Capítulo 10
Destinos o Coincidencias.
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Prowl detuvo su trabajo, algo no estaba bien. El reporte frente a su escritorio no mostraba lo que él esperaba.
-No puede ser –Dijo, repasando todas y cada una de las posibilidades, percatándose de que aquella más acertada, pues era la que más temía; sin embargo seguía siendo irrefutable con la evidencia presentada.
Eran detalles que sólo alguien como él podía dejar, o mejor dicho crear. ¿Pero para que? ¿Para que él pudiese localizarlo? ¿Para que pudiese saberlo? Tal vez para evidenciar esa culpabilidad que le hacía presa.
El táctico gruñó para sus adentros, frustrado. Por primera vez maldijo esa constante necesidad de hacer justicia, mientras dejaba caer el datapad al piso, incapaz de seguir mirándolo.
Hubiese sido mejor ignorar el hecho y dejar que los encargados hiciesen su trabajo, pensó, consiente de que ninguno habría logrado ubicar al saboteador.
-Al menos ahora sé porqué te marchaste –Musitó de nuevo, recordando la forma del Porche en la entrada, Jazz se quedó sin mirarle, pero con decisión clara y listo para partir antes de que él le diera por completo la espalda.
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Las grandes almas tienen voluntades, las débiles sólo deseos.
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La lanza golpeó por última vez la daga izquierda, lanzándola contra el muro de un local frente al que peleaban, lejos del alcance de su dueño. Los mechas que divisaban el enfrentamiento se recorrieron a los lados, evitando el impacto por poco.
-Debo admitir que hace mucho no encontraba un rival como tú, has mejorado notablemente -Comentó Mesala.- Eso le dará más valor a ese trofeo -dijo después, señalando al pecho de Terran.
El mustang pasó su mano por la insignia de la cobra que su forma presumía a la altura de su torso. La placa distintiva lucía con el orgullo de haber sido hecha por la mano humana, la misma que lo levantó de la tumba en la que él mismo se había convertido.
-No tienes idea de lo que es eso –Replicó, lanzando de inmediato la otra daga con fuerza, movimiento que el cazador aprovechó para contraatacar leyendo las acciones del auto dorado.
Con un rápido giro Mesala repelió la daga y atrapó a su presa contra el mismo muro donde la primera arma había impactado, estrangulándolo con el palo de la lanza, el cual presionaba con ambas manos a favor de la pared.
Segundos de análisis.
Y mas tarde Terran observó a su oponente directo a los ópticos antes de lanzarle una patada hacia el estómago para que lo liberara, algo complicado ya que a pesar de la experiencia su tamaño no había cambiado, siendo él más pequeño.
…»
Vengala saltó involuntariamente cuando el Mustang golpeó el muro al tiempo que forcejeaba por liberarse. Los rifles en los brazos de ella se activaron de manera inconsciente, alertada por completo por lo que estaba pasando y por la ansiedad de tener que quedarse observando sin hacer nada.
Sin embargo, cuando logró tranquilizarse y bajó uno de sus brazos, notó en sus radares una lectura que rápida se aproximaba hacia ella. Al voltear miró a la compañera del jinete Cazador. Valkiria se aproximaba con velocidad, entremezclándose entre los presentes; Su forma se perdía con facilidad, mientras su mirada revelaba solo la emoción de ese próximo combate.
…»
Un disparo al suelo en advertencia fue todo lo que Vengala hizo para cesar la proximidad de la cazadora. Sin embargo, Valkiria hizo caso omiso y después de echarse a un lado para evitar el rayo de plasma siguió corriendo en dirección de su enemigo, rápida y ágil como un depredador disfrutando de la cacería.
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca Vengala levantó un brazo para bloquear con su rifle la potente patada que la cazadora le lanzó rumbo al rostro. El metal de sus cuerpos chocó, sacando chispas, sacando también fervientes gritos y vitoreos del público que les observaba. La cazadora volvió a ganar terreno, aprovechando la inercia del golpe para brincar hacia atrás, usando el brazo del seeker como punto de apoyo, su cuerpo giró dentro de su propio eje, cayendo mas tarde al suelo de pie.
Ambas se miraron durante escasos segundos, después Vengala levantó sus rifles y rompió la tensión de la espera. Cada disparo rozaba el cuerpo de la cazadora, quien comenzó a correr hacia el amontonamiento de espectadores.
Todo pasaba tan rápido.
El seeker femenino no daba un respiro entre detonación y detonación, finalmente deteniéndose cuando una explosión mayor hizo cimbrar el suelo y provocó el derrumbamiento inmediato de un local y un edificio al otro lado de la calle.
Vengala giró la cabeza con rapidez y descubrió que donde antes había estado el resto del clan de cazadores ahora se encontraba un enorme charco de metal fundido, enormes lenguas de fuego crispando avivadas. Dos misiles habían explotado cerca, tan cerca que su cuerpo sintió la onda de calor. Después en su canal de transmisión escuchó la voraz risa de Mindmaster.
Arriba, en el cielo pintado de naranja, como ráfagas invisibles pasaron las figuras de sus dos compañeros aéreos, perdiéndose detrás de un edificio al doblar la calle. Vengala notó que los cazadores se habían dispersado antes de que los misiles detonaran, sin embargo, la amenaza ya estaba propuesta y la guerra personal declarada.
Cuando el seeker femenino giró la cabeza nuevamente al frente, en busca de su adversario, un duro golpe en la cara fue lo que le dio la bienvenida, aventándola al piso de espaldas. Tan fuerte fue la sorpresa y el impacto que sus alas chocaron contra los muchos escombros que habían quedado regados por todas partes.
-Muy confiada, seeker. –Escuchó la fría voz de Valkiria sobre ella.
