Capítulo 10 "Mi Pequeña Traviesa"
"Una Vida Feliz Junto A Ti… No Necesariamente Es Color De Rosa"
Había pasado casi un mes desde aquella tarde en que el antiguo hechicero fue sellado. La maestra Mizuki había llegado desde Inglaterra para ser una de los sinodales en las olimpiadas de matemáticas, acompañada por su señor esposo Eriol Hiiragizawa. Se les habían aplicado tres exámenes a los participantes en la Universidad de Tokio, eliminando a varios en cada uno de ellos, a nivel local, regional y nacional. Al final habían quedado tres participantes, entre ellos el joven de cabello castaño y ojos marrones quien terminó obteniendo el primer lugar en una competencia reñida aventajando al representante de Osaka por tan solo tres puntos. En el trabajo había sido "ascendido" al puesto de cajero por petición de su compañera de trabajo y de alguna manera encontraba tiempo para estar con su prometida ahora que ya no tenía que asistir a esas clases extras de matemáticas y se las había arreglado para convencer a Ahiko de que su horario no le permitía seguirla asesorando. Asistía regularmente a los ensayos de la obra que se habían hecho más frecuentes ante la cercanía del concurso aunque a veces Tomoyo tenía que persuadirlo de salir a caminar por la escuela por su propia salud mental.
- "Que irónico que el mejor estudiante de matemáticas de todo Japón resultó ser un chico de Hong Kong" –comentaba ella distraída mientras le daba puntadas a uno de los trajes que estaba confeccionando, caminaban por las canchas mientras en el teatro, el 3° C practicaba una de las escenas inventadas por Kenzo.
- "Supongo que sí" –refunfuñó entre dientes aún con la imagen de su novia ensayando, las manos dentro de los bolsillos y la mirada en el suelo- "No sé quien es más molesto, si el muñeco, el hermano o él" –agregó sin darse cuenta de que lo decía en voz alta.
- "No tienes por qué preocuparte, Li-Kun" –le aseguró sabiamente buscando unas tijeras en la canasta que traía colgada del brazo- "Sakura-Chan siempre te querrá nada más a ti" –agregó con una sonrisa soñadora, pensando en lo telenovelesco que le parecía todo el asunto.
El rostro del joven se tornó escarlata al darse cuenta de que lo había traicionado el subconsciente mientras su compañera soltaba una risita. Caminaron de regreso mientras ella hablaba alegremente acerca de los diseños que ya había planeado para los dos y las escenas que le gustaría filmar. Él sólo la escuchaba en silencio ligeramente sonrojado sin levantar la mirada del piso y con las manos aún dentro de sus bolsillos. Todos los problemas se habían solucionado y ahora lo que seguía era un periodo de calma… su madre parecía haberse rendido ahora que él tenía una prometida y aunque sabía que tarde o temprano tendría que hablar con ella al respecto, eso no le incomodaba por el momento. Una sonrisa se dibujó en sus labios recordando nuevamente, nítidamente como si hubiese ocurrido apenas hace algunos momentos, el día que le propuso matrimonio… desde aquel entonces, casi por azares del destino no habían podido volver a intentar besarse, muchas veces por molestas intromisiones. Pero eso no iba a mermar la felicidad que ahora experimentaba, podía sentir en sus labios el sabor fugaz y dulce de ese primer beso…
- "¡Syaoran, Tomoyo-Chan!" –se escuchó la voz de la joven de cabello corto mientras corría hacia ellos- "¡El ensayo ya terminó!"
- "¡Rayos!" –murmuró el muchacho consultando su reloj- "Se tardaron más de lo esperado, tengo que irme."
- "¿Hoe?" –la flor de cerezo lo miraba inocentemente mientras él la rodeaba con sus brazos- "Pero si todavía falta un rato para que entres al trabajo. Quiero estar contigo, quédate un poco más" –le pedía con inocencia infantil abrazándose a él para no dejarlo ir.
