Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling; el universo de la historia también, pero estos capítulos, aunque beben de la inspiración de muchos otros fics de esta página, son míos.

Sí, sí. Ya lo sé. Debo la segunda parte del cumpleaños de Ron. Está en el horno, para el próximo capitulo estará lista.


Ron Weasley se encontraba desnudo y solo en el cuarto de baño de prefectos. Estaba acurrucado en un rincón, con las manos en la cabeza intentando asimilar lo que acababa de ocurrir. Acababa de perder la virginidad con Malfoy. Aún le dolía todo el cuerpo, tenía señales de las uñas y dientes de Malfoy por la espalda, piernas, pecho, cuello,… Había sido doloroso y el muy desgraciado había aprovechado para humillarlo, pero había sentido algo que nunca jamás había sentido antes. Como un fuego que había invadido todo su cuerpo, un ansia de la otra persona que te llenaba la cabeza y no te dejaba pensar en otra cosa que no fuese las manos o la boca del otro en tu piel.

Sentía ganas de llorar. Había sido algo tan intenso, tan increíble y había tenido que ser con ese asqueroso hurón. Se odiaba tanto a sí mismo por dejar que fuese él el primero, como lo odiaba a él. Necesitaba una ducha, quería quitarse el olor del hurón del cuerpo, quería borrar el tacto de sus dedos en su piel. Y a la vez quería volver a sentir ese fuego, quería volver a sentir lo que sintió al tenerle dentro, quería volver a dejarse envolver por esa red de sensaciones que lo habían llevado casi a la locura.

Harry no debía enterarse, se lo tomaría como una traición, y no es para menos. Era el maldito Malfoy. El mismo que les había insultado, pegado y hechizado durante los cinco años anteriores. Su mayor enemigo. ¿Cómo había caído en sus manos? ¿Cómo había permitido que le tocase? Ya era malo haber estado besándose con él estos días atrás, pero había ido demasiado lejos. Esto tenía que parar. No podía continuar besándose por los pasillos con una maldita serpiente, y mucho menos podía ir acostándose con la maldita serpiente. La primera vez había sido un error, estaba enfadado, las hormonas dominaban su cabeza y no había sabido que estaba haciendo hasta que la voz de Harry le sacó del sopor; pero las otras tres veces, incluyendo la de esa tarde cuando Harry casi los pilla cuando había ido a buscarle para ir a jugar a Quidditch, había debido pararle los pies, o su boca, ya que estábamos.

Se levantó a duras penas por el entumecimiento del cuerpo y se metió en la ducha para quitarse los restos de Malfoy de su piel, cuando estaba a punto de salir escuchó la puerta del cuarto de baño y al salir se encontró de nuevo con Malfoy de pie con los brazos cruzados y cara de aburrimiento.

- Ya era hora Weasley. Tengo cosas mejores que hacer que esperarte mientras te duchas.

- Pues haberte largado, nadie te ha pedido que vuelvas. Pírate y déjame en paz.

- Me iré cuando me dé la gana, comadreja. – Se acercó peligrosamente despacio hacía él hasta quedar a un solo paso de distancia, le tomó por el mentón sujetándole la cara para obligarle a mirarlo – Solo quiero dejar claro una cosa. De lo que ha ocurrido, ni una palabra a nadie. ¿Lo has entendido? Ni una sola palabra a nadie.

- ¿Acaso crees que tengo ganas de que se sepa que he dejado que una asquerosa serpiente me toque? Por supuesto que no voy a dejar que nadie se entere de esto.

- Cuida esa lengua, Weasley. – dio un paso para eliminarla poca distancia que les separaba y dejó su boca a un centímetro de su boca – Además, no parecía que tuvieses mucha queja hace unos minutos, comadreja.

Inmediatamente después Malfoy volvió a apoderarse de su boca, introduciendo su lengua violentamente y sujetándole la nuca para que no pudiese escaparse. Ron se revolvió esforzándose para no rendirse a la placentera sensación que había empezado a llenarle, hizo fuerza hasta separarse de él, le dio un empujón y salió del baño.


Llegó a su habitación y se metió en la cama rezando para que Harry estuviese ya durmiendo y no le hiciese preguntas. Pudo escuchar movimientos en la cama de Harry y temió que le interrogase, con lo que se hizo el dormido y empezó a fingir unos ronquidos. Fue incapaz de dormir en toda la noche, dándole vueltas a lo que había pasado con Malfoy. Aún podía oír en su cabeza la frase que había repetido Malfoy una y otra vez entre gemidos y embestidas: Mírame, Weasley, mírame. No es Potter quien está aquí. Mírame, Weasley.

Algo en su cabeza debía de ir mal, porque no era normal sentir lo que sentía cada vez que ese hurón le tocaba.