Vengala quiso levantarse, pero una larga cuchilla en su cuello se lo impidió. Al alzar la mirada se topó con los ópticos ámbar de Valkira, prendidos e iluminados por el fuego que encandilaba la calle, la misma que repentinamente se hallaba vacía. La luz de las llamas se movía oscilatoria, dibujando aterradoras sombras deformadas por sus cuerpos delgados, una de pie, la otra en el suelo. Ambas con sus ojos fríos y sus rostros arrogantes, displicentes a los sonidos de la batalla que se daban detrás de ellas.
-El deshonor de intervenir en una pelea de cazadores se paga con la muerte. –Oró Valkiria, haciendo presión en el cuello del seeker.
Pero Vengala sonrió, mirando por sobre la cabeza de la cazadora.
-El honor es para los estúpidos. –Dijo, antes de impulsarse con las manos y arrojarse a un costado.
…»
Valkiria sintió, mas que escuchó, el deslice suave de dos alas cortando el viento detrás de su cabeza. Milésimas de segundos antes de que el seeker que tenía arrinconado se escapara de su agarre, miró de reojo por sobre su hombro, localizando al tetrajet que iba planeando en el aire con sus motores apagados. Todo se detuvo en ese momento, ni el fuego que tronaba carbonizando los escombros o los rugidos de ira que lanzaban Terran y Mesala fueron capaces de hacerla despegar sus molestos ojos de la interrupción que iba volando a toda prisa en su contra.
Los rifles de Shadowbird acumularon la energía del disparo, las bocas giraron y administraron el nivel de potencia, después, la lluvia de plasma fue cayendo en cascada sobre el piso y en dirección hacia la cazadora que tenía presa a su hermana. El suelo se laceraba, las esquirlas y las astillas de metal saltaban como olas de polvo, rozando el fuselaje de la aeronave que disparaba.
Valkiria maldijo y se echó a correr al frente, escuchando con furia las risotadas que soltó Vengala mientras sus pasos la alejaban velozmente de la horda de proyectiles que esperaban desintegrarla y que cada vez estaban mas cerca de ella.
Hasta que finalmente descubrió la esquina de un callejón que se divisó frente a su carrera. De dos pasos mas largos que los anteriores se aventó hacia adentro, rondando elegantemente sobre su cadera para quedar con una rodilla hincada y un pie en el suelo al tiempo que las últimas detonaciones del jet cybertroniano terminaron de tronar en el suelo. Shadowbird pasó por fuera, perdiéndose en la siguiente pared, encendió de nuevo sus motores y accionó sus propulsores, ganando altitud.
Seekers, se recordó Valkiria, costumbres mortíferas de batalla, buena coordinación de equipo, enemigos formidables, y lo más interesante: Trofeos.
Excelentes trofeos.
La cazadora se puso de pie y se acercó con sigilo a la esquina de la pared, mirando por el borde en busca de la que había elegido como presa. No tardó en encontrarla, Vengala caminaba hacia ella, buscándole de la misma manera. El seeker también deseaba pelear.
…»
Shadowbird recuperó sus propulsores y emergió de la avenida, elevándose a través de las azoteas y los resquicios que había entre edificio y edificio. La noche se veía espectacular desde allá arriba, resplandeciente a medias por el calor del fuego que subía en sendas humaderas capaces de colorear la brillantez de las estrellas. Sin embargo, nada mejor que la iluminación natural de la lumbre delatando la ubicación de cualquiera allá abajo, en la calle, en la ahora zona cero.
"Machotrix, voy a romper formación, encontré a mi objetivo" transmitió Mindmaster, saliendo de entre dos rascacielos para emparejarse debajo de ella en un vuelo sincronizado. Pero antes de esperar respuesta descendió abruptamente sobre un callejón y se transformó.
"Procede" Respondió ella.
De pronto tuvo que girar violentamente para esquivar el extraño proyectil que había pasado rozando una de sus alas. Había sido algo delgado y ligero, pero con el suficiente filo de haber podido perforarle una y precipitarla al suelo.
El seeker femenino hizo un escaneo de la zona y evocó al poder de sus radares y sistemas de telemetría, encontrando al responsable de su desviación de trayectoria.
Parada en una de las azoteas, una fembot azul, con los ópticos negros e inexpresivos, tensionaba la siguiente flecha en la cuerda de su arco. Sin embargo, en vez de hacer el disparo despareció dentro de una suave estela de luz.
Shadowbird apenas tuvo el tiempo suficiente de apagar sus propulsores y dejarse caer al vacío, jalada por la atracción de la gravedad antes de que la cazadora de negros ópticos reapareciera en otra azotea y disparara la siguiente flecha, rozando mas de cerca el ala derecha de su presa.
…»
Alud ya pensaba que todo eso estaba llegando demasiado lejos. Habían desatado una guerra propia en medio de un sendero turístico y los destrozos iban en progreso conforme llegaban mas elementos con la intención de ser parte de los desmanes.
Él había perdido el rastro de Mesala y Terran el instante en que miró a los cielos y localizó las amenazantes aeronaves, las mismas que no tardaron en diseccionar unos cuantos misiles de debajo de sus fuselajes para dispararlos en su contra. A partir de ese momento todos tuvieron que moverse y desbalagarse a través de la avenida. Valkiria siendo la primera que se lanzó a la lucha en contra de la seeker que acompañaba al Mustang.
El ferrari había evitado la explosión gracias a su agilidad para mimetizarse rápidamente en los parajes de su entorno. De un parpadeo se había lanzado corriendo hacia la multitud de curiosos mientras su Tormenta se teletransportaba lejos y Karr se transformaba en su modo alterno para alejarse.
Los espectadores al ver la cercanía de Alud retrocedieron, cuando él señaló al cielo avisándoles; todos comenzaron a transformarse y también a huir.
Después de eso la caza de los seeekers tuvo que alentarse. Había cientos de firmas en el suelo y ninguna era compatible con las que ya habían registrado como enemigas, por lo que el bombardeo cesó, dejando como único centro de destrucción los dos edificios en los que antes habían estado los cazadores.
