Queridos lectores
Aquí les traigo un nuevo capítulo de esta historia que en lo personal me está costando mucho trabajo ya que últimamente he carecido de inspiración.
Espero que sea de su agrado ya que está dedicado a ustedes.
Pasado y Presente
El padre de la violinista invitó al joven Chiba a pasar su estancia con ellos mientras llegaba el otro familiar, quien sería la persona que se encargaría de negociar acerca de la compra de la mansión.
Los días pasaron y finalmente llegó el día en que llegaría aquel familiar…
"En verdad agradezco su hospitalidad en estos días y a decir verdad me siento un poco incómodo de traer a más personas a su hogar, por lo que creo que será mejor que nos quedemos en la casa de Setsuna mientras negociamos, espero que no lo tome a mal" Darien abotonaba su chamarra para ir al aeropuerto.
"De ninguna manera Darien, ustedes se quedarán en esta casa mientras platicamos acerca del futuro de este lugar" El señor Kaioh sonrió mientras prendía su pipa y sacaba un poco de humo.
"De acuerdo señor, no discutiré con usted" Sonrió y se despidió.
Darien caminó hacia la puerta y se encontró con Setsuna que iba de camino a la escuela para iniciar sus clases.
"Hola Setsuna, llevo días sin verte" Caminaba lentamente mientras empujaba la motocicleta hacia el camino.
"Estoy segura de que me extrañaste demasiado Darien, tanto como para soportar las ganas de ir a visitarme en todos estos días" Dijo sarcásticamente mientras sonreía.
"Tenía que conocer a la familia para poder saber cómo negociar con ellos" Darien intentó justificarse.
"Bueno, ahora que harás?" Preguntó Setsuna cruzándose de brazos.
"Ella llegó a Japón" Dijo cortante.
"Ya llegó? …" Setsuna sintió una sensación helada en la espalda.
"Pasaré por ella al aeropuerto y llegaremos a casa por la noche" Darien se colocó el casco y montó su motocicleta.
"Quisiera que pasaran a mi casa primero, si no es mucha molestia…me gustaría hablar con ella antes de que vayan con los Kaioh" Setsuna se veía preocupada.
"Así lo haremos Setsuna, a ella le dará gusto volver a verte" El rugido del motor ensordeció por unos segundos.
"Como harán para venir en una sola motocicleta?"
"Descuida Setsuna, trae automóvil…nos veremos por la noche" Darien rió y arrancó rápidamente la motocicleta levantando polvo detrás de ella.
El camino resultó ser caluroso y húmedo, clima típico del país, sin embargo eso no significaba ningún problema para Darien, por su mente pasaba la mirada atormentada de Setsuna, en realidad no entendía el "porque" de tanta angustia. Pensó que quizás pudiera haber cierta hostilidad en el momento de comenzar a negociar sobre la compra de la mansión, pero eso no era suficiente razón que pudiera causarle esa sensación de impotencia que reflejaba su mirada. Para Darien, Setsuna estaba escondiendo algo, pero no tenía suficiente tiempo para saber que era.
Por su parte Michiru enfrentaba otro día, ahora había decidido comenzar de nuevo, Haruka jamás volvió a aparecer en aquel espejo, pero eso no impedía que todos los días se parara frente a él conservando aunque fuera un pequeño rayo de esperanza. Para ella, la guerra aún no había terminado, quizás Haruka seguía con vida comandando al ejército y guiándolo rumbo a la victoria. Eso y el ánimo transmitido por sus padres, la hacía tener una nueva perspectiva de la vida.
"Darien regresará padre?" Preguntó Michiru encontrándose con su padre en la sala.
"Si hija, fue a recoger a un familiar al aeropuerto de Tokio y regresarán por la noche"
"En verdad piensas vender esta casa?" Michiru se sentó al lado de su padre.
"No lo sé hija, pero te diré que si esas personas consideran mayor el valor sentimental de la casa, podré considerar seriamente el venderla" El señor Kaioh era justo.
"Y si te dijera que para mí tiene un valor sentimental?" Michiru llamó la atención de su padre.
