TORI

¡Maldita sea Jade!

¡Maldita sea sus ojos!

¡Maldita sea su mirada!

¡Maldita sea mi resistencia cero a ella!

¡Acabo de tener el mejor orgasmo que pude haber tenido!

¡Maldita sea Jade y su manera de tocarme!

Grité, no lo voy a negar, y no sé si alguien escuchó mi grito pero ahora sólo sé que mi cuerpo está débil, necesito tomar un respiro, necesito... ¡No necesito otra ronda de tortura placentera! Pero al parecer a Jade no le importa mucho mi opinión y ahora mismo está metiendo esos malditos dedos en mí y yo ya no sé ni de donde sujetarme. Mis gemidos ya no son pequeños gritos y...

—¡Más! —Si soy sincera, pedir más estaba en las únicas maneras de poder utilizar mi voz y ver esa maldita lujuria en aquellos ojos, aquella sonrisa y claro, sentir como ella me complace.

Me retuerzo, es lo que puedo hacer y sujetar con fuerza la sábana, debo decir que ha sido puro milagro que no se haya ido muy lejos de la cama, con tanto movimiento de mi cuerpo todo ha quedado en el suelo, hasta las almohadas.

¡Dios! Siento que en cualquier momento voy a... Siento la

—¡Oh Dios! —grito al sentir la intromisión de un tercer dedo, ¡oh mierda! Arqueo mi espalda tanto que si estuviera en una situación normal me espantaría por la forma que tomó mi cuerpo, estoy segura que algo tuvo que ceder para que creará un arco así.

—¿Me detengo? —pregunta Jade y deja de mover su mano, ¿¡por qué deja de mover su mano!?

—¡No! —grito moviendo mis caderas intentando sentir ese delicioso placer.

—Pueden llegar los chicos y encontrarnos así —susurra con ese maldito tono de voz sensual, ¿cómo demonios puede pensar que puedo detenerme? ¡Ella primero me excitó y ahora quiere parar! ¡Es una maldita insensible!

—¡Ni se te ocurra detenerte o te corto la maldita mano, Jade! —gruño tomando su cuello y acercando a Jade más a mí, quizá en sus labios pueda callar mis gritos.

Siento a Jade sonreír y no puedo evitar corresponder a su sonrisa pero de inmediato la borro porque la maldita ha metido otro dedo, ¿cuatro? ¡¿Cuatro?! Mi grito se debió escuchar hasta la última casa de la cuadra, ¡mierda!

—¿Me detengo?

Otra vez esa maldita pregunta, ¿por qué tiene que preguntar eso cada que hace algo que me toma por sorpresa? Sólo puedo negar a esa pregunta y aferrarme a la sábana de la cama mientras intento silenciar mis gritos, ¡Dios, si me escucharan sería tan vergonzoso! Pero no voy a negar que esto me gusta, ¡santo cielo!

Suelto un gran grito al llegar al maldito quinto orgasmo del momento. Siento desfallecer, mis energías están sabe dónde pero no están en mí. Siento los pequeños estamos viajar por mi cuerpo, ¡Dios! Estoy muy agotada, tanto que me cuesta mantener los ojos abiertos. Quiero dormir pero no puedo dormir, tengo que hacer el trabajo y yo soy la líder y no puedo...

—¿Por qué no duermes un poco? Te despierto cuando lleguen los chicos.

Afirmo a la lejana y divertida voz de Jade, me acomodo mejor en la cama, me cuesta moverme pero aun así terminó tendida a un lado de Jade, me abrazo a ella y dejo que el sueño se apodere de mí.

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Abro mis ojos con pesadez, ¡Dios! Aún me duele el cuerpo, sigo sintiéndome débil, Jade resultó ser una experta en esto y yo... Yo sólo pude sentir placer, gritar y gemir cada que ella me hacía el amor. Al principio parecía ser un juego, una tortura placentera, donde Jade estaba haciendo que yo pidiera y suplicara por su atención. Cuando llegue al segundo orgasmo del momento, las cosas cambiaron, nuestras ropas sobraron y, debo admitir que al principio me parecía raro pues estaba viendo mi cuerpo y no el de Jade, escuchaba mi voz y no la suya, pero luego de unos minutos, cualquier pensamiento se fundió en mi mente y deje de pensar.

