I carry your heart with me

Llevo tu corazón conmigo


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&...&... Cambio de escena


Ahí aún sentados en círculo en ese espacio atemporal, sólo lleno de recuerdos que por diez años los acecharon, se quedaron en silencio algunos minutos, reviviendo cada emoción y cada herida hecha que jamás sanó.Fue hasta un rato más tarde que alguien pudo seguir hablando.

- Fue el peor día de mi vida. –intervino Emmett. – Pensé que íbamos a morir más de una vez…

- Cuando estábamos en la cocina… y todas esas explosiones… -murmuró Rosalie.

- Cuando saltamos del acantilado… -completó Edward.

- Pero lo peor… fue después… cuando nos dimos cuenta de qué paso en realidad… -terminó Bella lo que todos estaban pensando.

FLASHBACK

- ¿Y… ahora… qué vamos… a hacer? –preguntó Bella con la voz entrecortada por las lágrimas y el frío después de que pasaron varios minutos en silencio recuperando el aliento.

Los demás sabían que era momento para continuar, por más que lo desearan quedarse ahí inmóviles no era una opción por más tiempo, así que lentamente se acomodaron sentados en círculo, abrazados en parejas para mantener algo de calor pues el sol se ocultaba y salía de manera alternada.

- Creo que deberíamos esperar aquí. –dijo Edward. – Si no hay alguien muy herido. –él sabía que Bella estaba bien pues ya le había preguntado, así que miró primero a Alice y Jasper, quienes negaron con la cabeza, después Emmett hizo lo mismo y volteó a ver a Rosalie.

- ¿Cómo está tu tobillo?

- Está bien. –contestó ella mientras extendía la pierna y se levantaba el pantalón machado de sangre.

- ¿Qué te pasó? –preguntó Bella cuando vio el corte limpio y algo profundo, muy diferente de los rasguños que todos se hicieron al correr por el bosque

- Fue con un cuchillo, cuando me caí. Pero estoy bien. Duele, pero sangra menos.

- Entonces, hay que esperar. –les dijo Edward.

- ¿Esperar qué? –cuestionó Jasper algo alterado.

- A que se pase el alboroto y se sequen nuestras ropas. Sólo unas horas y después nos vamos a casa.

- A casa… -repitió la chica del cabello castaño. – No quiero volver hoy… ¿cómo voy a enfrentar a Charlie? –preguntó casi sin poder hablar por el llanto.

- Entonces no vayas a tu casa hoy, ven a la mía. Todos pasen la noche en mi casa.

- Ahora necesitamos estar juntos. –acordó Alice y todos asintieron. –Tenemos que comportarnos normalmente… para no levantar sospechas.

- ¿Para que no nos descubran? –la cuestionó Emmett, claramente pensando en que era ilógico tratar de pasar desapercibidos.

- Sólo sabían que Bella estaba ahí, y no van a sospechar que ella lo hizo sola. –sacó su conclusión Rosalie.

- Ni siquiera Jessica y Mike nos vieron. –les dijo Alice con seguridad.

- ¿Ellos estaban ahí? Yo nunca los vi.

- Sí, fueron ellos quienes abrieron la puerta de la cocina, pero la cerraron de inmediato y estoy segura de que no nos vieron. –confirmó estando todavía abrazada a Jasper.

- O sea… que todavía podemos salir inmunes. –Emmett los miró a todos con algo de esperanza en la mirada y una media sonrisa, pensando en que quizás si tenían suerte y no los descubrían el padre de Bella no tendría que arrestarlos por destruir la escuela.

Después de eso se quedaron quietos y callados por horas. Sólo se escuchaban el constante romper de las olas, que junto con la luz del sol los adormeció y eventualmente hizo que se quedaran dormitando en la arena. Estaban tan cansados que hubieran podido sumergirse en un sueño muy profundo, pero eventualmente les llegaban los sonidos de sirenas que iban y venía y eso les recordaba otra vez todo el incidente y el tamaño de su error.

No fue hasta media tarde que se dieron cuenta de que deberían irse, antes de que sus padres se preocuparan por ellos y notaran que era raro que no estuvieran. Anduvieron hasta el camino principal en dirección de una tienda que estaba muy cerca. Su intención era llamar un taxi, pero pensaron que tenían un chispazo de buena suerte en aquel día funesto cuando vieron uno aparcado en la entrada del establecimiento. Se pasaron intentando poner cara de tranquilidad, pero su fachada se cayó tan pronto como vieron que en el interior la dueña tenía un televisor encendido en el único canal local y lo miraba con lágrimas en el rostro, a su lado el taxista tenía expresión de perplejidad. En la pantalla se veían escenas de lo que antes fue la preparatoria de Forks, de lo que ahora sólo quedaban ruinas. Y aunque no lo hubieran deseado, todos escucharon la voz de la reportera.

