Ann (Escondida tras un asiento): =¬=
Ro (Escondida a su lado): ¿Ves a la turba enfurecida TTwTT?
Ann: No o.o
Ro: ¿Qué esperas oÔ? Arroja el Fic para que podamos irnos TT-TT
(Fantasmagórica aparición de la turba enfurecida): ¬¬
Ann y Ro: ¡KYAAAA!
Ann: Antes que nos asesinen TT-TT, una aclaración sobre el capítulo es desde el punto de vista de Yuriy, así que no importa si no recuerdan bien la historia…
Ro: cofcofmilenariaactualizacióncofcof
Ann: ¬¬…como decía, Yuriy va a retomar todo, así que espero lo disfruten n-n. Ahora sí, procedan TTwTT
(Turba enfurecida): ¬¬******
Transmisión interrumpida.
BeyBlade no nos pertenece bla, bla, bla, no ganamos dinero con esto, y bueno todas esas cosas que siempre toca repetir -.-
También es una situación inusual que no nos hace responsables de pérdida de neuronas oO, pues aunque Ann dice que esto contiene humor ¬¬UU, no puedo asegurarlo u.u.
Homo fóbicos ¡HUYAN! YuriyxKai, luego no digan que no se los advertí u.u, Kai hace de uke.
CAPITULO DIEZ: DIEZ PASOS PARA CONQUISTAR A UN LOBO.
Decir que todo comenzó en una aburrida mañana de miércoles seria pretencioso e impreciso, porque había empezado desde hace meses. Meses tensos e incómodos que habían tenido a Yuriy Ivanov al borde de la locura. Así que ese día en realidad, fue el detonante. No quería pensar en los motivos que lo trajeron a Japón, porque si lo hacía tendría que admitir que no sólo sus amigos lo arrastraron durante todo el camino, sino que cierto bicolor de pésimo temperamento, estaba relacionado de alguna manera. Obviamente no quería pensar en eso, así que no lo haría, gracias.
—Hn —masculló al mirar de mala gana a Kai y Mariam. Ambos se estaban en una mesa lo suficientemente alejada como para no escucharlos, pero que desde su posición, podía ver sin problemas.
—¿Qué pasa contigo? —preguntó Bryan para interrumpir sus pensamientos.
—Sí, estás distraído —apoyó Ian.
—No es nada —respondió Yuriy sin ninguna emoción en la voz.
Los demás lo miraron sólo un segundo, para volver a una conversación amena en la que intentaban decidir qué hacer ese día. Ante los ojos de los demás, los Blitzkrieg Boyz seguían tan indiferentes como siempre, pero Yuriy que los conocía mejor, podía ver las leves sonrisas y la tranquilidad que los hacia ver casi animados. Por un momento intentó distraerse, pero mientras comía miró de reojo a Kai. Él parecía alterado, lo vio encarar a Mariam con la mandíbula apretada y el ceño fruncido.
Ella lograba descontrolarlo fuera del campo de batalla y eso de alguna manera hizo que afilara la mirada.
—Últimamente pasan mucho tiempo juntos, ¿no crees? —dijo Bryan al inclinarse y ver hacia donde el pelirrojo lo hacía.
—¿De qué hablas? —preguntó Yuriy fingiendo demencia.
—De Kai y Mariam.
—Hn.
—Parecen muy animados —insistió Kuznetzov con aburrida indiferencia, pero Yuriy vio la sonrisa que escondió tras su café.
A él no le importaba lo que hiciera Hiwatari, sólo quería terminar su maldito desayuno. Por dentro maldijo el tirón que lo atrajo hacia la pareja. Curioso vio a Kai inclinarse sobre la mesa, como si fuera lo único que le impedía lanzarse contra la chica. Tenía la mirada afilada, pero Mariam se rio con una mezcla de pícaro entretenimiento, que irritó al otro. Tanta familiaridad e intimidad resultó molesta. Se sentía empalagosa, aunque ellos no estaban sentados en el mismo lado. Yuriy tuvo que repetirse que no le importaba, así que durante los siguientes minutos se centró en su comida, hasta que Kai y Mariam se acercaron.
—Hola chicos —saludo ella con una sonrisa.
—Hn —saludaron los rusos secamente. Fueron un par de asentimientos, pero había un tinte de curiosidad que pocos podían notar.
Con disimulo, Yuriy bebió su jugo de naranja, sin poder evitar notar que ellos estaban tomados de las manos. Los dedos se encontraban entrelazados, por lo que intentó no resoplar con fastidio o se iba a ahogar.
—¿Vienen a anunciar su compromiso? —bromeó Ian sin tacto.
La extraña actitud de Kai venía ocurriendo hace un par de semanas, por lo que hace no mucho que estaban juntos. La mordaz indiscreción aunque hizo sonreír a los demás, casi logra que Yuriy escupiera el jugo. Nadie lo notó porque estaban muy concentrados en la respuesta, como para importarles si moría.
Idiotas.
—¿Qué? No, claro que no —dijo Mariam despreocupada. A manera de acompañar la frase, movió la mano libre de un lado a otro para quitarle importancia al asunto. Sus manos no se soltaron, así que la respuesta fue poco convincente.
Kai no dijo nada, permaneció tan serio e indiferente como siempre y eso hizo que Yuriy frunciera el ceño. No sabía porque de repente estaba enojado, lo único que sabía es que Hiwatari había estado tan abstraído con la muchacha, que nada más existía. Sus discusiones habían disminuidos, además apenas y lo miraba dos veces, por lo que guiado por un sentimiento incierto, afiló la mirada con un brillo oscuro.
—Hiwatari…—llamó al ponerse de pie. No tuvo que moverse mucho, porque el bajito estaba cerca. Kai debió alzar un poco la mirada, pero apenas tuvo toda la atención de ese par de infiernos carmín, sonrió— .Blade batalla conmigo.
No era una pregunta, ni siquiera una propuesta. Su voz fue dura y demandante, pero Kai se limitó a mirarlo con un deje de curiosidad, que se deshizo cuando Yuriy se acercó en busca de la presión necesaria para convencerlo. A cambio, soltó la mano de Mariam y lo encaró.
—No.
No hubo duda en su voz, así que el ambiente se volvió tenso; incluso los demás rusos dejaron sus desayunos para mirarlos. Que empezaran a discutir podría ser un problema para ellos, no porque les importara los demás huéspedes o los destrozos que pudieran ocasionar, si no que finalmente tenían un lugar lindo y agradable donde descansar, y ese par de idiotas no iban a echarlo a perder. Gracias.
—¿Acaso tienes miedo? —presionó Ivanov.
Quizás lo más molesto del asunto es que él era el jodido capitán, su jugador debería obedecer, no tenía por qué rogarle para que entrenaran juntos. Aunque tratándose de Kai, sería más fácil que Boris intentara conquistar el mundo otra vez, que hacer que le hiciera caso. Yuriy sabía todo eso, pero no pudo evitar sonreír medio insolente, presa de una satisfacción difícil de explicar.
—No —puntualizó Kai con seriedad.
Mariam los observó atenta, primero a uno y luego a otro. Ambos lucían como si estuvieran a punto de lanzar sus bestias bit por todo el comedor.
—Pero miren la hora —dijo la peliazul tras forzar una sonrisa. Sin titubear envolvió el brazo de Kai y lo acercó delicadamente— .Ya tenemos que irnos. Los vemos luego.
Tan rápido como pudo, pero sin perder gracia y encanto, lo sacó del lugar bajo la atenta mirada de Yuriy.
—¿Te has dado cuenta que cuando hablan, lo hacen en plural? —señaló Bryan al apoyar los codos en la mesa.
—Tishe (cállate) —bufó antes de sentarse de mala gana.
Los demás lo dejaron ser. Esta no era la primera vez que Kai rechazaba uno de sus duelos y probablemente no sería la última.
—No nos dijeron que querían —dijo Spencer luego de un par de minutos.
—Al menos los hubieras dejado hablar Yuriy —regañó Ian— .Pudo haber sido importante.
—Hiwatari hubiera dicho algo si lo fuera —áspero Ivanov.
—Quizás quiere tomarse un tiempo fuera del equipo, para estar con su novia —divagó Bryan sin mirar a nadie en particular.
—Él no necesita eso, ya estamos en vacaciones —dijo Ian.
—Tal vez quiere extenderlas —apoyó Spencer al coincidir con Bryan— .Eso es lo que hacen las parejas ¿no?
El silencio que se instauró en la mesa fue extraño. Era la primera vez que contemplaron la idea de perder a su jugador.
—Julia…—llamó Bryan a la rubia que paso cerca— ¿Sabes si Kai está pensando extender sus vacaciones con Mariam?
—Ellos no están juntos —dijo al colocar un mechón de cabello tras la oreja.
—Aja —ironizó Yuriy sin poderlo evitar.
—¿Por qué importa?
—No es nada —dijo Ian, sin querer involucrarla en asuntos confidenciales del equipo. A cambio Julia rodó los ojos, pero una nueva sonrisa apareció cuando apoyó las manos en la mesa y se inclinó un poco hacia el pelirrojo.
—¿Por qué te importa a ti? —dijo curiosa— .Tú no lo quieres en el equipo.
Eso…no era del todo cierto, pero el capitán ruso afiló la mirada y Julia resopló para enmascarar una risita divertida.
—¿Por qué no le preguntas? Estoy segura que puedes alcanzarlos si sales ya.
—Hn.
Yuriy terminó gruñendo cuando todos lo miraron, al final se paró de mala gana y salió. Tal vez su relación con Kai era tensa, pero era un jugador valioso y como capitán tenía que cerciorarse que no dejara el equipo. Eso obviamente no lo hizo muy feliz.
Una vez afuera, los buscó sin éxito. No valía la pena entrar de nuevo al restaurante, así que metió las manos en los bolsillos del pantalón y caminó hacia el hotel. Le habrían tomado unos 10 minutos subir a su piso, pero en una esquina vio a Kai y Mariam. Era una maldita coincidencia, pero rodó los ojos al notar la escasa distancia entre ambos.
Hiwatari se estaba quedando con la BBA-Revolution, debía estar ahí para ir a la habitación de Mariam, aunque fue un detalle que lo hizo gruñir. Irritado, interrumpió lo que parecía ser una conversación importante.
—Búsquense una habitación —dijo Yuriy.
No quería saber porque le molestaba, pero todo lo que hiciera Kai estando cerca de Mariam, le parecía cursi aunque no lo fuera. Apenas el bicolor soltó la muñeca de Mariam, en un gesto suave donde rozó sus dedos con inusual gentileza, Yuriy luchó por no chasquear la lengua. Fue lo último que alcanzó a hacer, porque en ese instante todo fue extraño y confuso. Empezó con la puerta abierta de su habitación, Mariam que lo llamó y el delgado cuerpo que le cayó encima, cuando la peliazul tropezó.
PUM
—Hn.
Yuriy debió quejarse por el peso que le sacó el aire y el duro golpe que se dio tras la cabeza. Vagamente se dio cuenta que la puerta se cerró con un portazo, pero por el momento tenía cosas de que ocuparse. Sin pensar, se apoyó en los codos y terminó a un palmo de distancia de Kai. Honestamente no fue predeterminado, sólo buscaba una posición más cómoda, que no implicara tener los pulmones aplastados.
El bicolor había puesto algo de distancia, pero no la suficiente como para respirar con normalidad. Lo primero que Yuriy notó fue la sutil presión entre ambos y las largas y bonitas piernas a cada lado de su cadera, además con la idea de no aplastarlo, Kai colocó las manos a cada lado de su cabeza. Por la posición, mechones de cabello caían desordenados para hacerle cosquillas en el rostro. Aturdido, Yuriy se distrajo con los delgados labios que el otro lamió por sentirlos secos, pero quedó atrapado por los intensos ojos carmín. Había algo que le decía sin hablar, así que parpadeó un par de veces antes de acercarse e intentar descifrar que ocurría.
A cambio Kai se paró. El abandono de la suave presión y el cálido roce, generó una extraña emoción que no supo clasificar. Era como un vacío en la boca del estómago, que debió empujar lejos.
—"¡Cielos!" —exclamó Mariam desde el pasillo— "¿Están bien?"
—Mariam —llamó el ruso-japonés al sujetar la perilla y girarla un par de veces sin conseguir abrirla— .Abre la puerta.
