EL ARQUERO FLECHADO
CAPITULO X.
—Te lo digo Shura, ya lo domino nuevamente.
—Para mí que me estás vacilando, tío.
—¿Apostamos? -Aioros retó con mirada pícara y el de Capricornio no pudo evitar sonreír de medio lado-
—¡Vale! Cincuenta billetes y una caja de cerveza si le aciertas a la diana justo en el centro -El de Sagitario sonrió confiado, estirando la mano para sellar la apuesta- ¡Pero yo te cubro los ojos! No vaya a ser que me hagas trampa -para toda respuesta, el arquero entrecerró los ojos-
—Si yo podría ser el hijo de Robin Hood -aseguró divertido, acomodando la flecha en su arco y así permitir que Shura comenzara a vendarle los ojos-
—Ajá, sería antes de que se enfriara tu puntería por tantos años en el limbo. ¡Andando! -apremió Capricornio al terminar de cubrir los ojos del arquero- A la cuenta de tres. Uno… -Aioros se puso en posición, esbozando una sonrisa de medio lado- Dos… -tensó la cuerda- ¡Tres!
Para cuando liberó la flecha en un ágil movimiento, un atronador grito resonó en un distanciado lugar del templo de Sagitario. Instintivamente, Aioros se quitó aquel vendaje de los ojos y encaró al de Capricornio, quien también le veía con la misma expresión mortificada plasmada en el rostro.
—Tal vez si necesito practicar más…
Fue lo último que alcanzó a decir el de sagitario antes de correr a investigar cual era el problema.
-II-
Y adivinen en dónde se vino a ensartar la flecha…
—¡Me rindo! ¡Me rindo! ¡Así por las buenas no hago la entrevista!
Efectivamente, nuestra amiga la reportera de pronto se había convertido en la diana viviente del guardián de Sagitario. Drew venía muy en su papel de dama ofendida, ignorando magistralmente a su arrepentido exnovio, quien nomás no encontraba como congraciarse con la reportera después de los detalles revelados durante la entrevista en escorpio.
Así venía la reportera, entre queriendo ignorar al camarógrafo y prestarle atención al noveno templo, cuando de pronto vio un blanco de tiro que capturó su atención. Bien dice el dicho: "la curiosidad mató al gato." Pues una vez la joven estaba inspeccionando cuidadosamente el blanco, Drew escuchó un sonido a sus espaldas que la provocó girarse en redondo. ¡Zas! Apenas y pudo librar una flecha, proveniente desde quien sabe dónde, a que le atravesara la garganta. Sin darse crédito a sí misma por lo rápido que la había esquivado, se dio cuenta que su exuberante cabellera le había jugado una traición, ¡Bien le había dicho su madre que ya era hora de cortar ese greñero rebelde, o mínimo lo peinara más seguido! Pues confirmando las palabras de su progenitora, su rizada melena sí había sido atrapada por la misteriosa flecha; impidiéndole con ello que saliera corriendo del lugar como alma que lleva el diablo.
Para la suerte de Drew, ni siquiera se vio en necesidad de esperar una eternidad para ser auxiliada, ya que en menos de lo que cantaba un gallo había aparecido la caballería pesada. ¡Nada más y nada menos que Aioros de Sagitario y Shura de Capricornio al rescate! Al llegar a la escena, ambos santos se sintieron contrariados por lo que sus ojos atestiguaban: una joven, casi al centro de blanco, paralizada por la flecha que frustraba su carrera. La pobre chica, quien se estremecía de vez en vez, cubría sus ojos como para no encarar la flecha incrustada peligrosamente cerca de su cuello. Los santos incluso se sintieron culpables por andar jugueteando de forma tan irresponsable y venir a causar aquél jaleo. Sin perder más tiempo, Aioros se adelantó en asistencia de la agraviada visitante.
—¡Si serás…! -soltó el por demás preocupado Capricornio, una vez ambos santos estaban a la par de la escena del crimen… o la que por poco pudo haber sido una- ¡Y luego por qué no tienes novia! -el santo compadecía a la chica quien aún permanecía cubriendo sus ojos con ambas manos- ¡Mírala, temblando como cachorro chihuahueño!
—¡Ni que lo hubiera hecho apropósito, Shura! -el sonrojado arquero se apresuraba a destrabar la flecha, aunque con sumo cuidado- No sabe cuánto lo siento señorita, verdaderamente esto ha sido un desafortunado accidente. Ya puede moverse.
—Yo paso, así quietecita como estoy me siento más segura. No vaya a ser que me mueva y me caiga un yunque en la cabeza
Terminó de decir al fin, abriendo cautelosamente los ojos. La reportera respingó ligeramente, sorprendida al encontrarse con que frente a ella estaban dos caballeros ridículamente atractivos; ambos observándola con preocupación. Drew no pudo reprimir una genuina y contagiosa sonrisa al par de guerreros.
—¡Ay! ¿Pero que es una flechita clavada teniendo a estos dos príncipes para consolarme? -se dijo mentalmente la reportera con nuevos bríos- ¡Hola! -ronroneó coqueta, evidenciando que ya había dejado el accidente en el pasado y estaba curada de espantos- Mi nombre es Drew, reportera del "Centinela de Atenas," hemos venido con el propósito de entrevistar a los guardianes del santuario.
—Shura de Capricornio. Encantado de conocerla
Y en un movimiento grácil e innegablemente galante, Shura hizo una leve reverencia y besó la mano de la reportera. Ante aquel gesto, Aioros no pudo más que negar con la cabeza y rodar los ojos al cielo. Nada más distinto a la reacción de Drew, pues la reportera juraba que se le habían derretido las piernas a causa de la galanía del español.
—Mis disculpas por el incidente que acaba de ocurrir. Es una pena nos hayamos conocido bajo estas terribles circunstancias. -reiteró cortésmente el de Capricornio- Por favor no culpe a mi amigo, solía ser un arquero formidable, pero tal parece ha perdido el toque.
¡Eso sí que no! Pensó el indignado centauro. A él no lo iban a culpar de aquél accidente, o al menos no sin arrastrar a Shura consigo. Aioros abrió la boca para aclarar de inmediato aquél enredo, al igual para presentarse con la joven. Pero justo cuando encaró a la reportera, reparó con más detalle en sus bellas y femeninas facciones, quedando mudo momentáneamente. El arquero se percató de que encontraba a aquella joven como la criatura más encantadora que sus ojos habían visto en su resucitada vida.
El guardián de Sagitario no se dignaba a decir ni pío, pues aún observaba cautivado y con curiosidad a la atractiva reportera. Por su parte, sus visitantes estaban confundidos ante su repentino silencio, pues la expresión de su rostro sugería que su cerebro se acababa de ir de vacaciones. ¡Al contrario! La cabecita del legendario santo trabajaba a toda máquina en ese momento, aunque sin encontrar razón de por qué de pronto prácticamente sentía como si se acabara de bajar de la montaña rusa más aterradora. ¿Cuándo? ¿A qué hora, que él ni se había dado cuenta? El centauro dorado nomás no encontraba razones como para sentir una corriente de adrenalina recorrerle el cuerpo en ese instante, pues ni en esta vida o la pasada algo de tal índole le había ocurrido. Aioros incluso se preocupó, ya que sin duda alguna se percató del repentino revoloteo en su estómago, el cual comenzó justo cuando la reportera posó sus ojos en él. Sus ojos marrones "brillantes-curiosos-intrigantes-hermosos," pensó el arquero. El centauro dorado meneó testarudamente la cabeza, como si de esa manera pudiera espantar sus repentinos pensamientos.
