Antes q nada, algunos comentarios: acabo de comenzar con el internado en el hospital y aún me estoy acostumbrando un poco al ritmo, una de las razones por las q me demoré en terminar de escribir esto, dado q a veces sólo llegaba a avanzarle uno o dos párrafos por día. Tbn se q después de leerlo seguramente se quedarán de..."¿ese fue el final? D8" Digamos q aún faltan los epílogos para concluir la historia oficialmente, después de todo todavía está pendiente lo que pasó con Iván y con Yao entre otras cosas. Quiero darles las gracias por tenerme la paciencia suficiente, se q me tardé un muy buen rato en actualizar muchas veces 8'D...espero que les guste el capítulo.
Dentro de mis próximos planes para variar un poco (pero siguiendo con los cuentos) están hacer una historia tipo la sirenita o el lago de los cisnes con parejas diferentes al SuFin. Ahora sí, ya no los interrumpo más y los dejo con el final.
Disclaimer: Hetalia no es mío y nunca lo será, porq siempre tengo q repetirlo? T.T
El resto del camino, Tino experimentó una mezcla de entusiasmo, nerviosismo y tristeza. Y cuando finalmente llegó a su casa esas emociones no hicieron más que intensificarse. ¿Cómo reaccionaría su familia al verlo? ¿Qué pensarían una vez que les hablara de Berwald y les contara lo sucedido?
-Bueno…-tomó aire-supongo que lo averiguaré pronto.
Le sorprendió que la puerta estuviera abierta, pero igualmente entró.
-¿Hola?
La casa estaba en completo silencio, lo que era realmente extraño. Por lo general podrían escucharse los gritos y peleas de Elizabetha con Gilbert, las protestas de Eirik por tener que usar vestidos, a Nils exigiéndole que lo llama "hermano mayor" en lugar de "abuela" si estaba de visita o la risa estruendosa de Soren si es que también se había autoinvitado. Pero no había ningún sonido.
Optó por investigar un poco. La cocina y la sala estaban desiertas. Pudiera ser que estuvieran en el jardín o en las habitaciones. Aunque pensándolo bien, lo más obvio sería que se encontraran afuera buscándolo.
Su mente regresó al bosque y más específicamente con su querido lobo y su cachorrito. Ahora notaba lo triste que Peter se quedó por su partida. En el poco tiempo que llevaban juntos el niño realmente llegó a considerarlo como su madre y la verdad, Tino también le guardaba un inmenso cariño. De alguna manera, tanto Berwald como Peter consiguieron convertirse en una segunda familia para él y no iba a perderlos.
"Definitivamente regresaré con ellos" pensó decidido. Pero primero tenía que ocuparse de otras cosas.
Comenzó a subir las escaleras al segundo piso, donde estaban las habitaciones, mientras deseaba con todas sus fueras que estuvieran ahí o de lo contrario debería salir a buscarlos y no tenía idea de dónde empezar.
-¡Ah!
Por estar distraído, no se dio cuenta que alguien iba bajando, de modo que ambos chocaron y acabaron cayendo escaleras abajo.
El joven peliblanco soltó una exclamación de dolor y se llevó una mano a la cabeza.
-Fíjate por donde…¿Tino?
La furia de Eirik se desvaneció de golpe en el instante que descubrió se trataba de su hermano.
-Hola, Eirik…-fue lo único que pudo decirle, todavía algo aturdido por la caída.
-¡Tino!-la emoción debió ser mucha, porque no perdió tiempo para abrazarlo, lo que nunca hubiera hecho abiertamente bajo cualquier otra circunstancia-¿Qué pasó? ¿Dónde estabas? ¿Quién…?-hizo una pausa para examinarlo mejor y de pronto volvió a enojarse-¿Por qué estás usando pantalones?
-Yo también me alegro de verte-le respondió con una risita nerviosa a la vez que lo ayudaba a levantarse.
-¿Tino?-una voz lo llamó-¿De verdad…eres tú?
