Comencé a tararear mientras sacaba la espuma de mi cabello bajo la regadera sintiendome más tranquila que en toda esta semana disfrutando del agua caliente.

-¡Bella!- el grito fue tan fuerte que me hizo saltar provocando que la espuma saltara a mis ojos haciéndolos arder como el infierno.

- Jodido champo- exclame intentando limpiar mis ahora ciegos ojos

-Isabella. Maldición mujer sal de ahí- los gritos venían acompañados con golpes en la puerta suficientemente fuertes para derrumbarla

-Que mierda Edward- Grite ofuscada pero la urgencia en la voz de mi amigo me hizo salir de la ducha como me lo pedía con los ojos en llamas, uno aun completamente cerrado y el otro apenas abierto, alcance la toalla a tientas y salí abriendo la puerta de golpe- Cuál es tu problema?.

-Lo encontré- soltó con voz triunfal.

-Que encontraste?- pregunte confundida mientras me refregaba los ojos para poder ver más que un borrón frente a mí.

-lo encontré- repitió feliz y pestañando con fuerza pude verlo a unos pasos de mi con el rostro resplandeciente- Encontré la solución- me quede en blanco sin saber de qué hablaba atontada por el dolor, ¡por dios como me dolían los ojos!- La solución Bella, encontré la forma de resolver todo esto- su mano nos señaló y lo entendí.

-Ah, realmente?-pregunte con aburrimiento aguantándome las ganas de mirarme las uñas

Edward se me quedo mirando aturdido un segundo mientras se borraba la sonrisa de su rostro.

Por un momento me dio lastima pero al recordar todas las horas que había gastado YO en encontrar una solución el remordimiento se quedó muy escondido en mi conciencia.

Tal como lo predije lo único que había podido hacer otra cosa más que pensar y pensar en cómo arreglar el problema que las impulsivas neuronas de Edward habían provocado como siempre y anoche por fin di con una solución, no sería la mejor ni la más inteligente pero tenía que servir, ¡por mi vida que tenía que servir!

-Como que "Ah, realmente"?- se cruzó de bazos mirándome con ojos entrecerrados, me encogí de hombres y pase a su lado hacia la cocina.

-No sé qué quieres que te responda Edward- me adelante otro par de pasos caminado por el pasillo.

Sentí un jadeo a mi espalda y me detuve para mirar como sus facciones se encogían y endurecía la mandíbula.

-No me digas que viste una araña Edward porque te juro que esta vez tendrás que matarla tú y superar tu miedo- mire a mi alrededor buscando la fobia más grande de mi amigo. El muy varonil Edward Cullen se convertía en solo una niña pequeña enfrente de esas cosas peludas- la última vez fue algo vergonzoso. ¡Ayúdame Bella!, esa cosa está en mi ropa, Ayuda!- lo imite saltando y alzando los brazos como la había hecho el para quitarse la imaginara alimaña de sus brazos y espalda riéndome del recuerdo.

Lo mire esperando un replica que no llegaba y vi como las emocione desfilaban por su rostro pareciendo entre atormentado y… excitado?

Baje mis adoloridos ojos para ver que bien podría estar desnuda en este instante para lo poco que tapaba mi toalla, si a eso que cubría casi todo mis pechos, y casi mis piernas o mejor dicho la parte superior de mis muslos se podrí llamar toalla, y creo que saltar como lo había hecho no había sido una buena idea.

-Creo que es un buen momento para decirte mi plan, ve a vestirte para que lo conversemos- logro decir Edward con voz ronca.

Me gire con rapidez llegando a la cocina en tiempo record escuchando los pasos de Edward a mi espalda repitiéndome todo el tiempo que el escalofrío en mi cuello era solo el aire acondicionado y no sus ojos quien lo provocaba.

-No creo que sea necesario Edward- le dije con una sonrisa forzada.

