Para quienes leen este fic, y creyeron que me morí, pues, ¡no!
Aun estoy viva, en resumen: aquí les dejo otro capítulo, solo faltan cinco capítulos para el final más dos ovas especiales que incluiré. ¿Ya puedo sacar un manga?
Gracias chicas por sus reviews, me animaron a continuar.
Conclusión: Él lo es, tú lo eres en definitiva, todos los sabios son mujeriegos y misteriosos.
-El sol brilla intensamente, ¡no cabe duda que hoy será un gran día!- decía entusiasta el gran sabio del Mundo Espectral, extendiendo su cuerpo en dirección a la ventana de la habitación de Mahou.
-¿cómo puedes saber que el sol brilla siendo ciego?- pregunto Gunter, el cual callo casi inmediatamente al notar lo tonta que sonaba aquella pregunta, era obvio que era debido al calor emitido por los rayos solares.
-si ya sabes la respuesta, no deberías preguntar- decía de lo más divertido, apuntándole con el dedo menique, el cual segundos después usaba para rascarse la oreja.
Conrad al igual que el resto de los presentes aun no se podían acostumbrar a su presencia, que si era cierto que era la viva imagen de wólfram, su comportamiento era todo lo contrario a lo que el difunto fue.
Casi se podía jurar que en la cabeza de todos los presentes se depositaba una gotita al llegar el gran sabio de Shin Makoku que al verse con el otro sabio se pusieron a bailar un tipo de saludo que solo era conocido entre "sabios".
La mano izquierda con la izquierda, la derecha con la derecha, un golpecito de caderas, una vuelta dando pequeños brinquitos y finalmente el fraternal saludo de mano con mirada serias.
Conrad Weller estuvo a punto de decir algo cuando Yuuri comenzó a dar señales de conciencia, la verdadera razón por la cual todos los presentes: Gwendal, Günter, Greta, Cecile, Annisina, Yozak, Gisela y algunas empleadas se hallaban en la habitación real del Maou era simple, el gran sabio del mundo Espectral se había presentado como ladrón silencioso, y una vez contemplado el aura de su objetivo simplemente le cayó encima de sorpresa y…
Flash back:
Yuuri, finalmente había terminado sus actividades reales, cuando había recibido la noticia que el castillo de los von Bielefeldestaba siendo atacado, así que se dirigía hacia las caballerizas para acudir en auxilio de los von Bielefeld, sin embargo en plena trayectoria, algo golpeo al Mahou.
-¡¿qué demonios?-se quejo el Mahou poniéndose rápidamente en pie para hacer frente al sujeto que le había caído encima.
El encapuchado se incorporo de un salto a dos metros de distancia del Mahou, lo "miraba" sonriente, cosa que molestaba a Yuuri
-gusto en conocerlo 27° Mahou de sin Makoku, disculpa la caída, pero hacia mucho que no me tele transportó tan largas distancias.
-quien eres- Yuuri se dispuso a desenvainar a Morfi, esta vez no sería un enclenque dependiente de otros, el pondría arreglárselas con este agresor, como todo hombre de 19 años, como el rey de Shin Makoku.
-¡identifícate!-exigió el Mahou
El gran sabio simplemente dio unos pasos en dirección al Yuuri, mientras que una de sus manos comenzaba a descubrir su cabeza de aquella capuza que le cubría casi todo su rostro.
Los ojos de Yuuri se abrieron a más no poder, wólfram se hallaba frente suyo, pero eso era imposible, Su wólfram estaba muerto, él lo tuvo en sus brazos, pero…
-wol…!wólfram!- susurro, pero este susurro fue muy auditable para el gran sabio del mundo espectral cuyos oídos eran más sensibles que cualquier otro ser humano o demonio que conociera.
-¡cómo crees!- dijo el gran sabio a tiempo de de darle a Yuuri un leve golpecito en el hombro, golpecito que mando a volar el cuerpo del Mahou, el cual colapso contra un pilar del castillo.
-ups, se me olvidaba los frágiles que son los humanos- dijo mientras ponía una mano sobre su cabeza y comenzaba a rascarla- ¿no estás muerto?, o ¿sí?
-…-
En fin Yuuri perdió el conocimiento debido al golpe.
Por el ruido todos los presentes en el castillo acudieron a ver qué había ocurrido cuando encontraron a un Yuuri inconsciente y a su peculiar agresor el cual era la viva imagen de wólfram, levantando las manos y exclamando.
-¡yo no lo mate, él solito se lanzo contra el pilar!-y ante el silencio causado por la impresión, el intruso solo atino a decir- ¡quiero un abogado!
Fin del flash back
El pequeño Yuuri era atendido por Gisela mientras todos los demás aun seguían observando la puerta del despacho de Gunter donde ambos sabios habían decidido entrar para hablar de sus viejas vidas y de lo pesado que era hacer el papel de niñeras para los reyes.
Mientras en la habitación Real un Yuuri aun no recuperaba la conciencia y solo atinaba dar leves gemidos y susurrar
-Wolfram…
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Ya habían pasado tres días desde que aquel sabio había llegado, se identifico con el nombre de Dala, y para sorpresa de todos y mas para Yuuri sus actos dejaban mucho que desear.
-su excelencia!- exclamó una de las sirvientas al sentir la respiración de Dala sobre su cuello- por favor, esto ¡no es correcto!
-¡pero tu hueles tan bien!
-que dirá el Mahou- decía la empleada poniendo sus dos manos sobre sus pechos para así mantener la distancia entre ella y el sabio del mundo espectral, el cual según ella pese a su ceguera era "sexy"- el Mahou aun está muy dolido por la muerte de su excelencia Wol…
-eso no tiene nada que ver con migo, yo solo quiero…
El dialogo conjunta mente con la seducción de las palabras del sabio se incrementaban, al igual que las venitas de furia que le salían a Yuuri que observaba la escena desde la puerta de la cocina
-al Mahou no le importara
-claro que me importa-finalmente interrumpió Yuuri con un tono de voz muy tajante y molesto, acercándose hacia la pareja- continua tus labores- dijo mirando a la empleada con molestia, definitivamente despediría a todo el personal femenino del castillo por un tiempo "por lo menos hasta lograr que el gran sabio revivan a wólfram y si no se podía revivir a su amado…. definitivamente tendría que amaestrar a este sabio por que por mucho que tratase no podía evitar arder en celos al verlo coquetear con la empleadas. "
-¡Henkay!, no arruine la diversión- se quejaba el gran sabio hinchado sus cachetes, en forma de berrinche.
