Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro sólo es por entretenimiento y diversión.


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Capítulo 6 : Familia

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INTERLUDE

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Observó el escenario, simplemente sonrió con malicia, "Jaque mate" exclamó tomando la pieza de su adversario.

Aragón gruñó sin poder entender como había llegado hasta ese punto. Esa tarde el cielo rugía y sin embargo, Impa; perezosa y taciturna, se había tirado a la desgana jugando con el que en algún tiempo había sido su mejor amigo, su camarada, el compañero irremplazable al que le había entregado su cariño.

Esa actitud vaga le sacó una sonrisa al joven de ojos violáceos, miró al cielo que se asomaba sobre los resquicios de la carpa, nuevamente el firmamento lanzó una advertencia.

Afuera una mesa abandonada había quedado como testigo del amor profundo que se habían profesado ahí el héroe y la princesa, hojas sueltas bailaban en el viento, flores de primavera que viajaban sin preocupación o rumbo. Desde hacía horas que Link y Zelda se habían marchado, habían sucumbido al cansancio, al hambre y a la necesidad de una siesta.

Impa por otro lado había sacado aquella tarde su lado rebelde, el instinto de sheikah que buscaba un poco de libertad entre las grietas de los años. Asumió pose sumisa, pero vio marchar el carruaje, Aragón también despidió a sus protegidos con una sonrisa.

Seguro llueve— musitó sacándola de su letargo.

No entendía porque se había quedado ahí a su lado, antes había querido irse y perderse en la ciudadela, convertirse en una sombra y vagabundear sin destino. Después al virarse a sus espaldas había encontrado a esos ojos juguetones, la sonrisa que tanto amaba y la travesura enmascarada bajo esa capucha añeja.

Y así había ocurrido, de forma extraña había encontrado su libertad en aquel pequeño lugar aislado, en esa carpa medio torcida que había vuelto a su sitio después de muchos percances.

Ciertamente— habló esta vez ella. El viento soplaba de forma recia haciendo que algunos colgantines se bambalearan.

Nuevamente se miraron a los ojos, Aragón reacomodó el tablero, una pieza se deshizo en sus manos haciendo que le escurriera sudor frio por la nuca.

Vaya cosa vieja.

Tiene más de veinte años Impa, sorprende que siga en pie después de todas nuestras jugadas. Ha pasado mucho tiempo.

Tiempo….— repitió— a veces es un poco extraño— susurró. Hacía pocos días abría jurado que nunca más tendría una tarde como aquella, y se había sumido en la tristeza creyendo que vería a Zelda perderse en la depresión para siempre, y después, algo extraordinario había ocurrido, así como si nada Link había regresado y los días alegres habían revivido. Era magia, simple y sencillamente magia.

No entendía ni como ni cuando se había perdido en ese mundo de fantasía, tal vez desde aquellas noches en las que el lobo había aullado en sus sueños, o quizás muchos años en el pasado cuando por obra del destino sus pasos y los del adivino se habían cruzado tejiendo su propio camino.

Suspiró sacándose las ideas. Amaba y odiaba esa carpa con toda su alma, era su refugio pero también su desconsuelo.

¿Por qué volviste?— gruñó sin pensarlo.

Aragón alzó una ceja y después sonrió con gracia.

Esta es mi casa. — clamó sin pensarlo demasiado.

El castillo es tu casa— rechistó ella tratando de que sus emociones no fueran demasiado evidentes.

Tal vez lo sea… el señor héroe regresó, eso significa que nos releva en nuestro juramento como guardianes.

No a mí. ¿Recuerdas?...

Recuerdo. Tal vez te sientas un poco sola, volvería sin pensarlo sólo si tú me lo pides— susurró de manera seductora, Impa sintió escalofrió cuando su aliento le rozo el cuello, a la distancia un relámpago iluminó la joven penumbra, el corazón de la joven sheikah se paralizó cuando sin previo aviso le estamparon un beso detrás de la oreja.