—¿Sería acaso el desayuno que me ha sentado mal? -musitó extrañado sin lograr que los presentes le escucharan-
Y también estaba esa repentina visión en cámara lenta, la cual le daba la impresión como si una ráfaga de viento, de sabrá Athena donde provenía, meciera la melena de la reportera. Frotó sus ojos, contrariado. Quizás de pronto y necesitaba lentes como la misma Drew, ya que si no era de esa forma. ¿Cómo entonces la exuberante cabellera de la chica se mecía grácilmente, misma Beyoncé en concierto? Porque sí. ¡Aioros de Sagitario sabía quién era la sensacional cantante! Eso y muchísimos otros datos de la sociedad contemporánea. Pues, aunque él hubiera pasado considerable tiempo en el limbo espiritual, ahora ávidamente aprendía toda la información relevante que pudiera conseguir para compensar su ausencia. ¡Maldición! Continuó ensimismado el de Sagitario, sin ocultar su mortificación; quizás ya se me contagió la "genialidad" del Pegaso. Ni hablar, tenía que dignarse a formular palabra de una vez.
—Soy Aioros de Sagitario, y soy un placer… -Aioros abrió los ojos desmesuradamente sin creerse lo que acababa de decir- ¡Digo! ES un placer.
La reportera sonrió risueñamente, ofreciéndole su mano al sonrojado pero educado guardián del templo. Por otro lado, Shura y Pav armaban sus conclusiones después de semejante presentación. A Pav se le antojaba demasiado sospechoso el accidentado comentario del arquero. Y tomando en cuenta la eternidad que le había tomado al centauro salir de su trance, recordó que el mismo Pav, por algún otro lado había él escuchado esa respuesta atolondrada. No meramente por naturaleza propia del castaño a quien escrutaba con recelo, si no por otro factor externo. ¡Uno que casi juraba tener en la punta de la lengua! ¿Qué era? ¿Dónde vio esa reacción anteriormente? ¡Pero claro! ¡Sí era la mismísima reacción que Pav tuvo cuando conoció a la reportera!
—¡Me lleva! -pensó en voz alta el apesadumbrado Pavlickova-
Por su parte, el de Capricornio seguía en sus deducciones. Shura se acarició la barbilla y pensó un poco más. Esa expresión inusual que pintaba su siempre temple y sobretodo sagaz amigo no podía ser por nada. ¡Jamás de los jamases lo había visto con cara de conejo lampareado! ¿Sería posible que Aioros…? ¡Hágase la luz! ¡Le había dado al clavo! Y que me corten los… ¡Cuernos! Si estoy equivocado, pensó el cabrito con suficiencia. Ya lo veía todo con claridad. Su amigo, su hermano de armas, ¡Su compadre del alma! ¡Aioros había sido prendado por la recién llegada dama! Que selectivo ojo tenía el arquero, concordó Shura; ya que la joven en cuestión era un ejemplo de mujer digno de inspirar a hombres a escribirle sonetos de amor.
¡No se diga más! Se dijo mentalmente el entusiasmado cabrito. Si en efecto el arquero acababa de ser flechado, entonces por cuenta de Shura corría que algo pasara entre ese par. Cabe destacar que, aunque el santo de capricornio tuviera las mejores intenciones, él estaba saltando a conclusiones al asumir que Aioros necesitara asistencia en el arte de la seducción.
—Señorita, ¿Podría hablar con usted en privado?
Así era como el cabrito daba comienzo a su plan. Gentilmente tomó a Drew del brazo, alejándola del par de hombres a prudente distancia.
—Yo soy Jan Pavlickova, -se presentó ásperamente Pav, rompiendo el silencio que se había hecho entre él y el de Sagitario – Yo soy el camarógrafo, ¡Y! su novio
Si bien la voz del receloso joven no fue muy alta, fue lo suficientemente audible para que Drew, aún en la distancia, lo contradijera con un fuerte y conciso: "¡Exnovio!" Dejando tanto a camarógrafo como guerrero observándose desconfiados, midiendo la peligrosidad del otro contendiente.
III
—Entiendo que usted venga a hacer su trabajo -hablaba elocuentemente el de capricornio, una vez que él y la reportera se encontraban a prudente distancia del otro par- Sin embargo, hay un dato crucial que debe saber antes de realizar esta entrevista.
Y acto seguido, Shura prosiguió a susurrar al oído de Drew. Ella abrió desmesuradamente los ojos por cualquiera que fuera lo que el santo le acabara de decir.
—Y luego… -continuó Shura con su secreto relato, por lo que la chica inmediatamente le escudriñó con ojos escépticos- La mano en el corazón es una palabra de honor.
El rostro de Drew denotaba confusión, como si interrogara silenciosamente al españolito, quien únicamente asentía con convincente expresión afligida.
—¿Está completamente seguro? Es que no es posible que un hombre como él…
—Ya ve usted que sí. -se le adelantó a ella- Por eso le digo que me haga este favor -le canturreó persuasivamente, envolviendo uno de sus brazos sobre los hombros de la reportera- Por supuesto que no he de escatimar en recompensarla.
Eso sonaba prometedor, Drew no dejaría pasar una oportunidad así. Y Shura, notando esto sonrió complacido antes de proceder.
—A cambio de este favor, yo le contestaría todo, TODO, T-O-D-O, sobre las dudas que tenga en el recinto de capricornio ¿Qué me dice, se anima? -un ápice de espanto se asomó en el rostro de Drew- Aunque, bueno, si usted no se atreve…
—¡JA! ¿Que no me atrevo, dice?
La reportera sólo necesitaba que le picaran el orgullo para poner manos a la obra. ¡Díganle que no es capaz de hacer algo, y en el acto irá ella a hacerlo! Ese tipo de persona es que era Drew. Acto seguido y con sonrisa petulante, aparta levemente al cabrito, abriéndose camino. Aunque más credibilidad hubiera dado aquella acción, de no ser porque desde que dio el primer paso comenzó trastabillándose. Instintivamente la reportera volteó hacia Shura para inspeccionar que por la gracia de Athena no hubiera visto su torpeza. ¡Pero no! Pues ahí estaba el santo, cubriéndose el rostro con una mano, a la par que negaba con la cabeza. Y queriendo que la tierra se la tragara y la escupiera en La Patagonia, Drew continuó su andar, fingiendo que no ocurrió nada. Una vez retomada su marcha, su confianza empezó a acrecentarse rápidamente. ¡Porque a lo hecho, pecho! Y si ya empecé ni modo de echarme para atrás a medio camino, reflexionaba la reportera fingiendo naturalidad en su andar. Y hasta convincente era, porque si antes había negado ser gatita felina, por la forma en que se contoneaba al caminar, parecía hacerle honor al apodo por todo lo alto.
Al atestiguar tal escena, particularmente como la joven se aproximaba peligrosamente en su dirección, Aioros parpadeó una, dos veces. ¿Acaso esa mirada seductora se dirigía a él? Valía más asegurarse, no fuera a ser que hiciera el ridículo de nueva cuenta; así que se señaló el pecho, interrogante. Estaba demás decir que el sorprendido santo de Sagitario necesitó pasar saliva cuando la reportera le asintió coquetamente.
—¡Pero que…!
Soltó Pavlickova escandalizado, ya que sin más aviso que un educado "con permiso," Drew tomó delicadamente el rostro del guardián del templo, plantándole de esa forma un beso que paralizó al centauro dorado. Instintivamente Aioros abrió sus ojos desmesuradamente, para luego cerrarlos lento, como quien se deja llevar por un agradable momento.
—¡Se trataba de un besito inocente, maja!
Intentó interrumpir Shura después de unos momentos. ¡Pero de eso nada! Pues por la manera en la que los jóvenes habían prolongado su inocente beso, todo indicaba que incluso se habían olvidado de que tenían espectadores. El de capricornio a duras penas contenía una risa traviesa, pero cuando vio como Aioros le hacía señas como diciéndole "¡Vete!" el cabrito no pudo más que estallar en carcajadas.
—Ejem...