Él intentó disuadirla de abrir, pero aparentemente algo lo impedía. Si tantas ganas tenia de irse, Yuriy le sugirió usar la ventana a pesar de estar en el quinto piso. Verlo considerar la idea logró que resoplara, también pudo haber tenido un tic en la ceja al pensar que Kai prefería tirarse por la ventana, antes que pasar tiempo con él. Arisco, caminó hacia la cama donde se acostó a lo ancho. Debieron pasar sólo un par de segundos, pero al final Kai suspiró al moverse hacia la otra cama.
—Nh…esa es mi cama —señaló Yuriy sólo por hacerlo. No se paró, sólo alzó un brazo para hacerse notar. Eso obviamente no evitó que el bicolor se sentara.
Mariam había dicho que iría por el encargado, pero luego de 13 minutos de inactividad, el pelirrojo comenzó a quedarse dormido. No sabía que estaba cansado, pero cuando se despertó lo hizo con el mismo sobresalto de alguien que siente que se ha caído. Aturdido se sentó de golpe y escaneó la habitación como siempre hacia. Era algo arraigado por Boris, aunque ignoró el detalle cuando vio a Kai en la otra cama. Él tenía los ojos cerrados y su respiración era suave y pausada.
Era extraño pero tan curioso, que al final Yuriy fingió fastidio al darle la espalda. Se sentía muy inquieto como para volver a dormir; debió pensar en ello, hasta que sintió movimiento tras su espalda. Kai se paró para ir al baño pero cuando salió, caminó un poco y se acostó a su lado. En busca de una explicación el pelirrojo se apoyó en los codos, pero Kai no dijo nada, seguía profundamente dormido, así que no podía culparlo por estar cansado.
Tras resoplar y mirar a otro lado, Yuriy supo que lo mejor era alejarse y darle espacio. Divagó, hasta que lo vio de reojo. El bicolor tenía una expresión calmada y apacible que lo hizo ladear la cabeza en curiosidad. Esta no era la primera vez que compartían la misma cama, porque en los entrenamientos la intemperie no habían muchas opciones. Pero desde que Hiwatari comenzó a ignorarlo, las cosas parecían fuera de lugar. Ese muchacho ponía su mundo de cabeza y ni siquiera estaba despierto. De mala gana, Yuriy gruñó entre dientes. Quería estar enojado, pero no podía si él se veía así de…y lo hacía sentir tan….¡Argh!
—Estúpido Hiwatari —murmuró al acostarse.
Después se diría que la única razón por la que se quedó dormido, fue porque estaba cansado, no porque se hubiera sentido increíblemente cómodo a su lado. Pero sea cual fuera el motivo, el calor de su cuerpo y esa suave sensación, hizo que respirara complacido. Sin darse cuenta, dio la vuelta para subir una mano por su cintura. Fue lento y sólo se movió durante los pequeños intervalos en los que despertaba. Además, él olía tan bien, que lo jaló un poco más cerca. Todavía medio dormido entreabrió los ojos, la espalda de Kai estaba contra su pecho, pero lo verdaderamente interesante fue el plano abdomen que tocó sobre la camisa.
PUM
—¿Uh? —dijo Yuriy al abrir los ojos.
Se sentía desubicado por la pérdida de ese atractivo calor y el cuerpo que cayó al suelo. Perezoso, se apoyó en los codos para ver a Hiwatari incorporarse. Él estaba algo despeinado, con la ropa desarreglada y lo suficientemente sonrojado, como para llamar su atención.
¿Así se veía cuando se sonrojaba?
—¡¿Qué demonios haces?! —reclamó Kai.
El encanto se rompió sin la necesidad de nada más, pero no todo acabo ahí, o no, en realidad todo empezó a empeorar.
La segunda vez que notó algo fuera de lugar, fue el viernes, cuando todos los equipos decidieron ir a un parque acuático. Yuriy estaba bajo una sombrilla tomando algo. Hacía poco salió de la piscina, por lo que seguía mojado y todavía con calor, pero ahora decidió centrarse en el vaso que tenía en su mano, mientras fingió no prestarle atención a Kai y Mariam.
Sin interés, sus amigos se alejaron para seguir nadando. Eso le permitió espiar a la pareja; Kai tenía una camisa que le quedaba grande y llevaba una pantaloneta azul que seguía seca, Mariam por otro lado, traía un bonito bikini azul cielo y un guarda baño en la cadera que le cubría parte de los muslos, aunque dejaba una coqueta abertura a un costado. No había nada inusual en ellos, en realidad ambos estaban en una mesa bajo el resguardo de una sombrilla, donde hablaban. Yuriy los observó con disimulo, entre los juegos de los demás equipos y ese aplastante calor. Él nunca le había prestado tanta atención a alguien a no ser que se encontrara en una misión, pero ese día ocurrió algo extraño porque empezó a notar detalles estúpidos e innecesarios, por ejemplo, se dio cuenta que últimamente todos querían tocar al bicolor. No era sólo Mariam, sino que Brooklyn no dudaba en hacerlo cada vez que tenía la oportunidad.
El capitán de BEGA se acercó mientras Kai y Mariam se abrazaban. Se colocó detrás del ruso-japonés y lo jaló, para dejarlo en la mitad de un extraño sándwich que hizo a Yuriy afilar la mirada. Curiosamente, la peliazul se soltó de Kai con una sonrisa y ahora, la tenía al frente de su mesa.
—Hola —saludo ella.
—¿Quién dijo que quería compañía? —gruñó Ivanov con frialdad.
—Tan encantador como siempre —resopló Mariam al sentarse.
—Parece que alguien va tras tu novio —dijo cuándo Brooklyn y Hiwatari se sentaron de nuevo en la mesa, relativamente cerca uno del otro.
—Yo no me preocuparía por él —dijo Mariam tras mirar sobre el hombro— .Y no somos novios ¿Por qué te importa?
A Yuriy no le importaba, él podía estar con quien quisiera, aun con el bastardo de Brooklyn.
—No me importa —repuso impasible, pero eso no evitó que la mirara con dureza— .Pero si se distrae en las batallas, te culpare a ti.
Mariam resopló, pero acercó la silla y apoyó los codos en la mesa, con una actitud resuelta y una sonrisa que nunca titubeó.
—Quiero preguntarte algo —dijo ante la aburrida mirada del ruso— ¿Te gusta alguien?
—…
La pregunta lo tomó tan desprevenido, que el pelirrojo tuvo el estúpido impulso de mirar a Kai. Claro que al final sólo enarcó una ceja y la observó sin comprender que quería.
—Ese no es asunto tuyo.
—Conozco a alguien que…
—No es asunto tuyo —repitió esta vez un poco más duro. Sus ojos se entrecerraron, y el tono de voz fue extrañamente agresivo— .Sólo porque tú ya tienes a alguien, no significa que todos necesitamos compañía.
—¿Eso quiere decir que no te gusta nadie?
—¿Me estas escuchando? —reclamó Yuriy enojado. Incluso golpeó la mesa con una mano— .No te entrometas, si lo haces yo mismo te apartare.
Podía estar siendo grosero, pero Yuriy no iba a permitir que presumiera su nueva relación o que creyera que tenía experiencia, sólo porque salía con su jugador. Eso no los convertía en amigos, de hecho, entre menos los viera juntos sería mejor.
Mariam lo miró confundida, pero antes que Yuriy pudiera agregar algo más, se quedó sin palabras cuando en la distancia, Kai sonrió. Últimamente Mariam conseguía que lo hiciera con más facilidad, pero que se tratara de Brooklyn no le hizo mucha gracia.
Claro que las cosas se volvieron más extrañas cuando vio a Hiro acercarse. El pelirrojo era precavido con el mayor de los Kinomiya, incluso podía ser algo paranoico porque sabía que Kai tenía cierta debilidad por el equipo japonés. Si ellos se lo pedían podría dejar a los Blitzkrieg Boyz, así que sin pensar se puso de pie. A su lado, Mariam lo siguió de cerca y así de fácil, la atención de Kai recayó en ella. Yuriy no podía explicar porque apretó los puños. No había ninguna buena razón para pelear, pero por la expresión de Hiwatari, supo que eso era lo que iba a hacer.
—Kai…—llamó Mariam antes que hubiera un sonoro chapoteo. La chica tropezó y Kai la atrapó sin dudar, pero en su intento por no caer a la piscina, jaló a Hiro consigo.
De esa manera, los tres terminaron bajo el agua. Hiwatari no era particularmente torpe, ni siquiera Hiro lo era; resultó tan curioso, que el agresivo temperamento de Yuriy se aplacó mientras vio al bicolor nadar hacia la orilla. De fondo hubo una conversación a la que no le prestó atención, porque terminó distrayéndose cuando Kai salió con la camisa mojada. Él chorreaba agua por todas partes, además la prenda se pegó a su cuerpo como una segunda piel. Al quitársela, el delgado y tonificado cuerpo que quedo a la vista. Un par de segundos después, Yuriy se dio cuenta que lo estaba observando sin disimulo, así que tuvo que ahogar un gruñido y mirar a otro lado apenas sintió el rostro caliente. Aun no era medio día, pero hacia suficiente calor como para excusarse en ello.
En realidad, últimamente parecía estar excusándose mucho, por eso intentó desechar el pensamiento mientras trató de prestar atención a la conversación.
—¿Sabes lo que dicen Mariam? —preguntó Hiro una vez nadó hacia ellos. Con tranquilidad, apoyó los brazos en la orilla sin la intención de salir todavía. La peliazul lo miró suspicaz, incluso entrecerró los ojos al mirarlo sobre el hombro— .El que la hace la paga.
Sólo con eso, Yuriy se encontró mágicamente frente a un puesto de helados, con Kai casualmente cerca. Hiwatari lamia su cono, sin prestarle demasiada atención ya que estaba pendiente de los demás, incluso aportó un par de comentarios a la conversación. Yuriy intentó prestar atención, pero no pudo evitar notar la sonrosada lengua que trazó un lento camino por la crema, hasta que usó los labios para cerrarlos alrededor del helado. Ahí su corazón palpitó con tanta fuerza, que casi alza una mano para tocarse el pecho, como si temiera sufrir un infarto.
Alterado, miró a otro lado antes que Kai lo descubriera. También se maldijo mil veces, mientras se distrajo con la llegada de Julia y Bryan. Fue casi un alivio cuando la rubia fue a abrazar a su amiga, al menos comenzó a sentir que estaba en terreno familiar.
—Sostén esto —le dijo Hiro a Kai tras estirar su propio helado. Aparentemente estaba buscando algo en uno de los bolsillos de la pantaloneta, pero como el bicolor tenía el refresco de Mariam en la mano, no podía con tantas cosas.
Fue un reflejo para Yuriy acercarse y extender una mano para ayudarle. Kai casi parecía sorprendido, incluso algo dudoso, pero terminó entregándole su propio helado. De esa manera dio media vuelta hacia Hiro y le ayudo. No es como si Yuriy nunca lo hubiera sido amable, es sólo que no sucedía muy a menudo.
Tras su espalda, Julia cuchicheaba con Bryan, pero antes de girar para saber que sucedía, Kai volvió acomodarse a su lado.
—Tienes vainilla aquí —dijo Bryan al sujetar a Kai por la mandíbula y cerrar una mano alrededor de su brazo, para lamer la comisura de sus labios con innecesaria lentitud. Incluso remarcó gentilmente un húmedo y cálido trayecto, antes que Hiwatari se alejara. Cuando lo hizo, su espalda chocó contra el pecho de Yuriy, quien terminó alzando las manos para no tirar los helados.
—Por cierto Kai ¿No quieres regresar a la BBA-Revolution? —preguntó Hiro sin interés en el "incidente".
Algo muy parecido al pánico invadió a Yuriy, por lo que buscó al bajito. Él tenía las mejillas levemente sonrojadas y la respiración pesada, pero sus ojos estaban fijos en el mayor de los Kinomiya. Así era su relación últimamente, no importaba si Ivanov intentaba buscarlo, Kai no lo notaba.
—Tks.
Molesto, Yuriy chasqueó la lengua y dio media vuelta. Tirar los helados en la basura más cercana fue más un impulso que otra cosa, aunque no pensó demasiado en eso, no cuando Bryan no tardo en seguirlo. Se veía condenadamente satisfecho, por lo que gruñó entre dientes.
