Los personajes aquí utilizados pertenecen a Craig Bartlett y a Nickelodeon


Capitulo 10 el grupo de estudio

Arnold parecía más ansioso de lo que podía ocultar había llegado 30 minutos antes a la casa de Laila, ya que Gerald pasaría por Phoebe y los otros dos chicos no tardarían en aparecer en la puerta, Arnold no quería llegar tarde, quería de alguna forma ayudar a Laila a que todo estuviera perfecto.

quizás en un principio Laila agradeció la ayuda, pero esa idea se desvaneció en el aire al ver que Arnold acomodaba por tercera vez el platón de los bocadillos y las servilletas que amablemente trajo para que pudieran tomar un refrigerio durante sus horas de estudio, amenazaba con acabar la paciencia de la chica de trenzas.

Laila trataba de aplacar los nervios de Arnold pidiendo que acomodara las almohadas de su sillón para que pudiesen sentarse en el piso debido a que el espacio de la pequeña casa de la chica no le permitía tener muebles amplios así que tendrían que acomodarse alrededor de la mesa de café que tenía en su pequeña sala ya que la única mesa que poseía estaba en la cocina y solo contaba con dos sillas, así que tenían que improvisar quizás no podría ofrecer grandes lujos pero podían estar cómodos y tranquilos debido a que su padre trabajaría hasta tarde esa semana y no habría interrupciones de los adultos.

Cuando el reloj marco exactamente 5 minutos para las 4 el estómago de Arnold empezó a sentirse nervioso, pronto se reuniría con la chica oji azul y sus demás compañeros así que pidió de nueva cuenta permiso a Laila para usar el sanitario y revisar una vez más su aliento y aspecto en el espejo, agradecía a Gerald haberle regalado el pequeño aerosol de menta que guardaba en sus pantalones solo refrescaría su aliento una vez más antes de saludar a la niña rubia.

tenía los nervios de punta no sabía si había traído todos los libros de la escuela y si hubiese faltado uno buscaría el pretexto perfecto para compartir sus apuntes con Helga, sería una tarde agradable peso el chico rubio, lo que nunca se imagino fue que esa reunión estaría llena de sorpresas que podrían su mundo de cabeza una vez más.

Se escucho el timbre y salió rápido del baño para estar en la sala para recibir a los chicos, su sonrisa se desvaneció un poco cuando vio que los que llegaron primero fueron Gerald y Phoebe, quienes lo saludaron alegremente, Laila les indico que tomaran asiento que solo esperarían un poco a que llegara Helga y Briany.

Para Arnold era tortuoso esperar 5 minutos más a que ellos aparecieran en el marco de la puerta de la chica, acaso no sabían lo preciado que era para él la puntualidad o acaso no vendrían, tendría que buscar otro pretexto para verse antes del fin de semana, sus pensamientos se detuvieron cuando vio a los chicos entrar en la sala tomados de la mano.

- ¡Que hay cabeza de cepillo! - saludo Helga a Gerald

-Tan simpática como siempre Pataki- regreso el saludo Gerald a la chica aparentemente molesta

-Hey Arnold! - saludo con la mano Helga quien tomo asiento al lado de Phoebe, Arnold quería sentarse a un lado de la chica rubia, pero opto por tomar una de las almohadas y estar frente a Helga así podría observarla mejor.

-Hola Helga- Arnold pudo ver que Helga parecía estar tranquila, siempre mostraba esta actitud cuando estaba cerca de su amigo, la chica parecía relajada y de muy buen humor.

-Ghhh... hola- Brainy saludo en general, tomo un asiento cerca de Helga, quien le sonrió y acomodo su mochila para sacar el material de estudio.

-Bien chicos, el motivo de esta reunión es para estudiar para el examen del señor Simmons como les comenté ayer. - dijo Laila quien se colocó en uno de los bordes de la mesita para darle la bienvenida a sus amigos.

-Si les parece bien podemos empezar con magmáticas y después con historia y terminamos con literatura, sugirió la chica

-Y si dejamos que nos explique un poco Phoebe, ella es un genio en los números- señalo Helga, los demás chicos asintieron dejando que la chica asiática pudiese ayudar a sus amigos en los temas que se les dificultaba.

La primera hora había sido productiva los chicos avanzaron en varios temas y Phoebe era buena tutora con los chicos, sobre todo a Gerald quien no era malo en la metería, pero solo buscaba un pretexto para estar cerca de su pequeña amiga.

Arnold se levantó por un bocadillo a la cocina seguido por Helga quien, agradecía que hubiese comida el estudiar le daba hambre, Helga tomo de inmediato un par de galletas y las devoro tan rápido que Arnold no podía ver cuando apenas terminaba una y empezaba con otra, cuando Helga se percató que Arnold la estaba observando trago el enorme bocado y se sonrojo, supuso que el chico estaría perdido en alguna de sus ensoñaciones por eso no le había importado haberse mostrado tal cual era cuando algo tan delicioso como esas galletas le había gustado mucho.

Arnold pudo ver que Helga desvió la mirada y se sirvió un vaso de limonada, en su mente se instalaba la idea de que la ojiazul no era como las demás chicas, no era de las que se contenía ante un chico y que era una chica de buen apetito, eso le agradaba, detestaba cuando una chica no disfrutara de algo tan sencillo como fuese comer.

