Buenas noches mis queridísimas chicas!... bueno aquí de nuevo con más del fics. Quería subir antes, pero acabo de llegar de la playita, pero no todo fue lindo TT, pues me enferme XD que mala suerte tengo, pero bueno será!...


10

El pacto de Alice con Sirius

Los cinco entraron a la casa. Se despojaron de sus abrigos y se repartieron en los sillones de la sala; Alejandro prendió la radio y puso un CD de Maroon Five con el tema "Secret".

--Bueno, ¿Cómo esta tu relación con Remus?-preguntó Alice a la rubia.

--Muy bien. –contestó sonriente y con los ojos brillantes.

--¿Tienes algo para beber? –preguntó Sam mientras iba a la cocina.

--Bajo la alacena. –respondió la rubia.

Estaban a gusto. Se sentía bien olvidar un poco todo y encerrarse en esa burbuja donde solo estaban tus amigos, esos que siempre te apoyan y te ayudan, pero entonces ¿Por qué había tensión entre ellos?...

Sencillo las dos personas que provocaban esta tensión estaban llenas de dudas a pesar de saber que era lo que querían, a pesar de que sus amigos le decían que la mejor opción era esa que las hacia felices. Para Samantha y Lily las cosas no eran tan simples como se veían desde afuera, pues había cosas que no se olvidaban, como un corazón herido, como palabras al aire y promesas que quitaban felicidad.

Samantha amaba a Sirius, pero el dolor, la rabia y las lágrimas derramadas estaban grabadas en fuego en su pecho haciéndola dudar una y potra vez, pero su corazón destrozado, esos pedazos de el querían amar, querían darle al morocho una oportunidad. Su cuerpo estaba separado entre este dilema y Lily, bueno ella era una necia (palabras de Alice) al verse encerrada en esa promesa, en ese si que le dio a Paolo, por qué no simplemente la mandaba a la mierda (palabras de Samantha) y se olvida por un momento de lo correcto, o de lo que ella creía correcto.

--Lo que no entiendo es ¿Qué pasa por tu cabeza, Lily? –Comentó Alice –estas enamorada de James hace mucho, lo reconoces, tienes la oportunidad de estar con el, pero lo desprecias.

--No se –respondió Lily con la vista perdida, --pareciera que fuera masoquista y me gustara sufrir con todo esto.

--Lo malo es que no solo tú sufre, si no también James. –acotó Samantha. –Lily, tú viste como quede cuando Sirius me dijo que no –la pelirroja asintió –bueno así debe de sentirse James, y más daño le haces utilizándolo, ya que le das falsas ilusiones.

--Lo se, lo se, pero ¿Qué hago? –musitó Lily en un susurro.

--cánsela la falsa de tu boda, haba con Paolo y dile que se acabo que no quieres nada con él y busca a James –expuso Alice, sus palabras sonaron tan sencillas, pero hacerlas eran demasiado difícil.

--Alice tiene razón –opinó Alejandro. –todo es más sencillo de lo que parece, no te enrolles tanto.

--Saben, mañana mismo voy a hablar con Paolo y acabare con esta farsa. –dijo Lily con unas seguridad con la que no contaba, encallándose a ella y a sus amigos.

--Así me gusta. –la animó Alejandro.

--Ahora, tú.- dijo Alice apuntando a Samantha.

--¿Yo qué? –inquirió Sam sabiendo que ahora sus amigos serian sus psicólogos.

--Córtala de comportarte como una zorra, porque no lo eres. –soltó Carey mirando de forma severa a su amiga.

--¡Oye!, me ofendes –se quejó la castaña indignada.

--Lamento decirte Sam, que Cary tiene razón. –concordó Alice con su amiga.

--pero ahí palabras más amables. –musitó Sam.

--Ok, lo siento, me pase. –se disculpo Carey.

