Disclaimer: Los personajes corresponden en derecho de propiedad a sus respectivos autores, esta historia es sin fines de lucro. Solo con el único fin de entretener a un publico lector; de una fan para fans.
— asvasvdha — flashbacks.
—ahsdhavfja — Narración en el presente.
Capítulo X: Al final
...
— ¿¡Eres un fantasma!? — gritó emocionado mientras se acercaba rápidamente a la mujer que había aparecido repentinamente de entre los arboles.
— Ay, Martin ¿Cómo crees? no digas tonterías — le regaño la castaña niña mientras intentaba caminar los pasos que los separaban, pero solo logro causarse una punzada de dolor en su pie que recién se había torcido. Martin no tardo en sostenerla para evitar que cayera al suelo.
La oscuridad comenzaba a invadir los arboles, cada vez era mas difícil ver, y el chico había comenzado a sentir un pequeño nerviosismo y urgencia por salir de ese lugar, el problema era que a esas alturas él ya no sabía dónde estaban y realmente de lo único que estaban seguro era que la próxima vez no desobedecería a su padre. Sin embargo, ahora estaban frente a una extraña mujer que les sonreía. Era castaña y en realidad, le recordaba demasiado a su nueva mamá.
— ¿Qué es lo que quieres? — cambió su tono de voz cuando vio a la extraña mujer acercarse a ellos. El pequeño se puso delante de su hermanastra con la intención de cuidarla.
— Son tan pequeños — hablo la mujer, más para si. Ambos infantes la miraron sin comprender, y justo en ese instante Diana se desvaneció en los brazos de Martin.
— ¡Diana! — gritó desesperado, mientras se sentaba en el piso intentando sostener el peso de ella en sus brazos. —Diana despierta, ¿Qué tienes?
— ¿Vas a protegerla verdad? — y saliendo de su preocupación, recordó a la señora enfrente de él.
— ¿Qué? — No entendía lo que pasaba.
— ¿La cuidaras? — volvió a preguntar. — Aun no debes ir a la cueva.
— Oiga, ¿De qué rayos me habla? — se desespero el niño.
— Eres un buen niño, me alegra que Diana te tenga —. La mujer seguía hablándole como si no le importara lo asustado que ahora se encontraba Martin.
— Esta apunto de oscurecer. Deben salir de aquí. Si caminan unos metros hacia esa dirección — Dijo, esta vez, con un tono un poco apresurado, señalando con su mano y Martin con su vista siguió el camino que la mano de ella indicaba— no tardarán en llegar a una de las entradas del pueblo.
— ¡Genial! — exclamó emocionado el rubio haciendo notar lo aliviado que eso le hacia sentir, rápidamente volteo de nuevo buscando a aquella mujer, pero esta había desaparecido. Y eso lo asusto, mucho.
— ¿Martin? — la voz de la niña que tenía en brazos llamó su atención, y al mirarla incorporarse aun teniendo cuidado de su pie, suspiro totalmente aliviado. — ¿Qué pasó?
— Solo te desmayaste, tonta.
Y sin algún evento más comenzaron a caminar lo más rápido que Diana podía. Martin no se pregunto realmente si debía confiar en lo que esa mujer le había dicho, pero cualquier preocupación desapareció el cuanto logro ver los la luz que los focos del alumbrado publico emitían.
...
Oscuridad, eso era lo único que invadía la mente de Martin en ese momento, intento reincorporarse mientras un constante "bip" se filtraba en su mente, la cual intentaba recordar en donde se encontraba, sin embargo un fuerte dolor de cuello lo trajo de tajo a la realidad. Abriendo los ojos no tardo un segundo en volver a cerrarlos debido a la deslumbrante luz blanca con la que el techo de la habitación lo recibió.
Aun adolorido por fin pudo reincorporarse sentándose lo más cómodamente que el sillón mullido de color azul le permitía. Masajeándose la nuca observo al chico rubio que había estado recostado en esa cama de sabanas blancas por una semana; suspiro al verlo de la misma forma como lo recordaba de la noche anterior, dormido.
— Tu sueño pesado ya no es divertido. — Susurró esperando que su amigo lo escuchase, pero este no pareció presentar ningún cambio. Suspiro para después tallarse ambos ojos, comenzaban a irritársele por el cansancio de esos últimos días.
Una semana es lo que había pasado desde la última vez que vio el rostro de Alex; en cuanto Mom entro a la cueva acompañada de varios agentes, no supo más del pelinegro. No es que le preocupara realmente, pero su destino podría significar aun más dificultades para Diana, y eso era lo que él menos quería. Ya había sido suficiente, y que después de tanto que el tal Gallager siguiera intentando arruinar la vida de su hermanastra no le gustaba para nada —. No somos hermanos — le vino rápidamente a la mente las palabras que Marvin le había dicho a Alex.