- "Ying Fa…" –el chico de Hong Kong se sonrojó mientras la chica de ojos azules los filmaba entre risas- "Lo siento, tengo algo que hacer antes de entrar a trabajar…"
La apretó un poco más contra su pecho y le dio un beso en la frente para luego despedirse de su amiga de cabello largo y alejarse casi corriendo. Una vez que estuvo a cierta distancia de ellas, se volteó y llamó a su novia para lanzarle algo antes de irse. Ella levantó los brazos para atraparlo y cuando abrió las manos se encontró con un chocolate en forma de osito y una pequeña flor de cerezo (Porque a Syaoran le gustan los chocolates), sonrió mirándolo alejarse a paso veloz. Tomoyo le sugirió emocionada ir a tomar un café a la cafetería para que pudiera verlo un rato más y la chica se entusiasmó sonrojada abrazando a su mejor amiga como un gesto de gratitud, ella realmente la conocía muy bien y sabía leer su corazón a la perfección. Caminaron juntas hacia sus casas para cambiarse y acordaron verse en la casa de la familia Kinomoto poco antes de la hora de entrada de Syaoran. Sakura se arregló muy contenta mientras Kero jugaba videojuegos sin sospechar lo que su ama planeaba. En el cuarto de al lado, Tôuya y Yukito estaban "haciendo la tarea", ella sonrió, todo había vuelto a la normalidad. Se amarró un listón en el cabello después de peinarlo cuidadosamente y se puso unos aretes largos brillantes con forma de mariposa.
Mientras tanto, el pequeño lobo corría hacia el parque pingüino donde lo esperaba una chica de ojos cafés como su cabello y anteojos redondos, vestía el uniforme de una escuela secundaria pública de otra parte de la ciudad y traía una mochila negra colgada de un hombro, de alguna manera se veía ruda, oscura… con una mirada maliciosa a través del cristal de sus lentes. Él corrió hacia ella pensando que mientras más rápido empezara, más rápido acabaría. Pensaba en aquella noche de la fiesta de bienvenida que le habían hecho sus amigos de la primaria y la amenaza que ella le había hecho en la terraza… si él no hacía lo que ella demandaba, todo el mundo se enteraría de su secreto, el secreto que Naoko prometió se quedaría entre ellos dos a cambio de algo… ella sonrió más ampliamente al mirarlo aproximarse y depositó su mochila en una banca cercana para luego sentarse a su lado, en un gesto que le indicaba al muchacho que se sentara junto a ella. Él entendió el mensaje pero prefirió quedarse parado frente a ella, claramente no pensaba perder mucho tiempo ahí.
- "Bueno, empecemos de una vez" –le dijo una vez que estuvo a una distancia prudente sin dar señales de pretender sentarse- "Dime ¿Qué es lo que quieres, Yanagisawa-San?"
- "Calma, joven Li-Kun" –rió ella calmadamente indicándole con las manos que tomara asiento, cosa que él continuó ignorando- "Cualquiera diría que estás aquí obligado por algo… para empezar, nada de Yanagisawa-San: llámame Naoko-Chan" –sus ojos reflejaban una cierta coquetería que al chico le causaba muy mala espina.
- (("Pues ¿Por qué más creerías que estoy aquí¿Por gusto?")) -pensó nerviosamente tratando de pensar algún modo de ocultar su disgusto de estar ahí- "Lo siento, no quise ser grosero" –se disculpó secamente con esa expresión fría que a ella se le hacía tan interesante- "Pero no tengo mucho tiempo, dentro de media hora entro a trabajar."
- "Bueno, entonces comencemos" –dijo ella levantándose y recogiendo sus cosas- "No quiero que estés tan tenso" –dijo ella al fin mientras caminaban sin rumbo definido- "No le voy a decir nada a nadie… no te preocupes, sólo espero que me ayudes por voluntad propia."
- "Haré lo que me pidas" –respondió él con un tono de resignación- "Supongo que te lo debo."
- "Sólo quiero que me des algo para escribir en mi libro" –soltó ella con una sonrisa- "Después de todo arruinaste mi tema principal, realmente quería escribir sobre eso…"
- "¡Hey! Dijiste que no ibas a decirle a nadie" –se quejó el chico interrumpiéndola- "No sé qué podría pasar si la gente se entera de que existimos personas en el mundo con poderes mágicos."