El aludido alzó la vista para encontrarse con su madre. Asintió una vez y la conmovida mujer no perdió la oportunidad para correr hacia su hijo y estrecharlo entre sus brazos sin poder contener las lágrimas.
-Estoy tan feliz…estaba tan preocupada…-lo besó en la frente primero y después en ambas mejillas-¿Estás bien? ¿Cuándo llegaste? ¿Qué pasó? ¿Cómo…?
-Estoy bien, acabo de llegar y es una larga historia, les prometo que les diré todo-contestó esbozando una sonrisa y volvió a abrazarlos a los dos-Los extrañé mucho.
Eirik correspondió distraídamente a la vez que echaba un rápido vistazo en dirección a la puerta, percatándose de que faltaba alguien.
-¿Nils no viene contigo?
-¡Oh, es cierto!-exclamó recordándolo de pronto Elizabetha-¿Y Gilbert y Soren?
-¿Huh?-el ojivioleta los soltó y arqueo una ceja en señal de duda-Pero si no los he visto desde…desde que ocurrió todo esto.
-Fueron a buscarte al bosque-comenzó a contarle su madre-Dijeron que no regresarían hasta hallarte, que tenían una pista sobre dónde podrías estar.
-¿Qué clase de pista?-preguntó el rubio sin molestarse en ocultar su preocupación.
-Creímos que estabas en peligro, al parecer un lobo…
Tino ni siquiera la dejó terminar la frase e ignorando los llamados de su familia, se apresuró a salir de la casa y dirigirse de vuelta al bosque. Si lo que habían dicho era cierto, entonces Berwald estaba en grave peligro.
Conocía bien a Soren y Gilbert, siempre actuando antes de reflexionar. Con un poco de suerte, el que Nils estuviera con ellos debería servir para contenerlos un poco, pero no estaba tan seguro.
-Por favor, por favor…-pedía una y otra vez-que no llegue demasiado tarde…
Mientras tanto, Peter acababa de terminar su bocadillo. Además de la canasta de fresas consiguió encontrar otra con moras así que también se las comió.
Bostezó sin poder evitarlo. Se sentía muy satisfecho y algo agotado y no dudaba que fuera a dolerle el estómago otra vez por todo lo que comió, pero no importaba. Todavía tenía una misión que cumplir y si tenía suerte, dentro de poco mamá estaría ahí para darle ese té que le quitaría el dolor y papá lo sostendría entre sus brazos hasta que estuviera mejor. Lo que menos podía hacer era rendirse. Sólo un poco más y tendría a su familia reunida.
Alcanzó a escuchar unos pasos que se iban acercando. Conocía bien cómo sonaban los de papá y esos no se les parecía en nada. Y cuando después oyó las voces que acompañaban a los pasos comprobó que se trataba de un intruso.
Corrió torpemente para refugiarse tras su caja. Comenzaba a asustarse. Papá no estaba y él no sabía qué hacer ni para qué iban a la cueva. Unas cuantas lagrimitas se le escaparon y llamó a su padre, pero no pasó nada.
-Ellos dijeron que debería estar por aquí-habló el desconocido.
-¿Entonces por qué no entras y lo verificas?-preguntó otra segunda voz que parecía un tanto fastidiada.
-¡Ah, no! ¡Oresama irá primero!-gritó un tercero-Esta misión de rescate requiere de toda mi genialidad.
-¡No, yo lo encontré y yo voy primero!-interrumpió la primera voz-Estoy seguro que ese lobo hará una bonita alfombra en mi casa…
-Mejor cállense y entren los dos.
Desde su escondite, Peter oyó perfectamente la conversación. Obviamente se referían a papá y obviamente querían hacerle daño. Apretó sus pequeños puños con fuerza y dejó de llorar. Nadie lo lastimaría, él se encargaría de protegerlo.
Armándose de valor, se puso de pie y salió dispuesto a enfrentarlos…
-Pero miren que tenemos aquí-observó el albino sonriendo.
-¡Grrrrr!
