DISCLAIMER: NAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAADA es mio todo.. todo mi alma, mi cuerpo mi corazón mis celulas y mis huesos todo es de Harmony Gold. No pretendo lucrar (algún escritor lo hace?) solo me divierto...
- Es increíble que rápido llegó el día del matrimonio de Max.
Se dijo Rick, que mirándose frente al espejo alistaba su uniforme antes de salir al encuentro de Lisa, ambos habían acordado asistir a la boda con sus trajes castrenses, puesto que estaban de turno y ante cualquier emergencia podrían así responder con prontitud en sus puestos.
Un soplo cansado salió de los labios del muchacho al pensar en Lisa. Había pasado casi una semana desde que él intentó hablarle respecto a su relación, pero un impertinente ataque de Khyron en el momento justo en que se dispuso a iniciar la charla, dejó al piloto con todo atragantado en su boca; lo que obró más o menos como una maldición pues de ahí en más todos sus intentos de hablar con ella fallaron estrepitosamente. Era como si Lisa rehuyera enfrentar el tema.- quizás no quiere oír lo que tengo que decirle.- Él se había dedicado a observarla en estos días y cada vez que tocaba el tema veía en sus ojos miedo; eso no dejaba de causarle desazón, pues si Lisa tenía miedo era porque no confiaba en los sentimientos que lentamente él había comenzado a profesarle.
- Me gustaría que supieras que también yo tengo miedo.- comentó consigo mismo, mientras intentaba sin éxito, domesticar su rebelde cabello.- Los fantasmas suelen ser perfectos en nuestros recuerdos… y eso es una competencia muy desleal.
Justo cuando se dio por vencido en intentar amansar los remolinos de su cabellera, el sonido de la puerta llamó su atención.- Lisa.- Se dijo con un nudo de emoción en su estómago, al parecer ya no se asustaba de tener estas reacciones. Caminando presuroso, abrió la puerta para verla y a pesar de traer su uniforme habitual había algo distinto que la hacía ver más hermosa a como la recordaba.
- ¡Hola Lisa! Como siempre puntualísima en tu llegada.
- Es que moría en ganas de verte.- le dijo en una lenta sonrisa.- Si estás listo ¿te parece que nos vayamos ya mismo? La ceremonia está por empezar… y dejé a Miriya con el trío, ellas se encargarán de alistarla en los últimos detalles.
Mientras la joven oficial seguía platicándole a Rick sobre los pormenores de los preparativos, este aprovecho de salir de la pieza cerrando la puerta tras de sí. Y una vez que se pusieron en camino él ofreció galantemente a Lisa su brazo. Sonriendo satisfecho al percatarse cómo ella con una alegre expresión infantil se colgó protectoramente de él, verla hacer esto era algo que le encantaba que hiciera.
- ¿Pero tú crees que será prudente el haberla dejado con esas locas, Lisa?
- Rick.- con un solapado tono de reproche.- No están locas, nada más son un tanto entusiastas… y bueno a veces carecen de filtro… tienen poco sentido común… no conocen la discreción… y cuando intentan arreglar una situación terminan metiendo la pata hasta el fondo…
Después de tamaña enumeración, Lisa suspiró abrumada. Rick al verla se preguntó en cuantos líos esas chicas la habían metido, pero la sonrisa disimulada que apareció en el rostro de su pareja le indicó claramente que eso daba lo mismo… existía afecto. Un afecto genuino por el inseparable trío de muchachas. El piloto sintió un imperceptible estremecimiento, al percatarse de lo fácil que le resultaba leer a Lisa, en tan poco tiempo aprendió a conocer lo que cada una de sus expresiones ocultaban, como si para él se tratase de un libro abierto.- eres tan transparente.- Se dijo con desconcierto, al entender de que esta verdad era lo que le había permitido descubrir que ella sentía miedo.
- … por lo que Claudia estará con ellas ahora… es que Vanesa, Kim y Sammy a ella nada más obedecen.