--Al grano, chicas. –dijo Alejandro dirigiéndose a sus amigas, luego miro solo a Sam y agrego. -- lo que sucede contigo, es que te disfrazas de esta chica sexy y audaz para tapar tu miedos a que te rompan más el corazón. –expuso Alejandro. –lo que Carey te pide es que lo dejes, no te sirve de nada y te dañas, porque te vuelves casi un fantasma: sin emociones, fría y distante.

A la castaña se le anegaron los ojos de lágrimas, no le gustaba cuando sus amigos le decían la verdad de su realidad; ni ella misma lo aceptaba por el miedo de saber que perdía su esencia, su vida y su alma, pero cómo no escudarse de esta forma, si era la única manera de olvidar por un momento el pasado y su verdadera identidad.

--Ahí algo que no nunca te he dicho Samantha, y estoy realmente arrepentida, porque se que si te lo hubiera dicho tú serias la misma de antes. –dijo Alice captando la atención de todos. –Pero prometí nuca revelar este secreto… -los ojos de la morocha brillaban debido a las lágrimas que se asomaban, pero no podía seguir con esto, no más, bastante daño se había hecho su amiga para que siguiera en lo mismo. –cuando estábamos en séptimo, el día después del partido contra Revenclaw…

Alice caminaba por el pasillo del cuarto piso buscando por todos lados a su novio, cuando iba a dar la vuelta en uno de los pasillo escucho a dos personas hablando, o mejor dicho gritándose. Era una discusión y una de las voces le pareció conocida, se acerco para ver de quienes se trataba y justo a unos metros dos chicos de cabello negro, uno más alto que el otro, peleaban. Reconoció a su compañero de curo y casa, Sirius Black peleaba con otro chico de Slytherin y por el parecido de los dos dedujo que se trataba del hermano menor de Black.

--Estas loco, ¿cómo se te ocurre huir de esta forma de casa? –reprochó el más pequeño a Sirius y por su voz se notaba desesperado, Alice se removió en su lugar incomoda por ser una entrometida, pero la curiosidad era demasiada.

--Es lo mejor –contestó de forma tranquila Sirius, sorprendiendo a Alice por lo maduro que estaba siendo.

--No, no es lo mejor, ellos piensan que por esa relación que tienes con esa chica mestiza. –Alice vio como el pequeño Black tomo de los hombros a su hermano y lo zarandeo para que este reaccionara. – ¿sabes lo qué eso significa? –preguntó luego, pero no espero respuesta. –van a ir tras ella, ¡la pueden matar! –gritó desesperado para que Sirius reaccionara, Alice abrió lo ojos de forma desmesurada sorprendía de lo que oía, ya que sabía quien era esa chica de la que habla el pequeño Black. –recuerda que el abuelo de ella es puro, pero renegó de su linaje por ayudar a los impuro, el señor de las tinieblas va tras él, si no te alejas de ella ¡morirá!..

Alice estaba temblando debido a las últimas palabras, no podía ser, su Samy no. Cerró los ojos, pues las lágrimas se le agolpaban en los ojos, quería correr para poder avisarle a Sam, pero sabía que su amiga lo menos que haría sería separarse del morocho.

--¿Qué voy a hacer? –preguntó con abatimiento. Alice le presto atención, ya que podría darse que Sirius supiera o que el pequeño Black supiera una forma para que a Samantha no le pasara nada. Regulus le dio la espalda y no pudo ver la expresión del chico. –yo… yo… yo la amo. –susurró Sirius, pero Alice aún así le escucho, se le erizo la piel, no podía ser que una de sus mejores amiga estaba enamorada de ese chico y él de ella, pero no podían estar juntos, se odio por no poder hacer nada para cambiar la situación.

--Lo se Sirius, lo se, por eso te lo digo, ella no tiene la culpa que nuestra familia sea una mierda, por eso te lo digo. –contestó el pequeño Black. Sirius cayó de rodillas tomándose la cabeza entre las manos.