Entonces soltó un chillido, se viró y sin pensarlo soltó una cachetada, el pobre Aragón cayó noqueado al suelo con decenas de estrellitas bailando sobre su cabeza.

¡Idiota!— gritó con la cara colorada al tope

Salió corriendo sin rumbo dejando que sus pasos la perdieran en las profundidades de las arboledas que colindaban los límites de la ciudadela, durante minutos enteros sólo escuchó el trote de su corazón alocado y su respiración agitada. Había perdido el juicio, se detuvo solamente después de tropezarse e irse de bruces.

Entonces todo volvió al silencio, se dio cuenta de que llovía porque el agua le escurría a chorros por el cabello empapado.

Au…— musitó como un susurro. Le había dolido. Se irguió quedándose ahí de rodillas, no recordaba la última vez que se había caído de esa manera, si es que alguna vez se había caído. Se mordió el labio y se llevó una mano al cuello, nuevamente la sensación del beso le quemó el alma y rompió completamente en llanto sintiendo una enorme tristeza.

No sabía ni lo que había hecho y ahora solamente podía recordar que lo había noqueado.

¿Por qué tengo que ser así?...

Lo quería y sin embargo lo había maltratado, a veces no se soportaba ni ella, ¿Qué demonios estaba haciendo?, últimamente su cabeza era más que un lio. Sin poder controlarse se llevó ambas manos a la cara y se perdió entre su propia pena.

Santas diosas— una voz protectora y cariñosa llegó hasta sus oídos, el peso de la tela se deslizó sobre sus hombros, durante varios minutos no dijo nada, solamente permaneció quieta observando la capucha por el resquicio que aparecía entre la separación de los dedos sus manos.— Perdóname— clamó muy confundido, la levantó y sin decir ni una palabra se la llevó de vuelta a su escondite.

Nuevamente la lluvia se envolvió en un chismorreo, el viento y el agua danzaron en una canción ancestral que únicamente ellos conocían. Aragón encendió un pequeño fuego, encontró una toalla y se la puso a Impa en la cabeza, con cariño desmedido trató de secarla pero ella lo detuvo tomándolo de la mano.

Nuevamente ambos parecieron enredarse en sus emociones.

Siempre te golpeo… y siempre regresas, y lo peor de todo es que no me reclamas nada. Debiste dejarme en la lluvia.

Y enfrentarme a mi propia ira. No creas que puedo lidiar con eso, con eso… y con el regaño de la princesa, ¿Qué crees que sucedería si ahora te regreso al castillo? Ella se daría cuenta de que has llorado.

¿Qué se supone que significa eso?

Que te quedas aquí a mi lado. Te guste o no, nos quedamos atrapados en la tormenta.

Impa le sostuvo la mirada, soltó una risita risueña, de pronto recordó porque su corazón se había aferrado al suyo, y con un poco de vergüenza le sobó la mejilla, estaba roja como tomate después de tremendo guantazo.

No puedo recordar cuando fue la última vez que sentí una caricia como esta, sabes.

No es una caricia, no hagas que te golpee de nuevo.

También soltó una sonrisa al verla esponjarse como gato, el tiempo paso, la leña del fuego murió en pereza mientras tomaba colores grisáceos.

Lo siento… deseas saber la verdad. Esta es la razón por la que no regreso al castillo, recuerdas mi promesa… esa que me hice a mí mismo.

Chasqueó la boca, recordó ese día en el cementerio, él había dicho "Dejare a este corazón libre", al parecer ninguno de los dos bromeaba, aunque ahora la reminiscencia de esa lógica le causara cierto escalofrió.

Si regreso, únicamente será para que seas mía. Eso,… te quiero más de lo que me imaginaba. Lamento si antes te hice sentir incomoda, no deberías extrañarte si guardo demasiados anhelos.

Entonces te alejaste para evitar este tipo de encuentros… es mi culpa.

Sí. Es tu culpa. Te amo— exclamó con una sonrisa, una demasiado boba, era la primera vez que lo decía en voz alta, se sintió extraño pero también sumamente libre.