Alud sintió la urgencia de reunir nuevamente a su clan. El repentino silencio de la calle no era un buen alentador, a veces roto únicamente por los disparos de una aeronave, el fuego consumiendo sus últimos vestigios o los golpes sordos de Terran y Mesala.
El Alfa se encontraba a la sombra de un edificio, volviendo con precaución hacia el lugar donde todos se habían separado. Sus audios estaban alertas, sintonizados para escuchar cualquier cosa, sus sistemas estaban preparados y sus instintos mas agudos que nunca. De vez en vez pasaba alguien corriendo, incluso creyó ver que no pocos transformers ajenos al conflicto llevaban armas en sus manos, listos para ser parte de lo que fuera que estuviera pasando.
Alud dejó atrás un camión estacionado, pasando entre él y la barda que tenía a su derecha.
De pronto sintió la amenaza, percibió la tensión… El silencio mas pesado que nunca.
Desenvainó su espada, empuñandola con una sola mano.
-¡Hola, Alud! –Escuchó el grito que le hizo ponerse alerta.
Una sonora carcajada le hizo voltear. La risa maniaca venía de alguien que estaba parado en la caja del camión. Unos ópticos rojos y un fuselaje púrpura con dos alas en su espalda. Mindmaster sonrió como un demente y se cruzó de brazos, mirando al ferrari.
-Tenía mucho que no nos veíamos, amigo. –Se mofó el seeker, entrecerrando los ojos con malicia- ¿Cómo has estado? ¿Ha sido bueno el tiempo de abundancia? –Prosiguió, imprimiendo un poco de sarcasmo en sus palabras.
Alud prefirió no contestar. Recordaba al seeker que tenía enfrente, fue al que conoció primero de toda la escuadra, era el que parecía estar mas desquiciado que todos juntos, el que se reía y hablaba solo.
-¿Sabes, amigo? Estoy un poco molesto –Le hizo saber Mindmaster, encendiendo vagamente sus rifles- Corrígeme si me equivoco pero creo que todo lo que ha pasado ha sido tu culpa. -Neutralizó su rostro- Y después de que juguemos un rato va a ser necesario que me des unas cuantas explicaciones. –Dijo con falsa amabilidad, como si estuviera hablando con un niño.
…»
Mesala y Terran peleaban sin importar el holocausto que se había desatado a su alrededor. Tenían cortes en los brazos y en la cara, golpes en cualquier parte del cuerpo.
El Mustang no era lento usando la otra daga que complementaba la otra parte de su propio arsenal. La hacía girar con una sola mano y con ello tiraba peligrosos mandobles que Mesala detenía con su lanza, la cual ya evidenciaba los rasguños y los profundos cortes que su cuerpo había librado por pura experiencia y habilidad.
Sin embargo; en un pequeño error de sincronización del Shelby, el cazador ganó debidamente su terreno y le golpeó tres veces con el palo de su lanza en la cara, haciéndole estrellarse contra la pared, a pocos centímetros de una constante llamarada que salía de una ventana rota. Un siguiente sablazo venía contra el pecho del Mustang, pero terran logró liberarse con un giro, alejándose a tropezones de su enemigo.
Mesala había mejorado significativamente. Sin problema desencajó su lanza de la pared y enfocó a su rival, quien se incorporaba dificultosamente.
-Sabes que no puedes ganar- Comentó el guerrero del clan de la zarpa,- Tu marca sólo revela tu fracaso, el deshonor que envistes al haber traicionado las normas del cazador -Prosiguió con un tono altivo.
-Tú no sabes nada al respecto -Respondió el Shelby- El honor no es lo que motiva esta situación –Confirmó mas tarde, irguiéndose de nuevo-… si no el futuro… El de mi familia y el mío.
El cazador vio por un momento a los jets, los cuales combatían a su propio ritmo, cada uno con su propio rival pero listos en todo caso que necesitaran asistencia entre ellos. Los miembros del clan Hinko se enfrentaban a la escuadra de T-D.
-Son seekers, ellos trabajan en Trina. –Espetó con frialdad- Tú como Cybertroniano de superficie que eres no tienes cabida en ese grupo –Dijo, con desprecio en su voz.
Terran negó con la cabeza, sus ojos estaban más decididos que nunca.
-Las cosas no son lo que eran, Mesala, eso ya no es verdad. Eso ya no importa ahora –Exclamó, sacando una estrella metálica bastante grande, la cual parecía ser su arma de backup.-Aún no acabamos –Anunció secamente.
-Eso lo sé -Finalizó el cazador, disfrutando abiertamente del momento, talvez deseando que Tempestad estuviese presente para divisar el encuentro.
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Caer está permitido, levantarse es obligatorio.
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Darkwar se detuvo en ese punto. Había logrado salir al balcón…
… después de tanto tiempo en el encierro y en la oscuridad: Aliados, costumbre y resignación.
Diversos sonidos llegaban a su mente como cortometrajes extraídos de muchas, cientos, de películas viejas y difusas. Había explosiones, gritos y tronidos incesantes de armas de alto calibre. La noche se iluminaba por llamaradas gigantescas de poderosas bombas cayendo y colisionando con todo lo que hubiera podido existir en el suelo. Las estrellas desaparecían, encandiladas con el poder del fuego.
Él volaba. Hablaba y dirigía, veía todo desde el cielo…
Y de la misma forma veloz en la que todo pasaba frente a sus sensores visuales sus recuerdos se diluían en estática y no podía ver algo muy diferente a una caverna plagada de oscuridad, con paredes siempre carcomidas y con verticales barras de brillo rosáceo tapando su única salida de escape. Programas se amontonaban sobre otros programas, perdiendo el orden y el control.
Las cosas cambiaban, las morfologías evolucionaban. Paredes negras y calles amplias, paredes amarillas y cuartos pequeños. Todo diferente y contrastaste entre sí. Había gritos en sus memorias, algunas veces ajenos, de fembots corriendo de las explosiones, de robots gruñendo y maldiciendo al disparar… y algunas veces suyos, humillantes y vergonzosos mientras imploraba muchas cosas, entre ellas que dejaran de golpearle.