—Sabes…. —empezó Kuznetzov.
—Cállate.
Su amigo captó el mensaje, sabía diferenciar cuando estaba ligeramente enojado a increíblemente molesto, así que lo dejó ser, simplemente lo siguió hasta que llegaron al área de comida, donde Ian y Spencer les hicieron señas para que se acercaran.
—¿Dónde estaban? —preguntó el bajito— .Creí que almorzaríamos hace 15 minutos.
—Estábamos presenciando como Hiro intentaba llevarse a Kai de nuestro equipo —dijo Bryan con un deje de desinterés, que no iba acorde con la sorpresa que experimentaron los otros dos.
—¿Qué? —dijo Ian— ¿Y ustedes que dijeron?
—Nada, pero Yuriy tiró a la basura el helado de Kai.
—¿Por qué hiciste eso? —preguntó Spencer— .Queremos que se quede, si actúas como un abusivo se ira.
—No estaba actuando como un abusivo —se defendió Yuriy.
—Ve a hablar con Hiro —instruyó Ian— .Tiene que entender que no queremos que se lleve a nuestros jugadores, amenázalo si es necesario.
Si Hiwatari quería irse lo haría, no había nada que él pudiera hacer para que se quedara. Pero su renuencia en moverse, hizo que su amigo rodara los ojos.
—Ve con Kinomiya —presionó Ian— .Te guardaremos la comida.
—Hn.
De mala gana Yuriy dio media vuelta, seguido de Bryan. El parque acuático se encontraba parcialmente llenó con turistas y los equipos de Beyblade. Pero para estar en un lugar "divertido" Ivanov se encontraba más huraño de lo normal. Mantener a raya a la BBA-Revoltuion se estaba haciendo casi una rutina y sentía que se estaba haciendo viejo para esto.
Claro que luego de buscar a Hiro en los alrededores y no encontrarlo, se puso ansioso. Quizás había llegado tarde, tal vez estaba con Kai, seduciéndolo con ofertas para que abandonara al equipo ruso y si…
PUM
Distraído como estaba, en la esquina de los baños chocó contra alguien. Fue instintivo alargar una mano para que la otra persona no cayera al suelo, sin embargo cuando un par de ojos carmín parpadearon en incomprensión, se sintió casi descolocado. Que tropezara con Kai parecía muy fácil últimamente, pero el silencio que se extendió fue rotó cuando Bryan habló.
—Oh que bien, te estábamos buscando.
Despacio Yuriy lo soltó, mientras Kai buscó una explicación sin hablar.
—No encontré a Hiro —dijo estúpidamente.
—¿Y? —repuso el bicolor tras enarcar una ceja.
Honestamente no sabía que decirle, es como si digiera que temía que Hiro lo secuestrara y por eso se había preocupado. Al final Yuriy chasqueó la lengua y se cruzó de brazos, en la terca actitud de quien no va a decir nada.
—¿Fuiste a comprarle a Mariam su almuerzo? —preguntó Bryan al señalar el obento del bicolor.
—Eh…no —divagó Kai— ¿Lo quieres?
No era particularmente extraño que fuera amable, pero por reflejo, los rusos intentaran descubrir el motivo de su ofrecimiento.
—¿No lo quieres? —dijo Kai con frialdad, quizás algo mosqueado por ser observado con tan poco disimulo.
—Si...si lo quiero —dijo Bryan un poco inseguro.
Al principio Yuriy vio a su amigo aturdido, pero Bryan terminó sonriendo mientras escuchó atentó lo que contenía el obento. Él parecía casi encantado con la muestra de amabilidad y con poder atraer toda la atención del bicolor. Fue así que Ivanov desapareció, arisco apretó la mandíbula y sin ninguna razón en particular, jaló a Kai lejos de Bryan.
—Ivanov…—se quejó Hiwatari.
Bryan no intentó seguirlos, mantuvo una sonrisa divertida antes de volver con los demás. Yuriy lo miró antes de centrarse en Kai, que debió trotar para seguirle el paso; él no intentó soltarse, ni dijo nada más. Fue bueno, porque Yuriy no estaba seguro de poder responder a sus preguntas. Afortunadamente no tuvo que pensar demasiado, porque apenas vio un puesto de helados se acercó con prisa.
—Dos de vainilla —pidió.
Esta era su manera de disculparse, pero también de distraer a Kai. Estaba seguro que él sólo pensaría que se trataba de una disculpa, no se daría cuenta que la presión que Yuriy sentía en el pecho, comenzaba a ser difícil de manejar. Sabía que estaba siendo impulsivo y que eso terminaría por llamar la atención, así que luego de pagar se repitió diez mil veces que tenía que calmarse y actuar con normalidad.
Al entregarle su vasito de helado, Kai lo tomó y fue a una banca. A esa hora la mayoría de bañistas estaba almorzando, por lo que no había nadie cerca. Yuriy dio un aburrió vistazo del entorno, antes de ir a sentarse a su lado.
—Mariam habló hoy conmigo.
—Hmmm —masculló Kai con la cucharita en la boca y un deje de aparente desinterés.
El pelirrojo estudió sus reacciones, pero era difícil saber lo que pensaba cuando no lo estaba mirando a los ojos. De mala gana, terminó haciendo un gracioso mohín de disgusto.
—Quería saber si me gustaba alguien —prosiguió Yuriy, mientras Kai carraspeó antes de afilar la mirada.
—Lamento eso —gruñó— .Te dejara en paz si le dices lo que quiere.
—Ella no tiene derecho a meterse en mi vida personal —refunfuñó. Sus ojos se entrecerraron en cuanto lo escuchó disculparse por la chica, porque él a duras penas lo hacía en su nombre, así que jamás creyó que lo haría por otra persona.
—Cierto, pero eso no evitara que te siga hasta que consiga lo que quiere.
Hablar sin trabas y con el desinterés de quien no quiere pleitos, logró que Kai lamiera la cucharita. Eso no hizo mucho con el genio de Ivanov, porque apretó los puños.
—Pues dile que me deje tranquilo —siseó enojado.
—No me hará caso —aseguró sin dejar de comer, por lo que el pelirrojo rodó los ojos medio exasperado.
—Hn…no hay nada que decir —masculló a regañadientes, antes de empezar a comer o su helado se derretiría.
En un intento por calmarse, se distrajo con el frio de la crema. Era la primera vez que hablaban de cosas triviales, era curioso, no particularmente incomodo ni molesto, pero mientras intentaba descubrir qué tipo de sensación era, Hiwatari se puso de pie y lo miró con el ceño fruncido. Yuriy estaba lo suficientemente familiarizado con ese tipo de expresiones, como para saber que hizo algo para enojarlo.
—¡Kai! —llamó Tyson cuando salió de-sabrá-Dios-donde y saltó tras el bicolor, para colgarse de su cuello.
El resto de los ex-Blade Breakers no tardaron en aparecer y entre todos, jalaron a Kai hacia la piscina. Yuriy también terminó envuelto entre todo ese caos, donde sonrió cuando eludió a quien pretendían tirarlo al agua. Kai y él se movía con pericia, agilidad y una coordinación que sólo mostraban en batalla. Que hicieran algo tan simple juntos, logró que su pecho se agitara con una graciosa sensación. Una que fue bruscamente interrumpida por Hilary; ella era la única que quedaba de pie, el resto de sus amigos habían perdido y ahora flotaban en la piscina con alegres sonrisas.
SSSPPLLLAAASSSHHHHH
Ver a Kai caer junto a ese delgado cuerpo femenino fue extraño, ¿se distrajo porque se trataba de una chica? Ivanov pensó en eso, mientras Tyson y Hilary empezaron a discutir. Al final los ignoró, una vez el bicolor se quitó la camisa mojada y nadó hacia la orilla.
—¿A dónde vas? —preguntó Tyson al sujetar su hombro, mientras su otra mano se deslizó por la estrecha cintura. De esa manera lo jaló, hasta que apoyó el pecho contra su espalda.
—Quítate —reclamó Kai sin forcejear demasiado. La mano que permanecía en su hombro, lo rodeó por el pecho, donde la otra extremidad forzó el agarre alrededor de su cintura.
Con ese primer roce inapropiado, Yuriy frunció el ceño, pero que Hiwatari no se soltara tiñó su mirada con un brillo homicida. ¿Por qué todo el mundo creía que tenía derecho de tocar al bicolor? Tyson no sólo tenía sus brazos alrededor de él, sino que la carencia de ropa fue un detalle estúpidamente evidente. Molesto miró a Kenny que se había colocado a su lado. Él tenía una pelota que sujetó sin dudar y la lanzó junto cuando Kai se soltó; por suerte el material era blando, porque le dio en la cara. El golpe fue tan violento, que el bajito se fue hacia atrás para hundirse en el agua. Cuando volvió a salir, mechones de cabello caían sobre su rostro, mientras sus ojos tuvieron un tinte endemoniado.
—Se me resbaló —dijo Yuriy con frialdad, apenas las miradas recayeron en él. Kenny a su lado, lucía asustado de la repentina agresividad.
—Quiero a Yuriy en nuestro equipo —dijo Ray. Max a su lado sonrió en aceptación.
Mientras los demás intentaban organizar un juego de pelota y distribuir a todos de maneras equitativa, Ivanov se cruzó de brazos y chasqueó la lengua. Kai parecía a punto de matarlo, pero esa expresión homicida casi lo hizo sonreír. Por eso tuvo que girar un poco, con la excusa de estarlo ignorando. Prefería que las cosas fueran de esta manera, al menos así Hiwatari no estaba pensando en nadie más.
La tercera señal, fue en el parque botánico. El incidente de la piscina no terminó de la mejor manera, pero no iba a entrar en detalles o acabaría maldiciendo a ese estúpido Hiwatari que lo ponía tan…inestable. Si, digamos que era eso.
—Yeb (maldición)
Honestamente no sabía que estaba haciendo ahí, ni porque seguía acompañando a su equipo a esos extraños paseos. Con un pesado suspiro, se encontró sentando en la zona de descanso del parque, con un jugo en la mano. Divagar sobre el bicolor se hacía cada vez más y más frecuente, pero esta vez sus pensamientos se vieron frenador porque se sentía observado. Dudoso examinó los alrededores sin encontrar el motivo. Debía de estar algo paranoico, la verdad no había dormido mucho el día anterior, así que resopló para intentar calmarse.
—Tks.
Incomodo, se dio cuenta que estaba mirando a alguien. Le habrá pasado un par de veces, pero sólo lo hizo porque le recordaban a Kai de alguna manera; fue un detalle lo suficientemente embarazoso, como para carraspear en un intento por disipar su propia incomodidad. Afortunadamente logró distraerse con el lejano sonido de una discusión; curioso, giró para ver a Brooklyn inclinarse hacia unos arbustos. Últimamente donde estuviera el capitán de BEGA estaba Kai, así que se acercó casi por impulso.
Entre los arbustos, Mariam y el bicolor se incorporaron casi de inmediato. Que ambos estuvieran "escondidos" afiló su mirada por las connotaciones románticas que eso podía tener. Por fortuna, la inquietud mezclada con enojo de Kai, fue relajante. Yuriy no sabía que estaba tenso, hasta que lo vio fruncir el ceño por saberse observado.
—Kai…—llamó Brooklyn para romper el infantil duelo de miradas—…si no estás ocupado ¿sales conmigo?
Fue extraño que algo tan simple afectara a Yuriy como nunca imaginó. Sorprendido, vio a Kai que no se mostró particularmente sorprendido con la propuesta. Aparentemente esto sucedía a menudo, así que ahora iba a maldecir a ese bastardo de BEGA, gracias.
—No puede— dijo Mariam rápidamente— .Además, Kai tiene algo para ustedes.
Que ella interviniera lo ayudo a recuperarse. Vagamente trató de prestar atención a la conversación, porque sus pensamientos se sentían distantes y desorganizados.
—No pensé que tuvieras un lado femenino tan presente —dijo Yuriy tan apático como pudo, ya que Mariam mencionó que había elaborado una encuesta y quería que ellos participaran.
—Pregunta —alentó Brookly para que empezar y así dejara de fulminar a Ivanov con la mirada.