Hacia ellos caminaba el rubiecito, con los brazos en alto y gruñendo, tratando de verse lo más amenazante posible.
-Así que estaban en lo cierto…-Soren lo cargó para verlo mejor-Definitivamente se parece a él.
-Pero…¿y Tino?-cuestionó Gilbert.
-No creerás que…-el otro desvió su atención del pequeño que forcejeaba y se retorcía para que lo soltaran-¿Se lo comió?
Nils por su parte, decidió ignorar la inútil plática para ver sus alrededores. La cueva estaba bastante ordenada y limpia para tratarse de la guarida de una bestia salvaje, pero había algo más.
Recordó cuando más temprano ese día se encontraron con esos otros sujetos. Ellos también buscaban a alguien, a un pequeño niño extraviado en el bosque y al parecer, un lobo se lo había llevado.
Tanto él como Soren y Gilbert dedujeron que cabía la posibilidad que Tino también se encontrara ahí, lo que no hizo más que incrementar su preocupación al imaginarse las condiciones bajo las que debía estar el ojivioleta. Sin embargo, ahora que lo pensaba bien, dudaba que Tino o aquel niño hubieran estado en calidad de prisioneros. Más parecían ser huéspedes o invitados.
Salió de sus pensamientos al escuchar llorar al rubiecito.
-¡Papá!-llamaba Peter desesperado una y otra vez-¡Papá!
-Oh, no te preocupes-Soren trataba de consolarlo inútilmente-Pronto te llevaremos con tu familia.
Pero el llanto continuaba y fue gracias a eso que Nils tuvo una idea, misma que corroboró cuando descubrió un dibujo en la pared que simbolizaba tres figuras: la más grande con orejas y cola, la que le seguía rodeada por una especie de mancha roja y entre ambas una pequeñita. Ahora sí que lo entendía todo.
Justo se disponía a llamar a los otros dos para hacer acopio de toda su paciencia y explicarles lo ocurrido, cuando alguien más apareció.
-S'elten a mi c'chorro.
En la entrada de la cueva se encontraba el lobo. Obviamente no estaba para nada contento al ver a los intrusos, y mucho menos porque a sus ojos estaban molestando a su hijo, de modo que lo puso en manifiesto con un amenazante gruñido.
-¡Papá!-el niño extendió sus bracitos hacia él, pero se negaban a soltarlo.
-Vaya vaya, miren a quién tenemos aquí-el albino lo señaló amenazante-El lobo feroz ha regresado a casa. ¿Cansado de perseguir jovencitas y secuestrar niños?
Berwald alzó una ceja en señal de duda, pero en ningún momento cambió su expresión severa.
-¡No finjas!-Soren habló, todavía sosteniendo a Peter-Sabemos lo que hiciste, no te bastó con este pobre niño y decidiste llevarte a Tino, y ahí está la prueba…-indicó con un movimiento de cabeza la capa roja que llevaba el otro.
Recordando el malentendido anterior que tuvo con el ojivioleta, el de lentes demoró un poco en responder, lo que fue interpretado como una clara muestra de culpabilidad.
-Puede que sea demasiado tarde para salvar a Tino…-continuó el rubio-Pero al menos nos encargaremos de vengarlo…¡Nils! Toma, cuídalo bien-le pasó al inconforme pequeñito para después tomar su hacha, pasando por alto todos los intentos del otro por llamar su atención y razonar con él.
-¡No te olvides de mí!-saltó Gilbert, más que dispuesto a entrar a la batalla-¡Pagarás por haberte comido a Tino!
Así dio inicio la pelea.
Berwald se las arreglaba bastante bien para defenderse, sobre todo porque combatía contra dos oponentes, pero la realidad era que estaban bastante parejos y sabía no podría resistir mucho tiempo.
Alzó la vista para descubrir el rostro lloroso de su pequeño cachorro. Ese otro humano lo cargaba y trataba de evitar a toda costa que viera el combate, pero Peter se movía inquieto, ansioso de ir al lado de su padre. Esa fue toda la motivación que necesitó para reanudar su ataque con más energías.