- "Sí, sí, lo sé" –admitió ella con una mueca de ligera molestia- "Y lo prometí, nadie se enterará… tu secreto está a salvo."
- "Lo que no entiendo es cómo piensas que puedo ayudarte a buscar otro tema sobre el cual escribir" –continuó el muchacho con una ceja levantada.
- "Nunca dije que cambiaría de tema" –replicó ella con una mirada maliciosa- "Lo que vas a hacer es darme información para que pueda escribir el libro y yo a cambio lo publicaré como una novela de fantasía, nadie sabrá que es verídico, ni que tú estás involucrado… lo único que tienes que hacer es responder estas preguntas" –le alargó un fajo de hojas de papel.
- "De acuerdo" –concluyó él tomando en sus manos los papeles- "Pero recuerda que será fantasía ¿Eh?" (("¡Qué bueno! Pensé que pediría algo más difícil, como que le enseñe a hacer magia o algo así"))
Siguieron caminando lentamente, ahora rumbo hacia la cafetería mientras el muchacho respondía las preguntas apoyado sobre una tabla y la chica platicaba emocionada sobre todo lo que pensaba escribir, casi hablándole a la nada porque el chico no le estaba prestando la más mínima atención. Llegaron al lugar y desde el interior, junto a la caja, una chica de cabello y ojos negros lo saludó efusivamente con la mano a través de la vitrina, era la ahora mesera que había abogado con el jefe para que intercambiaran el puesto. Los dos chicos se sentaron en una de las mesas para que Syaoran terminara de responder el cuestionario antes de que se le acabara el tiempo, la mesera se acercó emocionada después de haber servido el contenido de su bandeja en la mesa vecina. Desde ahí dos chicas los miraban barriendo a Naoko con una mirada envidiosa, temerosas de que ella fuera a "quitarles" el amor del apuesto cajero. La joven de ojos negros rió entusiasmada al acercarse a la mesa donde estaba su compañero de trabajo.
- "¿Desean ordenar algo?" –preguntó sacando su libretita lista para tomar la orden- "Li-Kohai…"
- "No gracias, Yokoshima-Sempai…" –respondió el muchacho sin levantar la vista de las hojas y escribiendo distraídamente- "En un momento desocupamos la mesa."
- "Así que ésta es tu novia…" –comentó distraídamente la mesera sin hacer caso del muchacho y haciendo que Naoko se sonrojara, a lo lejos se acababa de escuchar la puerta de entrada abrirse para dar paso a dos clientas- "Es muy bonita… con razón te tiene tan enamorado, soñando despierto con esa cara tan tierna…" –volvió a reír con cariño como si estuviera viendo a su hermano menor con su novia.
- "Buenas tardes" –se escuchó una voz saludando ruidosamente desde la entrada que hizo que a Syaoran se le revolvieran las entrañas de los nervios mezclados con emoción… si esa chica estaba ahí, era seguro que ella la acompañaba- "Quisiéramos una mesa para dos, por favor."
La mesera se apresuró a asignarles una mesa mientras la chica de lentes miraba hacia el piso aún ruborizada sin notar la presencia de las dos recién llegadas. Syaoran se levantó asentando las hojas en la mesa y caminó hacia ellas con una sonrisa que nadie en esa cafetería le había visto antes. Pero algo no estaba bien, la sonrisa en el rostro del chico chino se borró al mismo tiempo que un frío inexplicable le recorría el cuerpo ¿Qué era lo que estaba pasando? Sakura lo miraba atónita con los ojos vidriosos mientras su prima la guiaba hacia la silla, ella parecía haber perdido la voluntad por completo, como una muñeca que se movía a merced de la joven de cabello largo y ojos azules. Ambas chicas se sentaron y Tomoyo pidió dos cafés nada más para que la mesera se fuera, su amiga no quitaba los ojos verdes del muchacho. Sin embargo una lágrima brotó de sus ojos y recorrió su tersa mejilla en cuanto se dio cuenta de que la chica con la que había estado su novio era una de sus amigas.