- ¿Le tienen temor?- sonriendo divertido.- No me puedo imaginar a Claudia cómo un demonio dando órdenes.
La joven comandante lo quedó mirando con sus grandes ojos verdes muy abiertos. Y parpadeando rápido, no daba cabida a las palabras de Rick.
- Ella tiene el carácter más fiero con el que me he tenido que enfrentar.- con un leve temblor.- No le tiene temor a nada, si hasta se ha enfrentado al capitán Global en más de una ocasión… a mí incluso me ha sacado a empujones de mi puesto en la tacnet… y me ha hecho callar delante de las chicas.- con un mohín de autocompasión.- Bajo sus dulces palabras cordiales se esconde un carácter de temer Rick… créeme, cuando se enoja es una fiera.
Rick no sabía si tragar saliva o largarse a reír por la historia que la muchacha le acaba de contar. Es que en verdad era bastante tirado de las mechas el sentirla a ella amedrentada ante la mujer de tez morena. Ella, Lisa Hayes, que se enfrentó a su padre, al Consejo de la Tierra Unida y al mismísimo Dolza sin siquiera temblarle la voz… en verdad Lisa era una chica fascinante.
- Con todo lo que me cuentas ahora entiendo el por qué Roy estaba con ella… Claudia era la única capaz de dominarlo.
- No creo que haya sido por eso que Roy se enamoró de ella.- un bruma cubrió sus ojos.- No he conocido a nadie con un corazón tan inmenso y generoso como el de Claudia, ni tampoco vi a nadie que se haya entregado tan por entero como ella a Roy.
Un silencio triste se instaló entre ellos al recordar el fatal desenlace que tuvo esta pareja, eran estos los costos de la guerra. Y sinceramente tanto Rick como Lisa estaban cansados de cada día tener que despedir a más amigos. Sin proponérselos una idea se grabó en la mente de ambos.- el tiempo de combatir se ha terminado… es tiempo de buscar la paz.
- Veo que la tienes en gran consideración.- le dijo de pronto Rick, cuando se dio cuenta que ya habían llegado al lugar en que se realizaría la ceremonia.
- Obvio… es mi mejor amiga.- apretándole suavemente el brazo.- Oh, ya todos han llegado… incluso Max esta aquí.
Efectivamente todo el mundo había llegado, el sacerdote inclusive ya estaba en el altar mirando con su rostro impertérrito a los asistentes. Pues también la mayoría de estos arribaron con bastante antelación, era obvio que nadie quería perderse tamaño evento. Si al parecer ni su padre ni el capitán Global escapaban a la conmoción que despertaba la boda de Max con una Zentraedis, que ya estaban ahí luciendo sus tenidas de gala oficiándolas de anfitriones ante los invitados.
- Qué bien que ya llegaron… me tenían nervioso.- mirando a Lisa.- Dime está todo bien con Miriya… no se ha arrepentido de casarse ¿verdad?
- Pues claro que no.- le contestó divertida.- Se ha tomado su rol de novia de manera muy profesional (casi como si esta fuese una misión más) y dijo que puntualmente estaría aquí.
- Hermano debes relajarte, recuerda que aún debes pilotear tu veritech para recibir el homenaje del túnel de láseres.
El joven asintió en automático, Lisa pensaba que sinceramente él ni siquiera había prestado atención a las palabras de Rick, pues nada más miraba de forma obsesiva la entrada esperando por Miriya. Y únicamente a ella le bastó ver la palidez en las mejillas del peliazul para entender que la novia se había presentado.- síganme… sus puestos son acá, adelante.- Les conminó Max, sin darles tiempo a nada, arrastrándolos a un puesto que estaba muy cerca del altar. Lisa por su parte no dejó que todo este alboroto la alterara, estaba más preocupada de sus propios planes que de la emoción del piloto amigo de Rick y haciéndoles unas señas a las cámaras dio la orden de que empezaran a transmitir y por medio de su intercomunicador soltó la autorización de que abrieran los canales de transmisión para que los Zentraedis vieran la boda.