Su memoria estaba reactivándose, corriendo para estabilizarse. Sus audios lo escuchaban todo dentro de sus regresiones, sus ópticos miraban sólo lo que podía alejarle un momento de su constante desánimo. Prefería ignorar cualquier recuerdo que pudiera empeorar su pesadumbre.
Recargó las manos en el barandal que bordeaba al pequeño balcón. Ahí dejó de mirar dentro de su mente para enfocarse en las calles metálicas y en los edificios que estaban al frente, al otro lado de la avenida. Algunas ventanas brillaban con sus luces interiores prendidas, en otras ni siquiera parecía que hubiese vida detrás de los vidrios.
Luego, mas atrás de tanta arquitectura, siempre plácido y conmovedor, una vez mas el cielo brillaba, oscuro y lleno de estrellas, pero sin ninguna luna por la hora tan temprana en la que estaban. Sin embargo, se consoló Darkwar, pronto volvería a aparecer en cualquier momento, ya que pasaran los debidos joors y breems, ya que el tiempo dejara todo como antes, la luna volvería a esa estación del cielo y él podría verla una vez mas, sin importar el predecible desinterés que le tendría después a ese astro tan natural y común.
Entonces algo curioso llamó la atención del seeker en el lejano paraje. No recordaba que le habían mencionado algo acerca de Charr… ¿Estaba en Charr? Nunca antes había pisado ese lugar, sin embargo ya comenzaba a notar algunas claras diferencias que en Cybertron nunca imaginó mirar: Tierra. En Charr, a lo lejos de los horizontes aún inhabitados se miraban oscuras montañas y tumultos grandísimos de partículas que los colonos terrestres habían bautizado como polvo, o tierra, que era lo mismo.
Gracioso. La tecnología y la cibernética se estaban levantando sobre praderas de tierra, encajando sus cimientos en un planeta hasta cierto punto híbrido. Así debía ser la inteligencia, apoderarse de todo lo útil.
Darkwar volteó a otro lado con distracción y descubrió en uno de sus comandos perdidos una opción que tenía mucho tiempo sin mirar dentro de sus componentes. La activó. Producto de sus recientes reparaciones -un detalle que ni Solid ni Impulse olvidaron- un renovado visor verde se recorrió desde su frente hasta la mitad de su nariz, apareciendo mágicamente sobre sus ojos para tapar toda la inferioridad que sentía que representaba. Así ya nadie podría leer su rostro nunca más ni mucho menos burlarse de nada si él no les demostraba nada.
Iba a seguir revisando los progresos de sus programas internos cuando algo que en ese instante ocurrió en la calle llamó nuevamente su atención. Exactamente debajo del balcón que él ocupaba el sonido de una puerta deslizándose y volviéndose a cerrar rompió la armonía del silencio durante escasos astrosegundos, después vino el eco sonoro de pasos corriendo y Darkwar pudo ver la figura delgada de un seeker rojo alejándose rumbo a una dirección desconocida, sólo siguiendo el trayecto recto de la avenida a su lado izquierdo.
Amplió los patrones de reconocimiento de su computadora…
Oh, sólo era Solid.
Dejó de mirar en su dirección y regresó a lo suyo.
Recordando cómo hacerlo, dejó que sus programas de localización y escaneo dieran un vistazo breve a la extraña estructura donde se encontraba, lo haría como prueba de readaptación. Sus sistemas analizaron a nivel satelital y de radar la zona y prontamente le dieron la rápida respuesta que hubo estado esperando. Los caracteres hablaron y levemente le sorprendieron: Estaba solo dentro del edificio. Completamente solo y en paz por primera vez en mucho tiempo. Ninguna otra firma o presencia aparte de la suya aparecieron… el lugar estaba abandonado.
Se asomó un indicio de duda en su rostro, después ya no lo pensó mucho.
Cuidadosamente dio media vuelta y volvió al interior de la habitación, ya caminando con más soltura y con menos tambaleos. Llegó a la puerta por la que había sido introducido al cuarto y la cruzó, saliendo, recorriendo el solitario y sombrío pasillo que no conocía.
No sabía si sería seguro quedarse dentro de un solo lugar por mucho tiempo… Los autobots estarían buscando por todos lados, incansables y renuentes a rendirse hasta no encontrarlo, igual a la única vez que intentó escapar de prisión e inmediatamente le encontraron, dándole mas tarde uno de los peores castigos jamás recibidos en toda su vida, y que hoy se esmeraba por olvidar.
No sabía si debía quedarse donde ahora estaba, no obstante mientras decidía siguió andando, bajando escaleras que encontró y llegando inconscientemente a la sala de estar, donde la puerta amplía que daba a la calle de atrás le dio la bienvenida.
El dilema se hizo mas claro… debía o no cruzarla.
Sentía que afuera había tantos peligros como ahí dentro. En todos lados era igual de localizable, y ahora estaba solo sin saber realmente porqué lo estaba. Todos le habían dejado solo y ya no sabía si eso le agradaba o le disgustaba.
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Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas las que no se derraman.
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-No hay más de que hablar -Comentó el Saboteador, volviéndose para observar al Impala, el mismo mecha que en el pasado le vio como su única esperanza…
Cuánto habían cambiado esos ópticos, que eran iguales pero al mismo tiempo ya no. La inocencia de su chispa se había desvanecido con el tiempo, integrando el decepticon que ahora reposaba frente a él. La herida seguía visible, mientras el Ingeniero simplemente le miraba, esperando alguna reacción de su parte.
A veces no es nuestra culpa, a veces lo es, sin embargo al final eso ya no es tan importante, si no el resultado que se pueda dar
-Tú fuiste un gran autobot, Impulse, toda tu unidad lo fue. Lamento lo que les sucedió, pero el tiempo de las venganzas terminó con el talión. Y fue un juramento prohibido que robó la vida de su superior. –Amonestó Jazz- Debieron dejar todo ahí y seguir adelante, las cosas hay que superarlas, Impulse- Argumentó con seriedad.
