Capítulo 10
Giselle tenía agarrado a Timmy y Jack estaba sosteniendo a Ricky mientras los dos chicos se lanzaban insultos el uno al otro.
"Tú hiciste trampa."
"¡No hice!"
"¡Si que hiciste!"
"¡No hice!"
"¡Suficiente!" La voz de Elsa retumbó sobre las ruidosas protestas. "Me da igual quién hizo trampa o de quién era el turno. Si ustedes dos no pueden jugar agradablemente yo voy a apagar eso." La amenaza no había detenido a los dos hermanos de discutir una y otra vez.
"Pero él comenzó esto."
"¡Timothy!" Ambos padres gritaron.
"Elsa." Anna se apoyó sobre sus muletas. "Tú madre está en el teléfono." Cuando la alta mujer pasaba, le habló en una voz más baja. "Ella parece que ha estado llorando." Eso hizo a la mujer de cabello plateado vacilar por un segundo antes de tomar el teléfono. Un padre llorando nunca significa algo bueno.
"¿Mamá? Ma... Mamá... Mamá, para de llorar. No puedo entenderte." Silenciosamente indicó para que Anna llamara a Giselle . "Ok, dímelo otra vez, lentamente." La pelirroja entró en la cocina justo cuando Elsa intentaba unir las piezas que su histérica madre le estaba diciendo. "¿Están seguros? mamá ok, está bien, tranquila... ¿qué dice él?" Se volteó de espaldas a la otra mujer y se apoyó contra la plataforma. "Mamá, escúchame cuidadosamente, dijo seguro que ese es Hans?" En la mención del nombre de su hermano, la mano de Giselle fue a su boca.
"¿Pasa algo?"
"¿Quién te llamó?" Elsa preguntó cuando alejaba a su hermana. Tenía bastante para intentar entender lo que Iduna estaba diciéndole. "No, Giselle está aquí. Pasaremos y te recogeremos, sí mamá, estaremos allí en quince minutos, no. No llames a nadie más. Si necesitan ser llamados, lo haré más tarde. No, no llames un taxi. Estaremos justo a allí. Sí, lo prometo... adiós." Presionó el botón de apagado y dejó el teléfono abajo en la barra.
"¿Elsa?" Giselle dio un paso adelante. "¿Le pasó algo a Hans?" No hubo respuesta.
"¿Elsa?"
"Hans..." De espaldas a ellas, se agarró del borde de la barra. "Él estaba yendo hacía el este en el carril del oeste de la autopista."
"Oh mi dios," Anna susurró. Elsa se empujó a si misma para situarse y hacerles frente.
"Anna, necesito que vigiles a los niños hasta que volvamos. Estoy segura que solo comerán pizzas y jugarán vídeojuegos."
"Por supuesto," la joven mujer contestó. "Cualquier cosa. Sabes eso."
"Traeré a Jack y nuestras chaquetas," Giselle con voz temblorosa. Salió del cuarto para ir por su marido. Anna cojeó hacía su alta compañera. Por varios segundos, ninguna habló.
Finalmente Elsa rompió el silencio.
"No sé que tan tarde estaremos. Intenta meterlos a la cama a las diez. Hay suficientes habitaciones para que escojan."
"Me ocuparé de eso," Anna prometió. Levantó su mano y acunó la mejilla de la mujer más mayor. "Te amo."
Los ojos de Elsa brillaron y sonrió. "¿Cómo sabes justo qué decir?" Tiró de su amor acercándola y la besó en la cabeza. "Te amo también, Anna. No mates a los niños ni juegues ningún juego que implique que te amarren, ¿Ok?"
"Pienso que puedo manejarlos. Tienes cosas más importantes de que preocuparte." Sintió a Elsa dar un paso atrás y se dio cuenta que Jack y Giselle habían entrado al cuarto.
"Te llamaré tan pronto como sepa algo."
"No pueden tener nada de cafeína o azúcar después de las siete. Tod tiene que estar en camaa las ocho y los otros niños pueden permanecer levantados hasta las diez." Giselle dijo mientras buscaba en su bolso. "No puedo encontrar las llaves. Jack, ¿dónde están las llaves?" Su labio inferior temblaba y sus manos comenzaron a temblar.
"Conduciré," Elsa dijo firmemente, arrebatando las llaves de su hermana. El cambio en su tono motivo que Anna la mirara. Donde suaves curvas acentuaban la fuerte mandíbula, tensos músculos se apretaban justo debajo de la superficie. La espalda de Elsa estaba recta, su postura imponente.
No era la suave, sensible mujer que era con Anna en privado. En su lugar
estaba la ejecutiva, la líder de una multimillonaria compañía y la cabeza de una poderosa familia. Aunque entendía la necesidad para las dos identidades, Anna de todas formas desesperadamente deseaba que Elsa no tuviera que ser la guardiana todo el tiempo. Odiaba la manera en que la presión y la tensión agotaban la energía de su amada. Mirándolos irse, Anna pudo únicamente rezar para que todo estuviera bien.
Las campanadas del reloj despertaron a la mujer que dormitaba. Anna alcanzó sus muletas y se puso de pie. Un rápido frotamiento de sus ojos le ayudó a ver que era las tres. No había habido llamada telefónica aún, ninguna palabra. Fue a la cocina y comenzó a preparar una jarra de café. Sin duda cuando Elsa volviera desearía un poco. Pronto Anna estaba sonriendo en el pacífico sonido de la cafetera. Ricky y Timmy habían decidido continuar su pelea, forzando a Anna en un momento dado a enviarlos por separado a las esquinas para tranquilizarlos. Esa acción le ganó una colorida serie de palabras de Ricky.
Únicamente la amenaza de repetírselas a su tía Elsa consiguió calmarlo. A la hora de irse a la cama tomó la salida fácil y dejó a cada chico escoger su propia habitación para dormir. Sus brazos aún le dolían de subir las escaleras dos veces antes de que los sobrinos de Elsa se quedaran finalmente dormidos. Anna pasó el tiempo bebiendo café en la mesa de la cocina y releyendo el diario. Tabitha saltaba dentro de vez en cuando, exigiendo atención, entonces salía. El total de tres días de noticias impresas y la mitad de la jarra de café resbalaron para antes de que el jeep de Elsa tirara por el camino de entrada. Se levantó sobre sus muletas y fue a la puerta, abriéndola con tiempo para ver a Jack ayudando a su esposa y suegra a salir del vehículo.
"Oh Señor," susurró, sabiendo que lo peor había sucedido. Elsa asumió el control por su cuñado y ayudó a Iduna a entrar.
"¿En qué habitaciones metiste a los niños?" Preguntó cuando pasaba.
"Las habitaciones a ambos lados de la tuya y la que está al final del pasillo," Anna dijo, ahogando al fondo un nudo en su propia garganta. Hasta que vio las desoladas miradas en sus caras, se había estado aferrando a la esperanza de que había sobrevivido Hans de alguna manera al accidente. Elsa asintió y miró a Jack.
"La habitación de la izquierda cerca al final del pasillo está vacía. Ponla allí. Pondré a mamá en mi habitación." Tomó el bolso de la matriarca y lo dejó en la barra. "¿Mamá? Vamos, pienso que necesitas acostarte por un rato."
"Pero tengo que llamar..."
"Me ocuparé de que todo el mundo sepa. Necesitas acostarte." Vio a Jack conducir a su esposa fuera del cuarto. "Vamos, iremos arriba ahora."
"Horrible... Esto es solo tan horrible..." Iduna gritó.
"Lo sé, mamá. Vamos ya." Elsa condujo a la afligida mujer.
Quince minutos más tarde volvió a la cocina. "Anna, ¿crees que puedas hacer una jarra de café?"
"Ya la hice. Tu taza está en la mesa." Elsa miró en la familiar taza, entonces en su compañera.
"Imaginé que necesitarías un poco de café," Anna dijo con un encogimiento de hombros. "He tomado un poco yo misma." Ambas miraron la jarra casi vacía.
"Ese es buen pensamiento." Frotó sus ojos. "¿Qué hora es?"
"Casi las seis treinta."
"Supongo que debo esperar una hora o así antes de empezar a llamar a todo el mundo."
Elsa envolvió las manos alrededor de su taza y miró fijamente el oscuro líquido. Insegura qué decir, Anna permanecía silenciosa, dando a su compañera el tiempo que necesitaba. Los azules ojos brillaron con la amenaza de derramar las lágrimas pero permanecían enfocados en el café. Después de un prolongado silencio, Elsa comenzó a hablar.
"Los testigos dijeron que giró fuera de la rampa en vez de sobre la rampa." Su labio inferior tembló y parpadeó rápidamente. "Iba a exceso velocidad y chocó contra un camión de basura justo antes de entrar a la autopista."
"Elsa, lo siento tanto." Puso su mano en el fuerte antebrazo.