Por supuesto que, Shura no era el único que podía intentar detenerlos. El camarógrafo carraspeó de nueva cuenta, aunque su esfuerzo por interrumpirlos se dio en vano. No fue sino hasta que al par les pareció imposible seguir con la acalorada hazaña, debido a la falta de aire, cuando finalmente se dieron tregua. La reportera, a pesar de no estar muy convencida, fue la primera en separar sus labios de los del arquero. Claro está que… ¡Para separarse de Aioros se tomó su dulce tiempo! Esta jovencita tonta no era ¡Efectivamente, si no todos los días tenía la fortuna de besar a un hombre con porte de semidiós!
—¡Ahora sí llévame al cielo Dios mío! ¡Ya me puedo morir en paz! O mejor deja que este semental griego me lleve -pensó extasiada la reportera antes de abrir los ojos-
Ambos jóvenes se mantuvieron unidos por aquel inesperado abrazo. La reportera, a pesar de sentir que sus piernas la harían colapsar en cualquier instante y mariposas revoloteaban por su estómago, no podía más que contemplar los bellísimos ojos del arquero. El de Sagitario, por su parte, continuó asiendo delicadamente a la joven por la estrecha cintura, sintiendo su corazón galopando descontroladamente, y de igual manera, enfocando su vista en la hermosa reportera.
—Hola -atinó a decirle en un suspiro, visiblemente arrobado por Drew-
—Hola… -respondió ella con la misma expresión soñadora y un tanto embobada-
—¡¿HOLA?!
Ese inoportuno era Shura, partiéndose de la risa. Ambos jóvenes se giraron automáticamente a encarar al dueño de la burlona voz, encontrándose así a un Shura observándolos con expresión pícara, divertido a más no poder.
—Pavlickova, ¡¿grabaste eso?! -cuestionó abruptamente la reportera para sorpresa de ambos guerreros-
—Por supuesto que no lo grabé
—¡Maldita sea, Pavlickova! -Drew dio un pisotón reflejando su frustración ante tal negligencia- ¡Sólo tenías un trabajo! ¿Ahora cómo sabré que ese beso fue real? -se lamentó ella teatralmente, causando el alivio de Aioros y que el camarógrafo la viera resentido-
—Si no lo grabé fue meramente para proteger nuestro pellejo, ilusa. ¿Qué tal estos nos demandan o se quejan por lo que acabas de hacer?
—No tengo absolutamente nada de que quejarme -respondió el arquero casualmente, para después sostenerle la retadora mirada al camarógrafo-
—¡No, como se va a quejar! -otra vez Shura, tratando de interrumpir el momento incómodo entre los dos hombres- Si usted, señorita, ha sido la primera en besar al santo de sagitario
Y de esta manera era como Shura acababa de fracasar como cupido del santuario.
—¡Válgame! Entonces tiene talento innato -se afirmó la asombrada reportera en voz baja-
—¡Shura, por favor! En primer lugar, ese dato obviamente no es correcto.
Señaló presto el centauro con sonrisa arrogante, como si tal declaración le causara gracia. Drew volteó a verlo sin esconder un dejo de desencanto, pues ya hasta se había ilusionado con ser la primera en probar los irresistibles labios del arquero. ¡Pero en fin! ¡Lo bailado nadie se lo quitaba! Y ella se sentía victoriosa. La reportera se encogió de hombros para restarle importancia.
—Muy bien, muy bien. -concordó Shura, una vez a la par de los jóvenes- Quizás exageré en esa parte, pero en lo que no le miento es que aquí mi compadre nunca ha tendido novia y actualmente se encuentra soltero y listo para el enganche -y el de capricornio le guiñó el ojo a la reportera, sonrojándola a ella y de paso al guardián por ser entrevistado- ¡Al ataque chavales!
Con ello el de capricornio le dio un empujoncito a la reportera, enviándola en dirección de Aioros, de manera que esta volvió a estrecharse en los brazos del sonrojado arquero.
—¡Shura! -renegó Aioros, persiguiendo acusadoramente con la mirada a su amigo, quien ahora se marchaba de lo más campante-
—No tienes por qué agradecérmelo Aioros... -alcanzó a responder el de capricornio antes de llegar a la salida de sagitario- ¡Todo sea por que te quiero mucho, compadre!
—Usted disculpará caballero…
Interrumpió de nueva cuenta la reportera, aún estando peligrosamente cerca del santo dorado a causa del empujón arremetido. Drew le mostró una hermosa sonrisa que relajó el ambiente del recinto y así se separó a duras penas del arquero.
—Verá, resulta ser que su compañero Shura de Capricornio me acaba de informar, que la única mujer con quien usted ha tenido una relación es con su diosa.
Aioros izó una ceja, confundido a más no poder por el inesperado comentario de la reportera. Cierto que nunca le habían entrevistado, pero ¿Así era como iba a comenzar su entrevista? Su interrogante no tardó en ser respondida, pues Drew le acercó su fiel grabadora al arquero para documentar la respuesta.
—¿Cuándo se da el romance entre ustedes? -prosiguió ella como si tal especulación fuera la mismísima verdad- ¿Se desenvolvió algo así como en la película The bodyguard?
Aioros prácticamente escuchó un grito digno de película de terror de bajo presupuesto en su mente.
—¡¿Romance?! -escupió con una mezcla de horror y repulsión en su voz- ¡Pero si ese es…! –el arquero se detuvo en el acto, percatándose de que estaba apunto de delatar a cierto Pegaso- Nadie, no me haga caso. ¿De casualidad grabó lo que dije?
—Y también lo escribo
—¡Rayos!
—Venga ya, caballero de Sagitario. Estaba a punto de mencionar la identidad del otro caballero enamorado de su diosa, no se me ponga nervioso ahora, que estamos en confianza.
Drew le guiñó el ojo, queriéndoselo ganar con sus encantos. Pero el de sagitario era fuerte y no se dejaría enredar por la alebrestada dama… otra vez. Negó enfáticamente con la cabeza y ella entrecerró los ojos, aceptando su derrota no de muy buena gana.
—Ya veo, entonces ¿Qué decía de un triángulo amoroso?
—¿¡Qué!? No, no. Es que yo… ella… ¡Si tan sólo es una adolescente!
—¡Pederasta!
Aioros volteó a ver a Pav con cara de quererlo atravesar con una flecha. Pero como recordó que el que se enoja pierde; no le quedó más remedio que respirar profundamente para tranquilizarse.
—¡Eres un morboso Pavlickova!
Claro que a diferencia de Aioros, Drew no era tan paciente, ¡Menos si se trataba de su talón de Aquiles aka: Jan Pavlickova! La reportera no iba a quedarse callada sin defender al centauro dorado. Ella aún no perdía las esperanzas en la integridad del apuesto arquero.
—Debe haber una explicación razonable a todo esto… ¿cierto? -y Drew volteó a verlo con ojitos suplicantes-
—¡Por supuesto que la hay! -refutó Aioros-
—Vayamos por partes. Mire, Shura comentó que usted nunca había tenido una relación con alguna otra mujer que no fuera su diosa. -Aioros asintió, atento a la explicación de la joven- Y puede o no que yo me apresurara a interpretar que eso significaba la existencia de un romance de por medio -dicho esto entre dientes, meneando la mano como para restarle importancia- Cuando el caballero me pidió que le robara un beso, por tal razón, deduje que era porque usted estaba encaprichado en ese amor imposible, y yo quizás podía ayudarle. ¿Ya sabe?
Drew terminó de recontar de la más casual, no se esperaba que Aioros la observara aún con más confusión que al principio de su aclaración. Entonces la reportera comprendió todo, el caballero de capricornio la había engañado ingeniándose ese lio para que ella terminara robándole un beso al caballero. Sintió como ella misma palidecía lentamente por la vergüenza.
—¡Usted en realidad no sabe! -soltó horrorizada, y Aioros sólo negó con la cabeza, dándole la razón a la chica- Aparentemente su compañero me engañó con sus declaraciones para convencerme a robarle un beso. Discúlpeme, igual también es mi culpa por andar de pronta atando cabos -confesó apesadumbrada-
—Por qué será que no me sorprende… -para toda respuesta, Drew le arrojó su mortal lápiz a la cabeza-
—Ya me estás colmando la paciencia Pavlickova -le señaló amenazadoramente- limítate a hacerla como camarógrafo. Además, el caballero tampoco especificó del todo… y uno que es periodista se va buscando drama en las historias… ¡Al menos ya verifiqué!