Mientras tanto, Nils se debatía como detenerlos. Estaba plenamente convencido que de continuar, el resultado no sería bueno para nadie. Pero dialogar con Soren y Gilbert bajo esas condiciones sería complicado sino imposible. Y el llanto y los gritos del pequeño entre sus brazos no le ayudaban mucho a concentrarse y pensar en qué hacer.
-¡Papá!-exclamó el niño cuando vio que uno de esos hombres golpeaba a su padre en el estómago.
Berwald cayó al suelo y justo cuando iba a levantarse, recibió otro golpe cortesía de Soren que lo hizo volver a desplomarse.
-Al parecer este fue uno de esos casos donde aplica el "su ladrido es peor que su mordida"-se burló, amenazándolo con su hacha-¿Algunas últimas palabras?
El de lentes gruño y trató de incorporarse, pero Gilbert se encargó de detenerlo con una fuerte patada.
-¡Ustedes dos, alto!-intervino el humano restante-¿Son tan tontos que no comprenden lo que pasa?
-¿Huh? ¿A qué te refieres, Norge?-el rubio del hacha señaló despectivamente al lobo en el suelo-Él secuestró a ese niño y también raptó a Tino y se lo comió.
-¡Es verdad!-asintió el albino-Y eso por eso que el awesome yo se encargará de hacerlo pagar…
Se disponía a golpearlo nuevamente, cuando un fuerte grito del rubiecito los distrajo.
-¡Papá!
Peter rompió a llorar más fuerte que nunca y en ese mismo instante, la cueva entera comenzó a temblar.
-Pero que demo…¡Ah!-Soren apenas consiguió esquivar una caja que salió volando de quién sabe dónde.
-¡Esto es brujería y no es nada genial!-Gilbert trataba de defenderse de una espada que se movía sola.
De pronto todos los objetos habían cobrado vida. Las cajas, ollas y frascos volaban impulsados por una fuerza invisible para estrellarse con ellos. Una manta se enrolló, formando una especie de látigo que no dejaba de golpearlos. Hasta los cubiertos y los juguetes de Peter no dejaban de atacarlos ni por un segundo.
Nils contemplaba sorprendido la escena. Podía sentir claramente un fuerte poder mágico y lo más extraordinario era que provenía del niño. Optó por dejarlo en el suelo y el pequeño de inmediato corrió hacia su padre, que aún yacía en el suelo, sin dejar de llamarlo para que despertara.
Viendo que las únicas víctimas parecían ser Soren y Gilbert, decidió buscar refugio colocándose frente a la pintura en la pared. No iba a intervenir, igualmente los otros dos se lo merecían por ser tan impulsivos y nunca escuchar.
Para ese entonces, Berwald finalmente reaccionó, experimentando primero un inmenso alivio al ver que su cachorro seguía ahí, lo que fue seguido por un gran desconcierto cuando contempló el desastre que era su cueva y a sus dos atacantes inconscientes. No se explicaba qué había ocurrido.
-¡Berwald!
Movió las orejas ante la conocida voz que lo llamó. Tino venía corriendo a toda prisa directo hacia él.
-Temía que fuera demasiado tarde…¿Estás bien? ¿Y Peter? ¿No te lastimaron?-sin esperar respuesta, lo abrazó con fuerza hasta que una exclamación de dolor del lobo le indicó que debía soltarlo-Lo siento, me emocioné y….qué bueno que estás bien-le dirigió una sonrisa y lo besó en los labios, gesto bien recibido y correspondido por el otro-¿Qué pasó? ¿Dónde están ellos? No me digas que…
-No-negó con la cabeza-Ahí…-señaló al rubio y al albino, ambos desmayados y cubiertos por restos de madera rota, y al otro humano ileso.
-Hola-saludó tranquilamente Nils como si nada hubiera pasado.