Honestamente la encuesta fue una cosa sin sentido. Mariam debía tener mucho tiempo libre, o se tomaba muy enserio su papel de cupido, como fuera, lo único que tuvo sentido fue que Brooklyn insinuó estar interesado en el bicolor, por algo muy diferente a batallar. Kai no dio señales de darse cuenta de la manera como lo miraba, ni de intensidad aplastante o el intenso brillo que surgía cuando se trataba de él.
No porque Yuriy los estuviera espiando, pero con tantas personas intentando llevarse a su jugador, se hacía un hábito fijarse en las personas a su alrededor.
—Hn, me voy.
Al final, el pelirrojo se sintió más impaciente que otra cosa, así que dio media vuelta y se alejó. Mariam intentó llamarlo, pero no se detuvo hasta que llegó con su grupo. Bryan y Julia estaban hablando, mientras Ian y Spencer los observaban casi con curiosidad, quizás porque últimamente pasaban mucho tiempo juntos. La verdad no quería saber, trató de distraerse con los demás equipos que comenzaron a reunirse, ya que estaban a punto de tomar un tour por el parque.
—Hey Yuriy, ¿Dónde estabas? —saludo Julia.
—Termine atrapado con Mariam y sus locas ideas —resopló cansado y con un naciente dolor de cabeza— .Me está enloqueciendo.
—Hahaha, veo que ella se metió dentro de tu piel —dijo la rubia— .Nunca había visto eso, ¿Qué quería?
Durante un momento Yuriy la observó de reojo, casi resignado a su presencia.
—Nada importante —respondió sin ninguna emoción en la voz, pero apenas Brooklyn se acercó, fue instintivo seguirlo con la mirada.
—¿Sabes?... —empezó Julia tras seguir su mirada, al igual que el resto de los rusos— .Últimamente he visto a Brooklyn cerca de Kai, más que Hiro ¿Crees que intente reclutarlo?
La discusión no se hizo esperar, aunque Ivanov no creía que esas fueran sus intenciones. En realidad, parecía querer seducir al bicolor con promesas de batallas; eso le ayudaría a acercarse lentamente, en un sentido más romántico. Estuvo a punto de decir algo, hasta que Kai y Mariam aparecieron tomados de las manos. Con el ceño fruncido, decidió oportunamente centrarse en las flores de su derecha.
—¡Mariam! —llamó Julia— ¡Vamos a tomar el Tour, vengan!
Con una sonrisa, la peliazul alzó una mano a manera de aceptar el ofrecimiento. Apenas lo hizo, Julia miró a Yuriy de manera cómplice, a su lado Bryan se rio suavecito por lo que lo reprendió con la mirada. Acababa de decirle que Mariam lo estaba enloqueciendo y lo primero que hace es invitarla, honestamente no sabía porque hizo eso, pero se encargó de fulminarla con la mirada aunque ella no se lo tomó muy enserio.
—Están tomados de las manos —señaló Julia con un fingido tono soñador— ¿No son lindos?
—Asquerosamente lindos —respondió Yuriy y ella se rio con ganas.
Sin más opción, siguió a los demás cuando el guía empezó a reunirlos. Los jardines eran enormes, incluso abarcaban parte del bosque cercano. Tuvo que esperar un par de minutos, pero terminó mirando de reojo al bicolor. Él y Mariam se mantenían a una distancia prudente, mientras el guía hablaba sobre las flores de la izquierda.
—¿Has hablado con Hiro? —preguntó Ian.
—Da (si) —respondió Yuriy.
—No creo que sirva de mucho —dijo Julia.
—Si bueno, nadie te está preguntando —gruñó el bajito y la rubia rodó los ojos; sin nada más, decidió volver con su hermano. Una vez lejos, Bryan le dio un puñetazo en el brazo— ¡Ay! ¿Por qué fue eso?
—Por idiota.
La verdad Julia tenía razón, no había nada que pudiera hacer si Kai decidía irse. Él dijo que si lo hacía se lo diría personalmente, pero el pensamiento consiguió que chasquera la lengua. No le gustaba cuando las cosas se sentían tan fuera de su control. Ni siquiera las flores que se mecieron lentamente, las ramas que crujieron y el frio que se intensificó conforme se internaron en los árboles, llamaron su atención.
—Julia dice que no están juntos —comentó Bryan por los murmullos que últimamente giraban en torno a la pareja.
—Las personas no sólo se toman de las manos sin razón aparente —señaló Spencer.
Yuriy resopló ruidosamente. Arriba de sus cabezas había un entretejido de ramas, la luz entraba con dificultad, así que casi todo el camino estuvieron bajo la sombra. El terreno era irregular, pero nada con lo que no pudieran lidiar. Al final se distrajo con las explicaciones del guía y la fauna que tenía alrededor. Descuidado miró sobre el hombro, sólo para darse cuenta que Kai no estaba.
—Me voy —dijo de la nada. Los demás asintieron, como él no parecía querer compañía lo dejaron solo.
De haber esperado un poco más, hubiera visto a Mariam correr hacia Julia para que le ayudara. Por eso se encontró caminando entre ese bonito y agradable paisaje, donde el silencio del viento y los arboles lo acompañó. Cuando encontró lo que buscaba, luchó por no sonreír. Kai estaba de espaldas, pero no dio señales de notar su presencia hasta que se la hizo saber.
—No esperaba encontrarse aquí —le dijo con honestidad, la verdad pensaba que se había ido con Mariam.
—No me gustan las multitudes —dijo Kai sin moverse— .Hn.
Mariam no estaba cerca pero Yuriy de todas maneras la buscó, hasta que el bicolor comenzó a alejarse. Había algo raro con su postura, por lo que impulsado por la curiosidad, se encontró siguiéndolo.
—¿Hay algún motivo por el que me estés siguiendo? —preguntó Kai con frialdad.
—No te sigo, vamos en la misma dirección.
Ser ignorado comenzaba a generar una reacción volatín en Yuriy, así que antes de pensarlo bien, lo sujetó por el brazo y lo obligó a girar. La sorpresa que sintió por ver su rostro lloroso y ligeramente sonrojado por las lágrimas, abrió grandes sus ojos, mientras su pecho se oprimió.
—¿Por qué estas llorando? —preguntó Ivanov completamente aturdido.
—No seas idiota, no estoy llorando.
Las lágrimas se habían secado y con el insulto, Yuriy lo soltó sin protestar. Este era un terreno normal, al menos le indicaba nada lo suficientemente malo sucedía.
—Ocúpate de tus propios asuntos Ivanov —dijo con dureza— ¿Acaso no tienes a alguien más para molestar?
—¿Por qué no repites eso imbécil?
—…
El silencio surgió, con las primeras lagrimas que delinearon el pálido rostro. Que Kai intentara controlarlas sin éxito, estrujó su corazón.
—¿Qué te pasa? —preguntó casi preocupado.
Nunca lo había visto así, él lucia vulnerable y desprotegido, pero se odio cuando empezó a notar esos estúpidos y pequeños detalles, que sólo aparecían cuando se trataba de Hiwatari. Él tenía el rostro sonrojado, los labios húmedos y un semblante de entrega ciega que agitó su corazón. Ni siquiera había visto a Kai llorar cuando sucedió todo ese infierno con Boris, así que esto debía de ser malo.
—No es nada —insistió Kai. Despacio giró, quizás en busca de algo de privacidad— ¿Eh?
Por impulso Yuriy sujetó su hombro y le dio la vuelta, para envolverlo en un apretado abrazo.
—Nh… ¿Qué haces? —preguntó Kai con voz nasal. Si seguía sosteniéndolo de esa manera terminaría mojando su camisa, ya que su rostro estaba oculto en su pecho.
—¿Por qué lloras?
—No estoy…
—A mí me parece que si —interrumpió Ivanov. No se sentía cómodo, no con ese delgado cuerpo que se amoldo al suyo. Era cálido, aun entre las lágrimas que mojaban su camisa y no es como si Yuriy se estuviera sonrojando, era…el sol, si eso.
—No es por nada idiota.
—Tú eres el idiota si lloras por nada.
Yuriy medio sonrió por sentirlo más relajado entre sus brazos, al menos había cesado sus intentos por soltarse. Curioso, se movió ligeramente para verlo, mientras sus manos lo sujetaron de la cintura y la espalda. Kai se sentía más delgado y bajito de lo que era, además olía endemoniadamente bien. Sin darse cuenta, cerró los ojos mientras el viento sopló y el cabello bicolor le hizo cosquillas en la mejilla.
—No es nada —repitió Kai. Se oía tranquilo y eso lo calmó— .Estoy bien Ivanov-Taicho (capitán Ivanov)
—Tks.
Se estaba burlando, pero al mismo tiempo era relajante. Kai estaba bien, pensó en eso hasta que se dio cuenta que estaba tardando en reaccionar como debería.
—Sólo es una alergia o algo así —musitó Hiwatari al alejarse lentamente para mirarlo a los ojos.
—No sabía que tenías alergias —dijo dudoso hasta que vio los orbes carmín. Sus manos no lo soltaron, se deslizaron sutilmente por la cintura para bajar por la cadera. Después, paulatinamente dejó de sostenerlo.
—Yo tampoco sabía —dijo Kai tras encogerse de hombros con poco interés.
—Hmm…creo que vi una enfermería por allá —señaló Yuriy luego de un momento de inseguridad. Sin dudar, se movió más cerca para colocar una mano en el hombro del ruso-japonés— .Vamos.
Más lágrimas delinearon su rostro, así que el bicolor intentó limpiarlas con el dorso de la mano. Kai no podía ver, era evidente para Yuriy. Pero eso no evitó que lo comparara con un gato. Podía ser lindo, pero iba a arañarlo si tenía ganas.
—Maldición —se quejó Kai al comenzar a caminar, mientras escuchó a su capitán reírse por lo bajo— ¿De qué demonios te ríes?
—Deberías verte.
…así de desprotegido, vulnerable…casi lindo.
—Púdrete.
Su enojo logró que Yuriy sonriera divertido.
—Eres tan gracioso —se rio Ivanov sólo para molestarlo.
—Idiota.
Yuriy se dijo que si tomó su mano, fue sólo para guiarlo, así que no le prestó atención a la manera como su corazón saltó, o el rubor que empezó a cubrir su rostro.
—Gracias Ivanov.
—…
…eso era tan injusto, Kai no sólo podía soltar cosas como esas. La impresión fue tanta, que dejó de caminar, incluso se mordió los labios sin saber qué hacer.
—Andando —repitió al jalarlo de la mano— ¿De qué te ríes imbécil?
—Eres tan extraño.
—Lo mismo digo Hiwatari-Kun.
Así era su relación, Yuriy estaba acostumbrado a esto, pero no pudo evitar sonreír hasta que al final resopló. Había un número de veces en los que podía mentirse a sí mismo, pero últimamente comenzaba a quedarse sin excusas. Él venía a esos estúpidos paseos por Hiwatari, lo hacía por algo muy diferente a cuidar a su jugador de quienes querían quitárselo. Si de verdad lo detestara lo dejaría ir sin pensarlo dos veces, tampoco lo reconfortaría por creer que estaba triste o lo llevaría de la mano porque no podía ver. Pero la emoción que estrujó su pecho, casi hizo que apretara la mano que sujetaba.
La cuarta señal vino con una reflexión, porque a veces Yuriy pensaba que la única razón por la que su vida era agitada, se debía a que no soportaba el aburrimiento. Renuente, miró el atardecer que teñía el cielo de rojo sangre. Tras su espalda estaba el parque del que acaba de salir, por lo que las personas lo miraron con mal disimulado interés.
Indiferente a ellos mantuvo la vista al frente. A su lado, Kai tenía la ropa mojada y una expresión asesina, que casi curvó sus labios en una sonrisa. Todo el maldito día fue un sube y baja emocional, pero no recordaba la última vez que se divirtió. Es cierto que había rastros de pasto y ramas en su ropa, pero no pudo importarle menos.
x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x
A las 2:34 de la mañana el mundo del capitán ruso se puso de cabeza. Yuriy no estaba muy seguro como empezó, pero antes de siquiera saberlo se encontró en pijama, corriendo por la calle junto a Bryan, para alcanzar a la loca chica que se atrevió a quitarle a Wolborg. Pasó los próximos 40 minutos persiguiéndola, pero Mariam le hizo nombre a su equipo. Se movió como una maldita ninja y desapareció en la oscuridad.
