Capitulo VIII
TU CARCEL O MI LIBERTAD
(Primera parte)
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Era lunes por la mañana, gracias a Dios que se encontraba en vacaciones si no tendría que levantarse de esa cama tan cómoda y arreglarse para ir a la escuela, con ese pensamiento volvió a acomodarse y nuevamente durmió.
Ahome seguía debajo de las sabanas de su cama, pero de repente alguien entro a interrumpir su paz.
- ¡Ahome, Ahome, ya levántate! - decía sango mientras movía de un lado a otro a su hermana - 5 minutitos mas – gimió la pelinegra dando vueltas en su cama.
- Ándale no seas floja Ahome, además hoy tenemos muchas cosas que hacer, acuérdate que día es hoy - le suplicaba a su hermana para que se levantara.
- Si ya se, ya se - abriendo los ojos con pereza, se levanto con pesadez de su cama y se dirigió al baño, mientras, Sango colocaba ropa en la cama de Ahome, se la había traído de Paris pero sin que esta se diera cuenta ya que era una sorpresa.
La pelinegra se encontraba bajo el agua tibia de la regadera, esta actividad siempre la hacia pensar con claridad, de pronto todos aquellos sucesos que había pasado con el ojidorado la hicieron sonreír.
Recordó la primera vez que lo conoció, las tantas peleas que tuvieron, las situaciones incomodas y subidas de tono que habían vivido, todo eso venían como pequeños flashes a su mente.
Junto con aquellos recuerdos vinieron a ella las palabras de Sango - "hoy tenemos muchas cosas que hacer, acuérdate que día es hoy"- Es cierto – se decía para si misma aun debajo del chorro de agua, de pronto la melancolía la invadió.
- Por que precisamente hoy tenía que ocurrir, por que me hiciste prometerte algo que aun me cuesta cumplir, no sabes el dolor que me causa este día – pensaba la pelinegra viéndose fijamente en aquel espejo de cuerpo entero que se encontraba en el baño.
Sus ojos se llenaron de lagrimas, mas su dueña no las dejaba salir, de pronto aquella mirada de dolor se transformo a una de enojo, detestaba este día mas que nada en el mundo.
- ¡Ahome, ya sal del baño que se nos hace tarde, además tenemos el tiempo en cima, date prisa! – Grito Sango en la puerta del baño, la pelinegra pronto salió de sus pensamientos y se apresuro en salir rápido del baño.
Se sorprendió tanto cuando vio toda aquella ropa en su cama, se veía a simple vista que era ropa muy fina y bonita.
Ahome se guardo aquellos sentimientos con su mejor disfraz "la frialdad", abrazo a Sango y le dio las gracias por tan maravilloso regalo, escogió de entre toda la ropa algo para ponerse ese día, se decidió por un pantalón negro con bordados de sakuras rojas, una blusa roja descubierta de un hombro y una chaqueta color negra de cuero y sus botas.
Mientras terminan de arreglarse ella y Sango, del otro lado de la casa se encontraba Sesshoumaru quien no entendía el alboroto que había, ya que observaba que los sirvientes caminaban de un lado a otro, trayendo o llevando cosas, mientras otros en la cocina preparaban lo que seria un gran banquete.
- Perdonen… - decía mientras veía pasar a los sirvientes y tratando que alguno le explicara por que tanto movimiento - Ni lo intentes, nadie te va a hacer caso, todos están concentrados en el evento de esta noche – le comento Miroku situándose al lado del ojidorado.
- ¿Cómo? - volteando a ver a Miroku quien de la nada apareció sorpresivamente- ¿Qué evento?, ¿Qué pasara esta noche?, ¿Por qué nadie me dijo?- hizo demasiadas preguntas al no entender por completo que sucedía, quería enterarse ahora mismo de que es lo que no sabia.
Miroku echo a reír - no tiene caso que te diga, tu mismo lo veras – le dijo dejándolo aun mas con la duda y la incertidumbre, la verdad que dejarlo con la intriga seria mas divertido.
El seductor chico se dio la vuelta dejando al ojidorado realmente perdido en sus pensamientos y tratando de averiguar lo que pasaba, solo un par de preguntas pasaban por la mente de Sesshoumaru, ¿Qué pasara en la noche? Y ¿por que el no estaba enterado?
