palabras sonaron un poco frías para el corazón de la niña. El anciano miraba ahora a la pequeña con esos ojos que ya no mostraban a un abuelo cariñoso.

-No me… - Candice sentía que su corazón era lastimado pues le dolía el pecho.

-No querida, yo te amo mi niña pero debes de saber que la razón por la que te digo esto es que cuando heredes el gimnasio, debes de pasar una prueba. – mencionó el abuelo mientras se ponía a la altura de la pequeña y le tomaba de los hombros. La niña miró como se formaba una sonrisa en el rostro de su abuelo. –Debes de entrenar para derrotar a tu padre él día en que él decida que es hora de dimitir. – Candice sabía que ese gimnasio, el gimnasio del pueblo de Snowpoint era un gimnasio con una larga tradición por parte de su familia así como secretos.

-Pero yo no quiero el gimnasio. – ella deseaba ser una maestra Pokemon, irónico pues ya sabía mucho sobre Pokemon así como tener uno a la edad de 7 años.

-Lo sé pequeña, pero debes de entender que es una tradición que un día de estos deberás de recibir el lugar. - a la pequeña nunca le gustó vivir en un lugar frío como era en el donde estaba.

-Lo sé abuelito. – dijo ella mientras inflaba su mejillas.

Su abuelo sonrió y tomo la espada de madera para entregársela a la pequeña quien estaba confundida. Su abuelo después sacó otra espada pero esta era de verdad, una katana. Él señor poco a poco sacaba el sable de su funda para que en el reflejo estén unos símbolos en Kanji que significaban "Ceniza".

-Esta Katana tiene una larga historia. Fue forjada en Kanto, se uso en la guerra de Sinnoh para después ser purificada en Mt. Silver para que se escribieran los símbolos en el monte Cenizo en Hoenn. – explicó el hombre mayor mientras su nieta miraba el sable con un brillo en los ojos.

-Puedo tocarla. – preguntaba la niña pequeña mientras acercaba a su mano a la parte afilada de la hoja para que solo su abuelo le diera un leve golpe en su mano. -¿Eso por qué fue abuelito?- preguntó la niña mientras se tocaba la mano y veía a su abuelo con signos claros de enojo.

-Nunca debes dejar que la parte afilada de un sable te toque más si se trata de esta Katana. – al abuelo guardó el arma blanca en la funda que tenía escrito lo siguiente en color azul eléctrico. –Sólo el portador será digno de usarla. Sólo él puede impedir que los titanes colisionen para cerrar el portal evitando que las dimensiones fluyan sin control cuando las deidades hagan uso de presencia. – cada palabra que dijo su abuelo tenía un aire de misterio lleno en él mismo.

-Bueno. – el mayor sonrió para acariciar el cabello de su nieta con la mano derecha mientras con la izquierda sostenía el sable. –Estás palabras no son más que una simple leyenda. – dijo el señor para después poner el arma en la pared de donde la sacó.

-Abuelo ¿existe un ser que saque el poder de esta espada? – preguntaba la pequeña con cierta curiosidad sobre lo escrito.

-No lo sé pequeña, hay una leyenda de un lugar en Sinnoh que es protegido por un Riolu a su vez se encuentra un pueblo donde un hombre encerró a un terrible Pokemon que aunque no fuera un legendario, causaba un terror absoluto y tenía más poder que muchos otros. – decía el abuelo mientras miraba a su pequeña nieta la cual al parecer le empezaba a gustar más estos temas que jugar afuera en la nieve. -¿Sabes la leyenda de Sir Aaron?- preguntó el abuelo.

La pequeña se sentó en el piso mientras su abuelo se sentaba. Candice una vez que vio a su abuelo sentado le respondió.

-No abuelito-

Su abuelo sonrió al escuchar tales palabras.

-Verás, hace mucho tiempo en un lugar muy alejado a este…-

Tiempo actual.