El muscle car se molestó, arrugando la frente.
-¿Eso crees?, Vaya, no los entiendo la verdad ¿Si creen que las cosas se deben de superar entonces por qué seguir persiguiéndonos?, ¿Por qué buscar acabar con la unidad que frágilmente tratábamos de integrar en éste planeta? -Preguntó con ira, él no entendía.
¿Por qué les habían vuelto a dar la espalda después de todo lo sucedido?
-A pesar de todo peleamos por esos ideales. De verdad que intentamos corregir ese terrible error, pero ustedes volvieron abandonarnos. Cuando Addanos murió nos acusaron y de ahí todo se fue al carajo- Reclamó frustrado.
Con una mano golpeó el suelo, rebelando parte de su frustración.
-¿Tienes idea de lo que fue saber que todos fueron marcados como meras víctimas? -Confirmó.- Ah, y para acabar con eso ¿qué dijeron las noticias? La unidad A, integrada por decepticons y autobots que acaba de ser asesinada quizá por manos de sus propios elementos. ¡De sus propios elementos! -Repitió, indignado, sacudiendo la cabeza por sentirse incapaz de seguir citando- Dime si eso todavía le dejaría el ánimo a cualquiera de seguir perteneciendo a lo mismo.
El rostro de Jazz no se inmutó.
-Yo peleé por limpiar su nombre -Intervino- ¿No fue por eso que me dejaste esos archivos? –Inquirió más tarde- ¿No era eso lo que deseabas? -Continuó.
-Yo… -Impulse no tenía palabras, ahora estaban a la par.- Bien… Creo que ahora todo está claro entonces -Dijo mostrando sus manos en señal de rendición- Haz lo que debes hacer, Jazz: arréstame o mátame, pero no permitas que nos sigan. No quiero ser la razón para renovar esa venganza -Finalizó.
El saboteador le miró, sin replicar. Sólo se acercó al ingeniero hasta detenerse a su lado.
-Todos pagamos nuestras faltas tarde o temprano –Aseguró, golpeándolo con fuerza para dejarlo fuera de línea temporal.
El golpe aterrizó a un costado de la cabeza del Impala. Su cuerpo cayó lapso al suelo, con sus ópticos apagados y su semblante inexpresivo.
-Pero será Primus quien lo mande, no nosotros. Yo también tengo mucho por pagar –Susurró Jazz alejándose del lugar.
Él no se sentía mejor por eso, ese enfrentamiento no había servido de nada más que para aumentar esa culpabilidad que le embargaba. Pero entendía que esa clase de venganza no era la opción, era el clásico óptico por óptico y él no enunciaría el Talión jamás.
-Ya debemos terminar con los rencores vacíos que no llevan a ningún lado, espero que entiendas eso Impulse -Comentó antes de retirarse.
La forma del deportivo plateado se perdió en la oscuridad de las calles de Charr, no volvería a ese planeta jamás.
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Una vez terminado el juego, el juez y el peón vuelven a la misma caja
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La noticia de los enfrentamientos no tardó en darse a conocer entre la población de Charr, muchos mechas argumentaban sobre lo interesante de un enfrentamiento en esa zona, otros daban opiniones mas reservadas, mientras esperaban la presencia de los elementos del orden para apaciguar esa pelea callejera, como le habían nombrado los noticieros.
Nada saldría de ahí, porque las autoridades aseguraban que no eran más que problemas clásicos que se daban en puertos de esa magnitud. "Algún transformer ebrio que no había podido controlar su frenesí de batalla o la magnitud de su boca"
La presencia de los elementos de seguridad se divisó abiertamente en la zona de batalla. Muchos mechas empezaron a ocultar rápidamente sus armas al tiempo que se deslizaban entre la oscuridad, esperando salir de ahí inadvertidos.
…»
Alud detectó al grupo policial consiente de que su tiempo estaba por terminar. Muy en su interior maldijo, esperando sacar a clan sin problemas. Ellos no estaban ahí para iniciar un conflicto mayor, jamás se lo perdonaría de ser así.
La espada giró con velocidad bloqueando otro disparo proveniente del seeker, el cual saltó del vehículo y corrió hacia un costado. El Mig-29 sabía que las unidades de seguridad estaban cerca, podía detectar cada una de las firmas en su radar, pero no le importaba en lo absoluto, sólo quería combatir contra aquel a quien culpaba por toda su desgracia.
Mindmaster llegó hasta la espalda de Alud y le tiró una patada en las uniones de las rodillas, haciendo al Ferrari doblarse sobre su propio peso, sin embargo, tan pronto el transformer estuvo en el piso se levantó, girando sobre los servos de su cadera para golpear con el doblez de su espada el costado del seeker.
El Jet tropezó pero no perdió el equilibrio. No obstante cuando volvió a erguirse la espada rozó una de sus alas, dejando un fino rasguño que pronto brilló en energon. La risa del seeker comenzó a reverberar desde lo profundo de su vocalizador. Mindmaster levantó un brazo y le tiró un salvaje puñetazo a Alud en la mejilla, gruñendo también él al sentir una aguda punzada en su hombro que lo hizo brincar y retroceder por reflejo. El dolor le había sorprendido, haciéndose tan tangible para él como lo fue para Alud al recibir el golpe.
La herida que tenía en el brazo comenzaba a ser una molestia, la bala del francotirador debía seguir ahí dentro, impidiéndole a sus sistemas el regenerarse, sin embargo, Mindmaster volvió a sonreír, mirando al Alfa retomar una singular postura de combate. El seeker nunca sabría que su enemigo peleaba con códigos y normas de usanzas japonesas, pero si reconocía muchos movimientos y detalles que ya había visto en otros dos guerreros.
