Hola a todos!

Bueno la última vez no pude actualizar porque estaba con exámenes en la universidad pero en fin aquí les traigo la continuación de esta historia. Espero que les guste.


Ya al día siguiente el grupo de Hans junto con sus nuevos aliados se habían despertado muy temprano en la mañana para continuar su camino hacia el reino Eléctrico, después de caminar varios kilómetros casi sin descansar, cuando el sol ya se estaba escondiendo en el firmamento y muchos pokemon nocturnos se preparaban para salir de sus escondites, habían llegado a un punto donde el Espeon de Kazam pudo sentir que ya se acercaban hasta su destino.

Cuando a lo lejos pudieron divisar los muros del reino del rayo todos se dispusieron a descansar a orillas de un pequeño riachuelo que se encontraba en el lugar y como el ambiente estaba oscuro y algo frío Tom con Pansage fueron a buscar unas ramas secas para hacer una fogata acompañados por Sol y Leafeon, ya que ambos oriundos del reino Planta se habían hecho buenos amigos.

Mientras, los demás se quedaron a escuchar las indicaciones de Eon sobre que harían ahora que se encontraban cerca de su reino.

—Kazam, utiliza a Espeon y dime donde se encuentra el campamento del ejército del fuego—ordenó el rubio.

En eso el joven del Espeon utilizó sus habilidades psíquicas y la de su pokemon. Ambos cerraron los ojos y así un aura lila los envolvió hasta que Kazam señaló con su dedo una dirección opuesta a la del reino Eléctrico.

—En esa dirección a unos ocho kilómetros—dijo el psíquico.

—Bien—expresó Eon—ahora escuchen lo que haremos—dijo tomando asiento sobre un viejo tronco junto a su Jolteon.

A Roy no le gustaba recibir órdenes de Eon, pero le interesaba saber más acerca de esa visión que tuvo, así que no le quedaba de otra que llevarse bien con esa gente. Mientras Eon comenzaba a explicar su idea regresaban Tom, Sol y sus pokemon con las ramas, así que se sentaron junto a los demás a escuchar el plan del rubio.

—Para detener lo que tengan planeado los del fuego debemos saber de qué se trata—expresó con mucha seriedad Eon mientras un grupo de Murkrow volaban por encima de todos—y aprovechando que tenemos dos miembros del reino del fuego entre nuestros aliados los usaremos a nuestro favor—dijo mirando a Hans y a Ígneo.

A Mia no le gustó nada lo que decía Eón era obvio lo que quería, su Buizel la miraba con preocupación por la expresión que su dueña tenía en su rostro.

— ¿Qué quieres que hagamos? –preguntó Hans con curiosidad junto a su Blaziken que estaba igual de intrigado.

—Creo que es bastante obvio—contestó Eon—quiero que se escabullan en el campamento y se hagan pasar por miembros del ejército y así consigan la información que necesitamos—explicó.

Antes de que alguien dijera algo la castaña sentada junto a Hans se puso de pie muy nerviosa completamente en desacuerdo con el joven del Jolteon.

—Escucha me parece muy arriesgado hacer eso porque lo acabamos de hacer en el reino Planta—expresó Mia—ya han de estar advertidos, para mí es un suicidio—opinó la castaña muy alterada.

—Estamos en una guerra casi perdida, todo lo que hacemos es un suicidio—agregó Eon con mucha seriedad.

Hans se levantó y puso su mano en el hombro de su amiga para que se tranquilizara. Luego se dirigió al líder del grupo anarquista y le dijo que lo haría. Esto molestó a Mia quien simplemente se alejó del lugar seguida por Buizel.

—Bien, mañana temprano tú e Ígneo irán y se infiltraran discretamente, mientras nosotros estaremos a los alrededores cubriéndolos con nuestros pokemon—explicó Eon—y pensando un poco en lo que dijo Mia, creo que será mejor que no vayan con sus Pokemon, ya que un chico arquero con un Blaziken con esa mirada inocente sería muy sospechoso—terminó diciendo para luego retirarse del lugar.

Así Ígneo armó la fogata y la prendió fácilmente con la ayuda de Flareon y de esta forma todos buscaron un lugar alrededor de esta para descansar, menos Hans quien fue a buscar Mia. Con ayuda de Blaziken pudo encontrarla rápidamente, estaba sentada a orillas del riachuelo tirando piedras en este, junto a Buizel quien dormía recostada en ella.

— ¿Mia estas molestas conmigo?—preguntó Hans sentándose junto a la castaña.

—Sí, no—se contradijo la chica—es que es peligroso, los planes no resultan cuando lo repites mucho y para colmo contra el mismo enemigo—expresó la castaña—además nos retrasa en nuestro viaje.

—Tú sabes que nuestro viaje es para ayudar a la gente—contestó Hans.