- ¿Parece que te gustaron las galletas? - sonrió Arnold para romper la tensión que se había instalado por un momento en la habitación

- ¿Uh?, sí... Si están ricas- Helga tomo otra galleta y la mordió- creo que son mejores que las que cocina Olga- tomo su vaso para servirse un poco más de limonada

-Permíteme- Arnold tomo la jarra y sirvió un poco más del líquido en el vaso de la rubia

-Gracias- la chica había dejado a un lado los nervios quizás se empezaba costumbrar a la cercanía de Arnold la que no invadía su espacio

-Entonces la próxima vez que nos reunamos podría hacer un platón solo para ti. - Arnold le guiño un ojo a la rubia quien se había quedado atónita por sus palabras, era agradable que ella disfrutase de algo que él había hecho.

- ¿Tú las cocinaste? - Helga quedo con la boca abierta, sabía que su querido cabeza de balón era ágil con algunas tareas domésticas, pero nunca imagino que él podría cocinar, eso era algo nuevo para ella.

-Digo... no están tan mal para que una masa de sesos las haya cocinado. - tomo un plato y tomo un par de más, se acercó a él y le dio un ligero golpe en el hombro - eres un buen cocinero Arnoldo. -

La chica salió de la cocina y se dirigió una vez más a la sala donde estaban los demás chicos, Arnold salió unos momentos después con una sonrisa tonta en el rostro.

El cumplido que le había dicho Helga lo había animado sin embargo ese optimismo se esfumó en cuanto vio como la rubia se acercó a Brainy y le dio una galleta y este en lugar de tomarla la mordió.

Arnold sintió hervir algo en su interior al ver dicho acto, Helga estaba alimentando a Brainy con las galletas que él había preparado y lo disfrutaba, parecía que a ninguno de los demás chicos les importaba, Gerald estaba tan absorto en la explicación que le estaba dando Phoebe sobre la raíz cuadrada que apenas y noto que los rubios estaban dentro de la habitación, y Laila había ido a su habitación para traer su libro de historia, Arnold se cruzó de brazos y frunció el ceño, se aclaró la garganta.

-Y bien seguimos con historia. - Arnold camino en dirección hacia la mesa, por ningún momento apartó la vista de Helga, parecía tan feliz alimentando y limpiando a Brainy que apenas y noto cuando Arnold se volvió a colocar frente a ella.

Laila regreso con su libro y pregunto a los presentes que quien era bueno en esa materia aparte de Phoebe, no quería aburrir a la chica pelinegra solo por el hecho de ser la más lista de toda clase.

Por un momento Arnold pensó en tomar la iniciativa, si bien no era malo en la materia tenía que reconocer que su fuerte siempre fue la geografía, sabía ubicar y leer coordenadas, además sabía bien de memoria las capitales de todo el país quería impresionar a todos sobre todo a Helga, ahora más que nunca, no sabía por qué, pero sus instintos se lo pedían. Cuando estuvo a punto de tomar la palabra fue abruptamente interrumpido

-Ghhh..Yoo..- Brainy había tomado la palabra. - solo ...ghh…un momento...- dijo Brainy quien se levantó y saco de su bolsillo el inhalador

Gerald por un instante se posicionó cerca de Arnold y le susurró algo

-Creo que solo veremos una página con este chico- Gerald utilizo un tono burlón en su comentario

-Gerald!- Arnold dijo en un tono que solo pudiese escuchar su amigo, pero no pudo esconder una sonrisa burla, no era lo correcto, pero era irónico que Brainy tratase de pronunciar más de una oración sin que este se quedara sin aire.

-Ghh…- el chico se aclaró un poco la garganta - veamos, les parece si comenzamos con el descubrimiento del nuevo mundo o con las colonias británicas que se establecieron en América. - sonrió el chico de lentes.

Arnold y Gerald parpadearon por un minuto ante la inesperada forma de hablar del chico de lentes

- ¿Puedes hablar? - dijo Gerald dejándolo con la boca abierta - de verdad puedes, pero ¿cómo? Y porque ellas ¿no parecen sorprendidas? - a Gerald señaló a las chicas quienes tenían sonrisas en el rostro ante el nuevo descubrimiento echo por el moreno, Gerald le costaba creer que después de tantos años de convivir con aquel chico asmático era la primera vez que Brainy podía hablar sin emitir ningún sonido que tu viese parecido con los jadeos que el chico siempre emitía.

-Mira cabeza de chorlito, Brainy puede hablar, como tú cómo yo y si sabes lo que te conviene dejaras que continúe.- Helga miro al chico de forma molesta, no le había agradado la forma en la que Gerald se había expresado de su nuevo amigo

Esto tomo por sorpresa a Arnold, sabía que la chica tenía carácter y que podía poner en su lugar a quien osara molestarla a ella o Phoebe quien era su amiga más cercana pero nunca fuera de ese rango, era raro que ella que diera la cara por alguien más, no que nunca lo hiciera, había visto pequeños destellos de lealtad de la chica, pero nunca de forma tan abierta como lo había hecho hace algunos momentos.