"Ellos um..." El parpadeo aumentó cuando luchaba por mantener las lágrimas dentro. "Ellos tienen que hacer una autopsia." Su voz se enredaba. "Piensan que tomó... drogas..." Un sollozo se escapó de sus labios y Elsa se encontró siendo tirada en los brazos de Anna.
"Está bien, te tengo," la joven mujer arrullaba. Las sillas rasparon a través del piso de la cocina cuando se acercaron, ninguna quería romper el contacto. La guardiana necesitaba consuelo y Anna era la única que podía proporcionarle este.
"No e-es justo. Era demasiado joven," Elsa se atragantaba. "Las drogas..."
"Lo sé." Besó la morena frente. "Lo sé." Comenzó a mecerla mientras las calientes lágrimas empapaban su camisa. Los sollozos atormentaron al alto marco pero Anna seguía, murmurando consoladoras palabras y frotando suavemente la espalda de Elsa. "Te tengo... eso es, suéltalo."
"Fueron esas malditas drogas," gritó.
"Lo sé." Anna continuó meciendo y sosteniendo a su amada hasta que finalmente las lágrimas amainaron y los sollozos se redujeron a sorbidos. Sintió el tirón de Elsa hacía atrás y soltó el abrazo. "¿Mejor?" Recibió un tembloroso cabeceo. "Ven aquí." Tomó una servilleta de lino de la mesa y limpió la húmeda cara. "Desahógate... eso es mejor."
"Gracias, solo necesitaba... bien, esto." Elsa con fatiga se hundió nuevamente en su silla y movió su cabeza. "Esto es solo tan difícil de creer." No había nada que Anna pudiera decir así que arrimó su silla hasta que sus rodillas estaban tocándose. Elsa puso su mano sobre la más pequeña y la apretó. "Los próximos días van a ser duros."
"No tienes que atravesar esto sola." Anna levantó su mano libre y ahuecó la mejilla de su amor. "Estaré justo aquí contigo, lo prometo." Miró el reloj. "Es aún demasiado temprano para llamar a todo el mundo y realmente necesitas un poco de descanso. Has estado levantada toda la noche."
"¿Qué sobre ti?" Por primera vez Elsa notó los oscuros círculos debajo de los hermosos ojos turquesa. "¿Dormiste algo?"
"Me quedé dormida alrededor de las dos pero estaba levantada para las tres."
"Ambas necesitamos dormir un poco." Se levantó, entonces frunció el ceño. "Tengo que dormir en el sofá. Si alguien despierta..." No hubo necesidad de acabar la oración.
"¿Por qué no tomo el sofá? Necesitas la cama cómoda más que yo."
"Estoy demasiado cansada para discutir contigo Anna."
"Entonces no lo hagas," la joven mujer dijo firmemente. Elsa la miró y se preguntó si alguien más podría hablarle de esa manera y salir impune por eso. Sospechó que nadie, excepto tal vez Flora. Sus ojos se entristecieron en el pensamiento de dar la noticia al ama de llaves quién había conocido a Hans desde que era un bebé.
"Hay tanto hacer. Tengo que llamar a los primos..."
"Puedes hacer todo eso después de que hayas tenido un par de horas de descanso." Anna se forzó para levantarse sobre sus muletas. "Vamos ya, me acostaré contigo hasta que te quedes dormida." Elsa asintió con fatiga. Necesitaba descansar y no había duda que con su rubia amiga a su lado podría hacer justo eso. Después de ir al baño y de cambiarse sus pantalones, Elsa se arrastró en la cama.
"¿Estás segura qué no te quedaras dormida?" Murmuró Elsa mientras arreglaban sus almohadas.
"No, he tomado tanto café que no pienso que podré dormir." Anna extendió su brazo. "Ven aquí, déjame sostenerte." Pronto Elsa se acomodó contra su pecho. "Eso es," comenzó a acariciar el largo plateado cabello. "Tú descansa y deja que me preocupe de ti para variar."
x.x.x.x
Anna estaba tarareando suavemente y dulcemente acariciaba la espalda de su durmiente compañera cuando oyó el auto llegar por el camino de entrada. Cerró sus ojos lentamente con la certeza que era ya lunes y en menos de un minuto Flora estaría cruzando la puerta, totalmente inconsciente de los acontecimientos de la noche previa. Echó un vistazo en Elsa y sabía que no podría despertarla para esto.
"Me ocuparé de eso," susurró antes de deslizarse y poner un tierno beso en el hombro de la durmiente mujer.
Entró a la cocina justo cuando Flora estaba cerrando la puerta corrediza.
"Oooh, ese viento," el ama de llaves dijo cuando se quitaba su chaqueta. Dio vuelta y se dio cuenta que no estaba sola. "Oh, buenos días, Anna. ¿Es el auto de Giselle el que está en el camino de entrada?" En ese mismo momento notó la cafetera medio vacía y los periódicos derramados sobre la mesa.
"Sí."
"Anna, ¿qué pasa? ¿Dónde está Elsa?"
"Está durmiendo. Flora, por favor venga siéntese." Anna apoyó las muletas contra la barra y sacó una silla.
"¿Por qué Giselle está aquí? ¿Están los niños bien? ¿Algo le sucedió a Jack? Está..."
"No, ellos están bien. Por favor siéntese." Anna soltó una respiración y esperó a que el ama de llaves se sentara antes de sentarse ella misma.
"Estás asustándome. ¿Qué pasa?" La voz de Flora estaba llena de preocupación. Anna sentía la garganta apretarse incluso antes de que hablara.
"Desearía que hubiera una manera fácil de decirle esto." Dándose cuenta que sus palabras estaban únicamente inquietando más a la mujer mayor, respiró profundamente y continuó. "Hans se mató en un accidente de auto anoche."
Como un espejo rompiéndose, la cara de Flora perdió toda la compostura y rompió en llanto. Como hizo con Elsa, Anna tomó a la afligida mujer en sus brazos y la confortó. El ama de llaves permitió el contacto por algunos minutos antes de levantarse y limpiar sus ojos.
"Bien entonces, creo que hay cosas que debo hacer." Se acercó a la cafetera. "Estoy segura que una jarra recién hecha estaría en orden."
"Flora, usted no tiene que hacer eso."
La mujer mayor volteó y la miró. "Anna, no soy una Winter. Elsa dice que soy el ama de llaves pero eso no me hace familia. Recuerdo cuando su padre falleció. Trabajé para ese hombre por veinticinco años y en el día de su funeral estaba aquí asegurándome de que hubiera bastante comida para la gente que iba a llegar después del servicio de entierro."
"Eso es terrible," Anna jadeó. "¿Elsa no le dio el día libre?"
"Elsa no estaba a cargo entonces, estaba su madre." Flora vació el café en el fregadero y giró en el grifo. "Dijo que me necesitaba aquí para ocuparme de todo por ella. ¿Qué era lo que se suponía que hiciera?"
"Estoy segura que Elsa no esperará que usted trabaje." Cojeó dando otro paso y habló en una voz más baja. "Iduna está aquí también."
"Bien entonces, estará esperando té caliente cuando baje." Flora abrió el armario y sacó la tetera. "¿A qué horas vas a despertar Elsa?"
"Pienso que le daré otra media hora o así. Estuvo levantada toda la noche."
"Hmm, Iduna normalmente despierta a las ocho. Probablemente debes despertar a Elsa una vez que el café este listo."
Anna asintió en el acuerdo. No sería una buena cosa despertar a su compañera y entonces hacerle frente a su madre inmediatamente.
x.x.x.x
Anna siguió a Flora dentro de la habitación y dejó la taza humeante de café en la mesita de noche.
"Comenzaré el desayuno para los niños. Estoy segura que estarán levantados pronto."
"Gracias. Estaremos afuera en algunos minutos," dijo, sus ojos nunca dejaron a la durmiente mujer. Una vez que oyó el clic de la puerta cerrándose, Anna recargó las muletas contra la pared y se colocó al lado de su compañera. Se apoyó sobre un codo y bajó la mirada, silenciosamente deseando no tener que despertar a Elsa. Incluso dormida la cara de la ejecutiva mostraba los signos del dolor. Los aún cerrados ojos mostraban la hinchazón por el llanto y no había paz en las cinceladas facciones.
"¿Elsa? Hora de despertar, cariño."
"¿Hmm?" Los ojos que no obtuvieron bastante sueño se abrieron con momentánea confusión.
"¿Qué hora es?"
"Cuarto para las ocho," la joven mujer contestó.
Elsa gimió y se incorporó. "Supongo que mejor me levanto entonces. Tengo un día ocupado delante de mí." Sus ojos se ensancharon en la vista del café que le era dado. "Oh, gracias." Tomó un trago y sonrió agradecidamente. "Necesitaba esto." Tomó otro trago, después miró a Anna juguetonamente. "¿Tú hiciste esto?"
"Flora lo hizo."
"Oh Dios, Flora." Elsa puso su mano a su boca. "Tengo que..."