-¿Nils?- contempló a su hermano y después el caos en la cueva-No entiendo, qué…cómo…
-¡Mamá!-el pequeño extendió su bracitos para que el ojivioleta lo cargara. Ahora que mamá había vuelto no iba a dejarlo.
Si bien Tino estaba feliz de que Berwald y Peter estuvieran bien, seguía sin comprender algunas cosas, y lo mismo Berwald, quien no se explicaba como los otros dos acabaron así, aunque no negaba que se lo tenían bien merecido.
-Creo que tenemos que hablar-intervino nuevamente Nils-Y además nuestra madre estará esperando por escuchar lo que te pasó-dijo esto último refiriéndose a Tino, quien se limitó a asentir y suspirar.
De vuelta al pueblo, fue el turno de Elizabetha para mostrarse confundida.
Y es que no todos los días veía llegar a Gilbert y a Soren inconscientes siendo arrastrados por Nils y un lobo, mientras que Tino sostenía a un niño pequeño de grandes cejas. Tanto ella como Eirik estaban ansiosos por escuchar alguna explicación al respecto.
Ya cuando el albino y el rubio estuvieron despiertos y mientras trataban sus heridas, el ojivioleta decidió empezar por presentarles a Berwald y a Peter y contarles cómo fue que el lobo decidió hacerse cargo del niño antes de pasar al porqué de su desaparición, siempre haciendo énfasis en que no había sido más que un malentendido y en lo amable y gentil que había sido el de lentes.
-Y eso fue lo que pasó-terminó de narrar lo ocurrido-Berwald sólo quería que alguien le ayudara a cuidar a Peter.
-Osea, una esposa para él y una madre para el niño-observó malintencionadamente Eirik, ocasionando que su hermano se sonrojara.
-Lo que no entiendo es qué pasó en la cueva-trató de cambiar el tema el ojivioleta-debió ser una pelea muy fuerte para que hubiera tal desorden.
-¡Yo te diré qué pasó!-exclamó Gilbert, quien tenía la cabeza vendada, un ojo morado y además estaba cubierto de rasguños y magulladuras-¡Ese lugar está poseído!
-¡Él lo hizo!-Soren señaló acusadoramente al lobo, quien le gruño en respuesta y probablemente hubieran pasado a los golpes de no ser porque Tino y Nils se apresuraron a calmarlos.
-Lo que ocurrió no fue sino una magnífica expresión de poder mágico-explicó el muchacho, mientras apretaba con fuerza la venda en el brazo del enfadado rubio, ignorando sus quejas-Y provino de él.
-¿Peter?-cuestionó Tino confundido y él y Berwald intercambiaron una mirada para después centrar su atención en el rubiecito, quien se aferraba con fuerza a su camisa con una mano y se chupaba insistentemente el pulgar de la otra-¿Estás…seguro?
-Claro que lo estoy-respondió sin dudar-Nunca me equivocaría con algo como eso.
Para ese entonces Elizabetha, quien se había mantenido en silencio y sin intervenir, se aproximó a su hijo y observó la manera en que sostenía al niño, tratando de reconfortarlo y la clara actitud protectora del lobo hacia ambos. Reconocía demasiado bien ese sentimiento de preocupación por el bienestar de sus seres queridos. Ella misma lo había experimentado muchas veces con sus hijos…y con Gilbert. Comprendió que Berwald no era más que un padre preocupado tratando de hacer lo que creía era mejor para su hijo, en ese caso, al buscarle una madre que casualmente resultó ser Tino. No negaría que se angustió bastante con la ausencia inexplicable de su hijo, pero ahora que conocía la causa, en cierta manera comprendía al responsable. Más adelante se encargaría de tener una larga charla con Berwald para explicarle las cosas que eran correctas para los humanos y las que no, para evitar que incidentes como ese volvieran a repetirse. Ya que al parecer Tino había elegido su camino, lo menos que podía hacer era asegurarse que estuviera bien.
-Ustedes dos deberían avergonzarse-reprendió al rubio y al albino-Asustando de esa manera a un pobre e inocente niño….
