CAPÍTULO 9: SIEMPRE VOLVERÉ A TI
POV PEETA
"I remember tears streaming down your face
When I said, "I'll never let you go"
When all those shadows almost killed your light
I remember you said, "Don't leave me here alone"
But all that's dead and gone and passed tonight.
Just close your eyes
The sun is going down
You'll be alright
No one can hurt you now
Come morning light
You and I'll be safe and sound.
Don't you dare look out your window
Darling, everything's on fire
The war outside our door keeps raging on
Hold on to this lullaby
Even when the musics gone, gone.
Just close your eyes
The sun is going down
You'll be alright
No one can hurt you now
Come morning light
You and I'll be safe and sound.
Just close your eyes
You'll be alright
Come morning light
You and I'll be safe and sound."
"Safe & Sound"
Taylor Swift
(feat. The Civil Wars)
-Siempre… -Murmuro porque los recuerdos vienen a mi mente, haciéndome volver a la realidad. –Siempre volveré a ti, Katniss. –Quito mis manos de su cuello, sintiéndome terriblemente culpable, como cada vez que pasa algo similar. –Lo siento. –Digo entre lágrimas. –Lo siento tanto, soy un muto ¿Cómo puedo siquiera pensar en hacerte daño a ti? Eres mi vida. Tú me dijiste una vez que nos protegemos el uno al otro. –Susurro. –Pero yo no te protejo. Soy un asqueroso muto, que una vez más estuvo a punto de matarte. Soy un monstruo, Katniss. ¿Por qué sigues conmigo? –Murmuro contra sus labios mientras acaricio su rostro con mis manos. - Lo siento, amor. Me tengo que ir. No puedo pasar esta noche contigo, porque no quiero lastimarte. –Beso sus labios levemente entreabiertos, sabiendo que ella no me corresponderá, está dormida después de todo. Pero el sentir sus labios en contacto con los míos, me sirve para volver a ser yo mismo otra vez. –No me perdonaría, si te hiciera daño a ti, o a nuestro hijo. –Acaricio su vientre plano, ahora sabemos que una pequeña personita está ahí, que existe. –Lo siento mucho, bebé. –Repito mirando el lugar donde se encuentra nuestro hijo. –Papá, no quiso hacerle daño a tu mami o a ti, son lo más importante en la vida para mí. Te prometo que intentare cambiar, estar mejor. Se los debo a ambos.
Me muevo con cuidado del otro lado de la cama, intentando contener el llanto sabiendo que en cuanto salga de la habitación, explotaré. Porque sé que soy perjudicial para Katniss, y que tal vez ella estaría más segura sin mí, pero no me siento capaz de dejarla ir. Lo intenté en los primeros meses, pero no funcionó, porque ella siempre volvía a mí, y yo volvía a ella. Porque incluso hoy estando juntos sentimos que todo está bien, que podemos ser felices y dejar el pasado atrás y porque nuestro amor es tan fuerte que nada nos ha podido separar.
Yo soy el muto, Katniss no.
Me recuerdo a mí mismo mientras me pongo una camiseta y salgo de la habitación sin mirar atrás demasiado avergonzado y molesto conmigo mismo por dejarme llevar por las pesadillas y los flashback, y darles el poder de lastimar a las personas que más amo en la vida. Katniss e incluso Haymitch, y ahora ese pequeño bebé, que desee casi desde que puse mis ojos en Katniss.
Me voy a mi estudio y cierro la puerta. Me derrumbo allí mismo contra la puerta, mi pierna ortopédica hace un crujido cuando doblo mis piernas contra mi pecho y tapo mi rostro con mis manos y dejo salir todo lo que tengo dentro en gritos de rabia y dolor, que luego dan paso al llanto descontrolado. Porque ahora tengo la seguridad que Katniss no me escuchará, de que no la despertaré y no la preocuparé.
Siento que los recuerdos falsos implantados por Snow y todos los que colaboraron durante mi secuestro, aún luchan por salir a la superficie, pero no dejaré que eso pase. No puedo permitirlo, Katniss me necesita, no la puedo dejar.
Recuerdo el ejercicio que me enseñaron en el Trece durante el tiempo que estuve en recuperación y que luego siguió en el Capitolio, también el que Katniss me ayudaba a realizar cuando yo estaba perdiendo control sobre mí mismo. Eso tiene que funcionar.