-nada de eso, teníamos una junta, todos te están esperando- Yuuri tomo a Dala por la oreja y lo jalaba como una profesora jala a su alumno a la dirección.
-eres imposible, eres un infiel- decía Yuuri según iba arrastrándolo
-¡claro que no!, actualmente no tengo pareja, no estoy engañando a nadie- dijo Dala consiente del impacto de sus palabras.
-…-Yuuri no dijo nada, era estúpido pedirle que no hiciera eso, sabiendo que esa era su naturaleza desde que lo conoció -pero aun así…- debía hallar una forma, los celos y la desesperación lo estaban enloqueciendo- es molesto.-concluyó.
Flash back
Comenzaba a abrir los ojos cuando pudo visualizar la cabellera rubia de su "amado", feliz de verlo y sin importarle que fuese un sueño, sueño del cual no quería despertar, froto sus ojos con sus manos para así aclarar la imagen y lo que vio lo dejo sin habla:
Dala estaba acorralando a Gisela en la esquina se la habitación cercana a la cama del Mahou
-pero yo también estoy herido
-por favor, le pido que se aparte su excelencia
-nadie se enterará, solo será un beso
Inmediatamente Yuuri quiso intervenir pero un fuerte dolor en el hombro le impido moverse y hasta hablar, no lo podía creer, su wólfram le estaba siendo infiel con Gisela.
De pronto pudo observar a Wolfram cayendo al suelo sujetando algo entre sus entrepiernas, Gisela le había golpeado con la rodilla para hacerse respetar (ya saben dónde, ¿no?).
-comprenda su excelencia, no es ¡NO!-dijo la chica para finalizar y salió de la habitación muy molesta y sin percatarse que Yuuri había recuperado el conocimiento.
Lo último escuchado fue el sonido de la puesta al cerrarse con fuerza tras la medico.
-Wolfram- dijo Yuuri molesto pero feliz, seguro todo tenía una explicación y ahora esta se le seria informada por su amado.
-…- la respuesta esperada nunca llego, Yuuri se molesto un poco más, podía ser que el rubio este molesto con el pero nada justificaba ese comportamiento.
-¡Wolfram, explícame que paso entre tú y Gisela!- la voz de Yuuri ahora era fuerte y muy molesta, pese al dolor el Maoh se levanto de la cama para verlo mejor.
-…- Dala solo permanecía agachado en el suelo, analizando las vibraciones que podía sentir de Majutsu del Maoh el cual comenzaba a cambiar a uno, más agresivo, definitivamente, su Majutsu variaba según su estado de ánimo, lo cual le demostraba su falta de control, no pudo evitar suspirar por causa de la desilusión, esperaba encontrar a alguien con más capacidad, Kessler no era un oponente fácil de vencer.
-¡Responde!- Yuuri se puso de pie y comenzaba a caminar en dirección del Dala.
-¿me hablas a mi?-dijo Dala sin mostrar ninguna reacción y se giro en dirección al Mahou mostrándole una sonrisa falsa, cosa que molesto en demasía a Yuuri.
-¡¿a qué estás jugando?-dijo mas que molesto, ahora ni siquiera era Yuuri era el demonio, sus cabellos largos hasta el hombro y aquellos ojos de gato mirándolo fijamente.
-a que yo no soy tu amado- soltó sin importarle en lo más mínimo la reacción del otro mientras dirigía una de sus manos sobre la mejilla del demonio Mahou que tenia frente suyo- no soy Wolfram.
-…-Yuuri no dijo nada debido al contacto con aquella mano sin saber porque toda la furia interna comenzaba a disminuir de su cuerpo al igual que su Majutsu, cambiando de fase sin si quiera perder la conciencia o sentirse débil.
-mi nombre es Dala, soy el gran sabio del mundo Espectral- su mano finalmente se alejo de la mejilla de Yuuri y con la misma mano señalo sus ojos
-yo no tengo sus hermosos ojos verdes, los míos eran de color rojos al igual que el resto de los espectros- rápidamente tomo la mano de Yuuri y la dirijo a sus ojos- pero los míos fueron privados de las luz, por el rey al cual sirvo.
Yuuri no sabía cómo reaccionar, muchos sentimientos comenzaban a albergarse dentro suyo, unos de desilusión, esperanza, rabia, frustración, celos, tristeza peor más que nada curiosidad.
-vine ante usted, para pedirle su protección y ayuda, para detener a mi rey antes de que cometa un gran error.
Yuuri aun no salía de su asombro, seguía mirando aquel rostro y sin saberlo comenzaba a salir de sus ojos un par de lágrimas, al sentir el tacto con la piel de Dala, era increíble de no ser por el comportamiento y lo que acababa de decir todo lo demás era igual a wólfram.
-no crea que bien solo en plan de pedir, a cambio de eso… y de prometerme que no matara a mi rey, le prometo devolver a su querido wólfram al lado suyo.
-Yuuri salto hacia atrás, ante lo dicho, la impresión fue tal que sin poderlo evitar tropezó con una de las esquinas de su cama cayendo al suelo y golpeándose el otro brazo con la esquina de la cama.
-su majestad al parecer tiene la maldición de salir muy herido ante toda criatura semejante a su amado.
-¡¿de verdad?-dijo Yuuri aun sin salir de su asombro.
-claro, no es extraño, primero con Wolfy que no lo puede ver y se lastima por tratar de abrir las puestas, después con el clon que lo deja como zombi y ahora con migo que se lastima físicamente.
-a que te refieres, con clon- dijo Yuuri sin comprender.
-a nada, solo broma de sabios.
-no sé porque pero no te creo.
Los ojos de Yuuri miraban fijamente a Dala, debía de ser paciente, además el castillo Pacto de Sangre se hallaba en estado de alerta, los atacantes del castillo Bielefeld aun no habían sido atrapados, aun no se sabía bien quién era el agresor y el pequeño Yuuri seguía sin recuperaba el habla.
Definitivamente había muchas cosas de las cuales preocuparse antes de este sabio pervertido.
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Mundo espectral
-¡maldito Dala!, como se te ocurre traicionarme- se quejaba Kessler mientras curaba sus heridas, ahora sin la piedra (corazón de Wolfram o la llave), había perdido su domino sobre las puestas, lo único que podía hacer era mantenerlas en el estado en el cual se hallaban actualmente "abiertas", debía recuperar esa piedra lo más rápido posible.
