-el freno...El freno… ¡El freno!- escucho lejanamente como la llamaban, no pudo reaccionar cuando vio frente a ella un camión colmovil. Para su suerte, su copiloto tomo el volante haciendo girar el satomovil y evitando así la colisión –Asami ¿estás bien?- la ceo giro sus rostro para encontrarse con un par de ojos grises preocupados.

-si…lo siento yo…no lo vi venir- le respondió, formando una sonrisa con toda la fuerza de voluntad que tenía.

-¡fíjate por donde vas!- grito el hombre que manejaba el colmovil agitando un puño por la ventanilla

-¡así pues tu también!- amenazo también con el puño y levantándose de su asiento la joven avatar. Asami la miro sorprendida –lo siento, no sé qué me sucedió- volvió a su asiento. Sin más nada que decir el satomovil tomo su curso de nuevo. Debían reunirse con el resto del grupo, se encontraban esperando por ellas en el puerto con la aeronave que los llevaría de vuelta ciudad república.

-es bueno saber que estas completamente recuperada- comenzó hablar la mujer de ojos verdes. Kya fue quien la atendió, se sorprendió mucho cuando le relataron lo sucedido y cuando el maestro fuego comenzó hacerle preguntas sobre su supuesto alumno, se dio cuenta que no recordaba nada, un fuerte dolor de cabeza la invadió. Fue entonces cuando Asami insistió en ir con un doctor. jamás se separó de Shu, su conducta era tan sobreprotectora que ni siquiera Mako se atrevió a entrar en discusión cuando tomó la decisión de volver a ciudad república, solo asintió y se retiró para preparar todo -yo…tuve mucho miedo cuando te vi caer- Shu sonrió con tristeza al oír eso.

Ya podían vislumbrar el puerto cuando el satomovil se detuvo. La joven Shu miro a Asami quien a su vez se giró quedando frente a ella, miro en sus profundos ojos grises esperando ver algo más. Era intenso, la joven avatar sentía como el verde de su mirada le atravesaba, su labio inferior temblaba con timidez ¿debía decir algo? Tan súbitamente como el satomovil se detuvo, tomo marcha de nuevo.

Cuando llegaron al puerto había todo un despliegue del loto blanco, estos custodiaban la aeronave y sus alrededores, Shu noto como algunos la miraban y se susurraban cosas entre ellos, supuso hablan del acontecimiento de la playa. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la CEO azotando la puerta del satomovil al bajarse. Se apresuró a seguirla saltando del vehículo y caminando tras ella. Mako las esperaba junto al gran armatoste, tenía un semblante más severo que de costumbre.

-¿está todo listo? – Pregunto la mujer de ojos verdes al maestro fuego, este le respondió asintiendo con su cabeza

-¿y Kya?- el maestro bajo un poco la mirada

-se quedara, no está condiciones de viajar- Asami respiro profundo.

–Muy bien, vamos- Mako se adentró en la nave dio algunos pasos para seguirlo.

Shu resoplo exasperada, estaban volviéndolo hacer, tomar decisiones pasando de ella. Sujeto uno de los brazo a la CEO obligándola a detenerse y enfrentarse a ella

-Asami, me estas preocupando- le dijo casi en un murmuro, Asami bajo la cabeza y entrecerró los ojos. Trago pesado y se acercó a ella intentando tomar su mano pero se apartó rápidamente.

-solo estoy agotada, no te lo tomes personal- fue lo último que le dijo antes de perderse en la entrada de la aeronave. Shu dejó caer sus hombros en derrota respiro profundo y se adentró también en ella, vio más de los agentes del loto blanco pero paso de ellos. Cuando por fin estuvo frente a la puerta de su camarote pudo ver a Yin que la saludaba con la mano, a duras penas le devolvió la sonrisa y entro.

-soy el avatar debería ser capaz de resolver esto- gruño para sí misma mientras se dejaba caer en el colchón.

En otra parte de la nave, la CEO estaba tenido una lucha interna. No había olvidado lo que vio y tampoco lo comento con nadie ¿Por qué azules? No dejaba de rondar sus pensamientos ese pequeño instante. Más importante aún, no cualquier azul, oh no ella jamás lo olvidaría. Ella había visto esa misma mirada muchas veces y la había atesorado en lo más profundo.

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-¿tampoco puedes dormir?- pregunto el maestro fuego. Ella solo negó con la cabeza, se encontraban frente a uno de los miradores de la nave. La luna llena era enorme aquella noche, estuvieron mucho tiempo en silencio admirándola y sintiéndose ínfimamente pequeños delante de ella.

-alguna vez pensaste que "el equipo avatar" ¿terminaría así?- dijo Asami sin apartar la vista de la luna llena.

-no me imagino mi vida de otra forma- se encogió de hombros – y tu... ¿crees que fue tan malo conocerla?- sonrió con ironía.

-no permitiré- hizo una pausa para moverse y quedar frente a el – no permitiré que vuelvan alejarla de mi -sus ojos verdes estaban cristalizados

-lo resolveremos- se apresuró a responder el hombre de los ojos ámbar, Asami negó con su rostro y lo aparto para salir de allí.

¿Cómo no lo vio antes? Llego a su habitación cerrando la puerta ¿Cómo pudo? Todos esos pensamientos la atormentaban, ella sabía lo que había visto no podía negarlo. Tal vez con el poco de cordura que le quedaba o realmente fue la falta de la misma, salió de su habitación, procuro que ningún guardia la observara y como un ladrón en la noche entro en la habitación del avatar. Cerró con gran cuidado la puerta tras ella y observo la silueta descansando sobre la cama.