- Deja de trabajar.- le farfulló suavemente en su oído Rick.- Estás en una boda… por qué no dejas que este espíritu te invada… así como me lo ha hecho conmigo.
Un nudo se formó en la garganta de Lisa que sintió repentinamente que todo el aire en la sala se había acabado, miró de reojo a Rick tratando de poder leer sus verdaderas intenciones al decir esas palabras.- ¿estás hablando en serio o sólo quieres provocarme?- Un frío nervio recorrió su espina dorsal al pensar en todo lo que ello implicaría, es que sus sentimientos eran tan grandes por él que incluso ya le dolía el tener que reprimirlos. Sabía que Rick quería aclarar las cosas… hablar sin tapujos sobre lo que sentían el uno por el otro, pero ella no se consideraba preparada aún para enfrentarlo, tenía miedo que los sentimientos de él no fueran tan profundos y que ella no más fuera una pausa entre sus vaivenes con Mimmey.- sólo dame un poco más de tiempo… sé que puedo hacer que te enamores de mí.- Era esa frase la que últimamente se repetía cuando estaba con él.
- Con este uniforme blanco… te ves como si tú fueras la novia.
Le dijo él en tono juguetón haciendo que ella se sonrojará cual chiquilla. Pero Lisa rápidamente se recompuso de tal impresión y como respuesta Rick sintió como los dedos de la muchacha buscaban sigilosamente el contacto con su mano. Él sin importarle mucho si otros se daban cuenta presionó la palma de Lisa contra la suya, dejando que en esa posición transcurriera lentamente la ceremonia.
Mientras el sacerdote seguían con su sermón, en Rick una idea iba cobrando fuerza, recordar a Roy le hizo cuestionarse como estaba llevando su relación con Lisa.- el tiempo no nos pertenece y en este clima de guerra sólo basta un instante para quedarnos atrás.- Por lo que… ¿para qué seguir dilatando las cosas? Era el momento de enfrentarlas y entendía que no era Lisa la única que lo estaba evitando… él también se escudaba en sus evasivas para no enfrentar el tema.
- … Rick, Rick… los anillos.- le instó Lisa con codazos nada sutiles y es que todos estaban con sus ojos fijos en él, esperando por los anillos.
- Lo siento.- sacando una cajita de terciopelo de su bolsillo.- Es que ha sido una ceremonia tan linda.- se excusó haciendo que varios rieran ante sus palabras y el reproche no se despintara de la cara de Lisa.- Pero continúen…
Y así fue, la ceremonia transcurrió con completa normalidad, donde la cuota de emoción la pusieron las chicas del trío que lloraron lacónicamente emocionadas al ver a la feliz pareja recitar sus votos matrimoniales. Cuando el párroco dio término a la ceremonia se sucedieron uno a uno los homenajes que las distintas ramas que conformaban la tripulación del SDF- 1 rindieron a los recién casados, incluyendo el esperado túnel de láseres hecho por los escuadrones veritech.
- Ha sido todo muy hermoso ¿no lo crees así Rick?
Le preguntó Lisa al joven piloto de ojos azules, que observaba sin palabras el inmenso pastel de bodas que tenia la forma de la nave y que coronaba orgulloso la entrada al salón donde se realizaría la cena y posterior fiesta de matrimonio. Para la incomodidad de Rick en la disposición de las mesas le tocó compartir lugar con el padre de Lisa, pero para su suerte el viejo oficial se mostró especialmente agradable, donde de manera insistente le buscaba conversación. Descubriendo con asombro que el almirante era una persona bastante asequible con unas historias increíbles que mantuvieron a toda la mesa pendiente de sus relatos.