"Me ocupé de eso por ti," Anna dijo en un tono bajo, sus ojos traicionaban justo lo difícil qué había sido para ella ser la portadora de las malas noticias.
"Ven aquí." La alta mujer apoyó la espalda contra la cabecera y extendió su brazo derecho.
"Pero tienes cosas que hacer," dijo, aunque no había nada más en el mundo que deseara hacer en ese momento que acurrucarse en los brazos de Elsa.
"Puedo prescindir de un minuto." Tristes ojos azules miraban a Anna. "Realmente necesito sostenerte." Cuidadosa de no derramar el café, se abrazaron, la cabeza rubia apoyada contra el pecho de la ejecutiva. "Gracias."
"Si hay algo que pueda hacer..."
"Tú lo estás haciendo ahora," Elsa dijo, presionando sus labios contra la cabeza de Anna. "Solo necesito algunos minutos de tranquilidad contigo antes de que salga allí y haga frente a cualquier persona." Tomó otro trago de café y comenzó ociosamente a acariciar los cabellos de miel. "Va a ver centenares de personas que estarán entrando y saliendo por los próximos días. Tabitha estará pasando mucho tiempo en el cuarto de lavado." Frotó su mejilla contra el suave cabello entonces tomó otro trago. "¿Si Jack y Giselle se quedan, podrías ayudar a mantener a los niños ocupados? Les gusta jugar videojuegos contigo."
"Por supuesto, Elsa. Cualquier cosa que tú necesites." Tanto como ella no deseaba hacerlo, Anna se separó del abrazo. "Mejor vuelvo allí y veo si Flora necesita alguna ayuda. Además, estoy segura que quieres vestirte antes de que todo el mundo despierte."
"¿Flora? ¿Ella no se fue a su casa?"
"No, está haciendo el desayuno."
"Dile que puede irse a su casa. No tiene que trabajar hoy." Elsa estaba sorprendida de recibir un rápido abrazo. "¿Por qué fue eso?"
"Sabía que no la harías trabajar."
"Por supuesto que no. ¿Cómo podría esperar que trabaje después de esto?"
"Tú madre lo hizo cuando tu padre murió." Miró la quijada de Elsa tensarse.
"No soy como mi madre," dijo tajantemente. Arrojó las sabanas detrás y se levantó. "¿Anna, te importaría decirle a Flora?"
"No, no me importaría en absoluto," la joven mujer dijo momentos antes de que Elsa cerrara la puerta del baño. Tomó la taza vacía. "Tendré café recién hecho esperando por ti cuando salgas." Era más fácil decir que hacer cuando Anna intentaba resolver como maniobrar con sus muletas. La solución fue sostener el asa con sus dientes, lo cual le ganó una mirada de desaprobación de Flora cuando entró a la cocina.
"Eres tan testaruda como ella lo es, ¿no es así?" El ama de llaves la reprendió cuando tomó la taza. "Sabes que habría ido a recogerla. No necesitabas traerla aquí."
"Flora, Elsa dijo que usted no tiene que quedarse hoy. Estoy segura que podemos manejar todo."
"¿Fue esa su idea o la tuya?"
"Suya."
"Ya veo." El ama de llaves asintió. "Puedo esperar eso de alguien tan generosa como Elsa. Sin embargo, pienso que debo quedarme."
"¿Por qué? Usted está justamente tan perturbada como todo el mundo, ¿por qué debe quedarse y trabajar?"
"¿Flora? ¿Flora está usted allí?" Iduna gritó desde las escaleras.
"Por eso," la mujer mayor dijo. Salió a la sala de estar y levantó la mirada en la matriarca. "Hay té esperando por usted, señora Winter."
"Oh que bueno, que está aquí." Iduna bajó las escaleras, su cara mostraba las señales de una madre abatida. "Es terrible, ¿no es así? Solo simplemente terrible."
"Trágico," el ama de llaves estuvo de acuerdo.
"¿Dónde está mi hija?" Finalmente vio a Anna apoyada sobre sus muletas. "Hola, querida. ¿No eres tú la pequeña amiga de Elsa? ¿La que estaba en la silla de ruedas?"
"Sí, Madame. Mi nombre es Anna."
"Anna, ¿dónde está Elsa?"
"Ella está vistiéndose. Saldrá en un minuto."
"¿Ha comenzado a llamar a alguien ya?"
"Lo haré en un minuto," Elsa dijo cuando salió de la habitación de Anna. Parecía serena pero Anna sabía que era una actuación. Los hinchados ojos dijeron que nuevas lágrimas de dolor esperaban para desbordarse. "Buenos días, mamá."
"No hay nada bueno acerca de este día, Elsa. Tú mejor empieza. Llama a tu tía Linda primero." La matriarca caminó a zancadas en la cocina, despidiendo con eficacia a su hija.
"Supongo que es mejor empezar a hacer algunas llamadas telefónicas." Miró en la dirección de la cocina y meneó su cabeza. "Voy a utilizar el teléfono en la oficina. Discúlpenme."
Anna esperó hasta que la puerta al cuarto se cerró antes de hablar a Flora en silencioso tono.
"¿Por qué es tan cruel con Elsa?"
"No está tratando de ser cruel," el ama de llaves explicó. "Iduna tiene una cierta manera de manejar las cosas. Ésa es su manera."
"Sé que está dolida pero Elsa también. ¿No puede ver eso?"
"Algunas personas no puede ver más allá de su propio dolor, Anna." Flora miró a la cocina. "Tengo que entrar allí."
Anna se quedó parada allí por un momento, su primer instinto fue hacerle compañía a Elsa pero entonces se dio cuenta que había una mejor manera de ayudar a su amiga. Acorazándose ella misma, siguió a Flora a la cocina.
x.x.x.x
Iduna estaba sentada en la mesa con una taza de té en una mano y un pañuelo en la otra.
"Señora Winter, ¿le importaría si me siento aquí?" Anna preguntó dulcemente. "Todavía no puedo estar de pie por mucho tiempo."
"Bien sí, siéntese. Flora, un poco más de té."
"Gracias," la joven mujer dijo cuando tomó asiento. El ama de llaves se acercó con la tetera y una taza de café para Anna. Intercambiaron miradas pero no dijeron nada. Iduna miraba su reloj.
"Pensaba que Ricky estaría levantado ya. Él siempre es un madrugador."
"Estuvo levantado hasta tarde. Tuve problemas para conseguir que se durmiera."
"Eso es, usted los vigiló, ¿no es así?" Anna asintió. La matriarca sorbió su té. "Ese Ricky. Es como Hans, usted sabe."
"Me temo que no me familiaricé con su hijo. ¿Por qué usted no me cuenta sobre él?"
Elsa entró en la cocina una hora más tarde buscando su café. Su garganta comenzaba a estar seca después de hacer tantas llamadas. Una ceja se arqueó en la vista de su madre, Anna, y Giselle sentadas y hablando en la mesa. Dado que la espalda de Iduna daba hacia ella, Elsa esperaba poder entrar furtivamente, conseguir el café, y salir. El sonido de la voz de su hermana, sin embargo, truncó esa esperanza.
"Elsa."
"Buenos días Giselle ." Se dio vuelta e hizo frente a la mesa. "Mamá, Toby y los niños estarán aquí en un rato. La mayoría estará aquí esta tarde."
"¿Hiciste los preparativos? Quiero qué te asegures de que tenga lo mejor, lo mejor de todo."
"Me ocuparé de eso" Elsa dijo. "Tengo algunas más llamadas por hacer. Nani puede encargarse de los socios y ponerlo en la prensa." Flora le dio la taza. "Regresaré más tarde."
"¿Llamaste a tu tía Linda?"
"Su servicio contestó. Regresará la llamada."
"Pero estás en el teléfono." La voz de la matriarca se levantó incisiva. "No podrá llamar Elsa, no quisiera que se enterara de esto en las noticias."
"Tengo la llamada esperando, mamá. No conseguirá la señal ocupada."
"No puede enterarse de esto en las noticias. Hans era su sobrino preferido."
"Le dejé un mensaje con su servicio." ¿Qué es lo que quieres que yo haga? No puedo hacer que me llame. Tragó su café, haciendo una mueca de dolor en el quemante calor que bajaba por su garganta.
"Señora Winter. ¿Le gustaría un poco más de té?" Anna preguntó.
"No en este momento, querida. Debo ir a pasar algo de tiempo con mis nietos." Miró a su hija más joven. "Giselle , supongo que si tú y Jack tienen otro niño lo llamarás Thomas."
"Mamá, hemos decidido que tres..."
"Tonterías. Eres ciertamente bastante joven y no es como qué tu figura podría arruinarse por otro niño. Tu hermana continúa sin mostrar ningún interés en tener niños." La matriarca se levantó. "Voy a ir con los niños y después puedes llevarme a casa, Elsa. Te dejaré saber cuando esté lista."
