Beso Nº10- Despedida
Una mujer joven de cabellos castaños y ojos violetas corría a toda máquina por la calle, llevando una carpeta entre manos. Era su primer día en su nuevo trabajo y ya llegaba tarde. Perfecto.
Llegó a una avenida principal, donde el semáforo se iba a poner rojo para los peatones, pues el muñequito verde parpadeaba y para los coches ya estaba en ámbar y pasaban con rapidez.
-Ni en broma- Se dijo, acelerando aún más el paso. Sabía que aquellos semáforos solían demorar una eternidad para ponerse en verde y no estaba sobrada de tiempo para esperarlo.
El pequeño muñeco se puso en rojo totalmente, haciendo que ella maldijera su suerte pues aun estaba en la mitad de la carretera. Corrió aún más rápido, pero no vio venir un coche de color azul marino. Para cuando se dio cuenta, estaba al lado del capó del vehículo. Había frenado justo a tiempo.
-¡Mira por donde vas!- Exclamó el conductor, al que solo distinguió unos ojos de color azul, pues estaba muy nerviosa por el reciente suceso.
-¡Disculpe!- Gritó, para luego reanudar su carrera.
Afortunadamente, llego a tiempo al bufete de abogados, prometiendose a si misma que no volveria a ocurrir.
Ya, pues era mucho más fácil decirlo que hacerlo, pues ya llegaba tarde otra vez. ¡Y eso que se había apresurado!
Llegó a la misma avenida, donde aquel mismo semáforo estaba en las mismas que ayer. ¿Se podía tener mejor suerte?
Cruzó muy rápido, pero aquel aparato parecía tenerle manía. ¡Se había puesto en rojo otra vez! ¡Y en el mismo lugar!
No podía quedarse en mitad de la carretera, asi que corrio los metros que la separaban de la acera cuando, de repente, se vio casi atropellada por un coche de color azul... ¿marino?
-¡Mira por donde...!- El conductor del vehiculo quedo sorprendido al descubrir a la misma mujer que el dia anterior, y ella no estaba muy diferente.
Se miraron con asombro unos minutos, pero el tuvo que reaccionar cuando escucho los pitidos de los vehiculos, exigiendole que moviera su coche para poder pasar. Ella se habia desplazado al lugar donde podian circular los peatones, observando atentamente al que casi le mataba por segunda vez aparcando en doble fila y poniendo las luces de emergencia.
Del asiento del conductor salio un hombre de tez blanca de su misma edad aparentemente, con unos ojos de color azul electrico y cabello castaño oscuro.
-¿Acaso quieres que te mate yo o me diras que es casualidad que sea la segunda vez que te cruzas en mi camino?- Le pregunto con ironia, una vez estuvo lo suficientemente cerca de ella como para mantener una conversacion- Si querias hablar conmigo, no hacia falta que te arriesgaras tanto.
Ella enarco una ceja, viendo como ese tipo se lo tenia tan creido, el mismo que le dedicaba una sonrisa burlesca y arrogante. Le dieron ganas de borrarsela de la cara. De repente su retraso ya no era tan importante, es mas, ni siquiera se acordaba de ello.
-Ni siquiera se quien eres. No te lo creas tanto- Replico con tono molesto, lo cual solo hizo que la sonrisa de aquel tipo se alargara
-Es raro que no me reconozcas, suelen acosarme muy a menudo en las calles- Dijo aun burlon- No me sorprenderia que algun dia una de mis fans actuara como tu.
-Tu te lo tienes muy creido, ¿Verdad?- Comento entre irónica y enfadada, ¿Qué se creia? ¡Que arrogante!
-Quiza- Respondio, con esa sonrisa tan fastidiante pintada en su rostro, haciendo que ella se enfureciera aun mas.
-Engreido- Le espeto, para luego volverse, molesta. Empezo a caminar, con orgullo, dispuesta a alejarse de aquel conductor que habia tratado de atropellarla.
-¿Tu no tenias prisa por llegar a algun sitio?- Pregunto, haciendo que ella se detuviese al escucharle. Se volteo y le miro confusa y asombrada al mismo tiempo. El solo alargo su juguetona sonrisa, se notaba que se lo estaba pasando en grande.
