Los personajes que aparecen en La Amortencia y el Pensadero, así como el mundo mágico que los rodea, no son míos, es todo creación de J. K. Rowling, y esta historia está escrita sin ánimo de lucro.
Consejos
Pasaron los días, y llegó el 31 de Agosto. Harry, Ron y Ginny hicieron los exámenes y estaban a la espera de los resultados. Desde luego si no les iba bien no iba a ser por falta de trabajar, ya que se habían pasado todo el verano estudiando, además Harry enseñó a aparecerse a Ginny, mientras Ron dedicaba tiempo a los preparativos para la apertura de la tienda, y Hermione le echaba una mano. Las únicas distracciones que habían tenido habían sido los cumpleaños de Harry y de Ginny, en los que los cuatro jóvenes se lo pasaron muy bien y aprovecharon las celebraciones para volver a confundir al reloj Weasley durante esas noches. Después de que descubrieran que Molly y Arthur y Jane y Paul sabían de sus relaciones antes de que ellos se las contaran, llegaron a la conclusión de que el hechizo del reloj lo habían hecho para espiarlos, pero decidieron que era mejor no hablar con ellos del asunto y confundir al reloj cuando quisieran estar a solas las parejas.
George y Angelina se habían pasado el verano trabajando en la tienda. Tenían mucho más trabajo porque los alumnos de Hogwarts iban mucho por el callejón a comprar material, y además ya habían publicado la revista Corazón de Bruja con el maquillaje y el artículo que hablaba de él y habían multiplicado las ventas. También dormían juntos en el apartamento de George la mayoría de las noches. La química entre ellos se notaba cada vez más y ellos no podían disimular los ojitos de cordero degollado que ponían cuando se miraban, pero nunca habían hablado de ello en serio, ya que las bromas que se hacían no contaban.
La noche del 30 de Agosto, Angelina lo miraba mientras dormía, era algo que le encantaba hacer, pero esa noche no pudo evitarlo y le acarició el pecho y la cara, iba a besarlo cuando notó que se despertó y ella se hizo la dormida. George, cuando se despertó, no sabía si había pasado de verdad o había sido un precioso sueño, pero tuvo la sensación de que Angelina lo había acariciado. Él deseaba que fuera real, pero se convenció a sí mismo de que había sido un sueño y no se atrevió a hablar del tema con ella.
Al día siguiente George decidió que no podía seguir así, le dijo a Angelina que esa noche dormiría en la Madriguera y después de cerrar la tienda se fue a pedirle consejo a su mejor amigo Lee Jordan:
- ¿Qué te trae por aquí amigo? ¿Es por la inauguración de Sortilegios en Hogsmade de mañana?
- No, se que eso lo tenéis controlado. Ron me mantiene al día de todo.
- Es muy aplicado tu hermano. A pesar de tener hoy los Extasis, le ha dedicado mucho tiempo a la tienda y la inauguración.
- Sí, parece que tomé la decisión correcta al hacerlo socio.
- Bueno, y si no es por la tienda, ¿a qué has venido?
- ¿Es que no puede uno hablar con su amigo porque sí?
- Sabes que sí, pero como últimamente estamos tan ocupados los dos, nos tenemos un poco olvidados.
- Bueno, pero eso no va a pasar más, ¿verdad que no?
- Eso espero. ¿Y qué te cuentas?
- No hay mucha novedad. He estado trabajando todo el tiempo.
- ¿Cuántas chicas han pasado por tu vida últimamente? Y cuando digo vida, me refiero a ejem cama ejem. – Lee fue directo al grano.
A George le hizo mucha gracia esa cuestión, porque sabía lo que le estaba preguntando exactamente, y la respuesta a esa pregunta era que ninguna, pero la contestación a la pregunta que literalmente le había hecho era una, Angelina.
- Ninguna, amigo, estoy en el dique seco.
- ¿Tú? ¿George Weasley? ¿Pero qué te ha pasado?
- Pues algo horrible, creo que me he enamorado.