-Tranquila Hell, ellos no están acostumbrados como lo están las chicas, recuerda que lo mismo paso contigo y con Phoebe la primera vez que utilice el inhalador para hablar, fue lo mismo con Laila. - el tono de Brainy era tranquilo y animado, se acercó a la chica tomo su mano y le dio un ligero apretón como una señal de que todo estaba bien.

bueno al menos para ellos esto era ya una costumbre, una forma de comunicarse, pero para Arnold esto era incomodo, tanta familiaridad entre ellos era inexplicable para él, además ahora Brainy la llamaba Hell, pero ¿qué rayos? eso no era un sobre nombre lindo solo había recortado su nombre a la mitad, vaya si él hubiese optado por ponerle un sobre nombre a ella seria... un momento pero que estaba pensando, en su cabeza nunca había pasado la idea de poner un sobre nombre a ninguna chica, ni si quiera a una que le gustara si fuese su caso, pero Helga merecía un sobre nombre lindo uno que la caracterizara uno que combinara con su poderosa forma de ser...

- ¿Arnold? - Gerald lo sacudió para que saliera de sus ensoñaciones. - ¿Arnold te encuentras bien?- pregunto el chico moreno

-Eh, si, si estoy bien- sacudió la cabeza y tomo su libro. -qué te parece si empezamos por las colonias británicas que se establecieron en América. - Arnold quería concentrarse en sus lecciones, había sido fácil la primera hora, pero ver como Brayni le sonería a Helga, le guiñaba un ojo e inclusive tomara de pretexto el hecho de que no podía sostener el libro y que ella estuviera cerca de el para que el pudiese leer le molestaba.

quería acabar lo antes posible con historia y pasar a literatura, quizás ahí podría pedirle ayuda a la chica de moño rosado y así hacer que ambos chicos pudiesen pasar un momento juntos.

De nueva cuenta la hora paso rápido, quizás para los demás, pero para Arnold fue la hora más larga de todas, apenas había puesto atención a lo que había dicho el chico asmático, todo el tiempo paso observando los movimientos de Brainy hacia Helga y viceversa, sabía que él podía lograr que la chica estuviese más cómoda con el sin tener que estar sobre de ella todo el tiempo.

Helga se excusó un momento, necesitaba un descanso, la chica se dirigió al tocador, cuando entro corrió a la llave, lavo su cara en el agua fría, quería quitarse esa sensación de estar roja por todos los cumplidos y muestras de cariño que había recibido de Brainy, se había contenido ante los demás, pero de verdad se sentía incomoda.

Las atenciones de su mejor amigo la abrumaban, debido a que ella no las recibida constantemente, y lo peor del caso es que empezaba a ponerse nerviosa, no sabía por qué, todo era nuevo para ella, nunca se imaginó ser el centro de atención de dos chicos y que uno de ellos fuese Arnold, se conformaba con verlo a la distancia y fantasear que algún día el pudiese verla como ahora lo estaba haciendo, pero era todo demasiado rápido para poderlo asimilar.

siempre estuvo sola y de pronto se sentía presa entre ser y no ser ella, por una parte, quería gritar, golpear y sacar toda esa furia que se acumulaba fácilmente en su interior, la que gritaba que ella era Helga G. Pataki el terror de la ps118, la que tenía una reputación de niña mala y grosera, pero... pero la otra le halagaba ser correspondida, la parte tierna y cursi que llevaba escondida en su interior y que Brainy le estaba ayudando a sacar sin tener que amenazar a todo mundo, tenían la ventaja de la tregua por parte de sus compañeros de que no los molestarían y parecía no importarles que ella se estuviera suavizando un poco.

En su cabeza corrían mil pensamientos sobre todo los que la remontaban a sus primeros años de primaria, en donde había atemorizado a la mayoría de sus compañeros incluyendo a su amado, pensó que era un milagro contar con Phoebe ya que tenía un carácter bastante difícil y solo había hecho una amiga que a veces trataba más como asistente, pero agradecía tenerla a su lado, ayudándola en los momentos más difíciles, se había prometido que si algún día ella llegaba a la presidencia mandaría hacer una estatua de bronce en honor de Phoebe.

Que curiosa era la vida y los giros que daba ahora no solo tenía a la chica asiática si no también había hecho otro mejor amigo, quien sabia de su enamoramiento-obsesión por Arnold y no la juzgaba si no todo lo contrario él estaba haciendo todo ello posible porque ella tuviese esa oportunidad que mucho tiempo le fue negada, no sabía que les depararía el futuro, pero sabía que en el ya no habría soledad.

Mientras Gerald y Phoebe habían ido a la cocina por galletas y limonada y Brainy estaba explicando a Laila sobre como memorizar fechas importantes Arnold tomo su libro de gramática y lo escondió en el fondo de su mochila, había sido cuidadoso para que no se notara, por un momento se sintió mal por hacer aquel turco sucio, pero si quería poner una barrera entre la chica rubia y el chico raro ese era el momento.

Todos volvieron a la sala un poco más relajados, Helga había recuperado la calma, tomo de nueva cuenta su posición entre Brainy y Phoebe.

