Hola mis adoradas lectoras y queridos lectores. En esta ocasión me puse un poco más las pilas y les traje la continuación conforme mi antiguo ritmo de actualización, que era cada tres semanas.
Agradezco todo el apoyo y toda la paciencia que tienen para conmigo. En realidad quisiera que estas actualizaciones fueran más seguidas, pero por razones de tiempo e inspiración divina no me es posible.
En este capítulo veremos algunos detalles de la boda fallida desde la perspectiva de Akane… Espero que les guste y que sea provechosa su lectura.
Le dedico este capítulo a mi querida amiga Adri (Mussainu) quien cumple años el sábado. ¡¡¡Te quiero montones mi Adri!!! Fuiste la primera persona a la que le dejé un review en la vida y la primera amistad que hice de forma virtual. El cariño pese al tiempo y a lo poco que nos vemos se mantiene intacto. Un beso grande y espero que celebres a lo grande.
Disclaimer
Los personajes no me pertenecen son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.
La Historia de Nuestro Amor
Capítulo X Boda Fallida
Era viernes en la tarde. Recién había terminado la clase de educación física. Ese día muchos grupos habían estado practicando en las instalaciones deportivas y si no me daba prisa los vestidores iban a estar atestados de chicas. No perdí ni un segundo de mi tiempo y corrí para poder cambiarme antes que las demás.
Entré a los camerinos, estaban vacíos, -¡Qué bien!- expresé con alegría.
Me dirigí hacia mi casillero, abrí la puerta y empecé a sacar las cosas de mi bolsa deportiva. Escuché la puerta abrirse y varias chicas de la otra clase entraron platicando.
-Vaya, la práctica estuvo muy fuerte- exclamó una.
-Sí, pero sólo así mejoraremos- le respondió su compañera.
-Oigan, cambiando de tema, ¿supieron lo de la chica Tendo?-
Apenas oí que mencionaban mi apellido dejé lo que estaba haciendo y me enfoqué completamente en la conversación que sostenían.
-Claro que sabemos, toda la escuela lo comenta-.
-Sí, la boda fue un completo fracaso-.
-¿Será que el tal Ranma Saotome no quería casarse con ella? Porque escuché que fueron sus otras prometidas las que interrumpieron la ceremonia-.
-Fue un desastre, dicen que el salón quedó hecho pedazos- afirmó una de las jóvenes.
-Pobre de esa chica, Akane Tendo-.
Mi rostro se ensombreció al escuchar las cosas que decían. El oír la forma en que hablaban de mi pasada boda fallida me dejó completamente desconcertada. Era la comidilla de toda la preparatoria. No quería imaginarme la cantidad de chismes y especulaciones que giraban alrededor del desafortunado evento.
Perdida en mis pensamientos me fui desvistiendo. Mi mente se enfocó en la nada y de fondo medio escuchaba los rumores que mencionaban las jóvenes sobre mi boda. Pronto el tema fue otro y las muchachas salieron del lugar. Terminé de cambiarme y abandoné los vestidores.
Cada una de las palabras que habían esbozado se repetía dentro de mi cabeza. "Pobre de esa chica, Akane Tendo".
Iba absorta en mis cavilaciones… Me encontraba completamente distraída y ni siquiera ponía atención a la tierra que pisaba bajo mis pies. Mi concentración se vio truncada cuando a la salida de la escuela me topé con la presencia inesperada de un chico. Recostado sobre el muro y con los brazos detrás de su cuello me esperaba Ranma. Lucía bastante relajado y miraba con desinterés a los estudiantes que salían rumbo a sus hogares. Finalmente sus ojos azules me encontraron.
-¿Akane por qué tardaste tanto?- preguntó mientras se erguía y empezaba a caminar a mi lado.
Enmudecí, no podía confesarle que el motivo de mi distracción estaba relacionado con la conversación que sostenían aquellas chicas en el vestidor. -Yo…- pronuncié por lo bajo sin saber que decir. -Eh… lo que pasa es que los vestidores… estaban… muy llenos- mentí descaradamente.
-Ah, ya veo- fue su simple respuesta.
Saltó hacia la cerca metálica y, como era nuestra costumbre, caminamos rumbo a casa. Me sentí aliviada de que tomara cierto margen de distancia y olvidara la idea de seguir haciendo preguntas. Lo último que deseaba era comentarle lo que había oído minutos atrás.