—Menos mal que lo hizo después. -mencionó Aioros como quien no quiere la cosa- Me da la impresión de que usted es de quienes saben perfectamente que hacer en caso de emergencias, pero dos días después de ella…
Comentó el arquero burlonamente, cruzándose de brazos. Esperando la inminente reacción de la reportera, observándola de reojo. Al ver la contrariada e indignada expresión en Drew no pudo más que reír, con ello aligerando el ambiente del salón. Para Aioros la confusión no implicaba problema alguno, o al menos no uno que perjudicara a la dama ¡Otro destino muy distinto pintaba para Shura! Pero ya tendría su tiempo de ajusticiarse al cabrito en otro momento.
—Aunque quizás tenga razón en ello -confesó la reportera rodando los ojos al cielo- En fin, habiendo dicho esto, no me queda más que disculparme por mi atrevimiento.
Terminó de hablar jugueteando nerviosamente con sus dedos, enfocando su mirada al suelo, pues pocas eran las veces que la revoltosa reportera podía sentirse apenada. Pero teniendo a semejante manjar de hombre frente a ella, valía más excusarse de todo pecado y empezar la entrevista con el pie derecho.
—Como dije, no tengo absolutamente nada que reprocharle por ese beso, señorita.
Inesperadamente para Drew, Aioros juguetonamente revolvió sus cabellos, con ello dándole a la reportera un aspecto de borrego despeinado. ¿Qué diantres acababa de ocurrir? Pensó la reportera de lo más contrariada, pues ella podía jurar que minutos antes el santo de sagitario incluso parecía estar interesado en ella. ¿Y de pronto la despeinaba como si fuera una chiquilla? ¡Que diablos! Ya sabía ella que aquel beso había sido demasiado bueno para ser verdad. De nueva cuenta maldijo a Pavlickova por no grabarlo. Sin más remedio, suspiró resignada para retomar nuevos bríos y proseguir con la entrevista del arquero. Poco sabía la dama que, en eso del flirteo, para Aioros de sagitario todo se daba como un estira y afloja.
—Acompáñenme por favor, podemos tener la entrevista en mi cocina, es bastante amplia y… -pero antes de que Aioros terminara, el mismo se interrumpió para apreciar como Drew aspiraba, incluso cerrando los ojos, para deleitarse con el reconfortante aroma- Parece que el café está casi listo
—Cafecito…
Fue todo lo que necesitó decir la reportera para dar a entender cuanto necesitaba del delicioso y energizante líquido. Aioros sonrió por aquella reacción tan genuina, la cual hasta le pareció adorable. El considerado santo de Sagitario imaginaba que la joven debía estar ya cansada con tremenda subida por el Santuario. No les vendría mal aprovechar la entrevista para tomarse un café, y si todo salía bien para el arquero, quizás ese sería el primero de muchos.
—Está de suerte entonces, a mi el café me queda delicioso
Drew mordió su labio inferior, nuevamente quemándose por dentro ante aquella tentadora elección de palabras. "Seguramente lo haría exquisito... el café ¡Y otras cosas! ¡Preciosón!" Pensó la alebrestada reportera, ya abanicándose con la mano. Sacudió la cabeza efusivamente para eliminar esas ideas pecaminosas que comenzaban a ocurrírsele sobre el arquero.
—¿Se encuentra bien?
—De maravilla -aseguró fingiendo naturalidad, incluso levantando ambos pulgares para interponer distancia entre los dos- Lo sigo a la cocina por ese café… -
Aioros asintió animado, señalando el camino.
IV
Una vez en la amplia y elegante cocina del centauro, Aioros se dispuso a servirles café. ¡Si! Inclusive al gruñón de Pavlickova; aunque más porque el santo de sagitario era de impecables modales y ante todo era un perfecto anfitrión. Claro está que este detalle, a Pav se le antojó sospechoso. Seguro ese niño bonito y fortachón le envenenaba el café para tener el camino libre con la reportera. ¡El crimen perfecto! Ni loco, primero se aguantaba la tremenda sed que se cargaba justo en ese momento, pues ni un vaso de agua le confiaba al centauro. Preferible eso a que lo asesinaran. ¡O peor, dejar al par solos!
—Tenía razón, este café es sublime -comentó la reportera honestamente después del primer sorbo, a lo que Aioros sonrió complacido- La única desventaja del café es que me empañan los lentes…
Drew se retiró sus empañados lentes y los escrutó haciendo un gesto curioso antes de limpiarlos. Pero el santo de sagitario, siempre un paso adelante, estiró su mano hacia la reportera y asintió levemente.
—Permítame… -Aioros pidió amablemente antes de proceder a ayudarle a limpiar sus lentes. Detalle que le encantó a Drew a tal punto, que incluso consideró el jamás volver a contaminar los lentes tocados por el caballero- Y dígame, señorita Drew -continuó Aioros con naturalidad, regresándole las gafas a la reportera-
—No hay necesidad de ser tan formal -pidió riendo después de darle otro sorbo a su café- Puede llamarme sólo Drew
—Lo haré si usted también me llama por mi nombre -para toda respuesta la reportera alzó un tanto su taza de café como diciendo "salud"-
—Me parece perfecto, Aioros -concluyó Drew con un giño que inesperadamente hizo sonrojar levemente al centauro-
—Además del café, ¿Qué más le gusta? No sé, ir al cine, bailar…
—¡Oye Rambo! Es ella quien debe hacerte las preguntas a ti. ¿Si captas?
Rambo, es decir, Aioros dirigió una mirada descuartizadora al camarógrafo. Ese hombre tenía hasta suerte que no tuviera sus flechas cerca y que además de eso Aioros fuera piadoso como para perdonarle la vida a un pobre mortal como él. Cabe aclarar que la irritación del arquero en esa ocasión era más por la comparación con el personaje de acción que por haberle interrumpido en su flirteo.
—Si para esas vamos, entonces tu deberías hacerla más como camarógrafo y dejar de interrumpir. -amedrentó Drew, nuevamente al ataque. Señalándole amenazadoramente al hombre tras la cámara- Déjame hacer mi trabajo. ¡Segundo aviso, Pavlickova! Me vuelves a interrumpir mi entrevista y te aviento con una silla.
—¡Pero si yo…!
—¡Ya! Agradece a tu ángel guardián que le tengo más respeto a la silla, sino te la aventaba de una vez.
Aioros apretó disimuladamente sus labios para no reír por el comentario de la reportera. ¡No fuera a ser que también a él le quisieran dar un sillazo! Ahí si ni como regresárselo a una dama. Para el criterio del arquero, el angelical rostro de la reportera era engañoso, ya que no se imaginaba que alguien tan carismática también pudiera ser tan brava; aunque eso sorprendentemente le atraía al centauro. Por su parte, Pav rodó los ojos al cielo y repitió la advertencia de la reportera, ridiculizando su voz en el proceso. Drew volteó hacia Aioros con rostro acongojado, verificando con ello si el centauro se había asustado con su espontanea reacción; como respuesta el arquero negó con expresión despreocupada.
—Siento que haya visto eso, pero Pav tiene una habilidad especial para sacarme de mis casillas.
—Imagino debe ser difícil trabajar con tu… exnovio -comentó el centauro enfatizando la última palabra, mirando a la cámara. La reportera hizo como una mueca de dolor y se encogió de hombros-
—Mejor continuamos, ¿vale?
—Soy todo suyo
—De eso pido mi limosna, cuero
—¿Cómo dice?
La pícara meneó la mano, ignorando la pregunta de Aioros; sin embargo, repentinamente reparó en ciertas palabras que le guiaron a mirar con más detenimiento al castaño. Drew ladeó ligeramente la cabeza, como queriendo encontrar sentido a lo que su cerebro maquinaba y Aioros, por su parte, imitó el gesto de la reportera con expresión divertida.