Deje que Jade me hiciera gritar, que me hiciera rogar, deje que ella hiciera lo que quisiera conmigo. Sus besos y sus caricias quemaban mi piel, sus besos eran tan calientes que me encendían de una. Con sus manos ella recorrió cada centímetro de piel expuesta, tocó, besó, mordió y chupó cada rincón.

Siento un escalofrío recorre mi espina dorsal y me obligo a pasar saliva y a dejar de pensar en las manos traviesas de Jade. Sonrío un poco al sentir cierta parte húmeda, no puede ser que... Un momento, me levanto de la cama muy rápido que me provoca un pequeño mareo y que mis piernas tiemblen provocando que caiga sentada en la cama.

Me levanto una vez más pero esta vez lento y tomo el celular y casi suelto el grito al ver la hora que marca el aparato, ¡son las 9.30! ¡El trabajo! ¡Oh Dios santo! No puede ser que haya dormido tanto, eran las tres de la tarde cuando llegamos, ¿¡dormí cinco horas!?

Desvío mis ojos hacia la puerta, Jade o Tori, lo que sea, acaba de entrar y no parece molesta, su sonrisa me indica que está bien, feliz. Ella me mira y su sonrisa se borra pero después pasa esa condenada lengua por sus labios mientras recorre todo... ¡Oh por Dios! ¡¡Estoy desnuda!!

Tomo la sábana y la envuelvo en mi cuerpo ignorando la risa de Jade, ¿por qué rayos se ríen? ¡¿Le parece gracioso verme así?!

—¡Deja de reírte, tonta! —le regaño intentando sonar enojada pero mi sonrisa me delata.

—Es que... Ya te vi desnuda y además es mi cuerpo, ¡sé cómo es! —señala y aunque tenga razón no puede simplemente reírse, es vergonzoso.

Miro al suelo aún con esa pequeña sonrisa que provocó en mí Jade, se siente tan... Creo que después de todo puedo decir que estamos bien, puedo asegurar que puedo tener a Jade de vuelta, sé qué quizá debo esforzarme un poquito más y ya no dejarla ir, pero por ahora, pienso llevar las cosas con calma, digo, lo más en calma que se pueda porque tener cinco orgasmos no es para nada calmado, ¿o sí?

—¡El trabajo! ¿Qué paso con el trabajo? —pregunto de pronto caminado hacia Jade.

—Está bien, nos tocó hacer el libreto y la descripción de los personajes —me responde cerrando la puerta-, tuve una cena con mis padres y fue tan caótico verlos tan alegres y sin que discutan entre sí, y claro, papá me aceptó para que saliera con su hija.

—¿O sea que tú y yo estamos otra vez saliendo? —pregunto entre cerrando los ojos, Jade camino hacia mí, acortando más la distancia entre las dos, siento aliento, ¿vino? ¿Ella tomó?

—Quizá, ¿tú así lo quieres? —pregunta con un susurro, casi arrastrando las palabras, ¿está ebria? ¡Por Dios santo! Jade sonríe un poco mientras pasa un dedo por mis labios—. Quizá podemos continuar con lo de esta tarde, ¿qué dices?

Miro sus labios, como los muerde, como pasa esa lengua por ahí. ¡Mierda! ¿No puede ser que tenga ganas otra vez? Pero Jade es la culpable, su manera de mirar, su... Pero ella está ebria, ¿no sería abuso? Digo, hace cuatro horas aproximadamente estábamos haciendo el amor, no creo que sí lo hacemos una vez más con ella ebria se considere abuso, ¡s ella preguntó!

—Yo digo que... ¡Ay, ¿para qué digo que no si sí quiero?