-¡No fue nuestra culpa!-se defendió Gilbert.
-¡Esos sujetos son los verdaderos culpables!-expresó Soren.
-¿Qué sujetos?-cuestionaron Elizabetha y Tino al mismo tiempo y los otros dos intercambiaron una mirada.
-Uno era rubio y muy dramático.
-Y el otro tenía unas cejas muy grandes, muy parecido a él-el albino señaló a Peter.
Para Berwald y Tino fue demasiado claro lo que sucedía, al parecer la familia de Peter finalmente había ido a buscarlo.
El lobo contempló a su cachorrito y le acarició la cabeza, lo que el niño le respondió con una sonrisa y alzando sus bracitos, pidiendo ir con él. Por ningún motivo iba a perderlo, volvería a luchar y lo haría las veces que fueran necesarias para mantenerlo a su lado.
-Berwald…-la voz de su caperucita lo sacó de sus pensamientos, por su tono adivinó que también estaba preocupado-Sé cómo te sientes, pero si en verdad se trata de la familia de Peter, debemos hablar con ellos.
-P'ro es mi c'chorro-trató de justificarse, distrayéndose momentáneamente viendo como el pequeño jugaba a tirar de la capa blanca de un fastidiado Eirik-Lo he c'idado b'en.
-Lo se y me consta-aseguró en tono suave-Eres un excelente padre, pero igualmente Peter necesita a su familia.
A Tino le dolía ser él quién tuviera que tratar ese tema con Berwald, pero recordaba lo angustiada que había estado su madre por su desaparición y suponía que los familiares del niño debían de estar igual. Tal vez si con un poco de suerte y si lo conversaban con cuidado pudieran llegar a un arreglo. Si a fin de cuentas la reunión con su madre y sus hermanos salió muy bien. Quizás volviera a repetirse.
Como el pueblo era demasiado pequeño no contaban con ninguna posada, pero por un buen pago, Vash podía ofrecer su casa como tal. Aquellos hombres debían de estar ahí.
-Se fueron hace una hora y no pagaron la cuenta.
-Lo que mi hermano quiere decir…-intervino rápidamente la pequeña Lilly-es que ellos sí se estaban quedando aquí, pero se han marchado ya y no sabemos a dónde, aunque sí dejaron algo por si alguien venía a buscarlos.
La chica los condujo a una habitación donde sobre la cama se encontraba una rosa, una especie de pan quemado envuelto en un pañuelo bordado y una nota que decía "Perdón por las molestias".
-Esto es una total y completa…-el albino calló de golpe ante la mirada amenazante de Elizabetha, recordándole en silencio que había menores presentes y que debía moderar su lenguaje-mala broma-concluyó de mala gana.
Pero no todos pensaban así. Berwald estaba especialmente aliviado, aunque en parte se sentía culpable por ello, puesto que eso implicaba que su cachorro perdía la oportunidad de encontrarse con su familia, si bien le alegraba no tener que renunciar a él. Fue entonces que se percató de un importante detalle.
-¿D'nde e'tá P'ter?
-¿Huh? Pero si él está…¡Ah!-exclamó de pronto Tino al percatarse que el rubiecito ya no estaba con él.
-Debió usar su magia para irse sin que nos diéramos cuenta.
-¿Sigues insistiendo en eso?-cuestionó Eirik a su hermano.
Berwald y Tino intercambiaron una rápida mirada y sin esperar más tiempo, salieron a buscarlo. Quién sabe qué pudiera pasarle al pequeño Peter al encontrarse sólo.
Ajeno al caos que su desaparición ocasionó, el niño se había alejado un poco, siguiendo una voz bastante conocida que lo llamaba.
-Ven Peter, ven, aquí estoy…
Si bien hacía mucho no lo escuchaba, eso no quería decir que se hubiera olvidado de su hermano por completo y honestamente se sentía emocionado por verlo.
-Vamos Peter, sólo un poco más…
-Ven aquí, mon petit frère…tengo dulces~
-¿Qué? ¡Maldita rana tramposa!