Afortunadamente y pese a haber perdido la llave había ganado el poder de el fénix, aquella ave con la cual tenía un pacto de mutuo beneficio, ave traidora que había decidido traicionarlo por proteger al mocoso.
Desde el punto de vista de kessler, eso ya no importaba, nunca mas volvería a molestarle, ahora que su poder era suyo podía seguir manipulando su ejército de zombis espectrales que usaría para acabar con el reino de Shin Makoku.
-¡destruiré todo aquello que se atraviese en mi camino!- comenzó a reír a todo pulmón-esta vez te convertiré en piedra.-dijo una vez calmado, sujetando aquella herida en su abdomen.
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-¡A-achuu!-estornudo Dala- alguien debe estar hablando de lo grandioso que soy-dijo todo enérgico en la sala de reuniones.
Todos los presentes simplemente lo miraron con la misma incredibilidad de siempre.
-no cabe duda de eso- rompió el leve silencio Murata acentuando una mano sobre dala – después de todo, somos existencias maravillosas.
Desde la primera vez que Murata vio a Dala comprendió perfectamente su situación, podía recordarlo bien toda la información recibida por parte suya en aquella reunión de sabios:
Flash back
-mi rey esta obsesionado con el poder.
-tanto poder solo lo destruirá a él y todo aquello que le rodea
-por eso mismo lo quiero detener, pero él hace mucho ha dejado de escuchar mis consejos.
-¿por qué esa obsesión con el poder, siendo que el ya es rey de tu mundo?
- mi mundo estuvo condenado a la destrucción desde hacía Milenios, incluso antes de que el naciera, todos los habitantes comenzaban a caer enfermos y morían.
-una plaga, o quizás una maldición.
-En mis 1067 años de reencarnación ni siquiera yo se la razón o la respuesta, solo puedo pensar que es algo normal, todo tiene un principio y un final.
-sin embargo, querer conquistar todas las dimensiones es algo ridículo.
-sí, lo sé.- Dala hizo una pausa leves- selo dije la ultimas vez que tuvimos una charla sana.
-¿fue cuando te privo de la vista?
-nop, eso fue después; Digamos que por mi atrevimiento solo fui torturado, las piedras son muy molestas en el camino.
-¿si todos están muertos, de donde ha sacado un ejército tan fuerte?
-digamos que los espectros morimos pero nuestros cuerpos nunca terminan de descomponerse totalmente, un ejército de no vivos es más efectivo que uno de vivos, estos jamás se quejan jamás mueren y mucho menos jamás descansan.
-la cantidad de fuerza requerida para el manejo de este tipo de ejercito es demasiada, es imposible para una criatura normal, solo un dios podría mantener este tipo de ejercito por tanto tiempo.
-por eso mismo decidió atacar y comerse a la entidad del fénix
-el fénix, ¿no era la entidad sagrada de la inmortalidad y el la vida?
-exacto, siempre ha ido de dimensión en dimensión, pero al cerrarse las puestas quedo atrapada en la nada, donde se vio atraído por el poder de la llave y conoció a mi rey.
-Wolfram von Bielefeld, no solo resulto ser la llave de una de las cajas para evitar el despertar de Soushu, sino también resulto ser la llave entre las dimensiones, esto sí es nuevo para mí.
-no te sorprendas tanto amigo mío, ten en cuenta que yo llevó mas siglos vivo que tu así que era evidente que conociera más cosas de las cuales tu puedes imaginar.
-pero aun así tu rey es un demente.
-conocer y evitar no son la misma cosa.
-aun así no entiendo cómo es posible que leo haya sido el fénix, siendo hija de Wolfram y kessler, y ¿cuál es la relación de este con tu rey?... A no ser que él sea tu rey.
-intuitivo como siempre.
-así que todo se queda entre familia
-es mas cómodo- por leves segundos ambos quedaron callados, mientras se acomodaban en una mejor posición había mucho de que hablar y hallar una solución tampoco será nada breve.
-como sugieres detener a tu avaricioso rey?
-planeaba usar al tuyo, pero es muy enclenque.
-no cabe ni la mas mínima duda, si lo comparas con un lunático.
-y que hay del Mahou de la tierra.
-e su hermano mayor.
-todo queda en familia, definitivamente.
-te parece si pedimos algún bocadillo-dijo Murata al escuchar el rugir de tripas de sabio del mundo Espectral.
-me leíste la mente.
-creí que esa era una de tus especialidades.
-jajaja
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Habían decidido tomar un receso de la reunión, ambos sabios caminaban y continuaban intercambiando planes y estrategias para solucionar los problemas, y para ser más exactos lo hacían en un dialecto desconocido por todos los presentes cosa que molestaba mucho a sus seguidores o mejor dicho espías.
No muy lejos de los dos sabios se hallaba un Yuuri muy molesto y frustrado, una vez que logro alcanzar a oír algo de su conversación se percato del extraño dialecto, era el colmo, era el rey y su estratega lo estaba manteniendo al margen de todo.
Cansado de ser tratado con hipocresía por parte de ken y Dala se limito a verlos desde uno de los pilares del castillo, después de todo tal vez si observaba, su comportamiento los delataría.
Un grupo de sirvientas caminaban cerca de ambos sabios llevando en sus manos algunas ropas para lavarlas en el rio.
-disculpen mi malos modales, señoritas, permítanme ayudarles con la pesada carga- dijo Murata mostrando una sonrisa de conquistador.
- no se moleste excelencia, no es correcto, además la carga no es pesada- dijeron las muchacha algo avergonzadas y sonrojadas.
-es una lástima, si tan solo pudiese ver, yo también me ofrecería gustoso a llevar esa carga, no es justo que bellas damas lastimen sus manos delicadas en labores tan pesadas
-de verdad estamos bien excelencias.
-nada de eso, déjennos escoltarlas
- y si fuera posible la muchacha de olor jazmín podría escoltarme a mí, quien sabe tal vez podría caer.
-mmmm- las muchachas se pensaron la situación leves segundos- ¡está bien!-gritaron entusiastas.
- Murata llevaba la leve carga en una mano mientras charlaba gustoso con la muchacha de cabellos azules
Mientras Dala se aferraba al brazo de la pelirroja olor jazmín, a quien explicaba que su olor lo había seducido y si no desease ser su esposa.