Un ínfimo haz de luz se colaba dentro de la habitación, A pasos lentos se acercó a la cama lo suficiente para poder observar el rosto de la joven avatar, trato de buscar en él una señal más de que tal vez sus sospechas estaban equivocadas, pero no encontró nada. Observo sus labios entreabiertos.

Acerco sus dedos a ellos y los acaricio lentamente para no despertarla. Cuando termino el gesto cerro sus ojos con fuerza, se alejó del cuerpo que dormía ante ella y le dio la espalda.

- Estas muy extraña- escucho a la joven hablando tras a ella sobresaltándola. Shu se sentó en su cama parpadeando un par de veces intentando desperezarse sin dejar, enfocando la espalda de la CEO, hubo un silencio incómodo.

Asami camino dubitativa por la habitación, de manera que su atención termino por posarse en un libro que estaba sobre un escritorio al lado de cama -la leyenda de Omashu- lo tomo en sus manos, sonrió con ternura- tus padres me contaron esa historia – el rostro de la joven avatar se encendió en un color rojo.

-es mi historia favorita- comento restregando su cabeza.

-¿crees que algún día encuentres a tu Oma?- comento divertida la mujer de ojos verdes, como si la tensión de hace algunos minutos se hubiera disipado en el aire. Shu comenzó a reírse y le siguió el juego.

-solo espero no terminar como el Shu de la historia- cuando termino de reír noto como la mirada de la CEO había cambiado nuevo -¿Asami?-.

La mujer de cabellos negros no respondió nada, se subió a la cama para luego subirse ahorcajadas sobre ella. Shu levanto sus cejas sorprendida y Asami busco su boca, callando cualquier palabra que pensara salir.

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La mujer de cabello negro se encontraba frente al mirador de la nave cuando sobrevolaron ciudad república. Respiro con cierto alivio, una parte de si esperaba un desastre al llegar, recordó como Kuvira había dejado gran parte de la ciudad en ruinas. El maestro fuego entro en ese momento, dudo un poco en acercarse. La conversación de la noche anterior y en general sus últimas interacciones, habían sido tensas. Se aseguró de que estuvieran solos y finalmente se colocó a su lado.

-Lin nos está esperando, parece que tiene noticias- carraspeo un poco al no recibir respuesta, la ceo seguía en sus pensamientos –Asami, no estás sola en esto si sabes algo deberías decírmelo- los ojos verdes miraron hacia un lado pasando de él. Bolin entro junto a sus hijos hablando con Varrick, el inventor había insistido en acompañarlos.

-Varrick siempre eres bienvenido pero… ¿a qué viniste?- pregunto Bolin con genuina curiosidad, Yin escuchaba con atención mientras que Yen tenía su atención puesta en Shu, estaba no muy apartada de ellos observando sin inmutarse por otro extremo del mirador de la nave.

- ¡ja! Pues es muy fácil mi querido maestro tierra, he venido a probar mi nuevo invento- yin y Bolin se vieron entre sí para luego volver a mirar a Varrick, por su parte yen había tomado algo de valentía para ir junto a su amiga solo que no contaba con que Asami sería más rápida, resoplo con molestia al verla aparecer a su lado, preguntándose cuando él tendría su oportunidad.

-debes prometerme que te cuidaras allí abajo- la joven avatar la miro fijamente y suspiro, sabía que preguntarle respecto a que pasaba por su mente seria perder el tiempo. Bajo su mirada y apretó sus manos un par de veces, respiro profundo y se volvió de nuevo al mirador.

-yo te protegeré- Asami la miro a su lado, sorprendida –siempre-. La CEO sonrió con algo de pena.

Viendo toda la escena, aunque sin escuchar nada seguía observándolas el joven Yen, quien fue interrumpido en su pequeño momento de ira por el inventor que seguía a sus espaldas conversando con su pequeña familia.

-mi querido y joven amigo- carraspeo Varrick parándose junto al maestro tierra, rodeando con su brazo sus hombros –detesto ser un entrometido- Yen levanto una de sus cejas pensando si aquel hombre era realmente un maestro de la ironía –no tienes ninguna posibilidad allí- oprimió sus labios y su rostro se tornó totalmente rojo.

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Desembarcaron en el templo aire de la isla, la zona estaba llena de bisontes voladores sobrevolando con sus maestros aires. Recibidos por Lin y Jinora, junto a un pequeño escuadrón de los maestros, justo en la zona de aterrizaje de los bisontes. La líder de la nación del aire se estremeció cuando vio a Shu bajar de la aeronave, hizo gala de todo su autocontrol para no correr hacia ella estrecharla en sus brazos y empezar a llorar, pensó en que su padre estaría orgulloso.

-la operación fue un éxito- dijo Lin con su férrea voz. Tanto Mako como la joven avatar suspiraron con alivio dejando caer sus hombros.

-¿Qué hicieron con ellos?- pregunto Asami dando un paso al frente, estaba lejos de sentirse tranquila.

-están en la zona industrial abandonada- la vieja maestra metal también parecía un poco más aliviada –están perfectamente custodiados- paso a explicarles como los maestros agua que habían conseguido fueron de suma ayuda, sacando casi quirúrgicamente a los insectos mediantes el agua que corría por las cañerías, los congelaron con la misma y luego fueron trasladados en satomoviles industriales.

-iré a ver el lugar personalmente- dijo Asami peinando su cabello dándoles la espaldas, poco falto para que el maestro fuego hiciera lo mismo.

-¿no estarán en la fiesta?- cuestiono Opal dejándose caer junto a Kai de un bisonte volador, Shu aun sin decir nada los miro con curiosidad.

Asami enarco las cejas no comprendiendo a que se refería, Jinora con mucho cuidado de las palabras explico que por el alto despliegue policial y lo perfecto de la operación, por orden la presidencia de ciudad republica debería haber una celebración, se había evitado una catástrofe. Tales amenazas no se veían en la ciudad desde los días de Kuvira.

