Los 12 alados capi.10
Cuando logro abrir los ojos noto que estaba en el mismo páramo en el que había aparecido tras dejar a Draco. Su magia se había descontrolado a tal punto que había explotado dejándolo inconsciente tras unos kilómetros de iniciado su viaje. Esta vez había tenido suerte de no haber sido detectado por alguno de los secuaces de Voldemort. Tenía muchas pistas que encontrar para lograr llegar a su padre, es decir para poder traerlo de vuelta, pues sabía que era la clave para atraer a Tom dentro se aquel ser oscuro que era Voldemort.
Su corazón dolía por todo lo que había hecho sufrir a Draco, tan solo esperaba que el encuentro con sus padres disminuyera el dolor y el desazón que había generado en las últimas semanas. Pues a pesar de necesitar el enlace para lograr el máximo de sus poderes como alado jamás sería capaz de obligar a Draco a ello. Sabía que ya había tenido suficiente con todo lo que había vivido con su madre y a pesar que con su muerte se había librado de ello, había quedado en la soledad sin sus gestores, aunque no dudaba que severus había tratado lo mejor posible por eliminar todas aquellas penas, los miedos y temores de Draco eran demasiado fuertes. Ahora cada una de sus acciones buscaba hacerlo más fuerte para que Draco no se sintiera presionado. Suspiro frustrado. Deseaba tantas cosas que lograr pero cada vez que intentaba algo las cosas se complicaban aún más, a veces sentía que en vez de mejorar las cosas estas solo empeoraban.
Había logrado que el director le diera un mes para estar fuera de la escuela, si tenía suerte podría alargarlo por 6 semanas pero tan solo esperaba que con eso fuera suficiente para alcanzar sus objetivos. Era ambicioso pero a esas alturas del partido era lo único que tenía. No podía confiar en el director pues trataría de protegerlo y el odiaba que las personas que el estimaba lo hicieran, ya que terminaban heridos o en el peor de los casos muertos. Sus padres eran la prueba latente. No quería gente extra involucrada, además que el director ya se había tomado demasiada atribuciones en su vida que no le habían gustado.
Divagar no le traería respuestas, su primer objetivo era el valle de godric. Le había mentido al director pues sentía que en aquel lugar encontraría muchas más respuestas de las que podía imaginar y le causaba cierta incertidumbre, sus poderes de alado se encontraban inquietos por ello, tan solo esperaba que lo que fuera a encontrar fuera una pista para poder derrotar a Voldemort y mantener a su familia protegida, pues su prioridad era su familia el resto del mundo tan solo era un beneficiario colateral.
En la escuela...
Se encontraba en su habitación después de haber hablado con sus padres, si, ya los llamaba padres pues no sacaba nada negando esa verdad. Sus padres estaban ahí y se sentía realmente confundido, dolido y feliz. Cual emoción reinaba era difícil de decir. Quería creerle a su gestor, a su padre Remus, lo deseaba en lo más profundo de su ser, pues por extraño que pareciera podía sentir a su padre, su sufrimiento y su inquietud, hecho que nunca antes había experimentado. Era como si esa parte de su persona estuviera bloqueada y recién ahora hubiera despertado. Le causaba sentimientos contradictorios, ya que era hijo de un licántropo pero nunca desarrollo la condición; tenía dudas respecto a eso y deseaba respuestas.
Aunque no podía obviar a su padre, no quería verlo se sentía profundamente traicionado, pues él siempre supo, él pudo haber cambiado su infancia pero prefirió no hacer nada.
Y Harry no estaba. Todo eso se debía a Harry. El esperaba que el pudiera apoyarse en ellos mientras no se encontraban juntos, pero había sido inmaduro y había interpretado mal los esfuerzos de Harry. Había sido egoísta e infantil pero estaba asustado de que los sentimientos del gryffindor no fueran verdaderos y todo fuera un simple juego del moreno. A él le costaba confiar sus sentimientos tras todo lo que había pasado con su madre o bueno, la persona que lo había cuidado. Saber que no era su madre le quitaba un peso de encima para poder odiarla, si, mientras pensó que era su madre sufrió, pero ahora que sabía que ella siempre lo odio, podía odiarla con todas sus fuerzas sin sentirse mal. Pues el igual la había tenido en estima, pero no más.
Aún tenía sus dudas respecto a sus padres, pero se sentía inseguro a pesar de tener casi 18 años, era un adulto en el mundo mágico, pero se sentía tan necesitado de afecto que a veces se sentía como un niño pequeño. Era difícil admitir que quería sentir el amor de sus padres, la conexión que había sentido de aquel tal Remus había sido tan intensa y tan profunda que había despertado algo dentro de sí, no estaba seguro de lo que era, pero lo más sensato sería que hablará con él. Eso sí no sabía que pensar de su padre, estaba resentido pero seguía siendo su padre, tener en esos momentos a sus padres era complicado
- oh Harry , yo pensando tantas cosas y tu queriendo solo hacerme feliz ¿estarás bien? - pregunto a su la nada con un suspiro mientras sus grises ojos miraban el techo de su habitación.
