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- Son sueños; Capítulo diez.~
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Corrí todo lo que pude y más, paré un segundo a descansar y me fijé que en poco rato amanecería, tenía poco tiempo para llegar hasta la villa de la arena, había estado toda la noche corriendo, y aún así sabia que un día de viaje, por lo menos tenía, y también sabia que me alcanzarían en cuanto vieran que yo no estaba, aún así quise intentarlo, era la única posibilidad de sobrevivir.
Hacia el mediodía llegué al desierto, y ya no podía más, estaba agotada tanto física, como mentalmente, caí de rodillas al suelo, sin fuerza, estaba perdida, y deshidratada.
- Sakura.- Miré arriba, dos, lo que parecían ninjas, encima de caballos, pero estos caballos...
-¿Son de arena?- Uno de ellos rió.
- Sube, te llevaré a la villa, soy Kankuro, el hermano de Gaara.- Sonreí y me dejé ayudar por el, aunque no sabia si debía confiar, podría ser mentira y ser unos secuestradores.
Una hora después supe que realmente era su hermano, ya que llegamos a la aldea, esos caballos volaban casi por la arena de aquel desierto.
- Te llevaré a tu habitación, allí tienes ropa limpia, cuando estés, baja las escaleras, la segunda puerta a mano derecha, es el despacho de Gaara.- Asentí no muy convencida, mientras me llevaba por los pasillos y escaleras del recinto donde hacia poco había estado. Antes de darme cuenta estábamos parados en frente de una puerta.- Aquí es, ¡Nos vemos luego!- Le sonreí.- Por cierto.- Lo miré.- Estamos encantados de que estés aquí.- Asentí y entré rápido a la habitación.
La estancia en si era bonita, a pesar de estar en el desierto, había un precioso florero con unas flores enormes y bonitas, una cama al lado de la ventana y a los pies de esta, un ventanal con un balcón, un escritorio en frente, un armario enorme, y por ultimo a su lado una puerta, la abrí, era el lavabo.
Volví a la habitación, abrí el ventanal, salí al balcón y me asomé, la verdad que las vistas eran bonitas, daban a todo el pueblo, e incluso más allá de el.
Volví dentro, me pasó por la cabeza el porque estaba aquí, pero antes de pensarlo me metí en la bañera a ducharme, y ahí no lo pude evitar... Me desplomé como no lo había hecho antes, dolía, mucho, la sensación de quererles ayudar y ni siquiera iban con la verdad, me lo habían ocultado como sabandijas, y yo me había creído toda esa bondad que transmitían sus ojos, y al final, era todo mentira...
Bajé las escaleras ataviada con una especie de kimono corto, color granate, unas mallas negras y los zapatos ninjas. Dudé antes de abrir, pero al final me armé de valor y llamé a la puerta.
- Adelante.- Abrí la puerta con cuidado. El despacho de Gaara era casi idéntico al de Tsunade, solo que ordenado. El pelirrojo estaba enfrascado en sus papeles y ni siquiera me vio. Sin mirarme habló.-¿Que desea?- Estuve a punto de reír, pero no tuve ni siquiera ganas.
- Hola Gaara...- El levantó la vista rápidamente y alzó las cejas, creo que estaba asimilando que yo estuviera allí de verdad.
- ¿Sakura?- Sonreí.
- Así me llamo.- Abrió mucho los ojos y se levantó rápidamente de la silla en mi busca, me abrazó en cuanto llegó a mi.
- Eres tu de verdad.- Se separó de mi y me sonrió.- Pero...¿Que haces aquí?¿Como has llegado?- Me acompañó cogiendome de la cintura hasta la silla que había delante de su escritorio, me senté y el hizo lo mismo en la de al lado.
- Me ha traído tu hermano Kankuro, me encontró en el desierto.- El frunció el ceño.
-¿Y que demonios haces aquí sola?¿Y el grupo?- Intenté reprimir las lágrimas, de verdad que lo intenté, pero no pude, lloré tapándome la cara con las manos, oí como Gaara acercaba la silla y me ponía una mano en la nuca y me atraía a su hombro, realmente notaba que era apoyo de verdad. Cuando por fin logré parar, el se separó.
- L-lo se todo... Bueno, todo lo que se tenía que saber...- Lo vi arrugar la frente.
-¿Y como te has enterado?- No era tonto como para saber que alguien me lo habría dicho.
- Me levanté de madrugada porque no podía dormir, y... Escuché a Karin decirlo.- El suspiró.