"Aún no se tienen datos de cómo inició este incendio en lo que se suponía sería un día festivo. El cuerpo de bomberos termina de apagar las últimas llamas mientras los heridos ya fueron trasladados al hospital en su totalidad, aunque aún no se dan a conocer los nombres de las víctimas mortales…"

- ¡Chicos! –les sacó del momento la dueña que apagó el televisor cuando se dio cuenta de que tenía ahí a un grupito de estudiantes, tres hombres y tres mujeres que a juzgar por sus expresiones, apenas se enteraban de lo sucedido.- No deberían ver eso, vayan a casa y díganles a sus padres que están bien. –pero ninguno pareció reaccionar mientras lentamente en los ojos de todos se veían lágrimas.

- Yo los llevo. –intervino el taxista, que era un conocido como todo el mundo en ese pequeño pueblo, y caminó hasta abrirles la puerta de la tienda, apurándolos para salir.

A duras penas Edward pudo pedirle que los llevara a todos a su casa y en silencio hicieron todo el recorrido, ni el hombre mayor se atrevió a hacer comentarios ni ellos estaban en sus cabales para hacerlo El trayecto fue corto y el hombre no les cobró nada, así terminaron todos entrando silenciosamente a la casa Cullen, donde Esme esperaba impaciente en la sala. Cuando los vio suspiró aliviada y se quitó las lágrimas del rostro después de apagar el televisor.

- Ya lo saben. –les dijo deduciendo por la simple expresión de sus rostros y fue a abrazar a su hijo y a Bella, que estaban juntos de pie.

- Charlie… -articuló Bella con trabajos, sin pensarlo, dándose cuenta por fin que su padre de seguro estuvo en la escuela y que podría…

- Él está bien. –aseguró Esme soltándolos para dirigirse a Jasper y Alice y abrazarlos también. – Me llamó cuando todo empezó, te estaba buscando, pero cuando le dije que no estaban aquí… pues la verdad no sé que hizo. –pausó sus palabras para ir con Rose y Emmett y también envolverlos con sus brazos afectuosamente, llena de alivio. –Pero volvió a llamar para decirme que estaban todos en la playa y me pidió que llamara al resto de sus familias, todos saben que están bien.

- Gracias. –murmuró Bella apenas.

- Deben tener hambre. Les preparo algo…

- Mamá, van a quedarse a dormir esta noche.

- Sí, creo que es mejor que estén juntos ahora. Yo les llamo a sus padres, mientras, vayan a la cocina y tomen galletas.

Edward asintió y ella les sonrió a todos, llena de cariño haciéndolos sentir peor, pensaron que si Esme supiera qué sucedió en realidad, jamás volvería a quererlos… ni siquiera a tratarlos bien. Y lentamente se dirigieron a la cocina cargando a cuestas el peso de sus acciones.

FIN DEL FLASHBACK

Cuando regresaron a su realidad se dieron cuenta de que el cielo estaba clareando, esa noche fría llegaba a su fin… a todos les pareció que tenían ahí sentados una eternidad. Y cada uno pronunció un nombre de esa lista que los había perseguido cada día de sus vidas como fantasmas de aquellos que ya no estaban en este mundo por su causa.

- Jessica Stanley.

- Lauren Malory.

- Mike Newton.

- Erik Yorkie.

- La señora Cope.

- El oficial Joe.

Seis nombres. Seis vidas. Y jamás en toda su existencia terminarían de lamentarse, por más que lo desearan, que intentaran olvidar o superarlo. Los hechos ahí estaban, un accidente… resultado de una acción más que imprudente… y como consecuencia seis familias se destrozaron en cuestión de minutos.

Con todo eso en la mente ni siquiera se les ocurrió pensar que tal vez ellos ya habían pagado parte de su deuda, que vivir con el remordimiento les cobró sus acciones, además de que como consecuencia ellos también se alejaron de sus familias… y recorrieron caminos que de otra forma jamás hubieran andado… ese día los cambió por siempre y para siempre.