—¿Qué hacemos? —preguntó Bryan con la respiración agitada y luego de 15 minutos de buscarla sin existo.
—Volvamos al hotel —áspero— .Ve con Ian y Spencer, intenten hablar con los Saint Shields, yo iré con Hiwatari.
—Bien.
No hubo necesidad de nada mas, Yuriy apretó los puños con un enojo difícil de explicar. Wolborg era la cosa más importante en su vida, Mariam fue demasiado lejos y ni siquiera le explicó porque lo hizo. En el hotel se alisto rápidamente y en todo el camino hacia el dojo Kinomiya, maldijo todo lo que existía en este cochino planeta. A esa hora no había muchas personas de pie, pero las pocas que lo vieron se alejaron como si hubiera visto un fantasma.
Apenas llegó, el abuelo de Tyson le abrió y le indicó donde dormía el bicolor. Cuando estuvo frente a la habitación, no dudo en abrir de un portazo. Falto poco para que la tirara abajo.
PUM
—¿Qué…? — dijo Kai adormilado. Estaba de lado, por lo que giró para apoyarse en los codos, mientras intentó enfocarlo.
—¡¿Dónde está?! —reclamó Yuriy.
—¿De qué estás hablando Ivanov?
Aun atontado, Hiwatari se sentó mientras el pelirrojo entró hecho una fiera. Incluso se paseó por la habitación, para intentar calmarse.
—Mariam —exigió con voz demandante— ¿Dónde está?
Yuriy finalmente se quedó quietó y desde el final de la cama, lo miró fijamente. Kai estaba más despeinado de lo normal y los usualmente mordaces ojos carmín, perdieron ese fiero tinte por estar entreabiertos; esa expresión desentendida, igual a la de un cachorro adormilado, hizo tambalear su agresividad. Pero Yuriy se las arregló para mantener su postura. Estaba enojado no debía olvidarlo, no importaba que Hiwatari no se viera arisco ni arrogante, porque esa falsa vulnerabilidad duró un segundo antes que su estoica expresión apareciera.
—¿Cómo demonios voy a saberlo? —gruñó Kai por la ruda intromisión. El susto inicial, pasó a enojo y terminó en fastidio.
—Ella se llevó a Wolborg.
—Hn.
Finalmente Kai entendió porque estaba enojado. Mientras fue por su celular, Yuriy se cruzó de brazos.
—Ivanov quiere su bestia Bit —dijo Kai apenas Mariam contestó. Con descuido se llevó una mano a la cabeza, con la intención despertarse por completo, pero lo único que consiguió fue despeinarse un poco más.
—Quiero saber porque se llevó mi blade —exigió Yuriy al acercarse y sentarse a su lado. Para escuchar mejor, se apoyó un poco en el bicolor.
—Mejor te lo paso, está aquí al lado —comentó cuando intentó entregarle el celular, mas, fue la risita de la pelizual, la que consiguió que lo acercara de nuevo.
—"¿Lo tienes cerca?"—preguntó divertida—."No voy a entregarle a Wolborg, hasta que responda la encuesta"—se negó infantil.
—¡¿Todo esto es por esa estupidez?! —reclamó el ruso.
Él había sido atacado mientras dormía. Una bestia bit no sólo azotó la puerta de su habitación, sino que lo golpeó a él y a Bryan, hasta enviarlos contra una pared. Entre su aturdimiento, Yuriy vio una delgada figura cubierta de sombras, que fue por Wolborg y salió corriendo. La verdad no podía recordar cuando fue la última vez que alguien lo atacó mientras dormía, si su memoria no le fallaba, diría que fue en la época de Boris. Aunque la información además de ser inútil, lo puso irritable.
—"No me importa si te parece tonto" —repuso Mariam, que por la cercanía podía oírlo.
—¡¿Qué interés tienes en inmiscuirte en mi vida personal?! —reclamó Yuriy. Determinado, apoyó una mano en el hombro de Kai para que la muchacha pudiera escucharlo mejor.
—Hn —dijo Kai al pasarle el celular. Luego se apartó un poco, aunque no llegó a incorporarse.
—¡Devuélveme a Wolborg!...
—"¿Por dónde entraste?" —interrumpió Mariam.
—¡¿Cómo que por dónde entre?! ¡Pues por la puerta principal!
—"Es muy desconsiderado de tú parte despertarlos tan temprano""
—No haría eso si me devolvieras mi Blade —gruñó con la mandíbula apretada. A su lado, Kai se acostó en la cama.
—"¿Están solos?"
—Si.
—"¿Podrías decirme que tiene Kai puesto?" —pidió Mariam con un tono bajito y malicioso.
—¿Qué? ¿Para qué quieres…?
—"Dime o no tendrás a Wolborg"
—Bien, bien, Hiwatari tiene…. —divagó Yuriy al buscarlo.
En esa posición, los orbes carmín lo miraron de inmediato, pero Yuriy se centró en el delgado cuerpo y la porción de piel que quedo descubierta, cuando la camisa se alzó un poco.
—…una camisa blanca, y los pantalones negros —contestó sin despegar la mirada.
La ropa le quedaba grande, pero ser observando con tan poco disimulo consiguió que Kai se incorporara y le arrebatara el celular de mala gana. Le pareció que se había sonrojado, pero Hiwatari le dio la espalda, así que no pudo asegurarlo.
—¿Qué demonios le estas preguntando? —ladró enojado.
Yuriy se colocó a su lado, para darse cuenta que debían pasar todo el día juntos y contestar la encuesta, que estaba en la habitación de los Saint Shields. Eso bastó para maldecir, mientras Kai fue hacia el armario.
No había nada que Yuriy pudiera hacer, así que se sentó en la cama donde siguió todos sus movimientos. Kai no lo miró en ningún momento, así que pudo dibujar la delgada figura que se escondía tras la ropa ancha. Lo había tocado un par de veces, para saber exactamente como lucia la estrecha cadera.
—¿Cita? —repitió Kai.
—Hn —resopló Yuriy, por una molesta sensación en la boca del estómago. Su enojo se trasformó en un fastidio difícil de explicar; tal vez porque ellos estaban haciendo planes y se sintió incomodo de escucharlos.
—Hn, adiós —dijo Hiwatari, mientras giró hacia el otro, con la ropa debajo del brazo— .Después de desayunar iremos al hotel.
—No —contradijo con seriedad. Sin dudar se puso de pie y lo encaró— .Iremos ahora.
—Desayuno primero —repitió con una expresión impasible.
—Hn —gruñó el pelirrojo apenas lo vio salir de la habitación.
Estaba atascado y no había nada que hacer. De mala gana volvió a sentarse en la cama mientras reviso su celular. Bryan no había tenido suerte, por lo que le escribió lo que sucedía. Al terminar, tiró el aparato contra el colchón sin importarle el par de rebotes que dio.
—Yeb (maldición) —áspero al acostarse boca arriba—….
Como su vida no podía ser lo suficientemente molesta, ahora olía como Kai. Yuriy no se estaba sonrojado, es sólo que….él…maldito Hiwatari.
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A las nueve de la mañana, dos miembros de los Blitzkrieg Boys caminaban por la calle, en completo silencio. Ir por la encuesta no fue difícil, pero tuvieron que esperar que los Saint Shields se levantara. No sirvió de nada que Ivanov casi derribara la puerta, porque Dunga salió con una expresión homicida y los obligó a sentarse en el pasillo. Tal vez perdieron un par de horas, pero no podía decir que se aburrieron porque algunas distraídas mucamas tropezaron con ellos y los cubrieron con toallas. Además, en una ocasión casi los arrolla el carrito de la limpieza.
Kai y Yuriy eran muy diestros y centrados en batalla, pero cuando no se trataba del Beyblade, se volvían extrañamente torpes, sin mencionar que raros accidentes los rondaban como si tuvieran una maldición encima. No sólo por el incidente del hotel, sino que mientras caminaban hacia el parque más cercano, rompieron unas macetas con todo y flores. El dueño no se puso precisamente feliz.
—El tipo casi te golpea —rio Yuriy por lo bajo— .Las flores lo alteran con facilidad.
Ese rudo intercambio de palabras, era lo que se llamaba una conversación amable. A Kai no le hizo tanta gracia, porque debió pagar los daños. Obviamente a Yuriy ignoró su fastidio, porque se dedicó a observarlo de reojo, mientras un grupo de personas les obstruyó el paso hacia la entrada. A esa hora sólo había madres y niños muy pequeños como para asistir a la escuela.
De la nada, Ivanov tropezó. Él no era particularmente torpe, pero no iba a admitir cual era el motivo por el que estaba distraído. Además, quien puede pensar si para evitar caer, atrapó un delgado cuerpo entre sus brazos.
—Tropecé —resopló Yuriy cerca del oído y con el pecho apoyado en la espalda del ruso-japonés. Intentó sonar molesto, pero se distrajo cuando su mano rozó ligeramente la estrecha curvatura de su cintura.
Kai olía bien, pero aparentemente estaba delirando, así que se alejó más despacio de lo que le hubiera gustado. Casi se odio por remarcar el camino de su cintura hacia la cadera, pero cuando estuvo lo suficientemente lejos, no pudo evitar notar a las personas que lo observaban con mal disimulado interés.
—Guau, Nhhhh
…el perro que escuchó llorar, fue lo que lo trajo de vuelta a la realidad. Al parecer Kai lo pisó sin querer. El cachorro se apartó luego de ladrarle, para así salir corriendo hacia su dueña.
—Dios, Ivanov ¿Por qué pateas al perro? Sólo te ladró —dijo Kai lo suficientemente alto, para que cualquiera pudiera oírlo.
La dueña del perrito, era una pequeña castaña que se acercó corriendo. Pero como si hubiera dicho que había un pervertido cerca de su hija, la madre salió igual a una leona para saber porque su niña estaba a punto de llorar.
…maldito Hiwatari.
Escapar de la señora fue un endemoniado problema, así que luego del golpe que recibió con su bolso, ambos encontraron resguardo entre las mesas de picnic. El parque era lo suficientemente grande para tener diferentes zonas, así que lejos de los juegos infantiles y las risitas encantadoras, Yuriy se quejó al sentarse.
—Yeb (maldición) —dijo mientras se sobaba la cabeza. Cuando Kai colocó las hojas de la encuesta sobre la mesa, alzó la mirada en un gracioso gesto, donde terminó frunciendo el ceño.
Ambos sabían que esto era guerra, pero entre hacer que un niño tropezara, que a Kai le cayera helado encima y que el bastardo mojara sus pantalones con agua, ocurrió algo curioso. Yuriy empezó a notar esos pequeños gestos que hacían saltar su corazón, ocurrió en el mismo instante en que Kai sujetó su mano y empeoró cuando lo vio caer en el lago.
No había sido intención de Yuriy empujarlo, en realidad fue casi una reacción en cadena, donde Kai casi choca contra una ancianita. Ambos llegaron al sendero que usan quienes corren alrededor del parque. A un costado del camino, relucía un enorme lago que alberga unos cuantos patos, en lo que podía ser uno de los paisajes más bonitos que hubiera visto últimamente. A esa hora sólo había un grupo de la tercera edad, que caminaba rápido (quizás trotar sea demasiado para ellos).
Yuriy sólo había tropezado, pero empujó a Hiwatari quien en una maniobra casi imposible, salvó a una ancianita para evitar que cayera al agua. Él no se movió luego de eso, permaneció sentado en la orilla, esperando que los viejitos dejaran de despotricar sobre la juventud y sus peligros.
En silencio, el pelirrojo esperó en la orilla donde lo vio mirar el cielo con un suspiro. Kai era el tipo de persona que ayudaba a alguien porque era lo correcto, es un desinterés muy peculiar tratándose del estoico muchacho. No importaba que la viejita creyera que fue su culpa casi tirarla al lago, porque no era agradecimiento lo que buscaba y aunque fue un accidente, y técnicamente culpa de Ivanov, no significaba que fuera a disculpar.