Por alguna razón mi alma experimentaba una mezcla de tristeza y enojo. ¿Cómo se atrevían aquellas mujercitas chismosas a hablar sobre mi boda? ¿Qué sabían ellas de todo lo que había pasado antes de la supuesta ceremonia? No conocían mi pasado, no sabían lo que había ocurrido en China. ¡No sabían nada de mí y aún así realizaban especulaciones y me compadecían! ¡Sentían pena de mí!
Sin darme cuenta mi cuerpo se fue tensando y apreté con fuerza los puños al costado de mi falda. Tanta era la rabia que sentía, que mi cuerpo buscaba con desesperación una forma de liberarla. Para mi mala suerte un líquido amenazante estaba haciendo su aparición y estaba casi listo para correr libremente por mis mejillas. Maldije mentalmente mi estado. Siempre que me sentía enojada me daban ganas de llorar.
-¿Te pasa algo?- la voz masculina sonó preocupada.
No pude evitar dar un leve respingo y mirarlo asustada. -Eh, no… ¿Por qué lo dices?- contesté secamente.
-No lo sé, traes una cara horrible- pronunció y luego de dar un salto quedó a mi lado.
Fruncí el ceño y lo miré con despecho, -Con que horrible- mascullé para mí misma.
-Vamos Akane, quita esa cara o te verás más fea que costumbre- me dijo sacando la lengua y haciendo muecas.
-¡Qué dijiste!- grité con la cara desencajada por la ira.
Ranma soltó una sonora carcajada reforzando su burla.
-¡Me la pagarás!- vociferé enfadada al máximo. De inmediato me lancé al ataque para darle el golpe que se merecía. Comencé a correr tras él por las calles de Nerima, mientras lo hacía "mi prometido" se encargaba de insultarme y seguir burlándose de mí. Intenté acertar un golpe moviendo mi maletín frenéticamente, pero cada vez que estaba cerca Ranma ágilmente esquivaba el ataque y de nuevo corría lejos de mí.
-¡Date por vencida Akane, eres demasiado lenta!-
Conservaba una distancia prudente, evitando mis ataques. Lucía tan confiado, que su expresión hacía que se me revolviera el estómago. ¿Así que era lenta? Me aseguraría de que se tragara aquellas palabras.
-¡Ya verás!-
Ranma se dio a la tarea de echar a correr nuevamente sobre la superficie metálica. Me daba la espalda, lo cual era fenomenal para mi plan. Si no podía atacarlo frente a frente usaría la distancia como arma. Conforme avanzaba recogí pequeñas rocas. Empecé a lanzarlas a la mayor velocidad posible y él se encargó de irlas esquivando con la agilidad que lo caracterizaba.
-No vas a poder detenerme con eso- afirmó dándose vuelta y en ese instante supe que bajaría la guarda. Aproveché su movimiento y le lancé el maletín con todas mis fuerzas. El objeto fue a dar de lleno en su rostro y lo desequilibró.
Sin poder evitarlo cayó de la malla y el río fue el encargado de recibirlo. Miré sobre la borda como una pequeña pelirroja balbuceaba una serie de maldiciones.
-¡Eso es por decir que soy lenta!- giré sobre mis talones y caminé orgullosa.
-¡Me la pagarás Akane!- le escuché amenazarme desde abajo. Sabía que aquello era una forma de desahogarse, ya que en realidad nunca se desquitaría conmigo por algo tan bobo.
Reí por lo alto, -Debes darte prisa, Ranma. Te espero en casa- finalicé con un tono burlón y una gran sonrisa sobre mi rostro. Nuestras pequeñas peleas eran una excelente forma de liberar estrés y el haberle "ganado" me provocaba una enorme satisfacción.
***
Horas más tarde estábamos cenando en el comedor. Mi pequeña riña con Ranma había quedado atrás, o al menos eso creía, pues él no le había dado mayor importancia al tema y se comportaba como de costumbre.
Lo miré discretamente y observé como devoraba su arroz a la velocidad de la luz. Siempre comía con muchísimas ganas. Una sonrisa melancólica se formó en mi rostro. Por más que me esforzara por mejorar mi estado de ánimo me sentía muy extraña aquella noche. Mirarlo me provocaba una profunda nostalgia que lastimaba el corazón. En completo silencio fui terminando mi cena. Cientos de pensamientos negativos inundaban mi mente y por un momento me sentí completamente ausente. Mi cuerpo podía estar en el comedor, pero mi cabeza viajaba a través de los recuerdos.
