Capítulo 10
Volterra era una ciudad magnífica, llena de esplendor y fulgor medieval finamente unido a la elegancia del mundo actual.
Aunque me habría gustado ir a un par de zonas turísticas y de exposiciones que Edward me había enseñado cuando estábamos en su casa en Forks, Alice me lo impidió.
- No, no y rotundamente no. Eso podréis hacerlo vosotros dos cuando estéis solos, pero ahora hay que divertirse y, sobretodo, hay que satisfacer un par de necesidades vitales en la vida de Volterra.- Me contestó riendo. Estaba tan emocionada que le faltaba poco para empezar a dar saltos.
- ¡Oh, no! Alice, ¡otra vez no!- Exclamé horrorizada al entender el significado de su alegría.
- ¡Oh, sí! Otra vez, sí. Rose, ¡nos vamos…!- Contestó más divertida aún ante mi evidente horror, observando a Rosalie.
- ¡DE COMPRAS!. -Dijeron a coro cogiéndose de las manos.
Las caras de los chicos eran un poema tan dramático como la mía.
- Demetri, han cambiado muchas cosas por aquí desde la última vez que vinimos, ¿nos llevas al área comercial por favor?
-Sí, claro. Esperad un momento.- Contestó Demetri mientras sacaba su teléfono móvil del bolsillo.
Minutos después aparecieron dos impecables coches negros que nos llevaron al centro de la ciudad. Había que admitir que Volterra no era precisamente una ciudad de Mc´Donals, recreativos y cines, en realidad, el único que había por la zona era uno de ésos especiales con enormes sillones muy mullidos y coquetas mesas incorporadas.
Verles derrochar el dinero por las tiendas de esa manera me ponía mala (aunque el cine molaba bastante).
Como en tantas otras ocasiones fui la barbie de Alice. Según ella, ninguno de los miles de millones de vestidos que me había regalado habían servido para nada.
- No puedes estar cómodamente en Volterra sin vestir con ninguna de estas maravillas.- Aseguró mientras observaba analíticamente un vertido de cóctel beis.
- Ya tengo bastantes "maravillas" gracias a tu última alocada sesión de compras.
- ¡Tonterías! Da igual dónde estés, si encuentras una maravilla debes utilizarla.- Afirmó Rosalie, observando una blusa rosa palo.
- Gracias Rose. ¿Ves Bells? Ese miedo a las compras no es nada sano.
- Lo que no es sano es vuestra personalidad de compradoras compulsivas.- Afirmé enfurruñada.
Ellas se rieron como si fuera una niña pequeña que acabara de decir una tontería propia de la edad.
-¡Oh! Bells, pruébate este vestido.
- ¿En serio vas a comenzar con esta tortura?
- Para estar guapa hay que sufrir.- Dijo Rose con una sonrisa maliciosa.
- Yo no quiero estar guapa.
-¿Segura?- Preguntó Rose lanzando una mirada a Edward, el cual estaba con el resto de los chicos en la otra esquina de la tienda, la zona de caballeros, por orden de Alice.
- Bells, eres preciosa, pero muy modesta, y encima tienes la mala manía de sentirte inferior cuando estás cerca de Ed. Bueno, no hay nada mejor que un cambio de imagen para subir la autoestima. - Me dijo Alice con voz tranquila.
Quise admitir que no era solo por Edward, la belleza de esa familia lograría acomplejar a cualquiera, pero preferí guardarme ese comentario para mis adentros.
No sé cuantos conjuntos me hicieron probarme Alice y Rosalie, simplemente, perdí la cuenta. Aunque no me importaba pasar por ese calvario si podía ver la mirada maravillada de Edward cada vez que aparecía de detrás de la pesada cortina escarlata del probador. Pero esa expresión no le duraba mucho cuando se fijaba en la cara de Demetri. No podía decir que se tratara de una mirada desagradable, en realidad era todo lo contrario, era más bien dulce. Daba la sensación de que se le iluminaban los ojos. Probablemente eso era lo que más molestaba a Edward. El hecho de que me observara con algo más que el simple interés propio de la atracción seguramente le resultaba irritante.
- Alice, por favor…- Supliqué agotada, sin ningún cabello en su sitio original gracias a haberme cambiado tantas veces de ropa.
- Bells, este es el último, es… tu traje, ¡estoy segura!
- ¡Pero Alice…!