En un lugar de Kanto, en el hogar del séptimo cerebro de la batalla de la frontera que se localizaba en el Monte Silver. El hogar se localizaba dentro de una gran cueva llena de cristales que iluminaban el lugar. Una cabaña construida con las paredes naturales que ofrecía aquella cruel montaña con muchos. Dentro de una de las habitaciones, para ser más exactos, en la habitación del séptimo cerebro, se localizaba el mismo junto a una chica la cual había sufrido.

Ash estaba mirando a Candice quien había sufrido por un combate con el campeón de Sinnoh y traidor de los aura guardianes. El azabache tomo uno de los brazos de Candice para ver la herida, ella estaba llorando y gemía de dolor pues le habían amputado ambas manos. Ash logró contener la hemorragia gracias a una baya especial que hace mucho encontró y que usaba para sus heridas de combate, pero no serviría de nada pues la herida era grave y notaba hasta el hueso a quien viera.

-Tranquila, todo va a estar bien. – mencionó Ash mientras trataba de hacer que la peli negra se acostumbrara a la altura. Él deseaba que Sabrina y Cynthia trajeran el agua de un manantial que esta cerca de la casa. –Cálmate, respira, tranquila. –

-Duele. – decía ella mientras mojaba la cama, sintiendo su entrepierna muy tibia en esos momentos.

Ash tomó las sabanas y las puso alrededor del cuerpo de la líder de gimnasio quien se encontraba temblando y estaba asustada. El azabache le dio un abrazo tratando de que ella se sintiera más que nada a salvo de cualquier cosa. El daño ya estaba hecho, aquel sujeto destruyo a la chica física como mentalmente.

Ash cerró los ojos mientras pensaba por qué pasó esto, por qué Candice estaba así. La peli negra respiraba de manera rápida pero aquel abrazo poco a poco la calmaba. ¿Por qué apareció ella en el cuarto? ¿Qué sucedía afuera de la montaña? Poco a poco la cabeza de Ash se empezaba a llenar de interrogantes que cada vez, poco a poco, liberaban a Sato de su sueño.

Su corazón comenzó a latir de manera rápida puesto a que en su mente aparecieron imágenes de sus amigos dejándolo de lado, su madre llorando, muchas personas que lo extrañan, Marina, Lyra, Lucy; a todas las personas que una vez conoció lloraron la partida de entrenador.

-"¿Yo cause esto?"- se preguntaba Ash mientras miraba a Candice quien respiraba de manera tranquila debido a que quedó agotada, estaba durmiendo. Ash notó esto y le abrazo de manera tranquila para que no se despierte. – "Debó de buscar respuesta". – aquellos pensamientos los tenía cada vez que los necesitaba, había un lugar en el monte plateado que solo puede accederse mediante el poder del Aura.

-"Sabrina dice que si voy ahí te veré a ti". – Ash miró al techo pues sabía que existía una parte malvada dentro de él misma que Sabrina logró calmar después de un tiempo encerrándola en lo más profundo de su mente. –"¿Quién soy yo?"- las preguntas lo acosaban pero oraba porque Cynthia y Sabrina encuentren el manantial.

Sabrina, Cynthia y Liliana estaban corriendo de manera apresurada logrando dar con el manantial pero se dieron cuenta de algo. Sabrina recordó que Ash le mencionó que la fuente de aquella agua curativa provenía de una laguna pero estaba al fondo de la misma. Cynthia quedó sorprendida por la belleza de ver tres cataratas que salían de las paredes de la cueva y caían en esa laguna que era apta para contener un Gyrados dentro.

-Maldición. – murmuró Sabrina mientras Cynthia le miraba.

-¿Qué sucede?- preguntó ella al ver el rostro de Sabrina quien apretaba los puños.

-Ash- respondió ella llenando de preocupación a la rubia.

-¿Qué sucede con Ash?- nuevamente Cynthia preguntó pero en un tono más elevado.