-Yo creo que de hecho es muy necesario- sus ojos acariciaron mi cuerpo tan precariamente cubierto deteniéndose en la parte superior de mis pechos apretados por el nudo de la toalla y estaba segura que el agua estaba evaporándose de mi piel con esa mirada tan abrazadora suya y mi propia temperatura aumentada por ella- mas ahora vestida como estas, créeme es muy necesario- sus ojos seguían recorriendo mi cuerpo mostrándome en su mirada las cosas que le estaba provocando mi casi desnudez.

¿Podría ser que aun a esta distancia sintiera el calor de su aliento tibio y acelerado recorrerme?

¡Aférrate a tu plan Bella! Me grite tan fuerte como fue posible en mi mente.

-No Edward, no lo es- discutí. Me serví un vaso de jugo con las manos temblando y plantándome frente a su cuerpo negándome a esconder mi cuerpo de su mirada- me has visto en condiciones mucho peores, no es necesaria que me vista para que hablemos.

-Debes estar loca- gruño dando algunos pasos atrás alejándose de mi- eso era antes, antes de sentir… como habías dicho?- pregunto mientras se recostaba en la pared como excusa para alejarse otro par de pasos-Ah, si ya lo recuerdo "un rayo te hubiera atravesado electrificándote, o un camión pasándote por encima", ahí podíamos hablar así, antes de sentir esas cosas al estar juntos- sus ojos estaban en llamas quemando los míos retándome a negar mis palabras.

-Eso fue diferente- dije manteniendo mi rostro en blanco y con voz indiferente- eso fue solo provocado por el momento, ahora no hay razón para actuar como si no me hubieras en estas condiciones tantas veces como yo te he visto a ti- me cruce de brazo alzando la barbilla y recostando mi cadera en la mesa a mi lado.

-Bien- dijo lentamente- Tienes razón- soltó sorprendiéndome, por lo general costaba un gran esfuerzo y mucha coacción para que Edward me diera la razón.

-En serio?- pregunte mirándolo recelosa.

-Por supuesto- asintió- eso significa que no te molestara esto- mi corazón comenzó a saltar en mi pecho golpeando mi garganta cuando sus manos tomaron su camiseta y la levanto sacándosela fluidamente por la cabeza.

-Que haces?-pregunte histérica-porque te desnudas?- mis manos revolotearon sin saber que hacer, me debatía en recuperar su camiseta ahora en el suelo o pasar mis manos por su pecho desnudo, por su abdominales o su deliciosa cadera abrazada por sus jean que colgaban mostrando la pretina de su bóxer color azul.

-Vamos Bella-sonrió malignamente y sus dedos, ¡Dios esos dedos!, abrían el botón de su pantalones y su cierre en segundos- tú lo has dicho, no debería incomodarte si me desvisto y hablo solo en bóxer- en un rápido movimiento sus pantalones estaban fuera juntándose con la camiseta- me has visto en peores pintas- mis manos estaban temblando y estaba segura que mi silueta se desdibujaba por las rápidos estremecimientos que me recorriera de arriba abajo por ver su cuerpo solo cubierto por su ropa interior.

Ay por todo lo sagrado, Edward estaba para comérselo, y con lo conveniente que estábamos en la cocina….

¡No! Tu puedes Bella, él tiene razón lo has visto completamente desnudo y haciendo cosas peores, esto no es nada ¡Aférrate al plan, por lo que más quieras mujer aférrate al plan!

-Pues sí, tengo razón- asentí con rigidez y me senté igual de rígida en la silla a mi alcance enfrentándolo, pude ver como sus ojos se concentraban en el movimiento de mis piernas mientras las cruzaba y estaba segura de que algo se movió en su bóxer. Buen dios ayúdame….- si quieres hablar así, es tu problema- moví mi mano tiesa como una tabla intentando mostrar desinterés.