"Porque tendría un valor sentimental para ti Michiru?" Preguntó mientras tomaba el periódico.
"Yo…bueno, hablo de forma hipotética padre, aquí he encontrado mucha inspiración" Quizás los sentimientos de Michiru la traicionaban.
"De verdad hija? Te diré algo…desde que tu madre y yo regresamos de Tokio, no he visto que tomes ni un solo pincel y tu violín no sé si aún exista" Podría tomarse como reclamo pero el padre de Michiru estaba en verdad preocupado por su hija.
"Las personas que somos artistas tenemos sentimientos fluctuantes, inspiraciones vagas y mentes dinámicas padre" Michiru se puso de pie, no quería terminar diciéndole que se había enamorado de una chica que se encontraba dentro de un espejo en su recamara.
"Todo eso lo entiendo Michiru, pero en estos días te he visto demasiado triste y eso me preocupa, ese tipo de sentimientos pueden acabar contigo" El señor Kaioh bajó el periódico para mirar a su hija.
"Descuida padre...…no moriré, soy una artista…...con su permiso" Michiru hizo una reverencia y se retiró del lugar.
Caminando un tanto apresurada se encontró con su madre en el recibidor, hizo una reverencia para saludarla.
"Hija, el día está hermoso, si lo deseas puedo ayudarte a bajar el caballete para pintar el lago, con la luz del sol se ve hermoso" La señora intentaba animar a su hija.
"Gracias madre, está bien…" Michiru sonrió.
"Podré preparar unos bocadillos para que los disfrutes mientras pintas, te ayudaré con la canasta y lo que pueda cargar" La señora Kaioh estaba emocionada por la respuesta afirmativa de su hija.
"Prepararé mis cosas para ir a pintar madre te veré aquí en quince minutos" Michiru hizo una reverencia y subió a su recamara para preparar las cosas.
Era extraño, pero ahora se encontraba de mejor humor que antes, quería demostrarle a su padre y así misma cuando deseaba quedarse en esa casa…quizás una nueva obra de arte podría ayudar a persuadirlo.
Sacando sus mejores pinceles y pinturas, Michiru preparó su caballete y un nuevo lienzo para comenzar su nueva obra, luego de poco tiempo estaba lista. Caminando a un lado de su cama, aquel espejo, portal de su tormentoso amor, no podía pasar desapercibido. El reflejo de una linda chica sosteniendo sus pinturas para salir se plasmaba en aquella antigüedad. Michiru se miraba de pies a cabeza y un poco más arriba miraba el reflejo de la nada imaginando el rostro de Haruka…
"Sé que no regresarás…y debo continuar, así te hubiese gustado" Murmuró soltando al final un suspiro para después seguir con su camino.
Michiru bajó con todas sus cosas y se encontró con su madre…
"Nos vamos madre?" Preguntó alegre, quizás era la ocasión de poder pasar un poco de tiempo con ella. Para Michiru era hora de valorar lo que tenía.
"Vámonos hija, ya todo está listo" La señora Kaioh le había heredado sin duda su sonrisa a su hija.
Salieron de la casa y caminaron en silencio, podría decirse que la señora Kaioh, había aprendido a dejar a su hija charlar consigo misma. Simplemente se dedicaba a mirarla de vez en cuando, hasta que sus miradas se encontraron…
"Que pasa madre?" Preguntó Michiru.
"Sé que algo te aqueja hija…...pero sé que ese asunto solo te concierne a ti, así que respetaré que no quieras hablar sobre ello. Solo quiero que sepas que puedo consolarte aún sin que me digas que es lo que te lastima" La señora miró a su hija con ese amor con el que solo una madre puede mirar a su hija.
Michiru se volteó y una lágrima resbaló de su rostro, así que se detuvo y bajó el caballete y el resto de sus cosas, mientras que la señora Kaioh bajaba la canasta…
"Ven aquí" La señora abrió sus brazos para recibir a su hija.