- "Naoko-Chan" –alcanzó a decir tratando de que no se le quebrara la voz- "¿Qué está pasando aquí¿Syaoran¿Por qué le dijiste a esa chica que Naoko-Chan es tu novia?"
- "Escucha, Ying Fa, las cosas no son así" –se acercó a ella pero la chica retrocedió mirándolo incrédula. Él trató de tomarla de la mano pero la chica se soltó bruscamente- "Espera un segundo."
- "Lo siento mucho" –interrumpió la mesera, quien no se había ido a pesar de la petición de Tomoyo (Dos cafés, por favor)- "Esto es mi culpa, Li-Kohai nunca dijo que ella fuera su novia… yo solamente lo supuse…" –se sonrojó levemente y luego hizo una reverencia pidiendo disculpas.
- "¡Syaoran!" –la chica de ojos verdes y cabello castaño claro se lanzó a los brazos del chico quien la recibió cariñosamente ante la mirada asesina de las chicas que amaban platónicamente al chico- "¡Estaba tan asustada¡Pero no debí dudar de ti!"
- "Y tampoco de mí, Sakura-Chan" –le habló una voz detrás de ella- "Li-Kun y yo sólo estábamos aquí porque yo le pedí de favor que respondiera una encuesta para mi libro" –agitó las hojas frente a su cara guiñándole un ojo.
La chica sonrió y las tres se sentaron a platicar alegremente mientras Syaoran iba a ponerse su uniforme y la mesera les servía rebanadas de pastel con una amplia sonrisa (("Siempre supe que la novia de Li-Kohai debía ser una chica muy bonita pero jamás me imaginé que sería tan linda como tú")). El muchacho salió para situarse junto a la caja sonrojándose ligeramente por la mirada esmeralda que le lanzaba su novia. De vez en cuando se mandaban mensajes cariñosos en una servilleta que la mesera les hacía el favor de transportar mientras las otras chicas que asistían a la cafetería sólo para admirar al apuesto cajero los veían indignadas y bufaban furiosas. Luego de varias rebanadas de pastel y tazas de café, las chicas casi sentían náuseas y pidieron la cuenta entre risas por haberse permitido comer a tal grado. Naturalmente, en la cuenta no se incluía el importe por todo lo que pidió Sakura y en lugar de éste había una nota escrita con el puño y letra de Syaoran que decía (("Te amo, Ying Fa. Iré a visitarte a tu casa saliendo del trabajo")). Ella le mandó un beso volado que hizo que ambos se sonrojaran recordando su primer intento de beso…
Las tres jovencitas salieron del café aún riendo porque les dolía el estómago (("Tenemos que salir más seguido, la próxima vez invitemos a Rika-Chan y a Chiharu-Chan")) Sakura le dirigió una última mirada afectuosa a Syaoran desde afuera antes de perderlo de vista, él le sonrió haciéndola ruborizarse levemente. Se despidió de sus amigas y caminó dando saltitos de alegría y tarareando una canción, las hojas de los árboles caían indicando que el otoño estaba presente, llovían rozando su piel delicadamente. Se sentía tan dichosa que nada podía perturbarla, Yukito había vuelto a la normalidad y ahora visitaba a Tôuya tan seguido como antes, Kero había recuperado su energía habitual y seguía siendo tan goloso y amante de los videojuegos… sus queridas cartas ahora se sentían tan cálidas como antes y brillaban con esa luz ahora pálidamente teñida de rosa claro indicando su cariño por ella, nada podía ser más perfecto. Miró sonrojada su mano izquierda donde brillaba el diamante de compromiso que Syaoran le había dado, sonrió más ampliamente y siguió tarareando hasta que llegó a su casa.
- "Hasta que llegas, monstruo" –la saludó su hermano en cuanto escuchó su voz anunciando su llegada- "Yuki y yo vamos a salir, espero que el mocoso no se aproveche de la situación… de todos modos papá no debe tardar en llegar."
- "¡Te he dicho mil veces que Syaoran no es ningún mocoso!" –lo reprendió la aludida lanzándole un libro a la cara con todas sus fuerzas- "¡Y él nunca se aprovecharía de nada!"