--Gracias hermano. –susurró Sirius y Regulus se agacho y palmeo la espalda de su hermano, luego de unos segundos en silencio se levanto para irse, pero antes de desaparecer se giro para mirar quizás por última vez a su hermano; era una forma de memorizar por un segundo al que fue su hermano mayo. Alice los miraba con pena, sabía que esa era una despedida y le dolía en el corazón lo que al pequeño Black le pasaba, pues entendía que su decisión solo la había tomado por amor a su familia, una a la que no lo importaba en lo más mínimo si moría por ella.

--Adiós, hermano. –se despido en un susurro Regulus, y se fue dejando un eco con sus pasos en el pasillo, un eco que se anudo en lo más profundo del pecho a Alice. Regulus desapareció de ahí para seguir comportándose como sus padres le habían enseñado.

Alice fue a ayudar a Sirius que estaba tirado en el suelo con la vista perdida, temblando de rabia y coraje. Se acerco y sentándose frente al morocho le susurro.

--No llores, Sirius. –él la miro y las lágrimas cayeron por sus ojos grises ya sin brillo, solo con dolor. Se acerco a la recién llegada y la abrazo sabiendo que ella estaba enterada de todo, se sintió mejor por eso, pero no menos miserable. Estuvieron así unos minutos hasta que se separaron.

--Prométeme que no se lo dirás a nadie. –pidió Sirius, sin querer habían sellado un pacto.

--Si. –aceptó ella. –solo por que se que Sam sería capaz de ir a buscarte hasta el final del mundo si se lo dijera y eso la pondría en peligro. –musitó Alice. -Sirius solo le sonrió de forma amarga. –recuérdala siempre como es, porque después de que se separen ella no será la misma. –le informó Alice sabiendo que su amiga se destrozaría cual cristal con todo aquello...

La tensión de la sala era casi se cortaba con una navaja. Ninguno de los amigos hablaba y Samantha sentía la sangre fluir por sus venas de forma tan lenta que no la hacían reaccionar frente a la noticia recién recibida. Alice la mira con temor, pero aún así no rompió el silencio, las lágrimas corrían por las mejillas de la morocha.

--

A las afuera de Londres, en la mansión Potter, tres amigos reían recordando viejas anécdotas que los implicaba. James que era el que más fuerte reía, salio corriendo al baño, pues de tanto reír le habían dado ganas de hacer pipi. Cuando volvió sus dos amigos (Remus, Sirius) ya estaban tranquilos.

--Qué tal si comemos algo –propuso Sirius levantándose del sillón de la habitación de James.

--¿No piensas en nada más? –preguntó socarronamente Remus. –aaah si, si piensas en otras cosas, como en las faldas, en los escotes y en como ligarte a una mujer.

--Que gracioso, por tonto no te daré chocolate. –masculló Sirius saliendo de la habitación, Remus se levanto rápidamente y corrió tras el morocho que ya bajaba las escaleras.

--No seas malo solo fue una bromita. –se disculpó Remus mientras ponía carita de perrito mojado.

--déjense de idioteces. –Espetó James –mi mamá hizo tarta de frambuesa.

--hmmm… rico, rico. –se saboreó Sirius.

--Eso es lo bueno de vivir aun con mis padres, la comida. –comentó sonriendo James

--Si lo dices de esa forma cariño, creeré que nos quieres por eso solamente. –la voz que dijo esto era suave y tranquila, la de una mujer serena. James se giro con brusquedad encontrándose de frente con su madre.

--¡Mamá! –exclamó al ver a la mujer que le había dado la vida, o la mirad de ella.

--Hola, James. –saludó la mujer, era muy atractiva a pesar de ya tener un poco más de cincuenta años. Era delgada y alta, pero no más que su hijo, de cabello rojo muy oscuro y unos hermosos ojos castaños como lo de su hijo, su único hijo, bueno en realidad a los amigos de su James también los consideraba como suyos y es que esta mujer era muy sobre protectora con lo que consideraba de ella.