-Bien chicos, creo que la última materia que repasaremos hoy será literatura. - Laila era una chica hábil, observo la actitud del chico de cabeza de balón con respecto a la pareja que tenía enfrente, quizás era momento de mover las cosas

-Quisiera empezar con poesía, he tenido algunos problemas con la referencia a esto. - dijo muy animada Phoebe, todos los chicos la voltearon a ver con asombro, no podían creer que la chica más lista tuviera problemas con hacer algo sencillo

-Esa es mi especialidad nena. - sonrió Gerald, era una oportunidad de oro para el

-Lamento decirte que la experta en poesía es Helga- Briany tomo la mano de una Helga aún más sonrojada por el comentario que por la acción del chico.

-Yo bueno este... yo- Helga no podía hablar, volteo a ver al chico que sostenía su mano, lo miro con furia una que hacia un poco más de dos semanas no lo hacía, el miedo se apodero por un instante de Brainy a tal grado que el chico trago en seco cuando vio que Helga empezaba a cerrar el puño, creyó que esta vez sí se había sobre pasado con revelar un detalle tan íntimo como ese

-Tu escribes poesía Helga. - Arnold quedo sorprendido por el comentario del chico de lentes. - Helga eso es grandioso porque no me lo habías dicho. - reprocho el chico con cabeza de balón a una ya no furica Helga, de alguna forma la chica parecía más avergonzada, lo cual la hacía ver más tierna.

-porque no es de su incumbencia zopencos. - Helga se cruzó de brazos, frunció el ceño y se echó atrás hundiéndose en el sillón no quería hablar con el tema y Phoebe lo noto así que tenía que sacar a Helga de ese estado antes de que se cerrara por completo y ahí si nadie y nada la aria hablar.

-Vamos Helga, ayúdanos con esto, Brrainy y yo sabemos que escribes cosas lindas, por que ha de ser diferente con ellos- Phoebe señalo a los presentes que seguían sorprendidos por el repentino secreto de la chica y el cambio de humor que ella presentaba

-En primera phebs, tú y el tonto de Brainy son mis mejores amigos y pueden saber ciertas cosas y en segunda tengo una reputación que cuidar, soy Helga Pataki la bravucona de cuarto grado, el terror de los niños, sabes si Harold, Stinky y Sid se enteraran de esto, me comerían viva con sus burlas, así que olvídalo hermana y ahora tendré que amenazar a estos idiotas para que no hablen o si no conocerán lo que es la endodoncia sin anestesia. - gruño Helga hacia un pálido Gerald, no sabía qué hacer en eso momento solo tomo la mano de Phoebe como señal de que no podía tomar a la ligera la amenaza que había lanzado su amiga de vestido rosado.

De pronto Arnold se puso de pie, camino alrededor de la mesa y se colocó al lado de Helga aprovechando que Phoebe y Briany se habían levantado de sus lugares para poder hablar con la chica malhumorada, tomo un poco de aire y puso su mano sobre el hombro de Helga.

-Helga- la voz de Arnold sonaba serena, no quería que la chica se cerrara, había descubierto algo nuevo y sorprendente de ella,- Helga por favor, te necesitamos, creo que si Phoebe y Brainy están en lo correcto tu más que nadie puedes ayudarnos en esta materia, por favor, hazlo por mi- tomo una de las manos de la chica y la apretó, la miro a los ojos y vio ese pequeño destello que siempre tenía cuando se miraban, por un momento para Arnold le pareció tan lindo que se olvidó que estaban rodeados de sus demás amigos y sonrió.

Por millonésima vez Helga se sonrojo, estaba harta de sentirse de esa forma, toda la tarde lo experimento y no sabía cómo su pobre cuerpo podía bombear tanta sangre a sus mejillas para teñirlas de nueva cuenta por el comentario de Arnold, sabía que cada vez que él se acercaba o decía algo un impulso eléctrico la recorría haciendo que todas sus defensas bajaran, era tan lindo cuando ponía esos ojos de cachorro.

-Aghhh, está bien melenudo- Helga gruño por un momento, lo tomo por el suéter para enfatizar más su amenaza -solo te recuerdo una cosa si esto sale de aquí tú y tu amigo con cabeza de cepillo usaran sus lenguas de corbata, entendido. - Helga acerco su cara a la de Arnold y lo miro a los ojos.

Arnold al principio pensó en inclinar un poco la cabeza pero quería ver más de cerca el azul de los ojos de la chica, de verdad le habían causado impacto al notarlos ese día en su habitación, de pronto su mirada viajo a su labios y vio que eran rosados y algo gruesos, recordaba perfectamente la sensación que le había dejado aquel beso en la azotea, no sabía cómo describirlo pero de pronto sus labios empezaron a hormiguear quería posarlos una vez más en los labios de la rubia en ese mismo momento.

-Está bien Helga te prometo que Gerald y yo seremos una tumba- Arnold hablo y de pronto se percató que tenían todas las miradas de sus amigos, y él se sonrojo, en ese momento deseaba estar a solas con ella.