Sin pensarlo demasiado esa fue la primera vez que también le robó un beso, aunque en esa ocasión no hubo bofetada ni reclamo, todo había pasado tan rápido que Impa perdió la certeza de si de verdad había ocurrido, cuando finalmente cayó en cuenta de lo que ocurría él ya se había desprendido de sus labios, le había acariciado la cabeza y se había retirado con cautela aun rincón de su estancia.

Fueron momentos en los que el tiempo se detuvo, las horas taciturnas pasaron perezosas, la lluvia cantaba de manera recia pero al mismo tiempo amable, y por primera vez la sheikah se sorprendió de que no hubiera goteras en la vieja carpa, el calor del fuego finalmente secó sus ropas al tiempo que se rendía para irle a robar la cama a Aragón.

Esa noche no volvería al castillo. El agua de la lluvia era fría pero no era eso lo que la retenía, encontró consuelo a sus emociones entre las sabanas desgastadas, y desde la lejanía escuchó como su compañero hablaba a través de uno de sus cristales mágicos, seguramente le había mandado un mensaje a la princesa.

Suspiró y se entregó al sueño, despertó horas más tarde sintiendo un poco de frio, el fuego fatuo que Aragón tenía en su "sala" se había apagado, miró de reojo, lo descubrió echado a un lado pero en el piso, recordó que ese tipo de magia solía engrirse a la conciencia de sus conjuradores.

Aragón

La vocecita triste hizo que el adivino se despertara, alzó la cabeza y se topó con la mano de Impa, se encontraron por un rato solamente intercambiando miradas.

Tengo frio— musitó

Asintió con la cabeza, volvió a encender el fuego, se viró esperando encontrar aprobación en aquella mirada escarlata, sin embargo no hubo tiempo para eso, se perdió en ensoñaciones al sentir que los brazos de la Sheikah lo rodeaban, le había atrapado la cabeza tal cual chiquilla, y sin pensarlo demasiado también la abrazó por la cintura.

Con un suspiro cansado se entregó al consuelo. La quería, quizás demasiado, no deseaba conformarse sólo con eso, ágil como gato trepó hasta la cama y una vez en ese sitio reclamó su lugar posesivamente. Cerró los ojos aun sintiendo la calidez de sus brazos.

Qué extraño…. Aún no he sido golpeado, ni he volado y aún sigo consiente.

Es mentira, estas soñando— clamó en voz avergonzada quizás tratando de hacerle creer que aquello era cierto.

Ya veo…— sonrió siguiéndole el juego, se acurrucó aún más entre sus brazos, pretendió quedarse dormido, los latidos del corazón de Impa lo arrullaron hasta que cierto escalofrío le recorrió completamente el cuerpo, alzó la cabeza después de haber sentido aquel beso tan tierno e inocente.

Y así fue como terminó todo, ninguno de los dos supo en qué momento se había dejado llevar por las emociones, ¿en dónde había quedado la ropa, y adonde había ido a parar la sabana?, el anhelo de sus propias caricias los puso ciegos, el deseo reprimido que ambos habían estado custodiando durante años para que no saliera a flote.

Aquella danza apasionada se detuvo por un momento cuando el atolondrado de Aragón tocó por accidente un punto sensible, su mano había acariciado un lugar muy cerca de la pelvis en donde la sheikah reaccionó casi de manera instintiva, al inicio con un ligero empujoncito al que después siguió una risa que no pudo contener durante un rato.

Oh, vaya, encontré el lugar de las cosquillas. — la única respuesta a eso fue un zape así que terminó con el cabello aún más revuelto— ¿Por qué tienes aquí un dibujito?

No toques eso, es un regalo de la abuela Kiide.

¿Por qué no?

Porque es mío, es una atadura, y también, un tesoro. — respondió con voz ambigua.

A estas alturas es irrelevante decir eso, creo que entiendes que no pienso soltarte nunca.

Y eso que—rechistó de forma atrevida y desafiante.

Que pronto habrá más cosas que también sean mías, como esto…— replicó besándole el cuello, llenándola de caricias, bajando despiadadamente por cada una de sus curvas— y esto— volvió a gruñir besándole el sitio en donde tenía el tatuaje.