Pronto me percaté que la comida había desaparecido de mi plato. Ranma iba por su segunda, o tercera porción. Fruncí ligeramente el ceño; si por él fuera no le dejaría comida a nadie más.
Coloqué mis platillos sobre el tazón y miré a mi hermana mayor, -Muchas gracias Kasumi, estaba delicioso-.
-No tienes que darme las gracias Akane- me respondió con dulzura.
-Buenas noches a todos, iré a mi habitación- dije con algo de tristeza en la voz, pero de inmediato intenté remediarlo, -Espero que descansen- finalicé más alegre y una fingida sonrisa. Les di la espalda y me encaminé hasta mi cuarto.
En cuanto cerré la habitación un velo negro cubrió mi mundo. Me recosté pesadamente sobre la puerta y me fui deslizando hasta caer sentada en el suelo. ¿Qué demonios me sucedía? ¿Por qué me sentía de aquella forma desde que escuché a aquellas chicas hablando en los vestidores? No tenía que darle importancia al asunto. Habían pasado un par de meses desde la boda fallida y creía haber superado el tema, sin embargo, aquel día me di cuenta de que no era así.
-Tengo que dejar de pensar en esto- susurré para mí misma mientras hundía la cabeza entre mis rodillas.
No era el momento de dejarme llevar por los pensamientos negativos que atestaban mi mente. Debía buscar una forma de distraerme de todo aquello que me rodeaba. Elevé la cabeza y miré mi cuarto de un lado a otro. Tenía que hacer para poder olvidarme del dichoso tema de la boda. Mis ojos se posaron sobre el armario y sonreí.
-¡Perfecto, acomodaré mi ropa!- pronuncié con entusiasmo.
Me puse en pie y llegué hasta la puerta del closet. La abrí y empecé a sacar de forma descontrolada toda la ropa que pude. Vestidos, faldas, blusas, zapatos, uniformes, bolsas, cosas viejas… Tiré en el suelo un sinnúmero de prendas y cosas que estaban guardadas. En realidad, el armario no estaba desordenado, pero no me venía mal un poco más de orden.
Comencé a acomodar todo en subgrupos según el tipo de ropa; de repente un bulto negro llamó poderosamente mi atención. Le miré con detenimiento, era una gran funda de color oscuro con un gancho para colgar. Parecía de esos objetos donde se guardaban ropas costosas, trajes y cosas por el estilo. ¿Qué podía haber allí dentro? No recordaba tener algo parecido en mi armario. Fruncí los labios y fui abriendo la cremallera que cerraba la bolsa. La deslicé despacio hasta poder entrever una tela de color blanco que se asomaba por la abertura.
Seguía completamente desconcertada. Abrí la bolsa para sacar lo que había dentro. Mis ojos se abrieron desmesuradamente y mi boca casi tocó el suelo debido a la impresión. Reconocí el contenido de inmediato. Lo que había dentro del objeto negro era… mi vestido de novia.
Cerré los párpados con fuerza y mis dedos se deslizaron sobre la delicada tela. Con mucho cuidado terminé de sacar el vestido y lo puse encima de la cama. Era tan hermoso… Me puse de rodillas para admirarlo de cerca. Cada detalle lo hacía perfecto. Despacio mis yemas fueron viajando a través de las aplicaciones de la parte superior del vestido, y luego se degustaron al sentir la suavidad de la seda que formaba la larga falda.
La primera, y única vez, que sé había usada aquella prenda había hecho exactamente lo mismo. Tragué en seco y cerré los ojos rememorando lo que pasó hacía tan sólo unos meses…
Flashback
Me miraba sonrojada en el espejo de mi habitación. Apenas podía creer lo que estaba pasando. Mis manos recorrían de arriba hacia abajo el maravilloso vestido blanco con el que me iba a casar. Sentía una mezcla de emoción e inseguridad, pero el corazón me decía que estaba haciendo lo correcto, había tomado la decisión de casarme con Ranma y no iba a dar vuelta atrás. Continué observando incrédula mi reflejo… Pronto sería su esposa… Estaba completamente perdida en mis cavilaciones hasta que la dulce voz de Kasumi me trajo de vuelta a la realidad.
-Te ves hermosa, Akane- pronunció con una sonrisa en sus labios.
