2.1 La señal
Era un día cualquiera de aquellos que están algo nublados pero cuyo cielo era aún azul.
Daniel caminaba con brillo en su mirada. La noche anterior participó en el triple concierto de Beethoven (de violín violonchelo y piano) donde tocó el último instrumento, un hermoso piano de cola gris. El auditorio aplaudió a raudales cuando la sinfónica terminó, y muchos se levantaron de sus asientos.
Daniel sentía que su día estaba lleno de luz, iba a ver a Laurie, su novia al Café donde trabajaba. Ciertamente la mujer, aunque no era mutante, lo llenaba de fuerza, de vigor, y le daba energía para seguir adelante. Daniel se sentía feliz y completo, estaba pensando pedirle matrimonio. Ya había hablado con un sacerdote amigo para que dirigiera la boda.
Laurie, era una mujer de unos 159 de estatura, de unos 26 años, pelo rubio rizado, ojos azules, y cuerpo delgado, busto plano pero trasero abundante. Se vestía de manera casual, no muy provocadora, era una mujer callada, prudente en apariencia, pero salvaje por las noches, le gustaba meterse en problemas, hacer el amor en sitios públicos donde usualmente la policía los multaría, andar en la motocicleta a mucha velocidad e inhalar de vez en cuando una raya de cocaína. No era exactamente la mujer de buena conducta que necesitaba Daniel para su sobriedad, pero curiosamente él se había mantenido controlado, con algunas oportunidades en las cuales se emborrachaba gracias a ella.
Ese y otros motivos, eran los que impulsaban a los demás hombres X a considerar a la mujer como una mala influencia, pero Daniel era adulto, y podía elegir sus amantes.
Caminaba por la acera entrando al Café que estaba en la esquina. Sonrió cuando la vio trabajando, dándose cuenta que estaba ocupada, espero un poco, y luego la saludo, y se sentó en la barra. Un televisor prendido mostraba las noticias, y mientras algunos de los comensales desayunaban él hablaba con la chica, excitado por su figura.
Daniel era un hombre atractivo, sin el alcoholismo y la enfermedad en su cuerpo su rostro había cambiado, nadie le reconocería del hombre que fue.
Fue entonces que en el noticiario mostraron la imagen de uno de los representantes de grupos radicales, y en esa imagen había algo, Daniel abrió la boca sorprendido, tenía que avisar, se levanto y se despidió de Laurie, la cual quedo molesta por la corta visita.
Entró a su auto, y condujo hasta la mansión, se sentía extraño, es más tenía una sensación negativa, un temor le invadió, y mientras manejaba, sin saber porqué una lágrima bajo por su rostro.
Lo que no sabía era el porque de su reacción, él había perdido su memoria, ¿es posible que algo se activara en él?, ciertamente había reconocido a alguien.
Cuando se bajó del auto cruzó con varios alumnos que lo saludaron afablemente. Lo querían, era claro de que era así, era su profesor de música y su amigo. Daniel los saludo nervioso, y escapó de ellos hacia la parte privada de la mansión.
Por la hora no encontró nadie por ahí, así que se sentó desorientado en una sala pequeña.
Un timbre que salía del dispositivo de su muñeca avisaba lo que estaba a punto de ocurrir: tendría uno de sus ataques. Se levantó tratando de ser rápido, pero se sentía torpe y muy mareado, a pesar de estar a pocos metros de la habitación especial sus rodillas comenzaron a temblar y cayó al suelo.
Para suerte, el sistema de alarma de su muñeca estaba activado al de los otros profesores, los cuales sabían cuando él estaba sufriendo una crisis. La primera en llegar ahí fue Jane, quien lo levantó con telequinesis y lo llevó hacia el cuarto, mientras no muy lejos los demás se acercaban al sitio y le ayudaron.
La crisis fue extremadamente violenta, a tal nivel que la puerta de la habitación se vio azotada por un gran golpe telequinetico que deformó la montura metálica.
Jane y Hank estaban supervisando la crisis de Daniel y se preocuparon al ver la severidad. El profesor Xavier no estaba en ese momento en la mansión. Cuando Daniel hubo despertado comenzó a vomitar y sentirse realmente mal. Básicamente estaba hecho un desastre. Se estabilizó al poco tiempo, pero seguía en cama, pálido y débil.
Un grupo de hombres X fueron a su encuentro a la enfermería.
-¿qué pasó hermano?, ¿comiste algo que te sentó mal?
-No- Daniel se notaba triste- vi algo en la televisión, deben saberlo, reconocí a uno de los sujetos que mataba morlocks, lo vi en la TV.
-¿Cuál programa?
-El noticiario de la mañana del canal 30.
Y ciertamente mientras estaba en cama, algunos trataron de localizar la programación y replicarla para ver nuevamente el video. Mientras tanto el enfermo tenía una mirada de melancolía única.
-¿vamos novato?, ¿qué ocurre?- dijo Logan
-Logan, debes prometerme algo
¿qué cosa?- el gesto de Wolverine era de confusión
-Si algo llegara a pasar, y no pudiera controlar mis poderes, si (hablaba despacio) le hiciera daño a otros, prométeme que sin pensarlo me mataras...
-¿ESTAS LOCO?!
El grito de Logan asustó a varios que estaban cerca quienes voltearon a ver la escena, encontrando a Lobezno furioso. El enfermo trató de explicarse, pero antes de poder hacerlo su amigo salió de la habitación. Lo que le había preguntado a Logan no lo replicó, a pesar de que el resto estaba confundido.
Un par de horas luego el profesor Xavier llega a la mansión, quien como los demás se preocupa al ver a Daniel.
Sin embargo, y a pesar de todo, existía un tema que era necesario tratar, así qué estando Daniel un poco mejor, se dirigió al salón donde vieron entre todos la grabación del noticiero.
Pasaron las noticias cuando llegó a los ojos de todos la nota donde un hombre cualquiera hablaba.
-Ahí – dice Daniel
-¿es él?- preguntan señalando al que entrevistaban
-No ese no, el que está detrás de él.
Evidentemente había un hombre en uniforme de unos 45 años aproximadamente, bigote y rostro rígido. Un militar que estaba entre la gente. Hank acercó la imagen del sujeto, y la analizó.
-Veamos que nos dice la computadora- Ágilmente la misma comienza con la localización de las personas por su rostro, y en unos instantes existe una coincidencia. Su nombre es Teniente William Watson, oficial activo del ejército. Hank siguió leyendo sobre él. mientras todos comenzaban a conversar en torno a esto.
-Una evidencia adicional de que el gobierno está detrás de estos asesinatos..
-Posiblemente si rastreamos al sujeto podamos determinar sus fuentes.
-Encontré algo más- dice Hank- el sujeto trabaja en el departamento de seguridad de New Jersey, parece ser que trabaja en una base de estudio de armas.
-Oh demonios...
Mientras los demás andan hablando, posiblemente pocos notan la actitud de Daniel: estaba serio, mirando con detenimiento la imagen congelada en el televisor, parecía no estar atento a la conversación de los demás; solo miraba un símbolo que nadie había notado, y algo más que eso.
En otro lugar, a miles de kilómetros de distancia un botón de alerta se enciende. El hombre con pinta de científico mira la señal y se emociona. Inmediatamente llama por teléfono.
-Señor, lo tenemos, el plan funcionó... lo encontramos.
Gracias a todos los que continúan la lectura, háganme saber que es de su agrado.