Quizás debió rechistar por un momento pero no pudo evitar entregarse plenamente al ser que tanto amaba, el orgullo desapareció de su conciencia mientras le abrazaba de manera mansa, mientras sus cuerpos se fundían en uno solo, ni siquiera llegó a asentir aquel primer empujón con el que su compañero la reclamaba para siempre, pensó entonces que peores dolores había sentido y que comparado con aquello eran simples cosquillas, pequeñas molestias, un segundo de confusión y después la nada.

Su mente estaba en blanco pero la de Aragón sí que estaba despierta, atenta, protectora, le preguntó si le había dolido pero ella sólo soltó una risa, nunca en la vida imaginó que la hiciera sentir de esa manera, porque el dolor había sido imperceptible pero el placer que ahora le daba la estaba volviendo loca.

Ambos se abrazaron perdiéndose en aquella danza frenética, sin pensar en las consecuencias o en lo que aquella unión conllevaba.

La tormenta siguió su canto al igual que las voces de los amantes. Aquella noche el adivino se despidió mentalmente de aquella carpa vieja que lo había acogido durante casi una década, la próxima vez seguramente terminarían haciendo sus alocadas tonterías en el castillo.

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Abrió los ojos y los cerro de nuevo, sentía que el corazón le tamborileaba y tenía la cara completamente roja.

— ¿Por qué demonios soñé con eso?— musitó Impa en voz bajita. Más que un sueño era un recuerdo aunque no solía evocarlo demasiado seguido.

El amanecer ese día había llegado tarde para ella, un vientecito se colaba por los ventanucos haciendo bailar las cortinas. Por un instante desconoció aquel sitio hasta que recordó que estaba en casa de Aragón, en la antigua habitación de a vivienda de los abuelos. Hacia un poco de frio pero sintió desgana en levantarse así que sólo se acurrucó en su sitio y abrazó la primera cosa que tenía al lado, era una cosa cálida, muy suave, subía y bajaba al ritmo de otra respiración perezosa.

—Oh claro— clamó cayendo en cuenta.

Ahí estaba el susodicho durmiendo a pierna suelta, con el cabello alborotado en la cara y una sonrisa boba adornándole el rostro, estaba desnudo….

Y ahora que lo pensaba ella no traía más ropa que él. Suspiró de manera atolondrada, después de que Aragón la hubiera presentado con su familia no le había quedado más remedio que compartir habitación con su "prometido". Al parecer ciertos tabúes en los Sabios se habían quebrado con el pasar de los siglos, los ritos de unión permanecían pero la exigencia para intimar se había esfumado, podría decirse que era la parte que se había vuelto libertina en su cultura.

Respecto a eso Impa no podía hacer nada, tampoco le importaba mucho, pero si le sorprendía que últimamente cediera de forma tan fácil, la noche pasada había bastado con que él que se lo pidiera, la había sobornado con beso y después de eso todo había vuelto a ser una locura.

Con un poco de bochorno escondió la cabeza en pecho de su compañero. Ya pasaría, algún día, o quizás nunca, al fin y al cabo no estaba preparada mentalmente para aceptar su nueva vida y su instinto de Sheikah guerrera tampoco la ayudaba demasiado con eso, pero el amor que le tenía era fuerte, y tal vez, quizás sólo tal vez únicamente con aquello bastaba.

[***]

În Țara Sfântă era un lugar bonito rodeado de las montañas que bordeaban los confines de Hyrule, desde las puntas altas podia verse casi todo, incluso el castillo que pese a su magestuosidad desde la distancia no era mas que una mancha pequeñita. Impa no recordaba haberse divertido de esa manera nunca, habia aprendido muchas cosas y visitado muchos rinconcitos lindos, incluso se alegraba de que Aragón la hubiera llevado ahi a la fuerza, el miedo al rechazo habia desaprecido esa mañana mientras desayunaba de manera alegre con los abuelos.