De inmediato mis mejillas se tiñeron de un carmín intenso y bajé la mirada, -Muchas gracias…- dije avergonzada, -Y gracias por arreglarme, no hubiera podido sin ti-.
-Lo hago con gusto- habló mientras se acercaba a mí y me acomodaba un poco los adornos del velo. -Eres la novia más bonita de todo Japón-. Puso una mano sobre mi hombro y se despidió, -Iré abajo a ver que todo esté en orden para la ceremonia-.
-Está bien, Kasumi- le contesté sonriente, -Pronto bajaré también-.
-Creo que deberías hablar con Ranma antes de hacerlo- me aconsejó.
Al oír su nombre un calor sofocante me recorrió de pies a cabeza. Enmudecí y observé como mi hermana salía de mi recámara. Ranma… ¿Cómo reaccionaría ante la noticia precipitada de la boda? Él había dicho que me amaba y yo tenía plena certeza que estaría de acuerdo con la decisión.
Mi cabeza pensaba infinidad de cosas a la vez cuando el retumbar de la puerta que se abría de golpe y el grito de "mi prometido" me asustó.
-¡Oye Akane!- espetó enojado mientras entraba violentamente a mi habitación.
Me volteé hacia donde escuché la voz, -Ranma- musité con dulzura y como respuesta sólo obtuve un rostro sorprendido.
-Este… hum…- balbuceó con torpeza.
-Quizás debí elegir el vestido japonés- hablé para mí misma. Estaba tan nerviosa que pensaba en voz alta.
El semblante de Ranma cambió; logré entrever que estaba poniéndose nervioso. -No… no… creo que en los dos te… ves… bonita- susurró. Él nunca me decía ningún cumplido, estaba afirmando que me veía hermosa y no pude evitar emocionarme al escuchar aquellas palabras.
-¿En serio?- pronuncié por lo bajo, -Gracias…-
La habitación se llenó de un silencio absoluto. Casi podía oír el retumbar de su loco corazón uniéndose a la melodía del mío que latía sin parar. Ambos agachamos la cabeza con temor de mirarnos a los ojos. Nunca en mi vida me había sentido tan nerviosa. Observé mi ramo de novia como si fuera lo más interesante del mundo y percibí la manera en que él jugaba con sus dedos para evadir la tensión momento. Nos quedamos tanto tiempo en aquel estado que los dos terminamos sentados en el suelo.
-Eh Akane…- habló finalmente acabando con aquel incómodo momento.
-Sí…- le contesté con timidez.
-¿Por qué de repente… decidiste que sí querías casarte conmigo?- preguntó una expresión que me pareció extremadamente encantadora.
No sabía exactamente qué responderle, sin embargo, me animé a decir lo que pasaba por mi mente. -Bueno, me di cuenta que…Ranma, ¡tú me amas!- solté con una gran sonrisa en mis labios.
-Eh…- Ranma tenía una mueca de incredulidad total en el rostro. -¿D… de qué estás hablando?-
-¿No recuerdas mientras llorabas en Jusenkyo?- pregunté con cara de asombro.
Él se volteó dándome la espalda y luego se giró violentamente para encararme, -¡Yo no dije eso!-
¿Cómo se atrevía a negarlo? -¡Claro que sí lo hiciste!- le respondí fuera de mis casillas.
Ranma se puso en posición defensiva, -Bueno… ¿Y si no quiero?-
Le di la espalda a la vez que respiraba hondo para calmar mi ira. -De acuerdo no tienes porque hacerlo si no quieres- pronuncié con ironía, -Pero… te vas a arrepentir- lo amenacé muy segura de mis palabras.
-¿Qué?- espetó completamente desconcertado.
Fin flashback
Luego de aquella discusión en mi cuarto todo fue un desastre. Nada resultó como lo había planeado. Inhalé y exhalé una gran bocanada de aire. El recordar aquella experiencia no había sido lo mejor para cerrar el día. Necesitaba despejar mi mente de vibras negativas… Acomodar el armario no había sido una acertada decisión, debía hacer algo más. Me levanté del suelo y caminé hasta la ventana; al llegar me di que cuenta que la noche estaba iluminada por un magnífico astro plateado.
-Qué bonita está la luna- susurré para mí misma.
Salí por la ventana y busqué la manera de llegar hasta el tejado. Una vez allí me senté sobre la fría superficie y mis ojos se perdieron en la infinidad del cielo. Cientos de puntos destellantes parecían saludarme a millones años luz. La luna con su imponente y perfecta redondez hacía gala de sus encantos brillando en su máximo esplendor.
