Who wants to live forever
But touch my tears with your lips
Touch my world with your fingertips
Capítulo 9
"¿Y ahora que hacemos?"
Faith se sentó junto a su amigo, dentro de la celda que el ángel se había sacado de la nada para que el cazador no fuese encontrado ni influenciado por los licántropos. No parecía una celda realmente, era más bien como una habitación de motel con su baño, un par de camas, mesa, sillas… Tenía hasta el típico reloj con forma de estrella, colgado en la pared de cristal templado de cincuenta centímetros de grosor.
Dean cruzaba las manos, los codos apoyados en las rodillas, la cabeza gacha. Había estado hablando con el ángel bastante rato y éste le había contado lo ocurrido cuando se transformó, así que no se quejaba del encierro como hubiese hecho en otra situación. Tampoco era necesario que se quejara, bastaba con mirarlo un segundo para saber que feliz no estaba.
Y estar expuesto en esa celda a que todos pudiesen ser testigos de su miseria, era algo que le enfermaba literalmente. Así que al "¿cómo te sientes?" de la guapa cazadora respondió con un resoplido y un encogimiento de hombros.
- ¿Y mi navaja? – no la miró, fue directo a lo que le interesaba
- No la iba a meter aquí, es peligrosa para ti – replicó ella acercando una mano a tocarle el cabello
- No soy un chucho al que se consuela con una caricia Faith, por lo menos no todo el tiempo – fue todo lo desagradable que supo ser para que ella se incomodara y se fuera.
No lo consiguió porque ella era como él, era de los que atacan antes de dejar que alguien se les acerque lo suficiente para ver cómo son realmente. "Que idiota puedes ser" dijo en lugar de irse. Otra risita sarcástica.
"Cuando nos conocimos Dean, fuiste el único (aparte de Buffy) que vio en mi algo más que mis actos, pero te fuiste con tu padre y con tu hermano, pensé que en el fondo eras un crío. La segunda vez seguías con tu padre, tu hermano había conseguido hacer su vida y tú seguías con tu padre, obedeciendo sin rechistar, jugándote la vida sin una queja. No habías cambiado, eras tan idiota y arrogante como cuatro años antes. Pero después te quedaste unos días en los Ángeles, con nosotros, y fui yo quien vio algo en ti. Pero te fuiste"
- Te di mi teléfono – había conseguido distraerlo, al menos había escuchado
- No es eso lo que trato de decirte, te fuiste porque tu padre te necesitaba, porque amabas tu trabajo, pero sobre todo, te fuiste porque no me querías complicar la vida – puso un dedo en los labios del pecoso cortando su protesta – y porque yo no quería complicar la tuya. Illyria puede ayudarte.
- De perdidos al río – se había animado algo - ¿qué puede hacer esa demonio por mi?
- Creo que conoce la forma de revertir tu transformación
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La rubia cazadora se sentía mal consigo misma, puede que todo fuera más fácil si eliminaban a los Winchester, pero ella nunca había tomado el camino fácil. Había perdido a mucha gente en su vida por culpa de un destino que no eligió.
No todo había sido malo, pero sí muy complicado. A estas alturas de su vida había conseguido algo de estabilidad, y el que los dos hombres (vampiros) de su vida hubiesen aceptado su decisión de no decidir a quién prefería entre ellos era tan satisfactorio que sólo con eso debería ser feliz.
No lo era. Porque si algo iba implícito en su cargo de salvadora del mundo, era la empatía con las víctimas de los ataques de monstruos. Y los Winchester no eran cualesquiera víctimas, eran sus colegas y el mayor era, además, su amigo. Ángel había seguido el curso de sus pensamientos. Se acercó y la abrazó por la espalda en un gesto íntimo y protector.
- No quiero hacerlo Ángel, no puedo
- Yo tampoco – musitó el no muerto en voz baja
- ¿y ahora qué hacemos? – Spike echó una mirada recelosa a su compañero y rival – si no los matamos tendremos que apartarlos del peligro ¿no?
- De momento esperaremos que la poción de Illyria de resultado – replicó la mujer dejándose acunar por los fornidos brazos del más alto
- ¿Y si no es efectiva? – El moreno buscó el apoyo del más bajo para decir lo que los tres pensaban – Dean Winchester preferiría estar muerto a convertirse en un licántropo permanentemente.