-¿Sabes, Aluuud? Yo conozco esa espada -Comentó en modo de amistosa conversación, evitando otro ataque del Ferrari,- Y como dije antes: También conozco ese estilo –Continuó, riendo de nuevo como un psicópata.- ¡Hey, por lo visto yo conozco muchas cosas de ti! –Se burló, sintiendo otro corte en sus alas que le hizo reír más fuerte.
Alud no le hizo caso, sabía que era un método de distracción del seeker o… eso quería creer. La verdad es que era difícil descifrar lo que pasaba por ese procesador desquiciado.
…………………………………
Shadowbird aterrizó corriendo para cubrirse en un fragmento de muro del edificio derribado. Tormenta en cambio no pensaba en dar cuartel a la voladora, ella estaba ahí para vengar a Prowl y conseguir su trofeo.
La voladora percibió el cambio drástico de la cazadora, quien viajaba con velocidad, desvaneciéndose de la vista de todos los presentes para reaparecer mas tarde en un punto ventajoso para su siguiente ataque.
-Esto no está bien, estamos perdiendo el control -Masculló la tetrajet, denotando a sus aliados combatir a sus costados, en diferentes zonas de la avenida.
Shadowbird encendió sus rifles. Sus radares trabajaron frenéticos, identificando todos y cada uno de los puntos en los que Tormenta aparecía y desaparecía. Estaba calculando los intervalos de tiempo que tardaba en ir y venir de un lado a otro cuando un anuncio llamativo y peligroso se hizo presente a lo largo de toda la calle, irrumpiendo con fuerza absoluta sobre la zona cero.
El sonido de los motores resonó con la aparición de esos odiados Sweep, acompañados del mismo Cyclonus, su comandante. Al parecer Galvatron no deseaba que el conflicto llegara a más, o al menos eso deseaba aparentar.
-¡En nombre de Galvatron, líder supremo de los decepticons y comandante de Charr: ordeno que se detengan en este instante!
El silencio invadió los alrededores, exceptuando por aquel tronido emitido por las flamas que aún continuaban fluctuando.
Shadowbird sabía que era el momento de retirarse, no podían darse el lujo de llamar de más la atención. Se llevó una mano a sus audios.
"Vengala, Mindmaster, detengan toda actividad y regresen a la base ahora mismo." Les ordenó "Recuerden que la discreción es primordial, no llamen la atención. No deseo que sean detectados"
La respuesta no tardó en hacerse presente con la abrupta contestación del Mig-29, su frecuencia entró tras romper la barrera de estática.
"ARGH, Machotrix ¡No te metas! apenas estaba comenzando a…" Se quejó.
"No pienso repetir la orden, Mindmaster. Recuerda que Darkwar aún no está disponible para conceder tus caprichitos. La que sigue al mando soy yo y harás lo que yo te ordene" La irritación en su voz aclaraba que no deseaba continuar la discusión. "No vuelen, escapen por suelo" Cerró transmisión.
…»
Argh, estúpida engreída… Fue lo primero que pensó el seeker.
El volador purpúreo continuó maldiciendo en silencio, estando de acuerdo con todos los insultos y lamentos que gritaban las diferentes voces que habitaban en su cabeza. Observando al Ferrari con un suave toque de frustración, apagó sus rifles y se acercó de un salto a la esquina mas próxima.
-Ok, mi mamá dice que me tengo que ir. –Hizo mofa, escondiendo muy bien su coraje para no expresar otra cosa que indiferencia- Pero no te preocupes, nos encontraremos de nuevo, ALUD –Finalizó, corriendo por un pasillo para perderse entre las sombras sin ser percibido, seguramente había pagado todo rastro de su firma.
Alud volvió a poner su espada en las uniones de su espalda y suspiró. Era hora de localizar a su clan y reunirlo de nuevo.
…»
La tensión creció, mientras los mechas que estaban a los alrededores salían del estupor de ver al segundo al mando de toda la armada de pie a la mitad del lugar de enfrentamiento. Unos retrocedían lentamente tratando de no ser muy obvios, otros se mantenían inmóviles, asustados, pues a pesar de que Charr ya era considerado como un lugar más accesible, existían cosas que no podían quedar sin un castigo justo, diseñado por su propio líder en persona.
Nadie deseaba enfrentar la furia de Galvatron.
Vengala buscó de inmediato a Terran con la mirada, pero el Shelby continuaba enfrascado en su enfrentamiento, haciendo caso omiso a las exclamaciones de la aeronave.
Ella y Valkiria estaban en diferentes partes de su zona de batalla, cubriéndose de sus ataques, nunca dejaron de ser visibles una para la otra, ambas con cortes, golpes y raspones en todo el cuerpo. No obstante, en ese momento de interrupción por parte de la autoridad, las dos se detuvieron unos segundos.
Tenían que irse ahora.
Pero Terran, pensó Vengala suspirando, ella no quería abandonarlo.
"Retírate ahora, Vengala" Repitió su hermana cuando se dio cuenta que no obtuvo ninguna confirmación suya "No te preocupes por él, es un autobot idiota pero estará bien" Finalizó con un tono más suave por el canal privado que compartía sólo con ella.
La seeker de menor edad asintió para sí, imitando las acciones de Mindmaster: volar sería llamar la atención demasiado, por lo que abandonó su lugar de cobertura y comenzó a correr, brincando una barrera de escombros repletos en llamas para difuminarse con la primera calle abandonada que encontró.
…»
Valkiria pensó en seguir a su presa, había presenciado la situación y el escape del seeker. Pero detuvo sus avances antes de iniciar a correr detrás de ella, consiente de las órdenes que su Alpha había expresado.
No pienso estropear el trabajo que tanto le ha costado a Optimus Prime, les había dicho Alud.
La oración seguía presente en su procesador, cual orden de un líder que actuaba con madurez.