Mientras todavía estaban sentados ahí reviviendo una y otra vez los hechos, imaginándose cómo hubieran podido salir las cosas si alguien hubiese actuado diferente, cuando con la claridad de la mañana, el celular de Bella interrumpió la calma.

- Jake… -contestó ella casi sin deseos de hacerlo.

- ¿Ya estás en Forks? –quiso saber él.

- Sí…

- ¿Estás bien? Cariño, no debiste ir tú sola, yo podría haberte acompañado, aún puedo. –casi le suplicó y Bella se dio cuenta de que no podría mentirle, Jacob siempre fue capaz de ver a través de ella como si estuviera hecho de cristal.

- No puedes seguir dejando tu vida por mí, Jake…

- Fuiste con ellos. –de inmediato él sacó sus conclusiones por el tono lleno de culpa que utilizó Bella.

- Sí, no estoy sola… -murmuró casi sin aliento, viendo el pasto mientras sentía las miradas de todos sus amigos sobre ella.

- Después de diez años… está bien Bella, si me necesitas, sabes dónde buscarme.

Él terminó la llamada y ella se quedó helada, con más lágrimas sobre sus mejillas, porque así como Jacob la leía a la perfección, ella lo entendía más que nadie y por su tomo y las palabras, se dio cuenta de que lo hirió al haber regresado a enfrentar a su pasado con alguien más… luego de que por diez largos años él le ofreció ayudarla y hacerlo juntos.

- Lo siento… -susurró en parte a sus amigos por la interrupción y en parte al mismo Jake por el daño que le hacía.

- Jacob Black. –dijo Edward con hostilidad impulsada por una ráfaga de celos. –Podría al menos respetar tu privacidad una vez.

- No lo entiendes… -ella levantó la mirada sólo para encararlo. – Él está preocupado por mí y lo hiero al hacerlo a un lado… él siempre ha estado conmigo.

- Los diez años que yo no estuve. –le aclaró él todavía con fuego ardiendo en su mirada.

- Esos diez años él quiso convencerme de volver y enfrentar lo que pasó, pero nunca lo hice…

- ¿Le contaste? –preguntó incrédula Rosalie. - ¿Jacob Black sabe lo que hicimos?

- Perfecto. –dijo Edward con sarcasmo.

- No lo entienden. –les empezó a explicar, viendo como cada rostro que la rodeaba expresaba la misma reacción de Rose y Edward. –Él me protegió… él nos ha estado protegiendo a todos por diez años.

- Guardando un secreto que tú le contaste. –atacó Rosalie.

- Yo no le conté nada, él siempre lo supo. Además, no sólo guardó el secreto, Rose, de no ser por él la policía seguramente nos hubiera interrogado.

FLASHBACK

Bella POV

En cuanto me bajé de la camioneta de Esme, todo me pareció mil veces peor, porque pasar la noche en vela con mis amigos mientras lloraba por todo lo sucedido y temblaba de miedo era el infierno, pero enfrentarme a la soledad de mi casa y después a la compañía de mi padre, eran dos cosas que dudaba ser capaz de hacer. Pero no podía posponerlo para siempre. Así que ahí estaba… cuando lo vi. Jacob me esperaba sentado con la espalda contra la puerta de la casa, en cuanto me vio se levantó y esperó paciente a que yo llegara a su lado.

La expresión de su rostro me desconcertó seriamente, porque lo conocía de toda la vida y nunca antes lo vi así… jamás. Sus facciones infantiles se habían borrado por completo y ahí en el cuerpo de mi amigo dos años menor que yo, estaba un adulto.

- ¿Estás herida? –me preguntó en lugar de saludarme, yo negué con la cabeza, incapaz de pronunciar palabra. – Vine anoche a buscarte y no estabas, así que regresé. Tenemos que hablar antes de que veas a tu padre.

La absoluta seriedad de su tono no me dejó espacio para replicar y simplemente abrí la puerta y él entró conmigo. En silencio le agradecí por estar ahí y evitarme pasar el día sola hasta que Charlie volviera del trabajo.

- ¿Qué pasa? –murmuré mientras nos sentábamos en la sala.

- ¿Segura que no estás herida? –preguntó frunciendo el seño y señalándome la mano izquierda, donde había un rasguño profundo.

- Estoy bien, Jake, no es nada. ¿De qué quieres que hablemos? –le pregunté nerviosa, pero sin tener la más remota idea de qué me diría a continuación.

- Yo los vi ayer. Estaba en la playa cuando salieron corriendo del bosque, se detuvieron al borde del acantilado y luego saltaron.