Creo que si me movía otro proco me iba a romper…

-¡Ya basta!- rugió Edward dando dos zancadas me alcanzo y me levanto del asiento aferrándome de mis antebrazos- No puedes hacer esto, no puedes aparentar que nada pasa- movió mi cuerpo hasta que estaba atrapada contra la pared y la calidez febril de su cuerpo traspasaba la ligera tela de mi toalla- Quieres hacerlo? Quieres ignorar ese estremeciendo en tu piel, en tu cuerpo cundo nos tocamos?- susurro mientras su boca estaba acercándose a mi cuello haciendo que su aliento me acariciara mi aun húmeda piel, y mi cuerpo estaba a punto de explotar de adrenalina- tu plan no funcionara Bella- ronroneo saboreando las gotas que corrían por mi nuca hasta mi clavícula haciendo que mi respiración comenzar a salir en jadeos laboriosos, su ojos estaban de pronto frente a los míos verdes llameantes encendiendo mi interior- que crees que no lo sé?- pregunto con voz tierna - abrí mis ojos sorprendida y el agarre de sus manos se suavizo junto con sus ojos- te conozco, conozco como piensas, eres parte de mí, no me puedes ocultar nada. Crees que si lo ignoras y actúas como si esto extraño que estamos sintiendo pasara todo desaparecerá, pero no es así, no se arreglara de esa forma- se separó lentamente dejándome atontada en la pared y temblando como nunca en mi vida.

-Edward- susurre sin saber bien que es lo que quería decir en verdad.

¿Quería que se fuera o quería que volviera y me abrazara como lo estaba haciendo, tocándome hasta que cada nervio en mi cuerpo reaccionara y clamara por más?

-Ve a vestirte- ordeno ronco bajando la mirada a sus pies.

Sin palabras y tambaleante salí corriendo a mi habitación a ponerme lo primero que vi a mi alcance, solo una camiseta sin mangas y unos pantalones cortos hasta mis rodillas sin preocuparme de que mi cabello aun goteaba.

Cuando volví al salón Edward estaba vestido con su camiseta pero con un pantalón de deporte, por segundo me pregunte por el cambio hasta que recordé la dureza que aplastaba mi estómago mientras me abrazaba.

Esos pantalones debían ser más cómodas para su… condición.

-Debemos ir a ver al doctor-dijo cuándo me senté en el sofá de al frente, pestañe confundida sin entender.

-Que doctor?- estaba bien que dijéramos que esto era enfermizo pero dudaba que existiera un doctor especialista en calentura repentina por tu mejor amigo… si, esa sería una buena placa para poner en la puerta de un consultorio.

-El día que estábamos viendo el reportaje estaban entrevistando a un doctor-explico mirando sobre mi hombro negándose a verme de frente- estuve buscándolo y resulta que trabaja cerca de nuestra universidad, debemos ir a verlo de inmediato- por fin sus ojos buscaron los míos que estaban inseguros

-Edward no creo que…- comencé a presentar mis dudas pero su mirada fiera me corto.

-Tengo que probarte que si hay un problema de nuevo?- comenzó a levantarse y no era tan fuerte para soportar otro de sus asaltos, mi cuerpo seguro entraría en combustión espontanea si lo dejaba.

-¡No!- grite alzando mis palmas hacia adelante- vamos de una vez- me levante y camine a la puerta ignorado la ceja levantada y la mirada de suficiencia de Edward.

Maldito.

Debo decir que la oficina no quedaba cerca, es más caminamos unas malditas treinta cuadras bajo el sol de california solo porque me negaba a encerrarme en un lugar pequeño como un auto con Edward a mi lado.

No señor, prefiero el ardiente sol que al ardiente Edward sobre mi… o al menos eso me repetí a cada paso sintiéndome una desgraciada mentirosa.

Para cuando llegamos al edificio estábamos jadeantes, sudorosos y enojados, sin mencionar la creciente frustración sexual que estábamos arrastrando desde hace días, en pocas palabras estábamos con un pésimo humor siendo un buen eufemismo.