Los nudillos de la alta mujer dieron vuelta al blanco cuando agarró la asa de su taza y echaba fuego por los ojos en la retirada de su madre. Giselle se paró al lado de su hermana.
"No sabe lo que está diciendo. Está solo dolida por lo de Hans."
"Sabe exactamente lo que está diciendo, hermana. El problema es que nosotras continuamos aguantando esto." Volteó a Anna. "La gente va a comenzar a llegar pronto. Es posible que quieras entrar en tu habitación antes de que suceda."
"No." Recogió sus muletas. "Puedo ayudar. Vigilaré a los niños para que los adultos puedan estar juntos. No me importa."
"¿Estás segura?" Elsa la miró y fue difícil forzarse para no buscar un abrazo. ¿Sabes cómo de loco va a estar y tú aún quieres ayudar? Estaba segura que no sería tan generosa si la situación fuera inversa. Entonces otra vez, cuando viene de ti, no hay nada que yo no haría. "Gracias," dijo suavemente.
"Por supuesto. Eso es lo menos que puedo hacer." Anna sonrió y Elsa se encontró irremediablemente perdida en ésta.
"Ahem." La tos cortés de Giselle rompió el momento.
"Es mejor que regrese a las llamadas telefónicas."
"Elsa, me aseguraré de que mamá llegue a casa. Tú preocúpate de entrar en contacto con todo el mundo," la pelirroja dijo.
x.x.x.x
Estaba casi anocheciendo cuando Giselle y su familia se fueron a casa de Iduna. Elsa decidió permanecer oculta en la oficina tanto como fuera posible mientras sin que lo supiera Anna estaba haciendo lo posible para mantener a la matriarca alejada de ella. Cuando la minivan se retiró de su camino de entrada, la mujer de cabello plateado exhaló un suspiro de alivio y entró a la sala de estar. Maldición. En su escondite, no había notado que el grupo de parientes que llegaron estaban sobrepasando a aquellos que se habían ido y ahora cerca de treinta Winters estaban flotando alrededor. Vio a Anna inmediatamente y fue directamente a ella.
"Hola."
"Hola. Tu madre se fue."
"Vi eso." Echó un vistazo, su alta figura le permitía ver pasar la masa de gente. "¿Piensas que podrían ser un poco más ruidosos?"
"¿Quién es el de chaqueta azul con la corbata deshecha?"
"Luigi. Posee una representación de Toyota. Uno de los primos," Elsa dijo cuando miró al hombre joven, frunciendo el ceño en su actuación de duelo.
"Oh."
"¿Por qué preguntas?"
"Estaba diciéndome que él y Hans estaban muy unidos."
"Yeah y estaba 'unido' a papá después de que murió. Entonces no consiguió nada y ahora no."
"Quieres decir que está únicamente actuando así porque..." Anna se detuvo, pensando de cómo Gothel actuaba cuando su padre murió. "Eso es horrible."
"Estoy sorprendida que esté aquí y no saqueando el condominio de Hans en éste momento. Debe haber estado tan cercano a él que olvidó la dirección por todo su dolor." Oculta de la vista de otros, una pequeña mano recorrió la espalda de Elsa y comenzó a frotar en suaves círculos.
"Estarán marchándose pronto, ¿no es así?"
"Bien, no hay razón para que ellos se queden. Todos dieron sus condolencias a mamá y averiguaron cuando y donde el entierro esta programado. Solo cayeron aquí porque no tienen un lugar mejor para estar." Un fuerte estruendo del cuarto de juegos atrajo su atención. "Vuelvo enseguida."
El estruendo resultó ser una barra completa con sus ocupantes. "Hey, Copo," el borracho hombre arrastró las palabras. Dos de la media docena de hombres que estaban parados alrededor se movieron para ayudarlo a levantarse. Un alcoholímetro no era necesario para saber que todos estaban absolutamente borrachos.
"Toby, ¿qué estás haciendo?"
"Los muchachos y yo estamos solo levantando un poco a Hans." Se tambaleó de nuevo directo sobre el taburete. Ella caminó más allá de él y fue detrás del bar.
"Una botella de escocés y la mitad de una botella de vodka. Ustedes individuos han estado brindando por él suficientemente, creo." Tapó el vodka y apagó la luz detrás de la barra. "Creo que es hora para que sus esposas los lleven a sus casas." Caminó alrededor apagando las luces y colgó los tacos.
Uno por uno los hombres refunfuñaron y salieron del cuarto, no todos sin ayuda. Le llevó un poco más de tiempo separar al grupo de mujeres reunidas hablando de cada tema imaginable. Únicamente cuando el último pariente se fue hizo a Flora aparecer con la aspiradora.
"No te preocupes esta noche," Elsa dijo.
"Mira ese cuarto," el ama de llaves dijo incrédulamente.
"Todavía estará aquí por la mañana, Flora. Este ha sido un largo día y estoy agotada. Por favor, solo deja esto hasta mañana, ¿Ok?"
"Si lo deseas. Estaré aquí a primera hora como de costumbre. ¿Debo traer algo especial del supermercado?"
"No, nada"
"Un rollo de pasta para galletas chocolate chip," Anna intervino. "Um, tú sabes a los niños le encantan las galletas. Quizá los mantendrá ocupados." Cogió la ligera sonrisa en los labios de Elsa y sabía que su idea fue bien recibida. "Mejor que sean dos," enmendó, sus ojos nunca dejaron a los de su amiga.
Una hora más tarde, dos cuerpos estaban acurrucados alrededor uno del otro, ambos luchando con los bostezos.
"Eres una mujer increíblemente atenta," Elsa murmuró en el oído de la joven mujer.
"¿Mm?"
"Las galletas. Y se que toleraste a mi madre para mantenerla apartada de mí." Apretó el hombro bajo de su mano. "No sabes cuánto agradezco eso."
"Tú tenías bastante sobre que preocuparte." Se retorció metiéndose en el cálido cuerpo detrás de ella. La ventaja más grande de tener su molde acortado era que podía acomodarse tan cerca como deseara con Elsa. "No es tan mala."
"Eso es porque no es tu madre."
"Cierto."
"Esa es una buena cosa también." La mano que había estado apretando el hombro de Anna, se movió hacía su cintura.
"¿Por qué es eso?"
"Porque," Elsa contestó mientras tiraba de la más pequeña mujer sobre su espalda y ponía las manos en ambos lados de la cabeza de cabellos rojizos. Relajó sus hombros, trayendo sus labios tan cerca que sus respiraciones se mezclaron. "Eso te haría mi hermana y garantizo que hay veces en que mis pensamientos en ti, están lejos de ser fraternales." Incluso en la tenue luz de la luna Anna pudo ver la maliciosa sonrisa antes de que fuera substituida con una cara más seria. "No sabes cuánto me has ayudado hoy. Me hiciste sentir... bien... muy especial.
"Con todo lo que significas para mí, ¿cómo podría hacer algo menos?" Subió su mano y acarició la cincelada cara sobre ella. "Y tu eres especial. Sé que va a ser difícil tratar con tu familia por los próximos días pero estaré allí ayudándote a atravesar esto. Ahora vamos, estás cansada, estoy cansada, y mañana será otro largo día. Ya hemos hablado suficiente por esta noche." Anna puso su mano en el hombro de Elsa y tiró de el, forzando a la más alta mujer a acostarse contra ella. "Eso es mejor."
"¿Anna?"
"¿Mm?"
"¿Puedo quedarme así... en tus brazos?" La mujer que normalmente se hacía cargo sonaba casi como una niña asustada con su petición. Tan duro como esto era para Anna en oír a Elsa en tal dolor, esto llenó su corazón de saber de que era la mujer de más edad que volteaba por consuelo.
"Siempre," susurró, apretando su agarre.
"No puedo creer que se haya ido." Hubo un largo silencio. "Sé que las cosas habían sido difíciles entre nosotros últimamente pero eso no es lo que veo cuando pienso en él."
"¿Qué ves, Elsa?" Susurró, su mano se movía acariciando el largo cabello. "Cuéntame sobre el Hans con el que tú creciste, el que tú amabas."
"Era de pequeño el muchacho más lindo." Anna sintió el cuerpo contra el suyo relajarse cuando los felices recuerdos emergieron. "Estabamos unidos cuando era pequeño. Lo que sea que yo estuviera haciendo, quería hacerlo. Era mi sombra." Una lágrima cayó y Elsa tragó difícilmente.
"Hey, ¿harías algo para mí?"
Un asentimiento. "Cualquier cosa."
"Piensa atrás a un feliz momento, solos tu y Hans. Cierra los ojos y representalos en tu cabeza." Esperó algunos segundos. "¿Lo estás viendo? Ahora, cuéntame sobre eso. ¿Es verano o invierno?"
"Verano."
"¿Adentro o afuera?"
"Afuera. Estamos acampando con la familia."
"¿Qué es lo que ustedes dos están haciendo?"