—sí—asintió—pero es muy difícil ver morir a gente que te importa—expresó con una expresión de tristeza—al comienzo no lo pensé pero ahora pienso que ustedes son mi nueva familia y no quiero que algo les pasé.

—Pienso igual Mia, pero en esto nos arriesgamos todos y te prometo que no moriré—aseguró Hans.

—Eso no lo sabes—contestó Mia.

—Sí, lo sé porque si fracasamos Terra nunca volverá a ser lo que era y mucha más gente morirá.

El silencio se apoderó del oscuro y frío ambiente cuando un grupo de Magikarps saltaban y salpicaban en el riachuelo. Luego Hans invitó a su amiga a que lo acompañara de regreso con el grupo y de esa forma Mia cargó entre sus brazos a su pequeña Buizel y se dirigieron junto a los demás.

Al llegar Todos se encontraban durmiendo, menos Ígneo quien se encontraba sentado junto a la fogata junto a su Flareon, quien dormía a su lado.

—Ve a descansar Mia, quiero hablar un rato con Ígneo—dijo Hans.

—Bien, que descanses—dijo Mia yendo a buscar un lugar donde descansar.

Así Hans y Blaziken se acercaron a su coterráneo para hablar sobre la misión que ambos tenían que hacer al día siguiente. Alumbrados por la poca luz que emanaba la fogata y calentados con el calor que esta generaba iniciaron su conversación.

— ¿Confías en Eon?—preguntó Hans.

—Claro que sí—contestó Ígneo— ¿a qué viene esa pregunta?

—Bueno ahora estamos tratando de evitar un ataque a su reino. ¿No crees que eso le puede hacer tomar malas decisiones?—preguntó el chico del Blaziken.

—No lo sé—contestó el pelirrojo con tranquilidad—pero siempre ha sido un buen líder y no recuerdo un plan suyo que no haya dado resultado.

La respuesta del joven dejo un poco más tranquilo a Hans, se notaba que todo el grupo de Eon confiaba mucho en él y eso era bueno ya que significaba que seguramente si algo se complicaba tendría algún as bajo la manga. Ígneo le sugirió a Hans que descansara porque tendría que estar bien despierto para realizar la misión que tenían encomendada.

De esta forma Hans fue junto a su pokemon a buscar un lugar junto al fuego para recostarse y descansar.

Mientras, un poco más alejado ubicado en una pequeña colina, Eon observaba su viejo hogar con una mirada seria mientras reflexionaba muchas cosas de su pasado. Dio un profundo suspiro y observó a su fiel Jolteon.

—Estamos en casa amigo—expresó algo desaminado.

A la mañana siguiente, cuando el sol se asomaba por el horizonte y una bandada de wingulls volaba decorando el paisaje, todos se habían levantado muy temprano para dirigirse al campamento del ejército del fuego. No tardaron mucho en llegar al lugar, guiados por los poderes psíquicos de Kazam.

Cuando se acercaron a una posición estratégica se detuvieron para llevar en marcha el plan, el cual consistía en que Espeon utilize sus poderes psíquicos para teletransportar a Hans y a Ígneo dentro del campamento del fuego para que ellos pudiesen investigar sobre lo que planeaban los jefes del ejército, mientras los demás estarían atentos para intervenir en cualquier momento si hubiera algún inconveniente.

—Bien en marcha—expresó Eon.

—Amigo estate atento si te necesito—dijo Hans a su Blaziken golpeando su puño.

Mia se acercó al azabache y dándole un abrazo le pidió que tuviera cuidado para que no lo descubrieran.

Luego Kazam y su Espeon teletransportaron a Hans e Ígneo dentro del campamento, luego de hacerlo este quedó muy exhausto y fue llevado a descansar por los demás.

Una vez adentro del campamento, ambos se fijaron que había un montón de carpas de color verde y muchas banderas del reino del fuego, sabían que debían encontrar a alguien al cual poder sacarle la información que necesitaban.

—Bien y ahora que—consultó Hans a su compañero.

—Actúa tranquilo, quita esa mirada inocente y sígueme—contestó Ígneo moviéndose rápidamente.

Hans seguía al muchacho del Flareon como un Shellder sigue a un slowpoke para morderle la cola hasta que chocó contra alguien por no prestar mucha atención en su camino. Al levantarse se percató que había chocado con un soldado, el cual era un joven más o menos como él, pensó que aquel muchacho sería rudo y de mal carácter como todos los soldados, pero se sorprendió al ver que este le paso la mano para ayudarlo a levantarse.

—Debes tener más cuidado—expresó el soldado mientras lo ayudaba—no te había visto por aquí. ¿También eres nuevo?—preguntó.

—Eh…sí soy nuevo—contestó rápidamente—mi nombre es Hans.

—Edén—expresó mientras estrechándole la mano.