- No me lo puedo creer, ¿y por qué es horrible?
- Porque creo que no soy correspondido.
- ¿Crees o estás seguro?
- Creo, pero no me atrevo a hablar con ella.
- ¿Por qué?
- Es complicado. No sé. ¿Tú que me aconsejas?
- Sabes que yo estaba enamorado de Alicia Spinnet y ella no me hacía ni caso. Así es que mi consejo es que la olvides.
- ¿Tú alguna vez le llegaste a decir a Alicia lo que sentías?
- No, pero no hacía falta. Se notaba a la legua que pasaba de mí.
- ¿Y no te arrepientes de no habérselo dicho nunca?
- Lo he llegado a pensar, pero ya no me importa. ¿Sabes algo? Estoy conociendo a alguien.
- ¿En serio? Eso es genial. Así que ya te has olvidado de Alicia.
- Estoy en ello.
- ¿Cómo se llama la chica?
- Es que es una historia larga de contar.
- ¿Su nombre es una historia larga de contar?
- En realidad no sé su nombre. Sólo su apodo.
- Pues debe tener un nombre horrible. ¿Y cómo es?
- Ya te he dicho que era una larga historia.
- ¿Qué pasa? ¿Qué es muy fea?
- Ni lo sé, ni me importa como sea por fuera.
- No entiendo nada.
- Es que si te lo cuento te vas a reír de mí. ¿Prometes no hacerlo?
- Haré lo que pueda.
- Además de mi trabajo en la tienda que empiezo mañana, tengo desde hace unos meses un trabajo en la radio.
- Eso es genial Lee. A ti siempre te ha gustado el trabajo en la radio y el de locutor.
- Sí, verás, lo que pasa es que para poder trabajar en la radio, hay que empezar por lo que nadie quiere hacer y yo lo que hago es dar consejos a las personas que están bajas de ánimo y llaman a la radio a las tantas de la noche.
- Ja, ja, ja, ja.
- Me has prometido que no te ibas a reír.
- Lo siento, no lo he podido evitar. Continúa.
- Bueno, yo no doy mi verdadero nombre, porque uno quiere conservar su honor. Y una noche llamó una chica que estaba triste porque su novio le había puesto los cuernos.
- Perdona que te interrumpa, pero ¿cuál es tu apodo?
- ¿No te has reído lo suficiente de mi?
- Venga, dilo.
- Me hago llamar Kalel. – Lee esperó a que George se riera, pero ese momento no llegó.
- No veo que tiene de gracioso, y no se de donde te has sacado el nombre.
- Es de un cómic muggle que leí una vez.
- ¿Y ella como se apoda?
- Pues ella resultó que también había leído el cómic y le gustó mi apodo y me pidió que la llamara Lois.
- ¿También es un personaje de ese cómic?
- Sí.
- Continúa, que te he cortado.
- Ella estaba muy deprimida porque había roto con su chico y yo decidí que lo mejor era cambiarle de tema y hablar de otras cosas. Le contaba cosas que se me iban ocurriendo y que a ella le hacían gracia, porque se reía muchísimo y me agradeció que la hiciera olvidarse del cretino durante toda la noche, porque estuvimos hablando todo lo que duró el programa de radio. Desde esa noche, llama todas las noches al programa y hablamos un rato. Es como si estuviéramos a solas ella y yo y nada más me importa. Además también hablamos por teléfono fuera del programa.
- ¿Nunca la has visto?
- No.
- ¿Cómo puedes aguantar sin verla?
- Estoy deseando quedar con ella, pero quiero que ella esté completamente lista y haya olvidado al idiota de su ex.
- Entonces, volviendo a lo mío, tu consejo es que me olvide de la chica de la que estoy enamorado.
- Es lo mejor si ella no te corresponde, si yo todavía siguiera obsesionado con Alicia, nunca habría abierto mi corazón a "Lois" y seguiría siendo un desgraciado en amores.