-tú debes ir chico- hablo cerrando con pesadez sus ojos la maestra metal –le hará bien a la moral del departamento- el hombre de los ojos ámbar asintió.

- aun debemos deshacernos de los insectos-gruño la ceo por contrario, seguía con una mueca de desagrado ¿les parecía acaso que aquel era un momento para celebraciones?

Jinora iba a interceder antes de que se hiciera una discusión, mas no hizo falta. Cuando Bolin bajo junto a sus hijos y miro a su esposa no pudo contener su emoción, soltando el equipaje dejando caer una parte al suelo, otra sobre sus hijos que atraparon rápidamente y una sobre el inventor Varrick; haciéndolo caer al suelo.

Opal recibió al maestro tierra entre sus brazos con una gran sonrisa. Cierto era que amaba la nación del aire con todo su corazón, aun así, mas amaba a ese hombre desde su adolescencia.

La mujer de cabello negro acepto su derrota, tal vez se merecían un verdadero descanso, en la isla Ember no lo tuvieron. Shu sonrió para sí misma, sabía que Asami tenía razón pero le agradaba la idea de verla en uno de sus elegantes vestidos, como la primera vez que la beso.

No muy lejos de allí, el pequeño espíritu amarillo se escabullía entre los arbustos sin ser visto.

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La celebración se realizó en el ayuntamiento, en pleno corazón de la ciudad, no dejaban de llegar persona la recepción estaba abarrotada de satomoviles muy lujosos, reporteros de todos los periódicos de la ciudad. En términos generales solo se sabía que era una celebración para el departamento policial del metal, el presidente quería que no se escatimara en gastos y toda persona influyente debía estar presente.

Se escuchó el tintineo de una copa, al parecer era la hora de otro discurso y esa noche en particular Asami, no tenía mucha paciencia. Cumpliendo el protocolo daba gentiles saludos, mantenía una ligera conversación y sonreía a todo aquel que alabara a industrias futuro, sus inventos o su vestido e ignoraba a quienes lo veían con otras intenciones

-me impresionas, en verdad parece una sonrisa verdadera- dijo con ironía Jinora apareciendo junto a la ceo, formando una sonrisa real en los labios carmesí.

-cuando tienes tantos años en este tipo de reuniones, aprendes un par de cosas- un grupo de mujeres nobles pasaron junto a ellas mirando de mala gana a la líder de los maestros aire –de lo cual no estoy orgullosa- gruño antes de seguir hablando –sigo pensando que esto es innecesario-

-así son los políticos- le sonrió tranquilamente la maestra aire –deben felicitarse ellos mismos, por cosas que ellos no han hecho- ambas rieron disimuladamente –tal vez por eso a mi padre nunca le intereso-

Algunos murmullos captaron la atención de ambas, eran del mismo grupo de mujeres que había mirado despectivamente a la maestra aire ahora hablaban enérgicas mirando hacia la entrada de uno de los balcones. Estaban viendo a Shu, quien no dejaba de caminar en círculos en el balcón, lucia bastante incomoda por el vestido, Asami sonrió con nostalgia recordando a Korra y la primera vez que la vio en una reunión bastante parecida a esa.

-después de todos estos años- murmuro para sí misma, Jinora la miro de reojo no comprendiendo a lo que se refería –discúlpame un momento- camino hasta que llegar junto al avatar -¿te encuentras bien?- la joven de ojos grises dejo caer sus hombros con un gran suspiro

-es Agga, nadie lo ha visto- bajo la mirada con algo de pena –se suponía que mis padres lo cuidarían…pero... simplemente desapareció-

-podemos ir a buscarlo- se acercó para poner una mano sobre su hombro. Shu la miro fijamente no lo había echo, realmente Asami estaba hermosa, simplemente el color rojo era su color, sacudió su cabeza varias veces en negación.

-está bien, yo supongo solo está jugando- sonrió torcidamente –intentemos disfrutar esta noche…como dijiste en la isla Ember- volvió a sonreírle con más confianza y la ceo asintió

Jinora tomo una pequeña copa que le ofrecía un camarero, se alejó sonriendo, pensando en que simplemente hay personas que están destinadas a estar juntas pase lo que pase, no pudo profundar en ese pensamiento siento interrumpida por Bolin quien se tropezó y atajo en pocos segundos la copa antes de derramarse

-¡oh! Lo siento Jinora, estoy buscando a Mako ¿lo has visto?- Jinora sintió una pequeña punzada de preocupación en su pecho –Lin lo ha estado buscando- la noche había estado demasiado tranquila para ser cierto.

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En un viejo almacén bastante descuidado de la zona industrial, unos agentes del loto blanco son sorprendidos cuando ven a un colmovil llegar, el líder hizo señas con sus dedos para que se movilizaran en forma defensiva mientras él se quedaba en la entrada, no esperaban a nadie esa noche, el alto mando se encontraba en el ayuntamiento. El momento de tensión no ceso hasta que de su interior salió Mako, en un traje oscuro y con su ya característico semblante severo.

Los agentes respiraron con alivio e hicieron una reverencia, con los años el maestro fuego se forjo un puesto bastante respetable dentro de la organización.

-maestro Mako- dijo haciendo una reverencia el líder de aquel grupo cuando quedaron frente a frente. Se hizo a un lado para que entrara en el almacén, dentro habían algunos maestros agua del loto blanco junto con otros del departamento de bomberos, parecían turnarse para mantener la temperatura que tenía a los insectos bajo control. El maestro fuego rodeo con pasos lentos el gran muro del hielo donde estaban suspendidos, cuando había estado a punto de entrar al ayuntamiento tenía claro que dos cosas; la primera, la ceo no le perdonaría haber llegado en colmovil y la segunda, no estaría tranquilo hasta que viera de fuera de combate aquellos bichos. Suspiro con alivio cuando termino la inspección y camino de regreso a la entrada del almacén.