-Bien- Helga soltó a Arnold y volteo a ver a Laila. - eso también te incluye señorita, de acuerdo.-

-Helga no tienes por qué preocuparte, sabes bien que yo se guardar secretos. - la chica le guiño un ojo, bien sabía que podía confiar en ella ya que desde hacía meses compartían el secreto más grande de la rubia.

Los demás chicos habían permanecido en silencio observando la escena, Gerald estaba anonadado por la acción tan valiente de su amigo, quizás estaba loco o el juntarse con la chica lo estaba afectando, pero vaya que, si era valiente, mientras que Phoebe y Brainy compartían miradas de complicidad, sabían perfectamente que el plan estaba marchando sobre ruedas.

-Bueno cabeza de chorlitos empecemos con esto. - Helga se puso de pie y se dirigió frente al grupo. - si quieren saber de poesía tenderán que dejar a un lado sus libros, la poesía en si se debe sentir y no aprender, quizás en los libros te digan cómo se debe estructurar, obviamente tiene un inicio, un clímax y un desenlace como las historias, y pude o no rimar, depende de cada uno y lo que quiere expresar, dolor, amor, pasión o alegría, en resumen, deben sentir la poesía para escribir poesía.

Las palabras de Helga estaban tan llenas de coherencia y de información que todos quedaron maravillados por la explicación que había dado la ojiazul, de verdad sabia del tema, inclusive Gerald quedo sorprendido no sabía que el terror Pataki podría tener esas habilidades y sobre todas las cosas podía tener sentimientos.

Para Arnold, fue maravilloso ver como Helga hablaba de la poesía, se veía que le gustaba demasiado, no era broma lo que le había dicho la chica el sábado en el cine sobre su gusto por la poesía, bien decía su abuelo no juzgues un libro por su portada, y sabía que Helga era un libro bastante interesante por leer.


Arnold se encontraba en su habitación, después de que terminar aquella tarde tan larga y productiva quería descansar y procesar todo lo ocurrido aquella tarde con sus compañeros.

Helga era toda una caja de sorpresas, pensó Arnold por un momento, había descubierto que tenía un buen apetito y que las galletas que él había preparado podrían ser sus favoritas, también descubrió que no solo leía poesía sino que también la escribía, dios como quería leer algo escrito por ella, se recostó sobre su cama, cerro los ojos dejando que el único ruido que lo invadiese en ese momento fuese el de su respiración, de pronto abrió los ojos y se dirigió a su escritorio, saco la libreta donde había apuntado lo que hasta el momento sabia de la chica rubia, tomo su lápiz y escribió un par de líneas, se quedó pensando un momento y un recuerdo le pazo por la mente.

Que tonto soy, ya sabía que ella escribía poesía. - palmeo su cabeza.- ella misma me lo dijo en industrias futuro. - de pronto Arnold se sonrojo por recordar aquel momento y una angustia lo empezó a invadir. - pero si eso resulto ser verdad entonces su confesión tiene que ser ¿cierta?, esto es una locura ella me odia, bueno ya no me odia y ahora somos amigos, y eso es bueno ¿no? - pero ya no estaba tan seguro de saber si quería ser su amigo, había algo en su interior que lo hacía dudar de solo querer ser su amigo.

-quiero estar más tiempo con ella y saber más y quizás tomar su mano invitarle un mantecado de Slausen's, un momento los amigos no se toman del mano, bueno el helado no es una mala idea, pero quiero que ella me sonría y me muestre su poesía y quizás...

Arnold se cruzó de brazos e inclino la cabeza se sentía tan confundido, quería conocer a Helga y hacerla su amiga no le había parecido una mala idea, pero entre más descubría como era la verdadera Helga su interior le dictaba otra cosa y eso era una locura, como podía ver a Helga como una chica linda si ella era el bullying, además Brainy no se la merecía ella merece otra cosa otro tipo de compañía. Un bostezo salió de los labios de Arnold y sin darse cuenta se sumió en un sueño profundo.

La pista de baile estaba de nueva cuenta rodeada de los chicos de la escuela ps118, todos estaban bailando tango en el gimnasio de YMAA, Arnold se había decidido a sacar a bailar a Helga después de que Gerald le dijo que ella se estaba pasando por ciega, le iba a demostrar que no era ni un tonto ni mucho menos un aburrido, le demostraría que también él podía jugar bromas mucho mejores que la que ella estaba planeando.

-Ahí estas Helga, vamos a bailar tango-

-Vamos cabeza de balón a gastar suelas-

De pronto él la tomo por la cintura y la condujo por toda la pista, aunque la chica era un poco más alta que él, eso no le impedía que el dirigiera el baile, no le permitiría a ella guiarlo como lo hizo en las dos piezas anteriores, la lanzo lejos de el sin soltarla haciendo que se desacomodaran los lentes después la acerco a su rostro para poder ver las reacciones de la chica ante tales movimientos que él había improvisado en ese momento.

-Debe ser extraño no poder ver nada- entre cerro los ojos. - nada de nada- la voz de Arnold era extrañamente serena para ese momento

-Así es, es extraño, ¡hay!- el rubio inclino a la chica para poder acercarse un poco más- Arnold estas siendo un poco brusco

-Descuida mi pobre amiga ciega, estas en buenas manos- acerco más su rostro y ahí fue donde por primera vez pudo sentir que Helga tembló sobre sus brazos, no sabía por qué había causado aquella sensación en la chica, quizás eran los nervios del momento pensó Arnold.