-Necesitamos terminar esto de inmediato. – dijo de manera abrupta la peli morada para ver a Cynthia con unos ojos azules brillantes que le causaron cierto temor. –Tranquila, recuerda que no muerdo. – y así una sonrisa se dibujo en el rostro de Sabrina mientras Liliana vería a su mamá usar sus poderes por primera vez.

-¿Quieres ayudar?- preguntó ella mientras miraba de manera seria a Cynthia quien asintió sin dudar. – Quítate la ropa. – mencionó dejando a Cynthia un poco en shock por la propuesta hecha por Sabrina.

-¿Para qué? – preguntó ella con un poco de duda en su voz.

-Necesitamos que alguien vaya y consiga el agua de la fuente. – y en eso un rubor apareció en las mejillas de Sabrina quien miró al suelo y bajo las orejas. – Ya que no sé nadar y la pequeña tampoco. – dijo ella para acariciar la cabeza de la lucario quien miró al suelo en señal de vergüenza.

-Con que eso era. – dijo Cynthia con más confianza. –SÍ lo haré. –

-¿De verdad? – preguntó Sabrina mientras le miraba.

-Sí, es enserio. – después de eso volteó a ver la laguna mientras miraba muchos pokémon nadar así como una cueva en el fondo. –No creo durar mucho… tiempo. – mencionó Cynthia pero sabía que debía ayudar.

-Vas a tener mucho Oxígeno ya que con ayuda de mis poderes haré que tengas una burbuja de aire además de que necesito hacer una conexión para eso. – y así Sabrina se acercó a Cynthia mientras le tomaba de la cabeza siendo Liliana la espectadora. –Cierra los ojos. – ordenó la psíquica mientras la rubia obedecía cerrando sus ojos.

Un aura azul violeta comenzó a ser emitido de los ojos de Sabrina para que después dicha aura rodeara a Cynthia.

-Bien los puedes abrir. – dijo Sabrina mientras miraba como Cynthia abría los ojos para ver que cambio ocurrió.

-No sucedió nada malo. – mencionó ella.

-Qué esperabas qué sucediera. – preguntaba Sabrina confundida. –Debemos de darnos prisa. – mencionaba la peli morada a la rubia quien asintió.

Cynthia se iba a quitar la ropa pero entonces notó como la temperatura descendía. La noche comenzaba a caer en la montaña por lo que la temperatura del lugar bajaba a -14 C° haciendo que sea peligroso estar mucho tiempo en aquel lugar según mencionó Ash sobretodo sin la presencia de Moltres en la montaña. Cynthia se dio cuenta que no había tiempo que perder ya que Candice podría morir y pese a que no llevaron una relación buena ella alguna vez fue su amiga y debía salvarla.

Sin pensarlo dos veces la rubia saltó con todo y ropas pero la ropa de Ash se hacía pesada con el agua reduciendo el tiempo.

-"Maldita sea, la ropa que le di se pone pesada si pasa tiempo en el agua." – maldecía Sabrina por dentro mientras miraba a Cynthia nadar de manera rápida, no tanto como Sato, pero nadaba de manera rápida. Ella podía ver lo que miraba Cynthia además de que la rubia también podría ver lo que ve Sabrina pero había algo que preocupaba más a la ex líder y era que Sato estaba naciendo nuevamente en el interior de Ash.

-"Debo de nadar más rápido." – pensó Cynthia mientras continuaba nadando pero sentía que su velocidad se reducía de manera lenta pero a la vez ese tiempo era significativo. –"¿Pero qué está pasando?" – se preguntaba ella mientras poco a poco llegaba al fondo como a su vez vio a unos tentacool jugando con un tentacruel de color verde.

Cynthia sabía que el Tentacruel en agua dulce era muy territorial además de que estaba en el monte Plateado por lo que era mucho más peligroso permanecer mucho tiempo ahí. Cynthia nadaba de manera rápida viendo a unos Magikarp, unos Feebas, así como a unos Ludovisc como Horseas. Para la rubia ver eso significaba que estaba cerca de aquel manantial que daba vida en un ambiente así ya que poco a poco comenzaba a ver algas así como más plantas subacuáticas. Los Pokemon que la miraron al principió tuvieron miedo de la humana pero al darse cuenta que los ignoraban le miraban con curiosidad.