Antes de que los escuadrones de enforcers llegaran a la calle principal, Valkiria había desaparecido entre escombros callejones y oscuridad, intentando ubicar el punto donde su clan se volvería a reunir. No se preocupó por Mesala, él sabría cómo librarse de eso.
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ShadowBird retrocedió un poco, esperando la reacción de su enemiga, pero Tormenta simplemente había desaparecido tan rápido como había llegado.
-Sólo porque es la orden de Alud, nada más –Hubo susurrado la cazadora alejándose por otro lado y adoptando su forma alterna para ganar terreno por su parte.- Pero la cazería aún no ha terminado -Finalizó.
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Jamás se desvía uno tan lejos que como cuando cree conocer el camino correcto
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WhiteSpark intentó mantener al otro mecha consciente, aunque sus esfuerzos parecían en vano, el Mustang no ponía ningún empeño en seguir con ellos. Deseaba la muerte de la misma manera en la que sus compañeros peleaban por no dejarlo salir de línea.
-Déjame en paz -Reclamó finalmente cuando el lambo en un esfuerzo desesperado lo levantó del suelo, obligándolo a caminar.
Sus pasos eran torpes y sus rodillas se doblaban. Prácticamente White Spark se encontraba cargándole, luchando por no precipitarse al suelo también.
-Deja de quejarte, Kitt, que esto es por tu bien –Comentó forzosamente.
Xenon los seguía de cerca, escuchando la extraña conversación.
-No lo entiendes… ¡No quiero que me ayudes!… No quiero ayuda de nadie -Reclamó el auto negro, bajando la voz al final.
-Estás loco ¡Ya deja de forcejear, sólo empeorarás la situación y yo no responderé por ello! -Amenazó el deportivo blanco.
-No puedes salvar lo que ya se ha ido –Murmuró Kitt, ignorándole- Él… ellos, están muertos, se han ido y yo sólo soy la sombra que quedó. Una sombra siempre en espera de ser aceptada, siempre incapaz de obtener su propio lugar –desvarió, intentando alejarse.- Aquí no tengo a nadie, no tengo nada… ¡Déjame, maldición!
Kitt pudo dar un par de pasos por su cuenta después de logar liberarse del agarre de su acompañante.
-¿De qué demonios hablas? -Preguntó White Spark, confuso.
-Te dije que estaba dañado -Susurró el helicóptero a su espalda.
-No soy él, nunca lo seré. No quiero serlo porque él no quiere ser parte de mí, ¿Por qué no lo entienden? –Reclamó el mustang, agachándose para sostenerse del marcho de una ventana.
No dejaba de caminar, tropezando entre delirios que salían de su vocalizador y la mirada perdida de sus ópticos.
-¿Por qué insisten? -Continuó para sí, dejándose caer al piso, sentado.- ¿Por qué hacerme ver esas muertes una y otra vez?... Una y otra vez… -Hizo una pausa, mirando a todos lados con gesto perdido- ¿Acaso creen que es agradable experimentar tu fuera de línea perpetuo una y otra vez constantemente?
Se acomodó contra la pared, mirando un contenedor de desechos al otro lado de la calle.
-Sucede de distintas maneras, sucede con ese fantasma oscuro que comparte mis colores. –Les explicó, sin comprender que lo estaba haciendo- Puedo sentir el filo de su espada atravesando mi chispa, puedo verlo reír mientras el dolor se hace presente. Él está ahí, acompañado de un mecha de cromas verdes que es y que no es mi amigo, es horrible… ¡Es mi amigo en un lugar y en otro sólo quiere matarme! -Finalizo con desesperación.
Las miradas de sus compañeros se hallaban clavadas en él, ambos completamente ignorantes sobre lo que debían hacer.
-Ok, oficialmente creo que este sparkling está más loco que yo -Exclamó el triplecon, cruzándose de brazos para adoptar un toque aburrido, falso.
Debajo de ambos Kitt seguía hablando incoherencias, murmurando palabras que únicamente él entendía.
-Y que lo digas -Respondió el lamborgini, callándose cuando la forma carmesí de Solid se hizo presente por encima de sus cabezas.
El tetrajet se transformó antes de tocar el suelo, dando algunos pasos apresurados debido a la inercia que llevó en el aire.
-¿Kitt? –Preguntó, acercándose desde atrás al herido- ¿Qué pasó?
El Shelby esta vez no reaccionó, observando el suelo como si fuese lo más atractivo del mundo.
-Sólo elimínalo –Murmuró, señalando su casco,- No me deja vivir. No quiere que siga aquí porque él quiere marcharse y yo… no. –Levantó la mirada- Yo quiero vivir. Sólo haz que él se vaya, ayúdalo a descansar…
El volador le miró, estupefacto.
-Oh Primus, espero que no sea lo que creo que es o estaremos en problemas –Susurró, captando la atención de sus acompañantes, aquellos que no entendían nada de lo que estaba sucediendo.
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La vida es la muerte que viene
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Terran se mantuvo concentrado en su propio combate al igual que su rival. Sus aliados ya no estaban presentes, mucho menos el público que originalmente mantenían. Al parecer los enforcer estaban haciendo bien su trabajo, arrestando a todo aquel que pudiese ser el culpable de ese caos.
Todos habían escapado, dispersándose por cada calle, avenida o callejón transitable hasta desaparecer de los tableros de radar de cualquier oficial.
-¡Incitar al desorden es romper la ley! –Continuó la rasposa voz de Cyclonus mientras caminaba por el medio de la calle.
Los vehículos de transporte no tardaron en secundarle, avanzando detrás de él y adelantándose a sus costados, abriendo su compuertas para albergar a los detenidos. Sólo sus sweeps le seguían fielmente sin romper la formación.
Cyclonus se detuvo, también lo hicieron sus subordinados. Delante de ellos Terran y Mesala continuaban peleando. El Mustang era el que atacaba con su estrella de picos, Mesala echaba la cabeza y el torso hacia atrás para evitar los golpes.
-¡Suficiente! -Exclamó la aeronave, llamando finalmente la atención del par que había continuado en combate.