Jade suelta una ligera risa acercándose a mí pero nuestras frentes chocan y eso me dolió. Jade vuelve a reír, suspiro y la guio a la cama, hoy no haremos nada, ella no puede coordinar sus movimientos, no quiero terminar con algún golpe o qué sé yo. Dejo caer a Jade sobre la cama, veo una linda y pequeña sonrisa; en momentos así es cuando quisiera estar en mi cuerpo.

Suspiro y la dejo dormir, yo puedo tomar una ducha para bajar las ganas que han nacido a raíz del pequeño acercamiento con Jade. Este día ha sido completamente de locos.

Dos semanas han pasado exactamente desde aquella tarde en casa de Jade o mi casa, y en esas dos semanas Jade y yo hemos estado haciéndolo sin pensar en si nos verían. Su casa, mi casa, su auto, oh en su auto fue un poco incómodo pero excitante a la vez. Ahí lo hicimos tres veces. Y el cuarto del conserje también se agrega a nuestros encuentros, una ocasión en los baños y otra en los baños de la cafetería que acostumbra ir Jade.

Creo que hemos tenido suerte al no ser descubiertas por nadie, digo, hay gemidos un poco altos así que o están sordos o nadie se acerca a esos lugares.

No todo el tiempo es sexo debo decir, conversamos sobre nuestras cosas, nos quedamos en silencio a veces o sólo nos abrazamos. Quedamos en estar en una relación y hace dos días, tuvimos una cena en presencia de papá West y mamá West. Fue agradable, reímos a montón y por lo que me dijo Jade, no había tenido una cena así.

Me agradeció de la mejor manera: un gran y fuerte abrazo.

Nuestra relación mejoro, ella sigue siendo Jade pero atenta y cariñosa a su manera. Me gusta como es, me gusta que sea así y me gusta la gran sonrisa. Aunque me aterra un poco cenar con mis padres, digo, ellos prácticamente me habían lanzado a manos de Jimmy Smith, ¿y ahora quieren cenar con Jade la posible novia de su hija?

Jade me dijo que ellos habían cambiado, que, aunque me parece sorprendente, ella logró hacerles entender y Jimmy ayudo un poco, no tengo idea de cómo ayudó pero sirvió. Y la cena está programada para el viernes, este viernes y yo no sé si sentirme nerviosa, aterrada, asustada... ¿Me siento asustada por cenar con mis padres? Bueno, si tomamos en consideración que yo, su hija, su bebé, su adoración, ¿he sonado como Trina?, en fin, yo estoy en el cuerpo de Jade, ¡eso es para temer!

Aunque le he tomado el gusto a ser Jade, ella es tan imponente con su presencia, tan malditamente intimidante y todos huyen cuando Jade les da una mirada de muerte. No tiene que hacer mucho para que todos teman. Siendo Tori yo no podría hacer eso, aunque ya tengo una pequeña reputación de chica mala al salir con Jade; todos se quedan sorprendidos cuando calmó al demonio, en este caso, cuando Jade me calma a mí.

Se siente bien.

Los chicos se sorprendieron un poco cuando les contamos, más que nada porque pensaban que no íbamos a volver, pero después de que nos vieron basándonos el martes pasado, ellos realmente se alegraron. Cat saltó con Jade y me dio un gran abrazo, bueno, me dio un gran abrazo mientras gritaba "yey", ellos se veían cómodos con la situación.

Suspiro, creo que es la quita vez que lo hago y la sexta que cambio de atuendo. No sé qué usar para la cena con los señores Vega y si no me equivoco, falta una hora para que yo esté en casa tocando la puerta para ser recibida por Tori Vega, ¡Dios! ¡Esto me frustra!

—Adelante. —Lanzo la blusa a la cama y me quedo en sostén, ¿qué puedo ponerme?

—Hija, sé que eres muy hermosa aunque no lleves ropa pero estoy segura que David y Holly desearan ver a la novia de su hija con ropa, ¿no crees, cariño?

—¡Agh! ¡No sé qué ponerme! —lloriqueo haciendo un puchero.