De pronto el capitán Global se puso de pie y alzando su copa invitó a todos los presentes a brindar por el feliz enlace. Y en lo que en un principio parecía un bello discurso lleno de clichés y frases comunes, se transformó radicalmente en un ataque en contra de la raza Zentraedi haciendo incluso molestar a Max, que sin éxito intentó detener a su superior. Rick por su parte también quiso intervenir, pero la mano de Lisa se lo impidió.
- Por favor Rick, déjalo que continúe… el capitán sabe lo que hace.
A regañadientes él accedió, pero el tono del discurso no cambiaba y el ambiente se llenaba de tensión y rumores. Hasta que el sabio oficial ruso dijo aquellas palabras que quedaron grabadas en la mente de todos los que estaban ahí presentes.- y a pesar de todo eso, el amor se sobrepone como señal inequívoca que la paz es nuestro único camino.- El silencio se plantó en el salón, siendo los refugiados Zentraedis los que parecían ser los que más entendían la fuerza del mensaje del viejo oficial que seguía con sus palabras invitando sutilmente al líder de los enemigos a sentarse junto a ellos y buscar una salida a este conflicto.
- Ojalá Breetai, Dolza o cualquiera de los líderes Zentraedis estén escuchando esto, Rick.- le susurró Lisa.- con la tensión dibujada en su rostro.- Nos jugamos el todo por el todo con el capitán en esto.
- ¿Ustedes tenían planeando desde un principio que sería así?
Le inquirió Rick, a lo que ella asintió. El piloto miró a los Zentraedi que estaban a sus costados y especuló que si el efecto fuera similar a lo que ellos estaban mostrando las posibilidades de éxito se abrían exponencialmente. En ese momento una música bastante familiar llegó a los oídos de Rick sacándolo abruptamente de sus reflexiones y alzando sus ojos vio que ahí estaba ella… con su profusa cabellera que serpenteaba el espacio graciosamente al ritmo ondulante de sus caderas que parecían imponerle el compás a los sones que salían de los instrumentos.- Mimmey.- Repitió para sí, mientras sus ojos no se despegaban de la chica que acompañó por tanto tiempo sus sueños más profundos, alimentando día con día su motivación de regresar vivo cada vez que se montaba en su veritech…. Pero cosa extraña era esta de los sentimientos, porque esa persona que estaba parada junto a él y por la cual hace poco tiempo hubiera muerto mil veces sin siquiera dudarlo, le resultaba ahora tan ajena y distante… casi una total desconocida ¿tanto había cambiando Mimmey en este tiempo? O más bien no sería, que era él quien durante estos años se transformó en una persona totalmente diferente, donde dejó de preocuparse por perseguir el afecto de una muchachita para avocarse a tareas menos egoístas que buscaban el bien común, no sólo de los suyos sino de la propia raza.- creo que este es el adiós Mimmey… gracias por el instante de tiempo que compartimos juntos… nunca los olvidaré.- Se dijo con un dejo de melancolía, no por ella sino por la juventud e inocencia que se iban con la cantante, quemando una etapa de su vida que fue importante, pero que no se podía comparar siquiera a la que estaba emprendiendo ahora junto a Lisa que de solamente imaginarse todo lo que podía construir a su lado se llenaba emoción. De modo automático volteó su rostro hacia el lado de su compañera, necesitaba de su contacto, era esto algo que se estaba transformando en una condicionante para él pues su apoyo y presencia eran lo que le permitía seguir adelante. Pero vaya sorpresa, en vez de Lisa su lado vio un asiento vacío, mirando hacia todos lados se dio cuenta que no estaba cerca.- ¿donde se habrá metido?- Se cuestionó cada vez más preocupado, temiendo cuál era la razón de su ausencia.
- Señor, ¿sabe hacia dónde se fue Lisa?- le preguntó Rick al almirante apenas disimulando su aprensión.
- Pues no tengo idea, nada más dijo permiso y se retiró.- con un brillo especial en sus ojos.- Creo que no le agrada esta música.
