Amores les dejo el capi nuevo, hacemos una pausa en el drama, que con TVD alcanza, pero no se acostumbren
Capitulo 10
Elena POV
Su boca tibia apenas roza mis labios, apenas un toque, pero es algo que mueve cada fibra de mi ser, algo que mi mente dice que está mal, pero que mi corazón grita que está bien. Tengo miedo de que sea un error, de que lo hiciera sin querer. Me siento culpable de solo pensar que el me besara intencionadamente. Me duele pensar que esperé tanto tiempo por eso y que esto es lo máximo que podré sentirlo jamás. Y anhelo volver a besarlo, pero hacerlo de verdad, y en ese momento como si él supiera que quiero otro beso, toma mi rostro y me besa.
Ruego a mi corazón que no se acelere tanto, que no saque alas y comience a volar, le suplico que no derribe la pared de ese rincón de mi mente, le pido por favor que no sienta tanto, pero ya no me escucha, ya nada puede detenerlo en su loca carrera. Y aquella pared se cae, y mil detalles llegan a mí pero los guardo para luego, porque no quiero que nada me distraiga de las sensaciones que me recorren.
Un cosquilleo en mi rostro sale al encuentro del calor de sus manos, mi piel se eriza por completo al sentirlo pegar su cuerpo al mío, mis labios se abren y lo reciben, lo dejan conocerme, recorrerme y acariciarme, hasta que una corriente eléctrica recorre mi espina y amenaza con convertir mis piernas en gelatina.
-Quédate.- Susurra, y ya no recuerdo porqué debía irme, sólo asiento y regreso de su mano hasta el sofá.
Hago como que leo mientras él sigue trabajando, pero cuando los minutos comienzan a pasar y las sensaciones comienzan a aplacarse para dejarme pensar de nuevo, llega todo junto a mi cabeza.
Juntas y mezcladas, las cosas de aquel rincón se unen a las cosas que he vivido. Sus pucheros cuando lo retaba y sus besos a mi hermana, sus no sé que haría sin ti, con sus te amo Kath, su eres mía, con el soy tuyo que le dijo a ella. Ese no puedo vivir si estás enojada conmigo y aquel quiero vivir el resto de mi vida contigo cuando le pidió ser su esposo.
Mis esperanzas y mi realidad, mi sueño y mi pesadilla, todo sentado a mi lado en el sofá rellenando informes de estadísticas. Mientras mi mente y mis sentimientos luchan por saber que rayos es lo que acaba de pasar.
La noche avanza y llega la hora de su charla con los japoneses, me voy a la habitación y lo dejo trabajar. Miro el juego de dormitorio que elegí, veo su ropa sin guardar, y las cosas que tiene desperdigadas por ahí. Unos zapatos a medio camino entre la cama y el baño y la colonia sobre la cómoda. El resto está bastante ordenado para ser un hombre.
Sobre la cama, veo unos juguetes de Rebe y los corro para recostarme un minuto. Su aroma me envuelve cuando apoyo la cabeza en su almohada y me permito cerrar los ojos y revivir el tacto de sus manos y su boca, hasta que sin darme cuenta me quedo dormida.
Despierto y siento a alguien a mi lado, giro la cabeza y lo veo dormido, seguramente cuando terminó la conferencia estaba cansado y se recostó un rato. Entonces noto que ya no estoy sobre la colcha, estoy tapada con ella y él está pegado a mí, llevando sólo sus pantalones de pijama. Me muerdo el labio ante lo que cruza mi cabeza y trago saliva. Debo salir de esa cama en los próximos 30 segundos por mi propio bien y el de él.
Me deslizo con cuidado de no despertarlo y salgo, me acomodo la ropa, me lavo la cara y junto mis cosas para irme cuando lo veo salir de la habitación, rascándose los ojos.
-¿Vas por el desayuno?- me pregunta reprimiendo un bostezo.-Tengo café y creo que en algún lugar hay galletas.
-Debo irme. Tengo que ir a ducharme y cambiarme para mi turno en la cafetería.- respondo ocultando la mirada en mi bolso como si buscara algo.
-Dame cinco minutos y nos vamos juntos.- No me da tiempo a responder porque entra a la habitación nuevamente.
Y en un arranque de valentía y estupidez a la par voy tras él.
-No lo haré.- Digo al llegar a la puerta y sus ojos azules me miran entre sorprendidos y confusos.-No voy a pasar otros siete años enterrando lo que siento luego de ese beso.