La mamá West se ríe un poco mientras entra por completo a la habitación; se ve elegante con esa falda en tubo en un color gris oscuro y una blusa salmón, creo que ella irá a una cena de negocios con papá West. Siempre he pensado que mamá West se ve elegante con todo lo que ella use. Y ahora no me ha fallado. Me gusta como luce su cabello, sus risos caen en cascada sobre sus hombros.

—¿Por qué no escoges un pantalón de vestir ajustado, una blusa también ajustada y una chaqueta de cuero? —sugiere levantando ambas cejas y sonriendo—. O puedes llevar un vestido negro, ese que te compré.

No sé qué vestido me compró pero creo que mi elección será por pantalones cómodos, no creo que sea tan necesario llevar un vestido, además, si necesito huir, no podré hacerlo con tacones.

—La primera opción será, mamá —le digo con una pequeña sonrisa.

—Bien, te espero para llevarte, cariño. —Afirmo dando un salto de la cama, si me apresuro logro llegar a tiempo a casa de los Vega... Es raro referirme a mis padres como señores Vega.

En fin, busco de nuevo en el armario y saco todo lo que voy a usar esta noche. No sé porque quiero dar una buena impresión, soy Jade, Jade da buenas impresiones con sólo estar de pie en algún lugar, y no estoy diciendo que sea bueno o malo como lo hace, sólo sé que ella deja huella.

JADE

Estoy nerviosa.

Creo que eso de estar nerviosa se está haciendo costumbre. Primero en la cena con mis padres pero en el cuerpo de Vega, me sentí realmente bien viendo a mis padres convivir sin tener que discutir, ellos se veían felices, contentos, Vega ha hecho un gran cambio en mi familia y no me quejo, no lo hago. Le agradezco en realidad, gracias a ella la relación con mis padres mejoró, incluso con mi padre, ella ha hecho mucho por mí sin que yo se lo pidiera. En fin, ese día estuve nerviosa, luego la otra cena que tuve con mis padres y ahora esta otra cena.

He visto que los padres de Vega han cambiado, el tarado del playboy barato me ayudó, al final de cuentas él también resultó ser una víctima pero luego de una extensa platica, acordamos en ayudarnos. Ahora, señor y señora Vega quieren conocer bien a Jade, la novia de su pequeña hija.

De esta cena depende que yo tenga permiso indefinido para salir con Vega y tener cuanto sexo quiera. Sigue siendo raro pero eso no le quita lo placentero.

Me doy una rápida revisada en el espejo, compruebo que todo este bien con mi atuendo y salgo de la habitación. Elegí un vestido negro un poco arriba de las rodillas, provocativo y a la vez elegante. Llego a la sala, los padres de Vega están en la cocina, quizás están conversando o no lo sé. Miro el reloj que cuelga de la pared, faltan veinte minutos para la hora acordada y Vega no llega. ¿Se habrá arrepentido? No, ella no es de arrepentirse en los últimos momentos, ¡me hubiera avisado! Ella... ¿Y si surgió un problema con mis padres? ¿Si ellos tuvieron que viajar y...? En todo caso, ella me lo diría para que yo...

—Cariño. —Me giro hacia la señora Vega, ella tiene una sonrisa tierna, al igual que el señor Vega—. ¿Por qué no abres la puerta?

Miro la puerta y sí, efectivamente, alguien está llamando a la puerta. Sacudo un poco mi cabeza y me encaminó a abrir la puerta. Ahí frente a mis ojos estoy yo, pero sé qué Tori está ahí, con esa sonrisa y esa mirada llena de amor que sólo a mí me tiene.

Espero tener mi cuerpo pronto.

—¿Llegue muy temprano? —pregunta dando un paso hacia mí, me gusta el perfume que usa, me gusta lo que ella está usando.

—No, ya te extrañaba. —Eso no lo hubiera dicho Jade, pero ya me estoy acostumbrando y puede que sea bien ser así con Tori—. Bésame.

Era todo lo que quería hacer desde que llegue a casa. Besar los labios de la chica que me tiene tan mal. Era todo lo que quiera hacer.