"Pescando." Anna sintió la sonrisa de Elsa contra su pecho. "Era un día perfecto. Estábamosnen el muelle, solo nosotros dos." Su frente se surcó. "No sé donde estaban todos los demás."
"No te preocupes de ellos," la joven mujer dijo, continuando su suave caricia a la oscura cabellera. "Estabas pescando con Hans. ¿Capturaste un pez?"
"No, pero él lo hizo." Se relajó contra Anna otra vez. "Bonito muy grande. Luchaba como el diablo también."
"Cierra tus ojos. Ahora piensa sobre ese día y cuánta diversión tú y Hans tuvieron juntos. Eso es..." Anna cerró los ojos y dejó que la profunda y regular respiración cerca de su oído la calmara en el mismo pacífico sueño.
x.x.x.x
Anna fue una constante fuente de apoyo para Elsa. El informe de la autopsia había vuelto con desagradables noticias. Una variedad de drogas ilegales fueron encontradas en el sistema de Hans. Los Winters habían esperado mantener la información privada, pero ellos eran un nombre en Albany y mientras las noticias de la mañana divulgaron que uno de los Winters había muerto en un accidente anormal, las noticias de la tarde no estuvieron tan amables. Una estación, encontró la excusa perfecta para reutilizar viejas imágenes, enganchó la noticia de la autopsia de Hans con un informe sobre drogas en Corporate América.
Esto produjo, mucho para la consternación de la familia, manada de reporteros de noticias alrededor de la casa de Elsa, negándose a aceptar la corta declaración que la familia estaba de luto y no tenía ningún comentario sobre los resultados de la autopsia. Antes de que el día hubiera terminado, ellos recibieron noticias que el conductor del camión de basura había demandado un juicio contra el estado de Hans. Iduna declaró que la autopsia era nada menos que una 'exagerada fabricación' y el conductor del camión 'un codicioso oportunista' que intentaba aprovecharse de un desafortunado accidente. Anna escuchaba las observaciones y asentía frecuentemente, haciendo su parte para hacerle las cosas más fáciles a Elsa.
Para el día del funeral, sin embargo, la paciencia de la ejecutiva y la tolerancia estaban ambas en bajo suministro. Los últimos días habían amontonado frustración sobre frustración en ella y la familia parecía felizmente ignorante de la tensión que estaban poniendole. No únicamente reuniéndose en su casa para llorar, se reunían para visitarse con cada uno de los otros, no permitiéndole a Elsa privacidad o tranquilidad. A pesar de los mejores esfuerzos de Anna, Iduna todavía conseguía deslizarse más allá e interrogar a su hija sobre cada detalle del servicio. Había discusión de las más pequeñas cosas, tales como quién viajaría en que limusina, en quién estaría en el porta féretro, incluso sobre en que sección de terreno de la familia debería ser sepultado. Elsa guardó la cólera en su interior, liberando esta únicamente después que todo el mundo se había ido. Entonces, su saco de entrenamiento sería el receptor. Solamente cuando estaba físicamente y emocionalmente agotada podía meterse a la cama y buscar el confort de los brazos de Anna. Los papeles invertidos se sentía extraño sin embargo al mismo tiempo confortaba a Elsa. En los brazos de la mujer más pequeña podía dejar el estrés irse y encontrar paz. Reforzaba su fuerza interna, permitiéndole hacer frente a los desafíos de los recientes acontecimientos.
"Flora estará aquí más o menos en una hora para recogerte." Elsa subió el cierre de su falda y alcanzó su cinturón. "Volverá aquí en vez de ir al servicio del entierro de modo que alguien esté aquí para cuando la gente comience a llegar." Abrochó el cinturón y tiró del abrigo.
"Ya está. Creo que estoy lista ahora." Se puso un pequeño sombrero negro sobre su recogido cabello.
"Desearía poder estar allí contigo," Anna dijo seriamente.
"Lo se, cariño." Tomó la barbilla de la mujer más joven. "No se qué habría hecho sin ti éstos últimos días."
"No se qué habría hecho sin ti estos últimos meses," Anna contradijo.
"Sabes si pudiera estarías allí justo a mi lado."
"Es mejor si permanezco atrás con Flora. Será más fácil entrar y salir con mis muletas."
"Oh, déjame ayudarte con tus tenis antes de que me vaya."
"Puedo hacer eso, Elsa. Te arrugarás tu falda."
"Siéntate." Sus largos dedos hicieron rápidamente el trabajo de aflojar los cordones. Se arrodilló y puso una mano en la pantorrilla de Anna. El material satinado de su alta calceta hasta su rodilla no coincidía con la suavidad natural que Elsa normalmente sentía. Usando su rodilla como un reposapiés, puso el tenis en el pie de su compañera y comenzó a atarlo. "Recuerda, que la iglesia va a estar abarrotada. Asegúrate de conseguir un asiento. No quiero encontrarte apoyada de espaldas contra la pared, ¿lo comprendiste?"
"Lo comprendí." Se inclinó y ajustó el lazo en la blusa de Elsa. "¿Llevas tu pañuelo?"
"Y un repuesto."
"Todo bien entonces, supongo que estás lista." Anna hizo una pausa por un segundo, entonces puso las manos en los hombros de la mujer más alta. "Elsa, se que piensas que tienes que ser así de grande, una mujer fuerte pero tú no lo eres. Incluso aunque ustedes dos tenían problemas, era de todas formas tu hermano y se que lo amabas. Si tienes que llorar, hazlo."
Sus palabras le ganaron un tierno beso en la frente cuando su compañera se puso de pie.
"Te veré después del servicio." Elsa se quedó inclinada bastante tiempo para meter un errante mechón del rojizo cabello detrás de la oreja de Anna. Si solo hubiera una manera de tenerte conmigo hoy. Esto va a ser tan duro hoy sin ti justo allí a mi lado.
Según lo esperado, la iglesia estaba abarrotada con los amigos, la familia, y los socios de los Winters. A pesar de las palabras de Elsa, Anna estaba contenta de estar parada de espaldas contra la pared pero un hombre que estaba sentado en el último banco se levantó y le ofreció su asiento.
Recargada de espaldas en la pared, Flora tomó posesión de las muletas de modo que nadie tropezara sobre estas. Desde su posición en la parte de atrás de la gran iglesia era imposible ver a Iduna y sus hijas en la banca de adelante. Anna escuchó las monótonas palabras cuando el sacerdote atravesó las habituales frases de confort y oraciones de consuelo. Cuando el final se acercaba, indicó a Flora para sus muletas, decidiendo que era más fácil salir ahora que esperar y hallarse enganchada dentro del tropel de gente.
Justo cuando se subía en el auto de Flora las puertas de la iglesia se abrieron. Desde su ventajosa posición, pudo ver a los seis hombres llevando el ataúd. Miró cuando Iduna salió, flanqueada por sus hijas. Anna escudriñó pero estaba demasiado lejos realmente para ver los ojos de Elsa. La cabeza de su amiga estaba agachada y su brazo estaba alrededor de su consternada madre. Vio que Giselle estaba también proporcionando apoyo a la afligida mujer cuando bajaban los escalones y entraban en la limusina que las esperaba. Al darse cuenta que Flora la esperaba, Anna puso las muletas en el asiento trasero y subió al auto.
x.x.x.x
Justo como Elsa había pronosticado, los amigos y los miembros de la familia comenzaron a fluir dentro de la casa menos de media hora después de que el funeral hubiera terminado. Largas mesas cubrieron un lado de la sala de estar, platos apilados con panes, carnes, y quesos. Apoyada contra una pared fuera del flujo principal del tráfico, Anna observó que era el primer sitio al que la gente iba en cuanto ellos llegaban. Dado que el cuarto de lavado tenía muchas barras y perchas, este servía como un improvisado guardarropa.
Los fríos vientos de marzo retrasaron cualquier idea que la gente pudiera haber tenido sobre guardar sus chaquetas para la estación todavía. Las puertas eran abiertas y cerradas por cincuenta personas que había allí para el momento en que Elsa llegó con su madre y hermana. Anna vio la melena de de cabello plateado sobre el resto de la muchedumbre y comenzó a dirigirse hacía allá. El viaje fue hecho más fácil cuando había sido vista y la resuelta ejecutiva la encontró a medio camino.
"Hola." De esta cercanía, era fácil ver el maquillaje encubriendo los oscuros círculos debajo de los ojos de Elsa. Apoyándose pesadamente en su muleta derecha, Anna discretamente extendió su mano y entrelazó sus dedos, dándoles un ligero apretón.
"Hola tú," Elsa dijo, devolviendo el cariñoso gesto con uno propio.
"Absolutamente una muchedumbre." Rastreó el área, rápidamente observando a esos que serían problema cuando el tiempo fuera pasando y las bebidas continuaran fluyendo. "Tú espera, Anna. Antes de que la noche termine te garantizo por lo menos una pelea a puño."