-Mi nombre es Peeta Mellark. Mi hogar es el distrito Doce. Me enamoré a los cinco años de Katniss Everdeen, una compañera de mi clase. Fui a los Septuagésimos Cuartos Juegos del Hambre con ella. Yo intenté mantenerla con vida a ella. Ella intentó mantenerme con vida a mí. Vencimos a Cato. Salvamos la vida del otro al intentar suicidarnos. Salimos con vida de la Arena. El Presidente Snow nos presionó para casarnos y hacer nuestro romance real para acallar a los distritos en una inminente revolución. Luego salió a luz la regla del Vasallaje de los Veinticinco, debíamos volver a la arena. Me presenté voluntario para proteger a Katniss. Fue en esa arena que me di cuenta que ella me amaba y que no era una actuación. A los cuatro días, el plan de rescate estaba cerca aunque ella y yo lo ignorábamos. Snow nos tomó prisioneros a Johanna, Annie y a mí junto a nuestros equipo de preparación. Katniss fue rescatada por los rebeldes junto a Finnick y Beetee. En el Capitolio nos torturaron para sacarnos información y destruirnos. Me rescataron… -Pensar en lo que hice durante nuestro reencuentro aún me avergüenza. –Casi la maté. El Capitolio me convirtió en un arma contra la mujer que ame siempre. Le hice mucho daño, física y emocionalmente. La destruí. –Mi rostro se llena de más lágrimas, pero continúo. Sé que me ayudara. Debe ayudarme. –Ella me perdonó. Fuimos al Capitolio para acabar con Snow y poner fin a su dictadura. Finnick murió como un héroe, en la alcantarilla salvándonos a todos juntos a varios del escuadrón. Tuve una crisis. Katniss me besó y me pidió que me quedara con ella. Se lo prometí y salí adelante. Prim murió, Katniss casi lo hizo, pero la salvé. Katniss mató a Coin y fue puesta bajo custodia. Intentó suicidarse, pero lo impedí. La idea de perderla y vivir en un mundo sin ella era insoportable. Se inició un juicio y yo participé como testigo junto al Doctor Aurelius, Plutarch, Haymitch, Johanna y Annie. Logramos que la liberaran. Me sentí en paz. Haymitch volvió con ella al Distrito Doce. Yo continué mi tratamiento en el Capitolio. Volví seis meses después a mi distrito. Volví por Katniss. Ella y yo nos volvimos a acercar. Aceptó ser mi novia y más tarde mi esposa. –Siento que perderé el control. Continúo. –Ella me ama. Yo la amo. Nuestro amor es real. Lo único real en el mundo. –Memorizo esa frase en mi mente, porque debo recordarla. Nada lo que lo que Snow me hizo creer durante el secuestro es real. –Sorteamos obstáculos y los superamos. Su depresión, su dolor, mi dolor, mis crisis, mi culpa. Nada nos pudo separar. Ni siquiera Snow. Nuestra vida no es perfecta. Nuestros pasados aún nos atormentan, pero es perfecta para nosotros e intentamos ser felices. A pasos lentos, vacilantes al comienzo, pero lo logramos. Mientras estemos juntos todo estará bien. Tendremos un bebé. Un bebé que se parecerá a nosotros dos y será de nuestra sangre. Un bebé al que amaremos más que a nuestras vidas. Lo cuidaremos y protegeremos, tal como nos cuidamos nosotros dos siempre. Katniss y nuestro bebé me necesitan. Debo superarlo. Debo recuperarme por ellos y por mí.
Sin embargo esos recuerdos falsos siguen dando batalla. Me derrumbo en el suelo y tapo mis oídos y cierro los ojos intentando tomar el control de la situación. Recordando momentos en los que fui realmente feliz, incluso yendo mucho más atrás en mi niñez. Los momentos con mi padre, cuando mis hermanos mayores jugaban conmigo y me llevaba sobre sus hombros durante un largo trayecto por el distrito, cuando con Delly hacíamos dibujos de tiza sobre el pavimento o galletas en la panadería con ayuda de mi padre, la primera vez que vi a Katniss, cuando mi padre me enseñó a amasar y más tarde hornear y cocinar, el día que le lancé los panes a Katniss, la sonrisa de su rostro y sus ojos brillando de felicidad cuando recogió un diente del león a la salida de la escuela, los juegos con Prim que solía observar a la distancia a la salida de la escuela, todas las miradas que nos dedicamos a lo largo de los años, incluso cuando ella no sabía casi nada de mí, nuestro primer beso. El que también fue mi primer beso, porque en realidad, a pesar de intentar olvidar a Katniss, no lo logré, cada vez que intentaba ver algo más en alguna otra chica, no podía evitar compararla con Katniss y a mí no me gustaba utilizar a nadie. Que era lo que hubiera hecho si me hubiera involucrado con cualquiera de esas chicas. Siempre fue ella, la única que caló dentro de mí, hasta meterse dentro de corazón y todo mi ser, la única que dejó huella. La única chica con la que quería estar. Y sin embargo, la que al mismo tiempo creí inalcanzable, hasta que los Juegos nos unieron.
"Porque eras bueno, amable y decían que me amabas."
"Eres pintor. Eres panadero. Te gusta dormir con las ventanas abiertas. Nunca pones azúcar en tu té. Y siempre le haces doble nudo a los cordones de tus zapatos."