— Deberías ir a casa y descansar — se sobresalto al escuchar la voz femenina para después oír el cerrar de la puerta de madera. — te quedaste toda la noche, gracias.
— No te preocupes Jenny — respondió poniéndose de pie para después estirarse esperando así aliviar un poco el dolor de su espalda. — No me apetece estar en casa por el momento, además no es tan malo cuidarlo, me cae mejor cuando no me molesta.
Jenny sonrió —. Creo que eres tú el que lo molesta a él. — comentó de manera simpática mientras se acercaba a su novio y acariciaba su rostro en modo de saludo — Ya vine cariño, siento haberte dejado con el pesado de Martin.
Marvin había estado sedado esos días, debido al daño que recibió su cuerpo con las fuertes descargas que el "Bastón X" efectuaba, los médicos habían dicho que, de hecho, era casi un milagro que el chico siguiera vivo, cualquier otra persona habría sufrido un paro cardiaco en el instante debido al voltaje del arma. Pero de igual forma los daños internos le causarían un dolor insoportable, por eso era que al menos esa semana lo mantendrían dormido con sedantes, para así poder proceder al tratamiento indicado. Seguramente tendría que mantener una dosis de morfina los siguientes días, hasta que el chico pudiera curarse completamente. Pero la tecnología del Centro era avanzada así que solo les bastaba una semana para que el medicamento logrará regenerar el suficiente tejido y así poder dejar que despertase.
— Deberías hablar con Diana. — cambió de tema la chica, al tiempo que se sentaba a la orilla de la cama. Martin no respondió. — Y esta vez asegúrate de decirle lo que aquella noche no le dijiste, créeme nos habríamos evitado problemas. — Sonrió de nuevo.
.
— Diana — la llamó Mom, mientras se sentaba en su propio escritorio dejando un expediente en la mesa. La mujer cruzo las piernas mientras se recargaba en la silla, siempre mirando a su interlocutora, la cual tenia la vista perdida. — Sabes que el caso se cerró, tu situación ha sido resuelta. — prosiguió la mujer de blanco.
— Sabes que tenia que hacer algo, que Alex no dejaría ir tan fácil a Martin, casi mata a Marvin... — intento explicarse.
— Todo eso ya lo sabemos Diana — continuo, observando a los agentes detrás de la castaña. — Pero sabes que nuestra prioridad es controlar las amenazas sobrenaturales, de lo posible hacerlos nuestro aliados. La fuerza del Centro radica en los lazos que logramos de todos estos entes. — calló por un momento — Es por eso, que en medida de lo posible, siempre se le exige a los agentes no tomar decisiones irreversibles como las que usted, agente Lombard tomó.
— No sabía que seguía siendo agente — reconoció triste.
— Nunca dejaste de serlo. Solo, digamos que estabas indispuesta.
— ¿Qué decisión tomaron? — preguntó Martin impaciente.
— Saben que — hablo esta vez para ambos agentes — fue decisión mía mandarlos a resolver su propio misterio. — suspiro —, en aquellos días Jenny — observo a la chica quien se encontraba ahí cuidando de su novio, el cual por fin había sido despertado el día anterior —; no se había quedado conforme con la decisión de Diana sobre Alex, así que en su paranoia le pidió a Marvin investigarlo. Billy ayudó, por supuesto. — El alienígena apareció a un costado de su jefa.
— La información que obtuve nos dijo que Alex había estado asechándolos, específicamente a Diana. En cada lugar, escuela, salida con amigos. Los registros estaban, se había matriculado en las mismas escuelas. Irónicamente lo tuvimos en nuestras narices todo el tiempo.
— ¿Estaba en Torrington? — Mom asintió.
— Sabiendo que no era casualidad, Billy lo investigo más a fondo. Encontrando toda la información acerca de la cueva e Isabella.
— ¿Por qué no nos dijeron nada? — preguntó. Esta vez Marvin con un tono de voz bajo ronco—, habría sido mas fácil.
— Acepto los errores que cometí, agente. Sin embargo todos queríamos que Diana volviera y para eso necesitábamos que se encontraran, y en lo posible recordarán el buen equipo que eran. Juntos.
— Eso es muy cursi de tu parte, Mom — la mujer sonrió de lado.
— Pero incluso a nosotros el caso se nos fue de las manos. — intervino de nuevo Billy.
— Cuando descubrimos el tipo de magia que Alex utilizaba, decidimos desarrollar el "anti-escudo" ese, con el que ambos entraron a la cueva — ambos agentes rubios se miraron — Pero no les mentí cuando dije que estaba en modo prueba. A esas alturas, aunque quisiéramos apoyarlos, no podíamos.