La levanto y la siguió dirigiendo hacia adelante no quería que descubriera que el piso del gimnasio estaba abriéndose para descubrir la piscina que escondía debajo de este, era sorprendente como la chica podía seguirle los pasos.

-Helga hay algo que siempre he querido decirte. - de nueva cuenta la lanzo lejos de el para después atraerla y colocarla entre sus brazos, era tan cálida y en ese momento noto lo suave que era su mejilla cuando el poso su rostro para seguir con la charla.

- ¿En serio?, que raro también hay algo que siempre he querido decirte. - y en un descuido Helga lo tomo por sorpresa ahora ella lanzándolo a un lado sin soltarlo, había sido tan rápido el movimiento que sin querer su mano golpeo el trasero de Shenna, se sonrojo un momento, era la última vez que Helga se burlaría de el de esa forma, se juró el muchacho. La jalo de nueva cuenta hacia él y la tomo por la cintura una vez más para seguir con el baile, había hecho un buen trabajo distrayéndola solo faltaba unos pasos más para acercarla a la piscina.

-Si, he esperado el momento apropiado- sonrió Arnold sabiendo que la conclusión e su broma estaba a punto de terminar

-Yo también- el tono de Helga sonaba arrogante, celebrando una victoria antes de tiempo.

De pronto se escuchó la voz del señor Simmons anunciando al rey del primer baile de los inocentes.

-Y nuestro primer rey de los inocentes en toda la historia es...-

-Tu Arnold!- Helga había gritado el nombre el chico, al mismo tiempo se zafó del agarre del quitándose las gafas y descubriendo ante todo mundo que ella no estaba ciega y que como siempre ella podía burlarse del él por ser un bobo.

-De hecho, ¡eres tú Helga!- Arnold sonreía ante la acción de la chica, se había descuidado y había bajado su guardia permitiéndole a él ejecutar el último movimiento de aquel baile, la tomo de la mano y por última vez en la noche la jalaría a su lado una vez más, cuando lo hizo sintió las manos de ella sobre sus hombros y las de el en su cintura, se veía linda, todo el enojo que sentía porque ella lo había llamado aburrido se desvaneció al sentir su cercanía, sus impulsos se vieron opacados, la chica demostraba confusión ante la acción sorpresiva del chico con cabeza de balón, por primera vez Arnold tenía el control de la situación, podría hacer con ella lo que quisiera, podría soltarla y empujarla a la piscina pero en su interior quería llevar a cabo otra cosa.

La sostuvo con más fuerza y poso una mano sobre su mejilla atrayéndola hacia sus labios, Arnold la estaba besando frente a toda la escuela, Arnold el aburrido, el tonto estaba besando a Helga Pataki, y se sentía fantástico.

De pronto su subconsciente le indico que lo que estaba haciendo estaba mal, él tenía que arrojar a Helga a la piscina para demostrarle a ella y a los demás que él no era un blanco fácil, entonces por qué diablos estaba haciendo eso y por qué no había parado.

Sin pensarlo la soltó haciendo que ella cayera al suelo, dejando perplejos a todos incluyendo a ella, sentía mucho calor que decidió salir corriendo sin darse cuenta en la dirección que estaba corriendo, de pronto sintió caer hacia el agua, haciendo que tocara el fondo, abrió los ojos y trato de nadar hacia la superficie no importaba si tenía que enfrentar a los demás por las acciones que había hecho con la rubia pero tenía que salir y tomar aire.

Cuando sintió que estaba cerca de la superficie sintió que uno de sus pies se había atorado con algo que le impedía subir, hizo el intento de jalar una vez más sin tener éxito, volteo a ver que era con lo que se había atorado y era una sombra que lo sostenía y empezaba a reír, la sombra lo tomo por el otro pie, de pronto sintió que lo llevaba a un mas lejos de la superficie, Arnold estaba desesperado por salir y tomar aire.

-Arnold, Arnold, Arnold, que te hace creer que ella podría fijarse en ti. - para Arnold todo era confuso, pero pudo reconocer la voz que salía de la sobra y de pronto, vio que esta se convertía en Brainy, quien podía respirar bajo el agua. - una chica tan maravillosa como Helga no posaría sus ojos en ti eres un bobo, eres tan denso Arnold que ella no podría estar con un perdedor como tú. - la figura de Briany lo tomo por la cintura para sacarle el aire y arrastrarlo hacia un abismo, la oscuridad lo estaba envolviendo y lo peor es que se estaba quedando sin aire.

- ¿Arnold?, despierta hombre pequeño- el abuelo había entrado a la habitación del chico llevaba la cena, su nieto se había disculpado ante los demás inquilinos de la casa de huéspedes por no cenar con ellos esa noche, ya que tenía mucha tarea y sin esperar una repuesta subió a su habitación.