"¿Pelea a puño? ¿En un funeral?"
"Les doy una hora para lamentar la muerte de Hans. Después de eso, el tema girará en su testamento y las especulaciones de quién conseguirá que y entonces la pelea estará comenzando, estoy segura." Se dirigieron hacía una esquina cercana a las escaleras. Anna observó como su compañera desplazaba su peso de una pierna a la otra y de regreso otra vez. Pienso que has sufrido en esas ropas suficiente tiempo, Anna pensó para si misma.
"Elsa, vienes a mi cuarto por un minuto."
"Seguro," contestó, agradecida por la oportunidad de escaparse. La primera cosa que Elsa notó cuando entró en el cuarto fue uno de sus trajes ordenados cuidadosamente en la cama.
"Pensé que estarías más cómoda en tus pantalones," Anna dijo con un encogimiento de hombros. A la enfática mirada en los zapatos en el piso agregó, "sé cuánto te duelen tus pies después de estar en tacones todo el día. Los bajos estarán perfectamente aceptables con esos pantalones. Te he visto usarlos antes."
"¿Así qué tuviste a Flora escogiendo esto para mí?"
"No," Anna contestó con una orgullosa sonrisa. "Los escogí yo misma y los traje abajo. Flora estaba ocupada." Las atenciones casi trajeron a Elsa a las lágrimas. Parpadeando rápidamente, extendió la mano y dejó que un dedo trazara la quijada de la mujer más pequeña.
"Gracias." Dio un paso atrás y un puntapié a sus zapatos. "Mejor me cambio y regreso allá. Estoy segura que alguien está buscándome. Probablemente mi madre." Agregó la última parte aguantando su respiración. La falda golpeó el piso seguido rápidamente por su fondo.
"¿Todo fue bien en el servicio?"
"Nada que no pudiera manejar." La quijada de Elsa se apretó notoriamente pero no dijo nada, en su lugar recogió sus pantalones y los deslizó sobre las piernas cubiertas por las medias. Anna notó la tensión pero no dijo nada, asumiendo que sería por el estrés del funeral y los parientes. Los largos dedos del pie se menearon dentro de los cómodos pero elegantes zapatos mientras la blusa gris era metida dentro de la delgada pretina. "Ah, me siento mejor ya."
"¿Hay algo que pueda hacer por ti?" Anna preguntó. "Como intentar mantener a tu madre ocupada. Está cansándose de mí colgando alrededor de ella, tú sabes."
"Lo oí. Giselle estará dirigiendo la interferencia por la mayor parte. Puedes quedarte aquí, que mucho recomiendo por cierto, o puedes solo salir allí y escuchar a mis primos y a mis primos segundos y a Dios sabe quién más divagar acerca de nada de importancia."
"Bien, cuando lo pones de esa manera." Sonrientes ojos turquesa acompañaron la sarcástica observación. "¿Cómo puedo resistirme?"
x.x.x.x
Para Anna, los sonidos no era nada sino un estruendo general. Elsa, por otra parte, los últimos años aprendió en cómo ocuparse de una muchedumbre y poder identificar las conversaciones individuales fácilmente. Mientras se movía a través del cuarto, cuidadosamente escuchó los diferentes temas. Para el momento en que llegó con Toby, sabía más sobre el barco nuevo que su primo había comprado que cuando él lo hizo. El conocimiento permitió que se deslizara fácilmente dentro de la conversación. Moviéndose de persona en persona, Elsa recorrió la habitación. Cuando pensó que había saludado a todo el mundo, intentó escurrirse a la cocina en donde había visto a su belleza rubia ir algunos minutos antes.
"Elsa." Los azules ojos rodaron en el sonido de la voz de su madre.
"¿Sí, Madre?" Volteó para ver a Iduna parada detrás de ella. Para ese instante, la agitación que había sentido hacia sus parientes se disipó en la cara de la afligida mujer. Elsa inmediatamente suavizó su tono. "¿Hay algo que necesites?"
"¿Dónde está tu hermana?"
"No lo sé." Irguió su cuello para ver sobre la muchedumbre pero no había señales del distintivo cabello rojo. "Quizá Jack la llevo a su casa."
"Vamos Elsa," las arrugadas manos fueron a sus caderas. "Sabes que Giselle no se iría sin despedirse de mi," la reprendió. "Honestamente, a veces me pregunto que estás pensando."
"Lo siento, mamá. No estaba pensando." La ejecutiva resistió el impulso de frotar sus sienes. Era una inútil defensa contra una madre el dolor de cabeza de todos modos.
"Bien, la muerte de Hans nos tiene afectados a todos." Iduna limpió sus ojos con su pañuelo. "Tu padre tenía tan altas esperanzas de él. Una trágica pena, eso es lo que es." Un nudoso dedo se levantó en el aire y los ojos de la matriarca crecieron de par en par. "Lo tengo."
"¿Tienes qué?" Elsa preguntó con indecisión, segura que no le gustaría la respuesta.
"La manera perfecta de decidir sobre el legado de Hans. Siempre disfrutó su tiempo en la universidad. Puedes establecer una beca en su nombre." Una autosatisfecha sonrisa se formó en la cara de la mujer mayor. "Sí, esa sería la manera perfecta de honrarlo."
"Podemos hablar acerca de eso en algún otro momento, mamá."
"No hay nada para hablar," Iduna dijo firmemente. Los ojos de Elsa se estrecharonnlevemente cuando vio a Luigi deslizarse detrás de su madre.
"Hola tía Iduna, hola Elsa."
"Luigi ," la ejecutiva dijo llanamente.
"¿Quieres lo qué todo mundo está bebiendo?" Levantó su vacío vaso.
"Nada para mí," Elsa dijo. Y estoy dispuesta a apostar que el tuyo ha sido vaciado más de una vez, pensó para si misma cuando el tenue olor del alcohol flotó hacía ella. Iduna levantó su vaso casi lleno para indicar que estaba muy bien en ese momento también.
"Oh bien." Miró en sus zapatos, entonces se movió en las dos mujeres. "Entonces Elsa, ¿tienen decidido cuando ustedes van a hacer que su testamento se lea?"
"No me di cuenta que había una gran prisa para hacer eso, Luigi," dijo. Las dagas que sus ojos lanzaban fueron desperdiciadas en él, dado que su mirada estaba por todas partes excepto en ella.
"No, ninguna prisa en absoluto," encogió los hombros. "Es solo que nosotros estábamos muy unidos y pensé que debía saber cuando eso será." Levantó la mirada y finalmente se dio cuenta de las mortales miradas que estaba consiguiendo. "Bien um..." intentó despejar su garganta, que repentinamente sintió como si un limón fue exprimido en ésta. "Estoy seguro que me dejarás saber cuándo será."
"Me aseguraré de que todo el mundo afectado sea notificado."
"Correcto, como dije." Limpió su sudorosa mano en el lado de su chaqueta.
"Bien, si las señoras me disculpan." Volteó y tomó a la mano de su tía en la suya. "Tía Iduna, siento tu pérdida." Elsa rodó sus ojos cuando Luigi besó la mano de la mujer mayor. "Copo, te veré alrededor." Desapareció en la muchedumbre, dejándola otra vez sola con su madre.
"Um, pienso que mejor iré a ver si todo está bien en la cocina." Dio medio paso atrás como preparación a su rápido escape.
"Tonterías. Estoy segura que Flora puede manejar cualquier cosa que surja," Iduna dijo descartándolo. "¿Por qué no vas a encontrar a tu hermana?"
"Esa parece una buena idea, mamá. Regreso enseguida." Elsa giró y se movió a través de la muchedumbre tan rápidamente como podía. Para su desagradable sorpresa, terminó cara a cara con Luigi.
"Ah, fantástico encontrarte aquí," dijo, sonriendo en su propio chiste.
"No piensas que la rutina de Eddie Haskell era mucho un sátira, ¿Luigi ?"
"Oh por favor, ese es justo mi encanto natural."
"Lo que sea." Tanto como disfrutaba una buena lucha verbal, éste no era ni el tiempo ni el lugar para esto. "¿Has visto a Giselle ?"
"La última vez que la vi. Estaba en la cocina con esa amiga tuya." Las voces levantadas cogió la atención de ambos.
"Mierda, Tod. Te dije que vendieras cuando estaban en cuarenta y ocho y un octavo. No es mi problema que no lo hicieras." La gente rápidamente se apartó de los dos enojados hombres, formando un círculo.
"Tú eres mi corredor. Se supone que te ocuparías de estas cosas por mí. ¿Tienes alguna idea de cuánto dinero perdí?"
"Sabías que ellos hablaban de la fusión." Elsa rompió a través del círculo en ese momento.
x.x.x.x
"Si no actúas rápidamente, serás derrotado."
"¿Cómo Sally Ryan?" La ejecutiva respiró profundamente. Los nombres de las antiguas novias nunca eran una buena señal.