Así como tampoco se había olvidado de Francis ni de las constantes discusiones que solía tener con su hermano, lo único que no echaba de menos de ellos dos.
-No es trampa, son tácticas de convencimiento. Que tú no sepas aprovecharlas no es mi problema.
-¡Acordamos que esta vez sería la definitiva en que Peter elegiría entre nosotros dos!
-Y por eso mismo no pienso desaprovecharla, mon ami.
-Sólo porque sabes que me elegirá a mí, su verdadero hermano.
-Pues eso lo veremos…¡Peter! ¡ven con tu hermano Francis!
-¡No le hagas caso, ven conmigo, Peter!
Pero para ese momento el niño se había aburrido de escucharlos pelear y no tenía la mínima intención de obedecer a ninguno. A pesar de todo, continuaban sin comprenderlo y hasta que lo hicieran no se iría con ellos, no se lo merecían.
-¡Peter!
Otra voz se hizo notar y el pequeño rubio de inmediato buscó de dónde provenía.
-P'ter, ven.
Los identificó de inmediato. Contempló unos instantes a donde se encontraban Arthur y Francis para después comenzar a avanzar en la dirección opuesta. Papá y mamá lo estaban esperando.
-Aquí estabas-suspiró aliviado el ojivioleta al verlo-Nos preocupaste mucho-lo reprendió mientras lo alzaba en sus brazos, para asegurarse que no se volviera a escapar.
-No v'elvas a h'cerlo-dijo el de lentes en tono severo, pero su expresión se suavizó al admirar la sonrisa de su cachorro, obviamente feliz por estar con ellos de nuevo.
La familia una vez más estaba reunida, y para los otros dos que observaban a una prudente distancia fue claro que la decisión de Peter estaba hecha.
-Mamá, papá…-llamó dulcemente el pequeño a las personas que se encontraban a su lado.
-Será mejor que regresemos, antes que los demás piensen que algo nos ocurrió-opinó Tino.
Berwald se limitó a asentir y le pasó un brazo por los hombros, atrayéndolo hacía sí y para su alegría, el otro rubio no trató de separarse.
En definitiva parecían ser una familia feliz, el ambiente perfecto para Peter, por más inusual y extraña que pudiera resultar la combinación de un humano y un lobo, además considerando que los dos eran hombres también.
Luego su última discusión en el castillo de Arthur, cuando Peter desapareció, tanto él como Francis optaron por hacer una tregua y dedicaron todas sus energías a buscarlo, lo que resultó ser especialmente complicado dado que no tenían idea de a dónde fue a parar y no fue sino hasta hace poco cuando finalmente su hermano mayor pudo seguir el leve rastro de su poder mágico hasta ese bosque.
Cuando descubrieron que se encontraba con un lobo, una bestia salvaje seguramente peligrosa, decir que se habían preocupado era poco. Aunque la primera impresión era que Peter estaba bien, decidieron que no podían dejarlo ahí si bien tampoco sabían cuál sería la manera más apropiada de actuar, temerosos de que el lobo pudiera enfadarse y lastimarlos no sólo a ellos sino también al pequeño. Y fue entonces cuando se toparon con Soren, Gilbert y Nils.
Fue una afortunada coincidencia enterarse que también estaban buscando a alguien. Luego de conversar con ellos, llegaron a la conclusión de que si el lobo tenía a Peter, sería muy probable que el otro desaparecido debiera estar ahí también. Así, esos sujetos podrían recuperar a quien fuera que estuvieran buscando y ellos a Peter. Con lo que no contaban fue con la gran demostración de la magia del niño para defender al lobo. Arthur nunca había presenciado tal poder en su hermanito nunca.
-Parece que después de todo no fuimos ni tú ni yo-expresó Francis dejando escapar un suspiro.
-Ninguno de nosotros…-respondió sin molestarse en disimular el dejo de tristeza en su voz-Creo que si intentáramos llevárnoslo, terminaríamos igual o peor que esos sujetos.