Al ver que estaba haciéndose de día se levantó y fue a tomar una ducha, esta vez a los baños comunes de su casa, no quería ni acercarse el baño de los prefectos para no revivir la noche pasada. Antes de que el baño se llenase de sus compañeros terminó su ducha y salió apresurado; no le apetecía toparse con nadie. Desayunó solo rápidamente y se fue hacía su primera clase. Cuando Harry y Hermione llegaron él ya estaba sentado al lado de Neville y al terminar la clase salió el primero para no tener que hablar con sus amigos. Durante el resto del día estuvo repitiendo los mismos pasos, evitando incluso cruzar sus miradas. La última clase del día la compartían con los Slytherins y supo que además de evitar a Harry tendría que lidiar con las burlas de Malfoy y sus gorilas. Demasiado para un solo día.

Para su fortuna, Malfoy decidió ignorarle durante toda la clase, ni una sola burla, ni una sola mirada, ni una sola mueca. Pero para su infortunio, Harry había decidido que ya era suficiente de que Ron le ignorase a él. Así que al acabar la clase y antes de que Ron pudiese levantarse del pupitre Harry bloqueó la salida a la espera de su amigo.

- ¿Qué está ocurriendo, Ron? ¿Por qué estás enfadado ahora?

- No estoy enfadado. Y tampoco ocurre nada. Solo me apetece estar solo, así que si no te importa me voy a tomar el aire. Solo.

- Sí me importa. Y a Herms también. Llevas unos días muy raros, Ron; no digas que no pasa nada, porque algo pasa.

- Harry, solo déjame que me vaya un rato, por favor. Ya os lo contaré cuando esté preparado.

- Ron…

- Por favor…

Harry levantó los brazos en signo de derrota.

– Cuando quieras, estaré ahí.

- Gracias, hermano – dijo Ron mientras por su mente pasaba "ahí o en una de tus clases con Dumbledore o en cualquier otro sitio, como últimamente".

Harry se marchó finalmente y cuando Ron iba a seguir sus pasos escuchó unos aplausos dados con desgana. Al girarse se topó con Malfoy que seguía dentro del aula.

- ¿Ahora te dedicas a espiarme, hurón? ¿No tienes nada mejor que hacer?

- Cualquier cosa que no implique un Weasley es algo mejor para hacer.

- Pues ya tardas. Adiós.

- sht sht sht. No tan rápido, comadreja. Ya te lo advertí una vez, odio que me dejen a medias.

- Ese es tu problema, no el mío, serpiente.

- Es tu problema cuando yo diga que es tu problema. Vamos a terminar lo que empezamos anoche antes de que te largases como el maldito desagradecido que eres.

- Sigue soñando, Malfoy. Búscate a otro y déjame en paz, ya te he soportado más de lo debido y estoy muy harto.

Una ráfaga de rabia cruzó los ojos de Malfoy volviéndolos de un gris muy oscuro. Eliminó rápidamente la distancia que los separaba y lo acorraló contra la pared.

- Te dejaré en paz cuando a mí me dé la gana. – levantó la varita hasta tocar la barbilla del pelirrojo y empujó con ella hasta levantar el mentón lo suficiente para dejar su cuello al descubierto – ¿Entendido, Weasley? – Inmediatamente atacó su cuello con su boca, besando, lamiendo y mordisqueando toda la superficie.

Ron intentó resistirse, pero el fuego que había sentido la noche anterior estaba subiéndole por el pecho hasta llenar todos sus sentidos, y al final, con un gemido se rindió y se limitó a simplemente sentir. Cuando las manos de Malfoy se acercaban peligrosamente a su pantalón recobró la cordura e intentó separarse de él.

- Suéltame, Malfoy.

- Cállate o tendré que amordazarte.

- He dicho que me sueltes, maldito hurón.

Malfoy lo giró hasta dejarlo de espaldas a él y lo empotró contra el muro del aula.

- He dicho que te calles.

- ¡Que me sueltes, Malfoy! No voy a dejarte tocarme de nuevo.

Malfoy lo aprisionó aún más contra la pared, haciendo que todo su cuerpo estuviese en contacto con el cuerpo de Ron. Este notó un duro bulto en la zona de sus nalgas y en contra de sí mismo sintió de nuevo el calor en su cuerpo, pero siguió luchando por zafarse de la prisión. Malfoy volvió a aprisionarlo y empezó a mordisquearle la nuca hasta hacerlo gemir mientras colaba su mano por dentro del pantalón de Ron. "No. Aquí no, nos pueden ver" Era lo único que acertaba a decir Ron. Malfoy rió en la nuca de Ron. Le giró hasta dejarlo de cara a él de nuevo y lo miró con una mueca de superioridad. Acercó su boca a su oído y susurró peligrosamente: "Esta noche. Mismo sitio, misma hora de ayer." Le dio un beso en el puente de la nariz e inmediatamente después, se separó de él y se dispuso a salir del aula; cuando estaba en el quicio de la puerta se paró en seco y dijo:

- Ni se te ocurra llegar tarde, Weasley; odio esperar.

Mientras Ron intentaba recuperar el aliento supo que estaba perdido o definitivamente loco, porque estaba pensando en acudir a la cita.