George tenía una sensación rara en su estómago después de hablar con Lee. Sabía que su amigo había dicho lo que pensaba que era mejor para él, pero él no tenía nada claro si lo que quería era olvidarse de Angelina. El problema fue que le pidió consejo a alguien a quien le había ido mal enamorándose de una amiga. Lo que tenía que hacer era pedir el consejo de alguien a quien le haya ido bien enamorarse de una amiga. Entonces pensó en Ron y Harry, por lo que se despidió de Lee y se fue a la Madriguera a hablar con ellos.
Mientras tanto Angelina también decidió que no podía seguir así y que necesitaba el consejo de una amiga, por lo que le hizo una visita a Alicia Spinnet:
- Hola Alicia.
- Hola Angelina, ¡qué alegría verte!
- ¿Cómo estás? Me quedé preocupada después de la fiesta de Corazón de Bruja, pero hemos estado tan ocupados en la tienda y además me tenía que preparar exámenes de MM y no he podido venir antes.
- No te preocupes, ya estoy bien.
- ¿En serio? Es que no me lo puedo perdonar, lo del maquillaje fue idea mía.
- Ya te dije que no te preocuparas por eso, si tenía que pasar, mejor ahora que no cuando me enamorara más de él.
- Alicia, yo te conozco, y sé que ya estabas loca por él.
- Fui una tonta. Un consejo, no te enamores de alguien de tu mismo trabajo nunca. Y menos si no estás segura de que él siente lo mismo por ti. – A Angelina le cambió la cara, se puso triste y pensó que ya era tarde para ese consejo. Debería haberlo seguido hace unos meses y ya no había remedio.
- De todas formas – continuó Alicia – ya lo he olvidado. De hecho, esa misma noche de la fiesta conocí a alguien.
- Vaya, pues parece que el maquillaje al fin y al cabo no te fue tan mal.
- Siento decepcionarte pero no fue el maquillaje. Fue en mi casa, sin maquillaje y con el pijama puesto.
- Debía ser un pijama muy sexy.
- El más feo, y por tanto cómodo, que tengo. Pero no te preocupes porque ni me vio ni yo lo vi a él. Nunca nos hemos visto todavía.
- ¿Puedes explicarte un poco mejor?
- Cuando llegué a casa destrozada, puse la radio mágica y escuché un programa en el que la gente contaba sus historias deprimentes y se reían de ellas. Como una terapia de choque. Y me decidí a llamar.
- ¿Llamar? ¿No era la radio mágica?
- Sí, es una emisora nueva que mezcla magia con tecnología muggle como el teléfono.
- ¿Y lo conociste en ese programa?
- Sí, es el locutor. Se rió muchísimo de lo que me había pasado e hizo que yo lo viera desde el lado humorístico. Pero pronto cambió el tema, quiso saber más cosas de mi, me contaba cosas que se le ocurrían y nos pasamos la noche hablando. Me divertí mucho con él y desde entonces llamo todas las noches. Si no hablo con él no duermo tranquila y lo echo de menos aunque no lo conozca personalmente. Sé que es raro, pero me siento así.
- ¿Cómo se llama?
- Sólo sé su apodo de la radio.
- Es una locura ¿Y si es un desequilibrado? ¿Y si tiene novia o está casado?
- No está loco, alguien tan maravilloso no puede estarlo, y no está casado ni tiene novia. Una de las cosas que me contó fue que había abierto los ojos y que se había olvidado de una chica por la que estuvo colado en el colegio.
- ¿A qué colegio fue?
- No le he preguntado, pero supongo que a Durmstrang o Beauxbatons o algún otro que no sea Hogwarts, ya que es de nuestra edad y si hubiera ido allí lo conoceríamos. Eso sí, es un gamberro, me ha contado algunas anécdotas que sólo conocían sus dos mejores amigos que pondrían los pelos de punta a cualquier profesor y a Filch se lo llevarían los demonios. Pero a ti y a mí nunca nos han asustado las gamberradas ¿verdad? No podríamos habernos hecho amigas de los gemelos si fuera así.