"Sabías que no tenía una cita para el baile. No es mi culpa que la invitara a salir antes de que tú lo hicieras."
"Sabías que quería salir con ella. Era todo de lo que hablé ese año." Elsa sabía que esto iba a intensificarse rápidamente dentro de una clásica riña Winter.
Pisó entre los hermanos que peleaban. "¡SUFICIENTE! Se supone que ustedes están aquí de luto por la muerte de Hans, no peleando sobre alguna chica que perdieron hace quince años." Un intenso latido comenzó detrás de sus ojos, la señal de un relativo dolor de cabeza.
"Tod, no estás en secundaria más. Supera esto." Los hombres intercambiaron terribles miradas y se alejaron en diferentes direcciones. Un murmullo de palabras y entonces todos los demás volvieron a sus anteriores conversaciones. Elsa pasó sus dedos a través de su cabello enérgicamente.
"¿Estás bien?" Una suave voz por detrás de ella preguntó.
"Yeah." Volteó para ver los familiares ojos turquesa mirándola con preocupación. "De verdad, Anna. Estoy bien."
"Solo me aseguraba. Te oí gritar."
"Solo una típica reunión Winter," Elsa masculló. Cogió un flash de naranja y rojo en la esquina de su ojo. "Uh oh." Giselle y su madre estaban acercándose rápidamente. "Veo que mamá te encontró," dijo una vez que su hermana estuvo al alcance del oído.
"Te dije que no se había ido todavía," Iduna dijo. La mirada en los ojos de Giselle dejó en claro que ella no deseaba haber sido encontrada. Oh chico, esto va estar bueno, Elsa pensó para si misma. "Estaba justo diciéndole a tu hermana que quiero revisar las cosas de Hans. ¿Supongo que todavía tienes las cajas arriba en el ático?"
"¿Qué, de cuándo vivió aquí? Él tomó lo que quería y tiré el resto."
"Pero había trofeos y cintas y premios..."
"Si no se los llevó, estás se perdieron."
"¿Y nunca se te ocurrió que yo podía querer esas cosas?" Iduna estaba parada directamente delante de su hija mayor. "¿Cómo puedes ser tan desconsiderada?"
"¡Mamá!" Giselle exclamó. Anna estaba parada allí silenciosamente, su atención centrada en el tic del músculo en la quijada de Elsa.
"Mañana iré a revisar su apartamento y veré si guardó algo."
"No te preocupes. Tu hermana me recogerá y buscaré yo misma." Las hermanas intercambiaron miradas. Giselle se encogió los hombros, esto era lo primero que oía acerca de eso también.
"Pienso que debes esperar algunos días, mamá. Sus pertenencias no irán a ninguna parte." Elsa estaba preocupada de lo que pudieran encontrar allí.
"Tonterías. Mañana estará bien."
"No pienso que mañana..."
"¡Elsa Winter!" El tic se convirtió en un sólido apretar.
Anna se movió más cerca a su amiga y discretamente puso sus yemas de sus dedos contra la espalda de Elsa. Los músculos estaban agrupados y apretados, otra indicación de la tensión de Elsa. Presionó levemente y comenzó a frotar en pequeños círculos.
"Bien, mamá. Giselle y yo te llevaremos al apartamento de Hans mañana." Genial, ahora tengo que ir esta noche y comprobar las cosas. Se reclinó casi imperceptiblemente en el suave tacto de los dedos de Anna.
"Honestamente, no se por qué haces las cosas tan difíciles, Elsa. En este día de todos los días tienes que ser tan testaruda." Iduna puso en los ojos secos su pañuelo. "Pido una simple cosa. Solo quiero algo para recordar a mi hijo y lo tienes que hacer difícil."
"Mamá..."
"No Giselle , pedí una simple cosa de ella. Solo porque no podía llevarse bien con su hermano no es excusa para trastornarme."
La espalda de Elsa ahora era un sólido grupo de tensión y le tomó un momento antes de que pudiera relajar su quijada suficiente para hablar. Los suaves movimientos que circundaban su espalda aumentaron en presión. ¿Piensas que estoy a punto de perder, no es así? Echó un vistazo de lado en su compañera. Ver la mirada de comprensión y apoyo en esos turquesa ojos fue suficiente para guardar el agudo comentario de pasar a través de sus labios.
En su lugar miró a su madre y asintió. "No era mi intención trastornarte. Supongo que todos nosotrosnestamos todavía en shock." Elsa sabía que estaba rindiéndose, pero hoy no era el día para estar en el estrado con su madre. "Mejor iré a comprobar unas cosas. Discúlpadme." De espaldas a su madre, dio a Anna una cariñosa sonrisa y salió del cuarto.
Entrando en la cocina, Elsa estaba contenta de ver que la única persona allí era Flora. Se acercó al refrigerador y sacó una botella de agua. Tomó un largo trago antes de hablar a su ama de llaves.
"¿Tienes aspirinas? Tengo un palpitante dolor de cabeza y realmente no quiero salir allí otra vez."
"Hablando con tú madre otra vez, ¿no es así?" Flora abrió un cajón y sacó un blister. "Estoy segura que hay algún Tylenol o Motrin aquí adentro."
"Lo siento," Giselle dijo cuando entró. "Está muy rara hoy." Las dos hermanas estaban paradas cerca del extremo de la encimera. Flora encontró algo para hacer en el cuarto de lavado, permitiendo a las dos mujeres su privacidad.
"¿Cuándo fue la última vez que estuviste en su casa?" Elsa preguntó antes de echar tres píldoras en su boca y tomar varios tragos de agua.
"¿Estado? Nunca he estado allí. ¿Por qué iría a su apartamento?"
"Vamos a tener que ir allí, y tú lo sabes. Quién sabe lo que habrá o que cosas podria tener." Puso la botella nuevamente dentro del refrigerador. "¿Puede Jack mantener un ojo en los niños?"
"Estoy segura que puede." Giselle miró en su reloj. "Nosotros estaremos marchándonos en algunos minutos. ¿Quieres reunirte en casa de Hans alrededor de las seis o siete?"
"Siete sería mejor. Quién sabe cuánto tiempo los demás van a quedarse." Elsa miró fuera de la puerta de cristal en el arco iris de autos que dejaron en desorden su camino de entrada. "Por lo menos otra hora o dos."
"Y entonces ahí está mamá."
"Oh no." Elsa meneó su cabeza. "Tú no vas a dejarla aquí conmigo. Cuando te vayas, ella se va." Echó un vistazo en la sala de estar. "Hablando de lo cuál, ¿qué le pasa a ella?"
"No lo sé. Después de que te alejaste continuó sin parar hasta que Anna le preguntó algo acerca de Hans y de sus trofeos. Vi eso como mi escape y lo tomé." La pelirroja se inclinó y habló en un conspirador tono. "Personalmente, no pienso que está realmente interesada en sus trofeos."
Elsa sonrió con orgullo. "No lo está. Está intentando impedirme que cometa matricidio."
"¿Quieres traerla con nosotras esta noche?" Giselle ofreció.
"No. Esperemos que no estemos allí mucho tiempo." Hizo una pausa por un momento, entonces agregó "pero fue amable de tu parte preguntar." Suspiró y golpeó sus nudillos en la barra. "Supongo que no puedo ocultarme aquí siempre."
"Me llevaré a mamá con nosotros cuando nos marchemos. No tendrás que sufrir mucho más tiempo."
"¿Cómo lo hice para sobrevivir dieciocho años con ella?" Elsa preguntó, meneando su cabeza en el desconcierto. "No puedo hablar con ella un día sin necesitar de cortar o retorcer su cuello."
"Oh, eso es fácil," la pelirroja sonrió. "Yo estaba allí la mayor parte del tiempo."
"Eso es, tú estabas." Elsa golpeó ligeramente un elegante dedo en su barbilla. "Te recuerdo." Esquivó un juguetón empujón. "¿No fuiste tú la que chocó el auto de papá con su bici y me culpó?"
"Um... bien eso fue hace mucho tiempo, Elsa. ¿No fuiste tú la que se olvidó de abrir su ventana una noche y tuvo que furtivamente entrar por la mía?"
"Ah, cierto." Envolvió el brazo alrededor de los hombros de su hermana.
"Pero no fuiste tu la que..." Comenzó cuando caminaron de regreso a la sala de estar.
x.x.x.x
Elsa introdujo la llave en la cerradura.
"¿Qué es ese olor?" Preguntó, arrugando su nariz. Giselle se encogió de hombros en su falta de una respuesta y sacó una bufanda de su bolso. La puerta se abrió y la ejecutiva movió el interruptor. "Hijo de perra," respiró.
Las ropas estaban esparcidas por todas partes, los cojines del sofá estaban en el piso, la mesa del café y cada otra superficie horizontal estaba cubierta con latas de cerveza y basura. Cerveza rancia y ropas sucias se mezclaron con otro olor inidentificable.