"-No te odio, Peeta. No eras tú mismo cuando me hacías esas cosas. El Capitolio te lo hizo… yo te lo hice. Snow te utilizó para castigarme y destruirme, él se dio cuenta que yo te amaba aún antes que yo y el plan le pareció perfecto. Jamás me perdonaré por dejarte esa noche, te perdí y él te destruyó. Lo lamento, Peeta. Por todo. Pero, por favor, no te rindas. Debes ser fuerte. Yo siempre estaré contigo.
-¿Pase lo que pasé? –Pregunté con temor.
-Sin importar lo que pasé. –Me contestó abrazándome mientras yo lloraba en su pecho y la rodeaba con mis brazos, luego de una crisis poco después de mi llegada al Distrito.
-No, es justo para ti. –Contesté. –Deberías alejarte de mí. Soy peligroso Katniss. Puedo mejorar, pero nada volverá a ser como antes. Jamás volveré a ser el Peeta que conociste.
-Eres Peeta… Siempre serás mi Peeta. Te acepto como eres ahora. ¿No alcanza con eso?
-Katniss… No… No es seguro. –Quise que desistiera que me dejará ir. De ese modo ella estaría segura. –Jamás estarás a salvo conmigo. Lo intenté, pero no puedo. A veces siento que pierdo el control y tengo mucho miedo de que salgas lastimada.
Ella tomó mi rostro y lo levantó de modo que quedo a su altura.
-Si me dejaras, me lastimarías. –Reconoció tras un largo silencio, que se tomó para pensar bien que decirme. –Yo tampoco soy la misma Peeta. Perdí a mi padre, mi hermana y podría decir que hasta a mi madre, ella nunca volverá aquí. Sólo te tengo a ti y Haymitch. Te necesito a mi lado, como tú me necesitas a mí. Por favor, no dejes que Snow te aparte de mí.
Su última frase me resultó tan familiar que dolió. Me lo dijo cuando salimos de la alcantarilla, luego del ataque de los mutos. Pero no le respondí.
-Déjame ayudarte, Peeta. –El dolor fue tan palpable en su voz, que sentí odio hacia mí mismo, por provocarle dolor a Katniss, porque ella sufría junto a mí. Porque ella me había demostrado que me amaba y yo estuve considerando la idea de abandonarla "por su bien", de dejarla ir, aún sabiéndolo. No quería lastimarla, pero no veía una salida favorable en todo esto. A su lado o lejos de ella, le haría daño. Aunque la última opción era la peor, tanto para mí como para ella. Nos necesitábamos y amábamos en la misma medida.
Sus labios buscaron con desesperación los míos. Tarde unos segundos en responderle el beso con la misma intensidad.
-Tú me amas ¿Real o no real? –Me preguntó con los labios hinchados, rojos y húmedos a causa de la saliva y las lágrimas derramadas por ambos, pero en mayor medida por mí.
-Real. –Contesté, para preguntarle lo mismo. –Tú me amas ¿Real o no real?
-Real. Te amo, Peeta. Nunca lo olvides. No lo dudes ni por un segundo. –Insistió acunando mi rostro entre sus manos obligándome a mantener nuestras miradas juntas. Ella era sincera pero odie ver ese amor, mezclado con tristeza en su mirada.
-No dudo de tu amor por mí. –Le dije. –Lamento esto, Katniss. Me gustaría que acabara algún día. ¿Crees que algún día despierte y vea esto como un mal sueño que acabó?
-No lo sé, Peeta. Solo puedo prometerte que te cuidaré y acompañare en cada momento de tu vida. Pero, no te vayas.
Te prometo que no te dejaré, –le contesté. –Enfrentaremos esto juntos ¿real o no real?
-Real. Siempre.
Volví a esconderme en su pecho y luego me quedé dormido en el suelo, con mi cabeza entre sus piernas, escuchándola cantarme, con esa voz que siempre amé y con sus suaves y pequeñas manos acariciando mi rostro y mi cabello."
Ese último recuerdo me trae paz y esperanza. Nosotros llevamos una década enfrentando todo juntos. Luchando contra el cielo, la tierra y el infierno para que nuestra relación pueda funcionar. Lo logramos y estamos juntos. La vida es mucho más fácil si nos tenemos el uno al otro.
Agotado física y emocionalmente, y con el dolor haciendo acto de presencia en cada instante, me quedo dormido bastante tiempo.
Despierto, con mi cuerpo dolorido y el cuello contractura do un par de horas después. Luego de una mala noche tuve un sueño con Katniss, uno en el que estábamos en la pradera el día de su cumpleaños. Un sueño feliz. Decido convertirlo en arte. Busco un lienzo nuevo y me pongo a trabajar. Necesito mantener mi mente ocupada. No sé cuánto tiempo pasó, pero aún es de noche, por lo que supongo que no fue mucho tiempo. No quiero pensar en lo que me trajo aquí, tampoco en lo que estuve a punto de hacerle a mi esposa. Quiero olvidar todo y seguir adelante. Katniss me necesita entero. Y eso es lo que intentaré.