Ante todo esto un Yuuri con mil venitas adornando su cabeza decidió ponerle fin.
-¡!Dala!-Grito y misteriosamente ninguno de los sabios lo había oído, o habían fingido no hacerlo.
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Llegado al rio ambos sabios se despidieron de sus acompañantes.
-crees que está bien hacerlo enfadar de esa manera.-preguntaba Murata algo apenado por la falta hecha ante si rey.
-debe de entender que yo no soy su Wolfram, además no me agrada mucho su olor.
-¿qué tiene de malo el olor?- pregunto Murata
-huele a persona enamorado, y eso es desagradable para mí.
-es afortunada…la persona a la cual amas es afortunada- Dala paro levemente y nuevamente continuo su caminar, no era raro que Murata lo notara ambos eran sabios, ambos tenían miles de años de reencarnación.
-es una vergüenza para mi, que sea tan notorio.
-para nosotros esta prohíbo el enamorarnos en demasía, pero tú lo estas.
-sí, pero como lo hemos dicho antes, todo nace y muere.
-…- Murata guardo silencio unos segundos- el ama mucho a Wolfram, no importa la forma solo desea recuperarlo, sus sentimientos están confusos, y tu no le ayudas mucho, es imposible evitar que Shibuya se sienta de esa manera.
-los humanos son muy complicados, ¿no?
-sí, supongo.
Y así ambas siluetas se perdieron en el bosque oscuro.
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Mientras eso pasaba en el bosque , en el castillo en un cuarto que alguna vez compartí con su hermana y su madre, se hallaba el pequeño Yuuri, sin decir ni una sola palabra, en compañía de Gisela, Greta y la Cecile que no hacían otra cosa más que cuidarlo para que así este se recuperase lo más rápido posible.
-será mejor dejarlo solo-dijo Gisela recostando al pequeño en la cama.
-pero- se quejo la reina, que ya no opuso más resistencia al sentir la mano de Greta sobre su hombro
-solo necesita tiempo, ya verás que pronto estará bien.
-sí.
Greta miro por última vez a su hermanito, el cual aun se aferraba a aquella piedra roja sin decir una sola palabra.
Al hallarse solo, el pequeño Yuuri pudo sentir final mente las lagrimas caer sobre sus mejillas, y un extraño calor, emanado de aquella roca roja, sin saberlo porque de pronto sintió paz y durmió mientras oía el susurro de su madre en el oído tarareando una cansío:
Solo los valientes van a la guerra
Para proteger a su amada, el soldado va
No llores al ver marcharse a quien quieres, solo sonríe
Que mañana regresare para consolar tu dolor
Solo el valiente va en busca de paz
Solo el valiente es capaz de esperar
No llores al ver marchar la primavera
Pronto ella también volverá.
Como el ave fénix siempre resucitara
De los campos cenizos de sangre
La esperanza volverá para iluminarnos en la oscuridad
Solo el valiente lo comprenderá
No llores al ver marcharse a quien quieres, solo sonríe
Que mañana regresare para consolar tu dolor
De los campos cenizos de sangre
La esperanza volverá para iluminarnos en la oscuridad
Solo el valiente lo comprenderá
El niño quedo atrapado en un cálido sueño y la piedra dejo de brillar.
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A la semana de todos esos sucesos, finalmente las tropas se habían alistado para defender el reino, todos sabían del enemigo pero no sabían cuando ellos vendrían a atacar el reino.
-debemos ir y hacerles frente
-en cancha ajena, no tendremos mucha oportunidad de ganar
-entonces que haremos, ¿esperar mientras los países vecinos son reducidos a escombros?
Discutían dos soldados, discusión ardiente que era escuchada por Dala, el cual pese a su leve estadía en el reino ya era muy conocido tanto por las sirvientas (Don Juan), como por los soldados (el sustituto infiel de lord mocoso).
-¡muchachos!, !muchachos!, calmaos, ya verán que todo saldrá bien.
Ambos soldados lo miraron, uno con rabia y el otro apoyando su posición.
-nosotros tenemos más poder del que el enemigo jamás tendrá
De pronto ambos soldados miraron incrédulos al sabio, y preguntaron curiosos
-tenemos acaso algún arma capaz de detener a esos zombis?
-sí, un arma muy poderosa
Ambos pensaron que hablaba del Maoh pero…
-¡el podre del amor!.
-…-
-…-
-…-
-como te iba diciendo, creo que deberíamos ir a atacar al enemigo.
-sabes que creo que tienes razón.
Ambos soldados continuaron caminado dejando atrás a un poético Dala bailando en el mismo lugar explicando la magnificencia del poder del amor.
Por su parte Yuuri había decidido que por el bienestar de su salud, física como mental que lo mejor era estar lo más lejos posible de ese sabio, ya que no podía evitar sus escenas de Celso al verlo coquetear con las sirvientas y tampoco podía evitar aquellas ganas de querer saltarle encima ya sea para besarlo o para molerlo a golpes por las idioteces que hacía.
Por su parte el resto de los habitantes del castillo se hallaban muy ocupados, Conrad entrenando a sus hombre, Soka que estaba de espía las fronteras para informar de la situación al rey, la ex Mahou al igual que Greta, Anisia y debes en cuando Gisela con algún experimento antidepresivo (el cual jamás podía probar, debido a la oposición del resto de las mujeres presentes), seguían al cuidado de el pequeño Yuuri. Gwendal, Günter y el resto de las 10 familias aun seguían conjuntamente con colaboración del Murata estableciendo estrategias para vencer al enemigo.
Todo parecía claro
El reino de Shin Makoku por lo menos en el castillo pacto de sangre se vivía lo que se puede anunciar como la paz antes de la tormenta, la cual amenazaba con ser muy potente y devastadora.
La tarde había llegado, peor por algún motivo el sueño lo invadió, así que decidió hacer caso a su instinto fisiológico y fue a su habitación a tomar una siesta, la cual no resulto del todo grata:
Te he extrañado tanto- decía kessler al tiempo de despojaba a Dala de sus prendas- nunc amas vuelvas a abandonarme.
Dala solo se mantenía en silencio conocía esta faceta de su rey, ahora mismo está en una especie de trance rememorando el pasado cuando su hermana aun seguía viva y era su esposa.
Porque siempre quieres abandonarme, si sabes que te amo más que a mi vida- repetía kessler al borde del llanto.