—¿Porque vamos más arriba?— preguntó en ese intante, el adivino le contestó con una sonrisa ladina mientras ambos escalaban la inclinada pendiente.— anochece, no podremos bajar luego.

—Quizas acampemos alli arriba, quiero que veas algo.

Rechistó un poco pero le siguio el juego, como si no hubiera tenido suficiente para aquel dia, pero al llegar a lo alto se alegró de haberlo seguido, la vista ahi era preciosa, podia verse todo el pueblo y el mar verde que lo rodeaba conformado por los bosques ancestrales.

—Es un sitio lindo.

—Te traje aqui porque entes me gruñiste con eso de los fuegos artificailes.

—Ah, si— repondio, le dio un epujoncito con malicia.

—Mira— clamó

Viró la mirada, habia muchas luces de colores en el horizonte.

—Las diosas... no puedo creerlo— clamó Impa sacando una sonrisa.

—Es el festival de luces de Ordon, es perfectamente visible desde este punto.

—Es muy bonito. Tan bonito como en mis recuerdos.

—Y como en los mios.— musitó, la miró con cariño, ambos se sentaron en la piedra mas alta de aquel peñasco, Impa sabia que Aragón solia tener vertigo demasiado seguido y aun asi se habia esforzado por llevarla hasta alla arriba.

—¿Ya pasa?

—Lo suficiente, ¿como creias que que me sentia cuando la princesa me pedia que fuera su compañero de entrenamiento?, las alturas se han vuelto un dilema pequeñito en mi vida.

—Menos mal porque me gusta este sitio, pero ¿Cuando partimos a Ordon?

—Mañana por la mañana, asi vamos a paso constante con Kelpie— la miró de reojo, la vio soltar una discreta sonrisa, habia sido lindo pasar un tiempo a solas pero él mejor que nadie sabia lo mucho que extraba la sheikah estar cerca de su protegida.— ademas, ya no queda nada que pueda hacer por mi cuenta, las ruinas del muro estan demaciado protegidas.

—Es cierto, dejemos que Link se encargue, aqui él es "el señor héroe", entonces que él lo resuelva— clamó con gracia, burlandose un poco del titilo que el propio Aragón le habia legado a su compañero.

El cielo nocturno y el sereno los abrazaron aquella noche, contemplaron las luces de Ordon, platicaron de tonterias largo y tendido, hasta que sin mas remedio se cansaron y ambos se velaron el uno al otro el sueño.

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Continuara...

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Comentarios del Capitulo:

Como cuando te pierdes un mes entero en otras tonterias y luego regresas con un Lime :v yeiiii, ok no, xD

Seguro que alguien nuevamente querra matarme por esto xD, dejo la historia en suspenso y luego salto a un interlude como si nada...ajá, porque me dio la gana jajajaja

Este capitulo originalemente era uno de esos extras que Si o Si tenia planeado publicar, me costo decidir en que punto de esta historia lo acoplaria ya que podia ir al inicio o podia ir al final, ambas le valian, pero despues pense que para las escenas que seguian era mejor que apareciera cerca de este punto.

Y bien como ya pasamos el reto del Silencio la publicacion de esta historia vuelve a las andanzas, recordaran que era quincenal pero creo que voy a cambiarla a cada tres semanas ya que lo que sigue tiene que ver con el pasado de Link y seguramente lo que venga sea tres o cuatro capitulos largos.

Para los que me preguntaron "¡¿Para cuando Camino a Hyrule?!", pues... no se xD, no en serio ._. no se, estoy haciendo reajustes de escenas y tuve que dar un brinco raro en la narrativa, asi que no estoy muy segura de para cuando tenga el siguiente capitulo, pero no se preocupen se que tarda pero estoy dando todo mi empeño para que quede como las diosas mandan ;)

a los que me manden comentarios como "GUEST" pues lo siento pero por razones obvias no les contesto, si tienen preguntas sobre algo por lo menos pongame un nombre, recuerden que siempre estoy atenta al PM de esta pagina y a menos que Fanfiction se ponga sus moños jamas los dejo colgados xD