"Oh mi dios," Giselle dijo cuando observó la escena. "Esto es asqueroso."
"Triste es más lo que es," Elsa murmuró, recogiendo un pequeño espejo cuadrado que encontró sobre la barra. La reveladora hoja de rasurar estaba reclinada al lado de este. "Es una buena cosa que viniéramos aquí primero." Mostró a su hermana el espejo empañado con un fino polvo blanco. "No hay manera que podemos hacer que mamá vea este lugar con este aspecto." Giselle asintió en el acuerdo. Elsa lanzó el repugnante espejo sobre la barra y desabrochó su chaqueta. "Supongo que mejor buscamos algunas cajas y bolsos de basura para toda esta mierda." Para su sorpresa, la pelirroja, que era adversa a cualquier clase de trabajo doméstico, no discutió.
"Pondré algo de música," Giselle dijo, abriéndose paso para el estéreo. "Vamos ver ¿cómo funciona?" Presionó el botón de power y fue inmediatamente golpeada con unos incesantemente altos decibelios de ruido.
"¡APAGA ESA COSA!" Elsa gritó cubriéndose sus oídos. Un segundo después había tranquilidad silenciosa otra vez.
"¿Cómo podía soportar escuchar esto fuerte?"
"Maldición si lo sé. Quizá las drogas afectaron su audición. Bien empecemos a trabajar. Quiero llegar a casa a una hora decente." La cocina compartía una media pared con la sala de estar, permitiendo a las dos hermanas platicar mientras recogían la basura. Elsa levantó la tapadera del bote de basura en la esquina. "Oh Dios." Lo cubrió rápidamente. "Creo que descubrí de donde viene ese olor" se ahogó, dando algunos pasos atrás.
"No puedo oler eso más," Giselle gritó desde el lado lejano de la sala de estar. "Todo lo que huelo es cerveza." Movió un cojín para encontrar una pizza medio comida pegada a la alfombra. "Oh Elsa, no quiero tocar esto."
"Te diré que vamos a hacer limpiaré lo que sea que estás mirando si tú sacas estos platos de esto... um... supongo que lo llamaría agua." Se acercó con las puntas de sus dedos pero solo no podía lograr tocar el viscoso líquido. "Sé que no estaré tocando esto."
"Debimos haber traído guantes." La pelirroja recogió una lata vacía de cerveza y comenzó a tirar dentro de la bolsa. "¿Así qué las cosas están bien entre tú y Anna?" Preguntó casualmente.
"Nos llevamos bien, sí." Elsa arqueó una ceja. "Giselle , te dije..."
"Lo sé, lo sé. Ustedes no son amantes, ustedes son solo amigas." La hermana más joven agitó su mano descartándolo. "Me rendí intentando resolver esto." Puso la caja abajo y se acercó a la barra que separaba la sala de estar y la cocina. "Ella me da la misma historia que tú pero ustedes no actúan como amigas."
"Tenemos muchos trabajo que hacer aquí, Giselle ."
"Elsa, mírame." Cuando habló otra vez, su voz era más suave. "No me importa. He observado la manera en que ustedes dos actúan alrededor de una con la otra."
"¿Y qué ves?"
"¿Qué veo?" Giselle dio una pequeña sonrisa. "Te veo feliz en cierto sentido que nunca pensé que serías." Se rió en el sonrojo de su hermana. "Vamos, tú hiciste la pregunta. Realmente Elsa, es obvio para mí que estás enamorada de ella. Por lo que respecta a cómo Anna siente sobre ti..." La cabeza de la mujer de cabello plateado se levantó rápidamente. "Ella no es Odette."
"No, no lo es" la ejecutiva convino enfáticamente. "Anna nunca me ha pedido nada. Lo que le he dado, es porque he querido hacerlo."
"Veo eso," Giselle contestó. "¿Piensas que no he estado observando? Tomas más días libres de lo que hiciste alguna vez y no vas a ninguna parte. No veo ningún auto nuevo, aunque no vi tu Porsche por ahí. ¿Lo vendiste?"
"Sí." La verdad era que, tan pronto como fue reparado, había firmado a Audrey para venderlo en cualquier precio que ella pudiera. "No quiere autos o cosas costosas. Incluso no tiene licencia de conductor. No está intentando conseguir nada de mí."
Giselle levantó sus manos. "No tienes que defenderla, Elsa. Solo estoy diciendo que no vi algunas de las cosas que me dijeran que está utilizándote y no creo que lo haga. Me gusta."
"¿Te gusta?" La sorpresa se mostró en su cara. Es era una rara confesión de su hermana más joven. "Así qué... estaría bien contigo si nosotras fuéramos... ¿una pareja?"
"No voy a fingir que entiendo por qué quieres estar con una mujer. No tiene ningún sentido para mí." Levantó su mano para impedir a su hermana hablar. "Pero esta es tu vida, y Anna te hace feliz, entonces eso es todo lo que importa. Así que sí, está bien conmigo si ustedes dos son pareja." Miró a Elsa venir de detrás de la barra y alegremente aceptó el abrazo. "Es tu vida, hermana, si Anna es la que está para ti entonces no dejes que nadie las mantenga separadas" susurró en el plateado cabello.
Elsa retrocedió hasta que estuvieron a una distancia de un brazo separadas. "¿Qué hizo que cambiaras de opinión? Te recuerdo llamándola de todo, más un reencarnación de Odette."
"Estaba equivocada," Giselle se encogió de hombros. "Hey, eso sucede." Frotó sus manos.
"Estoy haciéndola mi secretaria," Elsa ofreció voluntariamente. "He estado llevando trabajo a casa para que lo haga y hasta ahora no ha habido error." Sonrió suavemente. "Tiene una buena cabeza para las cifras también... muy organizada." Si, la sonrisa creció más ancha. "¿Tú sabes que no se me da bien ordenar mi mail?"
"¿Quieres decir que desenmarañó ese desorden que llamas tu inbox?" Giselle movió su cabeza. "Recuerdo cuando le pediste a Nani que hiciera eso. Pensé que iba a renunciar allí mismo."
"Anna lo hizo incluso sin ser pedido" Elsa dijo orgullosamente. "Así es como ella es."
"Parece que eres muy afortunada, hermana. Ahora suficiente de esta sensible charla. Tenemos trabajo para hacer aquí. ¿Deseas intentar y conseguir el estéreo a un volumen que no rompa los vidrios?"
"Seguro." Elsa se movió a través del cuarto, la sonrisa nunca dejó su cara.
x.x.x.x
"¿Ella dijo eso?"
"Yup... ooof."
"Oops, me gusta eso." Anna movió sus codos del pecho de Elsa y se colocó, cruzando sus brazos sobre el pecho izquierdo de la mujer de más edad. Apoyó la barbilla encima de ella entrelazando los dedos. "¿Así qué realmente dijo que le gusto?"
"Dijo que le gustas." Elsa sonrió en la oscuridad, su mano suavemente frotaba la espalda de la mujer más pequeña. "¿Ves? Has ganado sobre las mujeres Winter."
"No a todas."
"Amor, incluso yo no he ganado sobre mi madre todavía. Creo que solo tendrás que aceptar que dos de tres no es malo."
"Bien..." Anna subió poco a poco hasta que sus caras estuvieron a la misma altura, cabellos rojizos y plateados se mezclaron sobre sus hombros. "Hay realmente una única Winter que es la que importa para mí." Los ojos de Elsa se cerraron cuando suaves labios presionaron contra los suyos. "Y ahora esa Winter necesita dormir un poco." A pesar de sus palabras, Anna no pudo resistir inclinarse para un beso más largo. "Mmm, a veces me pregunto si soy realmente Cenicienta y tu estás sosteniendo la zapatilla de cristal."
"Si lo hiciera, eso me haría una muy afortunada mujer," Elsa contestó.
"Nunca entenderé que hizo que alguien como tú corriera el riego sobre alguien como yo." Anna movió la mayoría de su peso sobre la cama y reclamó el hombro de la mujer de más edad como su almohada. "A veces temo que todo esto sea algún sueño maravilloso y voy a despertar y encontrar que te fuiste," sintió los brazos de Elsa apretar protectoramente alrededor de ella.
"Nunca dejaré que suceda, Anna. No permitiré nunca que vuelvas a la manera en que acostumbrabas vivir."
"Eso no me asusta." Frotó su nariz más intensamente en el hombro de Elsa.
"¿Entonces qué lo hace?"
"Perderte," reservadamente admitió. "Todo el dinero y posesiones en el mundo no significan nada para mí sin ti."
"Te amo también," Elsa susurró, levantando su cabeza el tiempo suficiente para poner un beso en la cabeza de Anna. Ellas se acurrucaron juntas, colocando las piernas hasta que encontraron una cómoda posición y la sensación pacífica de estar una con la otra las relajó dentro del sueño.
.X.
.x.
.x.
Cuídense mucho y nos veremos pronto.
Que La Fuerza Los Acompañe...