- Pensaremos otra forma – la voz de la cazadora se había endurecido, si había alguien en el universo capaz de comprender todo lo que había sufrido el hombre que mantenían encerrado, esa era ella, y no, esta vez no le fallarían, les sonrió titubeante, con su decisión tomada – Dean siempre ha tenido buenas ideas para todo, aunque algo locas, quizás se le ocurra algo ahora que está fuera de la influencia de su creadora. Hablaré con él.
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Los Ángeles, verano de 2004
La bruja pelirroja cruzó una mirada cómplice con la chiquilla mientras Buffy, de espaldas a ambas contaba que Kennedy se había marchado sin decir dónde iba y dejando un mensaje con un lacónico "Hasta nunca"
- ¿no sabéis porqué ha hecho eso? – la cazadora se volvió, escrutando a los presentes – en fin, si no quiere permanecer con nosotros tampoco es que vaya a obligarla, pero, Willow, creí que tú y ella
- Hace meses que lo dejamos Buff, y ella no lo aceptaba – sugirió la aludida – quizás necesitara alejarse de mi para hacerlo…
La mayor de las Summers no vio como la mano de su hermana rozaba delicadamente la de la bruja, en una sutil muestra de apoyo, que, de todos los presentes, sólo el pecoso cazador comprendía.
- ¿qué has pensado Dean? ¿te unirás a nosotros? – ahora que todos los bienes de Wolfram y Hart estaban en poder de Ángel, la sede del desaparecido bufete de abogados era la nueva base de operaciones del vampiro y sus allegados. El no-muerto se separó del ventanal de cristal con vistas a los montes de Hollywood – si te cansas de rodar por el país tras los pasos de tu padre…
- Por aquí las cosas están demasiado tranquilas para mi gusto – musitó el pecoso con una sonrisa torcida (copiada de Clark Gable, Faith y él habían estado en una sala de cine dónde daban los grandes clásicos) – pero lo tendré en cuenta
Se despidió de ellos. Su padre le había llamado, algo de un polstergeitz en Kittaning, Pensilvania. Llevaba demasiado tiempo en Los Ángeles, corría el riesgo de echar raíces. ¡Demonios! Ya había ido con una chica al cine a ver una peli romántica y hacer manitas ¿cuál era el siguiente paso? ¿pedirle la mano en matrimonio?
Con su macuto al hombro se dirigió a la estación de autobús. A pesar de haberle regalado el Impala, su padre seguía disponiendo de él a su antojo, lo que le sentenciaba a casi tres días de autobuses malolientes, trasbordos y soledad en medio de la gente. Faith lo alcanzó en la salida.
- Entonces te vas – acusó
- ¿quieres que me quede? – su voz sonó indiferente
- Si no quieres no te voy a obligar, que tengas un buen polvo no significa que no pueda vivir sin ti – se sorprendió a si misma con la dureza de su respuesta
- Tengo trabajo Faith – se justificó – pero tienes mi teléfono, si me necesitas…
- No te necesito Dean, soy mejor cazadora que tú
- Como quieras – levantó las manos en acto de rendición - ¿quieres que te llame cuando esté cerca de aquí para quedar?
- Vete a la mierda Winchester, no me llames
Era mejor así, sus vidas eran demasiado complicadas para que lo que había habido entre ellos esos últimos días fuera más allá de un simple ligue de fin de semana. El chico no se amedrentó con la seca despedida. La tomó de la cintura con un brazo y enredando su otra mano en el sedoso cabello de la cazadora la besó. Ella correspondió a su beso.
Se separaron a desgana, "Volveremos a vernos cazador de monstruos" aseguró convencida. El sonrió pícaramente y se alejó sin decir nada. Ninguno supo nunca del esfuerzo que hacía el otro por no cambiar de opinión y quedarse juntos para siempre.
Ella se quedó mirando como el chico andaba desesperantemente tranquilo hacia la estación de autobuses, sin darse la vuelta, pues sabía que en cuanto lo perdiera de vista se echaría a llorar como una tonta.
Él caminó deliberadamente despacio, porque, si se dejaba ir, echaría a correr en dirección a la muchacha y no sería capaz de separarse de su lado.