Maravillada observaba el espectáculo que me brindaba el cielo nocturno. Sentía tanta pena en mi corazón; no obstante, el mirar el firmamento me producía una sensación de relajación y aparente felicidad.
Sin poder evitarlo mi cabeza comenzó a repasar lo ocurrido durante el día, pero el recuerdo de la boda fallida era el que se hacía más presente… "Te amo Akane Tendo"… Aquella frase que me había parecido escuchar en Jusenkyo se repitió dentro de mis pensamientos. Pese a la oscuridad y el encontrarme casi en el más allá, el haber escuchado la voz de Ranma afirmando que me amaba fue lo que me hizo dar un último esfuerzo para no dejarme vencer por la muerte. No podía creer que todo fuera producto de mi imaginación, pero Ranma negaba los hechos y yo no podía debatir con él.
Recordaba a la perfección el oír su confesión de amor y cuando abrí los ojos vi sus preciosos irises azul-grisáceos llenos de lágrimas. Aquello era real, Ranma lloraba por mí, si había confesado que me amaba o no, ya no era tan importante; el verlo en aquel estado me demostraba muchas de las emociones que sentía por mí. Además lo que había dicho al final de nuestro viaje valía más que mil palabras amor…
Flashback
Ranma caminaba rumbo a los estanques de Jusenkyo debajo de la lluvia convertido en chica. Dándome la espalda empezó a hablar, -Sabes Akane, de repente olvidé totalmente de querer regresar a la normalidad- dijo con una mezcla de nostalgia y alegría, -Supongo que después de un tiempo le perdí la importancia…-
-Ranma- susurré incrédula.
-La verdad sólo quería el agua para curarte a ti- pronunció con dulzura.
No podía creer lo que estaba escuchando, -Ranma…- volví a repetir su nombre conmovida por su sinceridad. Había dejado de lado su maldición por mí. Yo había sido más importante que su obsesión de convertirse en un chico "normal".
Fin Flashback
-Akane- el sonido de una voz ronca y masculina me hizo despertar de mi alucinación.
-Ra… Ran… ma- balbuceé nerviosa, -¿Qué haces… aquí?-
Con absoluta tranquilidad él se sentó a mi lado, -Te veías algo rara en la cena, así que quería platicar contigo, pero cuando fui a buscarte a tu habitación me di cuenta que no estabas… Supuse que habías subido-.
No pude evitar que una pequeña sonrisa se formara en mis labios, -Quería distraerme un poco- pronuncié algo avergonzada.
Ambos nos quedamos en silencio por algunos segundos. -¿Estás bien?- preguntó fijando sus ojos zafarinos en mí.
¿Acaso estaba preocupado? Me sentí algo sorprendida al ver sus pupilas llenas de un extraño sufrimiento. -Sí, estoy bien- le contesté con confianza para tranquilizarlo, -¿Qué te hace pensar que algo raro pasa conmigo?-
Él resopló, -No lo sé, desde que veníamos de la escuela te noté extraña, y como te dije en la cena te comportaste diferente…-
-¿Estabas preocupado por mí?- le hablé con dulzura.
Ranma abrió los ojos como platos al escuchar mi pregunta, -Este… yo… eh… bueno, quizás… un poco- confesó en medio de tartamudeos.
Le sonreí feliz de recibir una respuesta afirmativa. Nuestros ojos se cruzaron y avergonzados bajamos la cabeza al mismo tiempo para ocultar el sonrojo que cubría nuestras mejillas. Al observar hacia abajo vi la mano de "mi prometido" reposando sobre las tejas y sentí la extraña necesidad de tener algún tipo de contacto físico con él.
Mordí mi labio inferior dudando sobre cómo proceder. La curiosidad por tocarlo, por sentir su cálida piel contra la mía, era demasiado fuerte. Sin pensarlo demasiado me animé a colocar lentamente mi extremidad sobre la suya. Me congelé esperando su reacción; temía que quitara su mano en signo de rechazo, no obstante, esto no ocurrió. Ranma se sobresaltó ante la acción, pero parecía agradarle el contacto.
Creí que moriría por la forma en que latía mi corazón. La sensación de enormes mariposas revoloteando en mi vientre se mantenía constante. Ranma giró su mano logrando que nuestros dedos se entrelazaran. No había palabras para describir el calor abrasador que me recorrió cuando percibí la forma en que sus dedos se rozaban con los míos.