- "Estamos seguros de que así es, Sakura-Chan" –interrumpió Yukito para frenar el asunto, enfatizando la primera palabra para incluir al hermano sobreprotector en la opinión y estrujando su hombro con una mano para tranquilizarlo- "Ya vámonos, To-ya" –le indicó con su dulce sonrisa de siempre.
- "Hasta luego Yukito-San" –replicó la chica con una cálida sonrisa, olvidando por completo al odioso de su hermano.
- "¡Yo me encargaré de que el MOCOSO no le haga nada a Sakura!" –apareció Kero volando con un aire de superhéroe- "¡No temas, Sakurita, yo te protegeré!"
- "Kero-Chan…" –lo interrumpió su ama con una gota en la cabeza- "Syaoran ni siquiera está aquí ¬ ¬"
- "Je, je, je, je, je" –el leoncito alado reía nerviosamente con la patita detrás de la cabeza y una GRAN gota de sudor sobre la frente.
Rumbo al otro lado de la ciudad, la joven amante de las historias de terror caminaba hojeando distraídamente las respuestas que el pequeño lobo había anotado. Admiraba su caligrafía, especialmente por tratarse de un joven que provenía de otro país y sonrió ante el recuerdo de sus ojos marrones sintiéndose levemente culpable. Le gustaba un poco, le parecía muy interesante su personalidad adulta y fría… y más aún, la forma tan drástica en que se volvía cálido sólo hacia Sakura. Además, volvió a sonreír sonrojándose levemente, era bastante atractivo… guapo y atlético. Pero ella estaba consciente de que él y su amiga de la infancia se amaban profundamente… y en realidad no le dolía, al contrario, se sentía feliz por ellos. Sacó una pequeña libreta donde había apuntado su número de teléfono para llamarlo en caso de que surgieran más dudas a la hora de redactar su libro, dudó un instante para luego arrancar la hoja, arrugarla y tirarla en un basurero que se le cruzó con una triste sonrisa.
FLASHBACK DE NAOKO
La voz de Sakura comienza a escucharse cantando a dueto con Rika, la joven de cabello lacio las mira a través del vidrio de sus anteojos preguntándose acerca del paradero del chico en cuyo honor se celebra esa fiesta. Lo busca con la mirada tratando de no descuidar demasiado el baile que hace junto con sus otras dos amigas. Mira divertida el rostro tenso de Takashi, nunca lo ha visto así antes… le parece cómico. De alguna forma se separa de ellos sin llamar la atención de nadie, primero con la excusa de estar cansada camina hacia la cocina a servirse un vaso de refresco y se sienta en la sala abanicándose con una mano. Sin embargo, aún no hay señas del chico de Hong Kong y algo en su interior le dice que ésta es su única oportunidad de hablar con él… el corazón le da un ligero vuelco y ella no sabe por qué, se levanta depositando de nuevo en la cocina el vaso de refresco a medio terminar. Sus amigos siguen inmersos en la celebración y el baile, nadie nota que ahora se dirige al baño.
En el camino alcanza a ver que su ex compañero está en la terraza, apoyado en el barandal y mirando hacia el cielo. En sus labios pintados de rojo se dibuja una sonrisa triunfadora y camina lo más seductoramente que su poca experiencia en el ramo le permite… no sirve de nada, el chico está tan inmerso en sus pensamientos que ni siquiera nota el sonido de sus pasos. Ella pronuncia su nombre para llamar su atención, esta vez él voltea un poco sobresaltado pero recobra la compostura casi inmediatamente (la única que puede hacerlo perder el control es la maestra de cartas). Naoko se acerca sin dejar de sonreír y se para a su lado apoyándose sobre el barandal, se hace un silencio incómodo mientras en la cabeza de la chica vuelan frases a una velocidad impresionante: no puede encontrar la más adecuada para entablar una conversación, además de que los nervios comienzan a apoderarse de ella.
- "¿Qué estás haciendo aquí tan solo?" –pregunta en un susurro para no romper la atmósfera muda de una manera demasiado brusca- "La fiesta es allá adentro."