Cerca del bañe de godric
Harry se sentía bastante cansado pues la explosión mágica había sido intensa, no es que no pudiera recuperarse, pero se había drenado mucha magia, aquello solo lo hacía pensar en que debía ser más cuidadoso. Cualquier imprudencia podría destruir a sus planes y poner sus sueños en peligro.
Al menos ya había llegado al valle de grodric, con premura se dirigió a la mansión Potter o lo que parecían los restos de estas, se veía desolada, pues nunca había sido reparada tras la visita de Voldemort, se encargaría que volviera a su gloria en un futuro.
El interior de la mansión no distaba mucho de cómo se veía su interior, sombrío, destruido con señales de lucha. De solo pensar lo que tuvo que sentir su padre james cuando se enfrentó a lord Voldemort lo hizo estremecer, aunque recordando aquello surgían nuevas interrogantes. ¿si amaba a Tom riddle, como había nacido él? . Estaba cavilando aquello cuando sintió el llamado de una magia, que lo saludaba y lo llamaba, venía del piso superior. Con cuidado subió las escaleras y siempre con la varita en mano, no necesitaba luz por sus nuevos instintos, pero eso no significaba mantenerse alerta. Solo fueron unos minutos para llegar a la habitación donde provenía aquella firma mágica, se formó una sonrisa irónica en su rostro. Era su propio cuarto, su cuarto de bebe a medio destruir. El llamado mágico venía del mismo lugar donde su vida había sido marcada, venía de un estante un tanto alejado de lo que quedaba de su cuna. Abrió un cajón, pero no había nada hasta que posó su mano dentro de dicho cajón y este tembló dejando ver un diario al parecer y la curiosidad le ganó.
Comenzó a ojearlo y para su total asombro era el diario de su padre James a puño y letra incluso había algunas fotografías pegadas. Decir que estaba impresionante por su descubrimiento era decir poco, era mejor de lo que esperaba aunque hasta cierto sentido le inquietaba lo fácil que había encontrado aquello, pero existía la posibilidad que ese tipo de magia solo funcionaria con vínculos mágicos aún tenía sus dudas, al menos la mansión seguía con sus protecciones mágicas vinculadas a la sangre.
-aún tengo mis dudas, debería investigar un poco más la mansión - no sentía más firmas mágicas dentro de la mansión, pero existía la posibilidad que el sintiera dicho llamado por su herencia y cualquier otra pista tendría que buscarla a la manera muggle, tenía bastante tiempo así que el problema no iba por ahí si no el hecho que la mansión Potter era bastante grande, mejor empezaba al menos había tenido suerte en una primera instancia, aun existían posibilidades que encontrará más cosas provechosas que podrían ayudarlo en sus planes.
La noche se había hecho paso para dar inicio a un nuevo día, era fin de semana y lo más probable es que Draco no hubiera podido dormir por los nuevos acontecimientos que se habían presentado, una sonrisa vacía adorno su rostro, lo extrañaba bastante en tan poco tiempo se había hecho dependiente de Draco, quizás sus traumas infantiles habían gatillado aquella dependencia, pero no le importaba, le permitía mantenerse enfocado en lo que quería alcanzar y su futuro estaba al lado del rubio.
La noche anterior había sido muy poco provechosa, había revisado toda la planta superior y no había tenido resultados positivos, por lo cual esperaba que la búsqueda en la planta baja tuviera mejores resultados además no podía extender por tanto tiempo su visita en la mansión alguien podría descubrirlo y afectaría el curso de sus planes.
Hogwart
Severus se encontraba junto a sirius, después de la conversación que había tenido con Potter muchas cosas habían quedado claras en su cabeza y la más importante poder ayudar a su novio. Su pequeño retoño fue llevado a san mungo pues al parecer en el escaso tiempo que había estado fuera del velo había crecido aún más, pero seguía siendo prematuro con 6 meses y medio. Decir que no estaba asustado sería mentir descaradamente, pero debía ser fuerte por sirius, una vez con el panorama completo había hecho un traspaso directo de su magia a sirius como le había explicado Potter, que la aparición de aquellas alas casi lo deja lívido si es que no hubiera vivido cosas peores, pero ahí estaba con un recuperado Sirius que dormía tranquilamente, su cuerpo había respondido bien y podía sentirse hasta cierto punto tranquilo, pero Potter lo había metido en sus problemas así que no se debía fiar.