- A lo mejor es Krum.
- No, porque le pregunté por el Quidditch y aunque sabe bastante sobre el deporte, me dijo que nunca había jugado profesionalmente, ni siquiera en el colegio.
- Así que sabes casi todo de él, pero no sabes cómo es, donde estudió y ni siquiera sabes su nombre.
- Su nombre es lo de menos. Además, Kalel me parece un buen apodo. Es de un cómic muggle que leí y me gustó bastante.
- A ver si lo entiendo. Me dices que no me enamore de alguien con quien trabaje y vas tú y te enamoras de un tío que ni conoces y que podría resultar ser un psicópata.
- Te equivocas. Lo conozco, lo conozco mucho más que al imbécil de Corazón de Bruja. Tenemos algo especial, me siento muy bien con él, como si lo conociera de toda la vida.
- ¿Vais a seguir sin veros mucho tiempo?
- No, le voy a invitar a quedar un día de estos. Ya no aguanto más.
- ¿Y no te resulta raro que todos los que escuchan el programa de radio hayan seguido vuestra historia?
- Es que no sólo hablamos en el programa. A veces espero a que termine y lo llamo después. Para los radioyentes sólo somos amigos.
- Y para todo el mundo, por el amor de Merlín, si sólo habéis hablado.
- Eres una aguafiestas. No sé para qué te he contado nada.
- Tienes razón. – En realidad lo que le sucedía a Angelina es que le cabreó el consejo de Alicia de que no se enamorara de George. Aunque ella no sabía que realmente le había dado ese consejo. Pero Angelina ya no podía dar marcha atrás, si seguía las palabras de su amiga, lo que tendría que hacer era olvidarse de George (porque ya estaba enamorada de él) como Alicia lo había hecho del cretino de Corazón de Bruja. Sin embargo, Angelina tampoco quería olvidarse de George. Ella sólo quería dejar de sufrir por lo que sentía, pero en realidad no quería olvidarlo.
Decidió hacer otra visita más antes de irse a casa. A ver si los consejos de Katie Bell le gustaban más.
- Mi consejo es que si te gusta alguien, lo mejor es decírselo cuanto antes sin dejar pasar nada de tiempo. Yo fui una tonta por no decirle antes a Oliver lo que sentía, pero claro, con su obsesión por el Quidditch era difícil.
- ¿En serio? ¿Se lo has dicho por fin? ¿Y cómo te ha ido? – Como respuesta, lo único que hizo Katie fue mostrarle su mano y un anillo de compromiso en su dedo.
- ¡Es fantástico! Enhorabuena. ¿Cómo? ¿Desde cuándo?
- Me decidí a contarle que me gustaba en la batalla de Hogwarts, ya sabes, por toda la adrenalina, pensar que íbamos a morir y todo eso. Me besó y estamos saliendo desde ese momento. El fin de semana pasado me pidió matrimonio y acepté.
- ¡Vaya! La señora Wood.
- Sí, ¿no es increíble?
- Pues sí. Es que Oliver si no se tomara las cosas tan en serio no sería él.
- Y yo no lo querría tanto.
- Me alegra que os vaya tan bien. Y espero vuestra invitación para la boda.
- Todavía no tenemos fecha. Pero tranquila, que serás una de mis damas de honor.
- Lo seré encantada. Bueno Katie, me tengo que ir que mañana madrugo y se ha hecho tarde. Me alegro mucho por ti de verdad y gracias por tu consejo. Hasta pronto.
- Nos vemos.
Cuando George llegó a la Madriguera, se encontró una fiesta. Estaban celebrando los buenos resultados obtenidos por Ron, Harry y Ginny en sus exámenes, pero a la misma vez era una fiesta de despedida a los cuatro más jóvenes, puesto que Ginny y Hermione se iban a Hogwarts al día siguiente, y Harry y Ron iban a vivir en el apartamento de arriba de la tienda de Hogsmade. Harry había aceptado vivir allí con Ron para estar más cerca de Ginny y para poder echarle una mano a Ron cuando lo necesitara, ya que compaginar la academia de aurores con la tienda sería duro para él a pesar de contar con Lee.