Phillip decidió subirle un sándwich y leche como siempre lo hacía cuando el chico cenaba en su habitación, pero al entrar se percató que su pequeño nieto estaba teniendo una pesadilla

-No, no, suéltame, auxilio, Helga, ahhhh!- gesticulaba Arnold y manoteaba al sentir las manos del supuesto Brainy que lo retenía en el sueño.

-Arnold, hijo despierta- la voz de su abuelo hizo que reaccionara- estas teniendo un mal sueño, Arnold

-Abuelo!- el rubio respiro pesadamente y se sor pedio ver a su abuelo frente a él. - ¿abuelo que está ocurriendo? - Arnold se sentía confundido, aún tenía la sensación de que todo lo que había soñado era bastante real

-Enano tuviste una pesadilla. - Phil lo tomo por los hombros y lo abrazo para tranquilizarlo.

Recordaba cuando su nieto era un bebe y sufría de contantes pesadillas cuando sus padres se fueron a san Lorenzo y a él le tocaba consolarlo en aquellas noches largas donde el pequeño Arnold se levantaba llamando a sus padres y estaba solo, el abuelo le rompía el corazón ver deambulando por los pasillos de la pensión a su nieto así que lo tomaba en brazos y después de contarle una historia que lo animara a conciliar el sueño otra vez podía estar tranquilo.

-Creo que estoy bien abuelo, gracias. - Arnold sonrió a su abuelo, no quería preocuparlo hacia mucho que el ya no tenía ese tipo de sueños en los que se despertaba gritando, bueno a excepción del que tuvo la semana pasada y ahora este, los dos relacionados con Helga, acaso él estaba preocupado por ella.

-Y cómo te fue en con tus amigos. - el abuelo tenía que ser sigiloso sabía que Arnold se guardaba algunas cosas para evitar que él se preocupara, pero era muy malo disimulado, desde hacía un mes su nieto perecía guardar algo que lo estaba atormentando en ese momento

-Bien, supongo. - Arnold encogió los hombros un poco -abuelo puedo hacerte una pregunta? -

-Claro que si hombre pequeño de ¿qué se trata? - El abuelo tomo asiento en el pequeño sillón rojo de la habitación esperando a que su nieto hablara.

-Bueno… hay una chica- Arnold se sonrojo era vergonzoso hablar de este tema con su abuelo.

-Ah una chica y qué hay con esta chica Arnold- el abuelo río por lo bajo tratando de no hacer sentir incomodo al chico

-Bueno…yo…- trago en seco, por un momento decidió guardar silencio, pero sabía que su abuelo siempre le daba buenos consejo y hoy no era la excepción - Yo he estado soñando con ella- ok oficialmente estaba más rojo que un tomate

-Oh ya veo, me permites un momento- el abuelo se levantó y se dirigió fuera de la habitación bajo las escaleras y se echó a reír en medio del pasillo, su nieto era demasiado despistado para ver lo que él estaba enamorado y ahora cómo todo novato necesitaba el consejo para poder abrir los ojos y hacer algo, después de todo los Shortman no eran buenos con este tipo de señales, el abuelo después de dejar escapar la última risa volvió a la alcoba del chico.

-Y bien que hay con esa chica- el abuelo quería todos los detalles del ahora enamoramiento de su nieto, pero primero lo molestaría como era costumbre para relajar las cosas- ¿qué tipo de sueños has tenido?

-Bueno...ella y yo – para el pobre de Arnold de verdad era vergonzoso tener que decir de que trataban dichos sueños- nos…nos besamos -

-Oh! Arnold creo que es hora de que tengamos la charla- el abuelo tuvo que contener la risa al ver como los ojos de su nieto se abrían cómo platos - estos jóvenes y sus hormonas, veras… cuando un niño empieza a crecer hay cambios en su cuerpo..

-¡Abuelo! – regaño el chico, su abuelo estaba mal interpretando las cosas y de nueva cuenta tenía el rostro tan rojo que cualquier tomate estaría pálido a su lado - no es ese tipo de sueño, además esa charla ya la tendré el próximo año en la escuela y si tengo dudas sé que puedo consultarlas contigo, pero esto es distinto…

Su abuelo no pudo contener la risa echó a reír al grado de caer al suelo ante el infantil regaño de su nieto, sabía que Arnold era listo para algunas cosas, pero en cuestión de chicas a un era muy despistado

-¡Abuelo! ¿Vas a ayudarme o no? - Arnold sonaba molesto no con su abuelo si no por qué parecía que el anciano tomaba el asunto a la ligera

-Oh vamos hombre pequeño, era una broma para que te relajaras- el anciano se puso de pie y volvió a sentarse frente a su nieto- bien entonces por ¿cuánto tiempo has soñado con esta chica? -

Arnold tenía que admitir que su abuelo era una experto en bromas y que quizás tenía razón en relajarse así que tomaría las cosas un poco más a la ligera.