Cuando había realizado el traspaso mágico, ciertas cosas extrañas sucedieron a la vez. Su cuerpo había reaccionado de una manera bastante peculiar a la activación de dichos poderes. Sintió un cosquilleo recorrer todo su cuerpo mientras veía como Sirius iba respondiendo satisfactoriamente a la magia, aquello le quitaba un gran peso de encima, ya que así su ojiazul estaría en completa forma para los nuevos acontecimientos que se estaban avecinando. Lo cierto era que una vez había terminado con aquello y constatado que Black estaba bien había acudido a darse un baño para volver a cuidar el sueño de su novio. ¿Y cuál fue su sorpresa?, verse por lo menos 15 años más joven, se veía fresco y un poco mayor que Sirius, era como si su cuerpo se hubiera trasformado para acoplarse a la edad física de Sirius, decir que se había sorprendido era decir poco, pero en esos momentos no era relevante, así que tan solo dejo el asunto en pausa y procedió a bañarse para no despegarse de Sirius, cuando Potter volviera tendría otra charla con él.
El cuerpo que se encontraba en la cama comenzó a removerse, aquello indicaba que sirius estaba próximo a despertar y no se equivocó al cabo de un par de segundos los grises ojos de Black habían aparecido. Los primeros segundos no pasó nada hasta que recordó lo que había sucedido y su rostro cambio a pánico puro.
-el bebé severus! !-grito intentando levantarse, pero hacer aquello había mandado miles de onda de dolor por todo su joven cuerpo. Severus no se extrañaba, la magia había ayudado, pero en aquellas circunstancias no se podía esperar despertar como nuevo, el parto había sido difícil y largo hasta cierta medida traumático para el cuerpo aún medio adolescente de Black.
-en primer lugar el bebé está bien dentro de lo que se puede en san mungo, es más grande de lo que esperábamos por lo cual está mejor de lo que esperábamos, el que realmente nos preocupaba eras tú. -dijo tajante Severus mientras acomodaba al joven Black en la cama
Los primeros minutos Sirius estaba pensando más en su bebe que en cualquier cosa que lo rodeara incluido Severus, pero con el pasar del tiempo se dio cuenta de algo muy extraño. Snape se veía sumamente joven y porque no decir aún más guapo de lo que lo recordaba, hecho que lo hizo sonrojar profundamente y que llamo la atención del impávido pocionista.
-¿Ahora que sucede?- Que su novio estuviera completamente rojo le llamo poderosamente la atención, ¿Sería fiebre?.
-…-SI era posible su cara se puso aún más roja, antes de desviar los ojos avergonzados y contestar- Eso debería preguntar yo, te vez…joven y…-Se calló para fastidio del mayor. En cuanto se recuperara cambiaria los colores de esa habitación eran demasiado deprimentes.
-¿Y?- Sinceramente Severus estaba muy extrañado de las reacciones de Sirius, pues a pesar de la edad que contaba, nunca fue vergonzoso, bueno cuando estaban juntos y en ciertas situaciones…-
-…te vez aún más guapo…-fue a penas un susurro, pero pudo oírlo. Ok, eso era raro debido a que no recordaba haber sido guapo, aunque en ese tiempo estaba recién atravesando el duelo y toda su atención estaba en cosas muy negativas y malvadas…así que no sabía que decir.
-…esto es algo incómodo…-tratar de ignorar el sonrojo que se había instalado en sus pálidas mejillas era un tanto difícil- tengo que hablar un par de cosas contigo y esas involucran a tu ahijado y quizás respondan el cambio de mi apariencia…pero no te podría afirmar lo que dices pues en ese momento era lo último en lo cual estaba pensando.
Las cosas se estaban volviendo extrañas, pues es como si recién estuvieran saliendo, cuando todo recién comenzó y todo era sonrojos y silencios raros, paciencia Merlín… y esperaba que Potter volviera para eliminarlo con sus propias manos.
En alguna habitación del castillo
-Lucius…-Fue un suave murmullo que lo saco de sus pensamientos.
-¿Qué sucede Remus?- pregunto un tanto distraído
-me gustaría que te quedaras con Artemisa, quiero hablar a solas con Draco-Exclamo mientras depositaba a la pequeña en brazos de su padre que estaba bastante sorprendido.
-Pero…-
-Lucius, la relación de Draco y mía es distinta a la tuya, tengo la necesidad de verlo, mi lobo interno no está quieto fueron demasiados años lejos necesito recomponer el lazo que se perdió, además ciento que el cuerpo de Draco ha mantenido bloqueado esta parte y puede que en cualquier momento se active y aquello puede ser muy peligroso ya que ha pasado demasiado tiempo, además siento el llamado del cachorro dentro de Draco, siento como me llama por protección. Sin olvidar que el lobo me guiara a él, no te preocupes.