La absoluta seguridad de sus palabras me dejó sin aliento, él lo sabía todo… ¿o no? ¿Qué tantas conclusiones pudo sacar? Sin desear hablar de más, simplemente negué con la cabeza, pero él estaba tan seguro de que tenía razón que se limitó a continuar hablando.

- Tu amiga Rosalie no puede caminar bien. –me ofreció el dato como prueba de que decía la verdad, yo me quedé petrificada.- Los observé un rato y luego vi el humo a lo lejos, entonces decidí entrar en la casa preguntándome qué sería eso y porque no quería acercarme a tus amigos, sé que no les caigo bien.

Por un momento no siguió hablando y yo empecé a llorar por milésima vez desde el día anterior, sin saber cómo es que todavía tenía lágrimas para derramar. Él me miró y se levantó de donde estaba para ponerse a mi lado y tomar mi mano por primera vez. Su piel era cálida y suave y no pude resistirme al apoyo que sentí, como si no estuviera sola.

- Me quedé un rato mirando televisión y después sonó el teléfono, era tu padre. –cuando pronunció las palabras ni su mano sobre la mía pudo rescatarme al abismo profundo de pesar en el que caía, él continuó hablando. –Estaba histérico, fuera de sí como nunca antes lo escuché. Me dijo que tu escuela estaba en llamas y había personas ahí. Me dijo que no sabía dónde estabas, que llamó antes a las casas de tus amigos y nadie sabía nada. Pero yo sí sabía de ustedes.

- Jake… -murmuré pensando en qué pudo decirle a Charlie y cuánto le tomaría a él hacer las conjeturas… darse cuenta de dónde estuve esa horrible mañana.

- Y entonces le mentí. –suspiró y esbozó una media sonrisa para darme ánimos, yo lo miré con la mente en blanco. – Le dije que estabas en la playa, que tú y todos tus amigos llegaron ahí desde temprano y no se habían movido.

- Nos cubriste…

- Les di una coartada y la voy a mantener por siempre, Bella. No sé lo que pasó pero puedo ver cómo estás ahora… eso es más que suficiente para confirmar mis sospechas. Pero no voy a dejar que nada malo te pase. Eres mi amiga y si tengo que mentirle a todo mundo para protegerlos a ti y, lo haré. –se rió un poco en tono amargo- Y tampoco los voy a delatar a ellos.

En ese instante no pude más y colapsé. Me arrojé a sus brazos llorando con fuerza, buscando soporte para no perderme a mí misma por siempre, asediada por la culpa y el miedo, por la gratitud y la vergüenza. Y él se quedó conmigo todo el día, esperando pacientemente porque yo recobrara algo de fuerzas, las que necesitaría para seguir viviendo.

FIN DEL FLASHBACK

- Por eso nunca sospecharon de nosotros. –les rectificó Bella a todos después de contarles la historia, mientras el cielo clareaba más y más. –Él nos protegió a todos.

- Él te protegió a ti. –aclaró Edward todavía tratando de procesar la información, odiando la idea de que le debía demasiado a ese chico al que detestaba porque tenía a Bella y él no.

- ¿No escuchaste lo que dije? –reclamó exasperada ella, sintiendo que tenía que hacerles entender la profundidad de las acciones de Jacob. – Dime, si él le hubiera dicho a Charlie que sólo yo pasé la mañana con él en la playa, si después los hubieran investigado a ustedes… ¿me hubieras implicado? ¿Le hubieras dicho a la policía que yo participé también? ¿O me hubieras protegido? –lo cuestionó con mirada fiera y no dejó de verlo hasta que él suspiró.

- Yo te hubiera protegido. –admitió al fin.

- ¿Y ustedes? –se dirigió al resto, segura de que no se daría por vencida hasta que todos aceptaran la bondad en el gesto de su amigo.

- Sabes que ninguno te hubiera entregado. –habló por fin Jasper y los demás asintieron.

- Bella… -le dijo Alice. – Llámalo, dile cómo es que te obligué a traernos y luego arréglate para ver a tu padre, él no puede verte así.

Ella miró el cielo y se dio cuenta de que ya podría ir a visitar a Charlie, asintió y sonrió, mientras le daba un beso a Edward en la mejilla y se ponía de pie para llamar a Jacob, nerviosa y contenta. Se alejó en dirección de la casa sabiendo que los demás la acompañarían pronto.

- ¡Jake! –le dijo en cuanto contestó.