- Me alegro.- Lo miré cuando lo dijo.- Así has conseguido salvarte.- Me encogí de hombros.
- Gracias Gaara, te debo la vida.- El negó con la cabeza.
- Tienes algo especial, como persona y como ninja médico, no podía hacerte eso.- Tragué saliva.
- Me tienes que contar todo Gaara, necesito saber de que va todo esto.- El asintió lentamente.
- Supongo que sabrás algo,¿Te leíste el pergamino?- Yo asentí.- Bien... Pues todo empezó cuando el pergamino apareció en la villa de la hoja después de eso empezaron las catástrofes en los pueblos cercanos, al principio no lo relacionamos, pero después tras leernos e investigar el pergamino a fondo, vimos que era cierto, y cuando apareció el amuleto en casa del Hokage empezamos a viajar a tu mundo y a traer a chicas como tú para emprender el viaje.- Yo fruncí el ceño.
-¿Y porque chicas?- Pregunté.
- Buena pregunta, porque al final del pergamino pone "ella traerá la paz y la verdad". Así que dedujimos que tenían que ser chicas.- Ladeé la cabeza, parecía un cuento chino que costaba de creer.
-¿Y no habéis pensado que quizá tiene otro significado?- Gaara suspiró.
- Hemos buscado muchísimo significados, incluso los sabios del pueblo estudiaron el pergamino y dijeron que tenía que ser así.- Suspiré.
- Gaara... ¿Porque has querido salvarme?- El suspiró, era una pregunta que tenía hace mucho tiempo en mente.
- No pienses mal Sakura, no quiero que pienses que esto lo hago porque me he enamorado de ti o porque siento algo diferente a lo que es la amistad, mi corazón no está hecho para amar a nadie, pero sí que es verdad que tú trasmites algo especial a la gente, a mi, y ese algo especial es lo que me hizo querer salvarte. Además he hablado con Tsunade, y tienes un potencial muy grande para ser médico.- En parte me sentí aliviada.
-¿Y porque debo casarme?- El rió.
- Porque así eres alguien "importante" entre comillas, ya que si no eres mi esposa o esposa de alguien de este mundo, eres como una cualquiera y nadie te protegerá, sin embargo si te casas conmigo todo el mundo te respetará y protegerá. Y supongo que yo soy el único que te ha pedido matrimonio,¿Verdad?- Reí y asentí.
- Muchas gracias Gaara, te agradezco todo esto.- El teléfono de la estancia sonó.
- Discúlpame.- Yo asentí, y me asomé en los grandes ventanales, era un pueblo muy bonito, pero muy monocromático.
- Hola... ¿De verdad?... Bien... Bien... Pues prepara el paripé, no quería hacerlo pero no me queda otro remedio... Si, lo se... Muy bien... Gracias, adiós.- Lo miré.
- ¿Todo bien?- Le pregunté, el suspiró.
- Vienen hacia aquí, te vienen a buscar.- Fruncí el ceño.
- Seguiremos adelante,¿Verdad?- Apreté los puños.
- Si, pero mi plan era firmar los papeles y ya está, de esta manera habrá que hacer el paripé un poco.- Me reí.
- Mi vida va de bodas...- Gaara me puso una mano en el hombro.
- Ve a descansar, y baja cuando quieras comer, solo tienes que pedirlo.- Lo abracé.
- Muchas gracias Gaara...- Me acompañó a la puerta y cerré cuando salí, me encaminé a mi habitación.
Me venían a buscar... Seguramente Ino se lo había contado todo... Claro, como no me iba a traicionar... Me tumbé en la cama, y justo después llamaron a la puerta. Me levanté rápidamente y abrí.
Una chica rubia con coletas me recibía con una sonrisa muy parecida a las de Sasuke.
- Hola Sakura, soy Temari, la hermana de Gaara,¿Puedo pasar?- Parpadee y asentí.- Me habían dicho que eras muy guapa, la verdad que no se equivocaban.
-¿Quién?- Pregunté. Ella rió.
- Algunos chicos de la aldea. Toma, te traigo esto.- Miré lo que llevaba en la mano, un sencillo y bonito vestido blanco, y corto, con escote en corazón, y una corona de flores blancas.
- Que bonito.- Lo cogi y lo colgué en el armario.
- Te dejo descansar. Hasta mañana.- Y se fue. Me tumbé de nuevo en la cama, segunda vez vestida de blanco... Y así, caí en los brazos de morfeo...
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holaaa! aiaiaiiiii...
que os parece?
besos:)