Eden le parecía Hans una persona un poco extraña, ya que para ser un soldado parecía muy agradable. Así que comenzó a pensar que tal vez él era una de esas personas que utilizaban el ejército para escapar del reino, por eso no dudo en preguntarle cómo le había ido en su prueba final.

— ¿Y qué tal te fue en tu prueba final del ejercito?—preguntó Hans—digo ¿mataste a alguien?

—Claro—aseguró Edén—era un muchacho de dieciséis años del reino roca creo, fue muy fácil—recordó.

La respuesta no fue lo que esperaba el azabache, Edén no parecía un moustro como los demás soldados pero de igual manera lo era, la manera en la que narraba como había aniquilado a su pobre victima eran dignas a lo que él había visto hacer a los soldados del ejército del fuego en el corto tiempo que andaba viajando.

— ¿Cómo fue la tuya?—preguntó esta vez Edén.

—Sí la mía—expresó Hans nervioso—tuve que encargarme de un pacifista del agua, la verdad también me fue muy fácil—mintió algo nervioso.

—Bien—felicitó el soldado dándole un golpe en el hombro—ahora debo irme nos vemos en la reunión.

Tras esa respuesta Hans no entendió a qué se refería con la reunión, pensó que tal vez los soldados debían reunirse en alguna de las carpas para recibir indicaciones. En eso ígneo se le acercó disipó todas sus dudas.

—Hablando por allí me enteré que una reunión para recibir indicaciones se realizará en aquella carpa más grande –explicó señalando el lugar lleno de banderas del fuego y con unos guardias en la entrada.

—Sí, yo también me entere sobre esa reunión—contestó Hans.

—Bien andando—dijo ígneo dirigiéndose a la carpa seguido por Hans.

Así ambos ingresaron a la gran carpa donde había varios tablones de madera largos ubicados de forma paralela, utilizados como mesas, donde todos los soldados se encontraban sentados y más al fondo había una especie de tarima de madera con el símbolo del fuego de fondo y dos grandes antorchas encendidas.

Al entrar tanto Hans como Ígneo tomaron asiento como uno más de los soldados y pasado unos minutos un hombre que al verlo parecía más viejo que un pokemon fosilizado se paró sobre la tarima y comenzó a dirigirse a los soldados.

—Soldados del fuego—comenzó diciendo el hombre—durante muchos años hemos luchado para hacer que nuestro reino sea el que gobierne toda la región de Terra así como lo quiso Ho-Oh, pero así muchos otros reinos se opusieron. Algunos ya los derrotamos pero otros todavía lograron resistir y como sabrán uno de esos fueron los del reino del rayo con su campo eléctrico que impidió el paso de Ho-Oh y de nuestro ejército. Pero esa victoria de ellos por fin tendrá revancha. Ahora está aquí el capitán Leo para explicarles más la situación—terminó bajándose de la tarima.

Al oír ese nombre y al ver al hombre que ingresó a la carpa acompañado por un Charizard dirigiéndose con paso firme hacia la tarima hizo que a Hans se le ponga la piel de gallina y que tratara de ocultarse, ya que aquel sujeto era su hermano.

—Ese de allí es mi Hermano—dijo en voz baja Hans.

—Tu hermano—expresó Ígneo sorprendido.

Luego mientras Hans trataba de ocultar su cara y rezaba para que no lo viera entre los tantos soldados que estaban en el lugar, Leo comenzó a explicar en lo que consistía la operación para derrotar al reino del rayo.

—Señores como les dijo el comandante Kira, hemos fracasado en el intento de conquistar al reino del rayo. Pero esa humillación ya se terminó—dijo siendo aplaudido y aclamado por los presentes—pasado mañana llegaran del ex reino Tierra como mil pokemon de ese tipo que atrapamos cuando conquistamos aquel basurero—explicó—Ahora se preguntaran ¿para qué? Bueno la respuesta es simple, rodearemos el reino del rayo con todos estos pokemon y haremos un terremoto que ni su campo eléctrico los salvará y así uno de los reinos que osaron desafiar la voluntad de Ho-Oh será eliminado—terminó siendo aplaudido nuevamente por todos.

Entre todos los presentes solo dos se encontraban horrorizados con lo que acaban de escuchar. Así Hans e Ígneo salieron sigilosamente ya sabiendo el plan y estaban preparados para regresar con los demás hasta que una voz familiar para Hans los detuvo.

—Hermanito enserio creíste que no te había visto—dijo aquel hombre junto a su Charizard.

—Leo—expresó Hans nervioso.


Antes que nada quiero decir que me pone muy feliz llegar al décimo capítulo de esta historia que me gusta tanto escribir. Por eso quiero agradecer a todas las personas que leen o siguen el fic y a las personas que se tomaron un tiempo en comentar, gracias de verdad.

Si quieren dejar un comentario u opinión no duden en hacerlo ya que sera bien recibido.

Sin más que decir me despido deseándoles una buena semana. Nos leemos pronto y chau.