—Perdone, pero es que el cabezotas tiene razón. Usted se parece mucho…
—¿¡A Rambo!? -soltó sin reprimir su sorpresa. Ella sonriente de oreja a oreja le negó- ¿Entonces…?
—No, no a Rambo ¡A Hércules! -apuntó Drew, emocionada- ¿Alguna vez le han dicho que se parece al protagonista de la película de Hércules? Tienen cierto parecido. Aunque, usted está más delgado -la afable expresión de Aioros cambió radicalmente por una más seria... ¡Seria, mismo Camus de Acuario!
—¿Delgado, yo?
Soltó ofendido, con tanta dedicación a sus entrenamientos para estar en optima forma, lo último que se esperaba era que le llamaran así. Drew hizo una mueca como quien ha metido la pata, por lo que en el acto se apresuró a llevar su mano al brazo del arquero para disculparse. Aunque en lugar de hacer lo propio, la reportera se distrajo al sentir la increíble musculatura del noveno santo.
—Hola bíceps… -ronroneó enfocada en el área que palpaba-
—¿Disculpe? -Aioros sonrió de medio lado por el salvaje sonrojo que apresaba a la reportera- ¿No decía que yo era delgado?
—¿Y cómo dice que es que lo conoce? -se limitó a responder ella para cambiar la conversación y distraerse del ardor que le causaba su rostro-
—No estoy seguro que pueda revelarle tal detalle. Esto es una exclusiva que no se comparte... -Drew estaba a punto de repelar- Sólo por que me agrada, le contaré...
—¡Uh, cuénteme!
—Pues este... Hércules -dijo, dudando si en verdad se merecía el apodo- En realidad se llamaba Godofredo. Pero eso no importa, supongo que le terminó gustando "Herc" como nombre artístico. En fin, Godofredo fue mi contemporáneo cuando yo era aprendiz de caballero dorado -Drew casi estrella su quijada en el suelo sin poder creerlo- ¿Quiere adivinar por cuál armadura peleó?
—No me diga que... -Aioros asentía mecánicamente, con expresión satisfecha a lo que estaba a punto de revelar-
—Hércules peleó contra mí. Y así de delgado como me ve... -Sagitario sonrió divertido al desatar nuevamente el sonrojo en la abochornada reportera- ¡Lo hice papilla!
—¿Y después? ¿Qué pasó con Godo...? ¡Hércules!
—Se retiró del Santuario, muy convencido de que no era vida para él. Después de su salida no volví a saber nada de Godofredo. Hasta que un día, durante nuestra matiné semanal de películas Disney... ¡La cual sólo tiene como función preservar la infancia de Kiki! -Drew le miró entrecerrando los ojos, pues aquella declaración se le había antojado un tanto sospechosa- Mu terminó rentando esa película, y grande fue nuestra sorpresa cuando vemos a Godo como protagonista. Pero, más grande fue mi sorpresa al ver que traía una bandita ¡Como yo! ¡Me había robado mi bandita! -el santo chasqueó los dedos- Debí haberle puesto copyright Aioros...
—Es que esa bandita no ayuda mucho...
Drew apretó sus labios para no reírse, pues las palabras del arquero sugerían que estaba molesto, pero su rostro indicaba que hacía un esfuerzo descomunal por no reírse.
—Entonces me la quito, igual estaba buscando un cambio de look -Aioros retiró rápidamente la bandita de su cabeza para luego alborotarse el cabello- ¿Qué tal?
—¡Oh sí! Ya se ve muy diferente -le aseguró ella, igual de divertida que el santo- ¿Qué está haciendo...? -su risa se detuvo abruptamente, viendo con mucho interés como Aioros enredaba el listón rojo en su muñeca-
—Vamos a darle otro uso a mi ex-bandita ¿Le parece? La convertiremos en pulsera.
—¡Mi primer suvenir de las entrevista! -comentó entusiasmada contagiándole la sonrisa al de sagitario- Sin contar las ampollas que seguro me saldrán por subir tantas escaleras
—Vaya, entonces es un honor
Drew lo miró de medio lado. ¿Sería que tanto porrazo en la cabeza comenzaba a afectarle? ¿O quizás su alterada imaginación le estaba jugando una treta? Porque casi podía asegurar que su entrevistado estaba… "¡Nah! Alucinaciones mías" pensó tajantemente la reportera, asintiendo con severidad, continuando sus pensamientos. "Con la suerte que me cargo, esto termina como cuando entrevisté a Ricky Martín. Muy coqueto, muy coqueto... ¡Y seis meses después se declaró gay!"
—¿¡Por qué!?
—¿Porqué, qué? -Drew sacudió la cabeza notando que sus audibles pensamientos asustaron al arquero-
—¿Por qué... no me cuenta a qué habría hecho usted de haber pasado por el mismo destino que su excompañero? ¿A qué hubiera dedicado su vida de no ser caballero ateniense? -Aioros frotó su barbilla como para reflexionar un poco más, aquella era una pregunta la cual jamás había ponderado- ¿Considera que existe algo más a lo que le hubiera gustado perseguir?
—Verdaderamente me apasiona servir a los demás. Quizás, de no haber sido santo de Athena hubiera sido… médico.
La reportera anotó la determinante declaración ávidamente en su libretita. No sin antes anotar mentalmente "yo sí te dejaba tomarme… la presión"
—Pensándolo bien, quise decir, bombero
Drew tachó lo antes escrito en el acto, para anotar prontamente la corrección a la par que la pícara pensaba, "pues que vengan los bomberos, que me estoy quemando…"
—No, no. Quiero decir… sabe qué señorita, déjelo así. Es verdad que nunca he reflexionado sobre alguna otra vocación para mi, pero tengo la convicción de que esto es porque no puedo imaginarme haciendo más nada que no fuese proteger a nuestra diosa Athena. Mi vida entera está y estará siempre dedicada a su servicio. Aunque eso implique vivir de un modo poco común, o sacrificar ciertas experiencias que cualquier otro individuo pueda experimentar.
—Como ser el padre de mis hijos...
Musitó ella sin que Aioros lograra escucharle. La reportera asintió, completamente fascinada ante las sinceras palabras del arquero. Súbitamente recordó las palabras de la anterior entrevista en el templo de Leo y rebuscó ávidamente en paginas anteriores sus comentarios.
—Esto me recuerda, cuando entrevisté a su hermano menor, el caballero de Leo, comentó detalles bastante interesantes sobre usted
—¿Cómo qué? No crea todo lo que dice mi hermano, Aioria puede ser un tanto dramático, o exagerado, ¡O ambos!
Aioros se apresuró a explicarse, temiéndose que su hermanito se le hubiera ido la boca, quejándose de las bromas que de vez en vez el arquero le jugaba como digno hermano mayor.
—¿Entonces no es verdad que él lo admira a sobremanera? ¿O que usted es uno de los santos más venerables de la orden? -Aioros se golpeó levemente la frente con la mano, sintiendo sus mejillas arder un poco-
—Esto… esa es una declaración muy personal de mi hermano. No creo que yo pueda decirle confiadamente "Si, por supuesto que soy el más venerable." Yo admiro a todos mis compañeros.
—El caballero de Leo se veía muy convencido al mencionarlo, y además muy orgulloso de usted. -Aioros inconscientemente se llevó una mano para sobar su cuello- también comentó que su momento más difícil como guerrero Ateniense fue, y lo cito "el momento en que decidí dejar de creer en mi hermano." Aioria se negó a elaborar en su respuesta, ¿podría explicarme a qué se refería con lo dicho?
Aioros sopesó tranquilamente aquella solicitud. ¿Qué tan viable sería compartir algo tan intimo con una reportera? Sobre todo cuando aquel era un dato por demás increíble.
—¿Entonces, tampoco Saga le contó la historia?