- Maldición…
Profirió Rick con sus dientes apretados, levantándose rápidamente de la mesa salió tras Lisa. Supuso que el motivo de su desaparición se debía a que ella malinterpretó su reacción frente a la aparición de Mimmey; tratando de controlar su preocupación Rick aligeraba al máximo su andar, sabía que debía dar con ella lo más rápido posible antes que esa errada idea se asentara en su cabeza. Echó un vistazo hacia la salida, pero nada, ni la más mínima señal de Lisa.
- Rick… si buscas a tu damisela te aviso que en estos momentos va en dirección al puente.- le dijo Claudia que emergió sorpresivamente de entre la multitud, sonriéndole con un dejo de lástima dirigiendo sus ojos en dirección al escenario.- Qué haces aún aquí Rick, ve por ella y no permitas que vuelva a enroscarse en sus cascaron.
- Gracias, Claudia…
Le expresó con voz apremiante, poniéndose de inmediato en camino hacia el puente, y luego de unos cuantos minutos de búsqueda pudo divisarla que caminaba pausadamente por la ruta más larga que la llevaba a su puesto de trabajo.
- Lisa…. espérame… Lisa.
La muchacha cuando escuchó que la voz de Rick iba tras ella, sintió como las lágrimas se agolparon en sus ojos violentamente. Por lo que apresurando el paso caminó indiferente, no quería que él la viera en ese estado tan paupérrimo de sí misma. Además qué caso tenía hablar ahora, ella vio la expresión en sus ojos, daba lo mismo lo que él le dijera, sus sentimientos por Mimmey todavía seguían ahí y ella nada más era el consuelo de su despecho. Y quizás más adelante llegaría el día en que la súper estrella decidiera fijar su atención en Rick, ¿Qué pasaría entonces con ellos? Él se llenaría de frases hechas y de buena educación para deshacerse de ella cual trasto viejo.
- ¡Lisa, por un demonio te estoy hablando!- le lanzó molesto Rick tomándola de una de sus mangas obligándola a girarse hacia él.- ¿Por qué te fuiste así tan repentinamente de la fiesta?
- Ah… ¿te diste cuenta?- con una expresión irónica en su rostro.- Nunca me ha gustado ser un mal tercio, sabes… y quise darte espacio para que pudieras disfrutar de ella.
- ¿De qué estás hablando?
- ¿Cómo que de qué estoy hablando?… Tú y Mimmey.- él intentó tomarla de los hombros, pero la frustración en Lisa le impidió a ésta obrar con racionalidad.- No me toques Hunter… no abraces a la chica equivocada, que yo no estoy para consolar tus frustraciones.- apuntándole hacia el frente… ve por ella y a mí déjame en paz.
- ¡Por un demonio ya cálmate Lisa...!- Le ordenó en un tono para nada conciliador.- Estás comportándote de un modo muy infantil… si no quieres estar conmigo dímelo… pero no inventes cosas que no existen.
- ¿Que no existen?... ¿qué crees que soy?... ¿Una imbécil que no entiende lo que significa la forma en que la estabas mirando a ella…?
Una profunda expresión de dolor se dibujó en el caris de la muchacha, Rick a pesar de toda la ofuscación que le provocaba esta reacción tan extraña de ella no pudo evitar sentir que se le desgarraba algo en su interior al ver que efectivamente ella estaba sufriendo. Sin decirle nada, una de sus manos cubrió el hombro de Lisa protectoramente… y nada más. Eso fue suficiente para quebrarla… cuando ella levantó sus ojos y se encontró con los de él, algo nuevo nació entre ellos… algo que ninguno de los dos pudo tomar conciencia porque las alarmas de un nuevo ataque interrumpieron los pensamientos y acciones que la pareja intentó descifrar.
- ¡Ataque… maldición!- escupió detractando su condenada suerte.- Me voy al Prometehus… pero esto no quedara así… tú yo debemos de hablar… y si regreso… tú me vas a oír Lisa… ME VAS A OIR…
Ella no dijo nada, se quedó estupefacta ante las palabras de él. ¿Por qué le interesaba tanto hablar con ella?… ¿Es que acaso…? Agitó su cabeza, era eso imposible, ella lo vio en sus ojos.- condenación… qué más desearía yo que me amaras Rick… pero no soporto la idea de vivir una mentira.- Y girando sus tacos encaminó sus pasos en dirección al puente.