Yo jamás te abandonaría, mi señor-dijo Dala mirando de pronto asustado a su rey, sabía de antemano que era un pecado hablarle en ese estado, ahora debía pagar las consecuencias de su osadía.
¡MIENTES, SIEMPRE TRATAS DE HUIR, SIMEMPRE ME HECHAS LA CULPA DE LA DESGRQCIA DEL REINO!- kessler tomaba a Dala por los hombros y lo hundía en el colchón-¡ERES UNA MENTIROZA, TU MALDITA ZORRA, ESTOY SEGURO QUE TE REVUELCAS CON LOS MIENBROS DE LA CORTE!-las manos de kessler subieron al cuello de Dala y comenzaron a ahorcarlo.
Lo había hecho, Dala lo había hecho. Había despertado toda la locura de su rey, ahora solo podía cerrar los ojos y sentir como era penetrado por la persona que muy a su pesar amaba más que a su vida.
Las estocadas eran más fuertes, fuera del placer que se suponía que muy a su pesar su cuerpo debía sentir, Dala no podía sentir otra cosa más que un dolor intensó, el aire comenzaba a faltarle, si las cosas seguían así, lo más seguro es que moriría. kessler no dejaba de ahorcarlo y penetrarlo, cada vez con más brutalidad.
Al llegar a su límite, decidió abandonar las manos de kessler y ponerlas sobre su miembro, debía calmar ese estúpido aparato reproductor que pese a todo el dolor anunciaba que necesitaba atención, atención que nunca llegaría de las manos de su rey que un en su demencia no dejaba de maltratarlo. La cabeza de Dala parecía querer explotar, por una parte le exigía que buscara una forma para recuperar el oxigeno del cual era privado, y por otra le exigía que atendiera su pene, al final ambas exigencias tuvieron que esperar que Kessler llegara al Coito.
Finalmente, Kessler termino dentro del Dala y cayó sobre su cuerpo como si se tratara de un costal de papas, mientras el Sabio, no paraba de toser y tener leves convulsiones por la falta de oxigeno, a duras penas, si, muy aduras penas pudo recuperar su lucidez y llegar a atender su miembro hinchado para darle libertar a esos espermas inútiles que jamás podrían procrear nada.
Pasaron minutos, según Dala tal vez los minutos más bellos de su existencia en los últimos 100 años, ya que estos minutos eran los únicos en los cuales podía estar con su rey sin ser presa de algún intento de violencia ya se consciente o inconscientemente.
Como deseaba que su rey permaneciera así por siempre, pero siempre era nunca, en la realidad, y ese nunca ya se hacía presente.
Kessler siempre tuvo el sueño muy ligero era increíble solo requería dos a cuatro horas de sueño diario, para continuar fresco como una lechuga.
Dala miro con terror el despertar de su rey, el cual al identificarlo comenzaba a poner aquella cara de furia que siempre le dedico a su sabio y amigo de infancia desde la muerte de su esposa.
-QUE DEMONIOS HACES AQUÍ- lo miro desnudo debajo suyo, luego se miro a sí mismo-MALDITO, COMOTE ATREVES A SEDUCIR AL REY!
Dala sentía nuevamente las manos de kessler sobre su cuellos, por primera vez estaba seguro que moriría, lo cual le hizo sentir feliz, no volvería a renacer, por otro lado la tristeza lo invadió su rey se quedaría solo en aquel mundo de de cadáveres y desgracias.
-SE LO QUE ESTAS PENSANDO, QUIERES QUE TE MATE PARA ALIVIAR TU PENAS, SI ESO ES LO QUE QUIERE, NO CREAS QUE TE SALDRAS CON LA TUYA.
Las manos de Kessler abandonaron el cuello de Dala y se posaron sobre su miembro.
-TAN NECESITADO TE ENCUENTRAS?- pregunto apretando mas el miembro de Dala que comenzaba a despertar para desgracia del sabio.
-…- Dala no se animo a decir nada, mordía sus labios para evitar la salida de aquellos ritos de dolor, solo emitía gemidos de dolor.
Después de todo de que le serbia gritar, o disculparse, si eso no cambiaria en nada su destino, no importaba lo que dijese, siempre sería lo mismo, siempre terminaría mal parado, lo mejor era recibir silenciosa mente el castigo aunque él no sea el culpable de lo ocurrido pero su rey jamás lo escucharía y si se oponía el castigo era cien veces peor.
-SI TUS MANOS SON LA CAUSA DEL PECADO, ARRANCALAS, EN ESTECASO, SI ES TU HOMBRIA LA CAUSA DE TUS PECADOS, QUE DEBERIA HACER- fueron las últimas palabras que Dala pudo escuchar antes de sentir aquel terrible dolor y perder la conciencia.
Kessler había castrado a Dala, acusándolo de haberlo seducido y engañado usando los recuerdos de su esposa muerta.
Pasaron dos meses, Dala aun no se recuperaba de sus heridas, pero eso no significaba que estaba tirado en cama, al contrario, estaba de pie caminado en los lugares más sombríos de aquel mundo, debía mantenerse lo más lejos posible de su rey, al menos hasta estar en un estado de salud favorable para resistir alguno de sus ataques.
-jajajajajajajajajaja- de la nada Dala comenzó a reír a todo pulmón, su estomago nuevamente comenzaba a rugir, había pasado dos meses desde la última vez que probo bocado, pese a eso no podía morir.
-jajajajajajajajaja-se dejo caer sobre las piedras y los cadáveres de aquella fosa común, ya había llegado al límite, 154 años desde que la última persona aparte de él y el rey habían muerto, 120 desde la primera vez que había sido violado por su rey, 100 desde que su cuerpo solo era usado para liberar sus decesos y depositar sus frustraciones y violencia.
Aun se preguntaba si podía caer más bajo, ahora él, el gran sabio del mundo espectral vagaba entre los muertos buscando la muerte, y esta que siempre le rehuía, buscando una razón para seguir vivo o para amar a esa persona, definitivamente la soledad era el peor castigo del mundo.
Cerró los ojos y cubrió su cuerpo con algunos cadáveres, debía esconderse, bebía hacerlo si quería recuperarse y seguir viviendo- pero ¿para qué?- se pregunto
-tal vez solo por instinto, o solo por preocupación- se respondió el mismo, y se abandono a aquel sueño donde era un niño donde conoció al rey actual donde su hermana permanecía con ambos, o solo buscaría el otro sueño donde simplemente moría definitivamente, de todos modos manos sueños eran solo eso, simples sueños.