--¿Cuándo llegaste? –preguntó James abrazándola; la extrañaba tanto que quería estar con ella de esa forma mucho tiempo y mejor si era para siempre.

--Recién. –contestó la mujer con una sonrisa al ver que su hija la había extrañado.

--Hola, mamá Potter. –saludó Sirius quitando del medio, bruscamente, a James para poder abrazarla y reconfortarse con el calor de aquella mujer. De su madre.

--Hola, Sirius. –Le saludó Dora a uno de sus hijos postizos. Sirius rompió el abrazo y se alejo un poco de ella, pero Remus se interpuso y sacándolo como él momentos antes había corrido a James.

--Hola, mamá Dora. –saludó Remus a su madre postiza, la mujer que le apoyo como una madre cuando él tenía solo doce años y había perdido a sus padres en un ataque de hombres lobos. El segundo de su vida.

--¿Cómo están? –les preguntó Dora a los tres chicos, ya no estaban en la cocina, si no que en los sillones de la sala.

--Bien, bien. –contestaron los tres.

--Y ¿has hablado con Lily?, cariño. –escudriñó Dora a su hijo de sangre, James la miro y una sonrisa soñadora se dibujo en sus labios.

--Si. –contestó casi en un hilo de voz, su madre y sus hermanos rieron por la cara de embobado del moreno.

Escucharon que la puerta de la calle se abría y luego se cerraba. En la entrada de la sala apareció un hombre: alto y morocho de cabello negro azabache desordenado y ojos azules y brillantes, pero más brillaron cuando sus ojos dieron con la sueluela de Dora, que estaba sentada frente a sus tres hijos.

--Cariño. –dijo casi en un hilo de voz. – ¿Cuándo llegaste?-preguntó apresuradamente y con dos grandes zancadas llego junto a su esposa a la que no veía hace mucho, hace más de… tres días.

--Hace unos veinte minutos. –contestó Dora con la misma tranquilidad de siempre.

--Te extrañe tanto, amor. –dijo el señor Potter.

--Charlus solo fueron tres días. –dijo la mujer riendo.

--Para mi fue eterno. –musitó Charlus, mientras abrazaba a su mujer. –extrañaba tu cabello rojo. –le susurro al oído, pero Sirius, Jumes y Remus escucharon.

--Si, definitivamente a los Potter le gustan las pelirrojas. –comentó Sirius con resolución imitando la voz de un científico que encuentra la cura perfecta para la abstinencia sexual. Además de los preservativos, pastillas, inyecciones, ustedes entienden. Los demás se rieron por las ocurrencias del morochito, lo que no sabían era que era verdad a los Potter le gustan las pelirrojas si no pregúntenle Alberth (abuelo de James), al mismo Charlus, o a James y en un futuro a los hijos o hijas de James…

--Ya basta de idioteces –Dictaminó Charlus y todos callaron. –Sirius hoy vi a tu hermano –dijo el señor Potter y Sirius le miro con atención sintiendo como los recuerdos se agolpaban en su cabeza, la sacudió para deshacerse de ellos. –si no fuera porque lleva el cabello corto les hubiera confundido contigo. Son iguales. –Charlus tomó asiento junto a su mujer, frente a los chicos (no tan chicos) –pero sabes lo que más me sorprendió –Sirius negó con la cabeza sin saber, el señor Potter siguió hablando –me saludo y dijo que te entregara esta carta –y le entrego la carta a Sirius, este estaba totalmente sorprendido y con manos temblorosas tomó susodicha. No la quiso leer de inmediato, así que se la guardo en el bolsillo de su jeans.

--¿Quieren comer algo? –preguntó Dora para tratar de que la situación se volviera menos tensa. Sirius la miro con una sonrisa que no alcanzo a llegar a sus hermosos ojos grises y todos lo notaron. Ya conocían a Sirius y sabían que este no era muy expresivo con sus problemas, así que no preguntaron ni mencionaron nada., solo se fueron a la cocina tras Dora.