A George le costó llamar la atención de Ron y Harry para pedirles consejo porque siempre estaban hablando con alguien. Finalmente los consiguió pillar a solas:
- Chicos, tengo que hablar con vosotros. Necesito vuestra ayuda.
- Para lo que quieras, siempre que no sea capar a Neville, je, je. – Bromeó Harry, pero George no estaba prestándole mucha atención, estaba sopesando la mejor manera de pedirles consejo y contarles lo que lo tenía así.
- ¿Qué pensáis de haberos enamorado de vuestras amigas? Quiero decir ¿No preferiríais haberos enamorado de alguien a quien no conocierais de tiempo?
- Te aseguro que no. – Contestó Ron – Que Hermione fuera mi amiga antes es lo mejor de todo. Facilita todo más.
- ¿A qué te refieres?
- Pues no sé. Tenemos más confianza de la que nunca llegué a tener con Lavender. No peleamos por cosas absurdas. Es decir, no más de lo que es normal en nosotros. No seríamos Ron y Hermione si no nos peleáramos por tonterías.
- ¿Y tú Harry qué dices?
- Lo mismo que Ron. Hay más confianza. Cuando nos pasa algo nos lo contamos. Es decir, no tengo que jugar a las adivinanzas como tenía que hacer con Cho. A Ginny la conozco más y sé porque hace lo que hace en todo momento. Además ella me conoce mejor que nadie, sabe qué estoy pensando siempre.
- Vaya, todo eso suena genial.
- ¿Necesitas saber algo más? – Preguntó Ron deseoso de seguir en la fiesta.
- En realidad sí, perdonad que os moleste. Pronto os dejo ir. También quería saber si antes de que empezarais a salir con ellas sabías que erais correspondidos.
- La primera vez que empezamos a salir no, – contestó Harry – me lancé a la piscina. Allí en la sala común delante de todo el mundo y sin tener ninguna seguridad de cómo iba a reaccionar Ginny.
- ¿Y qué te llevó a hacerlo?
- No sé. La vi allí, tan bonita y tan cerca que no me pude aguantar. De hecho, llevaba casi un año aguantándome.
- ¿Y tú Ron?
- Pues yo fui un cobarde y un imbécil. Ya sabes que fue Hermione la que dio el primer paso.
- Pero antes del beso. ¿Nunca pensaste que a lo mejor tú también le gustabas a ella como ella a ti?
- Había momentos en los que lo pensaba, como cuando me invitó al baile de Navidad de Slughorn, cuando bailó conmigo en la boda de Bill a pesar de que estaba Krum, pero luego llegaba mi asquerosa inseguridad y hacía algo que la cabreaba mucho.
- ¿Qué hubierais hecho si después de lanzaros a la piscina, ellas os hubieran rechazado?
- Yo cualquier tontería como la que hice cuando me lié con Lavender.
- Y yo no habría sobrevivido al año de cautiverio con estos dos tortolitos y sin su bonito regalo de cumpleaños.
- ¿Por qué haces tantas preguntas, George? – Preguntó Ron extrañado - ¿Te has enamorado de una amiga tuya?
- Algo así.
- ¿La conocemos? – Preguntó Harry.
- Eso da igual, lo que pasa es que lo mío es algo más complicado que lo vuestro. Bueno, quizá se parezca un poco más a lo tuyo Harry. ¿Tú sentías que era un amor prohibido y que a todo el mundo le parecería mal?
- En algunos momentos. Sobre todo cuando empecé a darme cuenta de lo que sentía.
- ¿Y cómo lo superaste?
- No lo hice. Si no me decidí antes fue por eso. Y cuando me decidí fue porque actué por lo que me dictaba el corazón y no la cabeza. De hecho, lo primero que hice después fue buscar la mirada de Ron. En ese momento era la única opinión que me importaba.