-Ok. Me pongo algo de ropa y lo hablamos.- Siento el fuego en mis mejillas cuando bajo la mirada y lo veo llevando sólo unos boxers negros. Aprieto mis labios en una fina línea, para evitar una exclamación, para evitar morderme el labio inferior y para evitar que mi lengua salga de paseo por mi labio superior, sólo tres de las cosas que mi boca quiere hacer en ese momento, porque pensar en la cuarta me pondría aún más roja.
Me pongo de espaldas a él y lo escucho reír.
-No es distinto a cuando vamos a la playa.
-¿Así que para ti es igual verme en ropa interior o en bañador?- Replico sin pensar y el silencio más absoluto me responde que no, no es lo mismo.
Lo siento parado tras de mi, tan cerca que prácticamente me toca al respirar.
-No sé porqué lo hice.-Su mano en mi hombro me hace girarme y hundirme en sus ojos azules-¿Puedes perdonarme?
-No. Esto no es así. Debes entender de una vez que lo que siento por ti no es un capricho, no se me va a pasar y no es fácil para mí. No voy a hacerlo de nuevo, no voy a ponerte otra vez sobre mí misma. No importa cuanto te ame, no puedo volver a pasar por eso.
-¿Vas a alejarte de nuevo?- Casi puedo notar una nota de angustia en su voz y me doy cuenta de que tiene tanta necesidad de mi cercanía como yo de la suya. Pero él me necesita como su amiga.
-No. Pero no puedes usar lo que siento para salirte con la tuya como anoche, o no volveré a verte jamás.- Ni yo me creía lo que acababa de decir y sí él había prestado algo de atención en los últimos 7 meses tampoco me creería.
-No es eso lo que pasó…- Se pasa la mano por el cabello y luego se rasca la mejilla, donde el crecimiento de su barba hace un agradable sonido contra sus uñas.
-¿Qué pasó?- Me mira como si la pregunta estuviese en mis ojos y yo lo dejo hurgar en mi alma, lo dejo que busque todo lo que quiera porque ya no hay nada que ocultar. Y no sé que encuentra, porque me pierdo cuando baja la cabeza y vuelve a besarme, un beso corto y suave, como si tratara de probar algo.
-Se siente bien.- Me dice al separarse. -No puedo explicarlo de otra manera y sé que está mal. Es horrible que te haga esto, sé cuanto puedo lastimarte pero se siente bien.
Me pongo en puntas de pie y lo beso en la mejilla delicadamente.
-¿Eso se siente bien?- Asiente con ojos suspicaces sabiendo que voy a enredarlo de alguna manera.-Eso es un bañador y lo otro es ropa interior.- Le digo tratando de ser lo más clara posible.-Ninguno de los dos está listo para la ropa interior, pero podemos manejar el bañador.- Me sonríe de lado, una sonrisa que he extrañado más que ninguna otra cosa.
-¿Por qué siento que me incluiste para hacerme sentir bien?
-No sé de que hablas.- Contesto rápidamente.
-Piensas que yo no estoy listo y me estas cuidando, creí que ya no harías eso.
Lo miro y apoya su pulgar en mi entrecejo, que no me dí cuenta que estaba fruncido. Su sonrisa se hace más amplia esperando que le responda algo.
-No estás listo para salir con alguien y no vas a enamorarte, ¿recuerdas?
-No besé a alguien, te besé a ti.- Me contesta ladeando la cabeza, como siempre que bromea.
-Tienes que dejar de hablar así, Damon. Esto no es un juego como lo era hace años, esto no es para saber cual de los dos replica mejor, no es una discusión sobre el uso correcto de una palabra, no es sobre el valor de las estadísticas en un partido de baloncesto.
-¿Por qué analizas tanto todo?- Su tono había comenzado a cambiar y ya no había diversión ni en sus gestos ni en su voz.
-Porque es mi corazón el que puede terminar destrozado de nuevo. ¿Qué parte de te amo no entiendes?- Mi voz comenzaba a elevarse en respuesta.-No eres un niño, sabes todo lo que implica eso.
Bufa irritado y se gira para caminar a sentarse en la cama.
-No sé Elena, no quería que te fueras y en ese momento lo primero que me vino a la mente fue besarte y cuando lo hice quise volver a hacerlo. Punto. Ahí empieza y ahí acaba. Y ahora ante la idea de que te alejaras y el recuerdo de esos besos, lo hice otra vez. Porque por un pequeño instante me sentí bien, no había nada más y me sentía bien. Es lo que pasó, es lo que sé y es lo que te puedo decir.
