Hola! Tengo un poco de tiempo para comentarios:
Sayuri: si habrá una que otra muestra de romance en el fic espera un poco!
Gabyhyatt: aquí se responde a tu pregunta, espero te guste el capitulo
okashira janet: al final imagino que sabrás mas o menos quien sigue a Battousai Aoshi si aparecerá pero un poco más adelante.
Y pues Kenshin o Battousai, sea quien sea siempre tendrá ese instinto de protección, mucho más si es Kaoru, no? aquí se responden varias de tus preguntas. Lo de Icing over se me olvidó borrarlo :S y eso que releí el capitulo como 4 veces, perdón a todos!
Los dejo con el capitulo 10, algo corto pero es un pequeño regalito de año nuevo
Saludos!
Out of Time
Capitulo 10: La mente de un asesino
1865
Kenshin se paró en el puente, mirando fijamente a través de las quietas aguas la luna creciente. Le tomó un momento comprender que no estaba solo. Un hombre estaba a un lado de el, apoyado ligeramente contra el pasamanos. Cuando los ojos de Kenshin se ajustaron lentamente a la oscuridad, reconoció la figura a su lado. Sanosuke, Kenshin parpadeó un par de veces y frotó sus ojos, pero Sano se mantenía solidamente ahí.
"Sano?" Kenshin preguntó.
Su amigo giró y le envió una sonrisa. "La luna esta demasiado brillante esta noche, no es así?"
Kenshin asintió silenciosamente. No podía pensar las palabras para expresar que tan aliviado estaba de que el luchador se encontrara bien. Había estado preocupado por su amigo desde la caída, y se había echado la culpa a si mismo por si algo le hubiera pasado.
"Estás bien, Kenshin? Luces algo callado."
Kenshin sonrió, y se recargó contra el pasamanos a su lado. "Estoy bien, eso es. Solo estaba preocupado por ti. Cuando no salías del agua…"
Sano solo le sonrió abiertamente. "Que? Pensabas que estaba muerto o algo así? Crees que una caída como esa podría matarme? No lo hizo la ultima vez."
Kenshin parpadeó hacia el. "La última vez?" preguntó. "A que te refieres?"
El luchador encogió los hombros. "No importa. Ese no es el porque estamos aquí, cierto?" Envió a Kenshin una mirada rápida. "No es el porqué de que tu estés aquí, no es así?"
El pelirrojo sacudió su cabeza. Esto no tenía sentido para el. "Porque estamos aquí? Miró a su alrededor, de repente siendo consciente de su alrededor. Las aguas pacificas se habían ido. De hecho también el puente, y Sano. Kenshin estaba solo a la mitad de un bosque. Pero donde estaba? El área parecía tan familiar... Se quedó de pie silenciosamente mientras la nieve caía poco a poco a su alrededor.
Y recordó.
Otsu.
Había pasos. Alguien se acercaba a el. Kenshin se tensó, listo para cualquier cosa. Tal vez no lo bastante listo para la figura que se materializó de entre los árboles. Su mirada se ensanchó, con la mirada turbada. "Saito?"
El alto, y escueto lobo entró al claro, vestido en su uniforme de policía azul oscuro, un ligero cigarro colocado en su boca. Había un destello salvaje en sus ojos. "Entonces, Battousai, terminaremos con esto?" tiró el cigarro y desenvainó su espada, colocándola en la postura del Gatotsu.
Kenshin se congeló en su lugar. "Saito..." susurró. "Porque estás aquí en Otsu? Porqué ahora?"
Saito
Sano hizo una mueca de burla, sus ojos ámbares estrechos. "Porque no? Te has vuelto débil, Battousai, porque te escondes detrás de tu patética promesa de no matar y esa inútil espada."
"Saito-"
"Enfréntame! Para de esconderte y pelea. Aquí. Ahora. Esta es la tierra de tus fantasmas, Battousai. Donde tus demonios vienen a jugar. Aquí es donde necesitas pelear si quieres que la victoria sea valiosa."
"En Otsu?" Esto era demasiado.
"No." Sano gruñó. "En tu mente." El tiempo para las palabras se terminó. El antiguo líder Shinsengumi estaba en movimiento, desplazándose tan rápido que en la suave luz de la luna sus vestimentas se desdibujaban en un azul pálido, y de nuevo era el líder de la tercera unidad.