-¡muy bien, todos vuelvan a sus posiciones!- el agente del loto que lo recibió le abrió la entrada apartándose para dejarlo salir –quiero más hombres aquí no pode… ¿Qué fue eso?- se escuchó un fuerte estruendo que ambos hombres tardaron en identificar – ¡no!- regreso tan rápido como pudo y observo a los maestros agua desperdigados por el suelo, pronto llegaron los agentes que estaban afuera para ayudarlos. El maestro fuego se puso en guardia y en un veloz análisis de daños noto un enorme agujero en el techo del almacén -¡informe a las demás unidades!- un joven agente asintió, se encontraba ayudando a levantarse a uno de sus compañeros, digiriéndose a la entrada y siendo detenido por un enorme pedazo de hierro que la obstruyo.

-¿Cuál es la prisa?- se escuchó una tétrica voz, Mako la reconoció y buscaba desesperado con su mirada el origen de la misma, tardo en darse cuenta que estaba de pie sobre el enorme pedazo de hielo, una mancha opaca sin forma.

-¡no tuviste suficiente la última vez!- le grito desafiante el maestro fuego, no tuvo respuesta todo quedo en silencio excepto por las respiraciones toscas de sus subordinados -¿nervioso? ¡No seas tímido!- noto que una gota de sudor corría por su frente, maldijo para sí ¿acaso su cuerpo lo traicionaba? No, era la temperatura del ambiente, está subiendo anormalmente rápido, el hielo empezaba a derretirse.

-¿nervioso?- volvió a escucharse la tétrica voz.

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Aun en la fiesta del ayuntamiento ajenas a lo que sucedía, Shu y Asami estaban conversando amenamente, la joven avatar sentía su cara entumecerse pues no podía borrar la sonrisa de su rostro. Hizo memoria para recordar cuantas veces había estado en ese estado de tranquilidad con la mujer de ojos verdes, tanto que poco a poco sin darse cuenta y esquivando a uno que otro empresario intentando hablar con ella, se fueron alejando entrando en otra de las estancias del ayuntamiento, alejadas de la multitud y con una excelente vista de la iluminada ciudad con algunas estrellas en su cielo.

-¿entonces te aventuraras a probarlo esta noche conmigo?-

-¿eh… espera que?- respondió sonrojándose la joven de ojos grises.

-que si vas a probar la bebida de durazno luna- Asami rio extendiéndole la copa con el espumeante liquido haciéndola sonrojar –no te culpo es hermosa en verdad- dijo señalando hacia la ciudad agitando su copa.

-es perfecta- suspiro la joven de ojos grises.

-tú la hiciste así- la miro a los ojos sonriendo con ternura –bueno Aang la hizo así- y esta se disipo tan rápido los recuerdos la invadieron –y Korra la mantuvo así-

- no he descansado ni en una sola vida- la joven del reino tierra le quito juguetonamente la copa de su mano y la ceo miro sorprendida –tampoco le quites mérito al Señor del fuego Zuko- tomo un sorbo del licor en la copa haciendo una mueca de desagrado, Asami tuvo que contener su risa con sus manos –no podía dejar que siguieras sola, mira tus mejillas- las mejillas de la ceo estaban encendidas e un color como el de su vestido. Shu poso una de sus manos ligeramente en ellas, dándoles una caricia, al tacto sintió quemarle y antes de que pudiera apartarla como otras veces la mujer de cabellos negro la sostuvo junto a su piel.

-no…me molesta…-murmuro hasta acercase lo suficiente para juntar sus labios, haciendo que Shu necesitara apoyar sus manos tras de sí, en la baranda de piedra del balcón.

-/

Mako tenía olvidado hacía mucho tiempo lo que era sentirse pequeño e indefenso, a pesar de ellos siempre uso su fuego control con ingenio para salir de más de un aprieto, o para proteger a su hermano Bolin. Por eso en ese instante, quedarse detrás de unos maestros agua para mantener distancia de una pila de insectos le parecía inconcebible, le daban vueltas en su cabeza las palabras de su primer maestro, Toza.

-¡debemos seguir retrocediendo!- su grito fue acallado por un estruendoso gruñido, la mancha oscura que había visto hacía pocos minutos, tomo la forma de un lobo de dimensiones colosales, destruyendo parte del viejo almacén y ellos habían aprovechado esto para salir –¡continúen, continúen!- los maestros aguan usaban sus látigos de agua para mantener a raya los insectos. El lobo avanzo abriéndose paso entre ellos, tomo a uno de los maestros en sus fauces, devorándolo y apartando con sus garras a los otros que parecían simples muñecos de trapo frente a él.

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-¿estás bien?- pregunto Shu, insegura rodeando con sus brazos a la ceo que se encontraba ahorcajadas sobre ella, se encontraban sentadas sobre sus ropas desperdigadas por el suelo del balcón. Besaba su cuello esperando una respuesta. -¿esto está bien?- murmurando contra su piel, sintió como sus manos se aferraban a su espalda mientras suspiraba.

-Shu…escúchame- Asami tomo una bocanada de aire desesperada y tomo el rostro de la chica entre sus manos, no lograba terminar la frase, su abdomen se estremecía por las manos que vagaban por el -escúchame cuidadosamente- su verde mirada penetraba en la gris de la joven –destrúyeme…- Shu volvió a rodearla con sus brazos, en un suave y preciso movimiento dejo su cuerpo debajo del suyo, volvió con besos a su cuello bajando hasta sus pechos, atrapando una punta entre sus labios. Asami se mordió sus labios evitando emitir cualquier sonido, para cuando los labios que no dejaban de besarla llegaron a su abdomen no sabía cuánto más lograría aguantar. Acaricio su cabello castaño, enredando sus dedos en el haciendo que dejara su labor para mirarla a los ojos.