Después de que comieron unas suculentas tartas de frutas, pastel de chocolate, jugo de calabaza, alitas de pollo, papas asadas y helado, en realidad fue Sirius el que comió todo eso y como sus amigos sabían que él comía aún más (como si fuera posible) cuando estaba depresivo no se burlaron ni nada. Aunque la señora Potter quedo impresionada con tanto espacio en el estomago de Sirius, que comúnmente comía mucho, pero que hoy había ingerido diez veces más de lo normal.

--¿Dónde guardas toda esa comida, Sirius? –preguntó Dora examinando al chico para ver si le veía algún rollito o pancita, pero nada le toco el estomago par ver si se fajaba, pero estaba duro por el ejercicio (¿Cuál de los ejercicios lo tendrá así?). El la miro con una sonrisa y se limito a decir.

--Estoy en desarrollo, tengo que alimentarme…

0.o cara general

--Cariño, ya tienes 26 años, tu etapa de desarrollo ya pasó. –le explicó Dora de forma obvia.

--¡Todavía soy un niño! –exclamó encaprichado e infantil, cruzo los brazos.

--Si, un niño que le hace cosas de grandes a sus novias. –dijo socarronamente Remus. Sirius lo fulmino con la mirada.

--No se peleen –regañó Dora al ver que James también iba a molestar a Sirius.

--Es mejor que se vayan a dormir, es tarde ya. –dijo el seño Potter, lo chicos lo miraron con una ceja alzada. – ¿Por qué me miran de esa forma? –Dora sonreía.

--Papá, somos adultos, ya no nos puedes mandar a dormir. –le contestó James.

--Oh, lo siento, entonces, Sirius a dormir –mandó a Sirius a dormir.

--Pero si también soy adulto –protestó el morochito de forma indignada.

--No que eras un niño en desarrollo. –inquirió Charlus.

--Si, pero solo cuando como. –contestó Sirius con una sonrisita.

Todos pusieron los ojos en blanco, mejor seria cortar por lo sano, ya que Sirius se ponía pesado a veces.

--Ven, Sirius vamos a mi dormitorio, mis padres querrán hacer algo. –musitó James mientras salía de la cocina, los señores Potter se pusieron colorados por las palabras de su hijo.

--Que cochinos. –se burló Sirius mientras les miraba de forma picara. Pero esta no le duro mucho, ya que Remus le propinó una colleja para que la cortara. – ¡oye! –reclamó al sentir el dolor.

--Es para ver si las neuronas se te ordenan. –respondió Remus y desapareció por la puerta.

--Ya, mejor los dejo para que hagan "eso" –dijo acentuando la última palabras mientras volvía a sonreír de forma morbosa, cuando salio cerro la puerta de la cocina y agradeció haberlo hecho, ya que apenas la puerta estuvo cerrada un plato se estrello contra esta, trago saliva y prefirió irse rápidamente de ahí antes de que mamá Potter le diera por romper platos contra su hermosa y perfecta cabeza.

Cuando el atractivo morocho llego a la habitación de James se encontró con que sus dos amigos estaban ya em pijamas.

--No me digáis que estamos de pijama party –comentó dando saltitos emocionado. James y Remus le miraron con una ceja alzada.

"Pobre perdió la neurona que le quedaba, soy un acecino" se lamentó Remus mentalmente.

"este si que es ñoño, si hasta chica parece" pensó James. Sirius seguía saltando por toda la habitación buscando su pijama y preguntándole a James por algunos juegos.

--Tienes monopolio, twister, cartas, dados, adivina quien, el misterio…

James y Remus estaban totalmente desconcertados, Sirius definitivamente se le había ido la olla (perdida de cordura) y ellos no hicieron nada por detenla.

--¡Quieres parar ya! –exclamó molesto y cansado James al ver que el morocho seguía brincando por todos lados como conejo de pascua.