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Yuuri paso cerca de la habitación del gran sabio del mundo espectral, se asomo lentamente, le parecía extraño que Dala no estuviera persiguiendo a alguna Sirvienta del castillo.
Se dentro a la habitación encontrando a un Dala en los brazos de Morfeo- parece un ángel- se dijo a sí mismo, al mismo tiempo que una de sus manos se dirigían a su mejilla, era imposible no confundirlo con su amado Wolfram, por lo menos en ese estado de sueño.
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Se hallaba caminando por los pasillos del castillo que estaba en ruinas, definitivamente su rey había estado experimentando nuevamente con la magia negra para abrir las puertas y salir de aquel infierno.
Sus piernas se movían involuntariamente porque su corazón gritaba por el miedo que lo mejor era abandonar aquel lugar y huir, antes que kessler decidiera perder el control nuevamente acabar mal parado.
Pudo distinguir un aleve luz, si, era un luz clara, algo raro en aquel mundo que siempre se hallaba envuelto por la neblina, a lo lejos pudo distinguir la silueta de kessler, se acercó mas, y este pareció haberlo notado, y le regalo una sonrisa cálida.
El cuerpo de Dala simplemente ya no reaccionaba, no lo podía creer kessler le estaba sonriendo, tal vez lo había extrañado después de todo la soledad nos obliga a amar hasta nuestros enemigos.
-Dala, finalmente has regresado, me alegra mucho- decía kessler muy animado
Dala simplemente lo miraba casi con la boca abierta, después de 100 años finalmente recibía palabras cálidas o mejor dicho educadas de su rey.
-sí, ya regrese- solo dijo no serbia de nada rememorar el pasado, solo era querer iniciar un confortamiento que no les llevaría a nada, y los más seguro es que saldría perdiendo.
-me sorprendió que te marchases sin decirme nada, ¿qué ocurrió?, ¿porque te mercaste sin avisar?
La mirada de Dala simplemente se ensombreció.
-no veía la importancia de infórmale, le ruego me disculpe por la osadía my señor- fue lo único que dijo, no era raro que Kessler olvidara sus actos de locura, pero pese a saberlo eso no evitaba el dolor.
-deja de hablar de esa forma, es muy pesada, ven quiero que veas esto.
Dala suspiro y decidió hacerle caso, después de todo también deseaba saber las causas de su buen humor y descubrir el origen de aquella luz.
-¡¿no es magnífico?
-es un conjuro combinado de los antiguos escritos del reino Espectral y de los escritos del reino Shin Makoku- hizo una leve pausa- también combinaste magia prohibida eso significa…
-¡exacto!, es un conjuro de pacto sagrado.
-¿Dónde fusionas tu alma y cuerpo con otro ser o entidad para asegurar tu existencia y poder?
-¡ese mismo!
-sí, parece muy interesante, podríamos tratar, es decir si combinamos ambas fuerzas quizás si podamos abrir las puertas.
-pensaba lo mismo.
-¿sabes que una vez hecho el conjuro tu y yo estaremos unidos hasta que la muerte nos separe?
-suenas como a los votos de matrimonio, jajajaja, si tu hermana estuviera viva no dudaría en hacer el conjuro con ella, pero si deseamos salir de este mundo debemos hacerlo.
-si yo salgo herido esa herida y el dolor de la misma se reflejara en tu cuerpo también.
-tienes razón, sería mejor esperar.
-que te parece si me muestras los escritos tal vez hallemos algo que si podamos usar sin comprometer nuestra existencia a un pacto tan extremo.
-tienes razón, no cabe duda de que eres el gran sabio
-es solo sentido común, su majestad.- nuevamente el silencio reino en la habitación donde amos sujetos continuaban su investigación.
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Dala se movió un poco más a la izquierda debido al rosé de la mano de Yuuri, lo cual dejo a la vista del Maoh la totalidad de su rostro, Yuuri no lo aguanto más y se dispuso a acercarse, siquiera un beso, eso debía por lo menos ser su paga por todos los dolores de cabeza que este sabio le había dado desde que llego a su reino y su vida.
El beso fue dulce cálido y corto, Yuuri no supo porque pero aquella lagrima deslizándose sobre la mejilla del rubio lo había detenido de cualquier acto pervertido que se le pudiese haber ocurrido.
Simplemente se quedo sentado y contemplo como el otro seguía dormido.
-no es Wolfram…- susurro cruzando sus manos en aquella cama y apoyando su cabeza sobre las mismas.
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Nuevamente podía sentir el cuerpo pesado de Kessler sobre el suyo, de la noche a la mañana su buen humor había cambiado, como siempre. De rey racional y justo a un monstro sediento de Venganza y deseo, que no hacía más que reprocharle su supuesta traición con los miembros de la corte, nuevamente lo estaba confundiendo con su hermana.
Pudo sentir la sangre escurriéndose sobre sus piernas, el dolor era muy inmenso, ahora ya no contaba con su órgano sensible funcionando normalmente, no tenia fuente de escape para el dolor.
Todo simplemente era dolor y más dolor, y aun parecía que no había concluido, nuevamente podía sentir aquel grueso miembro buscando el ingreso dentro de aquella cavidad anal que desgarrada al igual que su vestimenta no podía impedir la agresión.
Una, dos, tres, ¿cuántas veces habían sido las veces que le había penetrado?, ¿cuánto hacia que había perdido el conocimiento?, ¿cuánto tiempo había pasado desde que kessler había abandonado la habitación?
Acaso un milagro había pasado… ¡¿Finalmente algo de piedad? No, claro que no…
Sus ojos se abrieron a más no poder al darse cuenta de un leve detalle, no podía moverse, ni las manos ni los pies, estaba atado en aquella cama, y lo peor de todo era que podía escuchar los pasos de kessler, de pronto su temor simplemente se transformo en calma, finalmente lo matarían, finalmente seria libre, tal vez,. O quizás…. Definitivamente esta vez si moriría.
-al fin despiertas, Dala
-…- Dala lo miro con tranquilidad y mucho cansancio.
-Sabes, creo que finalmente he descubierto la razón del porque siempre termino cayendo ante tu seducción.
kessler mostro a Dala un una diminuta daga con la punta en forma de gancho con una leve ángulo filo en el borde, similar a los anzuelos usados en la pesca, esos que penetran fácilmente la piel pero al intentar sacarlo se aferran a la misma causando un daño mayor.
