CAPITULO 12: ABRIENDO LOS OJOS
- Perdiste de nuevo dobe
- Ahhh ¡maldición!
- Eres malo en esto
- Teme
- ¿Qué dijiste?
- Nada jajaja. Ahora si te voy a ganar
- Como quieras, ponle reinicio
- Siiii
Últimamente Sasuke no hacia mas que recordar la época donde Naruto no paraba de reír y le regalaba una dulce sonrisa a cada momento pero inmediatamente regresaba a su mente el rostro del ojiazul gritándole que lo odiaba.
Había pasado ya una semana desde la renuncia del rubio. Esto afecto mas a Sasuke de lo esperado. Descubrió que su vida giraba alrededor de él. En las mañanas quien lo despertaba era el ojiazul, le gustaba que su cara fuera su primera imagen del día. Con él desayunaba, iban y regresaban juntos de la escuela, hacían la tarea juntos, veían la tele juntos, a veces hasta se bañaban y dormían juntos. No podía comer, naruto le preparaba la comida, ahora todo era insípido.
Cada vez lo soportaba menos, se moría por dentro.
Tomo el hábito de dormir en la cama de Naruto, aun tenía su aroma. Esa habitación era el único lugar donde podía calmarse un poco, razón por la cual ya no salía de ahí.
Kakashi comenzó a preocuparse, sabia a la perfección que la ausencia de Naruto afectaría a su amo, pero no se imaginó que a tal grado. Pero aunque quisiera ir a la casa del rubio para intentar convencerlo de regresar, eso no le correspondía, era un asunto entre Sasuke y Naruto.
Aunque se asombró del nivel de orgullo del pelinegro, aun asi y no se dignaba en pedir el perdón del ojiazul. Harto de que la situación no avanzara opto por darle solo un empujoncito al joven Uchiha. Algo que iba a resultar difícil, cuando la única manera de comunicarse era hablándole a través de la puerta.
- Sasuke-sama, no sea necio
- Déjame Kakashi
- Se va a enfermar, aunque no asista a la escuela, tan siquiera salga a comer.
- Lárgate
- Sasuke-sama… ¿Qué cree que arregla estando ahí encerrado? Naruto no va a volver por arte de magia.
- Sabe que tengo razón, asi solo empeora las cosas
- ¡Callate Kakashi! … no sabes nada
- Claro que lo se… Sasuke-sama usted esta enamorado de Naruto ¿no?
El azabache, quien se encontraba acostado, se levantó rápidamente y sin pensarlo demasiado, abrió la puerta introduciendo a su mayordomo bruscamente a la habitación.
- ¿Cómo …
- ¿Cómo lo se? Sasuke-sama lo he cuidado desde que era un niño, lo conozco a la perfección.
- En serio, no arregla nada estando aquí. Busque a Naruto, hable con él.
- Es que… ya no se que hacer. Ya intente de todo ¿Cómo voy a lograr que no me deje? Al parecer ya no le urge tanto el dinero como antes
- Dios mío si no fuera mi amo ya le hubiera dado un buen golpe en la cabeza
- ¡¿Qué?!
- ¿Quiere mi sincera opinión?
- … esta bien, habla
- Es un idiota señor
- ¡¿Qué demonios?! ¡¿Cómo te atreves?!
- Déjeme continuar
A cualquier otro empleado lo hubiera despedido al instante, no sin antes humillarlo por decir semejante osadía, pero se trataba de Kakashi, a quien consideraba como un padre, pues Fugaku rara vez cumplía esa función. No muy convencido, el ojinegro le dio pie para continuar.
- Traicionó la confianza que Naruto tenia en usted, continuamente lo pisoteaba, no le importaba lo que él pensara. Ya no lo trataba como a una persona sino como a un mero objeto.
- Pero…
- Lo único que hizo ese niño fue brindarle su amistad de forma desinteresada y usted solo lo lastimó, no solo física sino emocionalmente.
Sasuke sentía que cada palabra era como una daga que se le clavaba en el corazón, ¿de verdad tan malo había sido con Naruto?. No. Solo procuraba que no lo abandonara, nada mas.
- Es mentira, también le interesaba mi dinero y en cuanto ya no le fuera necesario me dejaría.
- Estoy conteniéndome para no golpearlo, pero no me lo pone fácil, señor
- ¡Maldición Kakashi! ¿quieres que te despida?
- Como quiera señor pero ¿en serio piensa que Naruto estaba a su lado por dinero?
- Si … cuando éramos niños me comentó que en cuanto su situación mejorara, dejaría de venir ¡yo no le importaba Kakashi!. Si, el fue bueno conmigo pero todo se acabaría hasta que ya no me necesitara.
- Tenia planeado no intervenir mucho, pero veo que las cosas están peor de lo que pensé.
- ¿De que hablas?
- Cuando Naruto era un niño y ustedes aun convivían como buenos amigos. Un día se me acerco algo inquieto pidiendo mi consejo.
Flash back
- Kakashi-san
- ¿Qué pasa?
- ¿Estará bien que me sigan pagando?
- ¿Y por que no? Ese dinero es por el trabajo que desempeñas
- Justamente por eso, últimamente Sasuke-sama ya no me ordena limpiar su habitación, planchar su ropa u otras cosas, de hecho me paso la mayor parte del día hablando y jugando con él, además me inscribió a la escuela.
- ¿Y tu que opinas?
- Siento como si me pagaran por estar a su lado… no me gusta… en realidad me agrada Sasuke-sama
- Pero si no te pagaran ya no serias un sirviente de la casa y por lo tanto ya no deberías estar aquí.
- … ¿y no existe la posibilidad de que ya no trabaje pero sigua viniendo?
- ¿Para que querrías venir sino es para trabajar?
- ¡Obvio! Para estar con Sasuke-sama
- Si a él no le molesta, no le veo el problema Naruto
- ¡Genial! Mañana hablaré con mis padres y con Sasuke-sama
A Kakashi le enterneció mucho Naruto. Estaba feliz por su joven amo, ahora ya estaría con la persona que ama.
Lástima que al día siguiente fue cuando Sasuke le comenzó a cobrar los gastos de hospitalización al rubio.
Fin flash back
- Si aun no me cree, vea la habitación por favor. Naruto solo empaco lo que a lo largo de estos años él compró con su propio dinero. Lo único que se llevó comprado por usted fue un peluche de un zorrito, creo que esto no lo debo explicar verdad. Nunca comenté nada con la esperanza de que abriera los ojos por cuenta propia.
Al azabache le faltaba la respiración, solo alcanzó a sentarse precipitadamente en la cama. Su mirada estaba perdida. Imágenes de Naruto llenaron su cabeza. El rubio riendo, enojado… llorando. Sin su consentimiento lágrimas brotaron de sus ojos. Tenia un millón de sentimientos en su pecho, que se condensaron en dos palabras
- ¿Qué hice?