- "Sí" –responde el chico sin mucho interés, con la mirada aún perdida pero ahora dirigida hacia el piso de la terraza- "Vuelvo en un momento."
- "Si quieres podemos quedarnos aquí" –le propone ella pestañeando de forma coqueta con los ojos entrecerrados y acercándose un poco- "Esta noche habrá luna llena y las estrellas están empezando a salir" –se pasa una mano sobre la cara para apartar un mechón de cabello y situarlo detrás de su oreja.
- "¿Por qué habría de hacer eso?" –pregunta él de forma seria pero sin ser agresivo, es más que obvia la finalidad de esa pregunta.
- "Bueno…" –titubea nerviosa la chica tratando de inventar una excusa- "Yo sólo…" –se muerde el labio inferior ante la falta inminente de un buen pretexto- "¡Quería hablar contigo!" –exclama un poco entusiastamente sin poder contener la emoción de haber tenido un idea, rompiendo así la naturalidad de la frase.
- "¿Acerca de…?" –pregunta él haciéndose una idea, ella asiente sonriendo nerviosamente con temor de ser descubierta- "Ah, eso…" –concluye él sin expresión alguna, lo que hace que la interlocutora se sienta más nerviosa.
- "Yo sólo… quiero escribir mi libro acerca de…" –comienza vacilante, jugueteando con su cabello y recordando la batalla que se dio a cabo en el lote baldío entre su ex compañero de primaria ahora presente y un chico desconocido.
- "Nadie debe saber acerca de eso" –afirma el chico interrumpiéndola con un tono un poco más severo de lo que él hubiera pretendido- "Te agradecería que guardaras el secreto."
- "Entonces tendrás que darme algo a cambio" –responde ella sonriendo pícaramente y acercándose casi demasiado al rostro del joven, por lo que ella se ruboriza tan ligeramente que no se le alcanza a notar, en parte por el maquillaje, en parte por la oscuridad y se aleja corriendo hacia la sala.
FIN DEL FLASHBACK
La chica siguió caminando no sin lanzarle una mirada triste al basurero que ahora estaba a unos metros de ella, sonrió para sus adentros moviendo la cabeza negativamente con los ojos cerrados, había decidido no volver a verlo si podía evitarlo, no podía darse el lujo de enamorarse de él y si seguían en contacto, corría grave peligro de que así fuera. La noche llegó a la residencia Kinomoto y con ella el señor Fujitaka quien saludó alegremente sin poder ocultar el cansancio en su voz, como ese día a él le tocaba preparar la cena, su hija se ofreció a hacerlo en su lugar con la condición de que él subiera a dormir, mientras ella preparaba un poco de pasta, Kero merodeaba en el refrigerador buscando más cosas dulces para comer. La casa estaba en completo silencio cuando sonó el timbre, Kero se sobresaltó y del susto soltó la puerta y quedó atrapado dentro del frigorífico, aunque en el momento eso no le importó porque se encontró con un enorme pastel de chocolate casi entero y comenzó a devorarlo sin sentir el frío. Sakura corrió hacia la puerta y abrió emocionada lanzándose a los brazos del recién llegado, éste la cargó adentro y los dos se sentaron en la sala. La chica se olvidó por completo de la pasta a medio cocer y del pequeño guardián que había quedado encerrado.
- "Ying Fa, hay algo que debes saber" –le anunció seriamente el chico una vez que estuvieron sentados- "Hoy he recibido una llamada de mi madre."
- "¡¿De tu madre?!" –la chica se alarmó, eso no podía significar nada bueno- "¿Qué pasa? La última vez que te llamó tu madre, tuviste que regresarte a Hong Kong."
- "Es eso…" –confesó el chico bajando la mirada sombríamente- "Quiere que vuelva a Hong Kong…"
- "¡NO!" –lágrimas de dolor brotaron a borbotones de sus ojos antes de que pudiera detenerlos- "¡No quiero que te vayas otra vez!" –se aferró a él con fuerza sin poder contener su llanto, hundiendo la cara en su pecho.