—A menos que se refiera a la historia de que nació un minuto y diecisiete segundos antes que Kanon. Por que otra historia no me han contado. ¿Le importaría ser el primero?
Ante tal petición, no pudo evitar pensar si sería conveniente el compartir aquella tragedia.
—Todo ocurrió hace trece años…
Y de esa forma Aioros comenzó a relatar la historia que todos conocemos. Dónde un santo es poseído por la ambición, una recién nacida es desterrada de su santuario, y un valiente adolescente renuncia a su vida con tal de salvar a quien había jurado proteger.
—No tuve más opción que protegerla sin atacarlos. Sabía que tiempos difíciles se aproximaban para la orden de Athena, y por ello se necesitaba toda la ayuda posible. Mi deber era sacrificar mi vida para salvar a la bebé. Incluso si aquello significó que me estigmatizaran erróneamente como un traidor, o me obligara a abandonar a la única familia que tenía en el mundo.
Aioros terminó su desgarradora historia, la cual había narrado no sólo con la mayor serenidad, sino hasta revelando genuina empatía por Saga y Shura. Pero especialmente por Aioria, pues le atormentaba el hecho de haberle faltado a su hermano menor cuando este más le necesitó en su niñez.
—Ha vivido una historia tanto terrible como asombrosa… -soltó la reportera en un hilo de voz- No sé qué decirle en este momento, pero le agradezco que lo haya compartido conmigo.
—¿Se encuentra bien?
El de Sagitario preguntó para asegurarse del estado de su entrevistadora, ya que a esas alturas de la narración, la joven sólo atinaba a apretar los labios con evidentes ojos vidriosos. Drew asintió rápidamente, a la par que se llevaba la mano al rostro para apretar el tabique de su nariz y así desviar las traicioneras lágrimas que amenazaban con desbordarse en cualquier momento.
—¿Me permite un segundito?
Drew solicitó, dejando a Aioros con la palabra en la boca, pues la reportera ya se había disparado a paso de maratonista olímpico rumbo a la salida del templo. A la abrupta salida de la reportera, el camarógrafo enfocó el angustiado rostro del arquero, quien no había despegado su mirada de la misma ruta por la que había salido ella. Pav rodó los ojos al cielo y resopló. ¿Qué tenía Aioros que él no? Inmediatamente se arrepintió el pensar aquello, pues al contemplar lo que la cámara grababa, tenía una evidente respuesta. A pesar de la consternación plasmada en el rostro del de sagitario, sus facciones seguían siendo tanto bellas como masculinas, sus ojos claros resplandecían, e incluso sus cabellos castaños que se acomodaban desenfadadamente complementaban su rostro a la perfección. ¡Ya me llevó el que me trajo! Se lamentó mentalmente el camarógrafo, para su mala suerte hasta él mismo concordaba con que no era rival para el centauro dorado.
—Seguro se fue a llorar. Siempre es la misma cantaleta cuando una historia le conmueve -dijo Pav sin pensar, un tanto hastiado, ganándose la severa mirada de Aioros- Ella bien sabe que mostrarse así de vulnerable no la llevará muy lejos en esta profesión. En el futuro va a escuchar peores historias. ¿Y qué hará entonces?
—¿Y a usted le parece que lo más sensato es desmotivarla?
El de sagitario refutó sereno, aunque evidentemente a la defensiva. Antes de que el camarógrafo siquiera pudiera elaborar una astuta respuesta, Aioros ya se había retirado del enfoque de la cámara.
-V-
—No llores, no llores, no llores…
Se repetía mentalmente la mortificada reportera, tratando de concentrar su atención en el majestuoso paisaje que facilitaba la entrada del noveno templo, y enfocándose en respirar lenta y profundamente. La reportera se sentía avergonzada por su evidente y descolorada reacción al escuchar las declaraciones de Sagitario. Pero esa historia compartida por el guardián de Sagitario era por demás trágica. Drew no podía ni comenzar a imaginarse el sacrificio y dolor que debió haber pasado aquél hombre; sin embargo, innegablemente podía sentirse conmovida por el relato de Aioros. El sacrificio de su propia vida, y la entrega a sus principios, aun cuando aquello le trajo tanta desgracia a él y su familia, lo cual únicamente reforzaba que el santo dorado de Sagitario era la personificación de la valentía. Repentinamente, una varonil voz se escuchó a sus espaldas, haciéndola respingar levemente. Temió encararlo en ese momento, o que incluso el santo caminara hasta a ella, pero para su sorpresa, él permaneció a sus espaldas.
—No esperaba que reaccionara de tal forma al compartirle mi historia, lo lamento…
La reportera apretó los puños sintiéndose un tanto frustrada. Genial, el hombre quien le había compartido una devastadora historia ahora estaba intentando reconfortarla a ella, ¡Cuando debía ser del otro modo! Quiso contestarle para persuadirle a creer que se encontraba bien, pero inútilmente pudo formular palabras al estar utilizando todo su autocontrol para no echarse a llorar como Magdalena.
—¿Será que le puedo contar algo completamente confidencial?
Por el repentino y serio tono en la voz de Aioros, la joven no tuvo más remedio que asentir. Ahora se sentía sumamente inquieta ¿Qué seria aquello tan importante a punto de revelarle el arquero?
—Aunque claro, esto debe quedar como un dato extraoficial…
Para toda respuesta a la juguetona condición del arquero, la reportera gruñó instintivamente, desatando una carcajada en el de Sagitario e inevitablemente contagiándola a ella misma a reír. Después de ese momento que aligeró el ambiente, Aioros nuevamente comentó con serenidad…
—A estas alturas ya debe haberse dado cuenta que nosotros no podemos darnos el lujo de mostrarnos vulnerables. Al ser guerreros siempre debemos mantener un temple infranqueable, no mostrar misericordia, así es como se consigue derrotar a cualquiera que imponga una amenaza. Sin embargo, considero que cuando uno demuestra empatía, se revela una habilidad para ponerse en el lugar de la persona afectada y comprender un poco más su sufrimiento. Y creo que sentir compasión por el prójimo, lejos de mostrarle débil, verdaderamente requiere de valor. Pero sobretodo, habla de la grandeza de espíritu y nobleza. Una persona que es capaz de sentir esto jamás debería avergonzarse por poseer tal cualidad.
Terminó de decir Aioros, aquello último delatando algo de complicidad en su voz. Casi como si incluso estuviera refiriéndose a ella. La reportera lo encaró, aún con su expresión visiblemente alterada, y el santo de Sagitario se limitó a sonreírle genuinamente para confortarla, sin que ella se sintiera humillada por su reacción.
—Me parecen muy atinadas sus palabras -y la reportera le regresó la sonrisa de buena gana y nuevos bríos- Pero… ¿Qué le parece si renegociamos eso de que sean extraoficiales?
-VI-
La fascinación de Drew por el legendario Aioros de sagitario no terminaba. Aquel breve momento compartido entre ellos le había enternecido a ella. Estaba segura de que a medida continuara con la entrevista, encontraría más cualidades en el castaño. Aioros era gallardo, noble, afable, sensible... La joven suspiró soñadoramente, completamente embelesada por el guardián de la novena casa, cuando ya estaban de nueva cuenta dentro del lugar donde completaban la entrevista.
—No puedo creer que te haya sucedió todo eso siendo tan joven...
Fue ahí cuando Drew reparó en ello. Haciendo uso de sus amplios conocimientos en cálculo avanzado, y al ritmo de "dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho, y ocho..."
—¡DIECISEIS!
—¿Qué?
—¡Tiene dieciséis años! Murió a los dieciséis...
—En realidad tenía catorce
—¡Maldición! Por eso nunca me gustaron las matemáticas -nimiedades eran sus fallidos cálculos a comparación de la conclusión a la que acababa de llegar la reportera- ¡Virgen de la macarena! -dijo con la voz rota por la emoción- ¡La pervertida fui yo!