Dala miro indiferente, de tanto dolor que sentía en el cuerpo, sentir un poco más o un poco menos ya le parecía indiferente, quiso reír un poco por el pensamiento masoquista que le invadió, pero las fuerzas de su cuerpo no se lo permitían.
Lenta mente pudo sentir como aquella diminuta daga de 15 cm de largo y dos ce ancho penetraba una de sus pupilas, quiso gritar pero su boca estaba tan seca y lastimada que no lograba sacar gritos claros solo extraños sonidos, una mezcla entre gruñidos y sonidos roncos de su voz suplicante manifestados en palabras difícilmente entendible
-v…staggrr- "vasta y un grito de dolor"
-maldición te moviste- se quejaba kessler, mira que destruiste todo el cuerpo vitrio, que asco- finalmente había sacado la daga del ojo izquierdo, dejando momentáneamente a Dala.
La sangre recorría su rostro acompañado por un extraño líquido que también terminarían manchado aquellas sabanas sucias en las cuales acostumbraba dormir.
Nunca pensó que llorar fuese tan doloroso, las lágrimas quemaban sus heridas recientes.
Cansado y sin nada de fuerza, decidió dejarse llevar por la inocencia a la cual comenzaba a entrar.
-¡se durmió!- kessler entro a la habitación frustrado por ver incociente a Dala, simplemente decidió ser positivo. - mejor estoy seguro que esta vez podre sacar el ojo con esta cuchara, será un bonito recuerdo.
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-Yuuri!- Murata empezaba a darle leves palmaditas a su amigo el cual había caído dormido en una esquina de la cama de Dala.
-será mejor que lo dejemos descansar, al parecer está muy agotado.
-pero si él no hace nada en todo el día, solo molesta a las sirvientas.
-Shibuya- su amigo le hablaba como llamándole la atención- es de mala educación estar en habitación ajena.
No estoy haciendo nada malo, solo quiero verlo dormir, creo que me merezco eso, después de soportarlo todos los días sus idioteces.
-Hahn- sus piro Murata- solo no lo despiertes, a veces las personas no tenemos despertares agradables.
Yuuri miro marcharse a Murata sin entender el significado de sus palabras.
Nuevamente retomo su posición, y acaricio la mejilla de Dala, si era cierto que no era Wolfram, en ese estado podía jurar que la paz lo invadía y se sentía en el cielo.
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Por más que lo intento no lo logro, no logro abrí sus ojos, ambos parecían pegados o cosidos, tampoco lo intento con demencia o insistencia ya que al siquiera hacerlo el dolor se apoderaba de todo su cuerpo, lo único que pudo distinguir bien era el hecho de estar libre de toda atadura.
Intento (torpemente) levantarse, y apenas lo consiguió al tercer intento, ya no se hallaba en una cama, ya ni siquiera se hallaba en el castillo, podía saberlo por el olor, supuso que de hoy en adelante la oscuridad seria su única realidad, por toda la eternidad, al recordar como aquella daga entraba en su ojo.
Las horas los días, semanas y meses, pasaban en una frecuencia indescifrable para Dala, solo el sonido de su estomago le afirmaba que un día había pasado, solo la sequedad de su boca le advertían que las horas pasaban, y más que todo el latir lento de su corazón le aseguraban que aun seguía con vida y que el sonido existía.
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Movió la cabeza, pues estaba seguro de no estar solo en aquella habitación, por leves segundos pensó estar nuevamente en el mundo espectral, pero definitivamente ninguno de los olores que percibía en ese momento, ni los sonido pertenecían a su mundo natal, solo voltio la cabeza, sabía perfectamente que tenía un intruso en su lecho, para colmo no uno cualquiera, no un desconocido, era el Maoh, el Maoh había invadido su habitación y se había quedado dormido Adjunto a él.
Se acerco mas a este, y sonrió levemente, se le vino la gran idea de hacer realidad el sueño húmedo del Mahou, que podría perder, además el pobre estaba más que desesperado, tubo que contener las ganas de reír, al imaginar su cara, que si bien no podía ver ya se la había imaginado gracias a sus agudos sentidos.
-Yuuri- susurro al oído del pelinegro- Yuuri, despierta amor mío.
Dijo divertido, empleando algo de magia, para hace presente unos hermosos ojos verde esmeralda ante Yuuri, el cual simplemente quedaba en shock al verlos.
-Wolfram!- dijo, pensando estar en algún tipo de sueño.
-¡enclenque!- dijo sonriendo Dala.
-que no me llames así, además como es posible.
-en un sueño todo es posible.
-¿un sueño?- dijo Yuuri desilusionado- no sabes cuanta falta me haces.
-lo sé, por eso estoy aquí, para que ya no este solo nunca más, mi amor.
Yuuri abrazo a Dala y poco a poco lo fue empojando contra el colchón
-no tienes idea la falta que me haces…-continuaba Yuuri hundiendo su cabeza en el pecho del rubio.
-lose, lose- Dala estaba a punto de romper el conjuro y acusar al Maoh de acosador, pero algo lo detuvo, aquella imagen de kesller repitiendo aquellas palabras hirientes.
De pronto se apoderó de Dala una inmensas ganas de apretar aquel cuellos moreno, y hacer le saber de todo ese dolor del cual fue presa simplemente por ser la imagen de otra persona, era el colmo que en este mundo también tuviera que soportar ser tratado como un simple sustituto, además Yuuri no era nada suyo, no era su rey. ¿Por qué debía ser condescendiente con un estúpido humano que no podía controlar en nada su poder demoniaco?
Agarro los hombros de Yuuri y con algo de violencia lo empujo hacia los colchones cambiando la posición de ambos cuerpos, ahora Dala estaba sobre Yuuri y este debajo de él, a su merced.
-Wolfram, ¿estás bien?-
Pregunto Yuuri algo confundido, aun podía ver esos hermosos ojos verdes y aquel la sonrisa cálida, pero en contraste sentía una presión algo dolorosa sobre sus brazos- ¿Wolfram?- volvía a llamar el Maoh a su amado demonio.
La cara de Dala solo mostraba rabia y frustración mientras los recuerdos se clavaban en su memoria como una película, y gotas de sangre comenzaban a salir de aquellas cavidades lagrimales.