- ¡Ey! ¿Por qué no me llamaste antes? ¿Tanto tiempo te tomó darte cuenta de que ya me extrañas? –bromeó y se rió.

- Ya sabes que siempre te extraño. –le dijo ella contenta y dispuesta a decirle muchas cosas y aprovechar la rara oportunidad que tenía para hacer las cosas bien y darle algo de seguridad a Jacob, pues generalmente las cosas eran al revés.

&...&...

Rosalie estaba acostada en la cama de Bella, cubierta por la colcha y deseando dormir más que nada, su amiga se había marchado para visitar a su padre y lo hizo sola, ella podía entenderla. Los demás se quedaron para desayunar algo, tomar una ducha y dormir. Pero la última parte no le estaba saliendo nada bien porque los recuerdos no le daban tregua.

- ¿Puedo pasar? –escuchó la voz de Emmett y luego tres suaves golpecitos en la puerta.

- Adelante. –contestó sentándose en la cama. Él entró sonriendo, vestido con una playera sin mangas y nos bóxers largos, no cerró tras de sí. -¿Pasa algo?

- Pues… -contestó él mientras se sentaba en el suelo al lado de la cama. – Jasper y su duende tomaron la habitación del padre de Bella y no quiero saber qué hacen ahí adentro. –hizo un gesto de desagrado y Rosalie se rió. – Y Edward está en el sofá fingiendo que duerme para que no lo moleste. Y como descubrí que no puedo dormir en el suelo y sabía que tú estarías despierta… vine a quitarte el tiempo.

- Sí, suena como algo que harías tú. –contestó sonriendo un poco.- ¿Quieres que nos cambiemos de ropa y salgamos a caminar?

- No, la verdad estoy muerto y dudo que estés menos cansada que yo.

- Cierto, me va a tomar días quitarme las ojeras. –se quejó pensando en qué podría implementar para deshacerse de ellas.

- Todas ustedes son iguales. –se quejó y luego le sonrió.

En ese momento Rosalie lo vio como antes, quizás por todos los recuerdos frescos, porque aunque los malos protagonizaron la noche, también tenía bien presentes los buenos, todas las veces que estuvo con él… cómo fue su primer amor y el primer hombre en su vida… en realidad, podría decirse que el único. Y envuelta por esa confianza meditó unos segundos la decisión que tomó en ese momento, en si podría…

- Emmett. –le dijo algo más seria de lo que se propuso y él la observó con las cejas levantadas. – Puedes dormir aquí. –hizo el ofrecimiento y se recorrió hasta la orilla de la pequeña cama individual, levantando la colcha para que él se recostara.

- ¿Estás segura? –preguntó extrañado por una proposición así hecha por una mujer que no toleraba el contacto físico.

- No roncas ¿verdad? –lo cuestionó tratando de aligerar el ambiente y luchando contra el rubor de sus mejillas.

- Sabes que no.

Emmett sonrió una vez más y se recostó a su lado, sintiendo que apenas cabía en el pequeño espacio, luego se tapó y se quedó viendo el techo en silencio, con el cuerpo algo tenso y sin saber qué decir, temiendo hacer un movimiento en falso y asustarla. Pasaron varios minutos hasta que inesperadamente Rosalie se dio la vuelta, haciendo que su rostro quedara muy cerca del de él, y deslizó sus manos para abrazarle el brazo y entrelazar sus dedos.

- Emmett… -le murmuró en tono bajo, ya medio dormida, aunque él estaba más despierto que nunca, todavía calculando la situación.

- ¿Si?

- Lo siento… -dijo después de unos segundos, luchando contra la inconsciencia, cayendo en el sueño que antes no logró alcanzarla, al estar así con él fue demasiado fácil relajarse.

- ¿Qué cosa? –inquirió el chico sin atreverse a girarse para no disturbarla y por temor a que si lo hacía la proximidad entre sus rostros fuera demasiado para Rosalie.

- Estar tan dañada que no puedo ofrecerte más que esto.

Él no entendió lo que dijo, no pudo encontrar sentido a sus palabras en un principio ¿por qué? ¿Dañada? ¿Cómo si fuera una cosa? ¿A qué se refería? Desafortunadamente le tomó varios minutos elucubrar una pregunta coherente y apropiada, tanto, que para cuando lo hizo se dio cuenta de que Rosalie ya estaba dormida, tenía la respiración muy acompasada y ahora sólo él sostenía sus dedos entrelazados. Cuando se dio cuenta de eso pensó que era mejor pensarlo después… y simplemente dejó que la presencia de Rose lo relajara lo suficiente para quedarse dormido.