-Ni siquiera lo menciones-el otro rubio sintió un escalofrío al recordarlo-Sería mejor evitar aparecernos por el pueblo, no creo que a ellos les agrade mucho vernos después de lo que les pasó.
Arthur no dijo nada y continuó mirando fijamente por donde Peter se había marchado con su nueva familia. Cuando lo envió lejos había sido para protegerlo y para que las personas apropiadas lo cuidaran, y tal vez no había sido como lo hubiera esperado, pero ciertamente comprobó que nadie se haría cargo de su pequeño hermano mejor que aquellos dos. Por más difícil que fuera aceptarlo, ni él ni Francis eran lo suficientemente capaces para merecer tal derecho, mucho menos el título de hermano mayor. Quizás cuando se sintiera mejor preparado volvería a buscarlo y con un poco de suerte, obtendría una mejor respuesta.
-Aunque si me lo preguntas, creo que bajo otras circunstancias Peter sí me hubiera elegido.
-¿Es que nunca te rindes?-cuestionó indignado.
-Vamos, por un momento estuvo de venir conmigo-insistió Francis.
-Sólo porque le ofreciste esas asquerosas y repugnantes golosinas, tramposo.
-Otra vez estás siendo mal perdedor, mon ami…
-¡Cierra la boca!
El de lentes se detuvo y se giró para ver tras de sí. No estaba seguro de por qué, pero sentía que se estaba perdiendo de algo que podría ser importante.
-¿Berwald?-el ojivioleta se dirigió a su lado al percatarse que se había quedado atrás-¿Qué pasa?
-Creí oír algo.
-¿Algo cómo qué?-quiso saber, también mirando en esa dirección.
El lobo aguardó unos minutos en silencio, sólo por si acaso, pero nada pasó. Si bien esa extraña inquietud no se desvanecía por completo.
-¡Papá!-ahora fue el turno de Peter para llamarlo, demandando su atención-¡Papá!
-Ven, vamos…-Tino lo tomó de la mano y a pesar que ambos se sonrojaron, lo disimuló mejor que el más alto-Ya nos deben de estar buscando, seguro hasta piensan que desaparecí otra vez…¡Ah! No quise insinuar nada con eso…-soltó una risita nerviosa-Ya se, Peter y tú deberían quedarse a cenar. La comida que prepara mi madre es deliciosa, creo que tanto como la tuya-trató de cambiar el tema.
-¿En s'rio…p'demos?-preguntó dudoso. No olvidaba lo ocurrido en su cueva y lo que menos quería era que volviera a repetirse.
-¡Claro que sí!-asintió entusiasmado-Creo que ya empiezas a agradarle a mi madre y a Nils. Eirik será un poco más complicado, pero sé que no tardará en apreciarte.
Si bien el lobo no estaba totalmente convencido de relacionarse con más humanos, comprendía que convivir con más de su raza sería bueno para Peter.
-…y no dejes que nada de lo que diga Soren te moleste-continuaba conversando-La verdad es que Nils lo aprecia mucho…o al menos eso creo…oh, y sobre Gilbert…
No pudo evitar sino reflexionar en lo que siempre había escuchado sobre relacionarse con humanos, que eso de ninguna manera podía acabar bien para un lobo. Pero ya había comprobado que no era cierto. Primero con Peter y después con Tino, que pudieron ver que era más que una bestia y aún así lo habían aceptado.
-¿Me estás escuchando?
Se detuvo al percibir el tono de inconformidad de Tino.
-No sé ni para qué me molesto en aconsejarte si tu no me…
Fue interrumpido primero por una suave lamida en los labios que fue reemplazada por un todavía más inesperado beso.
-V'mos-dijo tranquilamente, ignorando la expresión de sorpresa y confusión del ojivioleta y sonriéndole a Peter, quien aplaudía feliz.
De lo que Berwald estaba seguro, era que demostraría que su historia con su Caperucita roja y su cachorro definitivamente tendría un final feliz.
FIN