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Después de una hora…
- ¿Pero por que debemos salir así? – pregunto la peli café quien era jalada del brazo por Ahome.
La pelinegra la silencio con un dedo - no levantes la voz – le susurro - no ves que puede oírnos - caminaba despacio y de puntitas.
- ¿Quien? – pregunto siguiendo el juego de Ahome y hablando en susurro también – Pues quien mas, Sesshoumaru, ese tonto quiere tenerme encerrada todo el tiempo y parece mas bien mi perro guardián, no se despega de mi, ni para ir al baño - se detiene la pelinegra detrás de las escaleras.
- ¡Hay Ahome tú siempre exagerando, además ya le dije a Miroku que nos esperara afuera en la cochera, así que pues de todos modos tendremos guardaespaldas – le confeso, por lo que entendía de la actitud de Ahome, esta no quería tener guardaespaldas.
- Si, pero Miroku es diferente, a Miroku lo podemos mandar a comprar chicles y escaparnos, pero Sesshoumaru no cae tan fácilmente, y mira hermanita que lo he intentado y siempre me encuentra, no se como, pero me encuentra – decía recordando aquellas veces que según ella había salido de la casa sin Sesshoumaru y en algún momento este aparecía de la nada.
Sango rio en voz baja - Ya te extrañaba hermanita – le confeso al recordar que la vida junto con Ahome no es nada simple y ordinaria - ¿Te ríes de mi, o te ríes conmigo? – dijo cerrando un poco los ojos irónicamente.
- Bueno no importa – volteando a ambos lados, al no ver a nadie tomo la mano de Sango - ahora si, es nuestra oportunidad - jalo a su hermana y corrieron hasta la puerta que da a la cochera.
- ¡Uf, creo que ahora si me libre del perro guardián! - cerrando la puerta de la cochera tras de ella - ¿Se puede saber a donde crees que vas, y quien es el perro Guardián? – pregunto alguien en un tono serio pero de triunfo.
Ahome pego un brinco y se dio la vuelta, solo para darse cuenta que Sesshoumaru estaba detrás de ella y como siempre no sabia como es que el sabia en donde y cuando ella iba a estar.
- ¡No puede ser, que no tienes otras cosas mejores que hacer, que el de estarme torturando con tu presencia! – se acerco al ojidorado un poco exasperada por aquella situación.
- No - dijo fríamente Sesshoumaru - además el torturarte me causa placer – continuo mientras se acercaba peligrosamente al rostro de Ahome, pero esta se dio la vuelta y camino hasta donde se encontraba Miroku esperando.
Sango sonrió, ya que se dio cuenta que estos dos no podrían esconder sus sentimientos por mucho tiempo.
- Bien señorita, ¿que auto quiere llevar hoy? – Pregunto cortésmente Miroku a Ahome - No se, mejor escógelo tu Sango – dijo pensándolo por un momento y no decidirse por alguno.
Sango se acerco a su herma y le susurro - No, no, no, nada eso, hoy es un día especial para ti y tú debes ser consentida, así que tú serás quien elija, ¿de acuerdo? – termino de decirle guiñándole un ojo.
Sesshoumaru estaba tan extrañado, pero aun así no entendía nada del comportamiento que todos tenían con Ahome.
- De acuerdo – decía con resignación y sin muchos ánimos - hoy llevaremos - apuntando con el dedo - El convertible negro – decidió.
- Perfecto – sonrió Miroku - Todos adentro, que ya no tenemos mucho tiempo – anuncio Sango subiendo al convertible en el asiento del conductor.
Todos tomaron sus lugares, Ahome alado de su hermana, los dos guardaespaldas en la parte de atrás.
Pronto llegaron al centro comercial y las chicas se dirigieron a las tiendas de zapatos, de ropa, en fin anduvieron por muchos lados, ambos guardaespaldas simplemente las observaban ir de aquí para allá, hasta que decidieron tomar un descanso y fueron a la cafetería mas grande del centro comercial.