Como me gustaría pensar que se siente así por mí, pero la duda de que esté besando un recuerdo me carcome. Si yo no tuviera su rostro, si no fuéramos iguales…
-Yo pienso lo mismo.- Dice tirándose hacia atrás en la cama, y me hace preguntarme que cree que estoy pensando.
-¿De qué hablas?- Suelto sentándome a su lado cuando no puedo con la curiosidad.
-Que está mal hacerle esto a Kath.
-¿Estabas pensando en ella?- Trago saliva, sin poder evitarlo.
-Hace menos de 8 meses que pasó y yo estoy besando a otra mujer.- Se tapa la cara con el antebrazo.-No puedo creer que en tan poco tiempo pueda sentir que esta bien besar a otra. ¿Qué clase de persona soy?
Ya no hablaba conmigo, hablaba con esos demonios que él también tenía en su cabeza, con los motivos que él tenía para saber que esto estaba mal. No sólo él es mi cuñado, yo soy su cuñada. Debe sentirse tan mal como yo por traicionarla.
-Bañador, ¿recuerdas? Será lo mejor por ahora.- No sueno muy convencida pero parece que a él le alcanza y me da una mueca parecida a una sonrisa antes de levantarse y terminar de vestirse, mientras yo miro super concentrada los dibujos de la manta.
-Ya puedes levantar la vista.- Dice recuperando en parte su tono divertido.
-Tendrás que llevarme directo a la cafetería, tengo un uniforme de repuesto allá.- Le digo cuando enciende el auto y bostezo notando que no tomé mi café y comenzando a ponerme de mal humor.
Llego a mi turno cinco para las nueve, con el tiempo justo para cambiarme y tomar un café antes de comenzar a atender, lo que mejora considerablemente mi humor, para enfrentarme al primer día fuera de la rutina con una sonrisa, aunque sé que el café poco tiene que ver con ello.
Damon POV
Cuando la dejo en el trabajo me quedo un minuto viéndola entrar. Si hay algo en lo que todas las mujeres se parecen es en esa necesidad de hacerte rebuscar en tus sentimientos. No creo que a ningún hombre le guste empezar a dar vueltas a lo que piensa o siente por una mujer, pero en mi caso creo que es más que comprensible.
Le admití que la extrañé, le dije que la quiero en mi vida y no voy a lastimarla y no le alcanza. Sé que lo del beso tal vez cruzó un poco los límites de la amistad que acabamos de recuperar, pero porque si pasó 7 años haciendo de cuenta que no sentía nada por mí, no puede pasar 7 horas haciendo de cuenta que no la besé.
La besé. ¿Qué quiere decir eso? Que tenía ganas de besarla. ¿Por qué? Porque tenía ganas de besarla. Ya está, un gato es un gato porque es un gato, un beso es un beso porque es un beso. No es necesario complicarse tanto. Ya sé que está mal, porque ella es mi cuñada, pero hay tantas cosas que están mal y uno las hace igual. Y seguramente si no hubiese venido con la preguntadera, no lo habría repetido en la mañana.
Sonrío sin querer, sí lo hubiese repetido. Se sintió bien besarla y me encantaría repetirlo cada vez que pueda, aunque sé que está mal. Me aferro al volante hasta que mis nudillos están blancos. ¿Por qué rayos me estoy comportando así? Parece que tengo en la cabeza a Dr. Jekyll y Mr. Hyde, o un ángel y un diablo como en los dibujos animados. Uno me dice que es hermosa, inteligente y me hace sentir bien y que ocho meses sin sexo ya es un tiempo respetable. El otro me habla al oído de lo que tenía con Kath y que eso superaba cualquier otra cosa. Y en el medio estoy yo sabiendo que mi esposa ya no está y que tengo que hacerme a la idea de ello.
Digamos que Elena no ayuda, entre el deseo que veo en su mirada, la forma en que se sonroja al verme, y la manera en que gime o se relame al probar su café, Mr. Hyde se vuelve cada vez más fuerte y mi diablito se frota las manos.
Recojo a Rebekah y me topo con una mirada fría e irritada de Miranda, que me hace recordar que ella sabe.
-Muchas gracias por cuidarla.
-Sabes que es un placer cuidar de tu hija, espero que tú cuides de la mía.-Y agrega en un tono casi amenazante.-El que hicieras feliz a una no te da derecho a hacer miserable a la otra.
Sin decir más se gira y me deja ahí parado, sin entender del todo su forma de hablarme, o más bien sorprendido de que fuera tan directa.