-Korra…-suspiro su nombre, viendo sus ojos azules.

-/

Mako apretaba sus manos compulsivamente, estaban ardiendo, no podía usar su fuego control volarían en pedazos con una buena parte d ese distrito de la ciudad. El lobo gruño como leyéndole la mente y tomo a otro de los agentes en sus fauces, el maestro fuego no pudo aguantar más. Saltando la barrera formada por los agentes, se colocó frente a la bestia para darle directamente con una de sus corrientes de fuego; confiando al verlo retroceder, decide hacerlo una vez más e interceptando a un insecto en el proceso.

La pequeña explosión pero potente lo dispara contra su grupo haciéndolos caer a todos. Pensó en Bolin, en sus sobrinos. Miro las pequeñas llamas esparcidas por el suelo y recordó la noche en que perdió a sus padres. El espíritu oscuro detuvo su paso para mirar al maestro fuego arrastrarse por el suelo, los escarabajos se amontonaban a su alrededor.

-mmm ya veo ¿un mal recuerdo?- Mako levanto su mirada como pudo, terminando por apoyar sus rodillas en el suelo, miro como el espíritu le dedico una sonrisa helada que luego se fue volviendo en la sonrisa más macabra, era cierto, recordaba aquella sonrisa –¿qué te parece así? ¿Estamos más en ambiente?- lo miro tomando la apariencia del hombre que asesinó a sus padres. El maestro fue no contesto, solo se levantó, haciendo un movimiento circulas con sus manos empezando a salir chispas de ellas -fuego de sangre fría- bufo el espíritu viendo como el relámpago se dirigía a él y escuchando a los insectos a su alrededor.

-/

Korra se encontraba recostada entre los desnudos y níveos pechos de Asami ceo escuchando los latidos de su corazón en silencio, cuando escucho la explosión, ambas se sobresaltaron, pronto se escucharon los gritos de pánico proveniente de los pisos inferiores al ayuntamiento, seguido del sonido de una sirena que se escuchó en toda ciudad de república.

-promete que te cuidaras- dijo la ceo levantándose colocándose el vestido –no tomes riesgos innecesarios- la joven de ahora ojos azules estaba por protestar cuando tomo sus maños estrechándolas fuertemente -promételo Korra- solo se limitó a asentir con la cabeza y se fundieron en un abrazo. Bajaron rápidamente, ya encontrándose solo con Bolin y sus hijos, el lugar había quedado vacío, solo se veía las sillas regadas por todo el lugar o alguna que otra copa rota en el suelo.

-Shu…tus ojos…- pregunto Yen enarcando una ceja y su hermano Yin la miraba asombrado -¿eso es lo que llaman el estado avatar?- su padre lo tomo por el hombro y se acercó, solo tuvo que verla unos segundos para estrecharla en sus brazos con lágrimas en los ojos.

-¡Korra!- gimoteaba y tanto Asami como Korra sonreían apenadas -¡donde estuviste todo este tiempo!- sus hijos veían la escena sorprendidos para luego verse entre sí –luego haremos una gran celebración en el hurón de fuego- restregaba sus lágrimas con sus manos –debemos irnos el…la vieja zona industrial…parece un campo de batalla- la ceo respiro con dificultad y camino hacia un gran ventanal, desde allí no se podía apreciar todo el daño causado por la explosión, aun así la vista no era nada alentadora, humo por todas partes y llamas que no parecían estar dispuestas a apagarse. Korra miro como Asami mordía sus labios con tanta rabia que parecía estar a punto de romperlos.

-¡diablos! Es como un Déjà vu- dijo Varrick mientras aparecía junto a ellos.

-o peor…-murmuro la ceo, ignorando la mano que Korra había puesto en su hombro – ¿dónde está Jinora?- el maestro tierra bajo la mirada con gran tristeza y ella trago pesado.

-está en la zona con un equipo de rescate- se adelantó hablar muy serio el inventor –fueron por el jefe de la policía.- Korra sintió su corazón detenerse -se cree que estaba en el origen de la explosión-

-No puede ser- la joven de ojos azules se subió al borde de la baranda de piedra y se dejó caer, debía buscar rápido sus pertenencias y llegar a la zona. Escucho como Asami gritaba algo tras de ella pero no iba a detenerla, iba acabar aquello de una vez por todas.

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Jinora avanzaba entre los escombros y humo que iban siendo apartados por los maestros aires, haciendo embudos de aire con sus manos absorbiendo todo el aire toxico. Se encontraban en donde se suponía que estaba el almacén donde se custodiaban los insectos. Los agentes del loto blanco también estaban por el lugar buscando a sus compañeros. Jinora, Esperaba encontrar al maestro fuego pero a medida que avanzaba perdía las esperanzas, solo encontraba más escombros y restos de ropa quemada.

-no hay supervivientes…- aterrizo Kai cabizbajo, sobrevoló todo el área con su traje aerodinámico viendo lo mismo que su esposa veía en tierra. Inhalo aire conteniendo un sollozo –tal vez no estaba aquí- debía mantener la compostura frente a sus compañeros.

-tal vez- dijo la maestra aire acercándose a él acariciando su rostro. Son interrumpidos por la sirena que retumba nuevamente por toda la ciudad, era el protocolo, luego de escucharla los civiles debían ir a las zonas seguras subterráneas, si no podían acceder a ellos debían evacuar la ciudad. Escucharon los ganchos de la policía del metal, estaban por toda el área de la vieja zona industrial, debían cerciorarse de que no había civiles heridos.