La rubia notó a un trío de Feraligator viniendo en dirección hacía ella lo que le provocó temor a su vez el mismo a Sabrina quien deseaba lanzarse a salvar a su amiga pero para sorpresa de las dos aquellos Pokemon tomaron a la rubia mientras la llevaban directo al manantial de manera rápida. Sabrina como Cynthia estaban confundidas por lo sucedido y se preguntaban por qué les ayudaban. Poco a poco Cynthia miró unos cristales saliendo de las paredes de aquella cueva mientras miraba la entrada a otro lugar mucho más grande y con más vida.

Cuando Cynthia llegó ahí los Pokemon la soltaron para que nadara de manera a gusta. Cynthia miró las paredes del lugar dándose cuenta que estaban llenas de cristales que iluminaban el lugar. Pero al momento de llegar notó que en las paredes de aquel lugar residían los dibujos de muchos Pokemon entre ellos los legendarios de su región natal así como de los unknown. Para Cynthia esto era extraño debido a que nadie en la región Kanto hasta hace unos años sabía sobre las deidades de Sinnoh pero al parecer estos dibujos parecían tener por lo menos según para ella unos 1000 años.

Sabrina quien en todo momento prestaba atención de lo que hacía Cynthia estaba impresionado por lo que miraba la rubia. En dónde se encontraban era una zona muy alta por lo que no es fácil acceder más aún a la cueva dónde vivían que estaba conectada al lago. Era obvio que Ash ya estuvo ahí por saber de ese lugar además de que los Pokemon no le hicieran nada a Cynthia.

Mientras eso ocurría, en cierta parte de Kanto en la pirámide de Batalla estaba una peli negra caminando por los pasillos de aquella instalación de batalla. Lucy estaba tratando de calmarse pues tuvo una pesadilla en donde miraba a Ash quien ingresaba a una cueva y de esta las paredes brillaban haciendo que Satoshi se transformará en una persona inexpresiva y con una clara falta de visión sobre lo correcto e incorrecto. Ella desconocía sobre lo que le pasó a Ash aquella vez que se enfrentó a Brandon pues para ella era normal que Ash ya no fuera aquel chico alegre que conoció hace mucho tiempo pero aquella noche que le salvó era obvio que a pesar de que toda esa maldad dentro de él aun residía un poco de bondad que luchaba por vivir día tras día recordando lo que sucedía.

-"Ese sueño fue muy real." – pensaba ella mientras recordaba cada parte del sueño. Cuando ella se levantó notó que las expresiones en los rostros de Lyra y Marina eran fuertes por lo tanto estaban teniendo un sueño parecido al de ella pero aquellas dos chicas no se despertaron.

Ella llegó a las escaleras que daban a la arena de batalla por lo tanto las bajo. Los pensamientos poco a poco le daban dudas e intrigas a la chica de ojos escarlata mientras pensaba que hacer con todo aquello que llevaba dentro.

-¿Cómo me devolviste a la vida Ash? – se preguntó a sí misma mientras poco a poco bajó las escaleras para llegar a aquella arena de batalla. Para Lucy, la arena lucía más grande de lo normal pero había algo que le gustaba y era saber que aquí fue donde Ash se consagró como campeón del reto en donde ella estaba. – Sí hubiera renunciado después de es incidente ¿te hubieras enojado? – se preguntó a sí misma mientras caminaba por el lugar.

Ella no sabía nada sobre salvar al mundo de tragedias ni nada por el estilo. Ella por así decirlo era una joven que tenía una vida normal o que trataba de llevarla por así decirlo. Sólo debía luchar contra retadores y si se daba la oportunidad con algún miembro de una elite cuatro.