El antiguo Hitokiri apenas consiguió esquivar la espada. Sin embargo, se preparó para un batu-jutsu antes de que Saito hubiera dado la vuelta. Cuando Saito se abalanzó contra el otra vez, Kenshin desenfundó su espada, moviéndola a una velocidad impresionante. Ambos salieron sin nada más que rasguños.
Saito sonrió con malicia, quitando la sangre de su rostro. "Mejor."
"Porqué estas haciendo esto, Saito?" Kenshin preguntó hoscamente, preparado para el próximo golpe. "No eres uno de mis demonios."
"Quizás, pero estás sosteniendo uno de ellos en tu mano."
Los ojos de Kenshin se giraron a la mano de su espada. Una katana real. Palideció, sintiéndose enfermo. "No."
El hombre alto estaba en posición de nuevo, con expresión seria. "Pelea."
"No..." La voz de Kenshin era apenas un susurro cuando dejó caer la espada. "Yo... no puedo..."
El hombre mayor frunció el seño. "Entonces, no puedes hacer nada. No puedes proteger a nadie cuando no puedes ni siquiera enfrentar a los demonios de tu pasado? Mereces morir!"
Kenshin no lo negó. Cerró sus ojos y enfundó su espada. No sería un Hitokiri de nuevo. No usaría una katana. Moriría primero. Sería mejor de esa manera.
La espada de Saito penetró un poco su hombro, pero sin la fuerza que Kenshin esperaba. Algo había bloqueado el golpe. Sus ojos se abrieron rápidamente para encontrar que Saito se había ido, y una figura se desplomó en el piso delante de el, haciendo que la nieve debajo de ella se derritiera y tiñera de rojo.
Su corazón se detuvo. Todo parecía detenerse.
"Tomoe..." susurró cortadamente, cayendo sobre sus rodillas en la nieve a un lado de su inmóvil forma. Delicadamente, la giró, cuando su rostro salió de la nieve.
No era Tomoe.
"Kaoru... no!"
Kenshin se levantó de un tirón, con sudor cayendo de su rostro. Por un aterrador momento, no tuvo idea de donde estaba. Todo a su alrededor estaba oscuro. Finalmente comenzó a distinguir las formas en la habitación a su alrededor. Una pila de libros. Un futón. Un nuevo gi y hakama que Okami debió dejar temprano.
Okami. Está bien. Esta era su habitación en la posada Kohagi que Okami había reconstruido. Era el Bakumatsu.
Kaoru-dono no podía estar ahí. Ella estaba a salvo. Había sido solo un sueño.
Kenshin frotó sus ojos con una mano, quitando algo del punzante sudor de sus ojos. Quizás no solo sudor. Su mano estaba temblorosa.
Un sueño. Fue solo eso. Pero se había sentido muy real. Tentativamente, sintió debajo de los vendajes de su hombro. Tragó fuertemente, moviendo sus dedos a lo largo de una vieja herida muy cerca de su reciente herida. Una de sus pocas heridas que no recordaba tener. Exactamente donde la espada de Saito había atacado...
No fue real. No pudo haber sido. Miró al rededor de la habitación buscando un apoyo. De nuevo sus ojos cayeron en el futón, y Kenshin comprendió donde exactamente se encontraba. La pared solidamente soportaba su espalda. La sakabatou se encontraba segura en sus manos.
Kenshin se desplomó hacia delante, dejando que la sakabatou soportara el cuerpo del cual parecía haber perdido el control. Ya no podía tratar con esto.
Porque la pesadilla que estaba viviendo lo asustaba peor que la otra de la que había apenas despertado.
1878
Sano y Yahiko podían decir que algo estaba pasando antes de que entraran al mercado. La gente estaba amontonada, formando una estrecha aglomeración sobre una escena. Sano ya sabía quien podría estar en el centro de la multitud, y por la mirada de Yahiko, también lo sabía. No había policías a la vista, aunque Sano estaba seguro que no sería por mucho tiempo. Los dos comenzaron a forzar su camino a través de la multitud. Sano se empujó al frente justo a tiempo para ver a Battousai desenfundando su katana.