- ¿Y tú qué sentías Ron? ¿Te sentiste traicionado por tu mejor amigo?
- Yo prefería a Harry para Ginny que a cualquier otro. No me sentí traicionado. No sé, fue algo extraño. Pero supongo que sería lo mismo que te pasó a ti cuando te enteraste. Te recuerdo que Ginny también es tu hermana.
- Ya, pero Harry es más amigo tuyo que mío. Aunque no es exactamente lo mismo que yo quiero saber. A ver cómo lo explico… Imagínate que Harry se enamorara de Hermione. ¿Tú que harías Ron?
- George, creo que no es un buen ejemplo. – Dijo Harry al recordar la tortura del guardapelo que sufrió Ron.
- Da igual. No tengo que imaginar mucho porque es lo que pensaba durante un tiempo de este año. – Dijo Ron.
- ¿Qué era lo que sentías?
- Rabia, celos, angustia, me sentía inútil, traicionado.
- ¿Y si hubieras sabido que Hermione lo quería a él?
- Eso también lo pensé y me dolió. Me aparté, pensaba que no querían saber nada de mí.
- Debiste pasarlo muy mal.
- Sí, fueron momentos duros.
- ¿Qué harías si supieras que Harry está enamorado de Hermione pero ella te prefiere a ti?
- A pesar de que no me gustaría ver sufrir a mi mejor amigo, le habría pedido salir a Hermione. Seguro que Harry me entendería. Por algo es como mi hermano.
- ¿Te sentirías un traidor?
- No, me sentiría una de las personas más felices del mundo por tener a mi lado a Hermione. Harry ya lo superaría. Realmente debe ser complicada tu situación porque menudo interrogatorio. ¿Te has enamorado de la misma chica que Lee?
- No, al menos eso creo porque se ha enamorado de una chica que no conoce ni él. Es algo más complicado que eso.
- Sí, ya lo vemos. Se te ve muy preocupado – observó Harry.
- Tranquilos, estoy bien. Me habéis sido de gran ayuda. Muchas gracias, podéis volver a la fiesta.
La conversación con Harry y Ron definitivamente había animado más a George que el consejo de Lee. Pero todavía no estaba seguro de lo que hacer, le hacía falta hablar con otra persona más. Pero desgraciadamente, él sabía que no podría volver a hablar nunca más con esa persona. Así que resignado subió a su dormitorio a consultar con su almohada. Y pensando se quedó dormido.
- Hola desorejado.
- ¿Fred, eres tú?
- ¿Ya no te acuerdas de mi? ¿Quién más te llama así?
- Me dijiste la otra vez que era la última vez que hablábamos.
- Te lo dije porque pensé que eras un poco más listo y más valiente.
- ¿A qué te refieres?
- Esta vez voy a hablar claro porque no quiero que me pase como la otra vez, que no me hiciste caso.
- Hice todo lo que me dijiste.
- Sí, pero no supiste leer entre líneas. Cuando te dije que la cuidaras me refería a Angelina y me refería a que la quisieras como ella se merece y no como un cobarde que jamás le dirá lo que siente.
- ¿No te sentirías traicionado?
- Por favor, George, lo mío con Angelina pasó hace siglos.
- Ha sido la única chica a la que has querido.
- Ya la olvidé George, incluso antes de marcharme la había olvidado. Si todavía la quisiera no te diría lo que te dije la otra vez ni lo que te estoy diciendo ahora. Además, como muy bien te ha dicho Ron con la hipótesis de Harry enamorado de Hermione, si Angelina te quiere a ti, ¿qué más da lo que sintiera yo (hace varios años)? Lo importante es que seáis felices y ¿qué mas da lo que piensen los demás?
- El problema es que tú estás suponiendo que Angelina me quiere. ¿Qué pasa si sólo me ve como a un amigo? Si me lanzo y ella no siente lo mismo por mí, perderé a mi mejor amiga para siempre.