- Te aseguro que con este vestido Edward quedará rendido a tus pies, además, en lo que respecta a ti es su color favorito. Me pregunto si podrías resquebrajar su perpetua barrera de autocontrol con este traje…- Me susurró al oído soltando una risita maliciosa ante mi rostro sonrojado.
-¡Alice!
-Entonces, ¿no quieres probártelo?- Me preguntó en voz alta con la victoria bailándole en los ojos.
- Está bien.- Suspiré resignada tomando el vestido con suavidad y entrando al probador de nuevo.
Por miedo a romperlo, e puse el elegante vestido con lentitud. Me observé tranquilamente en el espejo para apreciar el resultado. Definitivamente era un vestido de noche precioso. El traje azul marino cubría completamente mis piernas con un delicado vuelo; el vestido se mantenía sujeto por unas suaves tiras que se ataban al cuello, dejando un discreto escote y toda la espalda desnuda.
Cuando salí, comprendí lo que Alice había querido decir. Parecía que a Edward iba a darle un ataque al corazón. Tenía la misma apariencia que yo cuando me quedaba embobada observándole. Esa idea me hizo reír.
Después de una larga pelea con la compradora compulsiva de Alice, logramos salir de la zona comercial. Por fin, Alice iba a dejarnos volver a la mansión de los Vulturis.
Aunque me parecía muy apetecible la idea de ir a descansar un rato del torbellino que suponía mi enana favorita, justo en el momento en el que el coche que había llamado Demetri llegó, le arrebaté las bolsas de las manos de Edward y las dejé en suelo. Ante las miradas confusas de todos, tomé su mano y empecé a correr. Podía escuchar las exclamaciones de sorpresa y las carcajadas de nuestros amigos, pero, sinceramente, me daba igual, solo quería prestar atención a la risa que escuchaba a mis espaldas, musical y angelical.
Nos perdimos entre la gente que abarrotaba la calle a esas horas de la tarde y nos metimos en una calle transversal de menor tamaño sin apenas aire cruzando miradas.
- ¿Por qué nunca dejas de sorprenderme? - Me preguntó con la diversión bailando en los ojos.
Yo sencillamente sonreí y eché a correr hacia el interior de la calle. La luz anaranjada del atardecer bañaba las baldosas color tierra y las paredes de las casas blancas y rojas.
Escuché su risa tras de mí. Corriendo a su velocidad no tardaría en alcanzarme, así que tomé un desvío que llevaba a una calle más amplia llena de cafeterías y restaurantes. Pero mi alocada carrera estaba durando demasiado, sobretodo teniendo en cuenta que iba vestida con un vestido azul de verano y unos tacones bajos, por lo que mi torpeza quiso hacer acto de presencia. Afortunadamente, Edward me alcanzó a tiempo, pero mi orgullosa mala suerte no iba a quedarse de brazos cruzados de forma que me tambaleé y caí de espaldas, llevándome a Edward conmigo. No sé cómo se las apañó Edward para lograr caer él de espaldas al suelo, abrazándome fuertemente contra su pecho.
Me levanté presurosa y le tendí la mano para ayudarle a levantarse. No sé si era por la situación o por mi cara, que seguramente nunca había estado tan sonrojada, pues, aunque cogió mi mano, se quedó sentado en el suelo riendo como nunca le había escuchado.
- ¿Piensas levantarte algún día o pretendes continuar riéndote de mí indefinidamente?
- Bueno, el segundo plan no es mala idea.- Contestó Edward con la voz ahogada por la risa.
- Como quieras, quédate riéndote solo.- Contesté malhumorada, soltando su mano y comenzando a caminar.
En seguida sentí su brazo torno a mi cintura y sus labios en mi mejilla.
- ¡Oye! ¡Eso no vale!
- ¿El qué? - Preguntó con voz inocente.
- ¡Sabes perfectamente que me derrito cuando haces esas cosas!
- En realidad, no sabía que llegabas hasta eso. Es un interesante punto a favor.- Contestó con mi sonrisa torcida favorita.
Le habría contestado algo, pero su cercanía empezaba a afectarme. Me sentía una estúpida por permitirle ese grado de influencia en mí, pero no podía evitarlo, así que lo único que pude hacer fue enviarle una mirada envenenada, aunque eso solo le hizo reír más.