- Pues a mi parecer ya tengo lo suficiente, así que por mi parte yo ya no comprare mas – dio un respiro fuerte - ¿y tu sango? – pregunto a su hermana quien aun no llevaba muchas compras.
- No pues yo también creo que con esto me quedo.
Esta vez el ojidorado no pudo contener aquel comentario que llevaba tiempo rondando su mente- ¡Por fin, ya era hora! - protesto.
- otra vez, ya te dije miles de veces que si no pedimos tu opinión, no tienes por que dárnosla - lo dijo en tono de enojada. Ya se había cansado, últimamente se empeñaba en molestar a cuanta hora quería.
- Ya basta chicos, han estado peleando desde que salimos de la casa, así que creo que Miroku y yo nos merecemos unos minutos de paz, ¿no lo creen? – comento Sango por la actitud de niños pequeños que tenían esos dos.
- Esta bien – dijeron los dos resignados y volteando cada uno por su lado.
Cerca del lugar, se podía ver a un muchacho de ojos de color azul como el mar y sonrisa coqueta, quien reconoció a Ahome y su hermana Sango, tan rápido como las vio, este comenzó a acercarse.
Por la posición en la que estaban Ahome se encontraba a espaldas del desconocido, así que no lo veía venir al igual que Sango, los únicos que podían ver lo que pasaba era Sesshoumaru y Miroku.
Tan pronto el ojidorado se dio cuenta de las intenciones de ese idiota que por desgracia había conocido unas semanas atrás, intento detenerlo pero Miroku se lo impidió, y con la cabeza le dio a entender que no hiciera nada, Sesshoumaru no entendía, pero no pudo evitar que aquel chico se acercara a Ahome ya que era demasiado tarde.
El chico le tapo los ojos a Ahome, haciendo que esta brincara del susto, pero al momento reconoció quien era.
- A ver, a ver, adivina ¿quien soy? - dijo el chico susurrando en el oído de la pelinegra con una voz suave y sexy.
Ahome suspiro - Tu nunca cambiaras verdad, Kouga – le contesto, Kouga era el único hombre que conocía que hacia ese tipo de jueguitos, y por desgracia ella había tenido que ver con el.
- No – negó ante el comentario de Ahome mientras le descubría los ojos - Y dime mi amor me extrañaste - dándole un beso a la pelinegra entre la mejilla y sus labios.
Ahome miro de reojo a Sesshoumaru y como lo sospecho, este estaba que echaba chispas, así que decidió molestarlo un rato, y decidió seguirle el juego a Kouga, igual que la otra vez.
- No sabes cuanto - acercándose más a Kouga, pero para su desgracia, esta vez el ojiazul no se mostraba tan interesado como la otra vez - Veo que la hermosa Sango te acompaña, siempre eh dicho que las mujeres de la familia Higurashi son todas unas diosas – comento, sin darse cuenta de que sus palabras habían causado una ola de celos en cierto guardaespaldas.
- Gracias por el cumplido, aunque no creo que ese fuera para mi – comento Sango nerviosa mirando a Ahome, quien se había dado cuenta de los ojos fulminantes de Miroku.
Después de un rato, Ahome seguía platicando con Kouga, ella se encontraba lo mas cerca que podía de el, Sango se dio cuenta de lo que tramaba su hermana y luego voltio a ver a Sesshoumaru, este se veía con cara de pocos amigos.
El ojidorado no podía contenerse, desde que ese tal Kouga llego, ha sentido una sensación de enojo, con ganas de querer golpear a ese imbécil que estaba con su protegida.
Miroku se acerco a su amigo - Si sigues así todos se darán cuenta que estas celoso - le decía en voz baja - Pero que dices, celoso yo, nunca, no tengo por que estar celoso – se defendió, según el, Miroku solo dijo una tontería.
- Aja, pues si no estas celoso por que estas apretando tus puños como con ganas de pegarle al tarado que tienes enfrente – dijo divertido, en cambio Sesshoumaru esta sorprendido, no se había dado cuenta que todo lo que hacia delataba su estado celoso y compulsivo de asesinar al imbécil que estaba con Ahome.