-Deseo tanto ayudarte Ash que no se cómo voy a hacerlo. Cada vez que trato de ir contigo un miedo al rechazó me lo impide ya que no soy fuerte. – decía ella mientras apretaba sus puños al saber que en más de una ocasión pudo subir aquella montaña como lo hacía Scott o como lo hacía Brandon para ver como estaba. – Soy una egoísta, te quiero mucho pero ni siquiera voy a ver cómo estás o si necesitas algo. – aquel sueño había surtido un efecto en la joven.

Ella sabía que ver las caras de felicidad en Marina como de Lyra por el hecho de verlo a él le daba a la joven una esperanza de poder decirle como se sentía. Un año o mejor dicho un poco más fue en como se convirtió en la amiga de él y fue ese tiempo que el corazón de ella hizo un lazo con él.

-Siempre te preocupas por mí. Él que iba a verme claramente no era Sato sino que eras tú Ash. – mencionaba Lucy mientras caminó a la salida del lugar. La Reina del Pico de Batalla al momento de salir miró las estrellas dándose cuenta las bellas que eran y que hace mucho tiempo ya no las veía. - ¿Por qué dejaste de venir? – se cuestionó ella pues de un momento a otro él dejó de ir a verla.

-¿Acaso te aburriste de mí? – ella no debía de dudar eso, para Ash ella era muy importante pues es gracias a ella que él encerró a Sato dentro de él. Los ojos escarlata de ellas comenzaban a humedecerse, ese sentimiento llamado amor podía ser muy hermoso pero a la vez muy triste. – Tan solo quiero verte y decirte que te amo. – sí ese chico era todo para ella y aquellas palabras que dijo Lucy eran palabras honestas que venían de lo más profundo de su alma.

Las estrellas brillaban de una manera hermosa y recordó aquella noche en que el apareció. Recordó que él la dejó dormir junto a él viendo el cielo estrellado. Ella debía de dejar de lado ese temor para poder ser más fuerte. Lyra se lo dijo, Marina se lo dijo hasta Scott se lo mencionó hace tiempo. Con la llegada del profesor Oak muchos misterios se envolvían alrededor de lo que paso aquella vez en que Ash dejo aquel pueblo.

-Debo de ayudarte, de encontrar una manera. Ellas te apoyan pero qué hay de mí. – mencionaba Lucy sonriendo al ver como las constelaciones se formaban ante ella pese a que antes ni las apreciaba. – Son muchos misterios pero estaré ahí para ayudarte. – mencionó ella mientras se llevaba las manos a su pecho para dejar escapar una lágrima silenciosa que bajo por su ruborizada mejilla mientras aceptaba que su amor por ese chico más que antes.

-Eso es lo que quería escuchar. – aquella voz hizo que la reina del pico volteará a ver para encontrarse a Lyra y Marina sonrientes de brazos cruzados mientras tenían una mirada llena de confianza así como determinación. – Sé que no llevamos mucho tiempo de conocernos Lucy pero todo lo que dices lo haces hablando con el alma. – mencionaba Lyra quien estaba feliz de ver como Lucy aceptaba su amor por Ash.

-Siendo sincera Lucy, estoy feliz de escuchar esas palabras. – había una esperanza dentro de Marina de ver a Ash nuevamente y poder abrazarlo para decirlo todo lo que ella quería decirle. –Un poco celosa, pero no me importa mucho ya que es mejor saber lo que sientes por él. – mencionaba Marina con un pequeño rubor presente en sus blancas mejillas.

Lyra solo negaba por la actitud de su amiga para después dedicarle una sonrisa y tomar a Lucy de las manos.

-Ahora seremos como hermanas solo que Marina será la gruñona. – mencionó Lyra mientras una vena saltante aparecía en la frente de Marina. Lucy no lo sabía pero ellas ya aceptaron ayudarle con confesión después de traer a Ash de esa soledad que Sato tiene.