--Pero no te enojes –dijo Sirius parando al fin de saltar. (Imagínenselo diciendo eso como el chavo del ocho)

--Es que me desesperas. –contestó Jemes (como el kico)

--Ta... ta… ¡ta! –Los otros dos se quedaron mirando a Remus que había sido el del ta… ta – ¿qué? –Preguntó Remus al ver la cara de sus amigo –es otro de los personajes del chavo, ¿acaso no se acuerdan del profesor Jirafales?

o.0 cara de James y Sirius, ya que no entendían nada de lo que Remus había dicho

--Olvídenlo –musitó rendido Remus y se giro para ir al baño a lavarse los dientes.

Cuando ya estaban listos para irse a la cama Dora entro en la habitación para deséales buenas noches.

--Buenas noches, mamá –dijo James besando la frente de su progenitora, ella sonrió.

--Que duermas bien –musitó Remus mientras besaba la mejilla de la mujer.

--Y no hagas tan cochinadas –agregó Sirius con su sonrisa más picara, lamentablemente se llevo otra colleja made in Remus. --¡oye!, no te acostumbres –se quejó el morochito tocándose el lugar afectado.

--Entonces no seas tan idiota –contraatacó Remus. Sirius solo bufo.

--Ya no peleen –les pidió Dora –esto me recuerda cuando estaban en Hogwarts y se venían en las vacaciones a revolver la casa –dijo con añoranza, recordando cuando su hijo era pequeño y también lo eran esos dos chicos que siempre estaban ahí acompañando a su James, en las buenas y en las malas. Sintió como se le anegaban los ojos de lágrimas debido a los recuerdos. Prefrió salir de ahí antes que esos tres se dieran cuenta. –me voy –dijo y se fue, dejando a los tres conversando cosos sin mucha importancia. Hasta que Sirius y su sentido de vieja cotilla le dijo que ya era hora de pregúntale ciertos temas a Remus.

--¿Cómo estas con Carey? –preguntó sin rodeos y cambiando drásticamente el tema, Remus alzo una ceja, pero aún así respondió.

--Bien…

--Que bueno –le felicitó James.

--Si, si, estoy feliz por ti Lunático –dijo Sirius mientras le palmeaba la espalda. Estaba tan feliz por su amigo, pero se sentía triste y el bichito de la envidia le picaba.

--¿Qué te sucede, Canuto? –inquirió Remus viendo la sombra de los ojos de Sirius, el morocho levanto la mirada para verle de frente y solo se alzo de hombros sin saber que responder.

--Dinos –exigió perspicaz James.

--Es solo que la carta de Regulus me dejo mal –contestó Sirius sin mirar a ninguno de sus amigos, estos se dirigieron miradas de advertencia sabían que de ahí en adelante la conversación era camino minado, pero tenían que seguir si querían ayudar a Sirius.

--¿Solo eso? –preguntó con tranquilidad Remus. Sirius no lo miro, sino que su cabeza vago en el tiempo hasta el día que lo marco para siempre, algo oculto, algo de lo que sus amigos no estaban enterados, recordó porque no tenía que hacer lo que había echo hace unas horas.

--Sirius, me estas preocupando –soltó asustado James al ver que Sirius estaba como en trance, el morocho no respondió siguió perdido. –vamos Sirius sabes que cuentas con nosotros –le consoló James.

--Lo se –logró decir Sirius en un susurro casi inaudible.

--Entonces –inquirió Remus.

--Es algo que no debo decir, algo que es solo mió –contestó. Estas palabras dejaron a Remus y James muy preocupados por Sirius, la voz de Black se volvió a oír –pero necesito decírselos, no se por qué.

--Vamos, nosotros te escuchamos –le animó Remus. Sirius tomo aire y se decidió a contar.