-Disculpe. La oficina del doctor George Blazer?- pregunte lo más amable que mi jadeante respiración me permitió a un chico que estaba saliendo del edificio.

El joven, alto con cabello rubio y musculoso miro de Edward a mi como si fuéramos camicaces a punto de lanzarnos al edificio y hacerlo explotar

-Quien lo busca?-pregunto retrocediendo algunos pasos mirándome con suspicacia… vamos, que no me veía tan mal ¿o si?

-Somos alumnos de la universidad y queremos hablar con el sobre un reportaje que le hicieron hace algunos días- respondió Edward formal aun cuando estaba tan cansado y sudado como yo.

-El doctor se debe estar por ir- respondió aun receloso el joven mirando su reloj rápidamente- si corren puede que lo alcancen- gemí en mi interior. No quería correr es más creo que desde ahora ya no me levantaría para nada.

-Muchas gracias- respondió Edward urgiéndome a caminar- Somos Bella y Edward por cierto- nos presentó rápidamente a lo que el joven sonrió un poco más relajado.

-Soy Jasper-hizo un ademan con su cabeza- espero que el doctor pueda ayudarlos- volvió a mirar su reloj- apúrense o no lo alcanzaran- nos apuró y con unas sonrisas de agradecimiento comenzamos a correr al edificio.

-Es la última puerta del quinto piso- grito Jasper detrás de nosotros y sentí como mis piernas temblaban queriendo despegarse de mis caderas para no sufrir más.

-Cinco pisos- gemí mirando la escalera- Edward no puedo- me lamente haciendo que Edward me mirara desde algunos escalones que ya había subido.

-Tienes razón, tal vez debamos terminar con esto- contesto y temblé, que Edward me diera la razón dos veces en el mismos día no era nada bueno- ven aquí. ¿Quieres que tengamos sexo en el armario o puedes esperar a llegar a casa?- sus palabras me hicieron gritar y saltar para subir tres escalones de una y escuchar la risotada de Edward a mis espaldas.

-Estúpido- escupí comenzando a subir, casi trotando en los escalones- eso fue un golpe bajo- la risa de Edward resonó por la escalera mandando un hormigueo a mi piel, ¡Diablos tenía una hermosa risa!...

-Me la debías por lo de tu actuación en toalla Bella- respondió poniéndose a mi altura- creo que casi se me incendian los pantalones, muchas gracias- aunque había humor en sus palabras también pude escuchar el tormento por sentirse así conmigo, era lo mismo que sentía yo, aunque era algo que no controlaba era doloroso sentir cosas así por alguien que siempre has visto casi como tu hermano.

-Te extraño- solté sin pensarlo mirándolo de reojo pude ver como sus ojos se entristecían.

-También yo- me dijo saltando otro escalón- crees que esto funcione?- preguntó deteniéndose para mirarme directo a los ojos compartiendo su angustia y preocupación de que esto no se detuviera y nos perdiéramos el uno al otro sin remedio, arruinando lo más hermoso de nuestras vidas.

-Apurémonos- fue mi respuesta.

¿Qué podía decir? Ya no quería más, quería que todo esto terminara de una vez por todas, quería las mismas cosas que él, quería que todo estuviera como antes, quería… no, necesitaba a Edward a mi lado para seguir viviendo.

Quería a mi amigo a mi lado para siempre en mi vida y aria todo para que pasara.


Hay alguien ahí todavía?

No sé cómo disculparme por mi demora, tal vez a nadie le importe mucho pero a mi no me gusta atrasarme o dejar las cosas a medias, lo odio y por eso me disculpo.

Siguiente:

Les gusto el capi?

Espero que si, y también espero sus comentarios para que me lo hagan saber, si?…

Nos entramos pronto un beso a todas las que sigan ahí jajajja

ATTE VALE.