-volveré allá arriba- Kai se preparaba para emprender vuelo una vez más, sin embargo una mano de Jinora se posa sobre su hombro más expuesto deteniéndolo -¿Jinora?- pregunta sorprendido pues la líder la nación aire esta con los ojos cerrados con el ceño fruncido. Se escucharon gritos y los maestros aire se pusieron en alerta, otros se elevaron para ver a que se enfrentaban espíritus oscuros de diferentes tamaños empezaron a tomar la zona.

-¡váyanse de aquí!- les grito la más vieja de las Beifong, bajando de un colmovil de combate seguida de más agentes de la policía del metal vestidos con trajes de asalto. La maestra aire llamo a su bisonte volador siendo seguida de cerca por su esposo y los demás maestros aire, excepto opal que se posiciono junto a Lin.

-¡me quedare ayudar!- grito la maestra aire de ojo verdes.

Jinora se va alejando, viendo como un grupo de policías son lanzados por los aires otros rodeados, su esposo gruñe y notan sus intenciones se interpone en su visión, ambos siguen volando hasta perderse del rango de visual de Lin. La mujer ya entrada en años, en un solo movimiento hizo tronar todos los huesos de su cuerpo.

-los jóvenes deberían hacerse cargo de esto- resoplo observando como uno de sus policías era tomado del pie por un tentáculo de color morado oscuro –ni modo- moviendo ambas manos en una ola por su cuerpo, se recubrió completamente en su traje de metal, opal le sonrió animada. Lin derribo a varios con facilidad pero por uno que derribaba aparecían dos más. Fue así hasta que uno atrapo a su sobrina por sus brazos -¡más refuerzos por aquí!- llamo a sus policías del metal, obteniendo otro tipo de respuesta.

-¿puedo ayudar?- un Mako lleno de cenizas, tierra y con su brazo derecho quemado exhalo una corriente de fuego haciendo que soltara a la maestra aire. La ayudo a mantenerse en pie con su brazo sano, los policías del metal se reunieron a su alrededor, Beifong se abrió paso entre ellos apartándolos con rudeza. El maestro fuego llevaba sobre sus hombros un pequeño espíritu de color amarillo.

-¿Qué se supone que es eso?- dijo Lin abriendo el casco de su traje de metal para ver mejor al espíritu.

-un nuevo amigo.-

-/

-debemos llegar al origen, no seremos capaz de detenerlos- dijo Jinora a el maestro aire, este asintió a regañadientes y la siguió planeando con su traje –lo sabía- dijo cuándo el camino echo por los espíritus oscuros los llevo hasta los alrededores de la selva espiritual –bajaremos aquí- señalando un edificio ya algo corrompido por las plantas de la selva, los demás maestros aterrizaron alrededor. Un bramido se escuchó entre los edificios, los maestros aire tomaron posiciones defensivas moviendo sus manos formando un círculo haciendo escudos de aire. Diferentes espíritus oscuros escalaron los edificios, lo hacían con una velocidad pasmante -¡sepárense!- grito Jinora bajando de su bisonte volador para luego darle la orden de que se alejara lo más que pudiera, lanzo sus túnicas al suelo quedando solo con el traje aerodinámico rojo. Elevándose en un canalón de aire comando a los maestros aire; en una maniobra conjunta levantaron fuertes ráfagas de aire manteniendo alejados a los espíritus, esto los detuvo momentáneamente.

Un espíritu oscuro volador se acercó velozmente a Jinora, Kai se acercó a su rescate catapultando escombros con corrientes de aire hacia él, aquello solo logro desestabilizarlo lo suficiente para que la líder de la nación aire lo apartara inhalando aire hasta llenar sus pulmones y alejarlo con un potente soplido haciéndolo chocar contra un edificio.

El espíritu grazno furioso y batiendo sus alas se preparaba para otro ataque, ambos maestros aire tragaron pesado. El estruendoso espíritu se separó del edifico siendo golpeado por una pared de tierra que lo impacto desde abajo dejándolo aturdido cayendo en la vía entre los edificios.

-¡tienes tu merecido odioso pajarraco!- grito Bolin, apareciendo de pie en la parte trasera de un satomovil con sus dos hijos. Asami al volante, se apresuró a saltar de su asiento, acercándose al espíritu antes de que se levantara se colocó su guante de energía espiritual, haciéndolo brillar en una luz dorada para finalmente desparecer.

-¡Bolin! ¡Jinora!- grito llamando la atención de ambos -¡reúnanlos a todos en un mismo lugar!- ambos maestros asintieron al unísono.

-¡ya escucharon!- grito Jinora a los maestros aire, con movimiento circulares acompasados encerraron a los espíritus en remolinos de aire llevándolos hasta al suelo donde había caído el espíritu volador.

-Yen ve ayudarlos- el muchacho asintió, desplegando un vi plano que traía consigo -vamos nosotros también debemos ayudar- su otro hijo lo siguió, cuando la mayor parte de espíritus estaban concentrados en suelo sostenidos por la unión de los remolinos, Bolin junto a su hijo Yin corriendo cada uno en dirección opuesta, formaron de las profundidades del suelo un circulo de magma para contener a los espíritus lo suficiente. La ceo de industrias futuro respiro profundo alzando su brazo en dirección a ellos, el color dorado los inundo terminado por condensarse en el aire en pequeñas partículas doradas.

-eso los detendrá- suspiro Asami, apartando un mecho de cabello de su rostro –por ahora…-

-¡Asami debemos reagruparnos!- grito la maestra aire, Kai bajo en el bisonte de su esposa para subirlos a su lomo y llevarlos junto a los maestros aire en la cima de un edificio, yin dudo sin subirse en el animal, odiaba las alturas –aquí estaremos más seguros…por lo momentos- la mujer de cabello negro la miro sin decir una palabra –sé que lo sabes, vendrá otra oleada- los maestros aire escucharon consternados.