— Pero, entonces — hablo Jenny por primera vez, llamando la atención de todos los presentes —, Isabella... ¿qué fue?
— Bueno es un tema complicado; ella solo debió nacer como la hermana de Diana. Sin embargo eso no habría significado que Alex y ella estuvieran juntos. Así que al final solo era el capricho de un hombre por intentar tener a su lado a la mujer que en ese momento amaba. No dejo que el alma de Isabella descansara, es por eso que cada vez que se mostraba ante Martin le robaba su energía, lo que ocasionaba que la mayoría de las veces terminaba inconsciente. — Todos los presentes miraron sorprendidos a Mom.
— … ¿Y, Alex? — Se escuchó la voz de Diana, esta vez.
— Él se encuentra bien — Fue Billy quien respondió. — La herida de su espalda la cual lo dejo fuera de combate, en realidad no fue grave; aunque aun se encuentra en observación, no es nada de que preocuparse, en cuanto este estable será transferido a su celda. — el alienígena sonrió intentando así hacer sentir mejor a su amiga. Diana solo asintió.
— Agente Mystery — la voz solemne de Mom hizo que todos recordaran que aquella no era solo una platica casual—, continuaras en servicio activo, Java seguirá acompañándote a las misiones, y — se interrumpió por un momento observando a la castaña frente a ella—, Diana podrá ser tu compañera el tiempo que Marvin este en recuperación; claro, si ella acepta volver a la organización.
Todos callaron y el silencio reino en el lugar, con la expectativa de cual seria la respuesta de Diana. La vieron asentir de nuevo silenciosamente con la cabeza.
.
— Mom... — llamó Martin a su jefa, había ido a buscarla antes de tener que regresar a casa y es que había aun algo que no lo dejaba tranquilo. Afortunadamente la había encontrado sola.
— ¿Qué sucede agente? — La mirada de la mujer apenas si se levanto hacia el rubio, en cambio se encontraba sobre los papeles que tenía revisando en sus manos. Pero, Martin dudo, no fue capaz de dirigirle alguna palabra, y Mom lo notó. — ¿Pasa algo Martin? — insistió pero esta vez su atención se encontraba en el chico.
— Por favor asegúrame que Alex no podrá hacerle ningún tipo de daño a Diana. — Y sorprendiendo a su jefa, debido al tono un tanto desesperado de su voz; esta después de hacer un mínimo gesto, sonrió confiada.
— ¿Acaso no confía en la seguridad del Centro, agente? — Mom se puso de pie y cruzando los brazos sobre su pecho continuo — debería sentirme insultada.
— Sabes que no es eso.
— ¿Sabes por que Alex no pudo hacer ya nada contra ti? — Martin la miro esta vez confundido mientras su jefa se acercaba hasta él, quien no se había movido ni un centímetro de la entrada. — Ese día era su ultima oportunidad. Cada ritual tenia una hora especifica, después de ese tiempo, hacer el ritual no serviría de nada.
— ¿Por eso no pudo atacarme más? — Mom asintió.
— El ritual no sólo era para hacer un cambio de alma, si no que también era la garantía para continuar en uso de sus poderes...
— Pero al no realizarla — Concluyo el chico — ya no tiene magia.
— Así es — afirmo — ahora no es más que un simple humano, y su tiempo también comenzó a correr, así que es tan mortal y vulnerable como tú y yo. — Y poniendo una mano sobre el hombro de Martin dijo: — ya todo esta bien.
.
— Diana, siento haberte escondido el asunto de Isabella, pero jamás pensé que algo así sucedería — la castaña escucho la voz contrariada de su madre.
— No te preocupes — respondió — de todas formas ya extrañaba las cosas paranormales que rodean a Martin — sonrió mientras le dirigía una mirada al mencionado.
— Graciosa — susurro seriamente Martin — además esto te rodeaba a ti, no a mi.
— Vamos chicos, su madre y yo sabíamos que no podrían estar enojados toda la vida, es más, nos encanta verlos juntos, desde que se conocieron fueron inseparables.
— No digas esas cosas papá — respondió rápidamente la castaña, avergonzada.
— Oh, vamos — Gerard soltó una carcajada para después abrazar a ambos de cada lado de sus brazos.
...
— ¡Martin! ¿Dónde demonios te habías metido, sabes lo preocupados que estábamos? — Fueron las palabras que escuchó de su padre en cuanto entro en su rango de visión; sin oportunidad para huir tuvo que afrontar su regaño.
— Lo siento papá — susurro mientras se acercaba lentamente con Diana a su lado.