Después de eso, comenzamos a pasear sin rumbo fijo en silencio. Edward parecía conocer la zona, así que dejé que me guiara mientras yo observaba todo a mi alrededor. Llegamos a un punto en el que la calle comunicaba con un inmenso jardín al cuál parecía acudir mucha gente. Pensé que íbamos a entrar allí, pero Edward me guió hacia un camino sin señalizar. Después de caminar durante veinte minutos, y ya haber oscurecido, llegamos a un invernadero. Edward sacó una llave de su bolsillo con expresión alegre y abrió la puerta.
El lugar era, sin lugar a dudas, precioso. Había lirios y rosas blancas por doquier, además de una pequeña fuente en el centro del invernadero y un coqueto banco de madera contra uno de los laterales de la habitación.
- Desde el principio pensabas traerme aquí, ¿verdad?- Le pregunté curiosa.
- No tenía pensado traerte hoy, pero como tu tomaste la iniciativa de separarte del grupo para tener un poco de tiempo a solas, pensé que era el momento.- Contestó mientras observaba con detenimiento la fuente.
- ¿Cómo encontraste este sitio?- Pregunté mientras me acercaba a él.
- Hace ya muchos años que encontré este invernadero. Esta totalmente abandonado y en ruinas. Aún recuerdo que ese mismo día se lo comenté a Aro y, sin saberlo, él empezó a repararlo. Me lo regaló por mi cumpleaños… Siempre que estoy aquí planto y cuido las flores. Durante mi ausencia se encarga de él el mayordomo personal de Aro.
- Es decir, ¿este lugar solo lo conocen Aro, su mayordomo y tú?
- Bueno, ahora tú también.- Afirmó a la par que me abrazaba. Parecía pletórico gracias a haberme contado su pequeño secreto.
- ¿Ni siquiera Esme? ¿Por qué no se lo has dicho a nadie?
- Bueno…Puedes llamarlo un comportamiento de niño pequeño, pero me da un poco de vergüenza.- Contestó en un susurro contra mi cuello.
- Edward, ¿te estás sonrojando?- Pregunté al notar un repentino calor en mi cuello, justo en el lugar donde estaba apoyada su mejilla.
Intenté mirarle, pero él me abrazó de forma que me era totalmente imposible verle la cara, pero aún así podía sentir el calor de su rostro contra mi hombro y mi cuello. Era terriblemente… lindo.
- ¡Oye! ¿Qué te hiciste aquí?- Me preguntó de pronto, apartándose de mí.
- ¿El qué?- Pregunté confundida.
- Esto.- Contestó él señalando una herida en mi cuello.
- Pues… ni siquiera me había dado cuenta, me habré dado con una rama de camino aquí o cuando me caí antes supongo…
Edward me guió hacia el banco y nos sentamos en él. Observó el corte con detenimiento durante unos instantes. Luego, se acercó de nuevo a mi cuello y, para mi sorpresa, empezó a lamer suavemente mi herida.
- ¿Q-Qué haces?
- Desinfectarla, por supuesto.
Gracias a su repentina afición por convertirse en antiséptico, sentía todo mi cuerpo a flor de piel. Involuntariamente me aferré a la madera del asiento intentando mantenerme en mis cabales. Pero mis esfuerzos se fueron al traste cuando abandonó la herida y continúo repartiendo besos por todo mi cuello y mis hombros. Quizás sintió que mis fuerzas empezaban a disminuir, porque me sentó sobre sus rodillas y me rodeó con sus brazos de manera que me resultara imposible darme de bruces contra el suelo.
Mientras repartía decenas de besos por mi rostro, esquivando juguetonamente mis labios como una dulce tortura, yo acaricié con mis manos la sedosa piel de su cuello y las suaves ondas de su cabello cobrizo. Cuando estaba a punto de, por fin, besarme en los labios, se alejó un par de centímetros de mí.
Quizás fue por mi mirada aturdida, pero con un suspiro abrió la boca para hablar.
- Bella… Deberíamos parar.
- ¿Por qué?
- Porque estoy a punto de perder el control.
- ¿Por qué tú puedes mantener el control cuando yo hace tiempo que lo he perdido? - Pregunté indignada, lo cual le provocó una divertida carcajada.- Lo digo en serio.
Ante este último comentario, se serenó y volvió a recobrar la seriedad.
- No quiero que te contengas a ti mismo…- Aseguré, totalmente seria.