-debemos aguantar hasta que Korra aparezca- hablo Bolin, sus hijos lo miraban consternados.

-¿Korra?- pregunto sorprendida levantando sus cejas la maestra aire.

-¿no es increíble? ¡Siempre estuvo con nosotros!- interrumpió emocionado Bolin, Yin miraba la conversación aun sin entender a su padre, Yen se aventuró a hablar.

-¿quieren decir que Shu…es…es?- un par de lágrimas salieron de los ojos de la maestra aire.

-ha regresado- sonrió enjugando sus lágrimas con sus manos, su esposo se acercó para estrecharla entre sus brazos – después de todos estos años… ¿es cierto Asami?-la mujer de ojos verdes le sonrió con pena –debemos aguantar entonces ¿nación del aire?- los maestros aire dieron un paso al frente con seguridad. Pasaron largos y ansiosos minutos en silencio, escuchando explosiones provenientes de alguna zona ciudad, Jinora aprovecho la oportunidad para acercarse al maestro tierra, quien hablaba con sus hijos y Asami alejados de todos.

-aun no lo sabemos ¿de acuerdo? – la interrumpió con pena antes de que la maestra aire hablara sobre su hermano, solo se limitó afirmar con su cabeza. Poco a poco el sol fue saliendo en el horizonte, con el llegaron más espíritus; una bandada de gran volumen con forma de murciélagos fueron los primeros en atacar, los maestros aire los repelieron con sus corrientes de aire. Bolin y yen se movieron alrededor del techo del edifico para empezar a formar un poso de lava a su alrededor, se atrincherarían ahí. Mas espíritus con piernas elásticas, saltaron desde una buena distancia contra el edifico para empezar a escalarlo.

-¡hermano necesito un poco de ayuda aquí!- grito yin intentando hacer caer a uno de las paredes del edificio.

-¡creo que yo también!- respondió Yen al ver desde del otro extremo del edificio otra bandada de espíritus voladores acercarse. La ceo se desplazó con gran rapidez para usar su guante contra ellos pero un chirrido capto su atención, el sonido venia de otro techo de un edificio cercano.

-¿Agga? ¡Qué haces aquí!- lo miro consternada, el mediano animal gruñía manteniendo a los espíritus a raya, mirándolo de espaldas fue entonces cuando noto una pañoleta anudada a su cuello con el logo de industrias futuro impreso en ella, lo dedujo en pocos segundos –pero…eso fue en el polo sur- Agga giro su rostro para mirarla, encendiéndose en una llamarada cambio su forma a la verdadera extendiendo sus alas, mostrándole a la ceo. Con el embate sus alas alejo a los espíritus hasta perderlos de vista.

-qué día más raro- murmura yin viendo al ave dragón sobrevolar sobre ellos y enfrentar a otros espíritus.

La pelea se prolongó, resistían tanto como podían. El ave dragón fue de gran ayuda pero aun así no dejaban de llegar, Asami sintió un frio recorrer su espalda cuando miro hacia la calle miro un grupo de civiles que estaba en la entrada de un edificio, debían socorrerlos y sacarlos de la zona antes de que los espíritus se percataran de su presencia.

-¡Bolin!- llamo la atención del maestro tierra mostrándole lo que había visto.

-¡vayan en Letfy, nosotros aguantaremos aquí!- grito Jinora ayudando a los demás maestros aire, señalo al bisonte volador que era molestado por pequeños espíritus. Ambos se subieron en el peludo animal, y aterrizaron suavemente en la calle, pasando lo más desapercibidos que pudieron llegaron hasta la entrada del edificio. Dentro había una numerosa familia, Asami les indicó que debían darse prisa, los hizo salir y montarse en el peludo animal, los llevaría lejos de allí. Cuando estuvieron todos en la montura del animal, Bolin subió también extendiéndole sus manos a la ceo para que subiera.

Esta se detuvo sosteniendo las manos de su viejo amigo cuando escucho un rugido, giro la vista sobre su hombro viendo al enorme lobo que enfrentaron en el polo sur, mostrando sus colmillos. Asami soltó las manos de Bolin y con una ligera palmada hizo que el bisonte volador se elevara a pesar de las negativas del maestro tierra. Ajusto su guante de energía espiritual y el eléctrico saltando chipas de este, se colocó en posición y la gran bestia flexiono sus patas, listo para atacar.

-¡ya fue suficiente!- se escuchó una firme voz.

-¡Korra!- le grito Asami al verla de pie en el otro extremo de la calle, con su traje de entrenamiento de la nación tierra. Respiraba fuerte, cerró los ojos y los abrió en el destellante blanco del estado avatar. El cielo sobre ciudad república se acumuló de nubes grises, truenos y relámpagos fueron el inicio de la lluvia torrencial que comenzó a caer. El avatar detuvo sus movimientos, mirando fijamente al lobo, acto seguido dejo caer sus hombros, su respiración cambio a un ritmo más acompasado y juntando sus puños para luego moverlos hacia adelante. Todos lo espíritus desaparecían en luces doradas bajo la lluvia, incluyendo a los que estaban en la vieja zona industrial de la ciudad donde Lin y Opal seguían luchando junto a Mako, el último en negarse a desaparecer era el lobo colosal.

Gruñía como un animal herido, a pocos pasos de la ceo logro acercarse un poco más hasta ella, siendo detenido por una llamarada azul. El avatar movía su cabeza bruscamente en todas direcciones para encontrar el origen de esas llamas de peculiar color.

