Más que amigos
Capitulo X
Evasivas
Por
Maka Grandchester
Su beso se vuelve cada vez mas posesivo, y yo todavía sigo inútilmente luchando por separarme de su agarre, el siente como me muevo bajo su cuerpo, haciendo el agarre de mis brazos mas fuerte y con sus rodillas separa mis piernas ubicando su cuerpo sobre cada centímetro del mio, para evitar mis movimientos. Al notar que deje de intentar escapar sujeta mis muñecas con una sola mano mientras desliza su mano libre por el contorno de mi cuerpo en una suave caricia que a pesar de mi enojo me hace estremecer y en ese momento es que me doy cuenta en la situación en las que nos encontramos.
El sobre mi, en su cama, con nuestro cuerpos tan juntos que ni un alfiler podría pasar entre nosotros, rostro con rostro, pecho con pecho, pelvis con pelvis… es la primera vez que me encuentro así con un chico y ME ENCANTA!
Poco a poco el va doblegando mi resistencia y comienzo a corresponder ardientemente a su beso, el nota mi rendición y suelta mis manos, las que dirijo inmediatamente a su cabellos, para enredarlas en la seda de su melena castaña, mientras el con una mano sigue acariciando el contorno de mi cuerpo y con la otra me acerca aun más al suyo. Seguimos así, besándonos en un momento infinito, mientras yo comienzo a sentir un calor hasta ahora desconocido en mi vientre y comienzo a sentir la necesidad imperiosa de tenerlo mas y mas cerca de mi y para lograrlo me aferro a su cadera con mis piernas.
Luego de rodearlo con mis piernas el lanza un gemido ronco en mi boca y me aplasta aun mas sobre el colchón comenzando a deslizar una de sus manos bajo mi polera, hasta llegar a mi seno… en ese momento yo abro los ojos y lo suelto asustada dejando de corresponder a sus labios, por primera vez el separa su boca de la mía y me mira con rostro preocupado.
Perdón Candy, no era mi intención asustarte – me dice inmediatamente con la voz agitada aun.
No te preocupes - digo yo también jadeando – pero por favor deja que me levante.
Si, por supuesto – dice para luego rodar a un costado de la cama, permitiéndome así el paso.
Yo sin mirarlo, me paro, me acomodo un poco la ropa, me paso la mano por mi seguro alborotado cabello y me dirijo a la puerta de su habitación sin decir una palabra y sin voltear a mirarlo, pero aun así puedo sentir su penetrante mirada azul en mi espalda.
Una vez fuera de la habitación suelto un suspiro que tenía aprisionado en mi garganta y me encuentro de frente con mi mejor amiga que me mira extrañada.
Candy! Que te paso? – me pregunta
Nada.
Como que nada? Estas rojísima, con el cabello desordenado y te falta una zapatilla! Parece que vinieras de un combate cuerpo a cuerpo – exclama mi amiga preocupada y yo contengo la risa ante sus últimas palabras.
No pasa nada Annie, lo que sucede es que como te dije no me sentía bien, venia al baño cuando me encontré con Terry en el pasillo y el amablemente me ofreció que me recostara en su cama unos momentos, yo accedí y ahora iba al baño a tomar un poco de agua porque justamente me sentía algo afiebrada y mi zapatilla esta en la habitación de Terry pero no me quise meter bajo la cama para alcanzarla – improviso sintiéndome orgullosa de mi misma por mi gran mentira, pero a la vez como una desgraciada por mentirle así a mi mejor amiga.
Annie me mira con la duda reflejada en el rostro mientras abre la puerta de la habitación de Terry y el justo venia saliendo con mi zapatilla en la mano.
Encontré tu zapatilla pecosa – me dice extendiéndomela - ¿te sientes mejor? – pregunta con su mejor cara de preocupación.
Algo, gracias por la preocupación – le respondo sin mirarlo, al parecer escuchó la conversación con su hermana – pero creo que es mejor que me vaya a casa.
Puedo llevarte – se ofreció el castaño.
No – respondí inmediatamente.
Candy, si estas enferma no creerás que te dejare marchar sola, por supuesto que te vamos a acompañar a tu casa – dice mi amiga sin derecho a réplica – vamos hermano – le indica a Terry mientras toma de mi brazo para guiarme a la salida.
Una vez en la puerta de mi casa, mi amiga me despide con un abrazo y me dice que debo ir con el médico, que no es normal que me sienta mal de pronto, yo la miro y le digo que así lo hare, obviamente le miento, ya que se que hay un solo causante de mis malestares y bienestares, al cual ni siquiera le dirijo una mirada mientras ingreso a la casa.
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Tic tac, Tic Tac, escucho que suena el reloj en mi mesa de noche, ya han pasado tres días desde mi discusión con Terry y aún no he reunido la calma para poder hablar con el, lo he visto en su casa, pero el sabiamente se ha mantenido lejos de mi, quizás lo intimida las miradas fulminantes que le envío o los comentarios mordaces que lanzo cada vez que me habla o quizás porque todavía no he contestado ninguna de sus 500 llamadas a mi móvil o sus 2000 mensajes, así que en un acto de suprema benevolencia he decidido que llego el momento de intentar oír la explicación que tiene para mi.
Tomo mi móvil y lanzo el último suspiro antes de apretar el botón de discado.
Candy? – responde enseguida
Hola Terry- respondo con voz neutra – te llamo porque creo que ha llegado el momento de hablar.
Si por supuesto, cuando quieras, si quieres voy por ti ahora – responde apresurado.
Terry, son mas de las 11 de la noche, creo que mañana es mejor… ¿te parece que nos juntemos al medio día en la cafetería que está en la esquina de mi casa?
Claro, ahí estaré.
Ok, hasta mañana – respondo cortante.
Candy, espera – me dice antes de que pueda cortar el teléfono.
Que?
Te quiero – me dice dulcemente.
Ok – respondo e inmediatamente corto el teléfono, no llevo 3 días pensando en que decirle para que le arruine con un te quiero vía telefónica.
Ya está hecho, la cita concertada y el discurso preparado, lo que no se es que si seré capaz de llevarlo a la práctica como lo tengo planificado… si bien todavía sigo muy enojada con Terry por la conversación que le oí sostener con la Gusana definitivamente lo que me tiene más afectada fue ese intimo momento que compartimos en su habitación, todavía al recordar sus manos recorriendo mi piel, sus besos en mi boca, en mi rostro, en mi cuello… el extasis de sentir su cuerpo sobre el mio y darme cuenta de que encajamos perfectamente, ufff, si hasta cuando recuerdo lo que paso me ruborizo!
Así que mañana cuando lo tenga frente a mi tendré necesariamente que controlar mis ansias de su boca, de su piel y sus caricias, y más le vale que tenga un argumento coherente para explicarme por qué le decía esas cosas a Susana o me veré en la penosa obligación de aprender a vivir si el, y realmente… no estoy preparada para hacerlo.
Chicas!
Estoy de vuelta con todo el power y las ganas de terminar esta historia!
Asi que solamente invitarlas a seguir leyendo y darme ideas para continuar, ya que me ire conectando un poco.
Un beso para todas y nos leemos pronto!
Maka