- "Espera un momento, por favor, déjame explicarte" –el muchacho la abrazaba acariciando su cabeza tratando de consolarla- "Ella quiere que yo regrese, para que te presente como mi prometida frente a toda la familia…" –ella guardó silencio de golpe y se quedó completamente quieta y tensa- "Por eso yo quería preguntarte… ¿Vendrías conmigo? No tenemos que quedarnos ahí para siempre, sólo será por unos días…"
- "¿Quieres que vaya contigo a Hong Kong…?" –se mantuvo inmóvil son cambiar de posición, aunque hundiendo más la cara en el pecho del muchacho, no se podía distinguir sentimiento alguno en su voz- "¿… para presentarme como… tu… p-prometida?"
- "Así es" –respondió él después de un largo suspiro, estaba muy sonrojado y esperaba temeroso de obtener una respuesta negativa- "Pero sólo si tú quieres…"
Ella no respondió, durante un momento que al chico le pareció eterno, permaneció quieta en absoluto silencio. Luego levantó la mirada hasta encontrarse con esos profundos ojos marrones que esperaban impacientes el fin de esa agonizante angustia. El rostro del muchacho estaba ligeramente carmesí, contenía la respiración y su corazón latía aceleradamente, ella se acercó un poco más y cerrando los ojos susurró una respuesta afirmativa… él pudo sentir el aliento de la chica sobre sus labios y fue como si le hubieran regresado la vida. La delicada mano de la chica subió hasta que las yemas de sus dedos rozaron ligeramente la mejilla de su prometido, aún con los ojos cerrados, se acercó hasta que sus labios se rozaron. Él la tomó de la cintura firmemente con una mano y con la otra acarició su cuello, entreabrió los labios dejando al descubierto una hilera de dientes perfectos para luego acercarse un poco más y fundirse en ese beso que tanto tiempo habían estado anhelando, fue puro y lleno de amor, ahora sí un beso de verdad. Después de un rato, cuando ella se separó, abrió los ojos para encontrarse con el muchacho que seguía con los ojos cerrados y en la misma posición sin darse cuenta o sin querer que el momento acabara, ella sonrió dulcemente y se volvió a acercar, entregándose de lleno al mar de sensaciones nuevas que estaba experimentando.
Una gran explosión desde la cocina hizo que se separaran bruscamente, el pequeño guardián amarillo que había estado gritando por auxilio desde su helada prisión había optado por tomar su verdadera apariencia haciendo volar el refrigerador en mil pedazos. La joven pareja decidió ignorar la interrupción y siguieron besándose tiernamente hasta que el dorado felino se acercó a la sala para quejarse de su desdicha y se encontró con la escena. La reacción no pudo ser más predecible, se abalanzó como poseído sobre el muchacho destruyendo todo a su paso con los rayos de fuego que le salían de la boca mientras éste esquivaba sus ataques sin atreverse a contraatacar para no lastimarlo y su joven ama intentaba calmarlo en vano con una gota de sudor en la frente. Hay cosas que no van a cambiar nunca.
( ( FIN ) )
Notas de la autora
Hola a todos, sí… por muy desilusionante que parezca, éste es el final del fic… sé que pareciera que quedó inconcluso pero según yo hasta ahí ya está. En el capítulo anterior mencioné algo acerca de unos proyectos, entre ellos está la secuela de esta historia, ya estoy trabajando en ella así que muy pronto comenzaré a publicarla, se llama "Watashii Dake Mitsumete Ite", próximamente… En cuanto a la obra de teatro del libro de la selva, me pareció que estaría de más pero pienso hacer un Omake si me llega la suficiente inspiración y logro obtener el libro de las tierras vírgenes.
En fin, a nadie le importa lo que planee hacer de mi vida en un futuro. Espero que les haya gustado o por lo menos que no sientan que el tiempo que invirtieron en leerlo fue una total pérdida miserable. (Si es que hay alguien que haya llegado hasta aquí, porque seguro que pensaron "¡Basta¡Es suficiente¡Ya no más de las alucinaciones de esta vieja loca!")
Gracias por leer y gracias a los que me escribieron sus reviews.
LunaGitana