De regreso a casa paso por el supermercado y compro lo necesario para hacer un pollo al horno con puré de patatas y una ensalada. Algo sencillo pero que es comida real, como diría Elena. Y le envío un texto para asegurarme de que venga a ayudarme a prepararlo. Me dice que lo dejemos para otro día porque tiene clases y luego tiene que ir por su casa, repite la excusa el viernes, pero el sábado finalmente consigo que venga.
Paso a buscarla por la cafetería, para ir por algunas cosas más para la cena. Me detengo en la puerta y la veo salir, se despide de Vicky, de su jefe y la veo dar un beso en la mejilla a su nuevo compañero. Ese chico no me agrada de sólo verlo, sé que lo conocieron en la playa y Kol me contó que hablando con las chicas, le dijeron que podía conseguir un trabajo por el verano en la cafetería de Lockwood.
Se llama Stefan, no sé ni el apellido pero igual me cae mal, porque no tiene que tomar la cintura de Elena para despedirse. Kol también me contó que ella se lo ha encontrado cuando sale a caminar, sé lo que es eso, puede ser que lleve tiempo fuera de ese terreno, pero reconozco a un chico intentando lograr algo con sólo verlo. Y Stefan está tratando de lograr algo con Elena.
Sé que dije que ella se merece un hombre que la quiera y no me acuerdo que más le dije, pero ese hombre no es ese chico, él seguro busca un romance de verano y sí sabe que ella rompió hace poco con el novio, la debe de creer presa fácil.
-Hola, ¿por qué esa cara?- Me pregunta cuando llega a mi lado y me doy cuenta de que ni siquiera me bajé del coche para abrirle la puerta por quedarme mirando al chico ese de cabello castaño y ojos verdes.
-Nada, estaba pensando en lo que nos hace falta.
-¿Planeas cocinar a Stefan?
Me giro con mi mejor cara de no tengo idea de que hablas y ella comienza a reír.
-Mañana seguro me pregunta quien eres, tu forma de mirarle fijo ha sido para asustar a cualquiera. Vamos que debemos cenar temprano, esta noche tengo cita.
Giro la cabeza tan rápido que creo que hasta me suenan las cervicales.
-Bowling, ¿recuerdas? Lo pasamos a los sábados por lo de mis clases de los viernes. Y como ninguna de las tres tiene novio, es una buena forma de no deprimirse por pasar el finde solas.
-Así que te irás después de cenar…-Cuando escucho mi voz me doy cuenta que pienso en alto y la veo mirarme interrogante.-Esperaba que te quedaras conmigo hoy,- frunce el ceño y me apresuro en agregar algo- tengo unas películas para ver y una botella de ron, no sé.
Se me queda mirando como esperando que agregue algo más.
-¿Qué?- Le pregunto cuando su mirada ya parece estar a punto de hacerme hoyos en la cara.
-Vente al Bowling conmigo y luego vamos por ese ron. Me dijiste que me ayudarías a mejorar.
-Pero eso fue antes, luego no quisiste verme más.- Baja la mirada y sé que metí la pata otra vez. Aprovecho una luz roja para girarme por completo hacia ella.- ¿Quieres que te acompañe al Bowling?- Asiente débilmente, aunque noto su duda decido ignorarla.-Está bien, déjame buscar una niñera para Rebe.
-Déjala en casa, pero no le digas a mamá que vas conmigo al Bowling, no quiero otro discurso.
Desvía la mirada haciendo un gesto para indicarme que la luz está en verde, y yo me quedo pensando sobre que discurso habla.
Todo sale como planeamos y hasta logro que haga un par de strikes, obvio que yo gano pero no por mucho, su amiga Bonnie no lo hace nada mal. Además de que no me logro concentrar demasiado, me toca tirar luego de Elena y cuando ella hace un buen tiro, hace un baile un tanto provocativo y luego me abraza. Para cuando terminamos de jugar Dr. Jekyll está noqueado y mi angelito perdido en New York.
Trato de recomponerme en el camino a casa, me repito lo que hemos hablado sobre ser amigos, me digo mil veces que es mi cuñada, me recuerdo que ella me ama y que le prometí no lastimarla. Pienso en cualquier cosa menos en ese baile y en esa rosa que asoma de su camisa. Pero de tanto tratar no pensar, sólo logro pensar más y cuando media hora después está saltando por mi sala, descalza bailando con una botella de ron en las manos, no me acuerdo ni porqué esta en la sala y no en mi cama, y entre Mr. Hyde, mi diablito y el Bourbon me convencen de que eso debe ser remediado de forma inmediata.
Espero que les guste
Gracias por leer y comentar