Los dos guerreros se detuvieron y tomaron preventiva distancia, mirando seriamente al comandante Sweep mientras este se les aproximaba pasivamente, una de las tantas facetas volubles de ese decepticon.
-Ustedes alteraron la paz pública. Crearon destrozos en propiedad ajena –Señaló los dos edificios en llamas- E incitaron a un enfrentamiento colectivo –Terminó de enumerar, enfocando su atención en el cazador…
Mesala podía ser ajeno a ese mundo, pero para el Decepeticon el Mustang no. Cyclonus tenía en su base de datos la designación y las matriculas de cada escaso habitante del planeta.
-Una multa será fijada para ambos, también una fianza, si es que pueden pagarla. –Les dijo el Sweep- Deben sentirse afortunados de que hoy no estoy de mal humor –Prosiguió, sonriendo levemente.
Después el rostro del comandante aéreo decepticon se ensombreció.
-Cazador –Se dirigió a Mesala, reconociendo en su símbolo uno de tantos emblemas que había tenido que aprender a identificar- Te sugiero que busques tus presas en un destino menos llamativo, como fuera de este planeta, por ejemplo –Comentó mientras los guardias los arrestaban a ambos.
El guerrero del clan de la zarpa no se resistió, conocía los procedimientos de esa clase de lugares, donde una buena suma de créditos podría solucionar casi cualquier cosa.
Terran miró con odio claro a Mesala antes de que los "suyos" también terminaran de esposarlo y lo enviaran a otro transporte.
Cerca de ahí, envuelta entre las sombras y con sus sistemas de localización apagados, Shadowbird observó como el grupo comenzó a retirarse. La fembot mantuvo el brillo de sus ópticos al mínimo, apagándolos casi por completo para no ser detectada. Ahora tenía un problema más que solucionar.
-Es fantástico. Que estúpidos son todos. -Gruñó para sí, dando la vuelta y encaminándose al taller.
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La muerte es una vida vivida
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Solid caminaba al lado de White Spark. El lamborgini tan sólo se limitaba a asentir cada vez que el jet le hacía algún nuevo reclamo por su problema actual.
-¡Es que no puedo creerlo, par de irresponsables! –Exclamó el seeker, furioso- ¿Tienen idea de lo que esto nos afectará? –Gritó, deteniéndose, su visor brillaba más de lo normal, delatando su enojo. Levantó una mano, golpeándose los dedos con la otra- Número uno: No tenemos muchos créditos después de las reparaciones de Darkwar. Número dos: No disponemos de mucho tiempo como para estarlo desperdiciando, y número tres:…
-Oye, tranquilo, seeker, seguro que se compondrá. Tú siempre arreglas todo, si salvaron al otro volador pueden ayudar al sparkling –Argumentó Xenon, acomodando la forma inerte del auto negro en su hombro.
El rostro de Solid se desfiguró con una mueca de desagrado total.
-Ese no es el caso, triplecon –Contestó con irritación.
La verdad es que en cierto modo estaba liberando esa tensión que continuaba almacenando después de su pequeño altercado (si podía llamársele de ese modo) con su creador. Se desquitaba con otros y ni siquiera él mismo era consciente de que lo hacía.
-Yo creo que exageras. Un accidente puede tenerlo cualquiera -Masculló el displicente helicóptero antes de alzar los brazos con exaspero- Pero claro, los seekers son todos así: exagerados, presumidos y dramáticos. Seeker debería significar melodrama en vez de caza –Prosiguió, volviendo a caminar.
-Por favor, ya vas de nuevo con eso, ¿Acaso es un trauma personal o qué? -Replicó el Jet, apuntándole con un dedo.- ¿Que tu procesador no puede dejar de sentirse acomplejado por un rato?
-¿Ahh, ahora vas a meterte con mi procesador, niñito? -Respondió Xenon, deteniendo su avance, su mirada amenazante se volvió hacia el seeker, inclinando hacia abajo la cabeza para verlo mejor.
El jet también le encaró, listo para cualquier cosa. La paz, la amabilidad y la amistad no estaban presentes en ese momento.
Pero White Spark se adelantó a los dos, acercándose al inconsciente Kitt que Xenon cargaba en uno de sus hombros.
-Oigan chicos, creo que tenemos algo más importante de que preocuparnos -Intervino el lamborgini, señalando el rastro de energon que el triplecon iba dejando tras su andar.
El caudal escurría desde la espalda de Kitt hasta el suelo, manchando también las piernas de Xenon.
-¡Argh, genial! Justo lo que faltaba, el sparkling me ensució ¡Miren como quedaron mis hélices!- Refunfuñó el Lancer.- Es un desastre.
-No puede ser, Xenon, ya basta con eso -Le dijo White Spark, molesto- La cosa es seria. ¿Qué crees que va a pasar si alguien se entera? -Preguntó.- Debemos…
-¿Si alguien se entera de qué, eh? -Intervino otra voz, una demasiado familiar para el gusto de los tres jóvenes transformers.
Todos giraron sus cabezas con demasiada lentitud, mirando al fondo de la callejuela que les quedaba detrás
De las sombras la forma alada que tanto temían ver se divisó, había algunas marcas del enfrentamiento anterior, el cual ellos aún ignoraban que hubiese sucedido.
Los suaves cortes aún adornaban las alas púrpura de Mindmaster, sobre las cuales el energon brotaba en finos hilillos. Se le veía cansado pero mas altivo y orgulloso que nadie como para aceptarlo, la herida que parecía estarle molestando con mayor magnitud era la de su hombro, de donde volvía a fluir su sangre a borbotones. No obstante, él hizo caso omiso de todo esto, concentrando su atención en el mecha que reposaba sobre el hombro del triplecon.
-Les hice una pregunta. –Sentenció peligrosamente casual, sonriendo demente como sólo él sabía hacerlo- ¿Si alguien se entera de qué, niñas?
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Continuará…