La bella chica, corrió a los brazos de su madre y comenzó a llorar como una pequeña. Ahora se sentía cobijada, tranquila…libre de llorar ese dolor que le quemaba por dentro, era un llanto de liberación…
"Tranquila…" La señora Kaioh acariciaba el cabello de su hija, sintiendo en el fondo de su corazón el dolor por el que estaba pasando Michiru, cerró sus ojos y dejó que se desahogara, que llorara cuanto quisiera.
Quizás el llanto de la artista le ayudaría a liberarse de sus demonios, ahora si bien no se había esfumado la tristeza del todo, en definitiva su ánimo iba a cambiar después de llorar en brazos de su madre.
Finalmente llegaron al lago y la señora Kaioh preparó todo para pasar un buen día mientras su hija pintaba su nueva obra de arte. Michiru por su parte preparó el caballete y las pinturas, colocó el lienzo frente al lago, tomó su carboncillo y comenzó a hacer unos trazos, algunas cuantas líneas volteando a ver a su madre acomodando las cosas sobre un mantel para que ambas tuvieran una especie de día de campo, eso sin duda fue inspiración para ella. Así que su idea cambió, sus trazos fueron cambiados por una silueta femenina, era la imagen de la persona que ahora le inspiraba paz, su mente ahora era un mar de ideas.
"Quizás es hora de tomar lo bueno que tengo al alcance y utilizarlo para ser feliz" Pensó mientras volteaba a ver a su madre que la miraba amable y sonriente.
Correspondiéndole la sonrisa, Michiru volteó hacia el lienzo y continuó realizando los trazos que después cubriría con las pinturas y bellos trazos. Así fue como se pasó el primer día tranquilo de la artista.
Michiru cubrió celosamente su lienzo procurando que su madre no lo viera, quería que fuera un obsequio para ella por ayudarle a superar aquella depresión. Al llegar la tarde, madre e hija caminaron por el mismo sendero de vuelta a casa, sabían que Darien llegaría del aeropuerto de Tokio y debían estar presentables para recibirlos. Luego de que darse un baño, Michiru se preparó para lucir tan bella como siempre. Sin embargo no había opción, debía mirarse en el espejo.
No podría saberse con certeza que era lo que tenía ese espejo, pero siempre que ella se miraba en él, le ocurría una especie de hipnosis en la que caía profundamente, sus recuerdos, la voz de Haruka resonaba en su mente, los sueños que la hacían tan feliz y las pesadillas que tanto la atormentaban se reflejaban para ella tan claro como mirar a través de una ventana. Sin saber cuánto tiempo pasó después de que se paró frente al espejo, fue la voz de su madre la que logró sacarla de ese trance.
"Michiru, te estoy hablando…estás bien?" Preguntó preocupada la elegante señora.
"Madre…ehhh, si…s…si estoy bien, lo lamento, bajaré en un momento" Sacudió levemente su cabeza para no volver a caer en el hechizo del espejo.
"Darien no tardará en llegar, por favor no tardes Michiru" Acto seguido cerró la puerta.
Michiru intentó no volver a mirar el espejo, sabía bien que si lo miraba su subconsciente la traicionaría y terminaría quedándose ensimismada mirando su reflejo en ese objeto tan traicionero.
Colocándose un poco de perfume en el cuello, Michiru estaba lista para bajar y recibir a los invitados. Tomó el barandal de la escalera y comenzó a bajar sintiendo un poco de debilidad en las rodillas, era cierto que todos los excesos y carencias en el cuerpo cobraban la factura. Esos días sin comer y sin dormir bien estaban haciendo estragos. Respirando profundamente para bajar por completo los escalones Michiru llegó al recibidor justo cuando golpearon la puerta mientras el sonido de un motor se apagaba. Sintiendo de nuevo esa debilidad en las rodillas, Michiru se acercó a abrir la puerta para llevarse una sorpresa…
Sus ojos se abrieron como si estuviese viendo un fantasma, la respiración se agitó en extremo y sintió como si le hubiesen tirado un balde de agua helada en la espalda…
"No puede ser...…e…eres…...eres tú" Dijo en un tono de voz casi imperceptible luego de que una lagrima se resbalara por su mejilla.