- Y más encima esto… un ataque.- mordiéndose su labio inferior.- Todos nuestros esfuerzos por una tregua se van al tacho de la basura.
Detractó con indignación, abriendo la puerta que conducía al puente, siendo ella la primera en llegar ordenó de inmediato que se le pusiera al corriente de la situación.- menos mal no es un gran ataque.- Pensó con un poco más de calma a la vez que por la red daba la orden a los pilotos para que se desplegaran a cubrir el ataque enemigo. A los pocos minutos apareció Claudia y el trío relevando a sus turnos respectivos y empoderándose de inmediato en sus labores.
- Esto es extraño, las naves se acercan pero no liberan a sus pods de combate.- le indicó Claudia extrañada.
- Es cierto.- le ratificó Lisa, analizando el comportamiento del enemigo.- Líder Skull aquí Delta Uno, mantenga su posición y no busque al enemigo, su actuar puede encerrar algún tipo de trampa.
Un frío.- entendido.- Fue la única respuesta que recibió de parte de Rick que al parecer se negó siquiera a hacer contacto visual con ella. Esto le dolió profundamente a Lisa, pero no podía culparlo, ella había actuado mal (aunque en el fondo tuviera razón en lo que pesara respecto a Mimmey) no debió reaccionar así. Apretó fuertemente sus ojos, debía concentrarse en sus deberes, no era este el tiempo para asuntos personales. Algo en su tacnet de pronto llamó la atención de Lisa y es que el caza de Max también estaba desplegado, pero para su sorpresa usaba el modelo de cabina doble.- podrá ser posible que estén ambos allá afuera.
- Comandante Hayes, reporte el estado de situación.- le ordenó Global que junto al almirante ingresaban al puente.
- El enemigo ha movilizado a la totalidad de su contingente.- le respondió sin apartar su vista de los monitores.- Pero salvo por las naves de su ala izquierda el resto se ha mantenido en una posición pasiva, sin liberar sus pods o lanzar ataques directos hacia la nave o a los escuadrones.
El capitán de la fortaleza masajeo su mentón, tratando de desentrañar cuáles eran las intenciones del enemigo.- quizás después de todo sí provocó lo en ellos todo este asunto del matrimonio.- Por lo que ordenó a Vanesa que abriera los canales de comunicación por si el enemigo deseaba entablar contacto con ellos.
- Capitán, el enemigo se retira.- señaló Sammy con su chilloso tono de voz característico.- Todas sus naves abandonan la batalla.
- Es efectivo señor, ¿ordeno a nuestros escuadrones replegarse?- preguntó Lisa en automático.- Nuestras defensas son más que suficientes para dar cuenta del enemigo.
Donald observaba admirado el funcionamiento del puente, parecían un perfecto reloj suizo en que cada pieza encajaba perfectamente con las demás. Y aunque la disciplina era un tanto relajada para su gusto, debía reconocer que eran profesionales destacados y curtidos a fuego en el campo de batalla; especialmente su hija que como primer oficial era capaz de mantener la calma y coordinar todo el caos de información que llegaba de distintos puntos, siendo lo suficientemente eficiente para ser los ojos de Henry en el campo de batalla y dar las órdenes de combate a los escuadrones.
- ¿Pero qué está pasando?- dijo en voz alta Lisa al ver que los pods enemigos no estaban siendo derribados sino nada mas dejados fuera de combate.- Líder Skull, aquí Delta Uno… ¿qué es lo que sucede? Veo por mis monitores que no han sido capaces de derribar a ningún enemigo.
- Lo siento, comandante, algo debe estar fallando en la calibración de nuestras armas, porque nos es imposible hacer blanco.