--Es porque no acepte a Samantha. –Sus dos amigos le tomaron atención –ustedes saben que estaba asustado, pero no saben porque…

--Nos dijiste que era por miedo a hacerle daño –musitó James

--así es…

--pero no te entiendo. Cuando tú quieres a alguien no le puedes hacer daño Sirius –dijo Remus de forma obvia.

--Yo no le iba a hacer daño –las manos le temblaban, pero siguió hablando –es muy complicado mejor les cuento todo desde el principio.

--Te oímos – le animó Remus

--En séptimo, Regulus me aviso que mis padres culpaban a Samantha de que fuera una deshonra para ellos, que por culpa de ella yo no quería seguir con lo que ellos me habían inculcado desde pequeño –explicó Sirius. Sus dos amigos quedaron un tanto confundidos.

--Pero que tiene eso, no te entiendo –dijo James.

--Regulus me mando un carta para nos juntáramos, ya que tenía algo importante que decirme….

--Hola, Reg –saludó Sirius a su hermano menor.

--Hola –contestó el pequeño Black con muy poco cortesía –necesito decirte algo

Sirius lo miro con una ceja alzada sin saber que decir. Hace muchos meses que no hablaba con Regulus y eso le sorprendía, pensó que quizás sus padres le mandaron algún mensaje.

--Habla –le dijo Sirius, quería terminar luego con todo.

--Estas loco, como se te ocurre huir de esta forma de casa. –reprochó el más pequeño a Sirius y por su voz se notaba desesperado, sus ojos se volvieron brillantes.

--Es lo mejor –contestó de forma tranquila Sirius, tratando de trasmitir esta confianza a su hermano que se removía en su sitio nervioso.

--No, no es lo mejor, ellos piensan que por esa relación que tienes con esa chica mestiza. –dijo mientras tomaba a Sirius de los hombros para que este reaccionara ante sus palabras. – ¿sabes lo que eso significa? –preguntó luego, pero no espero respuesta. –van a ir tras ella, ¡la pueden matar! –gritó desesperado para que Sirius tomara peso al asunto. El morocho sintió que algo pesado se posaba en su estomago y comenzaba a dar vueltas. –recuerda que el abuelo de ella es puro, pero renegó de su linaje por ayudar a los impuro, el señor de las tinieblas va tras él, si no te alejas de ella ¡morirá!..

Sirius se soltó de su hermano la sangre le corría a gran velocidad por las venas, la ira le estaba golpeándole el pecho con fuerza, no podía permitirse que ella pagara por su culpa, eso nunca antes el moría por ella, pero tampoco podía estar sin ella, ahora que eran amigos podía sentirla parte de él, estaba incluso decidido a decirle a ella cuanto la amaba, lamentablemente no contaba que sus padres fueran una mierda, o mejor dicho que fueran tan mierda.

--¿Qué voy a hacer? –preguntó abatido, estaba totalmente desconcertado, algo dentro se le rompió en millones de pedacito. Regulus le dio la espalda y no pudo ver la expresión del chico. Regulus lo miro con pena, sabía que su hermano la amaba por eso le había contado todo eso para que la protegiera, su hermano no estaba malcomido como el por los deberes de un Black. ––yo… yo… yo la amo. –susurró Sirius, el corazón le latía a una velocidad vertiginosa, le dolía. ¡Rayos!, si que le dolía con cada palpitar.

--Lo se Sirius, lo se, por eso te lo digo, ella no tiene la culpa que nuestra familia sea una mierda, por eso te lo digo. –contestó el pequeño Black Regulus mirando con compasión a su hermano mayor. Sirius cayó de rodillas tomándose la cabeza entre las manos sintiendo que el corazón se le partía. No entendía esa injusticia, ¿cómo podría desechar lo más puro que tenía?, Si, debía desecharlo par no dañarlo o si no nunca se lo perdonaría.

--Gracias hermano. –susurró Sirius y Regulus se agacho y palmeo la espalda de su hermano, luego de unos segundos en silencio se levanto para irse, pero antes de desaparecer se giro para mirar quizás por última vez a su hermano; era una forma de memorizar por un segundo al que fue su hermano mayo.

