Sé que hace demasiado tiempo y que debería cerrar esta historia de una vez por todas pero me es imposible, cuando intento hacerlo hay "algo" que no me deja. Cada cierto tiempo me asalta una imagen que necesito contar, no puedo evitarlo.

No sé si quedará así para siempre o si añadiré más capitulos, eso lo deciden ellos.

Espero que os guste :)


Something to remember

Incluso estando transformado podía invocarlo.

Era el único recuerdo que nunca, jamás, dejaría que le robaran.

Los demás no importaban, los primeros años de su vida, cuando jugaba con su hermano en el jardín, cuando su familia aún no le había borrado y se sentía aceptado por ellos, incluso les permitió llevarse los primeros años del colegio, la sensación de ahogo y éxtasis la primera vez que puso un pié allí, las primeras gamberradas con James, las primeras chicas… todo eso no importaba. Pero ese instante tendrían que arrancárselo, si podían, un segundo antes de morir, porque de ningún otro modo les permitiría llevárselo.

No recordaba ya dónde estaban los demás, de dónde venían o porqué estaban solos, el caso es que caminaban despacio, sin prisa a última hora de la tarde, el sol calentaba su espalda de manera agradable y sus hombros se rozaban con cada paso.

Sabía que quería hacerlo, sabía que él quería que lo hiciese, pero ninguno de los dos se atrevía a dar ese paso por miedo a las consecuencias, a lo que significaría para su amistad.

Irónicamente fue por culpa del sol, uno de los últimos rayos perdidos de un día que estaba seguro, aunque no pudiera recordarlo, había sido fantástico. Ese rayo le dio de lleno en la cara mientras le miraba de reojo y fue tan esclarecedor como un lumus en mitad de una negra cueva. Le cortó el paso poniéndose delante, se detuvo a dos milímetros de su rostro mientras el corazón le palpitaba furioso y desbocado. Fueron los dos milímetros más largos de su vida hasta que encontraron esos otros labios, tan suaves, tan ansiosos y tan temerosos como los suyos.

Fue en ese roce cuando lo supo, que ahí estaba su destino, que había llegado a casa.

Los dementores le ignoran cuando está transformado.

No saben que ese perro lanudo y negro como la noche tiene aún varios recuerdos felices, sobre todo uno, el más importante de todos, con el que mantiene la esperanza, por el que planea fugas inverosímiles y complicadas. Por el que triunfará en su huida.

Por su primer beso con él.

Por Remus.