Claro que la neutralidad de Yuriy titubeó, cuando Kai comenzó a caminar hacia la orilla con algo de dificultad debido al suelo blando. Su ropa se pegó a su cuerpo y remarcó la fina silueta, así que antes de siguiera ser consciente, Yuriy carraspeó cuando intentó ignorar los fieros ojos carmín, que con la húmeda apariencia hacían que su dueño se viera jodidamente sexy. Incluso lo vio apartar los mechones de cabello, que escurrieron agua y delinearon su rostro.
—Idiota —áspero Kai mientras se quitaba la bufanda.
—Tishe (Cállate)
Ellos no eran chicas, tratarse con suavidad no estaba dentro de sus planes. Especialmente, cuando la agresiva interacción era la única forma que conocían para hablar. Podían ser algo idiotas y bromeaban con la intención de avergonzar al otro, porque a pesar de no aceptarlo ambos se conocían lo suficiente para saber dónde atacar, pero sobre todo, para saber hasta dónde llegar. Y mientras no lastimaran a nadie, podían seguir siendo tan imbéciles como quisieran.
Así pasaron la mañana, envueltos en un infantil juego donde intentaron realizar la encuesta en un par de ocasiones, hasta que a las cinco de la tarde se dieron por vencido. Yuriy tenía rasguños de un gato en el cuello y su ropa se rasgó cuando cayó en unos arbustos, que lastimosamente lo llevaron a rodar cuesta abajo en una pequeña colina.
x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x.x
Pasaron muchas cosas, pero nada lo preparó para correr por las calles, por un motivo que no creía entender del todo bien. Todo empezó al salir del parque, ambos se pararon junto a un semáforo, donde dos chicas llamaron la atención de Kai. Su expresión fue suave y calmada, como si algo lo hubiera molestado y sólo ahora pudiera relajarse. Yuriy lo observó abiertamente, hasta que intentó llamar su atención; la verdad no supo porque quiso tocarlo, lo único que sabía es que quería saber que estaba mal con él. En cuanto alargó una mano, Kai le dio un manotazo que ocasionó que accidentalmente le tocara el trasero a una de las chicas.
—¡Oye! ¡¿Qué demonios haces?! —le reclamó una de ellas, a un descolocado ruso.
Bastó verla dispuesta a pelear, para que retrocediera. Como ella no indicios de ceder, tomó la mano de Kai para empezar a correr. Ambas eran novias, fue evidente ahora, pero sin tiempo para detenerse siguió corriendo. Alguien gritó que se detuviera, pero no estaba seguro quien era o a quien se lo decía. Le pareció que Kai resopló, pero lo ignoró apenas llegaron a una calle transitada, en la que debieron evitar a la multitud.
Las primeras gotas de agua lo tomaron por sorpresa, pero sin dudar se metió en el callejón más cercano que pudo encontrar. Kai cerró los ojos cuando lo empujó contra la pared y colocó las manos a cada lado de su cabeza. Yuriy no pensó demasiado mientras deslizó una pierna entre las suyas y rozó sus muslos sin culpa. Además, por ser más alto, debió inclinarse para esconder el rostro entre la curvatura del cuello y el hombro.
Estaban tan cerca, que sus labios rozaron la piel descubierta de su cuello, pero su determinación comenzó a desquebrajarse apenas se acercó un poco más, lo suficiente para sentir el calor de su cuerpo. A cambio Kai se movió hasta que se quedó quieto durante un segundo demasiado largo. Al final tomó las hojas que Yuriy todavía tenía en la mano y resopló irritado.
—Esto es molesto, idiota —dijo el bicolor cerca de su oído.
Fue increíble como algo tan simple, pudiera estremecerlo de esa manera.
—Cállate imbécil —devolvió Yuriy sin poder evitar la sonrisa que apareció, porque Kai se removió cuando sus labios tocaron sutilmente la piel de su cuello. No es como si lo hubiera hecho a propósito, es sólo que…en realidad si lo había hecho— ¿Eh?
Entre divagaciones, su mente entró en corto circuito cuando Kai alzó las manos, con la encuesta firmemente asida. La parte más sensata de su cerebro le dijo que no se estaban abrazando, que en realidad Hiwatari intentaba ocultarlos con las hojas, pero cuando rodeó su cuello, ese delgado cuerpo se amoldo al suyo con asombrosa facilidad.
—Eres patético ¿Qué haces huyendo de una niña? —dijo Kai por lo bajo.
—No recuerdo haber perdido tú opinión —gruñó Yuriy.
Quiso sonar frio y desinteresado, pero fue difícil porque sus traicionaras manos se deslizaron por la estrecha cintura. Rodearlo no fue difícil, en menos de un segundo lo tenía encerrado contra su cuerpo. Entre más cerca lo tuviera, más difícil seria que la loca chica lo reconociera, o eso se dijo mil veces, aunque ni siquiera él lo creía.
—No necesito tú permiso para hablar —dijo Kai antes de ser halado— .No te acerques tanto.
—Quédate quieto. Tampoco es como si quisiera abrazarte.
—…
Le estaba mintiendo, hubiera sido más fácil hablar con ellas y arreglar el mal entendido. Honestamente nada de lo que estaban haciendo tenía mucho sentido, pero había algo sobre Kai que lo hacía estúpidamente impulsivo.
Con sus palabras Hiwatari se quedó tranquilo, despacio lo miró pero su apático semblante impidió que descubriera lo que ocurría. Su indiferencia era molesta, ¿Por qué con personas como Brooklyn, o Bryan, mantenía el mismo nivel de agresividad?, ¿Acaso eso significaba que Kai lo estaba apartando? Sólo en ese momento se le ocurrió, que cualquiera que fuera la relación que había entre ambos, se terminó. Quizás por eso, cuando el bajito lo empujó despacio, experimentó una angustia muy particular. Yuriy no pensó en las chicas ni en nada, lo soltó mientras la lluvia se hizo más fuerte.
—Kai/VamosalacasadeTyson…¿eh?
Cuando hablaron al mismo tiempo, ambos pares de ojos se encontraron de inmediato. Lo había llamado por su nombre y algo tan simple atrajo su atención.
—Andando —dijo Yuriy para distraerlo de su propia incomodidad.
Se sentía casi estúpido, ¿Qué iba a decirle? ¿Preguntarle porque no le gritaba? Demonios, sonaba como un masoquista. Maldijo por lo bajo, hasta que vio al bicolor intentar mantener la encuesta tan seca como fuera posible. El bastardo podía verse lindo cuando quería, pero sólo con eso supo que algo estaba mal de la cabeza.
Con ayuda de la lluvia sus pensamientos se disiparon, mientras corrieron por las calles. Hacia tanto frio que algo de vaho salía de sus labios, pero apenas llegaron al Dojo Kinomiya, Ivanov se dio cuenta que prefería quedarse bajo la torrencial lluvia.
Ahí no sólo se enteró que Mariam tenía su número de teléfono, porque lo sacó del celular de Kai mientras dormía y que Hiro compartía la habitación con Hiwatari, sino que sus emociones cambiaron con una facilidad aterradora. Obviamente todo empeoró apenas el bicolor le ofreció un baño de agua caliente, le dio ropa seca, preparó comida y le ayudó con Mariam para que le devolviera a Wolborg. Él incluso salvó unas hojas para intentar contentar a la loca peliazul, así que aunque debió responder unas cuantas estúpidas preguntas, no importó demasiado porque Kai accedió a hacer lo mismo.
El bicolor lo hacía sentir tan… ¡Argh! Incluso pensó que era lindo más veces de las que era prudente y eso comenzaba a ser demasiado para Yuriy. Kai no sólo lo hacia enojar, sino que influía en sus emociones de una manera que no creyó posible, podía enojarse y sentir su corazón acelerado, todo en el mismo instante. Cuando ambos se acostaron en la cama, vagamente se preguntó en que momento empezó esto y termino así.
Afuera seguía lloviendo, pero Yuriy se negó tercamente a moverse luego de haber visto el rostro tranquilo y confiado del bicolor, que se había quedado dormido en algún momento.
—Hn.
Fue imposible no sonreír al presenciar esa actitud no bastarda. Pero aunque eso le gustaba, se quedó sin palabras cuando Kai se acercó más. Honestamente la idea de alejarse desapareció tan rápido, que no estuvo seguro de haberla tenido, sin mencionar que el calor de su cuerpo comenzaba a ser muy llamativo. Al final fueron esos rebeldes mechones que caían sobre su rostro, y los delgados y llamativo labios que estaban tan cerca, los que engancharon su respiración.
Dudoso en un principio, le quitó algunas hebras de cabello y las acomodó detrás de la oreja. Cuando volvieron a su lugar, sólo pudo reírse bajito hasta que Kai se movió. Yuriy se sonrojó, porque al final Hiwatari terminó apoyándose contra su pecho. La indecisión era estúpida, porque sabía que tenía que pararse de la cama. Afuera seguía lloviendo así que no podía irse, pero al menos debería sentarse en el suelo o de plano, en el pasillo.
Pensó tanto en eso, que no hizo nada porque se quedó dormido. Cuando despertó, encontró sus brazos alrededor de la delgada figura. Su mente seguía difusa por el sueño, pero entre ese tramo de lucidez sonrió y lo jaló más cerca.
En la quinta señal, el universo confabulo en su contra, porque Julia se acercó a las 9:00 AM a la mesa de los Blitzkrieg Boyz con una expresión altiva y arrogante, incluso azotó la mesa al colocar algo sobre ella. Los rusos se acercaron curiosos para ver la foto que no tenía forma definida, la imagen no sólo estaba lluviosa, sino que también se veía distorsionada por las manchas de agua. Eso obviamente no evitó que Yuriy se sonrojara, al saber perfectamente lo que era.
El día anterior se había despertado cerca de las 3 AM, asustado por lo cómodo que se sentía. Había dejado de llover, pero apenas se encontró abrazando a Kai, saltó fuera de la cama. Aturdido y sin saber qué hacer, miró al bicolor que se acurrucó en un gesto tan adorable, que tuvo que salir de ahí. Ahora que ella lo había atrapado abrazándolo, se incorporó, sujetó su brazo y la obligó a acompañarlo. Julia se rio, por lo que gruñó entre dientes.
—¿A dónde van? —preguntó Bryan.
—Los veo luego —aseguró Yuriy.
Por el rabillo del ojo, le pareció ver a Raul fruncir el ceño por la rudeza con la que llevaba a su hermana, pero Julia hizo un gesto con la mano para indicar que todo estaba bien. Bryan incluso los miró con duda, pero necesitaba enfocarse en un ridículo problema a la vez o se iba a enloquecer. Gracias.
Sin prestarle atención a nadie en particular, caminó tan rápido como pudo hasta que llegó a su habitación. La puerta ni se había cerrado, cuando Julia gritó un: "¡Aha! ¡Lo sabía!" Se oía condenadamente emocionada, pero Yuriy no compartía el sentimiento, se dejó caer en la cama con un pesado gemido y las manos en la cabeza.
—Todo tiene sentido ahora —dijo Julia— .Nadie en su sano juicio se tomaría tantas molestias por un jugador que odia, no importa lo valioso que sea. Además, seamos honestos, aunque espantes a Hiro y Brooklyn, no hay nada que puedas hacer si Kai quiere dejar el equipo.
Si, gracias por recodárselo. Yuriy refunfuñó una maldición entre dientes, pero no dijo nada más. No valía la pena negar lo que pasó la noche anterior, ella tenía la foto.
—¿De dónde sacaste la foto? —preguntó al apoyarse en los codos y mirarla con especial cuidado.
—¿Casualidad? —repuso ella con fingida inocencia, cuando los fríos ojos azules se afilaron en desconfianza, resopló dramáticamente— .Bien, te estaba siguiendo ¿contento?
—¿Por qué me estaba siguiendo?
—Tú….—divagó Julia al esquivar su mirada— .Pareces inquieto desde que empezó el rumor de Kai y Mariam, sólo quiero ayudar.
—¿Por qué? —insistió Yuriy. Cauteloso se incorporó y la estudio en busca de algo que la delatara. Ellos no eran amigos, no valía la pena tomarse tantas molestias.
—¿Tks, no puedes sólo agradecerme y escuchar la información que tengo? —dijo sin dejarse amedrentar.
—No.
Sonaba casi ridículo que lo sugiriera, Julia podía tener la foto, pero eso no quería decir que fuera a bajar sus defensas. Con sus palabras, la rubia respiró con fuerza y se movió como si no pudiera creer lo que escuchaba.