Lisa sabía que esa era una burda excusa, podía entenderlo de Max, estaba recién casado y su mujer pertenecía a las filas enemigas, quizás por hoy una deferencia de este tipo era más que plausible, aunque lo mejor era que hubiese permanecido en la nave. Pero el resto del escuadrón… ¿por qué lo hacía? En eso sus ojos se clavaron en su pantalla y vio con sorpresa que los pods Zentraedis habían dejado de disparar y se mantenían inmóviles flotando entre los veritechs.
- Señor creo que la táctica del teniente Hunter y su escuadrón está funcionando… el no derribar al enemigo los ha desconcertado…
- Tiene razón, Lisa.- intervino Donald con todos sus nervios marcados en su frente.- El enemigo al parecer está dispuesto a bajar las armas…. Es increíble, una raza tan belicosa es capaz de entender el concepto de paz.
Se dijo casi en un susurro y luego miró a su hija con una dura sonrisa en su rostro.- te felicito Lisa, también en esto tuviste razón y si todo sale como me lo has repetido una y otra vez… la humanidad entera les deberá su existir a ustedes.- Sacándose su gorra pasó la mano por su cabeza y le palmeó el hombro a su antiguo compañero de armas.
- Lo han hecho bien… tú y tu gente.- el ruso parco como siempre en sus gestos y ademanes solamente se limitó en consentir.- Creo que puedes dejar que las muchachas se encarguen de todo, debemos informar de inmediato al Gobierno de la Tierra Unida.
- Entendido… Lisa, termine con la operación y preocúpese de que el teniente Sterling y su señora sean retirados… se merecen al menos su noche de bodas en paz.
- Entendido, señor.
Respondió la teniente comandante utilizando un frío e impersonal acento de voz que hacía ya mucho el ruso no escuchaba en ella, y aunque se sintió con la tentación de saber el porqué, a pesar de todas las excelentes noticias, ella no se notaba contenta, no podía hacerlo un deber superior lo apremiaba por lo que sin decir más abandonó el puente junto al almirante. Lisa por su parte se dejó funcionar en automático, las frías respuestas que tuvo por parte de Rick la habían sumido en un profundo cuestionamiento que le atormentaba la psiquis terriblemente, por lo que después de horas de extenuante trabajo agradeció el poder sentir su cabeza tan aturdida que le resultaba imposible pensar en algo.
- Todo está en orden.- sentenció Lisa con su voz que reflejaba el cansancio de la agotadora jornada.- Por favor manténganme informada cualquier cambio.
Y sin esperar ninguna respuesta abandonó el puente arrastrando sus pies por esos pasillos que hoy le parecían más profundos y oscuros que de costumbre, sentía tantas ganas de llorar pero al parecer estaba muerta porque nada lograba salir de sus ojos, sólo un sinfín de suspiros que delataban la angustia que estaba sintiendo en su interior.
- Si no vas a hacer nada provechoso, te recomiendo que mejor te vayas a descansar, tendremos mucho trabajo mañana.- le dijo Donald Hayes que parado frente a ella le sonreía en tono paternal.- Recuerda que de acuerdo al itinerario que armaste, mañana debemos enviarle a los Zentraedis la propuesta de negociación.
- Padre.- con una cara de aturdida sorpresa.- ¿Ya se han desocupado de su reunión con los dirigentes del gobierno?
- Así es… pero no quiero hablar de eso contigo… ya mañana será el momento de ponerte al corriente.- agachando su figura sobre un pequeño ventanal del pasillo.- Mejor cuéntame por qué estas con esa mirada tan triste… ¿pasó algo entre tú y ese muchacho…?
- Creo que has dado en el clavo padre, nada ha pasado entre Rick y yo.- sonriendo tristemente.- Fue todo una ilusión.
Aunque nunca este tipo de pláticas se dieron con su padre, el hacerlo en este momento resultó tan fácil para Lisa que denotaba claramente la falta que su presencia le hacía, que sentía cómo una desesperante angustia se estaba tomando el control de su corazón.