-Si es lo que necesitas ve, Artemisa estará bien conmigo- Lucius comprendía que Remus necesitaba aquello, como podría negarse si los había separada en tanto Draco nació, rompió aquellos lazos siendo su hijo tan pequeño haría todo lo necesario para que ellos pudieran reconstruirlos.
Con una pequeña sonrisa en los labios se despidió de Lucius y salio de aquella habitación, decir que estar en el castillo le causaba un montón de sentimientos, era poco. Tantos recuerdos venían a su mente tanto felices como tristes, pero estaban ahí. Recuerdos donde aún se encontraban sus amigos, ahora no había nadie tan solo Lucius, sus amigos casi hermanos ya no estaban ahí y debía vivir por ellos. Su lobo aullaba en su interior tratando de llamar a su cachorro, tan solo esperaba que este lo buscara, todo su ser ansiaba tener a su cachorro en sus brazos. Su lobo aun pensaba que era un bebe.
Estaba leyendo un libro, pues se encontraba solo en el cuarto que compartía con Blaize, el cual con suerte se dejaba ver desde que había iniciado su noviazgo con el pelirrojo. El castaño lo molestaba diciéndole que tenía envidia y él lo negaba a los cuatro vientos, pero en la intimidad de su ser él sabía que era verdad, pues el anhelaba lo que su amigo tenia, el tipo de relación que el poseía algo que podía ser suyo, pero no estaba al alcance de sus manos, sintió que sus ojos se humedecían, pero rápidamente los limpio, el no lloraba. Fue en ese momento que lo sintió, primero fue un suave llamado y luego un gimoteo dentro de su cabeza, era extraño pero sentía la necesidad urgente de encontrarse con alguien, no estaba seguro, pero sentía como su cuerpo se movía por voluntad propia, y salía de su habitación y de las mazmorras. No estaba al tanto de lo que estaba buscando, pero estaba desesperado, incluso sus ojos se habían llenado de lágrimas y no sabía el porqué.
Hasta que lo encontró en medio de uno de los pasillos, ahí parado mirando para todos lados estaba Remus Lupin, tan solo fue necesario que hicieran contacto visual cuando todo se desencadeno. Su cuerpo completo se estremeció, mientras sentía como las lágrimas se deslizaban por sus mejillas y corrió al encuentro de aquel hombre, buscando consuelo, buscando protección, su lobo había comenzado a salir como si de un recién nacido se tratase, buscando a su madre con desespero. Tan solo al sentir sus brazos alrededor de su cuerpo, todos sus miedos y angustias desaparecieron.
Llevaba varios minutos caminando hacia las mazmorras, pues sabía que su cachorro pertenecía a dicha casa, a cada paso se encontraba más ansioso no estaba seguro si lo encontraría o siquiera Draco respondería a su propio lobo interno, pero cuando lo vio ahí parado como perdido, todo su ser lo supo. El lobo de Draco había salido a la luz y buscaba desesperadamente a su madre, el ver la desesperación en sus ojos lo confirmo y sentir su tibio cuerpo contra el suyo, fue la mayor dicha aún más que el nacimiento de Artemisa, pues Draco era su primer cachorro, era su bebe.
Remus al menos fue capaz de llevarlos a una de las tantas salas desocupadas antes que el lobo tomara control de sus instintos. Draco lloraba, tratando de sacar todo el dolor que había dentro suyo, todo el abandono que había sentido y lo perdido que se había sentido todo ese tiempo, el cachorro dentro de sí lloraba buscando el consuelo, buscando la protección. El licántropo solo estaba consciente del cuerpo del menor, de su cercanía. Había percibido en Draco el cachorro y por lo que sentía es como si recién hubiera nacido, como si el mismo se hubiera congelado en el tiempo a la ausencia de su gestor, como si se hubiera ocultado y prácticamente desaparecido para no vivir el dolor, la perdida y el abandono.
Cuando Remus fue consciente de su entorno, estaba anocheciendo. Al parecer se habían quedado dormidos, sin hablar solo sintiendo el contacto del otro y para total desconcierto de Remus entre sus brazos no estaba Draco, sino un pequeño cachorro de lobo plateado que lloriqueaba aun dormido, buscando el calor de su madre. El licántropo no sabía que pensar, ¿Cómo era que Draco se había convertido en un lobo y más aún en uno tan pequeño?, ni siquiera había luna llena. Preocupado aseguro al pequeño en sus brazos y corrió a la habitación que compartía con Lucius, nunca espero que Draco reaccionara así al lazo que los unía.
Continuará...