—¡Claro que no! -Aioros reía a carcajada limpia, atrayendo la atención del mortificado rostro de la joven- ¿Acaso me veo como un adolescente de catorce años?
—¡Que va! ¡Ya hubiera querido yo estar así de desarrollado en mi pubertad!
—O a esta edad… -susurró Aioros, como no queriendo que el camarógrafo lo escuchara-
—¿¡Qué dijiste Rambo!?
—Que morí a esa edad, Palillo. Digo, Pavlickova -Aioros tosió disimuladamente para ocultar sus ganas de reír- Por eso incluso luzco más joven que mi hermano menor. Aunque en realidad tengo veintiocho años, al igual que Saga y Kanon. ¡Somos los más grandes de la orden! Salvo por Dokho y Shion, claro. A ellos ni quien les gane. -Drew pronta quiso escribir aquello- ¡Epa! ¡No incluya eso último! -se le adelantó a la chica, quien chasqueó la lengua- De otra forma pondrás mi integridad física en peligro.
—Ok, ok… Tiene veintiocho, le creo. Pero únicamente por que conocí al caballero de Libra, de no ser por ello... ¡Sería imposible darles crédito a sus palabras! Aunque, después de ver a Aioria... aquí entre nos. Concuerdo con usted, se ve un poquito más... desgastado que usted.
El de Sagitario rio con más ganas todavía. Si su vanidoso hermanito oía eso, se moría de un coraje.
—Usted más bien parece su hermano menor. Viéndolo con más detenimiento, es increíble cuanto se parecen. Casi como si fueran gemelos, ¡No me cabe la menor duda de que son hermanos!
—Pero yo me veo más joven
La forma en que Aioros lo tarareó, a la vez que hinchaba el pecho cual niño orgulloso, le robó una risita a la reportera.
—Volviendo al tema anterior, ¿Qué es lo que lo motivó a ser un guerrero de Athena?
Aioros sonrió, no necesitaba pensar esa respuesta así que contestaría con el corazón en la mano
—Le cuento, si promete no llorar…
Drew gruñó para toda respuesta ¡Primero iba a pasar el cometa Halley, antes de que ella volviera a llorar!
—Fue precisamente por Aioria. Quedamos huérfanos siendo muy pequeños. Quizás yo tenía apenas unos cinco años. Sin más familia, únicamente nos teníamos el uno al otro. Por lo tanto, decidí que debía convertirme en un buen ejemplo para mi hermano menor, que lo protegería a toda costa, hasta que el muy necio pudiera valerse por sí mismo.
Drew asintió con los ojos cerrados, pues nuevamente las palabras del centauro eran no sólo honestas, sino conmovedoras.
—Y fun… -carraspeó, maldiciendo mentalmente a su traicionera voz que se le vino a quebrar por la emoción al último minuto- ¿Funcionó?
—A veces puede ser muy terco, incluso orgulloso. ¡Nadie como Aioria para hacerme perder la paciencia! Y mire que tengo mucha. Sin embargo, en los años que no estuve se convirtió en un hombre honorable, uno del cuál estoy también muy orgulloso. -La entrevistadora sonrió complacida-
—Hablando un poco más sobre su vida cotidiana, ¿Cómo luce un día normal para el caballero Aioros de Sagitario?
—Un día normal, generalmente empieza a las cinco de la mañana. Me gusta ir a donde a Mu, la vista desde ahí a mi parecer es la más privilegiada para apreciar el amanecer. Luego comienzan las clases de samba de Aldebarán. Seguido por entrenamiento con los gemelos, clases de cocina italiana, cortesía de Máscara Mortal, claro está. Por extraño que parezca, para hacer lasaña, nadie como Cáncer. Después de mis clases de cocina, voy a almorzar al templo de Leo. He ahí por qué mis clases de cocina, de no ser porque Marín y yo alimentamos al gatote este ya hubiera muerto de inanición. ¡Sus guisos son incomibles! No sé si Shaka fue el responsable de enseñarlo a cocinar.
—Golden Boy es un tremendo… -Aioros arqueó una ceja, pausando su relato al notar el entusiasmo con el que la reportera mencionaba al santo de virgo-
—Ya veo, de modo que prefiere a los rubios…
—Que va, Drew no discrimina. ¡Le gustan todos!
—¡Pavlickova! -chilló la reportera, considerando que sería más propio si la partiera un rayo- Eso no es cierto Pav, no todos me gustan. Por ejemplo, difamadores como tu, no son mi tipo. Además, yo sólo apreciaba el trabajo artístico de Gold… ¡El caballero de virgo!
—¿Entonces se declara leal fan de Golden Boy?
¡Touché! Drew observó incrédula al de sagitario, quien sonreía de medio lado. Al parecer el centauro se estaba divirtiendo demasiado a costa suya, pero eso ella tampoco lo permitiría por mucho tiempo.
—Caballero, parece que se ha olvidado que aquí la que hace las preguntas soy yo. A menos de que ya haya pensado en otra profesión y quiera hacerme la competencia como periodista… -la reportera sintió como si un bombillo se encendiera en su cabeza, y le sonrió con suficiencia al arquero- ¿Podemos por favor enfocarnos en el entrevistado de nueva cuenta? -Aioros subió sus manos al cielo a modo de rendición- Siendo que su compañero de Virgo se prestó para servir como modelo de medio tiempo. ¿Consideraría usted hacer lo mismo?
—¿¡Yo!?
—Claro, ¿Porqué no? Estoy segura de que sus admiradoras estarían fascinadas -y le guiñó el ojo al sonrojado arquero-
—Nada de eso, que yo sepa no tengo admiradoras -a pesar de la seguridad con la que admitió aquello Aioros, la expresión de la reportera delataba que ella no estaba muy convencida de ello- ¿Y qué tal usted? Imagino que usted sí tendrá un séquito…
—¡Así que te tocará formarte, sargento sagitario!
—¡Pav! ¿¡Que rayos!? -Drew miró fijamente la cámara haciendo una señal como si cortara su cuello con la mano- No le haga caso. Nos estamos desviando mucho, y lo que me contaba era muy interesante. Por favor prosiga, prometo que esta vez nadie le interrumpirá
—Y si rompe su palabra ¿Qué gano yo?
—Mi… ¿eterno agradecimiento por colaborar afablemente en su entrevista?
—Yo pensaba que quizás algo un poco más interesante, no sé quizás que me adelante un poco más en la fila…
—¿En la fila de qué? ¿Del orden zodiacal? Digo, sé que su casa es la novena, pero no creo que haya ningún problema si la pongo a usted primero en el artículo
Respondió un tanto ingenua, Aioros e incluso el camarógrafo (sin intención de indicar que ahora apoyara el flirteo del centauro.) rodaron los ojos al cielo a causa de la naturaleza despistada de la reportera.
—Olvídelo. En fin, como le decía, después de almorzar con mi hermano, lo sigo con una meditación en virgo. Ir a Libra a conversar un rato con el viejo maestro, luego ir a Escorpio a que Milo me enseñe sus estrategias en el póker; Shura nos acompaña también así que de ahí me pudo brincar hasta Acuario. La biblioteca personal de Camus es inigualable, cada tres días me presta un libro nuevo. Mientras lo termino suelo leerlo en su recinto, es bastante interesante discutir sobre libros con Camus. Casi finalizando el día le ayudo a Afrodita con su jardín. Finalmente regreso a mi templo al anochecer, y practico con el arco un rato antes de dormir. Muy rutinario, pero bastante ocupado. Eso es usualmente lo que ocurre.
—¡Que activo! Además, me doy cuenta de que trata de pasar los días con todos sus compañeros.
—Exacto, intento aprender lo más que puedo sobre cada uno de ellos, al igual que las cosas que me perdí en mi ausencia. Siempre estoy en movimiento, la vida es para eso. Ya descansaré cuando muera... otra vez.
