10.- LO SÉ

La primera buena noticia que tuve al llegar del colegio fue que papá había conseguido entradas para el Mundial; y la segunda, aún mejor para mí, era que Harry iba a venir con nosotros. Esto lo dijo papá mientras volvíamos a casa.

A los gemelos le brillaron los ojos por un momento y sonrieron con malicia. Por suerte mamá no los vio, porque podía haber sido el inicio de una discusión, y ciertamente no me apetecía estar presente en una nada más volver. Ron seguía impresionado con su nueva mascota. No me quiso decir de donde la había sacado, así que Hermione se encargó de decírmelo. La lechuza revoloteaba alrededor de los árboles alegremente. Era tan pequeña que llegaba a perderse y no se le podía distinguir. Ron se llevó un par de sustos en cuanto a esto.

Divisé La Madriguera a lo lejos, y vi que alguien salía de la casa. No lo veía claramente, pero de momento supe quien era, así que a unos metros de la casa, solté mi baúl y corrí a abrazar a mi hermano Bill.

- Ha sido una gran sorpresa, ¿verdad?- rió mientras me soltaba, y abrazaba a los demás.

- ¿Por qué no lo has dicho, papá?- preguntó Ron mirando a Bill.

-Como ya ha dicho, queríamos que fuera una sorpresa. Y lo será mejor cuando llegue Charlie mañana.

- Ginny, recoge tu baúl, por favor- me ordenó mamá. Le hice caso y subí a mi habitación. Lo dejé junto al armario. Estaba muy cansada y decidí echarme en la cama un rato, pero me olvidé de todo por unos momentos y me quedé dormida.

- ¡Eh!- alguien me movió el brazo. Abrí los ojos. Bill estaba sentado en mi cama a mi lado.

- ¡Vaya! Es que acaso no te dejan dormir en Hogwarts. Ya es la hora de cenar.

- Sí, ahora bajo- dije un poco adormecida, me senté en la cama y froté mis ojos.

Bill me sonrió y salió de mi habitación. Presentí que iba a ser un buen verano. Iba a estar con toda mi familia, con Harry. Otra vez me invadió ese pensamiento. No quería hacerlo, era automático. Aún me lo ponía peor el que viniera en vacaciones. Ya había estado una vez, y mejor no recordarlo. Mi codo en la mantequilla, las gachas en el suelo, yo bajo la mesa, Malfoy diciendo que yo era su novia, sonrojos y tartamudeos. Y para colmo aquel estúpido poema de San Valentín. ¿Se podía estar peor? Definitivamente no.

Esperaba poder dejarlo en el pasado. Aunque era algo difícil, por lo menos para mí.

La imagen de Harry en mi cabeza se borró con la llamada de mi madre.

- ¡SIIIIIII!- gritó Ron entrando en el salón. Se echó en el sofá, aún sonriendo. Yo estaba a su lado con un pesado libro en las manos, cosa que Hermione me había prestado antes de las vacaciones. Lo miré sin decir nada; y él sonreía con cara de estúpido.

- Esperaba que me dijeras el porqué de tu gran euforia.

- Naa... A ti te parecerá una tontería. Solo es que…- se irguió en el sofá y se colocó frente a mí- Estoy tan emocionado de ver jugar a Víctor Krum, es… el mejor del mundo. ¿Lo sabías? Y además sabe hacer el amago wronski. ¡Es simplemente genial!

- Por la manera en la que hablas se podría decir que estás enamorado- Fred y George entraron riéndose descaradamente. Yo también sonreí provocando la cólera de Ron que se levantó y salió del salón bruscamente.

- ¿A ti no te gusta Víctor Krum?- preguntó George con picardía.

- No, creo que ella prefiere otras compañías, ¿verdad?- dijo Fred antes de que pudiera replicar.

- ¿Me puedes decir a que te quieres referir con eso?

- Cuando papá mencionó a Harry…- empezó George. Sabía perfectamente a lo que se refería. Cosa que no era verdad.

- ¡NO! Ni se te ocurra decirlo. No tienes razón- me enfadé muchísimo y mi cuerpo empezó a alterarse.

- ¡Eh!- Fred se separó un poco de mí- No te pongas así.

- Era broma. No te enfades.

- No me suelen gustar ese tipo de bromas vuestras. Y no volváis a decir nada por el estilo, ¿vale?

Salí del salón casi llorando, aún muy enfadada. Me encerré en mi habitación y me eché en la cama. Intenté buscar una explicación lógica por mi enfado. Pero solo llegué a la conclusión de que a lo mejor quería negarme mis sentimientos hacia Harry. Y quizás por eso me enfadaba ante su simple mención. Habían pasado casi tres años desde que lo vi en la estación y dos desde que me salvó de Tom. Y aún seguía poniéndome un poco nerviosa por su presencia. Debía dejarlo atrás y olvidarlo. Aunque resultase muy difícil. Lo intentaría. Me prometí a mi misma que antes de la Navidad lo habría olvidado.

Al cabo de unos días llegó Hermione. Mientras ella deshacía su maleta en mi habitación conversábamos cuando escuchamos unos pasos veloces subiendo por la escalera.

- No sé como Ron puede estar tan emocionado por un partido de Quidditch- comentó Hermione doblando sus pantalones y colocándolos dentro del armario.

- En realidad está más emocionado por Viktor Krum- dije riendo.

- ¿Quién?- preguntó Hermione extrañada.

- Es un jugador del equipo de Bulgaria. Es el buscador.

- ¿Y Ron está tan emocionado por un jugador?

- Se dice que es el mejor jugador del mundo.

- Creí que para ti, Harry era el mejor jugador del mundo.

Suspiré y me eché en la cama.

- ¿Podríamos cambiar de tema?- pregunté un poco cansada.

- Ya no quieres hablar de Harry- Hermione se sentó a mi lado- Si que has cambiado este verano.

- Por favor, no hablemos de eso. Estoy harta de que todos me hablen de Harry- me reincorporé y miré a Hermione- Intento olvidarlo y no puedo.

Ella me cogió las manos y me miró a los ojos.

- Voy a ayudarte a olvidarlo. No volveré a mencionarlo, pero cuando venga a casa se te hará más difícil.

- Lo sé.