-Mmmm… veras- lo pensó por un momento- dos meses más o menos-

-Y puedo intuir que la chica de la que hablas ¿es la niña de moño rosado? – el abuelo dejo a Arnold con la boca abierta

-¿Y cómo lo supiste?- Arnold quería mantener en secreto el nombre de Helga ante su abuelo pero él era demasiado listo

-Arnold! Desde hace tiempo no paras de hablar de esa niña, siempre la mencionas y en el último baile no dudaste en invitarla

-Pero abuelo sabes bien que la invité por qué creí que esteba ciega-

-Esas son Pamplinas Arnold, hubo otras ocasiones en las que te sugerí invitarla y descartaste la opción y esta vez las cosas fueron diferentes y no solo por la supuesta ceguera, hubo un tono de entusiasmo cuando ella aceptó y después cuando regresaste a casa había algo en tu mirada que cambio- el abuelo noto raro a su nieto desde el incidente del vecindario, la actitud de su nieto ante ella había sido diferente, cuando se la llegaban a topar en algún sitio el chico siempre volteaba a verla y sonreía -. ¿Ha puesto a qué ya te flecharon? -

- ¿A qué te refieres abuelo?

El abuelo rodó lo ojos, de verdad su nieto era despistado, podía ver que un asteroide gigante estaba a punto de aplastarlo y el chico no se movería por estar perdido en otras cosas - a qué ya te echaste la soga al cuello, estás frito, enganchado, estás muerto, estás loco – el abuelo trataba de hacerle entender a su nieto que estaba enamorado pero creo que las metáforas no eran una opción al ver la cara de confusión que ponía Arnold con cada una

-A qué estás enamorado- era mejor decirle las cosas directamente ya que su nieto era más denso que el agua

-¿Enamorado yoo?! ¿De Helga Pataki?- Arnold se levantó de su asiento, la noticia era muy fuerte para él, debía tomar las cosas con calma, como era posible que su abuelo pudiera decir tal locura - de ninguna manera abuelo, yo no puedo estar enamorado de ella, por mucho tiempo ha Sido mi bullying personal y ahora solo es mi amiga,, además a mí me gusta Laila, me crees abuelo

-No se trata de creer no creer hombre pequeño, si no de lo que sientes, y si has estado soñando con la otra chica de esa forma ¿no crees que es lógico que te guste un poco más que Laila? -

La lógica del abuelo era innegable, desde hacía mucho tiempo él no pensaba en Laila de esa forma de hecho si era sincero consigo mismos la pulsera se la dio como último recurso para que la chica pelirroja pudiese aceptar su invitación al cine pero hasta él podía decir que ya era absurdo intentar algo romántico con ella.

Se había dado cuenta que ya no sentía el nerviosismo que en un principio experimentaba cuando hablaba con ella, en cambio con Helga cada vez que estaba cerca de la niña de moño rosado podía experimentar una sensación en el estómago muy parecido a lo que muchos llamaban "mariposas", sus manos sudaban, la observaba desde lejos sin saber por qué y cada vez que sus miradas se cruzaban podía ver sus ojos, aquel par lo estaba atormentando desde que descubrió su color, ese perfecto azul para él, pensó que eran bellos y que la hacían única y ahora lo ponían nervioso.

Quizás decir que estaba enamorado era demasiado fuerte para él, apenas había notado que los sentimientos que tenía por Laila habían cambiado y que ahora empezaba a sentir algo nuevo e inexplicable por Helga, era demasiada información para procesar.

-Abuelo!- no sabía cómo darse a explicar. - bueno quizás... Pero no estoy admitiendo que estoy enamorado de ella... quizás me gusta un poco

- ¿Solo un poco Arnold?.- su abuelo enmarco una ceja sabía que su nieto mentía

-Bueno un poco más de lo que yo pensaba. - se sonrojo Arnold, no era malo admitir que el empezaba a tener un interés romántico en la chica, pero era algo nuevo que tenía que asimilar.

-Y bien que te hizo cambiar de opinión ¿con respecto a ella? - el abuelo necesitaba saber qué es lo que tenía inquieto a su nieto, desde que regresaron de su viaje hacia dos semanas noto que el chico había tenido un cambio.

-Veras abuelo...- suspiro Arnold, le contaría la serie de echo que había vivido hasta ese entonces en la escuela con respecto a Helga y a Brainy y como desde ese momento el ya no podía dejar de observar a la que ahora era su adorado tormento.


Hola Chicos!

Espero estén teniendo una excelente semana y como les dije al principio de esta, la actualización aquí esta como compensación del abandono inminente en el que los tuve.

El siguiente capitulo esta en proceso creativo, aun me falta terminarlo de escribir así que no tengo una fecha precisa para subirlo pero no desesperen valdrá la pena, además de que estoy escribiendo otra idea que espero les guste y que muy pronto estarán viendo en mi listado de obras.

Gracias por sus Comentarios me hacen inmensamente feliz, además les doy la bienvenida a los que se están integrando a esta aventura, ustedes son lo que me inspira para seguir.

Helga esta empezando a sentirse extraña con Brainy y Arnold ya se dio cuenta, mu-jajaja, además de que su subconsciente ya le hizo ver que tendrá que esforzarse por ganarse la atención de ella, y saben que es lo mejor de todo mis pequeños salta montes es que ya llegamos a la mitad de la historia así que esperen muchas sorpresas.

Sin mas por el momento y esperando que estén tomando un merecido descanso (como yo lo estoy haciendo) y que les haya gustado este capitulo solo les puedo decir.

hasta la próxima chicos! con cariño piscis34