&...&...

Cuando Bella llegó al hospital era hora de visitas, así que pudo pasar al cuarto de su padre sin problemas, sabía que lo difícil estaría ahí. Así que respiró profundo y golpeó con suavidad la puerta. Muy pronto Sue le abrió, todavía vistiendo la misma ropa del día anterior y sosteniendo su bolso.

- ¿Vas a quedarte mucho tiempo? –le dijo la mujer sin saludarla antes.

- Tanto como él lo desee.

- Vuelvo en unas horas. No lo alteres mucho. –luego salió dejando a Bella de pie en la puerta.

La joven tuvo que esperar un par de segundos antes de tener el valor para entrar. Cuando lo hizo se encontró con la mirada esperanzada de su padre. Charlie estaba sobre la cama de hospital vistiendo una bata azul, tenía un suero en la vena y puntillas nasales conectadas a la toma de oxígeno. Se veía cansado y varios años más grande de la última vez que Bella lo vio. Sin darse cuenta ella se preguntó cuándo fue eso y descubrió que tenía seis años sin verlo, desde la última vez que él tomó sus dos semanas de vacaciones para ir a visitarla. Se sintió culpable y los ojos se le llenaron de lágrimas.

- Ey niña, si verme te hace llorar, no te sientas obligada. –le dijo él en tono amable, pero ella lo conocía lo suficiente para saber que estaba nervioso y que a pesar de sus palabras, deseaba mucho que estuviera ahí.

- No, papá, estoy bien. –se quitó las lágrimas de rostro y sonrió, reprimiendo los sentimientos negativos, ya tendría tiempo más tarde para lidiar con ellos. - ¿Cómo estás tú?

- Mejor… ya me quiero ir de aquí. De no ser por Sue y las otras visitas, me hubiera muerto de puro aburrimiento. Es bueno tenerte aquí. –se hizo a un lado en la cama y palmeó el borde para indicarle que se sentara.

- No sabía si me querías aquí… debiste avisarme, hubiera venido antes. –se sentó junto a él y le tomó la mano.

- No pensé que quisieras venir. Tengo que regañar a Billy por chismoso.

- Mejor agradécele de mi parte.

- Seguro que Jacob ya lo hizo ¿dónde está el chico? Lo conozco de toda la vida y no puede manejar desde La Push para verme… -refunfuñó.

- No está en La Push. Él está en un curso, tiene que cumplir asistencia y pasar el examen final el martes. Lo obligué a quedarse allá. Él quería venir. –le explicó.

- ¿Viniste sola? –frunció el seño, quizás no se sentía cómodo hablando de sentimientos, pero siempre fue muy perceptivo.

- No. –suspiró no deseando que esa parte de la conversación llegara tan pronto. –¿Recuerdas a mi amigos? Rosalie, Jasper, Emmett…

- Alice y Edward. Los recuerdo muy bien.

- No supe nada de ellos por diez años y como por arte de magia un día Rosalie me llamó al trabajo para avisarme que todos se habían encontrado casualmente. Ellos vinieron conmigo.

- Ninguno volvió a pisar este pueblo desde que se marcharon. –le dijo en tono desconfiado.

- Lo sé. –suspiró- Ahora nos volvimos a frecuentar y Alice hizo que todos me acompañaran.

- Suena a algo que haría esa niña. –se rió un poco y al final tosió. –Siempre fue encantadora ¿cómo está?

Bella se sintió aliviada de pasar a temas más ligeros, aliviada porque Charlie no quisiera hablar del pasado. Y aunque el no haber regresado a visitarlo por tantos años sería un peso en su consciencia para siempre, pero sobre todo sintió dicha en esos momentos al ver que su padre aún la amaba como ella a él y que simplemente la había perdonado.

CoNTiNuaRá...

Hello! Aquí está... otra parte del secreto. Espero que les haya gustado!Aún faltan, lógicamente, cosas por descubrir! Pero prometido q la próxima semana se develará la última parte de todo lo que vivieron en Forks!

En fin... mil gracias por todos sus comentarios! Me animan muchísimo! Muchas grax x leer! Espero q les guste! Y ps... ya saben si tienen unminuto les pido un comentario! Pedrada, jitomatazo, sugerencia, etc! Ypues... nosleemos la próxima semana! Se cuidan mucho!