El silencio, la noche estrellada y la magnífica luna eran los únicos testigos de aquel íntimo momento. Sin entender la motivación que me empujaba a aproximarme a "mi prometido" me animé a realizar otro acercamiento; despacio me arrimé un poco hacia él y coloqué mi cabeza sobre su hombro. De inmediato noté que el cuerpo de Ranma se tensaba ante la acción; sin embargo, al cabo de unos minutos se relajó y presionó con suavidad su cabeza contra la mía.
-Gracias por preocuparte por mí, Ranma- musité cerrando los ojos y me regocijé de su compañía y la maravillosa cercanía entre los dos.
No obtuve ningún tipo de respuesta. Ambos nos quedamos sin decir palabra en aquella posición observando el cielo que resplandecía de una forma especial. Qué más daba la boda fallida… Debía dejar el pasado atrás, si las cosas habían ocurrido diferente a lo esperado era por una razón. De momento me encargaría de disfrutar cada pequeño instante que pudiera a su lado.
Continuará…
Notas:
¿Soy yo, o la cosa se puso melosa? Jejejejeje, un poco de romance adornó el cierre de este capítulo. Espero de corazón que les haya gustado esta escenita final. Se la dedico a todas aquellas que me pidieron avances entre nuestra parejita preferida. La verdad espero que no haya quedado muy fuera de contexto, o de las personalidades de los chicos; quise hacer algo sutil que demostrara que van avanzando de a poco en los acercamientos físicos. Ustedes me dirán si fue creíble.
Sobre el tema de la boda, sé que quizás faltó un poco de profundidad sobre los sentimientos de Akane… En realidad lo quería reflejar era que ella no se enfocaba mucho en el tema porque la deprimía, pero luego de escuchar los chismes le fue inevitable ponerse un poco triste. Lo importante es que ha decidido no ver el lado negativo de las cosas, si no pensar que las cosas tiene su razón de ser y que hay mirar hacia adelante.
Al igual que en el capítulo anterior las escenas de los flashback fueron tomadas del tomo 38 del manga creado por Rumiko Takahashi. Yo descargué el material del Portalfic y dice que fue traducido por Guillermo Riquelme. Las frases textuales son tomadas de esa traducción y podrían variar con respecto a los tomos descargados desde otros sitios.
Como siempre agradecerle infinitamente a quiénes siguen acá al pie del cañón dándome su apoyo y dejaron sus reviews en el capi pasado. Un millón de gracias a: DannySaotome, Nenya21, Dika1990, viry chan, Yunalockhart, Marina, Des, Ishy, eduardo saotome (por favor leer mi respuesta al final), Adri, Sauma Sakura, Paola, Jenny (bienvenida a mi fic linda), Tsukisaku, Nami, neo ranma, y Titi19 (mi querida iokane con nuevo nick XD).
Quiero comentarles que ando en cierre de semestre y me quedan tres semanas para presentar mi anteproyecto de Tesis; lo anterior podría atrasarme en la actualización del siguiente capítulo, así que agradezco su comprensión y paciencia.
Ya para cerrar recordarles que sus comentarios son mi motivación para escribir. Si leen esta historia por favor déjenme saber lo que piensan. Cada palabra de aliento es invaluable y la mejor recompensa que me pueden dejar si les agrada este fic y el desarrollo del mismo.
Comentarios, sugerencias, peticiones, críticas, halagos, palabras de aliento… Todo es bienvenido y aceptado. Si ven alguna falla técnica por favor indíquenla, que como saben no soy una gran editora.
En fin, espero que les haya gustado y ojalá pueda leer sus preciosos reviews para conocer en detalle sus observaciones.
¡Nos leemos pronto!
Un besote,
AkaneKagome
PS. Eduardo, si te fijas tu correo no quedó registrado en el review. El ffnet no permite dejar direcciones de Correo o de Sitios Web en los capítulos o en los reviews. Para que pueda ver tu mail debes dejarlo en el espacio que corresponde en la tabla de review, o bien ponerlo con las letras separadas por ejemplo: e d u a r d o (arroba) y a h o o (punto) c o m, si lo dejas en el "cuerpo del review" simplemente se borrará. Agradezco tus comentarios y disposición para pasarme el manga, a ver si para la próxima sí puedo ver tu mail.