— ¡Diana! — esta vez fue la voz de una mujer, la cual se acerco rápidamente y ayudo al pequeño rubio con el peso de la niña —. ¿Qué te pasó?
— Me torcí el pie — contesto esta igualmente en un susurro, mientras su madre examinaba su tobillo —. Lo siento mamá.
— Ya, esta bien. No te preocupes cariño —. La mujer les sonrió — Lo importante es que ambos están bien. — Se puso de pie regalándole una sonrisa cálida a ambos niños. — Vamos, es tarde y deben tener hambre. — Y después de las palabras de la castaña mujer Gerard suspiro y tomo en brazos a la pequeña, llevándola al interior de la casa.
— Tu y yo hablaremos mas tarde jovencito — Martin no dijo nada, y solo los vio alejarse.
.
— Papá ya te dije que lo siento —. Soltó en fastidio el chico por tercera vez, hacía un rato que su padre insistía con su sermón.
— ¿Qué hubieras hecho si le pasaba algo a Diana? — preguntó de nuevo irritado.
— Yo la cuido, tranquilo.
— ¿Tú la cuidad? ¡Martin, eres un niño!
— Papá — llamó su atención — Cuando te casaste con la señora Carla me dijiste que era porque querías cuidarla, verdad. — Esta vez Gerard dejo sus reclamos y le presto atención a su hijo.
— Si, yo te dije eso, pero no sé que tiene que...
— Pues entonces cuando sea grande yo me casaré con Diana, porque yo quiero cuidarla a ella —. Interrumpió lo que su padre le decía, y le dijo aquellas palabras de la manera mas sería que un niño de su edad podía. Gerard no encontró forma de objetar aquello que su hijo había dicho y que parecía no entendía del todo —. Te prometo que así será.
...
El cielo se encontraba despejado ese día, y la brisa salina acariciaba las mejillas de los habitantes de New Bern. La tormenta que parecía había estado azotando la ultima semana, por fin se había disipado y ahora las personas disfrutaban de un clima tropical delicioso.
— Martin — lo llamó mientras cargaba con sus palomitas tamaño normal—. ¿Qué haces? Ya debemos entrar a la sala.
— Espera — contesto el rubio, aun dándole la espalda. La castaña no dijo más pero Martin no tardo ni un minuto en voltear sonriendo como niño pequeño, y en sus manos unos nachos abarrotados de queso, ketchup y salsa picante—. Ya, ¡estoy listo!
— No sé porque esto no me sorprende, vas terminar obeso si sigues comiendo así. — comentó Diana mientras comenzaba a caminar, dejando al chico atrás.
Pero al contrarío de lo fastidiada que un tiempo atrás una escena como esa la habría hecho sentir, esta vez estaba feliz; de verdad había extrañado esos momentos casuales con Martin, era divertido, y le gustaba saber que su confianza no había mermado a pesar de todo lo sucedido. Pensó que tal vez necesitaban disculparse, que al final les costaría poder mirarse de nuevo a la cara, pero no había sido así, y aunque en realidad no sabia en que momento sucedió, ambos comenzaron a pelear igual o más que en antaño, sin embargo, ahora cada pelea terminaba en risas.
— ¡Diana! — Lo escuchó y al voltear a verlo un abrazo la sorprendió.
— Ma...Martin — Se sentía cohibida, intentaba moverse, pero solo notaba como el empaque que contenía sus palomitas era estrujado por el pecho del rubio — ¿Qué... ?
— Te quiero, lo único que deseo es protegerte — le susurro al oído—. Eso es lo que quise decirte esa ultima vez que nos vimos en el hospital. — Hablo sin soltarla en ningún momento—. Y es lo que haré, pero esta vez no me alejare de ti.
Y después de lo susurrado Martin la soltó rápidamente para después con su mano izquierda tomar los nachos que había dejado reposando en la mesa de condimentos y con la derecha tomar la mano libre de Diana y jalarla.
— ¡Vamos,ya comenzaron los anuncios! — comento y entonces Diana sonrió. Ambos entraron a esa sala de cine donde la película de temporada de terror era proyectada.
.
.
Finito.
Pues qué les digo, después de tanto tiempo por fin logre terminar esta historia ¡Yey! y al menos estoy satisfecha con el resultado. Sin más agradezco a las personitas que continuaron leyendo esto a pesar de que tardaba siglos en actualizar, perdón por eso. ¡Pero lo logramos! Y bueno, espero lo hayan disfrutado, como yo al escribirlo, saben que cualquier comentario, duda sugerencia pueden dejarme un review o mp. :)
Cualquier error de ortografía, redacción o coherencia, mi mas sinceras disculpas. Gracias por leer.
¡Hasta la próxima!