- Bella…
- Por lo menos, no conmigo.- Terminé de decir mientras clavaba mi mirada en sus profundos ojos verdes.
Y Edward, con un gemido de rendición, unió sus labios con los míos en un beso ardiente que convirtió mi cuerpo entero en una hoguera.
¡Hola a todos! ¿Qué os ha parecido este capítulo?
Puede que más de uno pensara que me había largado para nunca, pero resulta que estaba con los exámenes finales, la PAU y todo ese HORROR… Además, cuando por fin resulta que soy libre, se me estropeó el ordenador …
Kathow16, siento mucho no haber podido subir este capítulo antes, como he dicho antes, me resultó imposible.
TataXOXO, no, que va, no se nota nada… (nótese el sarcasmo) Bueno, a los chicos no suele hacerles mucha gracias que la gente les diga lindos, pero eso lo convierte en una forma perfecta para picarles xDDD Tú espera y verás… Ten miedo de mi mente perversa, ¡muajajajajajaja! XDDDD
PRISGPE, por ahora no pienso revelar nada, sacad conclusiones a ver quien se acerca más xDDD
Nessie Cullen Jazz, gracias por tu comentario, me alegra que te guste.
Twiandre, tengo que admitir que yo los tengo más o menos en empate, en reiteradas ocasiones he tenido ganas de darles un sartenazo a los dos xDDD Gracias por tus ánimos, creo que los exámenes PAU me fueron bastante bien, aunque con los nervios esos tres días fueron una pesadilla xDD Si llego a contarte como fueron esos días te da algo xD
Lobalunallena, muchas gracias por tu comentario y tus ánimos, me hacen mucha ilusión.
Janalez, muchas gracias por tu review, me alegra que te haya dado esa sensación Edward, me gustó muchísimo escribirlo.
Paty4Hale, la verdad es que me está costando escribir las partes de Demetri… Se me ocurren muchísimas cosas y en casi todas me dan ganas de darle un sartenazo a Demetri por pesado xD Bueno, si en ese te parece que tienen confianza, espera al capítulo 11, ahí lo dejo… El programa puedes escucharlo en directo aquí ( ) o mediante la página de facebook ( groups/ycodendauteradio/10150974076889254/?notif_t=group_activity) Ese libro es uno de mis favoritos, en realidad, es mi personaje favorito, así en general xD Uf… Me encanta. Mira, hay una serie, "Lost in Austen", que si te gusta "Orgullo y prejuicio" la tienes que ver. Eso sí, olvídate de parte de la historia original.
Angel-Moon17, gracias a ti por comentar, me alegra que te guste.
Suiza-Love, ciertamente hay calorcito, pero prepárate para el capítulo 11, ahí empieza un poco la sesión de fuegos artificiales xD ¿Madurarlas? Esos no las tienen ni conectadas… ¡Suerte con la Uni! Fighting!
Lady and Pao, siento muchísimo no haber actualizado antes, pero, como comente previamente, fue imposible. Estaban un pelín motivados, ciertamente XD Y fue muy divertido escribir esa situación, un Edward así de lindo es irresistible xDDD
Gabymuse, muchas gracias por tu comentario, gracias por tus saludos, saludos desde Tenerife. Me alegra que te haya gustado ese capítulo y espero tus futuros reviews.
Alejandra1987, tranquila, puede pasar muchísimo tiempo, pero yo siempre vuelvo. Si no escribo nada es porque estoy con los exámenes hasta la coronilla o mi ordenador no funciona. En realidad, creo que ya era hora de que esos dos pasaran de los besos en la mejilla de una vez, además, el ambiente era el ideal xDDD
Espero que hayáis disfrutado con este capítulo y que vengais preparados para el siguiente. El programa de radio que hago (ya hemos hecho programas de Dani Rovira, Alicia en el País de las Maravillas, Les luthiers, V de Vendetta, SNSD, Super Junior, Freeride y descenso, Ghibli, Jane Austen, etc.) "Ensalada de Voces" podéis escucharlo en directo en la página oficial de la emisora ( ) o mediante las grabaciones que se cuelgan en facebook ( groups/ycodendauteradio/10150974076889254/?notif_t=group_activity)Si quereis contactar conmigo podéis hacerlo mediante twitter ( CarolinaGrants) o por mi blog ( . / )
Espero vuestros reviews.
Cuidaos muchos.
Muchísimos besos y abrazos.