—Sólo por una vez desearía que ustedes los rusos no pensaran que las personas tienen motivos ocultos —regañó— .No me importa si no quieres mi ayuda, esto es la prueba de que sientes algo por Kai.
—Es la prueba que nos quedamos dormidos.
Esta vez Julia lo miró sorprendida. Fue la distracción perfecta, porque Yuriy le quitó la foto. La imagen era de mala calidad, pero él podía ver lo que era.
—Eres un idiota —dijo Julia antes ir hacia la puerta, al abrirla encontró a Tyson del otro lado— .Si quieres hablar, sabes dónde encontrarme. Conserva la foto, es una copia y por todos los cielos, intenta ser más amable o de verdad lo vas a perder.
Obviamente estaba enojada, incluso Tyson que se hizo a un lado y se encogió cuando la chica azotó la puerta.
—Parece un mal momento.
—¿Qué quieres? —preguntó Yuriy antes de guardar la imagen en el bolsillo del pantalón.
—Quiero hablar contigo sobre Kai.
—Si es un tema sobre como Hiwatari es un jugador de los Blitzkrieg Boyz, soy todo oídos.
Yuriy podía sonar calmado y su ironía podía esconder la manera como apretó los puños, pero un extraño fastidio creció de manera alarmante. Aparentemente fue un sentimiento compartido, porque Tyson frunció el ceño.
—Es una cortesía entre capitanes —dijo el peliazul con palabras que sonaba más a las de Hiro, aunque no disminuyó la seriedad que adoptó— .Voy a hablar con Kai para ofrecerle un puesto en mi equipo. Él decidirá lo que quiere —concluyó. Un breve silencio pareció dar por terminado el asunto, porque caminó hacia la puerta.
—No te atrevas —prohibió Yuriy con la dureza suficiente para detenerlo.
—No puedes darme ordenes —áspero Tyson tras abrir un poco— .Además Kai no es de tu propiedad, puedo hacerle las ofertas que quiera.
—Si él quisiera estar con ustedes lo estaría.
—Eso es algo que se puede arreglar con el incentivo adecuado —dijo Tyson al acercarse y contraatacar la amenaza.
—¿Qué significa eso? —gruñó Yuriy con la mandíbula apretada.
—Dije que esto era una cortesía, no que iba a revelarte mis estrategias —dijo— .Considera la posibilidad de perder a tu jugador.
—Hn.
—No sé porque te importa, a ti no te agrada Kai —prosiguió Tyson frente a esos fríos ojos azules que brillaron con un tinte homicida— .Él está mejor con nosotros, juega mejor con nosotros.
El pelirrojo no sólo estaba enojado, esto era un nuevo nivel que no creía haber sentido en mucho tiempo. Se sentía posesivo, por lo que sujetó a Kinomiya por el cuello de la camisa. Tyson no dudo en soltarse de mala gana, con la misma agresividad que el ruso sentía.
—Hiwatari es mi jugador, si intentas llevártelo iré tras de ti.
—No me asustas Yuriy —retó Tyson— .Y lo creas o no, él no es tuyo, es mío.
Algo se rompió dentro de Yuriy, quizás fue lo último que quedaba de su autocontrol, porque lo siguiente que supo, fue que derribó al peliazul. Ambos forcejearon en la cama, donde Ivanov terminó encima.
—Repite eso —amenazó Yuriy por lo bajo, lo hizo antes que la puerta se abriera y un par de ojos carmín aparecieran— .Kai.
—Nh…lo siento —dijo el bicolor— .Sólo venía a dejar esto.
Sin dudar, colocó a Wolborg en una mesita cerca de la puerta y salió sin mirar atrás. Podía lucir tan neutro como siempre, pero su voz tenía un tinte extraño, sonaba casi triste. La idea fue tan desconcertante, que su distracción bastó para que Tyson lo empujara y fuera tras el ruso-japonés.
—¿A dónde demonios se fue? —dijo Tyson desde la puerta, antes de perderse por el pasillo.
Aunque lo siguiera, Yuriy sabía que era imposible encontrarlo. Con una maldición se puso de pie, tomó a Wolborg y salió. Cuando regresó al hotel no se sintió mejor, apenas eran las 5 de la tarde, pero en el comedor del hotel, se encontró acribillando su sándwich.
—¿Escuchaste lo que paso? —dijo Julia al sentarse en su mesa— .Kai luchó con Brooklyn hoy.
Bryan que estaba con la rubia, tenía unas papas fritas y una coca-cola consigo; de algo tenían que servir los snack ilimitados del hotel. Pero la noticia tomó a Yuriy por sorpresa, así que buscó a su amigo casi por reflejo.
—Ian tuvo que ir para que no destruyeran el parque. Creo que Hiro también estaba ahí —dijo Bryan mientras Julia robaba sus papas.
¿Por qué Ian? Se supone que Yuriy es el capitán. Molesto, respiró hondo para calmarse. Su comida fue totalmente olvidada, mientras Julia lo vio con una sonrisa.
—Mariam me dijo que ella y Kai irán esta noche al templo Nigishiki —comentó— ¿Vienes con nosotros?
—Si digo que sí, ¿me dejaran tranquilo?
La risa femenina fue totalmente espontanea, incluso Bryan sonrió.
—Por supuesto que no —dijo Julia.
Era obvio. Tal vez por eso Yuriy asintió y un par de horas después, se encontró en medio de una multitud y un festival, que no le interesó lo suficiente como para saber de qué trataba.
—¿Podrías lucir como si no estuvieras chupando un limón? —se quejó Ian en lo que podría ser la millonésima vez— .No sé ni porque me molesto.
—¿Qué están haciendo las chicas? —preguntó Spencer con un algodón de azúcar en la mano. Las quejas del bajito no le eran tan interesantes, como el grupo de blade luchadoras que vio en la distancia.
Ellas se escondieron tras los árboles, los arbustos y básicamente todo lo que pudiera ocultarlas. Era una escena extraña, donde algunos turistas las señalaban al pasar. A su paso, dejaron osos de peluche por todas partes, algunos cayeron en la parrilla de los Okonomiyaki, se hundieron en los juegos de atrapar el pececito y en un par de ocasiones, estuvieron seguros que alguien gritó "¡Ay mi ojo!" o "¡Oh por Dios! ¡¿Qué es eso en la comida?!" pero nada de eso las detuvo.
—¿Qué están mirando? —preguntó Julia una vez salió de la nada.
—¿Sabes que sucede con ellas? —dijo Bryan indiferente al susto que erizó a los demás.
—Uh —dijo antes de abrirse paso entre ellos, para poder ver— .Oh, están intentando darle un "empujoncito" a la relación de Kai y Mariam. Ya saben, crear el ambiente romántico que les mostrara que están destinados a estar juntos para siempre.
—¿Cómo funciona? —indagó Spencer mientras arrancaba trocitos del algodón.
—Creo que Ming-Ming mencionó algo sobre usar osos —respondió Julia— .No estoy segura.
—El romance debe ser lo último en lo que Kai esté interesado —resopló Ian en algo muy parecido a una risa. Cuando los demás lo miraron con interés, alzó una mano de manera enigmática— .En el combate con Brooklyn estaba tan herido, que por un momento pensé que necesitaba una ambulancia.
Los rusos buscaron al bicolor con nuevos ojos. En la distancia lo vieron caminar con Mariam, mientras eran seguidos por el grupo de locas blade luchadoras. Kai no llevaba su bufanda, porque según Ian, quedo destruida en batalla. Además tenía una venda en su mano y otra que sobresalía por el cuello de la camisa; seguramente tenía más debajo de la ropa, pero no dio indicios de estar adolorido…nunca lo hacía.
—¿Si estaba tan mal, porque no te quedaste con él? —preguntó Julia al jugar con su cabello, Ian iba a responder, pero al final la miró con sospecha.
—¿Cómo sabes que no me quede con él?
—Porque es Kai —respondió— .Además Mariam me contó. ¡Oh lo lograron!
Sin tiempo para agregar algo más, todos vieron el instante en que Kai se agachó para recoger un osito con la intención de dárselo a Mariam. Las blade luchadoras no eran las únicas emocionadas, Julia incluso sonrió. Aunque si hubieran prestado atención, habrían notado que los Saint Shields y la BBA-Revolution, también los estaban mirando.
Honestamente Yuriy no sabía que lo impulsó a correr, pero cuando lo hizo notó una mancha azul a su lado. Tyson no sólo se dio cuenta que corrían hacia el mismo destino, sino que frunció el ceño y apuró el paso. Fue casi ofensivo que le siguiera el paso, pero no Yuriy no pudo hacer nada cuando ambos sujetaron a Kai al mismo tiempo.
—¡Tengo que hablar contigo! —exclamaron ambos tan rápido, que apenas se les entendió. Ninguno de los dos dio señales de estar interesado en Mariam, ni los Saint Shields que la raptaron para interrumpir su momento "romántico".
—Piérdete Kinomiya, yo llegue primero— dijo el pelirrojo con acidez.
—¡Claro que no! —contradijo Tyson— ¡Yo llegue antes!
Yuriy sujetó su brazo izquierdo y el peliazul el derecho, pero cuando empezaron a jalarlo, Kai se soltó bruscamente. Ahí, les dio una fiera expresión que ambos pudieron descifrar.
—¡Es su culpa! —dijeron a coro.
La discusión que se desencadeno no tuvo sentido, pero a medida que avanzaba comenzó a ser más claro para Yuriy que esto no tenía que ver con el beyblade, era porque quizás Tyson sentía algo por Kai. Fue tan impactante, que reaccionó sólo cuando el bicolor comenzó a alejarse.
—Kai… ¡Espera! —exclamó Tyson cuando el otro ya estaba a una considerable distancia— .Yo…espe… ¡Blade batalla conmigo!
La sola exclamación hizo que Yuriy abriera grandes los ojos. Eso era malditamente injusto, pero apenas Kai se detuvo y comenzó a girar lentamente, una alarma se encendió en su interior. Sin pesar se movió tan rápido como pudo y al llegar a su lado, tomó su mano y lo jaló. De esa manera quedo tras su espalda, donde le tapó la boca con la mano libre, antes que pudiera contestar.
—Hn —gruñó Yuriy luego de fulminar al otro capitán con la mirada.
—¡Tyson, viejo, mira lo que encontré!
Inconsciente de lo que sucedía, Daichi se acercó. Fue la distracción perfecta, Yuriy que no había soltado su mano, tiró de ella para poner toda la distancia que pudiera entre ambos. Le pareció escuchar que Kinomiya llamó a Kai, pero no pudo importarle menos.
—¿Qué demonios haces? —áspero Hiwatari, por ser arrastrado entre los puestos del festival y la multitud
Cuando se soltó de mala gana, Yuriy entrecerró un poco más los ojos. Antes de siquiera advertirlo, lo sujetó por el cuello de la camisa y lo estrelló contra el árbol más cercano. Por reflejo, Kai retuvo su muñeca para aminorar el agarre, pero no evitó que cerrara los ojos una vez se golpeó la cabeza. Ivanov sabía que el bicolor estaba lastimado, pero lejos de calmar su agresividad, pareció alimentarla. Este era el muchacho que había comenzado a ignorarlo sin razón aparente, que lo ayudaba sin esperar algo a cambio y aunque no eran amigos, lo hacía sentir muchas cosas con las que no sabía lidiar.
—¿Vas a quedarte en Japón? —preguntó con un tono gélido. No tuvo que alzar la voz para que su enojo fuera evidente.
—¿De qué estás hablando? —dijo Kai con la misma agresividad.
Sin darle tiempo, Yuriy lo azotó contra el árbol y no le importó que volviera a cerrar los ojos por el golpe. Al abrirse, los orbes carmín tuvieron un brillo asesino, de quien está dispuesto a pelear.
—¡¿Qué demonios están haciendo?! —dijo Ian tras su espalda— .No hay nada que ver, sigan caminando. Disfruten el festival.
—Hn.
Sin importarle las personas que se detuvieron para ver lo que sucedía, Kai se soltó bruscamente y le dedicó una fiera expresión a su capitán.
—No voy a volver a Rusia —declaró con firmeza.
Para este punto los demás rusos y Julia se habían acercado, pero Yuriy se quedó sin palabras cuando sintió un inesperado pánico invadirlo.