Por su parte Ahome se divertía viendo como Sesshoumaru se enojaba más y mas. Sesshoumaru no aguantaba su curiosidad al ver como se paraban Ahome y ese tonto.
-Sango espérame aquí no tardo – le dijo la pelinegra a su hermana quien la miraba extrañada - ¿Pero a donde vas? – pregunto.
- Kouga quiere comprarme algo, no me tardo de veras - lo decía como si de verdad le interesara irse con Kouga, las clases de actuación que tomaba en la universidad estaban dando sus frutos.
En segundos Ahome y Kouga caminaban rumbo una tienda de ropa, pero ojiazul detuvo su caminar al darse cuenta que Sesshoumaru los iba siguiendo.
- No es necesario que vengas, Ahome esta más que protegida a mi lado – le dijo con orgullo y dignidad – Ja – fue lo que contesto el ojidorado, ignorando totalmente las palabras de aquel pelele.
- Esta bien Kouga, déjalo, solo hace su trabajo - Ahome solo dijo esto por que tenia la intención de seguir molestando a Sesshoumaru.
Ahome se detuvo a ver una chaqueta de mezclilla decorada a la cual ya le había puesto el ojo, simplemente que no se la compro por que ya llevaba bastante ropa, pero esto le dio la escusa perfecta para hacer rabiar a su protector.
Kouga al ver el interés de la chica por la vestimenta, le dijo que se la probara, de esta manera ayudo a Ahome a quitarse la chaqueta de cuero que ella traía, este se quedo embobado al ver a la pelinegra con una blusa que dejaba al descubierto uno de sus hombros, siempre le había gustado que Ahome vistiera sexy y de alguna manera le gustaba aprovecharse de eso para hacer de la suyas.
Mientras Ahome descolgaba la chaqueta de mezclilla, Kouga aprovecho y acaricio la piel descubierta de la pelinegra, haciendo círculos con su dedo en todo el hombro y parte de la espalda de Ahome, esta se molesto pero descubrió que no era la única, ya que voltio a ver a Sesshoumaru y este estaba a punto de irse encima de Kouga para matarlo, Ahome hizo un movimiento rápido y se coloco la chaqueta y le dijo a Kouga que se la comprara.
Después de todo lo sucedido, Ahome y Kouga regresaron a la cafetería, se despidieron y todos se dirigieron al convertible, ya en camino a la mansión, se podía percibir como la pelinegra estaba rodeada de un aura de victoria, en cambio Sesshoumaru traía una cara de buldog, Sango y Miroku se divertían por la actitud del ojidorado.
Todos llegaron a la casa y cada quien se dedico a sus actividades, Ahome y Sango se preparaban para el evento de esa noche, mientras que Miroku y Sesshoumaru estaban en sus respectivos cuartos.
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Se preguntaba como era posible ya habían pasado dos horas de lo ocurrido y el seguía con las ganas de asesinar al tarado de Kouga, esto se estaba saliendo de su control, fue sacado de sus pensamientos por los golpes en su puerta.
- Adelante esta abierto – se levanto de la cama en la que se encontraba – Disculpe joven, me mando el señor Higurashi – entro uno de los tantos sirvientes de la casa - dice que por favor use este traje hoy en la noche – dijo dándole un traje negro, muy fino.
- ¿Pero esto para que? - pregunto perplejo al ver aquel vestuario, pero no recibió respuesta ya que el sirviente se había ido.
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Llego la noche y con ella cientos de personas quienes estaban invitadas al evento que se celebraba en esa fecha cada año, muchas caras conocidas, otras nuevas, había personas con buenas intenciones y otras con las peores del mundo, suspiro al ver por su ventana a tanta gente que llegaba a su casa.
- No quiero – dijo firme y segura en voz alta – No me obligaras – se lo dijo fríamente viéndola a los ojos.
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U.U uff! Al fin me dejaron tiempo libre, aqui esta la continuacion y les recuerdo que esta es la primera parte, es que me salio larguisimo el capitulo y tuve que cortarle un poco...
Gracias por todos su mensajes tan animadores, creanme que me asi si continuo con la historia, y como siempre espero que este capitulo sea de su agrado.
Nos estamos biendo... Saludos a todos.
Atte. Nalle