Una sombra cubrió sus ojos, provocando el desmayo inmediato, aquella visita en verdad había impactado a la artista.
"Michiru!" Fue lo último que logró escuchar de la voz de Setsuna antes de perder por completo el conocimiento.
Unos suaves brazos evitaron que la violinista cayera de lleno en el suelo y entre Darien y el señor Kaioh llevaron a Michiru a la sala para intentar que reaccionara.
"Michiru, Michiru por favor reacciona" Setsuna ponía un lienzo frio en la frente de la artista.
"Hija, por favor…tienes que despertar" La señora Kaioh sostenía la cabeza de su hija sobre sus piernas
"Hey…reacciona" Un fuerte aroma a alcohol, provocó que Michiru volviera en sí.
Aun con la vista borrosa, Michiru logró identificar una imagen familiar…cabello rubio, ese tono de voz…sin duda era Haruka, acaso Michiru había muerto?
"Q…que me paso? Donde….estoy?" Preguntó mientras se quitaba el lienzo de la cabeza.
"Te desmayaste hija…tu papá y Darien fueron a traer al médico, no te levantes" Michiru cerró los ojos, quizás lo que había escuchado anteriormente había sido solo su imaginación.
"Vaya susto que nos diste" Esa voz, provocó que Michiru abriera de nuevo los ojos, se sentara y volteara a mirar de dónde provenía.
"Señora Kaioh…creo que a Michiru le vendría bien un té" Comentó Setsuna mientras ayudaba a Michiru a recordarle en silencio que tenía que guardar la calma.
"Tienes razón Setsuna, iré a traerle un té" La señora se puso de pie y se retiró a la cocina.
El silencio reinó entre esas tres personas, Michiru miraba a la invitada vestida como hombre, con su traje casual y corbata perfectamente atada, cabello rubio, ojos verdes y una personalidad que hasta entonces solo había podido contemplar frente a un espejo, esa hechizante presencia ahora la tenía frente a sus ojos.
"Que miras?" Preguntó la rubia sacándola de su asombro.
"Michiru…...te presento a Haruka Tenoh, viene de Alemania, es la prima de Darien, Haruka, ella es Michiru Kaioh, hija de los actuales dueños de esta propiedad" Setsuna miraba a Michiru, a la expectativa de cualquier reacción.
"Mucho gusto…" Respondió Haruka fría e indiferente mientras estrechaba la mano de la violinista.
"E…...el gusto es mío" Esa reacción le había roto el corazón, es que acaso no la reconocía?
La mirada de Haruka era hasta cierto punto rencorosa, miraba a la joven con desprecio, quizás un desprecio gratuito por ser hija de quienes compraron esa casa. La rubia se sentó en un sillón alejado de ella, cruzándose de brazos evitando a toda costa encontrar su mirada con la de Michiru.
La señora Kaioh llegó sosteniendo un fino plato con una taza y la sirvienta llevaba una jarra de porcelana con café para las dos chicas restantes…
"Toma hija, bébelo poco a poco" La señora Kaioh, miraba a su hija de nuevo con ese semblante triste que tanto la preocupaba.
"Gracias madre, ya me siento mejor" Michiru comenzó a beber el té mientras que miraba a discreción a Haruka.
Justo ahora que había decidido comenzar a olvidar esa tristeza, aparece Haruka de nuevo en su vida. Como manejar ahora esta situación?
Finalmente llegaron Darien y el padre de Michiru llegaron con el médico para que la revisara. Le ayudaron a subir a su habitación y la acostaron en su cama, el médico le revisó sus signos vitales y realizó una revisión rutinaria.
"Que tiene mi hija doctor?" El señor Kaioh estaba muy preocupado.
"Sufrió el desmayo a causa de una fuerte debilidad, parece que es causada por falta de sueño y también tiene una seria descompensación por falta de azúcar, necesita alimentarse y descansar bien, le recetaré unas vitaminas para ayudarle un poco, de cualquier forma, necesito que se le realicen análisis de sangre para descartar algo más grave" El médico anotó la receta y le dejó las vitaminas en el buró a un lado de su cama.
