DÍA DE ENERO
SHAKIRA

Estaba herido. Profundamente herido en el ego y el cuerpo. Un rayo azul de Alastor Moody le había dado de lleno en un costado. Fue solo un roce, pero lo suficiente como para hacerle un corte, que si bien, no era serio, le estaba haciendo mermar sus fuerzas.

Gruñó por lo bajo. Los ojos se le cerraban poco a poco y pronto caería dormido. Estaba en un barrio muggle, con un corte en un costado y la capa y máscara de mortífago escondidos bajo el brazo.

Hizo una mueca, molesto. ¡Que diría el señor Tenebroso si supiera que no lucía el uniforme, orgulloso!

Había sido una emboscada. Esa Dorcas Meadows sabía demasiado…

Solo eran tres. Él, el menor de los Lestrange y Avery. Y eran muchos aurores.

Una sonrisa malévola se formo en su rostro. Al menos se había cobrado mucho antes, cuando habían hecho gritar de dolor a Dorcas…

Una fuerte punzada lo hizo cambiar el gesto a uno de dolor. Estaba perdiendo sangre. Tenía el sabor metálico de esta en la boca y la desesperación se estaba adueñando de él. Si Zooey no llegaba pronto…

Aún recordaba cuando Zooey descubrió que él era un mortífago. Jamás olvidaría como los ojos claros se opacaron en decepción. Evan Rosier nunca había visto esa mirada –dirigida a él- en los ojos de nadie. Y extrañamente, le dolió.

Por que Zooey Ginsberg podría ser una sangre sucia. Podía ser una bruja extraña, estrafalaria y por demás despistada. Pero era inteligente. Nunca lo juzgaba por sus ideas –algunas muy retorcidas- y siempre lograba sacar lo positivo de él. Por que aún sabiendo que él era un mortífago no se alejó corriendo de él, ni alzó la varita. Por que podría ser que ella –y solo ella- fuera lo necesario para no perder la humanidad que él tanto guardaba dentro de sí.

Sonrió, pero esta vez no era una sonrisa malvada. Bien, era más bien una mueca ladina, pero era natural en él. Sinceramente maliciosa.

Le gustaba la relación de amistad que llevaba con Zooey. Le gustaba ponerla nerviosa con flirteos intencionales y la forma en la que ella lo llamaba viejo cada cinco minutos. Aunque a decir verdad, dudaba que a ella le gustara el apelativo de niña.

Por que Zooey era una niña todavía. Por que dentro de él sabía que parte de su valor recaía enormemente en sus esperanzas. En su fe en el mundo y esas cosas de las que hablaba con tanta pasión…

Evan, Evan, Evan…

Manos suaves, cálidas. Ojos claros y oscuridad infinita.

No supo cuanto tiempo durmió. El dolor de su costado ya había disminuido y el frío había pasado para darle una sensación de plenitud.

Cerró los ojos con fuerza y luego los volvió a abrir. Un montón de posters que no se movían lo miraban con sus guitarras en alto y sus lemas pacifistas. Giró la cabeza, Zooey estaba dormida sobre un brazo, sin soltar la mano de él. Había rastro de lágrimas secas en sus mejillas –por que Zooey nunca lloraba en público, era demasiado feliz para hacerlo- y el cabello castaño algo despeinado.

Estiró su mano libre para apartarle el flequillo. Él no tenía casi gestos dulces con ella. Con nadie, a decir verdad. Solo se permitía algunas sonrisas irónicas y comentarios agudos. Pero eso ya era demasiado para su usual carácter.

Los ojos de Zooey se abrieron y tardó un poco en poder enfocarlo. Evan trató de sonreírle - su mueca ladina -. Zooey le hecho los brazos al cuello y lo besó.

Evan no pudo reaccionar. El tiempo que él y Zooey habían sido amigos jamás habían pasado –bueno, él- de un coqueteo descarado. Por que él seguía siendo un mago de casta y ella solo era una hija ilegítima, sangre sucia.

Extrañamente, no actuaba como tal.

Una bofetada le surcó el rostro y él ni siquiera había tenido tiempo de reaccionar.

− ¡No vuelvas a hacerme algo así, Evan Rosier!

Luego un nuevo beso y sus manos en el rostro de ella. De ella.

De la niña de grandes esperanzas, algo inocente, distraída, Gryffindor y sangre sucia. De ella, la mujer de ojos claros, preciosa, amiga.

− Voy a cuidarte Evan Rosier. Yo sanaré tus heridas − murmuró ella contra los labios de él.

Evan Rosier supo que no se refería solamente a las causadas por los aurores…

"…Ya te encontré varios rasguños
Que te hicieron por ahí

Pero mi loco amor
Es tu mejor doctor

Voy a curarte el alma en duelo
Voy a dejarte como nuevo
Y todo va a pasar
Pronto verás el sol brillar

Tú más que nadie mereces ser feliz

Ya vas a ver como van sanando
Poco a poco tus heridas
Ya vas a ver como va
La misma vida a decantar la sal que sobra del mar…"


Tengo que explicar algo. Zooey no es un ser perfecto que enamore a todos. No pudo hacerlo con James y probablemente no lo haga con Rosier. Este simplemente esta asombrado de que alguien pueda ser así. Recordemos que es sangre pura y no esta acostumbrado a la vida bohemia. Por otra parte, Sirius la quiere, ¡claro que la quiere!, y probablemente sea el que más la quiera y es recíproco.

¿Por qué entonces se anda besuqueando con otros?

Bueno, eso lo verán después de varias viñetas más. Recuerden, hay veces que amas a alguien pero no puedes evitar dañarlo. Y Zooey es demasiado liberal. Y Sirius es muy rebelde. Eso tómenlo en cuanta.

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