-¿un dragón?- murmuro mirando hacia arriba. Otra llamarada proveniente del lomo de la enorme bestia cayó sobre el espíritu, aprovechando esta oportunidad Korra hizo unos últimos movimientos para concentra sobre él lobo una gran cantidad de agua y finalmente hacerlo desaparecer. Cayó al suelo de rodillas por el esfuerzo en el estado avatar, sacudió su cabeza, se levantó tan pronto como pudo para correr junto Asami. El dragón aterrizo entre ellas haciendolas caer por el viento que hacia el embate de sus alas.

El avatar, volvió a levantarse colocándose en posición de combate. Si intentaba hacerle daño a la mujer de ojos verdes estaba dispuesta a seguir luchando. Para su sorpresa escucho una voz bastante familiar.

-¡adivina a quien le dieron un dragón!-

-¿Ursa?- contesto bajando sus puños y abriendo sus ojos en sorpresa. Los maestros aire empezaron aterrizar alrededor del enorme animal, lo miraban curiosos, años habían pasado la última vez desde que se vio un dragón.

-¿esperabas a alguien más?- hizo finalmente acto de presencia saltando del lomo del dragón. La joven de ahora ojos azules lo miro con más detenimiento, era enorme y sus escamas eran de color azul como las llamas que había visto un momento atrás, luciendo más vivas bajo las gotas de agua. La joven heredera al trono de fuego dio unos pasos hasta estar más cerca de Shu -¿Qué le pasa a tus ojos?- antes de que pudiera responder algo, la aparto para ir con Asami. En una ráfaga de aire descendió Jinora junto a ellas, la maestra aire la miro con intranquilidad, comprendía perfectamente esa intranquilidad, le sonrió agitando su larga cabellera negra sonriendo hasta con sus ojos ámbar.

-me alegra haber tenido la fuerza para esperarte- Asami la estrecho contra su cuerpo poniéndose de pie.

-eres la persona más fuerte que conozco- no tenía que mirarla para saber que estaba sonriendo en ese momento –Ursa, necesito que me lleves al portal- la princesa del fuego sonrió, chasqueando los dedos llamando la atención de su dragón –es hora de acabar con esto- nadie parecía estar de acuerdo pero no se atrevieron a opinar.

-Korra la última vez…- hablo Jinora acercándose para tomarla de una de sus manos.

-esta vez se lo que debo hacer- le sonrió –confía en mi- la ceo la estrecho una vez entre sus brazos para dejarla montar en el escamoso animal junto a la princesa del fuego, antes Korra se detuvo para abrazar a Bolin quien estaba echo en un mar a de lágrimas, le había costado bastante hacer a Letfy volver. Una vez encima del animal se alejaron de forma veloz así que pronto las perdieron de vista.

-entonces tu…eres…- comenzó a hablar Ursa quien le daba la espalda a Korra, estaban acercándose al portal espiritual, desde allí podían ver algunos espíritus e insectos oscuros.

-sigo siendo la misma persona…solo que con más información en mi cabeza- ambas sonrieron, ya sobrevolando la zona Korra apretó un poco más sus vendas de entrenamiento alrededor de sus manos, podía verse como desde el portal salía una larga y oscura figura –muy bien debes irte-

-¿espera, que?- pregunto girando su cabeza hacia atrás para mirarla -¿y perderme la mejor parte?- la miro burlona, la chica de ojos azules solo le sonrió –está bien pero me debes una- Korra se dejó caer amortiguando su caída con pequeño remolino de aire y aprovechando la lluvia que aún no cesaba, desapareció en haces de luz a los espíritus que se encontraba en su camino. A los insectos los repelía con un enorme cuerpo acuoso con tentáculos que había formado a su alrededor. Cuando llego a la entrada del portal, koh la esperaba con su cara blanca, con labios rojos y manchas grises de los ojos. Korra respiro profundo, sus sentimientos estaban mezclado entre pavor y rabia por los años que ese espíritu le había quitado, respiro calmándose y cerrando sus ojos tratando estar equilibrada.

-vine por lo que me quitaste- dijo hablando firme y la cara de Koh cambio a la de oni azul, dejo salir más de su cuerpo rodeándola con él.

-¿y que te hace pensar que te la entregare?- grito cuando sus rostros estuvieron cerca, cambiando una vez más de cara, a la que una vez le perteneció a Korra, sonriéndole con altanería -¿que esta vez será diferente?- Korra le sonrió mostrando su blanca dentadura.

- porque te tengo un recado de tu madre- en un suave movimiento, en conjunto con sus piernas y brazos, jalo con los tentáculos de agua al viejo koh arrastrándolo junto a ella dentro del portal espiritual.

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Cuando Korra salió del portal dejándose caer exhausta al suelo, le sorprendió bastante de encontrarse con una Asami apuntándola con su guante de energía espiritual, con el ave dragón a sus espaldas.

-¡Korra!- corrió a su lado agachándose a su misma altura para abrazarla –tu…tu rostro…tu piel- dijo mientras pasaba la ñema de sus dedos, haciendo un gran contraste con la piel acanelada de la avatar.

-lamento no haber regresado antes-comento exhausta viendo como los espíritus comenzaban a volar apaciblemente por el lugar -ni tener en este momento todo el tiempo que quisiera para disculparme-

-solo me alegra que estés aquí- le respondió mirándola con ternura.

-entonces es un buen momento ¿para pedirte esa cena?- Asami sonrió y pasando uno de sus brazos por sobre sus hombros ayudándola a levantarse - ¿y la terminemos con un paseo en los botes pato tortuga?

-suena perfecto-

Quiero agradecer a todas las personas que siguieron esta historia hasta el final. Me encanta el korrasami pero estuve muy cortita de tiempo, me disculpo por el tiempo que tarde. Por acá les dejo el link a quien le pueda interesar de mi wattpad. Y feliz día del Pride a todos : )

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