--Adiós, hermano. –se despido en un susurro Regulus, y se fue dejando un eco con sus pasos en el pasillo. Regulus desapareció de ahí para seguir comportándose como sus padres le habían enseñado.

De la nada Sirius sintió como unos pasos se acercaban a él; rogó que no fuera ella, por que la conocía muy bien y sabía que se negaría a alejarse de él. Gracias a Merlín no era ella, si no una de sus amigas. Alice se acerco a Sirius, había escuchado todo y sentía una opresión en el pecho. Se agacho junto a Sirius.

--No llores, Sirius. –él la miro y las lágrimas cayeron por sus ojos grises ya sin brillo, solo con dolor. Se acerco a la recién llegada y la abrazo sabiendo que ella estaba enterada de todo, se sintió mejor por eso, pero no menos miserable. Estuvieron así unos minutos hasta que se separaron.

--Prométeme que no se lo dirás a nadie. –pidió Sirius, sin querer habían sellado un pacto.

--Si. –aceptó ella. –solo porque se que Sam sería capaz de ir a buscarte hasta el final del mundo si se lo dijera y eso la pondría en peligro. –musitó Alice. -Sirius solo le sonrió de forma amarga. –recuérdala siempre como es, porque después de que se separen ella no será la misma. –le informó Alice sabiendo que su amiga se destrozaría cual cristal con todo aquello...

Sus dos amigos estaban conmocionados por la notician, no daban crédito a lo que habían escuchado, la rabia les embargo contra la familia de Sirius. Siempre, desde que supieron que le morocho no era igual a ellos habían querido envenenarlo y joderle la vida a toda costa.

--¿Por qué no hablas ahora, Sirius? –inquirió James un poco decepcionado por la falta de confianza. Sirius se percato que James estaba sentido.

--No piensen que fue por que no confiera en ustedes, pero no quería que se metieran en más problemas –contestó Sirius con la vista perdida.

--Una mierda los problemas, Sirius, escucha tú una vez me dijiste que te daba lo mismo lo que yo fuera, ahora soy yo él que te dice que me da lo mismo los problemas –dijo Remus, se puso de pie tratando de controlarse, uno de su manda estaba mal y eso lo frustraba. –escucha muy bien pedazo de idiota, has estado todos estos años sufriendo por ser un imbécil.

Sirius se levanto dándole cara, estaba lleno de coraje y le emputecia que sus amigos no entendieran sus motivos. Su decisión solo fue por protegerla.

--¡QUE HARIAS TU SI FUERA CAREY! –espetó con rabia. Remus no contesto nada, había caído en cuenta de lo peligroso que era y que en el lugar de Sirius él hubiera hecho exactamente lo mismo. Abatido se sentó en su lugar nuevamente.

--Cálmate –le pidió James con voz fría –creo que esto esta fuera de si.--Sus dos amigos le miraron sin entender.--es mejor que nos durmamos –agregó después, tomó sus cobijas y tapo hasta la cabeza, sin decir nada más.

"cabezota" pensó Sirius al ver que James seguía molesto por la falta de confianza

--Buenas noches –susurró Remus acostándose también, Sirius seguía de pie en medio de la habitación totalmente sulfurado.

--James no seas crió, quieres –masculló Sirius tratando de sonar tranquilo. James solo dio un bufido. – ¡aaah me estresan! –exclamó el morocho al ver que ninguno de sus amigos le tomaba atención. –váyanse a la mierda –dijo y tomando su mochila salio de la habitación dejando a un Remus preocupado de que cometiera alguna locura y a un James cerrado por el enojo.

Continuara...


Espero que lo disfruten!! ahora subo otro chap y ahí dejo agradecimiento.

VAMOS NADA CUESTA DARLE EN GO Y DEJARME UN RR... desde ya gracias! n.n