-¿Cómo sabes tu eso?- Cuestiono, desconfiada. Primero trataba de atropellarla y ahora sabia las prisas que llevaba, y de las que recientemente acababa de recordar. Sin embargo, no pudo evitar preguntarselo al de ojos azules.
-Es obvio- Respondio con simpleza- Si el semaforo se pone en rojo mientras estas a mitad de cruzar, es porque has pasado a la carrera cuando estaba ya por ceder el paso a los coches. Significa que vas con mucha prisa y no puedes permitirte el lujo de esperar. Y deduzco por tu ropa y esa carpeta que llevas, que se trata de tu trabajo, y dado que casi te matas por segunda vez, debe ser que ayer llegaste con las justas y hoy estas en las mismas. ¿Me equivoco?
Si antes estaba sorprendida, ahora lo estaba mas. Era impresionante la seguridad con la que lo afirmaba, tan confiado que incluso podria jugarse lo que fuera a que no estaba errado.
Y lo peor es que tenia que darle la razon.
-No, no te equivocas- Suspiro con pesadez. Odiaba decirle ese tipo de cosas a las personas tan creidas como aquel que la miraba con aquellos orbes azulados y esa altivez que tanto la molestaba.
-Lo sabia- Dijo con satisfaccion- Y supongo que ahora vas aun mas atrasada que antes, y solo para que veas lo buena persona que soy, te hare el favor de llevarte en mi coche.
Ella le miro con expresion incredula. ¿Qué pretendia?
-No suelo entrar en coches desconocidos, y menos con alguien que trato de matarme y tan engreido como tu- Expuso, ante su atenta y penetrante mirada que de algun modo la puso nerviosa, pero pudo controlarlo antes de que se diera cuenta- Primeramente, ¿Quién eres?
Como toda respuesta, el se acerco aun mas, acortando distancias y asombrandola. Se puso al lado de su oido y le susurro, haciendo que sintiera un cosquilleo por la espalda al sentir su respiracion en su piel. Se sorprendio en cuanto oyo lo que dijo, y en cuanto se separo, miro al castaño con mas incredulidad aun.
-¿Pretendes que te crea?- Pregunto, y el le entrego algo de color negro. Tomo el objeto y lo abrio, descubriendo una placa policial que reiteraba lo que dijo anteriormente. La miro fijamente, con desconfianza, comprobando si era real. El se percato de ello.
-¿En serio estas viendo si no es falsa?-Pregunto, esta vez siendo él el incredulo- ¡Que desconfiada!
-Solo me aseguro de saber la identidad de la persona con la que hablo- Replico, devolviendole el objeto una vez hubo comprobado que era real- No me gustaria tener que enseñarte de lo que soy capaz.
-Wow, chica peligrosa- Se burló él- Tendré que andarme con cuidado
Era tan fastidiante... Si no fuera porque era policía, ya le hubiera demostrado lo que había aprendido en su entrenamiento de Karate. Y lo peor es que necesitaba su ayuda si quería llegar a la hora a su trabajo.
Entonces se percato de que el coche que casi la mataba no era un patrulla, sino uno como cualquier otro.
-¿Y tú por qué no tienes un...?- No acabo de formular la pregunta, pues él le dedicó una enigmática sonrisa que hizo que comprendiera al instante. Un agente encubierto- ¿En serio?
Como toda respuesta, le guiño un ojo y se llevó el dedo índice a los labios, aun sonriente.
Ella sonrió levemente.
-¿Quieres que te lleve o no?- Preguntó, al cabo de un rato, pues aquella sonrisa le había embobado tanto que estuvieron mirándose por unos minutos a los ojos, sin emitir palabra- No vaya a ser que me multen
Se alegro de haber provocado la risa de aquella mujer que parecía angelical.
-Está bien, no quiero que te abran un expediente- Aceptó, lo que hizo que la sonrisa de él se alargara.
-Vamos pues- Dijo, acompañándola al vehículo.
Se adelanto unos pasos y le abrió la puerta, haciendo una reverencia con una sonrisa burlesca.
-Señorita- Dijo sarcástico. Ella le sonrió con altivez y entró en el coche, dejando que el castaño cerrara la puerta y pasase al lado del conductor.