—Suena a que, a pesar de que le gusta la estructura, dado a lo que comenta sobre su su rutina diaria, también una gran apreciación por los pequeños detalles de la vida -Aioros sonrió, internamente asombrado al percatarse de la precisión con la que la alebrestada reportera interpretaba sus palabras-
—Correcto. Debo de confesar que tengo una fascinación por experimentar nuevas experiencias; como aprender a andar en motocicleta, o hacer paracaidismo
—Ambas le encantarán cuando las haga, especialmente paracaidismo.
—¿Ya lo ha hecho?
—Por supuesto, es una de las experiencias más jubilosas que he tenido en mi vida. Hay lugares que ofrecen escenarios magníficos al descenso, pero nuestro Atenas nada le pide a Dubai.
—Buena recomendación, en realidad ese detalle no se me había ocurrido. En mi mente sólo imagino todo ocurriendo lentamente al tiempo que me aventuro al vacío con una canción épica de fondo como…
—¡Bohemian Rapsody!
Concordaron en perfecta sincronía tanto arquero como reportera, a lo que ambos rieron por la coincidencia para luego verse detenidamente. Aioros carraspeó de repente y Drew negó con la cabeza.
—Es una de mis canciones favoritas
—¡Mías también, pero que…! -Drew tosió para recuperarse un poco de su emoción- Y porqué es que no lo ha hecho, no será que es porque le da miedo…
—¡Que va! Si lo que estoy esperando es que Saga también se anime. Aunque con esa fobia que le tiene a las alturas, es más fácil que yo vuelva a morir.
—No comprendo cómo alguien puede hablar tan despreocupadamente sobre la muerte
—Considero que no siempre hay que tomarse la vida tan en serio. Y es que la vida es maravillosa, desafiante, e imperfecta a la vez. Los errores ocurrirán querámoslo o no y no queda más que aprender de ellos y continuar nuestro camino, pero siempre hay que dar lo mejor de si mismo.
La reportera asintió, embobada con el derroche de sabiduría del centauro.
—¿Y de verdad nunca ha tenido novia?
—Nunca -el caballero respondió sin pena- No me preocupa, yo soy de los que piensan que las cosas llegan a su debido tiempo. Mi esperanza es que cuando ella llegue, también me corresponda...
Cabe mencionar que Aioros enfatizó lo dicho con una mirada a cierta reportera, la cual hubiera derretido a cualquiera. Sin embargo, como la susodicha estaba muy concentrada tomando notas, ni cuenta se dio de ello.
—Estoy segura que no tendría problemas en encontrar a la indicada. Cualquier chica con sentido común caería rendida a sus pies
Comentó ella despreocupadamente, haciendo que Pavlickova gruñera por la forma en que Aioros le alzaba las cejas en señal de victoria.
—Ahora que lo pienso... ¿No querrá decir que...? ¡No! Una cosa no tiene que ver con la otra. -pensó la reportera, decidiendo que la mejor opción era preguntarle al buen Aioros- ¿Qué piensas del libro de Shaka?
—¿Cuál...? ¡Ay no, que no ese libro! -se dijo para sus adentros el de sagitaro-
—¿Y bien? -inquirió con sonrisa traviesa- ¿Cuál fue su contribución a la investigación de Shaka? Porque una cosa es que usted nunca haya tenido novia, pero otra es que nunca haya habido ninguna suertudota, digo, involucrada.
—Sin comentarios
—¡Válgame! ¿Esa es su última palabra…?
—Lo es.
—Creo entonces que ya tengo material suficiente para marcharme. Muchísimas gracias por su tiempo, caballero de Sagitario. No estaba mintiendo cuando dijo que usted era un placer -soltó riendo alegremente, encendiendo con ello las mejillas del centauro-
—No fue nada, espero le sea útil lo que hemos conversado. Disfrute el resto de sus entrevistas
Cuando los sonrientes jóvenes se estrecharon de mano a modo de despedida, ambos sintieron un leve latigazo de electricidad recorrerles el cuerpo. Detuvieron sus miradas unos segundos más, como para capturar el inesperado momento. Repentinamente, ambos jóvenes fueron abruptamente interrumpidos de su ensimismamiento, pues la sensual melodía de un saxofón hizo eco por todo el recinto de Sagitario.
—¿De dónde viene esa música? -comentaron ambos al unísono-
—¿Esa canción es… "Careless Wisper"? -preguntó curioso Aioros, más para él mismo-
Drew buscó con la mirada de dónde provenía tal romántica melodía sin encontrar nada. Pero Aioros instintivamente dirigió su acusadora mirada a una esquina de su sala.
—¡Shura!
—¡Me han pillado!
Soltó el angustiado capricornio, inmediatamente pausando su reproductor de música e intentado agacharse en un acto reflejo bajo la mesita en la que se resguardaba. Sin embargo, se había agachado tan prontamente, que acabó estampándose la frente contra la mesita.
—¡Demonios…! -comentó a la par que se salía de su escondite, sobando su abollada frente- Supongo que está de más esconderme ya, ¿no?
—¿Cómo que esconderte? ¿Pero qué crees que estás haciendo?
—Hagan como si no me hubieran visto, chavales
—¡Shura! Te he hecho una pregunta
—Pensé que te vendría de ayuda si supervisaba como se desarrollaba tu entrevista, Aioros
Se encogió naturalmente de hombros y el guardián del noveno recinto se limitó a negar con la cabeza, para inmediatamente reparar aterrado en las palabras del cabrito.
—¿¡Si supervisabas…!? -repitió un anonadado Aioros-
—Además, la música me pareció que le daba muy buen toque a su despedida. "Everybody loves somebody sometime, everybody falls in love somehow…" -canturreó a la par que se mecía con gracia de lado a lado, haciendo la forma de un corazón con los dedos, como encerrando en el a ambos jóvenes- ¡Ese momento fue pura magia! ¿A que sí, camarógrafo? No lo dejaste escapar esta vez ¿cierto?
—No. Lo grabé todo -se limitó a responder Pav, apretando los dientes del coraje-
—Shura, tenemos que hablar en este instante
Aioros se levantó de su asiento decisivamente para regañar a su amigo por seguir inmiscuyéndose. Pero, sobre todo, ¡Por estar espiándolo en pleno coqueteo!
—Ay que pena Aioros, me encantaría. Aunque creo que lo tendremos que posponer para otra ocasión -Respondió cantarinamente, escabulléndose del arquero para tomar por el brazo a la confundida reportera- Imagino que ya tenemos que empezar mi entrevista, ¿Me equivoco, señorita Drew?
—De hecho, está en lo cierto. -secundó Drew, dirigiéndose al centauro- Sí tenemos que comenzar pronto
—No se diga más, ¡No perdamos más tiempo! -y en el acto levantó a la joven, echándosela al hombro cual costal de papas- Con tu permiso, Aioros
—¡Shura, bájeme!
Alcanzó a protestar la reportera antes de que salieran del recinto en un movimiento rapidísimo. Aunque por su tono de voz, a Drew no le importaba mucho que el de Capricornio se la llevara de tal forma.
—¡Pero esta cabra me va a oír! -y se cruzó de brazos- ¿Qué se está creyendo? -entonces Aioros reparó en la intempestiva salida del de capricornio y reparó preocupado- Ay no, debí haber interferido para que no se llevara a Drew de esa forma
—Honestamente, no creo que le haya molestado eso a ella
Señaló Pav, quien veía al de Sagitario con cara de pocos amigos. Este le regresó la mirada con la misma intensidad.
—¿Se le perdió uno igual a mí, o qué tanto me mira?
Continuará en: "¡Olé!"
Queridos lectores, muchísimas gracias por leer! Espero la entrega de este capítulo haya sido de su agrado.
El capítulo original fue publicado en el 2011, pero en honor a las fans más fieles y fieras del legendario y gallardo Aioros de Sagitario es que renové significativamente su capítulo. I see you Silentforce666 y Starlight Saint Lu!
Con mucho cariño para ustedes chicas, gracias por su apoyo! ;)