- El mundo es de los valientes. Te tendrás que arriesgar. Piensa en lo feliz que serás si te quiere. Ya has visto lo que sienten Ron y Harry por estar saliendo con las que ya eran sus amigas. No te pierdas algo así.
- No es sólo eso, que no es poco, es que hay algo más.
- ¿Qué es lo que te tortura tanto?
- En el caso de que Angelina me dijera que me quiere, ¿cómo puedo estar seguro de que no te está sustituyendo? Es decir, ¿cómo sabré si realmente siente algo por mí, o proyecta en mí, que soy igual que tú, lo que sentía por ti?
- Respóndeme a algo: ¿cuántas veces nos ha confundido Angelina? ¿Cuántas veces te ha llamado a ti Fred? Porque a mí jamás me llamó George.
- No ninguna.
- ¿Lo ves? Es la única chica que no nos ha confundido nunca. Fue conocernos y distinguirnos más que nadie. Pero si nos distingue más que la madre que nos parió.
- ¿Y si lo hiciera inconscientemente?
- Te digo yo que no. Angelina no haría eso ni de forma inconsciente. No pongas más excusas ya, que no quiero que pase de mañana. Te tienes que declarar cuanto antes o perderás el tren. No creo que ella te espere siempre. Y ahora te dejo que descanses, que mañana te espera un gran día. Hasta siempre.
- Gracias Fred, de verdad que necesitaba saber lo que pensabas antes de hacer algo. Adiós.
Pero Fred esa noche realizó otra "visita", sabía que Angelina también necesitaba su bendición:
- Hola preciosa.
- ¿Fred?
- El mismo. Presente en alma, que no en cuerpo.
- ¿Qué es esto?
- Pues diremos que es un sueño, porque no estoy muy seguro.
- ¿Qué estás haciendo aquí?
- He "venido" a contestar las preguntas que sé que quieres hacerme.
- ¿Estás de broma?
- Por extraño que te parezca, no, no estoy de broma. Así que al grano, pregunta.
- ¿Qué pensarías si me enamorara de George?
- ¡Meeeec! ¡Error! La pregunta no es esa. Es más bien ¿qué pienso sobre el hecho de que te hayas enamorado de George?
- Bueno, sí, eso, ¿qué piensas?
- Pienso que estás loca y que tienes un gusto horrible. ¿Primero yo y ahora él? Definitivamente no estás en tu sano juicio.
- Hablo en serio.
- ¿Y por qué tendría que dar mi opinión sobre quién te enamores?
- Porque estuvimos juntos Fred, y nos quisimos.
- Has utilizado muy bien ese pasado.
- ¿Ya no me quieres?
- Como amiga siempre. Pero nada más. Supongo que igual que tú a mí.
- Claro. ¿Entonces no te importaría si George y yo saliéramos juntos?
- No. ¿Quién crees que hizo que se te ocurriera la idea de trabajar en Sortilegios? Yo quiero que seas feliz.
- Pues me alegro. Es un peso que me quitas de encima. Aunque no creo que vaya a pasar nada de todas formas. Sólo era un caso hipotético.
- Sí, lo que tú digas. Si no tienes más preguntas, es hora de marcharme.
- Muchas gracias Fred.
- Un placer. Hasta siempre.
Fred ya no estaba, pero Angelina pudo descansar esa noche sin sentirse culpable por estar enamorada.
OoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooO
Hola, siento haber decepcionado a los que esperaban más H/G o R/H en este capítulo. Espero que os haya gustado aunque ellos aparecieran poco.
He echado de menos más Reviews, sobre todo ahora que llega el final.
Muchas gracias a quienes sí me dejaron su opinión en el anterior capítulo:
Susy Snape, moony y sunny, Krisy Weasley Granger.
Y a los que han añadido esta historia a favoritos o alertas.
Ya sabéis, si os apetece darme vuestra opinión, dadle a la pestañita verde de abajo.
Feliz Semana Santa.
Nos vemos (leemos). Besos