"NO!" gritó. Pudo escuchar a Kaoru gritando el nombre de Kenshin también, pero eso no sirvió de nada. En el instante el joven había desenfundado su espada la pelea había terminado, y el enorme hombre estaba tumbado y sangrando en el piso. Sano hizo una mueca, no esperaba imaginar como explicarían esta muerte a los policías. Después un pensamiento peor lo golpeó. "Como le explicaremos esto a Kenshin?" Susurró. "Conociendo a ese baka, tomará esto como si hubiera roto su promesa de no matar y se irá a vagar de nuevo."
Yahiko lo miró. "No es como si Kenshin hubiera matado al hombre. No es su culpa."
Sanosuke miró inexpresivamente al chico por un momento antes de que recordara que por mucho que Yahiko supiera, este hombre no era Kenshin. "Si... cierto..." murmuró.
"Pero que pasa si la policía piensa que Kenshin lo hizo?" Yahiko añadió seriamente. "Me refiero a que, ellos lucen casi igual."
Sano no tuvo tiempo para responder. Battousai había enfundado su arma y estaba caminando rápidamente hacia ellos.
La multitud detrás de Sano se hizo para atrás.
"Lo siento, Sanosuke, pero no rompí mi promesa," Battousai dijo suavemente. "El amenazó a Kaoru-dono. Tuve que sacar mi espada."
"Lo mataste," Sano silbó.
Battousai solo lo miró con esa mascara sin emoción en su lugar. "Tanta fe tienen en mi," dijo finalmente.
"Fe! Tu-"
"Tiene rotas algunas costillas, probablemente. Debería ver un doctor." Habiendo callado eficazmente a Sano, el joven fácilmente se deslizó entre la multitud, incluso cuando el hombre caído comenzaba a moverse.
Sano miró entre la retirada forma de Battousai y su victima. Entonces notó a Kaoru parada con los ojos ensanchados y sola. "Yahiko," cortó, "Asegurate de que Jou-chan esté bien. Necesito hablar con Himura."
Antes de que Yahiko pudiera protestar, Sano se fue, empujando a la muchedumbre en su camino.
"Espera un momento!" Yahiko gritó detrás de el, al ver todas las compras de Kaoru. "Eso significa que tendré que cargar todo!"
Sano lo ignoró y siguió moviéndose. Vio al pelirrojo justo en el borde del mercado. "Himura!" llamó.
El muchacho se detuvo sin girarse. Sano empujó a las últimas personas y finalmente lo alcanzó. Se movió para enfrentar a su amigo. "No lo entiendo," dijo, casi sin respiración. "Como lo hiciste? Kenshin solo tiene una sakabatou, y yo esperaba que estuviera con el."
Battousai no lo miró, en lugar de eso miró un par de policías aparecer finalmente para deshacer la multitud. "Sigo teniendo mi katana," dijo suavemente. "Pero es una simple forma de voltear la espada."
Sano lo miró fijamente mientras que asumía sus palabras. "Tu volteaste... pero porque? Tú eres el Hitokiri Battousai. Como pudiste pensar en voltearla?"
El joven lo miró con cansados, y extraños ojos. "Entonces, soy Hitokiri Battousai de nuevo," dijo suavemente. "Eso es lo que consigo." Rió un poco amargamente. "Eso es lo que siempre consigo. Mira la hoja de mi espada, y conviérteme en tu espada."
Sano hizo una mueca. "No es lo que quise decir, Himura. No eres solo una espada. Eres una persona como yo."
Los oscuros ojos de Battousai destellaron cuando su mascara comenzó a fallarle. "No soy nada como tu, Sagara. Soy una espada. Una espada para ser utilizada. Solo me pregunto… vaciló por un momento.
"Te preguntas que?"
"Como se sentiría por una vez ser una espada que no mata." El muchacho dio la vuelta a un silencioso Sano y siguió caminando hacia la Aoi-ya.
Ninguno de ellos notó al lobo mirando desde las sombras.
Nota del autor (FRAGMENTO DE LA NOTA ORIGINAL): Gracias de nuevo por leer y definitivamente gracias por los reviews!
Nota de la traductora: Perdón por poner solo un capitulo, mis horarios se voltearon de cabeza pero el próximo capitulo es más largo :) Sirius me pidió que les dijera lo siguiente:
Está muy feliz de que a ustedes les guste esta historia. Y ha leído algunos de sus reviews ya que sabe un poco de español.
Feliz año nuevo! Que a todos les vaya muy bien y les deseo lo mejor!!