—¿Lo dices porque Yuriy no te quiere en el equipo? —preguntó Julia junto a Bryan.
—Eso tiene sentido —repuso Kuznetzov.
El nivel de agresividad y decepción en la expresión de Kai, era algo que nunca había visto, ¿Qué se suponía que debía hacer Yuriy? Impaciente intentó encontrar la solución, pero su mente era un caos.
—¿Qué haces aquí Julia? —indagó Ian algo molesto, porque la muchacha hablara con tanta ligereza de un tema que no le concernía.
—Novia —dijo Bryan al señalarla. Fue una respuesta escueta y sencilla pero la rubia sonrió divertida— ¿No lo había mencionado?
Eso oficialmente atrajo toda la atención del equipo, pero Yuriy se movió tan rápido como Kai lo hizo. No sabía cómo solucionar esto, pero creía que si lo perdía ahora, no iba a volver a verlo. Por eso lo siguió en una distancia prudente, donde Hiwatari se apartó del festival y caminó entre los costados, cerca de los árboles. Cuando se detuvo y giró, chocó contra él. Al reconocerlo, retrocedió con el ceño fruncido.
Estaba a la defensiva, por lo que Yuriy alzó las manos para demostrar que no quería problemas. Eso logró relajarlo un poco, pero no consiguió que abandonar su postura ofensiva, o que dejara de verlo con un tinte de precaución, en busca de la más leve y sospechosa respiración.
—Uh…Mariam no está contigo —dijo el pelirrojo y si, sabía que no era lo más inteligente para decir, pero no se le ocurrió otra cosa. Aparentemente no debió mencionarlo, porque Kai afiló la mirada.
—Si la buscas, debe estar con los Saint Shields —señaló hacia el festival, sin apuntar en una dirección en particular.
Sin más, giró con la intención de continuar su camino. Se notaba que estaba enojado, pero Yuriy que se quedó con las palabras en la boca, lo siguió sin apenas pensar.
—¿Qué? —reclamó Kai entre dientes, luego de 5 incomodos minutos donde al final volvió a girar.
Yuriy no estaba precisamente alegre, de hecho mantenía el ceño graciosamente fruncido.
—Nh… —divagó ante la expresión expectante de Kai, que resopló en fastidio—¡Gracias por devolverme a Wolborg! Hn.
Antes que Hiwatari se alejara, el ruso dijo lo primero que se le ocurrió. Al menos logró su cometido, porque Kai lo miró de nuevo, con un deje de curiosidad que derrumbó todas sus defensas. De hecho parpadeó un par de veces en incomprensión, sin entender que estaba pasando.
Tan lindo.
—Dije que lo devolvería —comentó más tranquilo. Él siempre cumplía sus promesas, pero por el momento se centró en el pelirrojo que lucía algo incómodo.
Yuriy no tuvo tiempo de decir nada más, porque tras su espalda escuchó la inconfundible voz de Ian exclamar un "¡Escóndanse!" donde los Blitzkrieg Boys se tiraron a los arbustos. Considerando todo su entrenamiento uno pensaría que serían más discretos, pero esto era patético y si esa era su definición de "espiarlos", iba a tener que hablar con ellos, de hecho incrementaría su entrenamiento porque no podía tener jugadores tan descuidados. Yuriy estuvo tentado a golpearse el rostro con una mano, pero apenas Kai suspiró con fuerza, toda su atención recayó en él y sólo él.
—Escucha Yuriy…
El pelirrojo se desconcertó por escuchar su nombre. Fue igual a un golpe, incluso su corazón saltó. Afortunadamente se sobrepuso lo suficientemente rápido, como para saber que el único motivo por el que lo dijo era por culpa de Ian. Él había insistido que fingieran una relación más amistosa en público, pero como no podía pedir milagros, lo más fácil era que dejaran de decir sus apellidos.
—Lamento haberte golpeado —interrumpió Yuriy sin mirarlo. Aún mantenía el ceño fruncido y un tenue rubor tiñó sus mejillas.
—Hn.
Kai no dijo nada, se distrajo con las voces conocidas de la BBA-Revolution y los Blade luchadores que estaban cerca de ellos. Durante un par de minutos los observó, hasta que escuchó a su capitán resoplar en fastidio.
—Dile a tus estúpidos amigos que no intenten llevarse a mis jugadores —dijo Yuriy con un tono duro en la voz.
—Hablare con Hiro —dijo distraído.
—No es sólo por él —gruñó en cuanto comenzaron a caminar de nuevo— .Tyson esta mañana, cuando estábamos en mi cuarto…
Sin aviso, el ruso-japonés se detuvo. Con una mueca de disgusto alzó una mano para que dejara de hablar, por lo que fue el turno de Yuriy para parpadear en incomprensión.
—No me interesa tú vida privada.
—¿Vida privada? Cual vida…
Tras pensar en la comprometedora posición en que Kai lo encontró, pudo conectar hechos lógicos. La sorpresa fue tan grande, que al final frunció el ceño e intentó acercarse, pero el bicolor retrocedió como si pensara que iba a atacarlo otra vez.
—No estoy con Tyson. Así que no se pude poner su nombre, e involucrar "vida privada" conmigo. Dios no— aseguró con la voz un poco más arriba de lo normal— ¿De dónde demonios sacaste esa idea?
—Pues…de esta mañana. Parecía que estaban algo "ocupados"—comentó como quien no quiere la cosa. Eso explicaría porque luego de dejar a Wolborg, se fue tan rápido.
—Eso fue un accidente —se quejó Yuriy con disgusto— .El idiota vino a decir que te quiere de vuelta en el equipo, y… ¡No importa! Sólo asegúrate que no intenten llevarse a mis jugadores, evidentemente a mí no me hacen caso. Las personas siguen llegando como una plaga ¿Por qué diablos piensan que no necesito a mis Blade luchadores?
Entre su monologo, Kai lo miró atento hasta que sonrió. Algo tan simple hizo que Yuriy se sintiera inquieto, su mente intentó saber si acaso había dicho demasiado, pero sentir que se estaba sonrojando complicó las cosas.
—¿Qué es tan divertido?
—Eres tan extraño —dijo Kai con tranquilidad, casi con buen humor.
—Blade batalla conmigo.
La calma de Hiwatari se perdido, casi como si la hubiera imaginado, porque él chasqueó la lengua mientras lo miró con aburrida indiferencia. Yuriy casi maldijo, por un breve instante pensó que había hecho un avance, pero lo perdió tan rápido como apareció.
—Luchaste contra Brooklyn hoy ¿Cierto? —dijo tras señalar la venda del cuello.
—Eso no quiere decir que acepte cualquier batalla —resopló Kai y eso logró que el otro sujetara su muñeca, al pensar que iba a retroceder.
—No creas que vas a ganarme esta vez —aseguró con voz firme— .Pero si no me crees, podemos apostar.
Eso debió sonar interesante, porque Kai lo observó curioso. No intentó soltarse y durante un largo instante, lo único que hizo que examinarlo. Lo hizo mientras el viento acarició su cabello y los arboles crujieron.
—Debes haber mejorado mucho para insistir tanto —dijo en aparente desinterés— ¿Qué quieres apostar?
—Que el ganador decida —respondió con una sonrisa altiva por haberlo convencido.
—De acuerdo.
—Genial —dijo Yuriy. Cuando su sonrisa se acentuó sólo un poco más, Kai terminó imitándolo.
Este extraño sentimiento se sentía tan natural, tan fácil, que era eso lo que más lo confundía.
—Uh… ¿Vas a ir mañana a los termales? —preguntó mientras aflojó la presión en su muñeca. Sus dedos casi acariciaron la piel a su paso.
—Da (Si) —respondió Kai con duda. Inseguro enarcó una ceja, pero su desconcierto creció cuando Yuriy se mostró complacido con la respuesta— .Pachemu? (¿Por qué?)
—Bueno…—titubeó
¿Qué iba a decirle? ¿Qué quería pasar tiempo con él? ¿Qué el día anterior se había divertido tanto que quería repetirlo? ¡Dios no!
—…allá podríamos tener nuestra blade batalla.
—¡IDIOTA!
El grito de una voz femenina, consiguió que ambos giraran para ver a Julia. Ella estaba a un par de puestos de distancia, pero su grito obviamente iba para Yuriy y no el pobre vendedor que tenía a su lado.
—¡Estos precios son idiotas! —dijo la rubia para intentar justificarse— ¡¿Acaso quiere estafarme?!
—¿Qué? —dijo el hombre confundido.
Ella tenía razón, era un idiota, pero esta era la primera vez que se sentía tan expuesto, así que asustarse resulto fácil. Por eso se removió inquieto, hasta que Kai volvió a mirarlo.
—Uh, si…batallemos allá —dijo para retomar la conversación— .Por cierto…
Sin razón aparente, Kai le arrojó el osito que todavía llevaba en la mano. Eso distrajo a Yuriy lo suficiente, porque lo siguiente que sintió fue el golpe en la boca del estómago. No fue tan brusco para dejarlo inconsciente, pero si para sacarle el aire.
—…no vuelvas a golpearme —finalizó Kai con una sonrisa autosuficiente, donde le dedicó una última mirada antes de dar media vuelta y alejarse.
—Nh.
Falto de aire, el pelirrojo sonrió. Era su culpa por haberlo golpeado primero, pero mientras se rio por lo bajo, empezó a enderezarse. El oso seguía en su mano, así que lo miró sin dejar de sonreír.
—Y…..—dijo Julia al arrastrar la letra, mientras se paró a su lado, con las manos tras la espalda— ¿Todavía no quieres mi ayuda?
—No, vete.
—Oh vamos, desperdiciaste una oportunidad única —dijo la rubia en cuanto comenzó a seguirlo— .Estoy segura que le gustas.
—Vete Julia —repitió Yuriy sin mirarla ni detenerse.
—Bien, pero no creas que no me di cuenta que intentaste ser amable. Claro que primero lo golpeaste y prácticamente hiciste que saliera del equipo, pero tomo el avance como algo positivo —señaló casi divertida— .La próxima vez trata de hablar más con él.
Pronto dejó de seguirlo, así que el capitán ruso finalmente pudo salir del festival. Cada vez que miraba el oso, una estúpida sonrisa curvaba sus labios, así que mantuvo la vista al frente, hasta que llegó al hotel y lo colocó sobre el escritorio.
"Hablar más con él" pensó distraído. Sonaba fácil, él podía hacerlo.
CONTINUARA:
Ann (happy dance): ¡Actualización, actualización ヘ(*¬*ヘ) (ノ*¬*)ノ ヘ(*¬*ヘ) (ノ*¬*)ノ!
Ro: 29 paginas, Ann término muerta xD
Ann: Mi cerebro murió x¬x, pero estoy tan feliz con el Fic que valió la pena n0n! La próxima actualización será dentro de 15 días n-n, porque el siguiente capitulo es igual o más largo u¬uUUU
Ro: ~(*¬*)~
Ann: En verdad espero que hayan disfrutado del fic nwn, Yuriy y Kai son tan lindos que sencillamente los adoro O(¬)O
Ro: En verdad disfrutamos de este Fic, así que Gomen por la demora n-n.
Oks, por el momento nos despedimos n-n. Como saben el Fanfiction está colocando los anónimos como Guest oO, así que por favor coloquen sus nicknames para poder responderles adecuadamente n—n.
De acuerdo como hay una estúpida norma en el FanFiction que impide contestar los Reviewer en el Fic ¬¬XXX, lo hare en mi profile n-n.
Para llegar al profile sólo tienen que ir a la parte superior donde dice Autor: Ann Saotomo. Bueno, ya saben PERSONAS ENCANTADORES QUE SE TOMARON LA MOLESTIA EN ESCRIBIRME VALLAN A MI PROFILE PARA VER SUS RESPUESTAS n-n
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Para dejarme un Reviewer escriben dentro del rectángulo que está aquí abajo n.n, no hay necesidad de estar registrado en el Fanfiction para hacerlo, o si prefieren me escriben a mis e-mails los cuales encontraran en mi Profile.
Se despiden:
Ann (happy dance part2): ヘ(°¬°ヘ) (ノ°¬°)ノヘ(°¬°ヘ) (ノ°¬°)ノ
Ro: Moe, moe, moe ~(*¬*)~
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