-¿A donde?- Preguntó, arrancando el vehículo y mirándola de reojo.
-No sé si conocerás la calle- Respondió, algo insegura.
-Me ofendes- Dijo con voz dolida pero burlona
Sonrió resignada y le dio la dirección. Vio como el se veía confiado, así que supo que si conocía la calle.
-¿Y siempre pasas por ahí a esta hora?- Preguntó, curiosa. Ella tenía que hacerlo para llegar a su trabajo, no había otro camino.
-Si, suelo darme una vuelta por aquí en mi tiempo libre- Dijo sonriente- Lo que nunca me había pasado era que una mujer se pusiera en medio de la carretera a modo suicida.
-¡Que no es eso!- Exclamó, molesta- ¡Sabes que solo es porque llego tarde!
-Si, lo sé- Replicó burlón. Aquella chica le divertía mucho, y había mantenido una larga conversación que ninguna mujer había podido llegar a entablar con él. Hasta ahora- Pero yo solo se que llegas tarde a tu trabajo. Y tu sabes mucho más de mi
Vio por donde iba, y lo cierto es que tenía razón. En su enfado, no se había dado cuenta de que no se había presentado.
-Mouri Ran, ese es mi nombre- Dijo con una leve sonrisa- Y mi trabajo lo sabrás cuando llegues.
-Kudo Shinichi, encantado- Comentó burlonamente, pues sabía que ella ya había leído su nombre en la placa.
-El hijo del famoso escritor y de la también famosa ex-actriz- Dijo con burla- Con razón tienes este coche
-Pues no, lista. No me lo han comprado mis padres- Replicó también burlón- Me lo he ganado con mi sueldo.
-Seguro...- Empezó, pero vio como un niño cruzaba la carretera, persiguiendo un balón- ¡Frena!
Él obedeció al instante, y tuvo suerte pues no le había dado al pequeño, que estaba asustado por el reciente suceso. Tomó su pelota y se disculpó, volviendo al parque donde jugaba con unos niños.
Ambos suspiraron aliviados y Shinichi reanudó la marcha.
-Menos mal que lo habías visto, no me había dado cuenta- Le dijo sinceramente, sonriendo de una forma amable que a ella logro sonrojarle levemente- Gracias
-N-no hace falta que me des las gracias- Respondió con timidez, al final no era tan arrogante como creía en un principio. Y con esa sonrisa en su rostro, era mucho más difícil tratarle. ¡Incluso prefería la otra tan fastidiante!
-Mira, ya hemos llegado- Comentó al cabo de unos minutos. Vio el edificio que había ahí, y deducio de inmediato el trabajo de ella- Con que abogada ¿no?
Dejando a un lado su timidez, le miró con una dulce sonrisa. Le había hecho un gran favor al llevarle, sino hubiera llegado tarde otra vez y ahora va incluso sobrada de tiempo.
-Gracias- Agradeció y se acercó a él, dándole un pequeño beso de despedida en su mejilla. Salió del coche y cuando se dispuso a cerrar la puerta, se detuvo ante sus palabras.
-¡Espera! ¿Nos volveremos a ver?- Preguntó, ansiando que la respuesta fuera positiva.
-Tal vez- Sonrió misteriosamente y cerró la puerta, se volteó y se dispuso a entrar en el edificio.
Shinichi la vio desaparecer tras la puerta del lugar y arrancó de nuevo, pensando en aquella sonrisa logro hacerle sentir cosas que nunca había experimentado antes y ese pequeño beso que le había encantado más de lo debido.
Miro el asiento del acompañante, que había quedado con su aroma embriagador y había una pequeña tarjeta encima. La tomó con curiosidad, mientras esperaba un semáforo.
Esa chica... ¿Cuando había apuntado su número de teléfono sin que el se diera cuenta?
Sonrió nuevamente y se guardo la tarjeta en uno de sus bolsillos de la chaqueta. Aquel beso sería de despedida, pero no pensaba permitir que fuera así. La encontraría de nuevo aunque tuviera que plantarse delante de ese edificio hasta que saliera. Sólo para verla a ella y a su sonrisa.
Y con un poco de suerte, obtendría otro beso suyo.