- Lo estás diciendo por ese canarito.- con gesto despectivo.- ¿la chica que amenizó la cena de Max y Miriya…?
- ¿Tú, lo sabías?- le preguntó ella de hito en hito no pudiendo creer que él dominara hasta esa información.- ¿También sabías de Mimmey…?
- Por supuesto y créeme que ni siquiera me esforcé en tener esa indagatoria, creo que fue por mucho tiempo la comidilla entre toda la tripulación.- chasqueando sus labios y mirando solapadamente a su hija.- Pero eso ya es parte del pasado… ¿por qué te importa tanto?
- ¿No lo viste acaso…? Cuando ella estaba cantando, no viste como él la miraba… si más parecía la imagen de un devoto adorando a la Virgen… él la ama y aunque no quiera reconocerlo, yo sé que es así.
- ¿Y quién te crees que eres tú para decidir que conoces los sentimientos de los demás?- le espetó con su ceño fruncido.- Pensé que todo lo que habías vivido te serviría de experiencia para no repetir los mismos errores que yo cometí contigo… cuando creí que yo sabía mejor que tú lo que necesitabas.
Los ojos verdes de Lisa se cristalizaron, jamás en toda su vida su padre le había reconocido como un error la actitud que adoptó para con su noviazgo con Karl. El que lo hiciera ahora justo en este momento tan difícil de su vida era sorpresivo pero a la vez revelador.
- No tengas miedo a encontrar la felicidad.- le susurró despacio, dejando que sus dedos acariciaran la delicada mejilla de su hija que se estremeció ante este contacto, que desde los tiempos de su madre no sentía.- No tiene por qué repetirse la historia, Rick es un chico de nobles sentimientos que los oculta tras una fachada de autosuficiencia y rebeldía… ¿no te suena familiar eso?
Lisa no pudo evitar que una sonrisa apareciera en sus labios, sabiendo perfectamente a que se refiere su padre.
- No te quedes con todo eso acumulado, Lisa… hay cosas que callan y mueren en los corazones.- con una contenida sonrisa.- A veces ceder es la única opción, no dejes que el orgullo hable por ti.
Inesperadamente el alto oficial sintió cómo los brazos de su hija lo rodearon al mismo tiempo que el rostro de ella se hundió en su pecho. Cuánto desconcierto de improviso sintió dentro de él, al recordar como su pequeña en sus infantes años buscaba refugio en las gruesas espaldas del oficial, una emoción se contuvo en sus pupilas, finalmente la había recuperado aunque el tiempo había pasado inexorable entre ellos y ya su niñita no colgaba de sus piernas sino que era toda una mujer que se aferraba con más fuerza a ese padre que hacía ya mucho había dado por perdido.
- Gracias papá…
Murmuró levente mientras un beso delicado depositaba en la mejilla de él, dejando al viejo almirante con una alegría que no cabía en su pecho.- gracias Sarah.- Pensó para sus adentros viendo cómo su hija se perdía entre los endemoniados pasillos de la nave. La sonrisa en Lisa era sutil en comparación a la tremenda emoción que su alma albergaba, nunca pensó que ella y su padre tendrían la oportunidad de borrar todo aquello cuanto los separaba, pudiendo dejar a un lado rencores y recriminaciones, para volver a ser una familia.- no puedo irme esta noche dejando algo pendiente.- Se repitió llena de convicción, aunque el temor se reflejaba en el suave temblor de sus extremidades. Pero ya no había vuelta atrás, estaba ahí parada frente a la puerta de Rick, con la mano empuñada dispuesta a enfrentar todos sus miedos con tal de estar junto e él.
- Lisa, qué haces aquí.- le preguntó sorprendido Rick que al abrir su puerta vio que la joven estaba parada ahí en frente.
- Rick…. Rick yo….- tragando saliva.- Quiero hablar contigo…
Continuará….