"Hija, lo ves? Debes cuidarte, ya no eres una niña" La señora Kaioh estaba muy asustada y casi con lágrimas en los ojos.
"Estará bien señora, solo debe dormir y comer bien" El médico guardó su estetoscopio en su maletín y se retiró junto con los señores Kaioh.
Setsuna se quedó a solas con Michiru, se paró justo frente al enorme espejo donde se aparecía aquella heroína de guerra, la miraba y en realidad no sabía cómo abordar el tema de la persona que se encontraba esperando en la sala…Haruka.
"Siempre supiste que existía ella verdad?" Preguntó Michiru en tono de reproche.
"…si" Setsuna bajó la mirada.
"Porque no decírmelo? Porque guardar el secreto?" La artista se sentó en la cama.
"…no sabía cómo manejarlo, tenías tantos sentimientos y tanta tristeza que no quería ilusionarte con nada más" Setsuna aún se sentía culpable por haber guardado el secreto.
"Pensaste por mí? Como es posible que me ocultaras que existía una Haruka Tenoh en el presente! No puedes asegurar que sabrías que me ilusionaría, no tienes ni la menor idea de quién soy yo" Michiru estaba enojada.
"Sé que tengo poco tiempo de conocerte, pero debes saber que yo también me sorprendí al saber que Haruka existía también en el presente, ya que antes de conocerla, vi la imagen de la Haruka del espejo" Setsuna intentaba justificarse.
Michiru estaba molesta por la mentira, pero no podía enojarse con Setsuna, en realidad era su única amiga en ese lugar y fue de mucho consuelo cuando Haruka se fue. Por otro lado, aparte de Darien, Setsuna era la persona que más conocía a Haruka y tenía que saber que tanto se parecía a la chica que se reflejaba en el espejo, así que decidió tranquilizarse un poco.
"No puedo creerlo…es igual a ella" Michiru volvió a acostarse en su cama.
"Increíble...…sabes? Cuando la conocí Haruka venía decidida a quedarse con la casa, pero no podía comprobar que realmente era familiar y aunque yo lo supiera y quisiera decir algo, lo que yo dijera no hubiera sido relevante ante las autoridades y menos aún si decía que la veía en uno de los espejos que se encontraban en aquella mansión que ayudaba a remodelar para convertirla en un museo" Setsuna se sentó en la cama aun lado de Michiru.
"Porque no tenía manera de identificarse?"
"Por su manera de vestir y comportarse, su padre la desconoció como hija, el es una persona conservadora y odia las tendencias de Haruka…su furia fue a tal grado que decidió quemar y romper cualquier cosa que le recordara a su hija…hasta sus papeles oficiales, cuando Haruka cumplió la mayoría de edad, no le fue posible tramitar su identificación oficial, ya que no contaba con los papeles necesarios para eso, ella supo de esta propiedad porque realizó una investigación extensiva en su árbol familiar…lo que la trajo a este lugar y la historia que encierra esta casa"
"Y como conociste a Darien?" La artista quería saberlo todo, ahora que Setsuna se estaba sincerando.
"A él lo conocí después que a Haruka, fue enviado por su familia siguiéndole los pasos a su prima, el me habló acerca de su manera de ser, vino a asegurarme que ella era pariente directa de la antigua dueña de esta casa y que lo obstinada era una herencia de familia, si lo sabré yo….la Haruka del espejo no dejó de aparecer hasta que conoció el verdadero amor….en ti Michiru" Esto último provocó la sonrisa de Michiru.
"Haruka regresó a Alemania a hablar con su madre, ya que quizás ella tendría algún papel que pudiera ayudarle a obtener una identidad legal y poder así venir a reclamar la casa, pero supo por Darien que ya había sido vendida y decidió venir" Setsuna se miraba pensativa.
Michiru sabía que tenía que conocer a la Haruka del presente antes de sacar conclusiones sobre ella, pero las actitudes que había visto le hacían tener desconfianza en ella. Algo si era un hecho…no se trataba de la Haruka del espejo. Que era lo que se le esperaba con ella?