Yuuri pudo sentir la humedad en sus mejillas y las toco, al parecer wólfram estaba paralizado, observándolo y sonriendo, pero si eso era verdad, ¿de dónde provenía aquella humedad y aquel dolor? , a duras penas dirigió una mano a su mejilla y pudo contemplar sangre
-¡sangre!- se dijo a sí mismo, asustado mirando a su amado, el cual no dejaba de sonreír y mostrarle aquellos ojos verde esmeralda llenos de calidez.
El miedo y el terror se apoderaron de Yuuri al sentir las manos de su amado sobre su cuello, al principio con duda y temblor acomendaban a posesionarse del cuello de Yuuri, para luego cambiar a un agarre firme.
-wol…!Wolfram!-dijo Yuuri a duras penas
Dala simplemente ya no pensaba ya no hacía otra cosa más que apretar aquel cuellos moreno, y verse a sí mismo en el.
-lo único que deseo es morir, porque no lo entiendes- dijo al mismo tiempo que apretaba con más fuerza aquel agarre.
-Yuuri te extraño, ¡quiero que regreses con migo!- Yuuri escuchaba a su amado pidiéndole que muera para así estar juntos para siempre.
Por leves segundos quiso hacerlo, quiso morir, pero al dejarse llevar por la falta de aire simplemente vio a otro Wolfram el cual lloraba y se desvanecía dándole la espalda.
Abrió los ojos rápidamente para recuperar la lucidez, y lo que vio lo dejo mas confundido de lo nunca había estado.
Dala estaba sobre el estrangulándolo y llorando lagrimas de sangre, con la expresión de un animal herido. Mas que molestia, más que enfado, más que nada, el corazón de Yuuri se lleno de lastima y con la poca lucidez con la cual contaba simplemente deposito una mano sobre la cara de Dala y acaricio su ojo izquierdo.
La presión de sus manos perdió fuerza, y luego abandonaron el cuello de Yuuri, su rostro simplemente miraba en dirección del techo derramando más lágrimas y unos gemidos de llanto callados.
Yuuri tosía pero claramente comenzaba a recuperar sus cinco sentidos, así que trato de tocar a Dala, no importaba lo ocurrido esa expresión de dolor no era la expresión de alguien normal.
Nuevamente intento tocar su rostro, pero fue rechazado por Dala, que inmediatamente se levanto de encima suyo.-disculpe mi imprudencia, estoy dispuesto a pagar la pena que se me sea impuesta por intentar matar al Maoh.- dijo dala recuperando sus sentidos y su coherencia.
-de que estás hablando, fue mi culpa por…- Yuuri no supo que decir, ya ni siquiera recordaba cómo habían terminado así, simplemente recordaba a Dala durmiendo y luego este intentando asesinarlo.
-su gesto es muy amable pero no debe ser tan indulgente con alguien que ha atentado en contra vuestra.
-de que hablas, ¿y ese tono?, tu jamás te diriges a mí de esa manera.
-esta es la manera de hablar al rey de este mundo, es la correcta.
-…- Yuuri no supo que mas decir, quería preguntar sobre el porqué, pero no tuvo el valor, también pudo notar que él no le diría nada, en definitiva ese sabio nunca sería su Wolfram era completamente distinto al suyo.
-si es así, me retiro, usted debe descansar- le dio la espalda a Yuuri y continuo con su dialogo- me presentare anteGwendal o Conrad a manifestarles mi falta.
-¡¿qué?- la cara de Yuuri era un poema, estaba loco, si se enteraba su padrino lo mandaría a ejecutar por la osadía de intentar asesinar al Maoh.
-yo impondré tu castigo- dijo sin pensar bien
-y cual será, si se puede saber-dijo Dala volteando hacia Yuuri
-quiero que …..- ninguna idea se afloraba sobre la mente de Yuuri, hasta….no pudo evitar reír
-quiero que dejes de coquetear con las sirvientas del castillo.
-está bien, entonces solo molestare a los soldados- respondió Dala comprendiendo a donde quería llegar Yuuri.
-¡no!, eso no.
-lo siento su majestad, solo un castigo por cada pena-dijo Dala alejándose de la habitación y al cruzar la puerta- tendrá que volver a esperar otro intento de asesinato si quiere aplicar esa nueva orden o castigo. Que tenga una buena noche.
-pero si es de días- dijo Yuuri algo frustrado.
No comprendía cómo había acabado así.
Sobre la cama de Dala, con el cuello rojo por la presión a la cual había sido sujeto, y con la frustración de saber que no solo molestaba a las sirvientas sino también a los soldados, al menos había solucionado el 50% de sus dolores de cabeza.
De pronto una pregunta surgió en su cabeza:
-¿por qué había intentado asesinarlo?, y si quería verlo muerto ¿por qué no lo había matado?, nadie se lo hubiese impedido.- Yuuri salió de la habitación en busca de Dala no dejaría que las cosas se quedaran así.
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- no te lo permitiré
- y como planeas evitarlo?
-con esto
Las luces iluminaron toda la habitación el conjuro había sido lanzado y concluido, finalmente lo había hecho, había usado aquel conjuro de unión para así unir tanto cuerpo y alma con Kessler.
Si el intentaba algo extremo y no lo conseguía detener por lo menos podría hacer que alguien acabara con su vida y detener tanta locura.
-traidor- kessler tomo de los cabellos a Dala pero al hacerlo el dolor lo vio reflejado en su propio ser, así que aprovecho su débil fuerza para arrastrarlo al cuarto secreto conde se hallaba los libros de conjuro y lo voto al suelo, Dala yacían sobre el suelo inconsciente por el desgate físico que implicaba aquel hechizo de unión, ya no podía hacer nada, solo rogaba la muerte.
Kessler convocaba la magia prohibía y los sellos se enmarcaban en el suelo y las paredes y en el mismo cuerpo de Dala haciendo que su cuerpo flotara.
Y aquí te quedaras para siempre Amigo mío.
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Las flore de los arboles comenzaban a mostrar su belleza, Yuuri había salido en busca de Dala, aun quería hablar algo con él, y al verlo debajo de aquel árbol cercano a las caballerizas pudo también distinguir a Murata el cual hablaba con Dala con la mirada seria que siempre ponía cada vez que algo malo estaba apunto de pasar.
Es definitivo, todos los sabios son iguales, mujeriegos y misteriosos. Fue el único pensamiento que se le vino a la mente a medida que veía a ambos sabios desaparecer en el horizonte.
